el Escarmiento

Después de leer la última de Sánchez-Ostiz, El Escarmiento, no me queda otra que romper mi costumbre de titular las entradas de este blog en minúsculas. No pretendo condicionar el posible debate y la reflexión con un título en mayúsculas, quitando espacio al pensamiento, pero en este caso no hay manera de dejar el título en letra pequeña, pues enorme fue el Escarmiento que algunos se empeñaron en dar a sus vecinos y vecinas que creían en la libertad y la igualdad de condiciones para todo el mundo, para obreros y empresarios, para mujeres y hombres, para republicanos, nacionalistas y foralistas… Y en esas seguimos. Cada vez hay menos gente que apoya seguir pagando las cacerías de nadie, cada vez hay más gente que cree que la única salida es poder decidir soberanamente cómo hacer frente a la crisis (económica, social e institucional, se dice ahora), y cada vez hay menos gente, de aquellos foralistas, que se acuerda de lo que eran o son los fueros (lo poco que han dejado). Las consecuencias de aquél Escarmiento siguen vigentes.

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He leído la novela con ansia, poniendo cara a la tragedia de aquéllos días, recordando palabras cercanas que me decían que después, los que quedaron, tuvieron que vivir en silencio, sin mencionar, sin recordar, pero sin poder olvidar. Y es entonces cuando esas preguntas que hoy en día hacen los que siguen dando Escarmiento, desde el periódico golpista, o desde el Palacio de Navarra, o en la extinta Caja Navarra, intentando mantener el orden que consiguieron a base de cunetas, es entonces, digo, cuando esas preguntas me revuelven las tripas. La pregunta es siempre la misma, “¿para qué queréis remover nada?, “es mejor pasar página”, “todos aquéllos ya están muertos”. Y después viene lo de la reconciliación, la convivencia, patatín, patatán, cuando en realidad (¡qué claro lo dice Sánchez-Ostiz!) quieren decir olvido, para seguir manejando el cotarro, para seguir metiendo la mano y robando, bien sea el poco dinero que queda, bien sea la memoria de un Pueblo o la propia esperanza que parece renacer.

Esta obra nos golpea con una realidad bestial, una realidad que, si bien se vivió hace más de 75 años, es actual en muchas de sus caras, no porque estén vivas (la mayoría han desaparecido) sino porque son el original de muchas de esas caras que hoy día siguen por Iruñea y en el conjunto de Nafarroa, caras de los vencedores y también de los vencidos. Apellidos, familias, motes, de ayer y de hoy. Emilio Mola, general sublevado, cabeza pensante de aquélla sublevación, apodado El Director, y sobre todo autor de las directrices secretas que establecían los métodos de represión contra el bando contrario, entendiendo el bando contrario con la acepción más amplia posible. Nacionalistas, socialistas, comunistas, anarquistas, republicanos, pensadores, maestras, labradores, cargos públicos de la República, militares y civiles, camareros, obreros, aprendices, burgueses, madres, hijos, jóvenes y ancianos, niñas (Maravillas, florecica de Larraga)… Todo aquél y aquélla sobre la que caía la sospecha de simpatizar con las ideas republicanas y nacionalistas y también quienes sufrieron la venganza personal por envidias y riñas de vecinos, sufrieron, de una u otra manera, el Escarmiento de una persona que, al decir de quiénes le conocieron, sólo pensaba en matar. Esa persona cuya tumba sigue en la cripta de un edificio que sigue teniendo en su frontis, convenientemente tapado (obligados), la inscripción Navarra a sus muertos en la cruzada.

Y junto a Mola estuvieron otros. Garcilaso, director del Diario de Navarra, que no sólo se dedicó a escribir loas hacia el bando fascista, y que fue parte activa en la preparación y ejecución de aquél Escarmiento. Un periódico que estuvo, como hoy mismo, en el meollo de la cuestión. Victor Eusa, arquitecto y miembro de la Junta Central Carlista de Navarra, al que las actuales autoridades siguen homenajeando, José María Iribarren, escritor y secretario particular de Mola, Angel María Pascual, periodista y destacado miembro de la Falange, Moreno, el del Hotel la Perla. Lugares como el Casino Principal, lugar donde se reunían los conspiradores, ese mismo lugar que cuelga todavía en sus balcones, en días señalados, banderas españolas y en donde se celebra el baile de la alpargata, el Diario de Navarra, ese periódico que anunció la declaración del estado de guerra con un ¡Viva España! y que sigue siendo vocero de aquéllos mismos, el Fuerte de San Cristóbal, entonces cárcel militar y el último lugar que vieron en vida muchos de los fusilados en cunetas, parajes y apartados, el Palacio de Capitanía (antiguo Palacio Real, hoy Archivo General de Navarra), sede desde donde Mola dirigió su estrategia aniquiladora, la sede del periódico La Voz de Navarra, actualmente sede del PNV, y tras la sublevación lugar desde donde se publicó el periódico Arriba España, la Plaza del Castillo, escenario principal antes y durante la guerra… Y luego lugares que no tienen nombre, porque todavía muchos no se conocen, simas, cunetas, parajes apartados, corrales, caminos, tapias, huertos que se convirtieron en cementerios de fusilados, en cementerios de una memoria que poco a poco se va rescatando.

Plaza del Castillo 1936-2011

Y vas leyendo las páginas de la novela e inevitablemente trasladas al presente personajes y lugares, porque los hijos andan por aquí y los lugares siguen aquí. Y es entonces cuando te entra la angustia al pensar el manto de silencio que cubrió esta ciudad y Navarra entera. Silencio obligado para los muertos, fusilados, silencio para las familias de aquéllos desaparecidos que no tuvieron ni una triste tumba sobre la que llorar, silencio para una población que fue testigo del horror, pero sobre todo te entra la angustia al ser consciente que era vox populi lo que estaba ocurriendo. Desaparecían los vecinos y ya no los volvían a ver, se llevaban a concejales y alcaldes sabiendo que los iban a matar, veían los camiones subir Ezkaba hacia el Fuerte, escuchaban los tiros en la noche, olían el humo de las hogueras cuando quemaban piras de libros peligrosos, a una de la calle le rapaban el pelo y le daban aceite de ricino y luego la paseaban, cagándose, por la Plaza del Castillo para mofa generalizada, el Diario de Navarra daba cuenta de asesinatos que entonces no los llamaban así, había señoritas que antes de ir a misa iban a la Vuelta del Castillo, nerviosas, para ver por vez primera un fusilamiento, algunos curas hablaban, mucho, e impartían bendiciones a quien iba al frente, ese frente lejano, sí, pero también a quien tenía que quedarse poniendo orden en el santuario de la sublevación, Iruñea. Fue un silencio obligado, sí, pero un silencio al que muchos, la mayoría, se tuvieron que agarrar  para poder sobrevivir, digo yo. Otros, también, impusieron ese silencio. Y lo siguen imponiendo.

Ese es el mismo silencio que todavía los herederos de aquéllos sublevados quieren imponer a toda costa. Un silencio que significa olvido. Un silencio que impida conocer la verdad, una verdadera justicia y la reparación de la memoria de los que tuvieron que sufrir aquél silencio, todos. Sánchez-Ostiz ha hecho un trabajo extraordinario. Un trabajo que todavía hoy, más allá de posicionamientos políticos (que también), sigue siendo incómodo en esta ciudad en la que nos conocemos la mayoría. Así que estoy totalmente agradecido a Sánchez-Ostiz por el golpe en crudo que nos ha soltado en toda nuestra cara, por contárnoslo sin pelos en la lengua, haciéndonos oler la mierda que supuso aquello y ayudándonos a comprender que el tufo actual es el hedor de entonces.

Tras El Escarmiento vino El botín, que será la continuación de la novela de Miguel Sánchez-Ostiz. A la espera quedo.

#resisturtza

Son casi las seis de la mañana y me despierto pensando en toda la gente que ha pasado la noche construyendo el muro popular en Ondarru, me acuerdo de Urtza y con el presentimiento que ayer teníamos al acostarnos de que esta noche el PNV iba a mandar la Ertzaintza a cumplir las órdenes de la Audiencia Nacional, entro en Twitter para saber qué es lo que ha pasado. Desde Twitter escucho la sirena de Ondarru, voz del mar que avisa que esa policía, sumisa al inmovilismo del PP, está llegando… Vienen desde Mutriku, por tierra y mar… Casi cuarenta furgonetas y patrols y varias lanchas patrulleras están en camino. El muro popular empieza a formarse , parece que llueve, pero el ánimo está bastante animado. Llegan a la Alameda de Ondarru desde todas partes del pueblo, vecinas, vecinos que quieren formar parte de ese muro popular. En Twitter empiezan a llegar mensajes desde toda Euskal Herria.

zubi-harresia

A ti te han despertado de ese duermevela bastante antes. Te han avisado en la vigilia en la que cientos de personas han convertido la noche, una noche que puede traer fantasmas y demonios. Pero los malos sueños, esta vez, llegan al despertar, llegan en veloces barcas, llegan en una interminable fila de carros, con el único objetivo de volver a detener y volver a encarcelar a alguien de este Pueblo, un Pueblo que, pese al ejército que los señores y jauntxos se empeñan en hacer caer sobre él, sigue adelante, construyendo su futuro, desobedeciendo, rebelándose y creando un muro popular en todo el País, un muro de dignidad y compromiso.

Mientras me preparo el desayuno sigo leyendo a @iontelleria, @ander_prz o @larbelaitz. Nos cuentan que el puente peatonal, símbolo de esta resistencia, ha ido llenándose poco a poco, formando ese muro popular, ese muro solidario y ese muro desobediente. Eutsi gogor!!! Los mensajes de solidaridad recorren las redes sociales, los watshaap se llenan de avisos para decir que vienen. Hay quien desconfía de Internet. Hay quien dice que Internet a deshumanizado la propia comunicación personal y no le falta razón seguramente, aunque siempre nos queda la decisión personal de cómo utilizar ese instrumento. En este caso somos miles las personas que estamos formando en esos momentos el muro popular de la dignidad, un muro que se está formando en Ondarru, que ya lo hizo en Donostia y que sigue en cada una y cada uno de nosotros.

Tu, mientras los agentes del orden español en suelo vasco ya han llegado, has subido al puente con otros cientos de personas, estáis cansados, pero la fuerza de la solidaridad y, sobre todo, de la dignidad os empuja a seguir dando ejemplo de lo que este Pueblo es capaz de hacer por defender su futuro en libertad. El puente ha quedado bloqueado con un mar de abrazos. Ahí está la juventud, verdadero motor de esta dinámica rebelde, junto a ellos y ellas, amonas, aitonas, representantes políticos de EH Bildu que nos demuestran que no todos los políticos son iguales y que hay otra forma de hacer política con y junto a la ciudadanía. Llueve sobre Ondarru, pero es lluvia que limpia nuestras conciencias, que las une entre si creando una conciencia de Pueblo. Unos ojos os miran tras los cascos rojos y os miran con incredulidad, con la incredulidad de quien solo sabe cumplir órdenes sin preguntarse nada más y con la incredulidad de quien al llegar a casa prefiere que ésta duerma ya para no tener que responder con mentiras a las preguntas. Algunos preferirían no estar ahí, no tener que esconder su cara de vergüenza tras una malla negra y no tener que arrastrar la resistencia de jóvenes, mayores, mujeres y ancianos por el suelo de su propia impotencia. Es su suelo ético, dicen.

Urtza Alkorta

Las imágenes empiezan a llegar. Las imágenes de cientos de personas unidas para proteger a una sola. Las imágenes de todo un Pueblo desobedeciendo de forma pacífica. Las imágenes de mil personas rodeadas por cientos de policías cantando Lepoan hartu eta segi aurrera! Y se nos pone la carne de gallina. Y se me hace un nudo en la garganta. Porque esas imágenes me producen dos sensaciones muy diferentes. Me producen orgullo por lo que ahí se está haciendo, porque estoy seguro que estamos siendo testigos de una página muy importante de nuestra historia, de una página que está marcando un antes y un después. Dentro de unos años se hablará de la época del herri harresia y se dirá lo qué significó en la resolución del conflicto y en la propia construcción de Euskal Herria. Recordaremos que aquello empezó en Donostia, continuó en Ondarru y siguió en muchos pueblos, barrios y ciudades de toda Euskal Herria. Y nos llegan también las otras imágenes. Las de esa policía del PNV empleando sus impecables métodos para romper el muro popular de solidaridad y resistencia. Y vemos a un señor con casco amenazando a una señora parlamentaria, y vemos a un señor de negro con la cara tapada pisando los dedos de un joven para que se suelte de ese muro humano, y vemos a tres policías arrastrando a un señor de setenta años para echarlo del muro, y vemos a ese señor aguantando y con una dignidad que los cipayos que le llevan no llegan a comprender, y vemos a un grupo de mujeres negándose a abandonar a sus hijos, nietas, a sus hermanas y a sus compañeros y enfrentándose a unos tipos armados y sin razones. Y es por eso que se me mezclan los dos sentimientos contradictorios que antes decía. Uno es, ya lo he dicho, de orgullo. Pero el otro es de tristeza. Tristeza al ver que todavía en este Pueblo seguimos sufriendo y porque hay quien prefiere ser sumiso a la inmovilidad de todo un Estado en vez de sumarse a una resistencia pacífica que ahonde en los pasos que la mayoría de ese mismo Pueblo ha decidido dar en la búsqueda de una solución al conflicto político que vivimos desde hace ya demasiados años.

Los agentes del orden español llegan por fin hasta donde tu estás y en ese momento te levantas y se te escucha pedir calma a quienes están contigo sentados resistiendo y, sobre todo, calma a quienes están deteniendo a esas personas tratándolas, en muchos casos, como si fueran bestias. Y llegan, te cogen, entre tres, te agarran del cuello, no vaya a ser que se te ocurra gritar nada más, y se te ocurre. Gritas que no es tiempo de detenciones y gritas un eskerrik asko Euskal Herria! que llega hasta el txoko más perdido de este pequeño País. Te llevan, a empujones, pero con la cabeza bien alta, antes de introducirte en la furgona vuelves a gritar jo ta ke! y con ese grito nos quedamos, un grito que pasa de la resistencia a seguir luchando por este Pueblo. Y seguiremos trabajando, claro que si Urtza.

Poco a poco la Alameda se va despejando. El puente se ha quedado vacío. Se van las gentes armadas. Unos siguen provocando, pero nada han conseguido. Otros se van mirando al suelo, incapaces de mantener la mirada a todo un Pueblo, ni siquiera tras el pasamontañas y escondida en el casco. Y se queda la gente, en una asamblea cuyo mensaje final es un mensaje de esperanza: se han llevado a Urtza, pero hemos ganado. Y es que Euskal Herria ha vuelto a dar hoy un paso de gigante en su determinación por seguir buscando una solución democrática y humana al conflicto. Llegarán nuevos muros populares que volverán a ser nuevas llamas encendidas en el camino a seguir para lograr un futuro en paz y libertad, para todas y todos, sin excepciones. Y quedarán para siempre en nuestra memoria colectiva e individual.

Urtza, no se dónde estás ahora, si estás en una celda sola o con alguna compañera, si mañana te llevarán lejos de Euskal Herria o qué harán. Pero tengo muy claro que esta noche vas a dormir con una sonrisa en la boca, la sonrisa que muchos y muchas por todo el País tendremos, pese a que se nos haya quedado un nudo en la garganta, porque, una vez más, habéis demostrado, has demostrado, hemos demostrado, este Pueblo ha demostrado, que el futuro se construye paso a paso y se construye desde el hoy, desde el ahora y que, pese a órdenes y mandatos, vengan de donde vengan, siempre hay y habrá un espacio para la rebeldía, para la solidaridad, para la lucha, para la insumisión, para el compromiso y para la esperanza.

Muxu haundi bat Urtza, benetan niretzako eredu laztana izan zarelako. #resisturtza! #eutsiurtza!!!

simbología

Las pintadas de ideología fascista, nazi, xenofobas y racistas aparecidas en las paredes de un céntrico instituto de Iruñea nos ofrecen una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre simbología de corte fascista en la ciudad. La gravedad de las pintadas realizadas en el exterior de un centro educativo con la protección de la noche, pero, no lo olvidemos, en una ciudad plagada de cámaras tanto públicas como privadas y en una zona suficientemente transitada, a la vuelta de una plaza con buena visibilidad y a escasas dos manzanas del cuartel de la Guardia Civil (¿casualidad?), me hacen pensar que, desgraciadamente, no son fruto de la casualidad, ni algo aislado.

pintada fascista

En una ciudad en la que, a pesar de la existencia de leyes de memoria histórica y a pesar de las constantes denuncias populares, persisten diferentes elementos de simbología franquista en edificios públicos (ahí tenemos la laureada en el frontis del Palacio de Navarra), calles dedicadas a elementos de la dictadura franquista, e incluso escuelas públicas que llevan el nombre de dirigentes franquistas (como Victor Pradera, diputado tradicionalista y defensor de Fernando el Católico en su conquista del Reyno de Navarra) resulta que unas pintadas son borradas con rapidez por parte de UPN en el ayuntamiento tras la denuncia de Bildu, pero en cambio ese mismo partido, UPN, sigue negándose a retirar los restos de simbología fascista que quedan en la ciudad y el resto del herrialde. Una ciudad gobernada por el mismo partido que mantiene intocable un edificio en memoria de los muertos “por Dios y su cruzada” (convenientemente disimulado), en cuya cripta todavía hoy se celebran misas por el alma de asesinos como Emilio Mola, una ciudad en la que los concejales de la República fusilados durante el golpe fascista no tienen más que un discretísimo reconocimiento en una esquina del zaguán de la casa consistorial conseguido gracias a la labor y el compromiso de los colectivos en favor de la memoria histórica.

Es en esta ciudad en donde se dan las “condiciones” para que pintadas de tipo fascista, nazi y racista se realicen en un instituto, para que una pareja homosexual reciba una paliza en un parque de Iruñea y para que una laureada franquista siga presidiendo la fachada principal del Palacio de Navarra.

Es obligación de los gobernantes y dirigentes de Iruñea trabajar en favor de la verdad, la justicia y la reparación de la memoria histórica, de eliminar cualquier símbolo fascista, pero también están obligados a crear las condiciones y fomentar actitudes que favorezcan la convivencia en la ciudad, sin medias tintas.

* Por la tarde me entero que también en la sede del sindicato ELA, en el ensanche iruindarra, sufrió el ataque de los fascistas con pintadas de esvásticas en su fachada.

es necesario recuperar la memoria

Es un domingo tranquilo, de esos en los que estás descansado, de los que te levantas a las siete y media de la mañana sonriente y con la sola pretensión de desayunar tranquilamente en una cafetería mientras lees la prensa en papel, sin prisas, sin clicar los enlaces a las noticias, pasando las hojas mientras el té infusiona su hoja en la taza. El desayuno no es todo lo tranquilo que deseo. La XXXII Media Maratón de Iruñea sale a pocos metros de la cafetería en poco más de una hora y una avalancha de corredores llena el local para tomarse un último café, visitar al baño para quitarse los nervios y hablar de tiempos, calentamientos y tramos de la carrera. No es un ambiente tranquilo, pero tampoco me importa. Es una gozada ver una Iruñea tan vital el domingo por la mañana, y lo reconozco con bastante envidia, me da por tocarme la rodilla izquierda, tan machacada después de diecisiete años de dantzas, saltos, entresakas y cabriolas y me hago la promesa de visitar a un amigo fisio para que me de unos consejos que me permitan empezar a correr, sin mayor pretensión que dar una vuelta por la Media Luna. Entre las voces de los corredores logro leer la entrevista que el Noticias hace a José Miguel Nuin y aunque hay aspectos en los que no coincido hay muchos otros pensamientos que son coincidentes y me alegro. Esas son las coincidencias en las que hay que ahondar para hacer posible ese cambio político, económico y social que necesita Nafarroa.

viudas de navarra

Pasando las hojas del periódico llego a cultura y leo a María Bayo diciendo que la cultura es lo único que nos queda y sonrío porque la cultura, querida María, es lo primero que siempre nos van a intentar despojar, porque un Pueblo sin cultura es un Pueblo sumiso, es un Pueblo sin capacidad de pensamiento y es un Pueblo dormido. Por eso, María, tenemos que seguir sacando la cultura a la calle, y expresando nuestra cultura, la que tenemos cada uno y cada una dentro, y seguir leyendo, disfrutando del teatro y volviendo a maravillarnos con Don Giovanni cuando canta eso de È aperto a tutti quanti, Viva la libertà! (Está abierto a todo el mundo, Viva la libertad!). Y con el aria en mi mente llego al artículo que habla del nuevo trabajo de Miguel Sánchez Ostiz, El Escarmiento, una novela que trata sobre la obsesión de Mola, el golpista y asesino, en dar a los vascos un Escarmiento, con mayúsculas, una medida que tenga igual dimensión que el odio que nos tuvo el matón de Franco. La novela relata la preparación de ese Escarmiento, preparación en la que ese hombre, que al decir de quienes le conocieron solo pensaba en matar, tuvo la ayuda de diferentes personas, militares y civiles, entre ellos, ¡cómo no!, el entonces director del Diario de Navarra, Raimundo García “Garcilaso”. Pero nos habla no solo de los preparativos si no de las consecuencias de aquéllas acciones ejecutadas bajo la orden de “se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta…”

Se lamenta Sánchez Ostiz que quizás sea tarde para recuperar la memoria que nos lleve hacia la verdad (seguramente parte de ella), a hacer justicia y a ofrecer reparación. Nunca es tarde para eso. Quizás estén desapareciendo los testigos directos de aquellas cunetas y de esa tumbas anónimas que van tomando el nombre de los fusilados, pero no es tarde para ir sacando a la luz el horror de aquéllos días y de los que vinieron. Y buen ejemplo es la novela de Sánchez Ostiz.  Las consecuencias, en cambio están presentes hoy en día, desde las paredes de Diputación con una laureada todavía presente hasta los nombres de calles y plazas, escuelas, placas en cementerio y paredes de iglesias glorificando aquella cruzada contra la libertad. Las consecuencias son el día a día de Nafarroa. No hay más que ver quiénes siguen gobernando y robando desde sus sillones y cuál es el periódico que, a veces desde la sombra y otras veces somando sus fauces rabiosas, sigue dibujando con trazo grueso el pensamiento político de los herederos de Mola. El futuro hay que escribirlo pensando en la convivencia que tenemos que construir, pero esa convivencia tendrá que estar basada en la verdad, la justicia y la reparación. El olvido no puede ser base de esa convivencia.

Salgo de la cafetería y vuelvo a sonreír. La Media Maratón de Iruñea sale y de los altavoces del coche que abre la carrera sale a todo volumen la canción de Vendetta titulada Gora Iruñea! ¡Iruñea, despierta, hay mucho por hacer!

tarde de fútbol

Una tarde de fútbol puede dar también para quedarse maravillado con un equipo de jugadores de Ghana disputando un partido en un parque de Chicago… sin contratos millonarios, sin necesidades de subir o mantenerse en ningún sitio, sin una equipación de estrella, sin marcas deportivas, sin bebidas isotónicas, sin tener que mantener el “buen nombre”… A veces un video de estos te hace ver el lado bueno de las cosas, incluso del fútbol. Y si encima está aliñado con una música como Claire de Lune de Debussy, casi como que no necesitas goles.

a río revuelto…

Es esta una reflexión que necesariamente la hago en voz alta y de manera pública. En voz alta para ser escuchada y dé pie al debate conjunto. Públicamente porque es la mejor manera de desenmascarar el objetivo que, cada vez con menor disimulo, se percibe en la palabra y pensamiento de esas 80 familias que, hace ya 110 años, gobiernan Nafarroa desde instituciones políticas, económicas y religiosas, con nombres y apellidos y también desde la sombra. Una sombra llamada Diario de Navarra.

dietistas

El mismo diario que aquél 19 de julio del 36 proclamaba en su portada, con un ¡Viva España!, que Mola, el golpista y asesino, había proclamado el estado de guerra en Navarra, ha abierto una nueva cruzada contra las posibilidades reales de cambio en Nafarroa. Si no fuese tan grave decirlo podríamos hablar de un auténtico pre-estado golpista, en este caso contra la alternativa de cambio que cada día es más visible. Y no es la primera vez que hablamos de movimientos golpistas en torno a ese periódico, auténtico baluarte de la derecha caciquil y cabeza del poder fáctico económico y político en Navarra que se resiste a la rebelión social y democrática que va tomando forma día a día desde la propia ciudadanía.

Esta campaña de intoxicación y difamación de UPN-Diario de Navarra tiene como principal objetivo distraer a la sociedad de la grave responsabilidad en torno al escándalo que ha llevado a la desaparición de la CAN. Tomando un concepto, en este caso “dieta”, debidamente manipulado y tergiversado, una falsedad repetida hasta la saciedad, siguiendo el manual de Goebbels se puede sembrar la duda entre la sociedad. Una sociedad que hace escasas semanas se escandalizaba ante los millonarios sobresueldos cobrados por los dirigentes de UPN, tras la campaña de mentiras, orquestada por el entorno más próximo a Yolanda Barcina, el escándalo empieza a difuminarse en el falso mensaje general de “todos los políticos son iguales”. Pero no, señores goebbelsianos, no todos los políticos son iguales, afortunadamente.

chiringuito

Intentar equiparar un hecho, como es llevarse un dinero que no es suyo (definiciones en el código penal y sinónimos en el diccionario hay muchos) y haberse enriquecido conscientemente mediante unos sobresueldos con una retribución por la labor institucional en un ayuntamiento que palíe, de alguna manera, la pérdida de poder adquisitivo no es, de ninguna de las maneras, aceptable. Una persona que resulta elegida para cumplir las funciones de concejal debe dedicar parte de su tiempo laboral a esa labor, y esto no puede significar un reducción en su sueldo. Una persona trabajadora elegida como concejala tiene que tener la seguridad de que va a poder dedicarse a esas funciones sin que esto pueda suponer un menoscabo de su situación económica personal; tampoco, claro está, un enriquecimiento. En el Ayuntamiento de Iruñea, como en el resto de ayuntamientos, existe un sistema (puesto en marcha hace 22 años por los mismos que hoy lo cambian) para que esos concejales reciban, en concepto de dieta, que no sobresueldo, una retribución por el trabajo realizado y en compensación por la pérdida económica que eso supone. Otra cosa es hablar de los concejales de UPN, la mayoría de ellos liberados con una cantidad que supera en 33,5% la liberación de los concejales del resto de partidos (1 de cada 3) y cobrando el resto de dietas por representación en diferentes organismos municipales. ¿A quién justifican sus sueldos estos concejales? ¿Tienen algún horario que justifique semejante sueldo? ¿Tienen algún sistema de control? Ahí es donde hay que empezar a mirar. Vamos a revisar los sueldos de esta casta privilegiada y vamos a exigir transparencia, control público y compromiso para cumplir el servicio para el que fueron elegidos y elegidas. Esa es la cuestión.

En esta estrategia UPN y su altavoz mediático, el poder en la sombra Diario de Navarra, han decidido arrasar con todo ante su temor, fundado, de verse desplazados de los sillones que tanto tiempo llevan utilizando para lucrarse. El hecho de que la posibilidad de un cambio, no de sillones, si no de modelo de gestión, sea real, ha hecho que la brunete mediática, política y social navarra decida tirar p’alante en una suerte de nerviosa escapatoria. Lo hace sembrando el mensaje del “todos son iguales” e intentando mostrarse como los que van a solucionar el mal sistema de pago de las retribuciones a la corporación municipal. Que el señor Maya, que se autopagó esos sobresueldos millonarios, hasta tres en un solo día, imputado judicialmente, que devolvió las cantidades después de habérsele pillado con las manos en la masa, ese señor al que el Pleno le pidió que dimitiese y que es parte de ese sistema caciquil y choricero que ha imperado durante más de veinte años, que el imputado Enrique Maya intente ahora aparecer como el aladid de la transparencia en el sistema de retribuciones a concejales, con una propuesta que en nada cambia el control de esas justificaciones, es un escándalo y un insulto a la propia ciudadanía. Ese señor lo que tiene que hacer es dimitir, irse del ayuntamiento, dejar paso a otras personas y responder judicialmente a lo que se le requiera. Y el resto de grupos municipales lo que debieran hacer es pensar un sistema de retribuciones que asegure la transparencia de la gestión económica del ayuntamiento, el control público y la igualdad de condiciones de todas y todos los concejales.

Para que no quede ninguna duda. UPN, con sus liberaciones completas o parciales, con todos los técnicos municipales a su disposición casi en exclusiva y con un Reglamento hecho a su medida juega en bastantes mejores condiciones que el resto de grupos. ¿Alguien se imagina si a UPN se le ocurriese reducir o eliminar las retribuciones a concejales? ¿O que los grupos de la oposición no tuviesen normal acceso a los técnicos municipales, a los expedientes o a la información? ¿O que los grupos solo pudiesen reunirse de lunes a viernes y exclusivamente en el ayuntamiento? ¿Una persona trabajadora podría salir elegida como concejal y podría desarrollar en igualdad de condiciones su labor? No hay mucho que imaginar, porque esa es la cruda realidad. UPN, esa casta de los sobresueldos, ha decidido, a cuenta de esta situación, poner en marcha un sistema de justificaciones de las restribuciones que no mejora en nada el anterior y que lo único que hace es ahondar en el control político de UPN sobre esta ciudad, empezando por los propios grupos municipales en la oposición. Esto es lo que está ocurriendo, porque así lo han decidido UPN-Diario de Navarra. Porque no aceptan el cambio político y social que va a suponer el final de ese sistema de castas impuesto por ellos mismos.

La tira de cómic es propiedad de César Oroz y apareció publicada, precisamente, en Diario de Navarra.

Este es un artículo de opinión basado en otro que realicé para una colaboración en el programa La escotilla de Eguzki Irratia.

soy

No soy escritor, ni periodista y escribo a golpe de impulso, y por eso luego tengo que reordenar el texto y a veces la propia cabeza, incluso los que me conocen suelen decirme que hago unas frases muy largas en los textos que escribo, que son difíciles de leer porque entran y salen, suben y bajan alrededor de la idea principal, metiéndome en txokos y saliendo de ellos para volver a incidir en la idea, tal y como acabo de hacer ahora. Totalmente cierto. Abro este blog como experimento personal, para escribir, para leerme a mí mismo, para debatir conmigo, para escuchar mi voz hasta que se pierde en la blogosfera… Es una suerte de instantáneas personales que voy colgando por aquí dejando que se sequen al sol. Pero lo abro también y principalmente para escuchar otras voces, voces interesantes de las que aprender, sobre todo seguir aprendiendo a escuchar y también para enfadarme, para compartir, para recibir críticas y para aprovechar la posibilidad de altavoz que ofrece esta historia, en desigualdad de condiciones, claro, porque este altavoz es como una caracola a la que tienes que pegar el oído para poder escuchar, sin estridencias, sin decibelios desbocados. Pero esta caracola no sigue las órdenes de ningún Amo, eso es lo bueno. Esa es mi ventaja.

instantáneas personales

Soy Iruñeazale desde txiki y esto no quiere decir nada más que estoy enamorado de Iruñea, donde nací y donde vivo. Y ya sabes que los enamoramientos conllevan alegrías, buenos momentos y goce, celos, enfados y amarguras y así precisamente me sucede con Iruñea que incluso en algún momento llegó a ser Pamplona pero que cada día más es exclusivamente Iruñea. Y es así como la siento, con todo mi respeto para quién la siente Pamplona, o Pamplona-Iruña, o Iruña o Pampelune, que al final los sentimientos hacen ciudad y los míos son muy claros y aunque es cierto que un nombre marca la diferencia quiero creer que es una pequeña diferencia en la diversidad, de la que nos enriquece, no de la que separa y en el convencimiento de que son más los puntos de unión que las separaciones. Por mucho que se empeñen. Y porque, a veces desde la perplejidad y muchas veces desde la curiosidad, tengo respeto por el que la siente diferente, pido lo mismo. Es fácil y simple, ¿no?

Euskalduna, euskalduna Iruñean, zaila, baina gero eta errezago. Eta momentuz euskaldunberria. Ez naiz iritsi, Amets Arzallusek esaten duen bezala, euskaldunzaharra izatera. Batzuetan harritzen naiz euskaraz pentsatu dudala konturatzen naizenean, baina orokorrean Pentsatzeko, maiuskularekin, garatu pentsamendua, hori erderaz egiten dut. Hasi nintzen orain dela urte asko euskaltegian, utzi nuen, hasi nintzen berriro, utzi nuen eta berrartu nuen historia. Azkenean AEK-ko Iruñezar euskaltegian erori nintzen eta han oso zorte ona izan nuen irakasleekin, oso jende jatorra eta profesionala hutsak. Jakina, gero nire lagunak bihurtu ziren. Eta euskaraz mintzatzeko hitz egitera hasi nintzen, besterik ez. Hanka sartzen (oraindik sartzen dut, askotan), zuzenketak jasotzen, lotsa galtzen eta ausartia izaten, horrela ikasi nuen euskara, horregatik hitz egiten dut euskaraz. Aurten badut asmoa barnetegira joatea, nire euskara hobetzeko, sakontzeko, euskaraz idazteko, tresnak aurkitzeko gero euskaraz irakurtzeko. Gero eta gehiago gozatzen dut euskararekin. Blogaren artikulo gehienak gaztelaniaz izanen dira baina, nork daki? igual batzuetan animatzen naiz euskaraz idaztera. Kritikak eta zuzenketak onartzen ditut, jakina. Behar ditut.

Poco más puedo decir de mi, que vivo mi país con pasión porque creo que Navarra y Euskal Herria, tanto monta, monta tanto, tiene un recorrido intenso en su historia, un presente apasionante y sobre todo un futuro que lo decidiremos antes o después los propios habitantes de esta tierra. Una Euskal Herria que se va construyendo día a día, entre todas y todos, a golpe de debates y discusiones, con compromiso, cada cual a su manera, pero construyéndola desde hoy mismo. De la misma manera vivo la actualidad con ilusión, preguntándome por qué los bancos gobiernan los Estados, por qué todavía hoy se siguen llevando nuestra juventud a cumplir penas de cárcel impuestas como vengativo castigo a su compromiso con esta sociedad, la suya, o porque en una noche de fiesta discutieron en un bar con la persona equivocada, por qué los saharauis siguen en un trozo de polvo llamado desierto sin poder vivir en su país, por qué es tan importante para algunos comprarse un coche que corra a 240 kilómetros por hora cuando el máximo permitido y seguro es de 120 km/h., por qué cuando hay personas que utilizan la violencia bajo la bandera de un país “respetable” se dice que lo hacen por el bien de la democracia y otros cuando lo hacen sin bandera para poder pescar en sus propias aguas se les llama piratas, por qué si te llamas el Corte Inglés te regalan uno de los mejores solares de la ciudad para joder el comercio local y nadie dice nada y si te llaman mantero te expulsan de la calle llamándote ladrón, por qué nos obligamos a aparentar que somos “normales” consumidores en esta sociedad consumista, por qué todavía no se ha cerrado Guantánamo, por qué la gente tiene como referente a una señora que se hincha los labios con silicona, por qué nos empeñamos en llamar a un mar Mare Nostrum como si no fuese también de quienes desde la orilla del sur se sumergen en él para escapar de las garras de la miseria, por qué torturaron a mis amigos y no pasa nada, por qué ya no nos sorprendemos con la vida, por qué cada vez leemos menos… todo esto y más me suelo preguntar y me lo seguiré preguntando por aquí para responderme, en más ocasiones de las que quisiera, que en realidad yo también formo parte de todo eso, me guste o no, con mis incongruencias y demás, porque soy así.

Lector empedernido, esto tiene su parte buena y mala, leo mucho, aunque menos de lo que me gustaría, los clásicos últimamente me encantan, en gran parte los estoy descubriendo, leo ensayos, actualidad política, historia, novelas, algo de poesía y muy poco en euskara. La parte mala es que a veces no consigo discriminar en cuanto a lo qué leo y en ocasiones leo auténticas bazofias porque tengo la mala costumbre de no poder dejar un libro después de haberlo empezado. El único libro que he dejado después de empezar no ha sido porque quisiese, ese libro es Ulises de Joyce, y sigue en proyecto de leerlo algún día. Por de pronto me contento con leer las opiniones de gente que lo ha leído antes.

books and colors

Música, siempre música. Desde txiki he vivido con música y tuve mi época de gran pena por no saber tocar ningún instrumento, pero al final llegué a la conclusión de que para tocar mediocremente prefiero escuchar a los demás, que lo hacen muy bien, o no tan bien, pero disfrutan mucho con eso, y yo disfruto escuchándoles, que es de lo que se trata y para súmmum tengo una buena colección de CDs de música clásica, aunque ya no se llevan los CDs, de la cual soy un aficionado empedernido, repito, aficionado, los conocimientos los dejo para los músicos, música clásica en cualquiera de sus facetas y estilos (y no voy a entrar en el debate sobre la definición de clasicismo, que no me refiero a una época concreta de la música), aunque con preferencia por el gregoriano, la polifonía renacentista y el Barroco y muy de vez en cuando jazz y aquí si que soy un ignorante total, un novato que disfruta sobre todo con el jazz vocal, casi siempre de mujer, no sé por qué. La música de las películas es otra de mis pasiones, euskal musika (en esta ocasión más con voces de hombres) y otras músicas que hay por el mundo y que me producen algún sentimiento, como la irlandesa o los fados. Música con mensaje, con un mensaje para mi. Porque al fin y al cabo de eso se trata, de música que me remuevan los sentimientos.

Irónico, la bici es para la ciudad, borraja, una verbena en fiestas, Zarautz, Bach, Apple, canas, amor, mucho por aprender, mal genio, familia, abertzale, Mikel Urdangarin, apasionado, piano, Beriain mendia, libre, besos, movimiento, lo mejor del frio el calor, amistad, Pueblo, espiritual, fotografía, @dslegi, buen cine, gregoriano, productividad, cerveza, Brompton, anginas, macrobiótica, ligoteo, pescado, arte, euskal ohiturak, libros, madera, té, paseos, lluvia, dantza, huevos fritos, compromiso, pintxos, sakabanaketa, sin tele, izquierda, Faber Castell, historia clásica, Monasterio de Leire, primavera, vaqueros, talozale, yoga, cuchilla de afeitar, Irlanda, caricias, color, pasta, herri sanferminak, silencio, Moleskine, bermut, Alde Zaharra, observador, Shakespeare, batido de plátano, impulsivo, todo esto y más soy, todo esto y más escribiré, todo esto y mucho más.