ahora todos somos feministas

La movilización y huelga feminista del pasado 8 de marzo fue un éxito sin precedentes. Un éxito a corto plazo, principalmente. Las miles de mujeres que secundaron la huelga lo hicieron conscientes del valor que tenía que las mujeres se plantasen ese día. Un éxito precedido por el trabajo de los colectivos feministas que han trabajado la movilización durante meses. Un éxito porque creó un debate social sobre las desigualdades entre mujeres y hombres en los diferentes espacios de la vida diaria, desde el laboral al doméstico, desde el ocio al académico, desde la invisibilidad al empoderamiento. Muchos hombres dijeron no entender el sentido de una huelga solo para mujeres y ese podría ser uno de los argumentos más convincentes para señalar la necesidad de esta huelga. Hubo hombres, demasiados, que en su machismo de base no podían aceptar una dinámica que no contase con ellos. No fuimos, por una vez, protagonistas. Ya era hora. Pero ese no es el principal argumento. El principal fue y es que las mujeres decidieron, más allá de lo que pensemos y opinemos los hombres, que había que plantarse ante un sistema que sitúa siempre a la mujer en segundo plano, siempre detrás del hombre. Cuando el 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks decidió no dejar su asiento a un hombre blanco, no pidió permiso a nadie. Simplemente lo hizo.

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Fotografía de @Ekinklik

Que el cambio social pasa por ser un cambio feminista es algo que, más allá de ser algo asumido y conseguido desde el activismo y la militancia social y política en los ámbitos de izquierda y progresistas, cada vez está más claro en la mayoría social. La desigualdad entre mujeres y hombres es algo aceptado cada vez más mayoritariamente. La necesidad de evolucionar, urgentemente, hacia una igualdad real y activa, está cada vez más extendida en nuestra sociedad. En las movilizaciones de la jornada de huelga se vieron mujeres y hombres que no suelen verse en este tipo de movilizaciones. Esas imágenes obligaron a que destacados dirigentes de los partidos que sustentan las bases de esta sociedad desigual, hiciesen un gesto de acercamiento al espíritu de la huelga, que no a la propia huelga, y cambiasen incluso sus posicionamientos. Las televisiones que trasladan diariamente una imagen de la mujer como producto de consumo, se tiñeron de morado y organizaron “debates” especiales. Marcas comerciales lanzaron anuncios especiales con la mujer (y su modelo de mujer) como protagonistas. Lo guay ese día fue ponerse un lazo morado. Todo sea por sumarse al carro y sacarle tajada. Todo sea por “normalizar” la lucha feminista. Y la verdad es que me recuerda a algo que sucedió con otra lucha. Cuando el movimiento LGBTQI (entonces sería solo LGB) consiguió que el matrimonio igualitario fuese legalizado, se produjo una asunción de algunos términos de la lucha de este movimiento por el propio establishment. Pero mientras nos venden constantemente que el Estado español es el país más respetuoso con la diferencia sexual, resulta que el partido que gana las elecciones es uno de los más conservadores de toda Europa y las agresiones homófobas (de diferente nivel) siguen siendo el pan de cada día. Los autobuses naranjas tránsfobos recorren las carreteras con el apoyo de ese partido y sus socios. Convirtieron parte de la lucha de todo un movimiento en un parque temático llamado Chueca y en una aplicación para poder follar cuando se quiera. Pero tenemos que recordarnos, diariamente, que establishment es el grupo de personas cuyo cometido es mantener y controlar el orden establecido (por ellos) para que siga favoreciendo a sus intereses económicos e ideológicos (tanto monta, monta tanto). Afortunadamente muchos colectivos siguen siendo vanguardia de este movimiento, porque hay mucho, todavía, en lo que seguir avanzando.

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¿Y a qué viene este rollo? A que está muy bien, de hecho es un éxito, que la sociedad vaya asumiendo mayoritariamente parte de las denuncias del movimiento feminista, pero es necesario que ese movimiento siga siendo vanguardia y protagonista de la lucha. Las victorias hay que celebrarlas y la del jueves fue una victoria, sin ninguna duda. Celebrémosla entonces. Pero para que sea un éxito no solo a corto plazo, como señalaba al principio, y se convierta en una victoria estratégica, las mujeres organizadas tienen que seguir siendo la punta de lanza de esta lucha que debiera convertirse en revolución. Más allá del 8 de marzo, las mujeres siguen siendo objeto de una desigualdad sistémica que es precisamente lo que tenemos que cambiar.

¿Y los hombres? Pues los hombres tenemos que interiorizar que en esta película no somos protagonistas y que en el resto de movimientos sociales tenemos que empezar a retirarnos para que las mujeres ocupen el espacio que les corresponde. Y para eso habrá que poner y activar medidas efectivas. En lo que a mi respecta, seguiré trabajando en lo personal esos tics que, sin darme cuenta, afianzan una sociedad hetero-patriarcal y machista y continuaré reflexionando sobre los modelos de masculinidad para cambiar el mío propio. Y me queda mucho trabajo por delante.

un chute de ilusión

… podemos perseguir nuestros ideales no por una cuestión de diligencia, sino porque cuando se ambicionan hay alegría, y la propia alegría es una fuerza rebelde contra la pesadumbre y la insulsez de la vida diaria.

Hacía tiempo que no leía un ensayo político que me dejase tan buen sabor de boca. Es más, ha sido un chute de ilusión y de optimismo. De hecho, al leer alguna otra reseña de este libro, me ha sorprendido cuando lo catalogaba de poco optimista, porque, ¿qué hay más optimista que creer en el poder de las personas?

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“La propia alegría es una fuerza rebelde”…

Esperanza en la oscuridad. La historia jamás contada del poder de la gente, es un ensayo que, pese a tener un título de libro de autoayuda al uso, tiene una fuerza extraordinaria para quienes creemos en un mundo mejor y quienes seguimos apostando por una sociedad más igualitaria, feminista, progresista, sostenible, rebelde, ecologista, crítica, solidaria y empática. Su autora es Rebecca Solnit y el libro está editado por aquí por la editorial Capitán Swing. Lo bueno de Solnit es que no es una autora política de sillón, es decir, ha sido y es una activista social que ha practicado la lucha política contra los ensayos nucleares en Nevada, que ha militado en dinámicas contra las guerras declaradas por Bush, feminista convencida y ecologista practicante. Pero lo mejor de esta autora es que escribe los libros con una pedagogía apabullante que utiliza la memoria colectiva, tantas veces olvidada, como aliciente para el activismo. Y ahí, en medio de las victorias olvidadas y que son necesarias recordar, descubre la esperanza. Nuestra esperanza.

Rebecca Solnit hace un repaso de lo que para ella es la esperanza. La esperanza son las razones para ganar, las razones para seguir luchando por algo. Y lo contrario es lo que según la autora suele hacer la Izquierda. ¿Y qué hace (mos)? No tenemos en cuenta que para lograr grandes objetivos necesitamos objetivos más cercanos que ir consiguiendo. Caemos en el derrotismo porque no caemos en la cuenta de todo lo que hemos cambiado. Olvidamos las victorias producidas, no solo las pequeñas, sino las que tras un largo proceso han resultado determinantes. Al haber tanto por cambiar nos desesperamos. A veces creemos que con dar la vuelta a la versión oficial es suficiente. La versión invertida del “todo va bien”, esto es, “todo va mal” es el anuncio del fracaso. Negar nuestro propio poder personal y colectivo, también es una derrota. Dedicarse a teorizar sin llevar la teoría a la práctica es otro elemento para la desesperanza. Proyectar la desesperación personal como análisis político, nostalgias varias de “en aquellos tiempos sí luchábamos”, el discurso tremendista de “nada se puede hacer”… Todo eso y más, seguro que cualquiera podemos poner más ejemplos, son elementos e ingredientes que llevan al desgaste de quien lo intenta, a la frustración colectiva y muchas veces a la derrota de un proyecto.

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Pero una vez pasado ese capítulo en donde se hace la necesaria autocrítica, pasamos a los motivos para la esperanza, una esperanza que, para conseguirla, necesitamos echar mano de la nitidez y la imaginación. Solo se gana una revolución si te la crees. Y creer en esa posibilidad, produce alegría, personal y colectiva. Esa es una de las peculiaridades del activismo de izquierdas. Tenemos que pasar de la resistencia a la construcción, teniendo en cuenta que la victoria no es el final. El anticapitalismo lo practicamos diariamente, muchas veces sin darnos cuenta. Hay muchos gestos con los que construimos un modelo opuesto al capitalismo. La solidaridad es el ejemplo más claro. Cuando estamos frente a una dificultad, o incluso ante una catástrofe, la solidaridad, la fraternidad, la compasión que surgen, son formas absolutamente antagónicas al capitalismo. ¿Por qué no practicarlas conscientemente para seguir construyendo desde la Izquierda? Tenemos que cambiar el relato impuesto por las victorias oficiales y construirlo desde las victorias populares. Queda mucho por cambiar y por ganar. Los modelos emergentes de la ciudad del siglo XXI, el ecologismo, el feminismo, la libertad sexual, la libertad de expresión, el equilibrio mundial, incluso la espiritualidad. Y lo podemos hacer desde la esperanza.

Un libro para quien alguna vez ha pensado que hay cosas que no se pueden cambiar. Para quien lleva años de militancia social y política y para quien comienza esa andadura. Para quienes han imaginado muchas veces un cambio social, para que tengan más fundamentos para hacerlo realidad. Y sobre todo, para quienes creen, de verdad, que el activismo y la militancia política y social dan, sobre todo, motivos para la alegría.

ciudades sostenibles, espacios de calidad

Este pasado domingo, algún medio publicó un artículo de opinión que en nombre de EH Bildu firmamos tres bilkides. En EH Bildu creemos que el debate sobre el modelo de ciudad debe ser constante, tranquilo y con posibilidad para que participe todo el mundo. Qué duda cabe que quienes se oponen a un cambio en ese modelo del cemento, el coche y las grandes superficies que crearon, utilizarán todos los medios a su alcance para manipular, despistar y desviar el propio debate. Por eso es necesaria la información directa, el contraste de opiniones y las reflexiones conjuntas. Ese es el objetivo principal de este artículo. Espero que sirva aunque sea para dedicarle 4 minutos tranquilos y conscientes. Gracias por vuestra atención.

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Cada día se aprecia una mayor sensibilización respecto al concepto de movilidad sostenible. Muchas ciudades y áreas metropolitanas de referencia planean alternativas al uso generalizado del coche particular, para evitar los problemas medioambientales, de salud y sociales que ocasiona su uso exagerado como modo de transporte. El objetivo central de la movilidad y de las ciudades sostenibles es mejorar la calidad del espacio urbano y construir una ciudad más accesible, dinámica, segura, sostenible, viva y respetuosa, en la que sus protagonistas sean las personas.

Los beneficios de los modos de desplazamiento sostenibles, se centran en conseguir una ciudad más limpia, con menos contaminación y donde desplazarse sea más sencillo, agradable y económico. En definitiva, se busca mayor bienestar económico y social, colectivo y personal.

Quienes apostamos por un nuevo modelo social, económico y cultural para Iruñea, tenemos que adoptar una nueva hoja de ruta en favor del bienestar urbano sostenible. Para eso necesitamos ciudades incluyentes, accesibles, conectadas y compactas. Debemos asegurar que la ciudad se mantiene como espacio de innovación, equilibrio, impulso económico y bienestar. Hacia ahí se dirige Pamplona, y nuestra apuesta es seguir comprometidos en devolver a la ciudadanía el protagonismo que, el sometimiento al cemento y a los vehículos privados, le han robado en el pasado.

El proyecto piloto de caminos escolares, iniciado en el barrio de Iturrama, es un magnífico ejemplo para comprender la importancia de transformar nuestras calles y barrios hacia entornos más seguros y agradables, donde las plazas y parques, las calles y las aceras peatonales recuperen un papel predominante y se conviertan en un espacio que acoja habitualmente los desplazamientos diarios de las niñas y niños a sus centros escolares.

Desde EH Bildu queremos seguir la estela de las ciudades innovadoras, solidarias y amables europeas. La selección de Pamplona para el proyecto Stardust, ayudará a convertir Pamplona en una ciudad de referencia e inspiración para al resto de las ciudades europeas en cuanto a energía y ciudades inteligentes y sostenibles.

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Las ciudades modernas, deben orientarse a mejorar el confort de la ciudadanía, siendo cada vez más eficaces y brindando nuevos servicios de calidad, mientras que se respetan al máximo los aspectos ambientales y el uso prudente y en declive de los recursos naturales no renovables.

La conciencia de que los recursos naturales no son ilimitados está cada vez más extendida. El modelo de las ciudades está cambiando entorno a esa conciencia. Hábitos que hasta hace pocos años eran habituales hoy son ya extraños. Nadie concibe centros de ciudades llenas de coches, como nadie permitiría hoy fumar en hospitales, escuelas y autobuses. El planeta necesita respirar y las ciudades deben apostar por ello desde políticas concretas.

Esta conversión de las grandes ciudades en urbes inteligentes afecta también a las políticas de movilidad en Pamplona y debemos apostar por modelos con un trasfondo equiparable a la realidad de muchas ciudades del centro de Europa: un tráfico pacificado, alejado de los centros urbanos y soluciones a nivel de infraestructuras para facilitar el movimiento a peatones, bicicletas con carriles independientes de la circulación motorizada y medios de transporte público de calidad y eficientes. 

Los cascos urbanos de las ciudades crean progresivamente espacios y ecosistemas de movilidad más amables y atractivos para el peatón que, más allá de los ritmos de cambio de mentalidad que requieren, conllevan en el medio plazo un mayor atractivo. También en Pamplona debemos caminar en esa senda, porque lamentablemente en los últimos 30 años el coche se ha apoderado del espacio público de Iruñea de forma trágica. Estamos pagando los malos humos de anteriores gobiernos municipales.

Apuestas como el plan de amabilización del centro, las peatonalizaciones y los corredores sostenibles, la modernización de los barrios, la apuesta por la economía de proximidad y circular (con ambiciosos planes estratégicos, proyectos de economía solidaria como Geltoki y cuantiosas inversiones en los mercados de la ciudad), etcétera, a la larga repercuten en que las personas y la actividad económica se vuelvan del extrarradio al corazón de la ciudad. En esta realidad, influyen mucho el transporte urbano de creciente calidad y el público más joven, que crecen en esos nuevos procesos e interioriza esas situaciones.

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Nos encontramos por lo tanto ante una gran oportunidad de proyectar nuestro futuro, de recuperar el espacio público para la vida social y comercial y para nuestra salud y bienestar. Estamos, ante una oportunidad única de participar en la planificación del entorno en el que queremos vivir. Por ello, queremos insistir en la importancia de que todas las personas y agentes implicados participemos en los proyectos de cambio de la ciudad, que han sido abiertos y flexibles desde sus inicios y así deben continuar. Para que todas las personas y colectivos podamos realizar nuestras aportaciones y ser atendidos mediante una escucha continua. Una participación constructiva será la mejor forma de avanzar hacia proyectos positivos y transversales, que conjuguen los intereses de todos y todas, e impulsen los cambios necesarios para que Pamplona evolucione hacia una ciudad sostenible y de calidad. Debemos seguir construyendo una ciudad de bienestar para todas y todos.

Garat Gaztelu, Marijose Mangado y Dani Saralegi, en nombre de EH Bildu Iruñea

necesitamos más humanidad

Ayer un compañero me sorprendió con un correo en el que nos felicitaba al grupo municipal de EH Bildu en el Ayuntamiento de Iruñea por la gestión del mandato del pleno para poner unas placas en recuerdo a las víctimas de ETA. No me sorprendió la felicitación en sí, sino la referencia a la humanidad y la compasión, en su término budista de hacer tuyo el sufrimiento del otro. Ya lo señalé en un anterior artículo, pero quiero resaltar una vez más la indispensable humanidad y empatía que ha caracterizado el sincero comienzo de esta gestión y que debería ser el elemento principal de la misma.

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Photo by Kira auf der Heide on Unsplash

Muchas veces me he preguntado qué es lo que generalmente falla en la política, en las personas que dedican, o dedicamos, un tiempo de nuestra vida, a ejercer la política desde un partido concreto o en una institución. En esa reflexión no incluyo a las personas que ejercen la política desde movimientos sociales, porque creo que, afortunadamente, se mueven en otros parámetros. La cuestión es que creo que a este tipo de militancia política visible y conocida, le faltan grandes dosis de humanidad y empatía. No creo en la afirmación de “todos los políticos son iguales”, porque es una aseveración interesada de quien pretende hacer creer, para excusar su falta, que todas las personas que se dedican a la política son corruptas, sólo miran por sus intereses y no tienen problema alguno en pasar por encima de las personas para lograr sus objetivos. En el tiempo que me he dedicado a la política de manera casi “exclusiva”, me he encontrado personas de ese tipo, pero afortunadamente también he compartido espacios, debates y proyectos con personas que piensan primero en las personas, intentan empatizar con ellas y ejercen una política desde el prisma de una ética impregnada de humanidad. Pero, desgraciadamente, este tipo de personas no son mayoría en el conjunto de mujeres y hombres que están en política. La política es, o debiera ser ante todo, un compromiso con las personas, para lograr la mejora y el bienestar de todas ellas. Y para lograr esto es indispensable ponerte en lugar del otro, de todas y de todos y escuchar, siempre escuchar, sobre todo a la persona que no piensa como tu.

Por eso es necesario agradecer a ese compañero el correo mandado y el toque de atención. Necesitamos que nos recuerden constantemente que la política es, según la RAE, la actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. Y lo público es lo referido a la colectividad, esto es, de todas y de todos.

Echo en falta, no lo he encontrado en ningún diccionario, una referencia a la sensibilidad con las otras personas que debe regir esa actividad. Ejercer esta humanidad debiera ser la idea principal que guiase el ejercicio de la política en cualquier ámbito.

La referencia que incluía el compañero en su correo era la siguiente frase:

“El ser compasivos, el sentir que podemos aliviar el sufrimiento de los otros es una poderosa fuente de felicidad. El ayudar a los demás y ver cómo aplacamos su sufrimiento nos proporciona una gran alegría y nos hace extraordinariamente felices”.

Vicente Simón

 

perseguidos, detenidos, encarcelados… Libres!

Durante este año se ha conmemorado el 60 aniversario del Informe Wolfenden, que en el Reino Unido supuso el comienzo de la despenalización de la homosexualidad. Hasta entonces las personas acusadas de homosexualidad eran investigadas, perseguidas y detenidas por la policía, acusadas y juzgadas por un tribunal y en la mayoría de los casos encarceladas. Los delitos eran sodomía y escándalo obsceno. El “delito” podía ser perpetrado en espacio público o en el interior de un edificio, incluso en la misma vivienda particular, en un espacio íntimo.

Los británicos decidieron que este aniversario era un buen momento para celebrarlo y así el Movimiento LGTBQI británico ha estado durante todo el año recordando el momento e impulsando diferentes dinámicas en favor de los derechos para las personas LGTBQI. Y una de las formas en que lo han hecho ha sido mediante el cine. En Filmin he tenido ocasión de ver dos productos dedicados a esta conmemoración. Los dos diferentes, los dos necesarios.

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Against the Law (Contra la Ley), es una película en la que se relata, precisamente, el hecho de una investigación policial y detención, juicio y encarcelamiento de tres hombres homosexuales. Dos de ellos eran de la alta sociedad, uno aristócrata y el otro su primo y el tercero periodista. El caso es que el periodista se liga a un aviador, mantienen una relación de dos años, asisten a fiestas y demás, etc. En un momento dado el aristócrata es detenido y juzgado, pero la falta de pruebas hacen imposible su encarcelación. Y es que, como en todo, la clase social determinaba también las posibilidades de ser encarcelado. De hecho, en la aristocracia, si se practicaba con discreción, la homosexualidad era consentida, aunque no admitida. Un tío de la reina Isabel era homosexual reconocido, aunque se casó con una mujer, como mucha otra gente. Finalmente, los tres hombres son detenidos y encarcelados. El periodista, tras pasar un año en prisión, comparece ante un comité del Parlamento británico que estaba estudiando la homosexualidad y la legislación referente a la misma. Peter Wildeblood, que así se llamaba, fue el único gay reconocido en testificar ante el comité y parece ser que fue determinante en el fallo final. En la película hay una escena que me impactó, que es el momento de la detención de Wildeblood en el que la policía entra en su casa para detenerle y empieza a buscar “pruebas”, como fotografías de hombres, etc. La otra es el periodista testificando ante el comité y categorizando en tres tipos a los homosexuales: “las reinas, que son muy escandalosas y empañan la imagen de todos los homosexuales, los pederastas y los discretos, que son gente normal que vive su sexualidad sin escandalizar a nadie y siempre de manera privada”, una frase que hoy en día está fuera de lugar. Sea como fuere, el comité dictaminó que “el comportamiento homosexual en privado y consentido entre dos hombres adultos, no debe ser considerado delito”. Estas recomendaciones no fueron puestas en práctica hasta 10 años después, con la Ley de delitos sexuales de 1967 que despenalizaba la homosexualidad, atención, siempre que fuera practicada de manera privada, entre adultos mayores de edad, que en ese momento eran los 21 años. En 1994 la edad se rebajó a los 18 años y en 2000 a 16. En 2003 se hizo una revisión general y se hizo desaparecer del texto  la penalización, por ejemplo, de la práctica sexual entre dos o más personas. En fin, un camino tortuoso. Por cierto, la ley de 1967 solo fue de aplicación en Inglaterra y Gales, mientras que en Escocia la homosexualidad fue despenalizada en 1979 y en Irlanda del Norte en 1982. La película está salpicada de testimonios reales de hombres que en esa época fueron encarcelados. Uno de ellos, Roger Lockyer, falleció hace un mes a la edad de 89 años.

La otra película es una serie de televisión de dos capítulos titulada Man in the Orange Shirt y en ella se cuenta, de una manera más edulcorada que la película anteriormente comentada, la historia de amor de dos hombres tras la II Guerra Mundial y otros dos en la actualidad. En el primer caso se hace hincapié en el hecho de vivir una segunda vida paralela que muchos homosexuales utilizaban (y utilizan) para esconder su realidad. Uno de los dos hombres decide casarse con una mujer, con consecuencias para la relación con el otro hombre. En el segundo caso vemos a un joven, que vive con su abuela, y que liga de manera regular por medio de APPs de contactos. De hecho, no sabe mantener relaciones si no es a través de una de esas aplicación. Otra buena reflexión para los gays de hoy en día.

Aunque son producciones que exclusivamente se centran en relaciones homosexuales entre hombres, sin tener en cuenta el resto de realidades, creo que deberían ser emitidas en las escuelas e institutos, como instrumento para concienciar contra la LGTBQIfobia. Hacer ver a la gente joven que la homosexualidad esta penalizada hasta hace bien poco dará argumentos para luchar entre todas y todos por los derechos de todas las personas, independientemente de la realidad que tengan dentro de la diversidad de genero y afectivo-sexual. Hay que recordar que gran parte de las agresiones LGTBQIfóbicas se producen en ambientes jóvenes y menores de edad. Tenemos que rescatar los héroes y heroínas que, en otros tiempos y actualmente, luchan contra la discriminación a las personas LGTBQI y en favor de los derechos para este colectivo. En el Reino Unido lo hicieron hace 60 años, por aquí se tardó un poco más, pero fueron ellas y ellos las que abrieron y abren el camino para que cualquiera de nosotras y nosotros vivamos nuestra sexualidad en libertad. Hay que seguir luchando, aquí y en muchas otras partes del mundo.

un día para la historia

 

Madrugón de esos que no te importan, de esas madrugadas que presagian un acontecimiento, de esos finales de noche que son el principio del día, como el de hoy, que es el principio de una nueva era en Cataluña. Ya estamos en el tren, camino de Barcelona. Leemos constantemente las noticias en Twitter. La noche ha sido larga, con miles de personas pasándola en los colegios electorales. La mañana ha comenzado muy temprano y para las cinco, grupos cada vez mayores de personas se han ido congregando a la entrada de los colegios electorales. Las urnas también han ido llegando, saliendo de su necesario escondite incluso en casas particulares. Los Mossos han aparecido, pero se limitan a observar, sin acatar las órdenes de la Fiscalía española. Hemos visto imágenes de policías españoles armados y con material antidisturbios retirándose de colegios ante la defensa que muros de ciudadanas y ciudadanos están haciendo en las entradas de los centros de voto. La Generalitat acaba de anunciar que todas las mesas contarán, vía Internet, con un censo universal para que cualquiera pueda votar en cualquier mesa. Amanece ya, amanece en Cataluña, amanece en la democracia. Cataluña se va. Cataluña ya se ha ido. Buen viaje y esperadnos, que vamos. Bye bye Spain.

 

Empiezan a llegar imágenes de la policía española enfrentándose con armas y material antidisturbios a muros de personas cuya única arma son la decisión y la defensa de la democracia. Ni miles de policías armados hasta los dientes van a impedir que Cataluña decida su futuro. Por cada policía represor nacerán cien nuevos defensores de la democracia y la palabra para el Pueblo. No os rindáis. ¡Estamos con vosotras y vosotros! Nosotras también somos Catalunya!!!!

Empezamos a ver imágenes de gente apaleada por la policía española. El Estado español y su sistema antidemocrático ha perdido la escasa credibilidad que le pudiese quedar. Una señora anciana, retirada a patadas de la puerta del colegio electoral que pretendía proteger, quedará como testigo de varias generaciones de la defensa heróica y decidida de la democracia que este día hicieron miles de personas.

La crónica continuará desde las dinámicas de defensa popular que se vayan dando a lo largo del día. Llegamos a Barcelona.

Llueve y nos acercamos a un colegio. Largas filas de gente sonriendo y con ganas de votar. Cuando se acerca una persona mayor le hacen pasillo entre aplausos para que entre a votar. Nos encontramos con una delegación de observadores internacionales, corsos, irlandeses, flamencos y vascos. Diputados y eurodiputados. Todo el mundo coincide en denunciar la represión. Llegamos a otro colegio y siguen las filas largas de gente. Pese a las hostias de maderos y pikolos, la gente sigue con ganas de votar.

A la una centenares de personas han abarrotado en la querida Iruñea la Plaza del Ayuntamiento en defensa de la democracia con su alcalde, Joseba Asiron, al frente de la concentración. Mientras tanto cada vez más voces internacionales denuncian la actitud fascista del Gobierno español.

La hora de comer era un momento crítico porque suele ser un momento en el que suele bajar la participación. La delegación vasca que nos hemos juntado nos hemos acercado a un colegio porque decían que podía aparecer la policía española en cualquier momento. Nos ha recibido en la puerta del colegio el eurodiputado Ernest Maragall, hermano del que fuera alcalde de Barcelona. Hemos podido acceder a la sala de votaciones y nos hemos emocionado. La gente a la hora de votar se sacaba fotos y al salir gritaba “ja he votat!” que era recibido con aplausos. La gente anciana accedia con preferencia sin tener que guardar cola y en medio de una salva de aplausos. En un momento dado han aparecido 8 furgonas de la policía española y se ha procedido a cerrar el colegio quedándose la gente dentro para defenderlo. Falsa alarma y la gente ha seguido votando en gran número.

La cifra oficial facilitada por la Generalitat es de 761 heridos de diferente consideración. Comienzan a producirse concentraciones delante de diferentes consulados y embajadas españolas en todo el mundo. La comunidad internacional es testigo del horror de la actuación policial ordenada por el Gobierno español y a la vez de la dignidad de todo un Pueblo. Después de descansar, salimos de nuevo a la calle.

Nos reunimos con concejales y concejalas que, desde Udalbiltza, han actuado como observadores de la jornada en diferentes localidades. Emoción es la palabra más utilizada por todos ellos. En Plaza Catalunya los favorables al referéndum y a dar un sí a la independencia catalana, se reúnen para seguir el escrutinio en una pantalla gigante. Nos da tiempo para ver imágenes de la represión policial antes de que el presidente español, Rajoy, haga unas declaraciones desde Moncloa. Silbidos en cuanto aparece en pantalla y carcajadas cuando comienza su alocución diciendo eso de “hablo como presidente del Gobierno español, soy presidente de una de las naciones más antiguas y respetables del mundo”. No está mal que la gente se ría de esa capacidad de hacer el ridículo, pero a mi me pone, la verdad, de mala hostia. Cuando anuncian la comparecencia de Pedro Sánchez, decidimos irnos a cenar algo. Nos juntamos en la calle con las portavoces de EH Bildu que siguen dando entrevistas y participando, a pie de calle, en los programas de radio y televisión.

Tras la cena volvemos a Plaza de Catalunya justo cuando el President Puigdemont está terminando su intervención diciendo que “las imágenes de hoy no se van a borrar de la memoria de este Pueblo”. Anuncia que iniciará el camino para dar los pasos necesarios para proclamar la independencia. Aplausos. Termina y él y todo el gobierno catalán comienzan a cantar el himno nacional, Els Segadors, seguido por las miles de personas que se concentran en Plaza de Catalunya. Los pelos de punta, veo a gente llorando mientras canta, pero sobre todo veo caras felices y mucha juventud. Así que nos retiramos al hotel llenos de esperanza en un futuro que ya está aquí.

​Por la mañana las portadas de los periódicos de medio mundo dan cuenta de la represión española y del éxito del Referéndum. Los medios españoles continúan como voceros propagandísticos del discurso unionista. Leemos también los resultados oficiales del Referéndum, facilitados por la Generalitat y que son el reflejo más real de lo ocurrido ayer.

2.020.144 (90,09%) a favor del Si.

176.565 (7,87%) a favor del No.

45.586 (2,03%) en blanco.

20.129 (0,89%) nulos.

770.000 personas censadas en los colegios electorales clausurados por policía española y guardia civiles.

su idioma es la violencia

“Sin violencia se puede defender todo”. Esta es la manida frase que repetían una y otra vez cuando ETA actuaba ejerciendo la violencia. Era, evidentemente, la idea que trasladaban desde el Estado, que por definición es quien ejerce una violencia mayor, en número e intensidad. En Catalunya, frente a quien pacíficamente quiere decidir su futuro, frente a quien pone los medios para que el Pueblo hable, frente a quien impulsa un proceso democrático, el Estado lo único que utiliza es la violencia como respuesta.

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Han enviado miles de policías y guardias civiles, van a enviar a la Legión, sacarán los tanques a la calle, han detenido a altos cargos de la Generalitat y seguramente detendrán a más representantes del Pueblo catalán. Han tomado el control de los Mossos y han puesto al frente a un guardia civil procesado por tortura en Euskal Herria. Antes de ayer, en una manifestación de la ultraderecha, se agredió a ciudadanos por el hecho de no compartir sus proclamas. Es su única respuesta, incapaces de comprender que Catalunya ha emprendido un camino que es imparable. No hay dudas de que más pronto que tarde Cataluña será independiente y el Estado español tiene, todavía, la posibilidad de decidir qué tipo de relación va a tener con ellos.

El Pueblo catalán tiene ganada esta batalla desde hace rato. Cada vez son más las voces que se alzan en Europa y en el planeta alertando de la escalada violenta del Estado español. A nosotras y nosotros nos queda la solidaridad y seguir levantando nuestra voz, ahí donde estemos, para denunciar la represión española en Catalunya y aquí mismo, en Euskal Herria. Es hora de hablar. No pasarán.