paseando con la luna

La escena de hoy es una escena digamos un tanto zen. Unos árboles que cambian sus hojas y flores con las estaciones, una vieja radio, una señora bordando, un chófer escuchando, un cementerio, con ella al fondo ante una tumba y él paseando entre tumbas, con el ruido de las pisadas sobre el césped y de fondo de toda la escena, un aria de una ópera checa.

Paseando a Miss Daisy fue una película de Bruce Beresford, del año 1989, que recuperó a una figura legendaria del Séptimo arte, como era Jessica Tandy, ganadora del premio Oscar y el Globo de Oro a la Mejor Actriz por ese papel y catapultó a otro de los grandes, Morgan Freeman, ganador del Globo de Oro por esa película. La cinta resultó también ganadora del premio Oscar a la mejor Película de 1989. El guión cuenta la historia de una viuda judía de Atlanta, con servicio de raza negra y a la que le gusta conducir su propio coche. Después de un accidente, su hijo le pone un chófer, también negro, pero ella se niega a aceptarlo porque pensarán que es demasiado vieja. La relación entre estos dos personajes, los pensamientos de ella, la visión de él y la amistad final entre ambos son los ingredientes de una película que, en su momento, me emocionó.

La música que suena en la escena es la del aria Mesicku na nebi hlubokém (Canción a la luna), de la ópera Rusalka, de Antonín Dvořák. Luego os cuento algo más de esta ópera y del aria en concreto. Antes vamos a ver la escena:

Rusalka es una ópera en tres actos con música de Antonín Dvořák y libreto en checo de Jaroslav Kvapil, estrenada en Praga el 31 de marzo de 1901. El argumento está basado en una leyenda de Moravia. Rusalka, algo así como la duende de los lagos, le pide a una bruja que la transforme en mujer para entregarse al amor de un joven príncipe. El poder de la bruja es relativo y la ninfa se convierte en una princesa, pero muda (vaya bruja se agenció la pobre Rusalka). Se trata de una obra de fantasía, en la cual el elemento dramático apenas existe, centrando la acción en su contenido poético y simbólico. El aria en cuestión es la de Rusalka cantándole a la luna para que le cuente al príncipe el amor que ella siente. Os dejo con Renée Fleming en su preciosa interpretación.

Entre las diferentes grabaciones me quedo con una de 1961, que grabó Zdenek Chalabala dirigiendo a la Orquesta y Coro del Teatro Nacional de Praga para el sello Supraphon.  En esta grabación destaca la apasionada interpretación que Milada Subrtová hizo del personaje de Rusalka.

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Written by dslegi

Bizitza aurrera eramaten, Iruñea nire zaletasuna, euskara nire ametsa, Euskal Herria oraingoa eta etorkizunean. Mucho por decir y todo por escuchar.

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