desorden hermoso

image by Jordan Whitt

Volvía de Gipuzkoa, a eso de las cuatro de la tarde, y por mucho que el tímido sol de abril haya decido jugar al escondite con las nubes, siempre juguetonas y siempre presentes por esos lares, Leitzaran lucía un encanto real, sin artificios, con las casas blanqueadas, sí, pero con los bajos sucios de barro, con ovejas tumbadas sobre la hierba segada a diferentes alturas, con calvas en las lomas que suben las Maioas y postes de electricidad de casa en casa, con imponentes águilas sobrevolando sus cielos, mientras coches, camiones y autobuses recorren la autovía. No es un valle artificial, es un paraje con su belleza desordenada, sin césped que asemeja a una alfombra, ni casas tan blancas que no se puede entrar en ellas con las katiuskas manchadas de mierda. Es un paisaje en el que se ve vida y en el que las pocas niñas y niños, pese a que pasamos por allí a 120 kilómetros de velocidad sin imaginarlo siquiera, siguen jugando a pillarse como lo hacían sus mayores hace cien años y más. Porque hoy, igual que ayer, esos críos volverán a casa con las rodillas manchadas de barro, las deportivas sucias de cagadas de vaca y pensando en que mañana atraparán más rápidamente a su amigo, todo eso, sin darse cuenta, que siguen “desordenando” ese hermoso paisaje.

Ya lo decía Coldplay, ¡Viva la vida!

Written by dslegi

Bizitza aurrera eramaten, Iruñea nire zaletasuna, euskara nire ametsa, Euskal Herria oraingoa eta etorkizunean. Mucho por decir y todo por escuchar.

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