solidaridad iruindarra

Ayer, como mucha otra gente, recibí varias veces por Whatsapp el llamamiento que Iruñea Ciudad Acogida – Iruñea Harrera Hiria hacía para acudir hoy, a las nueve de la mañana, a Buztintxuri, a un local donde esta plataforma ha ido almacenando, en los últimos meses, ropa, mantas y tiendas de campaña, con destino al campamento de personas refugiadas de Calais. La cuestión es que hoy había que cargar el camión con destino al campamento y se necesitaban cuantas más manos mejor.

Al llegar me ha sorprendido la cantidad de gente que estaba haciendo una cadena entre el interior del local y la parte exterior para llevar todas las cajas hasta la zona donde iba a hacerse la carga final. Cada cual hacía su papel, unos metiendo en furgonetas, otras ordenando en palés, otros sacando el material en una cadena humana perfectamente coordinada y otras personas iban llevándolas, poco a poco, a la zona de carga. Me he puesto en la cadena y en cuestión de media hora se ha logrado sacar las cajas destinadas al camión, principalmente mantas, tiendas de campaña y ropa de abrigo. El invierno seguramente va a ser especialmente duro en el campamento. Al rato ha llegado el camión y la cadena se ha vuelto a repetir.

Cuando hablamos de solidaridad casi siempre lo hacemos como algo abstracto, un concepto que ensalza los valores del ser humano, tantas veces ninguneados. En un mundo mediático en donde todos los días nos hablan de crisis económicas desde la perspectiva de las bolsas y los mercados, de conflictos reales y construidos, de un planeta cada vez menos sostenible y de corrupciones, fútbol y famosos frikis, asistir a este ejercicio de solidaridad real es un chute para nuestra maltrecha naturaleza de personas. Porque las personas tenemos valores que, en este sistema de masas y desinformación, demasiadas veces quedan en un segundo y tercer plano.

Yo solo he estado algo más de media hora moviendo cuatro cajas y he salido de ahí con las pilas puestas y la convicción de que existe una sociedad utópica que es mucho más real de lo que nos podamos imaginar. Las personas que han estado estos meses organizando este ejercicio de solidaridad, son la vanguardia de un modelo de sociedad que a quienes gobiernan pocas veces interesan. Esta gente, que seguramente dará poca importancia a lo que cada uno de ellos y ellas hace personalmente, es imprescindible y vital en cualquier proyecto colectivo que quiera cambiar el modelo que impuesto. El Alcalde, que ha estado también poco más de media hora, me comentaba que estas dinámicas son el mejor ejemplo de que las cosas pueden cambiar.

El conflicto humanitario de las personas refugiadas continua en esta Europa de los Estados y cada vez menos de las personas (¿alguna vez lo ha sido?). Pese a que las políticas mercantiles de los Estados europeos siguen causando el desplazamiento de miles y miles de personas escapando de la miseria y la persecución política, los ejercicios de solidaridad, como el organizado en Iruñea y en otros muchos lugares, son la punta de lanza de una Europa de las personas que, si nos organizamos, podemos sacarla adelante. Merece la pena y mucho. Yo hoy he estado delante de esa otra Europa poco más de media hora. Entre todas y todos podemos ir haciendo que ese modelo esté presente las veinticuatro horas del día, todo el año. Zorionak a toda esa gente. Y gracias, eskerrik asko!

Written by dslegi

Bizitza aurrera eramaten, Iruñea nire zaletasuna, euskara nire ametsa, Euskal Herria oraingoa eta etorkizunean. Mucho por decir y todo por escuchar.

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