esperpento real

Cuatro de la tarde del este año casi otoñal 5 de enero iruindarra y allí por el puente de la Magdalena se vislumbran ya los primeros destellos de la cabalgata real y veloz como el viento la noticia corre de boca en boca llegando hasta el Portal de Francia que protege el acceso a la ciudad. ¡Es de verdad, es de verdad!, sonríe la gente y es que tras años de anomalía en esta ciudad multicultural, por fin llegó Baltasar al natural, negro como él solo, sin necesidad de betunes ni nada. Es verdad que se le vio algo pez encima del camello, pero eso se compensa al observar que ningún txiki a su paso ponía cara de no entender una cara pintada en su rey mago. Ascendieron por las murallas, entraron por Carmen y llegaron al Ayuntamiento, donde les esperaban algo más de cien txikis con diferentes discapacidades. Porque este año trajo también esa novedad. Ya no eran los hijos e hijas de los ediles quienes dispusieron de un palco VIP para poder estar cerca de los tres de Oriente, en esta ocasión se repartieron entre diferentes colectivos y asociaciones que trabajan con niños y niñas con discapacidades, porque, ¿quién mejor que esos txikis para poder disfrutar de esos momentos? Y de ahí, la comitiva bajó de nuevo a la plaza consistorial y entonces es cuando se jodió el asunto y se acabó el cuento para muchos de los que se encontraban presentes.

Foto: Javier Sesma
Foto: Javier Sesma

En el escenario el negro Baltasar se dispuso a contestar a unas preguntas de la presentadora y fue entonces cuando dijo que hablaba mal el idioma castellano y que por eso iba a contestar con una carta. Expresamente dijo, para horror de la gente, “esto, la carta, me lo mandó el Baltasar que todos conocéis, porque está enfermo. Como no podía venir hoy con vosotros, buscó cómo conseguir otro rey. Como los reyes se conocen entre todos, llegó hasta donde yo vivo, muy lejos, en África“… Y continuó un rato más.

Sea quien fuere la persona responsable de haberle hecho decir eso, pasó por encima del debido respeto a esta ciudad, pero lo que es peor, arrolló totalmente la ilusión de muchos de los txikis que allí se encontraban presentes y que, al igual que las personas adultas, no entendían nada de lo qué pasaba. Al final de la tarde, la propia asociación de la cabalgata emitió un comunicado diciendo que no tenía nada que ver con lo sucedido.

Se confunden. Su responsabilidad en todo lo ocurrido este año con la cabalgata es la que es. Desde su intento de que el que llevaba más de 30 años haciendo de Baltasar siguiera haciéndolo, hasta su decisión de que no se veían obligados a que una persona negra natural hiciese de rey mago. En esta responsabilidad, evidentemente, se incluye lo que ocurrió en la plaza del Ayuntamiento, pues ellos decidieron que esa persona hiciese de Baltasar. Si a todo eso le añades que el concejal Enrique Maya decía a la misma hora en una radio que Baltasar no había acudido y que había mandado un emisario, las sospechas de jugada van aumentando.

Cada vez son más las voces en Iruñea que piden que a una asociación de este tipo no se le de ninguna subvención. Yo difiero con esa opinión. Creo que, al igual que otras asociaciones, pueden optar a ayudas económicas por parte del Ayuntamiento. Lo que tengo claro es que, para optar a ellas, tendrán que cumplir una serie de requisitos y condiciones mínimas, como el respeto a la multiculturalidad, respeto a los dos idiomas oficiales de la ciudad y a la paridad entre los géneros. Y si cumplen los requisitos presentarse a un concurso público que decida quién va organizar la cabalgata del año 2017. Estamos en enero. Yo creo que tenemos tiempo.

Y quizás, tras el paso dado este año en cuanto al negro natural, quizás haya llegado el momento de empezar con otros debates que ya empiezan a surgir por aquí y en otros lugares, como la posibilidad de que mujeres interpreten el papel de Reyes Magos (que no Reinas Magas, para eso ya estaba el precioso cuento de Gloria Fuertes) y el tema de los colores de piel de las personas que encarnan a sus majestades. Porque las tradiciones también hay que ir actualizándolas, para que sigan siendo tradiciones. Por cierto, yo en estos debates, incluiría también la pregunta de por qué las cabalgatas tienen que ser todas como un desfile de Disney… Porque, que yo recuerde, de txiki la cabalgata de Iruñea no estaba tan disneyzada y a mi me parecía igual de mágica. Para todo esto, quien quiera, puede empezar leyendo este artículo que escribió el amigo Aritz Ibañez (en euskera).

P.D. Por cierto, esto no es, ni de lejos, lo más importante de todo lo que hay que hacer. Así que vamos a ponernos las pilas y a dedicarnos a seguir construyendo una Iruñea más justa y solidaria para todo el mundo, en todos los barrios por igual. Ánimo.

Written by dslegi

Bizitza aurrera eramaten, Iruñea nire zaletasuna, euskara nire ametsa, Euskal Herria oraingoa eta etorkizunean. Mucho por decir y todo por escuchar.

2 comentarios

  1. creo qué los reyes magos tienen qué seguir siendo hombres por supuesto Baltasar negro no me imagino a una mujer de rey cómo tampoco me imagino a el niño de niña ( qué también podría ser ) ? o no ?

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    1. Yo también pienso que los Reyes Magos tienen que seguir siendo hombres, no hablo de que tengan que ser Reinas Magas. Otra cosa es quién interprete a los mismos, puesto que se trata de eso, de una representación.

      Gracias por comentar

      Dani

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