les traeremos a casa

El lunes las garras del estado fascista español nos golpearon de nuevo, y lo hicieron en donde más nos duele, en la solidaridad, en los derechos humanos y en el deseo de este Pueblo, machacado hasta la saciedad, de superar el conflicto político.

La macro-operación policial contra el movimiento Herrira nos dejó a todos, en un primer momento, noqueados, desencajados. Posteriormente, conforme íbamos conociendo el alcance de la operación y el discurso en el que se basaba fuimos conscientes de qué suponía y cuál era el objetivo de este golpe directo a toda Euskal Herria.

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El estado español tiene en estos momentos un problema de grandes dimensiones que ni sabe, ni quiere, ni es capaz de solucionar. El gobierno del PP, en plena caída libre a cuenta de la corrupción, la nefasta gestión de la crisis económica y la incapacidad de solucionar su propia organización estatal, con una Catalunya que se va y una Euskal Herria que sigue construyendo las bases de lo que un día será el Estado Vasco, está inmerso en un momento en el que tiene que ganar réditos para seguir respirando, aunque sea a base de bocanadas de aire en medio del cataclismo que vive. Ese es pues uno de los motivos por los que el lunes, en un empeño de demostrar que siguen anclados en parámetros del pasado, decidieron golpear el movimiento por los derechos de las presas y presos vascos.

En este contexto a nadie se le escapa que el proceso de normalización política pasa por un estado de inercia permanente que el PP y los poderes del estado se empeñan en mantener de cara a reforzar su actual posición ante los sectores más rancios y ultras españoles. De esos sectores dependen en gran medida las escasas posibilidades de que el partido de Rajoy pueda volver a gobernar con la intención de seguir controlando y beneficiándose de las migajas que la Unión Europea y los bancos les dejan. Mirando a casa, en Euskal Herria un PNV en alianza con el PSE deja al PP en una posición más cómoda que hace unas semanas, con un margen de maniobra peligroso. No ocurre lo mismo en Nafarroa cuya gestión (por llamarle de alguna manera) por parte de su filial UPN está en grave peligro. Es en este contexto donde el PP ha decidido, contrariamente a lo que un partido en el poder de cualquier otro lugar hubiese hecho, dar un golpe de timón en su posición ante el proceso de normalización política. De no hacer nada, de una pasividad manifiesta, ha pasado a utilizar todas sus fuerzas para descarrilar el proceso.

Herrira se encuentra en estos momentos llevando adelante una potente dinámica que no tiene otro objetivo que hacer que la grave situación de las presas y presos sea asumida por la amplia mayoría social y política vasca. Hay una serie de elementos en esta situación, como las personas a las que se les ha aplicado una doctrina injusta y siguen en la cárcel a pesar de tener que estar en la calle desde hace tiempo, o las personas que se encuentran en prisión pese a sus graves enfermedades o la propia política de dispersión que se aplica a todos y cada uno de los integrantes del Colectivo de Presas y Presos Vascos (EPPK), que en cuanto se solucionen acelerarían irremediablemente otros nudos del proceso de paz y normalización. En ello estaban las 18 personas detenidas el lunes. Conozco a varias de ellas y solo puedo decir que el esfuerzo de Imanol, Jon, Eneko, Fran o Sergio por socializar esta gran dinámica en favor de los derechos de presas y presos era y es digno de todo elogio. Por eso les han detenido, por eso pretenden seguir amordazando la voz de las presas y presos e impidiendo el avance del proceso que Euskal Herria ha decidido poner en marcha.

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Es el momento de responder como Pueblo. No hay otra, pues es la propia posibilidad que tenemos como Pueblo de avanzar, la que se encuentra en peligro. Las fuerzas políticas, sindicales y sociales tendrán que ser responsables y asumir el papel que tienen que jugar. En estos días que han pasado desde las detenciones estamos viendo de nuevo cuáles son las responsabilidades de algunos, sacando a su policía para dar cobertura a la Guardia Civil y para golpear, una vez más, a la ciudadanía que protestaba en la calle. Tenemos que ser conscientes  y somos conscientes de ello, pero más allá de las posiciones que uno u otro partido puedan tomar será la sociedad la que debamos marcar el ritmo en el camino emprendido por estos 18 militantes de los derechos y la solidaridad. De nuevo nos toca a la ciudadanía, a las personas trabajadoras y a estudiantes tomar el compromiso de llevar adelante el trabajo que barrio a barrio, pueblo a pueblo Herrira viene desarrollando en favor de los derechos de las presas y presos vascos. Somos nosotras y nosotros los que les tenemos que traer de vuelta a casa.

Por ellos, por las presas y presos y, sobre todo, por Euskal Herria, seamos responsables y asumamos nuestro papel. El papel de la sociedad. Nos vemos en las movilizaciones, nos vemos en los barrios, en las asambleas, nos vemos en el compromiso que tenemos que asumir. Porque todos somos Herrira. Porque Euskal Herria lo necesita.

Artículo en base a una colaboración en el programa La escotilla, de Eguzki Irratia.

los sentimientos no se pueden prohibir ni reprobar

Huevos con jamón, tomate y patatas (magras con jamón que decía el otro), tinto con gaseosa, así, a las nueve y media de la mañana, con un cuerpo que se resiste a entrar de buenas a primeras en el torbellino de caldos, sangrías, sorbetes, cervezas y demás con el que va a ser regado en los próximos días y tu cabeza te dice que si, que es seis de julio y que en poco más de dos horas empezarán los casi nueve días de fiesta y tradiciones, de nuevas experiencias y sentimientos viejos, de abrazos entre el sudor y abrazos sudados, de recuerdos a quienes no están y reencuentros con quienes vuelven a Iruñea, la ciudad vascona que se convierte en ciudad mundial por unos días.

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Y entre vaso y vaso y untada de tomate, un café y mis compañeros se van al ayunta, con los invitados de Bildu Iruñea, presencia necesaria en los balcones del edifico escurialense, ahí donde se supone que vigilan, como estatuas de piedra que son, impertérritas, la Justicia y la Prudencia, esas señoras representadas en piedra y cada vez más ausentes en la realidad municipal, burlada día a día su vigilancia. Felipe, Eneko, Iosu y Maitagarri, invitadas e invitados que nos recuerdan que se sigue desahuciando, que la lista del puto Inem, aquí Inem a la navarra, es cada vez más larga, que en este Pueblo nuestro sigue habiendo personas juzgadas y condenadas por su militancia política y que el modelo de fiestas y de ciudad avanza con un espacio a orillas del Arga para seguir su camino. Invitados al piso de abajo, ellos y ellas con Miren y Bakartxo, de Bildu Nafarroa y nuestra representación municipal al segundo piso, con el resto de ediles.

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Y mientras se acerca el momento me sumerjo en los sotanos propios y en los de Iruña Taldea y los sentimientos empiezan a aflorar, recuerdos de quienes ya no están, de otras sonrisas y otros tiempos que se topan con la realidad de las criaturas que amigas y amigos se han empeñado en soltar en este mundo, con estos primeros txupinazos que les acompañarán hasta que otros comienzos de fiesta los sustituyan. Con la piel de pollo y una de esas criaturas en brazos enciendo la tele, que ni es de plasma ni falta que hace para utilizarla de año en año, a media voz, con el volúmen de nuestro propio local de dantzas convertido en plaza consistorial particular y en estas estamos cuando, de repente, se desliza por delante de la fachada del ayuntamiento uno de los símbolos de gran parte de las y los iruindarras, una bandera que la obsesión y totalitarismo se empeñaron, hace tiempo, en prohibir a toda costa en la ciudad y en ese comienzo de fiestas que es suyo, claro que si, pero también nuestro, desde luego. Porque todavía siguen sin comprender que, pese a que la sigan tratando de enseña maldita, habrá miles y miles de hijas e hijos de esta ciudad cuyas gargantas quedarán entrecortadas por la emoción al ver, un año más, el símbolo de nuestra libertad, de nuestra ciudad, de nuestra convivencia y de nuestro respeto al diferente como recuerdo presente de la dignidad, el sentimiento y el propio ser de gran parte de esta vieja ciudad vascona, medieval, unida a base de mandatos reales, conquistada, afrancesada, despojada de sus derechos, provinciana, escarmentada a base de fusilamientos, silenciada, “democratizada”, euskalduna, protagonista del cambio por llegar. Porque esa historia, la misma que dice que en el Café Iruña se dibujó por vez primera la ikurriña, también es nuestra historia, la de esta ciudad, por mucho que se empeñen en desterrarla y manipularla.

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Y en estas estamos cuando faltan dos minutos para las doce y no se asoma nadie a los balcones, no hay invitados en la balconada, ni siquiera los timbaleros han salido para tocar la “Llamada a la ciudad” y le digo a un amigo que no van a lanzar el txupinazo a las doce. No hace falta que nadie me lo diga, porque cualquiera que haya seguido el txupinazo año tras año sabe que el rito tiene una serie de pasos que no se están dando. Y dan la doce y las puertas de los balcones siguen sin abrirse y es entonces cuando un amigo me dice que tengo mala cara y es que me estoy intentando imaginar el panorama adentro, sobre todo el panorama para nuestros concejales, porque se está convirtiendo ya en una tradición que sean objeto de insultos por parte de concejales e invitados de UPN. Es lo que tiene el fascio, que aunque no se da cuenta que lo es, actua como tal. Y en ese sótano sin cobertura soy testigo de los dieciocho minutos más imprudentes, temerarios e irresponsables de un seis de julio protagonizados por un alcalde imputado por corrupción, por su grupo municipal, con un concejal delegado de cultura que no tiene conocimiento de la misma, y varios miembros de los diferentes grupos de la oposición, con mayor o menor fortuna, y todo ello con miles y miles de personas en medio de una marea que podría haber causado unas cuantas desgracias.

La realidad dentro del ayuntamiento se acerca bastante a lo que me estaba imaginando. Nuestros invitados son insultados por los cachorros de UPN, unas juventudes que se autodenominan navarras, encabezadas por un parlamentario experto en esperpentos tuiteros, gente que tendría que tener otro nivel como representantes públicos, acompañados por una corte de fanboys que se dedican a ladrar, de esos que son capaces de hacer lo que sea con una simple seña del jefe, gente cuyo respeto por la gente desahuciada y desempleada queda al descubierto a base de insultos que ni las juventudes hitlerianas en sus hogueras de libros, esa gente que no respeta ni a personas que quieren y trabajan, legítimamente, por un modelo más abierto de fiestas, esa gentuza que se empeña en seguir persiguiendo, juzgando y encarcelando a militantes políticos. En el piso superior el panorama, lejos de mejorar, se parece cada vez más a un ring en donde el golpe y el puñetazo toman forma de insulto, otra vez. La desinformación es el arma utilizada desde el primer momento. Tras verse sorprendidos por la ikurriña, se avisa al alcalde y al lanzador del txupinazo de este año. En dos minutos su odio y obsesión hacia una de las banderas de este Pueblo da paso a la decisión de que no se tirará el txupinazo hasta que no la quiten. Esa es la cuestión desde el principio, pero durante los primeros minutos, con una balconada cuyas puertas están cerradas a cal y canto, deciden informar a los miembros de los otros grupos que la ikurriña imposibilita lanzar el txupinazo, algo que a todas luces, por lo menos desde fuera, y por lo que me dicen, desde dentro, era totalmente falso. Y alternativas, en todo caso, antes que retrasar el acto, había unas cuantas. Esa es la realidad del momento. A la vez es el propio alcalde, el máximo representante de la ciudad, ese que tendría que haber dimitido hace tiempo por probables prácticas corruptas, el que se dedica a pedir cuentas a Eva, Peio y Patri, como si hubiesen sido ellos quienes hubiesen colgado la bandera, es este señor el que, olvidando su papel en la ciudad, se dedica a insultar a miembros de la corporación, de Bildu, claro está, fuera de si. Ahí van al ataque, en medio de esa mezcla de informaciones sesgadas, algunos de los periodistas presentes en el salón, algunos de ellos auténticos voceros del Régimen, algunos de ellos emulando a Garcilasos e Iribarrenes. Y entonces hace su aparición el que se supone gestiona la cultura en esta ciudad, una persona cuyo nivel 0 es el elemento principal para ser representante de la ciudad en el Ayuntamiento. Iruñea no se lo merece. Ahí están sus tuits, para siempre guardados, repitiendo en la red lo que ha insultando directamente. Hay tuits que traen otros, como el que recibió Bakartxo Ruiz amenazándole de muerte y cuyo perfil fue borrado rapidamente (el del amenazante, se entiende).

Desgraciadamente no son los únicos que se dedican a repartir leña a Bildu y algunas actitudes diciendo que la ikurriña ha estropeado el comienzo de las fiestas quedarán para siempre en la memoria colectiva de mucha, mucha gente. Quien hace esas declaraciones llega a reprochar a nuestros concejales que “la ikurriña está sufriendo un abucheo histórico”. Otra mentira. El grito mayoritario fue contra UPN y el abucheo contra el retraso del txupinazo. Finalmente se retira la ikurriña, con un municipal esperpéntico alzando el puño en señal de victoria después de semejante hazaña cuya acción ha quedado a ras de suelo y entre gritos de UPN kanpora! Y salen el alcalde y el lanzador y se dedican durante un minuto a gritar aquello de “¡San Fermín , San Fermín!”, convertido últimamente en grito oficial para tapar muchas cosas, y no hace falta irse muy lejos en los años para ver a qué punto ha llegado su manipulación. Un grito que, escondiéndose en el icono que representa el de Amiens, significa fuera lo que no gusta, lo que no entiende y lo que me molesta al poder actual, poder en todas sus vertientes. Grito esperpéntico en un acto esperpéntico, chsssss, PUM! Y toma cohete que tiro a la gente que está abajo, como si no hubiesen sufrido poco ya, y para adentro, que el señor alcalde ha llamado a los y las portavoces a una reunión de urgencia cuyo tiro les sale por la culata, a esa pareja cómica, imputado y el del exploto, que eso no fue txupinazo ni nada que se le pareciese, y a quiénes intentaron situarse “entre el bien y el mal” solicitando la reprobación por colgar una ikurriña. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Los “vasquistas” pidiendo la reprobación por hacer presente la enseña vasca. Y ahí se quedaron, unos sin declaración institucional, y otros sin reprobación que les diese el titular de su periódico.

Eran más de las dos de la tarde cuando me tomé mi primera caña, cuando disfruté de los primeros compases de la fiesta, entre amigos y con uno de ellos literalmente aporreado por forales y munipas que se dedicaron, esos si, a joder el comienzo de la fiesta en la calle Chapitela. Pero eso no les interesa que se sepa.

Continua la fiesta. Con la ikurriña en cientos y cientos de balcones de Iruñea.

Zapia

#resisturtza

Son casi las seis de la mañana y me despierto pensando en toda la gente que ha pasado la noche construyendo el muro popular en Ondarru, me acuerdo de Urtza y con el presentimiento que ayer teníamos al acostarnos de que esta noche el PNV iba a mandar la Ertzaintza a cumplir las órdenes de la Audiencia Nacional, entro en Twitter para saber qué es lo que ha pasado. Desde Twitter escucho la sirena de Ondarru, voz del mar que avisa que esa policía, sumisa al inmovilismo del PP, está llegando… Vienen desde Mutriku, por tierra y mar… Casi cuarenta furgonetas y patrols y varias lanchas patrulleras están en camino. El muro popular empieza a formarse , parece que llueve, pero el ánimo está bastante animado. Llegan a la Alameda de Ondarru desde todas partes del pueblo, vecinas, vecinos que quieren formar parte de ese muro popular. En Twitter empiezan a llegar mensajes desde toda Euskal Herria.

zubi-harresia

A ti te han despertado de ese duermevela bastante antes. Te han avisado en la vigilia en la que cientos de personas han convertido la noche, una noche que puede traer fantasmas y demonios. Pero los malos sueños, esta vez, llegan al despertar, llegan en veloces barcas, llegan en una interminable fila de carros, con el único objetivo de volver a detener y volver a encarcelar a alguien de este Pueblo, un Pueblo que, pese al ejército que los señores y jauntxos se empeñan en hacer caer sobre él, sigue adelante, construyendo su futuro, desobedeciendo, rebelándose y creando un muro popular en todo el País, un muro de dignidad y compromiso.

Mientras me preparo el desayuno sigo leyendo a @iontelleria, @ander_prz o @larbelaitz. Nos cuentan que el puente peatonal, símbolo de esta resistencia, ha ido llenándose poco a poco, formando ese muro popular, ese muro solidario y ese muro desobediente. Eutsi gogor!!! Los mensajes de solidaridad recorren las redes sociales, los watshaap se llenan de avisos para decir que vienen. Hay quien desconfía de Internet. Hay quien dice que Internet a deshumanizado la propia comunicación personal y no le falta razón seguramente, aunque siempre nos queda la decisión personal de cómo utilizar ese instrumento. En este caso somos miles las personas que estamos formando en esos momentos el muro popular de la dignidad, un muro que se está formando en Ondarru, que ya lo hizo en Donostia y que sigue en cada una y cada uno de nosotros.

Tu, mientras los agentes del orden español en suelo vasco ya han llegado, has subido al puente con otros cientos de personas, estáis cansados, pero la fuerza de la solidaridad y, sobre todo, de la dignidad os empuja a seguir dando ejemplo de lo que este Pueblo es capaz de hacer por defender su futuro en libertad. El puente ha quedado bloqueado con un mar de abrazos. Ahí está la juventud, verdadero motor de esta dinámica rebelde, junto a ellos y ellas, amonas, aitonas, representantes políticos de EH Bildu que nos demuestran que no todos los políticos son iguales y que hay otra forma de hacer política con y junto a la ciudadanía. Llueve sobre Ondarru, pero es lluvia que limpia nuestras conciencias, que las une entre si creando una conciencia de Pueblo. Unos ojos os miran tras los cascos rojos y os miran con incredulidad, con la incredulidad de quien solo sabe cumplir órdenes sin preguntarse nada más y con la incredulidad de quien al llegar a casa prefiere que ésta duerma ya para no tener que responder con mentiras a las preguntas. Algunos preferirían no estar ahí, no tener que esconder su cara de vergüenza tras una malla negra y no tener que arrastrar la resistencia de jóvenes, mayores, mujeres y ancianos por el suelo de su propia impotencia. Es su suelo ético, dicen.

Urtza Alkorta

Las imágenes empiezan a llegar. Las imágenes de cientos de personas unidas para proteger a una sola. Las imágenes de todo un Pueblo desobedeciendo de forma pacífica. Las imágenes de mil personas rodeadas por cientos de policías cantando Lepoan hartu eta segi aurrera! Y se nos pone la carne de gallina. Y se me hace un nudo en la garganta. Porque esas imágenes me producen dos sensaciones muy diferentes. Me producen orgullo por lo que ahí se está haciendo, porque estoy seguro que estamos siendo testigos de una página muy importante de nuestra historia, de una página que está marcando un antes y un después. Dentro de unos años se hablará de la época del herri harresia y se dirá lo qué significó en la resolución del conflicto y en la propia construcción de Euskal Herria. Recordaremos que aquello empezó en Donostia, continuó en Ondarru y siguió en muchos pueblos, barrios y ciudades de toda Euskal Herria. Y nos llegan también las otras imágenes. Las de esa policía del PNV empleando sus impecables métodos para romper el muro popular de solidaridad y resistencia. Y vemos a un señor con casco amenazando a una señora parlamentaria, y vemos a un señor de negro con la cara tapada pisando los dedos de un joven para que se suelte de ese muro humano, y vemos a tres policías arrastrando a un señor de setenta años para echarlo del muro, y vemos a ese señor aguantando y con una dignidad que los cipayos que le llevan no llegan a comprender, y vemos a un grupo de mujeres negándose a abandonar a sus hijos, nietas, a sus hermanas y a sus compañeros y enfrentándose a unos tipos armados y sin razones. Y es por eso que se me mezclan los dos sentimientos contradictorios que antes decía. Uno es, ya lo he dicho, de orgullo. Pero el otro es de tristeza. Tristeza al ver que todavía en este Pueblo seguimos sufriendo y porque hay quien prefiere ser sumiso a la inmovilidad de todo un Estado en vez de sumarse a una resistencia pacífica que ahonde en los pasos que la mayoría de ese mismo Pueblo ha decidido dar en la búsqueda de una solución al conflicto político que vivimos desde hace ya demasiados años.

Los agentes del orden español llegan por fin hasta donde tu estás y en ese momento te levantas y se te escucha pedir calma a quienes están contigo sentados resistiendo y, sobre todo, calma a quienes están deteniendo a esas personas tratándolas, en muchos casos, como si fueran bestias. Y llegan, te cogen, entre tres, te agarran del cuello, no vaya a ser que se te ocurra gritar nada más, y se te ocurre. Gritas que no es tiempo de detenciones y gritas un eskerrik asko Euskal Herria! que llega hasta el txoko más perdido de este pequeño País. Te llevan, a empujones, pero con la cabeza bien alta, antes de introducirte en la furgona vuelves a gritar jo ta ke! y con ese grito nos quedamos, un grito que pasa de la resistencia a seguir luchando por este Pueblo. Y seguiremos trabajando, claro que si Urtza.

Poco a poco la Alameda se va despejando. El puente se ha quedado vacío. Se van las gentes armadas. Unos siguen provocando, pero nada han conseguido. Otros se van mirando al suelo, incapaces de mantener la mirada a todo un Pueblo, ni siquiera tras el pasamontañas y escondida en el casco. Y se queda la gente, en una asamblea cuyo mensaje final es un mensaje de esperanza: se han llevado a Urtza, pero hemos ganado. Y es que Euskal Herria ha vuelto a dar hoy un paso de gigante en su determinación por seguir buscando una solución democrática y humana al conflicto. Llegarán nuevos muros populares que volverán a ser nuevas llamas encendidas en el camino a seguir para lograr un futuro en paz y libertad, para todas y todos, sin excepciones. Y quedarán para siempre en nuestra memoria colectiva e individual.

Urtza, no se dónde estás ahora, si estás en una celda sola o con alguna compañera, si mañana te llevarán lejos de Euskal Herria o qué harán. Pero tengo muy claro que esta noche vas a dormir con una sonrisa en la boca, la sonrisa que muchos y muchas por todo el País tendremos, pese a que se nos haya quedado un nudo en la garganta, porque, una vez más, habéis demostrado, has demostrado, hemos demostrado, este Pueblo ha demostrado, que el futuro se construye paso a paso y se construye desde el hoy, desde el ahora y que, pese a órdenes y mandatos, vengan de donde vengan, siempre hay y habrá un espacio para la rebeldía, para la solidaridad, para la lucha, para la insumisión, para el compromiso y para la esperanza.

Muxu haundi bat Urtza, benetan niretzako eredu laztana izan zarelako. #resisturtza! #eutsiurtza!!!

es necesario recuperar la memoria

Es un domingo tranquilo, de esos en los que estás descansado, de los que te levantas a las siete y media de la mañana sonriente y con la sola pretensión de desayunar tranquilamente en una cafetería mientras lees la prensa en papel, sin prisas, sin clicar los enlaces a las noticias, pasando las hojas mientras el té infusiona su hoja en la taza. El desayuno no es todo lo tranquilo que deseo. La XXXII Media Maratón de Iruñea sale a pocos metros de la cafetería en poco más de una hora y una avalancha de corredores llena el local para tomarse un último café, visitar al baño para quitarse los nervios y hablar de tiempos, calentamientos y tramos de la carrera. No es un ambiente tranquilo, pero tampoco me importa. Es una gozada ver una Iruñea tan vital el domingo por la mañana, y lo reconozco con bastante envidia, me da por tocarme la rodilla izquierda, tan machacada después de diecisiete años de dantzas, saltos, entresakas y cabriolas y me hago la promesa de visitar a un amigo fisio para que me de unos consejos que me permitan empezar a correr, sin mayor pretensión que dar una vuelta por la Media Luna. Entre las voces de los corredores logro leer la entrevista que el Noticias hace a José Miguel Nuin y aunque hay aspectos en los que no coincido hay muchos otros pensamientos que son coincidentes y me alegro. Esas son las coincidencias en las que hay que ahondar para hacer posible ese cambio político, económico y social que necesita Nafarroa.

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Pasando las hojas del periódico llego a cultura y leo a María Bayo diciendo que la cultura es lo único que nos queda y sonrío porque la cultura, querida María, es lo primero que siempre nos van a intentar despojar, porque un Pueblo sin cultura es un Pueblo sumiso, es un Pueblo sin capacidad de pensamiento y es un Pueblo dormido. Por eso, María, tenemos que seguir sacando la cultura a la calle, y expresando nuestra cultura, la que tenemos cada uno y cada una dentro, y seguir leyendo, disfrutando del teatro y volviendo a maravillarnos con Don Giovanni cuando canta eso de È aperto a tutti quanti, Viva la libertà! (Está abierto a todo el mundo, Viva la libertad!). Y con el aria en mi mente llego al artículo que habla del nuevo trabajo de Miguel Sánchez Ostiz, El Escarmiento, una novela que trata sobre la obsesión de Mola, el golpista y asesino, en dar a los vascos un Escarmiento, con mayúsculas, una medida que tenga igual dimensión que el odio que nos tuvo el matón de Franco. La novela relata la preparación de ese Escarmiento, preparación en la que ese hombre, que al decir de quienes le conocieron solo pensaba en matar, tuvo la ayuda de diferentes personas, militares y civiles, entre ellos, ¡cómo no!, el entonces director del Diario de Navarra, Raimundo García “Garcilaso”. Pero nos habla no solo de los preparativos si no de las consecuencias de aquéllas acciones ejecutadas bajo la orden de “se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta…”

Se lamenta Sánchez Ostiz que quizás sea tarde para recuperar la memoria que nos lleve hacia la verdad (seguramente parte de ella), a hacer justicia y a ofrecer reparación. Nunca es tarde para eso. Quizás estén desapareciendo los testigos directos de aquellas cunetas y de esa tumbas anónimas que van tomando el nombre de los fusilados, pero no es tarde para ir sacando a la luz el horror de aquéllos días y de los que vinieron. Y buen ejemplo es la novela de Sánchez Ostiz.  Las consecuencias, en cambio están presentes hoy en día, desde las paredes de Diputación con una laureada todavía presente hasta los nombres de calles y plazas, escuelas, placas en cementerio y paredes de iglesias glorificando aquella cruzada contra la libertad. Las consecuencias son el día a día de Nafarroa. No hay más que ver quiénes siguen gobernando y robando desde sus sillones y cuál es el periódico que, a veces desde la sombra y otras veces somando sus fauces rabiosas, sigue dibujando con trazo grueso el pensamiento político de los herederos de Mola. El futuro hay que escribirlo pensando en la convivencia que tenemos que construir, pero esa convivencia tendrá que estar basada en la verdad, la justicia y la reparación. El olvido no puede ser base de esa convivencia.

Salgo de la cafetería y vuelvo a sonreír. La Media Maratón de Iruñea sale y de los altavoces del coche que abre la carrera sale a todo volumen la canción de Vendetta titulada Gora Iruñea! ¡Iruñea, despierta, hay mucho por hacer!

a río revuelto…

Es esta una reflexión que necesariamente la hago en voz alta y de manera pública. En voz alta para ser escuchada y dé pie al debate conjunto. Públicamente porque es la mejor manera de desenmascarar el objetivo que, cada vez con menor disimulo, se percibe en la palabra y pensamiento de esas 80 familias que, hace ya 110 años, gobiernan Nafarroa desde instituciones políticas, económicas y religiosas, con nombres y apellidos y también desde la sombra. Una sombra llamada Diario de Navarra.

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El mismo diario que aquél 19 de julio del 36 proclamaba en su portada, con un ¡Viva España!, que Mola, el golpista y asesino, había proclamado el estado de guerra en Navarra, ha abierto una nueva cruzada contra las posibilidades reales de cambio en Nafarroa. Si no fuese tan grave decirlo podríamos hablar de un auténtico pre-estado golpista, en este caso contra la alternativa de cambio que cada día es más visible. Y no es la primera vez que hablamos de movimientos golpistas en torno a ese periódico, auténtico baluarte de la derecha caciquil y cabeza del poder fáctico económico y político en Navarra que se resiste a la rebelión social y democrática que va tomando forma día a día desde la propia ciudadanía.

Esta campaña de intoxicación y difamación de UPN-Diario de Navarra tiene como principal objetivo distraer a la sociedad de la grave responsabilidad en torno al escándalo que ha llevado a la desaparición de la CAN. Tomando un concepto, en este caso “dieta”, debidamente manipulado y tergiversado, una falsedad repetida hasta la saciedad, siguiendo el manual de Goebbels se puede sembrar la duda entre la sociedad. Una sociedad que hace escasas semanas se escandalizaba ante los millonarios sobresueldos cobrados por los dirigentes de UPN, tras la campaña de mentiras, orquestada por el entorno más próximo a Yolanda Barcina, el escándalo empieza a difuminarse en el falso mensaje general de “todos los políticos son iguales”. Pero no, señores goebbelsianos, no todos los políticos son iguales, afortunadamente.

chiringuito

Intentar equiparar un hecho, como es llevarse un dinero que no es suyo (definiciones en el código penal y sinónimos en el diccionario hay muchos) y haberse enriquecido conscientemente mediante unos sobresueldos con una retribución por la labor institucional en un ayuntamiento que palíe, de alguna manera, la pérdida de poder adquisitivo no es, de ninguna de las maneras, aceptable. Una persona que resulta elegida para cumplir las funciones de concejal debe dedicar parte de su tiempo laboral a esa labor, y esto no puede significar un reducción en su sueldo. Una persona trabajadora elegida como concejala tiene que tener la seguridad de que va a poder dedicarse a esas funciones sin que esto pueda suponer un menoscabo de su situación económica personal; tampoco, claro está, un enriquecimiento. En el Ayuntamiento de Iruñea, como en el resto de ayuntamientos, existe un sistema (puesto en marcha hace 22 años por los mismos que hoy lo cambian) para que esos concejales reciban, en concepto de dieta, que no sobresueldo, una retribución por el trabajo realizado y en compensación por la pérdida económica que eso supone. Otra cosa es hablar de los concejales de UPN, la mayoría de ellos liberados con una cantidad que supera en 33,5% la liberación de los concejales del resto de partidos (1 de cada 3) y cobrando el resto de dietas por representación en diferentes organismos municipales. ¿A quién justifican sus sueldos estos concejales? ¿Tienen algún horario que justifique semejante sueldo? ¿Tienen algún sistema de control? Ahí es donde hay que empezar a mirar. Vamos a revisar los sueldos de esta casta privilegiada y vamos a exigir transparencia, control público y compromiso para cumplir el servicio para el que fueron elegidos y elegidas. Esa es la cuestión.

En esta estrategia UPN y su altavoz mediático, el poder en la sombra Diario de Navarra, han decidido arrasar con todo ante su temor, fundado, de verse desplazados de los sillones que tanto tiempo llevan utilizando para lucrarse. El hecho de que la posibilidad de un cambio, no de sillones, si no de modelo de gestión, sea real, ha hecho que la brunete mediática, política y social navarra decida tirar p’alante en una suerte de nerviosa escapatoria. Lo hace sembrando el mensaje del “todos son iguales” e intentando mostrarse como los que van a solucionar el mal sistema de pago de las retribuciones a la corporación municipal. Que el señor Maya, que se autopagó esos sobresueldos millonarios, hasta tres en un solo día, imputado judicialmente, que devolvió las cantidades después de habérsele pillado con las manos en la masa, ese señor al que el Pleno le pidió que dimitiese y que es parte de ese sistema caciquil y choricero que ha imperado durante más de veinte años, que el imputado Enrique Maya intente ahora aparecer como el aladid de la transparencia en el sistema de retribuciones a concejales, con una propuesta que en nada cambia el control de esas justificaciones, es un escándalo y un insulto a la propia ciudadanía. Ese señor lo que tiene que hacer es dimitir, irse del ayuntamiento, dejar paso a otras personas y responder judicialmente a lo que se le requiera. Y el resto de grupos municipales lo que debieran hacer es pensar un sistema de retribuciones que asegure la transparencia de la gestión económica del ayuntamiento, el control público y la igualdad de condiciones de todas y todos los concejales.

Para que no quede ninguna duda. UPN, con sus liberaciones completas o parciales, con todos los técnicos municipales a su disposición casi en exclusiva y con un Reglamento hecho a su medida juega en bastantes mejores condiciones que el resto de grupos. ¿Alguien se imagina si a UPN se le ocurriese reducir o eliminar las retribuciones a concejales? ¿O que los grupos de la oposición no tuviesen normal acceso a los técnicos municipales, a los expedientes o a la información? ¿O que los grupos solo pudiesen reunirse de lunes a viernes y exclusivamente en el ayuntamiento? ¿Una persona trabajadora podría salir elegida como concejal y podría desarrollar en igualdad de condiciones su labor? No hay mucho que imaginar, porque esa es la cruda realidad. UPN, esa casta de los sobresueldos, ha decidido, a cuenta de esta situación, poner en marcha un sistema de justificaciones de las restribuciones que no mejora en nada el anterior y que lo único que hace es ahondar en el control político de UPN sobre esta ciudad, empezando por los propios grupos municipales en la oposición. Esto es lo que está ocurriendo, porque así lo han decidido UPN-Diario de Navarra. Porque no aceptan el cambio político y social que va a suponer el final de ese sistema de castas impuesto por ellos mismos.

La tira de cómic es propiedad de César Oroz y apareció publicada, precisamente, en Diario de Navarra.

Este es un artículo de opinión basado en otro que realicé para una colaboración en el programa La escotilla de Eguzki Irratia.