se acabó la feria

Ayer a eso de las tres de la tarde un camión de grandes dimensiones abandonaba la Plaza de la Cruz llevándose las casetas de madera que han alojado los puestos de la Feria de Artesanía de Navidad de este año. Una feria que, al decir de los artesanos, ha sido un auténtico desastre, y es que esto no ha sido más que el colofón a un auténtico despropósito, que es la tónica general del Ayuntamiento de UPN con el comercio local, y no digamos ya con la producción autóctona. No es este, precisamente, el tipo de comercio que impulsa la derecha neoliberal en Nafarroa ni en Iruñea.

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Los problemas comenzaron, o mejor dicho, se agudizaron ya el año pasado, cuando desde el Ayuntamiento decidieron cambiar el procedimiento para la asignación de los puestos de la Feria sacando a concurso el espacio de la Plaza del Castillo, algo que, en principio, no me parece mal, ya que el Consistorio tiene el deber de ofrecer a toda la ciudadanía por igual la posibilidad de tomar parte en las actividades económicas potenciadas desde la propia administración en suelo público, esto es, en la calle.

El caso es que la mayoría de las y los artesanos se quejaron, no del procedimiento, si no de que en ese concurso no se valoraba algo tan significativo como ser artesano, ser de Navarra o ser productor local. Y es que atendiendo a las bases de ese concurso se podía dar el caso de que una persona comprase 200 quesos en un hipermercado a buen precio, y luego los revendiese en la Feria a otro precio, sin ser esa persona ni artesana, ni productora, ni nada. Y como siempre la cosa tiene su base, ya que hace poco se modificó la Ordenanza de Comercio No Sedentario y, a mi entender, fue un despropósito en algunos de sus puntos que son, precisamente los puntos criticados por los productores locales en este concurso para acceder a un puesto de la Feria.

Y luego vino lo que vino. El año pasado los artesanos se cabrearon e hicieron boicot a la Feria como forma de protesta. Este año, para protestar mandaron sus propuestas en sobres abiertos, algo que está prohibido por el propio reglamento del concurso, con lo cual UPN decidió que no habría Feria. Los artesanos hablaron con el ayunta, intentaron llegar a un acuerdo, y lo único que consiguieron fue una adjudicación de puesto por 1.400 euros en la Plaza de la Cruz, a todas luces -y esto ya se sabía desde el principio- un lugar bastante peor que la Plaza del Castillo. Parece ser que UPN, que tuvo que acceder a llegar al acuerdo con los artesanos, no quiso dar el brazo a torcer en el tema del lugar. Es como si UPN hubiera intentado castigarles por haber tenido que hablar, dialogar y llegar al acuerdo.

He pasado todos los días por la Plaza de la Cruz y daba auténtica pena. Los puestos estaban vacíos o con muy poca gente a cualquier hora del día. Mientras tanto, los aledaños de El Corte Inglés o la avenida de Inditex, conocida también como Carlos III, estaban atestados de gente comprando.

Lo ocurrido con la Feria no es más que otra estación en este viacrucis por el que UPN se ha empeñado en hacer pasar al pequeño comercio, al comercio de barrio y local, al comercio artesano y a la producción local, un comercio, un modelo de comercio que no cuenta con las ventajas que las grandes superficies, los centros comerciales y las grandes marcas tienen con la derecha neoliberal que es UPN. No se puede pretender que las tiendas de los barrios no echen la persiana con una política que fomenta el consumo en grandes superficies y centros comerciales.

Se trata, de nuevo, del modelo de ciudad de unos y de otros. El modelo de UPN es el que ha hecho de Carlos III un parque temático dedicado al comercio de grandes marcas, el que abre los comercios en domingos y días festivos perjudicando a trabajadores y trabajadoras, es el modelo que sigue sin impulsar productos elaborados y creados aquí mismo, y potencia, en cambio, los confeccionados en talleres de mala muerte de India, Pakistán o China; es el modelo que regala la calle y suelo público a El Corte Inglés, primero para hacer el edificio, luego para construir los accesos a su parking y finalmente para ocupar la calle en diferentes momentos del año, con juegos para críos como reclamo para que sus padres y madres entren a comprar. Y luego se extrañan y se llevan las manos a la cabeza cuando los comerciantes de Alde Zaharra solicitan permiso para exponer sus productos ordenadamente en las puertas de sus establecimientos.

El resumen de la política nefasta de comercio que impulsa UPN vino de la boca de nada más y nada menos que el Presidente del Parlamento de Navarra, Alberto Catalán, el domingo 4 de enero, a las 19.21:

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Imposible es que ustedes apuesten por un comercio local y sostenible. Incomprensible, señor Catalán, es que usted acuda en día festivo a hacer compras a un comercio. Incomprensible es que vaya a El Corte Inglés, como si no hubiese tiendas de camisas en esta ciudad, muchas de ellas regentadas por gente que pelea día a día para sacar ese pequeño negocio adelante. Incomprensible es que se permita el lujo de ponerlo en Twitter, haciendo publicidad a uno de los principales competidores del comercio del centro en un festivo.

Written by dslegi

Bizitza aurrera eramaten, Iruñea nire zaletasuna, euskara nire ametsa, Euskal Herria oraingoa eta etorkizunean. Mucho por decir y todo por escuchar.

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