seguimos trabajando, más que nunca!

Yo creo que eran cerca de las siete cuando se dio paso a la votación del Proyecto de Presupuestos de Iruñea para 2019. Un proyecto trabajado mano a mano con barrios, colectivos, dinámicas sociales y vecinas y vecinos. Unos presupuestos eminentemente sociales, que respondían a las necesidades de la gente, principalmente de la que normalmente aparece en las noticias como el sector marginado de esta sociedad tan individualista y que entre unos y otros, por lo menos algunos, intentamos cambiar. Eran una respuesta a las emergencias de vivienda que existen en Iruñea, con una importante inversión en la rehabilitación de las viviendas municipales que hasta esta legislatura estuvieron abandonadas por anteriores gobiernos. Inversiones reales, contantes y sonantes, para hacer de esta ciudad un lugar donde vivir mejor, siendo vanguardia en esa responsabilidad que tienen las ciudades para conseguir un planeta equilibrado y sostenible. Con partidas en movilidad, de cara a hacer una ciudad para las personas, no una carretera para los coches con casas alrededor. Miles de euros para seguir fomentando las políticas de igualdad que cambien el modelo de este sistema machista, donde esa masculinidad retrógrada ejerce su violencia al resto de la sociedad, principal y mayoritariamente contra las mujeres, que hubiesen dispuesto de una Casa de las Mujeres donde desarrollar sus propias reflexiones, tan necesarias. Apuesta por reparar y renovar las instalaciones de los colegios públicos de la ciudad en un decidido compromiso por una educación pública y de calidad. Estos son cuatro ejemplos de los muchos que existían en ese Proyecto de Presupuestos que a esa hora, más o menos, se truncaron gracias al voto de Aranzadi dando la mayoría a la oposición del Régimen, UPN y PSN. Quién nos iba a decir hace tres años y medio que aquellos que venían, supuestamente, para dar aires nuevos a la política, iban a unirse a ese Régimen que tantos años nos costó mandar al txoko de pensar.

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Recién terminadas las fiestas en torno al puente foral, comenzaron los primeros contactos y relaciones con el resto de grupos municipales del antiguo cuatripartito, de cara a poder llegar a un acuerdo que lograse los cuartos presupuestos del cambio. Geroa Bai, desde el principio, mostró su compromiso a llegar a un acuerdo con el resto de grupos. IE, ya en la primera reunión, dejó claro que eran conscientes de la situación económica del Ayuntamiento y dijeron que su responsabilidad con el cambio pasaba por hacer posibles los presupuestos del año 2019. Con Aranzadi fue más complicado. Fueron necesarias cinco reuniones para poder llegar a un acuerdo previo a la firma del mismo y se asumió por todas las partes un documento con veinte puntos. Mientras esto ocurría discretamente, Aranzadi, dentro de su estrategia comunicativa, fue dando ruedas de prensa día sí y día también, presentando exigencias por valor de 9 millones de €. Se les solicitó que trabajasen las enmiendas para saber de dónde proponían sacar el dinero para esas partidas, pero no quisieron (o no pudieron) hacerlo. En las negociaciones con Aranzadi se llegó también a un acuerdo por el cual Geroa Bai retiraba su enmienda a la ordenanza de establecimientos hoteleros y se asumía la propuesta técnica basada en regular y controlar las distancias entre establecimientos. Pero, de manera sorprendente, Aranzadi, dos días antes del pleno de Presupuestos, se descolgó de la posibilidad de firmar ningún tipo de acuerdo con los otros tres grupos del cambio (EH Bildu, Geroa Bai e IE), y cambió de posición sobre el acuerdo en torno a la ordenanza reguladora de hoteles, exigiendo la votación de su enmienda a dicha ordenanza como indispensable para su apoyo a los presupuestos. Es decir, exigieron que su enmienda, muy endeble jurídicamente, fuese el único requisito de cara a la aprobación de unos presupuestos de ciudad, por delante de la propuesta real que regulaba de manera muy estricta la instalación de establecimientos hoteleros en el Casco Viejo. Con esta exigencia, dieron a entender que a Aranzadi los Presupuestos y las inversiones en barrios y dinámicas sociales les importaba un comino. Nada.

Y así, tras el pleno y valoraciones, llegamos a ayer por la noche en el que conocimos un vídeo, extracto de un vídeo más largo colgado en Youtube, de una asamblea de Orain Bai (el sector escindido de Podemos Navarra) celebrada el 24 de noviembre, en el que se ve y se oye a un destacado miembro de Aranzadi exponiendo la estrategia de no aprobar presupuestos en las instituciones, que es lo que finalmente hicieron el jueves en Iruñea. Es decir, era una estrategia que ya la tenían pensada incluso antes de conocer la propuesta de Presupuestos, antes de saber que tres grupos del cambio llegarían a un acuerdo para sacar adelante esos presupuestos y sin conocer el cambio de actitud de Geroa Bai respecto al la ordenanza de establecimientos hoteleros. Tenían, antes de comenzar a hablar con nadie, la decisión tomada. Su objetivo era, desde un principio, tumbar los presupuestos de Iruñea para 2019. En su disparatada estrategia electoralista y partidista (que no entiendo en qué les beneficia, está claro que a la ciudad en nada) hicieron un teatro de negociaciones poniendo como excusa su enmienda a la ordenanza, y prefirieron, finalmente, dejar a la ciudad, a los barrios, a los colectivos y a las vecinas y vecinos de Iruñea, sin las inversiones trabajadas mano a mano con el Ayuntamiento y que iban a suponer el culmen de meses, y en algunos casos años, de trabajo desde la calle y movimientos sociales y vecinales.

Está claro que la dirección de Aranzadi no tiene un problema con EH Bildu, ni siquiera con el resto de partidos del cambio al haberse situado fuera del mismo. Con quien tiene un gran problema, aparte de las miles de personas que votaron a su formación, es con las decenas de miles de vecinas y vecinos que apostaron y votaron en 2015 para que décadas de Régimen pasasen a la historia. Lograron ser la mayoría necesaria para el Régimen, sin olvidar lo que ayer dijo el alcalde Asiron: “el sector que apoyó a Aranzadi en 2015 sigue siendo igual de importante y necesario para el cambio en Iruñea“. Ojalá esas miles de personas puedan encontrar en el cambio la ilusión para seguir trabajando por la Iruñea de todas y todos.

El objetivo principal de EH Bildu a partir de ahora es seguir mirando hacia adelante, trabajando, más que nunca, para que las dinámicas y proyectos surgidos desde la calle, colectivos y movimientos vecinales y sociales, sigan siendo el motor y la base para conseguir el cambio en el modelo social y de ciudad para Iruñea, un modelo solidario, sostenible, justo y feminista en el que mejoren las condiciones de vida de toda la ciudadanía y en donde los derechos de todas y todos sean la prioridad. Todos esos proyectos ahora imposibilitados por la dirección de Aranzadi y que iban a ser realidad en Txantrea, Sanduzelai, Etxabakoitz, Iturrama, Lezkairu, Ensanches, Alde Zaharra, Donibane, Arrosadia, Mendillorri, Ripagaina, Azpilagaña, Mendebaldea, Arrotxapea y Ermitagaña y en toda la ciudad, seguirán siendo nuestra prioridad.

No puedo olvidar el inmenso trabajo que mis compañeras y compañeros de EH Bildu en el Ayuntamiento han realizado durante estas últimas semanas. Ha sido un esfuerzo que, más allá del resultado, no hay duda que ha merecido la pena en ese recorrido para conseguir la corresponsabilidad municipal a través del diálogo. Un trabajo tras el que han participado muchas personas trabajadoras del Ayuntamiento y sobre todo miles de vecinas y vecinos de toda Iruñea. Eskerrik asko eta aurrera!

“Hoy ya no es ayer”, dijo Joseba Asiron. Hoy es mañana. Hagamos lo posible porque siga siendo un mañana para todas y todos. Nosotras seguiremos trabajando para que así sea.

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lee, no desesperes y sonríe

Con San Saturnino llega esa semana larga de fiesta y entre fiestas, de esos días que no sabes si abren los supermercados, pero tienes la seguridad de que abre el pequeño ultramarinos de la esquina, aunque sea con un horario raro. Esos días en los que se encienden las luces navideñas al comienzo del Adviento, aunque en Iruñea se iluminen en la fiesta del patrón, que para eso somos muy nuestros, en los que los escaparates lucen el esplendor necesario para atraer las compras necesarias para el negocio. Un supuesto tiempo de esperanza entendido por pocos y compartido por menos, engullido en los viajes a bajo coste con mil fotografías idénticas por minuto, con preparativos de los menús de las comidas para las navidades, –“algo que sea diferente al cardo de siempre”, –“pues vaya, chico, con lo rico que está”, y con listas de regalos que hacer, sin pensar muchas veces en la persona a quien se regala, simplemente cumplir con la obligación.

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Y en una tarde particularmente luminosa a pesar del frío, me calzo las zapatillas para pasear mientras los parroquianos que siguen en la ciudad llenan el Sadar para ver a los rojillos ganar, llenan los bares para ver a los mismos y llenan los salones de las casas, que no es un mal momento, para sumergirse debajo de la manta con un buen libro unos pocos y enchufarse a la televisión los más. Y precisamente, concluido uno de los libros que leía, Algunos libros, las charlas de E. M. Forster en la BBC, publicado por Alpha Decay, aparto mi manta a un lado y me lanzo a la calle. Y mientras observo desde la Media Luna cómo la luz del día invernal decae irremediablemente vencida en las huertas de la Magdalena, pienso en este escritor tan british que conocí gracias a un puñado de películas particularmente bellas dirigidas por James Ivory y otros directores. Películas hermosas, de fotografía evocadora y música deliciosa, igual de preciosas que la forma que emplea el autor para contar básicamente historias de relaciones entre personas. Forster era un hombre muy culto, exquisito, pero tenía la capacidad de no imponer su conocimiento a nadie y de incluir a todas las personas que se encontrasen en una conversación con él, independientemente de su nivel intelectual.

El escritor colaboró con la BBC durante treinta años ininterrumpidos, aunque de manera irregular, lo que dejó el resultado de más de 150 programas hablando de literatura occidental, mayoritariamente inglesa, narrativa, ensayo y también poesía. Y resulta que, en realidad, lo que menos importa de ese libro y de aquellos programas eran las obras que recomendaba o de las que hablaba y reflexionaba. Lo bonito de este libro es escuchar a través de esas páginas a una persona enamorada de los libros, aunque irónicamente señala al comienzo del libro, en uno de sus primeros programas, que los libros no son lo más importante de este mundo. Y mira, en eso estoy completamente de acuerdo. Pero con sus glosas a diferentes autores, sin evitar la crítica y las pullas moderadas, subrayaba, sin querer, la importancia de leer, de reflexionar sobre lo leído y sobre lo escrito, del contexto de esa escritura y del contexto de la propia lectura, de desarrollar, al fin y al cabo, un criterio propio ante la vida y una capacidad para dirigir tu propia historia, a pesar de lo difícil que es no dejarse arrastrar por la corriente impuesta por unas redes sociales deshumanizadas, unos medios de comunicación obedientes al cheque de quien paga y un modelo social consistente en comprar y vender.

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Y en una de esas noches, hubo quien se quitó la careta autoimpuesta durante más de cuarenta años y llevó a un parlamento elegido en las urnas a la antítesis de lo que fue E. M. Forster. El populismo insultante y sin criterios tiene muchas causas, políticas las más y sociales las demás, pero, sin duda, una de esas causas es haber hecho de la educación un negocio de títulos que se venden y se compran y no un lugar desde donde fomentar conciencias, personas con criterio y capacidades intelectuales para reflexionar individualmente. Y una prima, en esos días, hoy mismo, tras conocer la ceguera de una judicatura ante un claro acto de violación, se preguntaba qué estamos haciendo mal. Y me dio, me ha dado por sonreír, porque tengo claro que esa ceguera y la propia tiranía que algunos llevan en su ideario político y ahora descubren convenientemente edulcorados, es la respuesta histérica al cambio y avances sociales que se han ido dando en las últimas décadas. Y me he acordado de Timothy Snyder y sus veinte lecciones sobre la tiranía y sobre todo he vuelto a recordar a Rebecca Solnit y su magnífico ensayo Esperanza en la oscuridad, que habla sobre el increíble poder que tenemos la gente y los logros conseguidos y muchas veces no tenidos en cuenta. Y he sonreído, porque qué más quisieran algunos que dejásemos de sonreír. Un beso.

ahora todos somos feministas

La movilización y huelga feminista del pasado 8 de marzo fue un éxito sin precedentes. Un éxito a corto plazo, principalmente. Las miles de mujeres que secundaron la huelga lo hicieron conscientes del valor que tenía que las mujeres se plantasen ese día. Un éxito precedido por el trabajo de los colectivos feministas que han trabajado la movilización durante meses. Un éxito porque creó un debate social sobre las desigualdades entre mujeres y hombres en los diferentes espacios de la vida diaria, desde el laboral al doméstico, desde el ocio al académico, desde la invisibilidad al empoderamiento. Muchos hombres dijeron no entender el sentido de una huelga solo para mujeres y ese podría ser uno de los argumentos más convincentes para señalar la necesidad de esta huelga. Hubo hombres, demasiados, que en su machismo de base no podían aceptar una dinámica que no contase con ellos. No fuimos, por una vez, protagonistas. Ya era hora. Pero ese no es el principal argumento. El principal fue y es que las mujeres decidieron, más allá de lo que pensemos y opinemos los hombres, que había que plantarse ante un sistema que sitúa siempre a la mujer en segundo plano, siempre detrás del hombre. Cuando el 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks decidió no dejar su asiento a un hombre blanco, no pidió permiso a nadie. Simplemente lo hizo.

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Fotografía de @Ekinklik

Que el cambio social pasa por ser un cambio feminista es algo que, más allá de ser algo asumido y conseguido desde el activismo y la militancia social y política en los ámbitos de izquierda y progresistas, cada vez está más claro en la mayoría social. La desigualdad entre mujeres y hombres es algo aceptado cada vez más mayoritariamente. La necesidad de evolucionar, urgentemente, hacia una igualdad real y activa, está cada vez más extendida en nuestra sociedad. En las movilizaciones de la jornada de huelga se vieron mujeres y hombres que no suelen verse en este tipo de movilizaciones. Esas imágenes obligaron a que destacados dirigentes de los partidos que sustentan las bases de esta sociedad desigual, hiciesen un gesto de acercamiento al espíritu de la huelga, que no a la propia huelga, y cambiasen incluso sus posicionamientos. Las televisiones que trasladan diariamente una imagen de la mujer como producto de consumo, se tiñeron de morado y organizaron “debates” especiales. Marcas comerciales lanzaron anuncios especiales con la mujer (y su modelo de mujer) como protagonistas. Lo guay ese día fue ponerse un lazo morado. Todo sea por sumarse al carro y sacarle tajada. Todo sea por “normalizar” la lucha feminista. Y la verdad es que me recuerda a algo que sucedió con otra lucha. Cuando el movimiento LGBTQI (entonces sería solo LGB) consiguió que el matrimonio igualitario fuese legalizado, se produjo una asunción de algunos términos de la lucha de este movimiento por el propio establishment. Pero mientras nos venden constantemente que el Estado español es el país más respetuoso con la diferencia sexual, resulta que el partido que gana las elecciones es uno de los más conservadores de toda Europa y las agresiones homófobas (de diferente nivel) siguen siendo el pan de cada día. Los autobuses naranjas tránsfobos recorren las carreteras con el apoyo de ese partido y sus socios. Convirtieron parte de la lucha de todo un movimiento en un parque temático llamado Chueca y en una aplicación para poder follar cuando se quiera. Pero tenemos que recordarnos, diariamente, que establishment es el grupo de personas cuyo cometido es mantener y controlar el orden establecido (por ellos) para que siga favoreciendo a sus intereses económicos e ideológicos (tanto monta, monta tanto). Afortunadamente muchos colectivos siguen siendo vanguardia de este movimiento, porque hay mucho, todavía, en lo que seguir avanzando.

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¿Y a qué viene este rollo? A que está muy bien, de hecho es un éxito, que la sociedad vaya asumiendo mayoritariamente parte de las denuncias del movimiento feminista, pero es necesario que ese movimiento siga siendo vanguardia y protagonista de la lucha. Las victorias hay que celebrarlas y la del jueves fue una victoria, sin ninguna duda. Celebrémosla entonces. Pero para que sea un éxito no solo a corto plazo, como señalaba al principio, y se convierta en una victoria estratégica, las mujeres organizadas tienen que seguir siendo la punta de lanza de esta lucha que debiera convertirse en revolución. Más allá del 8 de marzo, las mujeres siguen siendo objeto de una desigualdad sistémica que es precisamente lo que tenemos que cambiar.

¿Y los hombres? Pues los hombres tenemos que interiorizar que en esta película no somos protagonistas y que en el resto de movimientos sociales tenemos que empezar a retirarnos para que las mujeres ocupen el espacio que les corresponde. Y para eso habrá que poner y activar medidas efectivas. En lo que a mi respecta, seguiré trabajando en lo personal esos tics que, sin darme cuenta, afianzan una sociedad hetero-patriarcal y machista y continuaré reflexionando sobre los modelos de masculinidad para cambiar el mío propio. Y me queda mucho trabajo por delante.

un chute de ilusión

… podemos perseguir nuestros ideales no por una cuestión de diligencia, sino porque cuando se ambicionan hay alegría, y la propia alegría es una fuerza rebelde contra la pesadumbre y la insulsez de la vida diaria.

Hacía tiempo que no leía un ensayo político que me dejase tan buen sabor de boca. Es más, ha sido un chute de ilusión y de optimismo. De hecho, al leer alguna otra reseña de este libro, me ha sorprendido cuando lo catalogaba de poco optimista, porque, ¿qué hay más optimista que creer en el poder de las personas?

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“La propia alegría es una fuerza rebelde”…

Esperanza en la oscuridad. La historia jamás contada del poder de la gente, es un ensayo que, pese a tener un título de libro de autoayuda al uso, tiene una fuerza extraordinaria para quienes creemos en un mundo mejor y quienes seguimos apostando por una sociedad más igualitaria, feminista, progresista, sostenible, rebelde, ecologista, crítica, solidaria y empática. Su autora es Rebecca Solnit y el libro está editado por aquí por la editorial Capitán Swing. Lo bueno de Solnit es que no es una autora política de sillón, es decir, ha sido y es una activista social que ha practicado la lucha política contra los ensayos nucleares en Nevada, que ha militado en dinámicas contra las guerras declaradas por Bush, feminista convencida y ecologista practicante. Pero lo mejor de esta autora es que escribe los libros con una pedagogía apabullante que utiliza la memoria colectiva, tantas veces olvidada, como aliciente para el activismo. Y ahí, en medio de las victorias olvidadas y que son necesarias recordar, descubre la esperanza. Nuestra esperanza.

Rebecca Solnit hace un repaso de lo que para ella es la esperanza. La esperanza son las razones para ganar, las razones para seguir luchando por algo. Y lo contrario es lo que según la autora suele hacer la Izquierda. ¿Y qué hace (mos)? No tenemos en cuenta que para lograr grandes objetivos necesitamos objetivos más cercanos que ir consiguiendo. Caemos en el derrotismo porque no caemos en la cuenta de todo lo que hemos cambiado. Olvidamos las victorias producidas, no solo las pequeñas, sino las que tras un largo proceso han resultado determinantes. Al haber tanto por cambiar nos desesperamos. A veces creemos que con dar la vuelta a la versión oficial es suficiente. La versión invertida del “todo va bien”, esto es, “todo va mal” es el anuncio del fracaso. Negar nuestro propio poder personal y colectivo, también es una derrota. Dedicarse a teorizar sin llevar la teoría a la práctica es otro elemento para la desesperanza. Proyectar la desesperación personal como análisis político, nostalgias varias de “en aquellos tiempos sí luchábamos”, el discurso tremendista de “nada se puede hacer”… Todo eso y más, seguro que cualquiera podemos poner más ejemplos, son elementos e ingredientes que llevan al desgaste de quien lo intenta, a la frustración colectiva y muchas veces a la derrota de un proyecto.

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Pero una vez pasado ese capítulo en donde se hace la necesaria autocrítica, pasamos a los motivos para la esperanza, una esperanza que, para conseguirla, necesitamos echar mano de la nitidez y la imaginación. Solo se gana una revolución si te la crees. Y creer en esa posibilidad, produce alegría, personal y colectiva. Esa es una de las peculiaridades del activismo de izquierdas. Tenemos que pasar de la resistencia a la construcción, teniendo en cuenta que la victoria no es el final. El anticapitalismo lo practicamos diariamente, muchas veces sin darnos cuenta. Hay muchos gestos con los que construimos un modelo opuesto al capitalismo. La solidaridad es el ejemplo más claro. Cuando estamos frente a una dificultad, o incluso ante una catástrofe, la solidaridad, la fraternidad, la compasión que surgen, son formas absolutamente antagónicas al capitalismo. ¿Por qué no practicarlas conscientemente para seguir construyendo desde la Izquierda? Tenemos que cambiar el relato impuesto por las victorias oficiales y construirlo desde las victorias populares. Queda mucho por cambiar y por ganar. Los modelos emergentes de la ciudad del siglo XXI, el ecologismo, el feminismo, la libertad sexual, la libertad de expresión, el equilibrio mundial, incluso la espiritualidad. Y lo podemos hacer desde la esperanza.

Un libro para quien alguna vez ha pensado que hay cosas que no se pueden cambiar. Para quien lleva años de militancia social y política y para quien comienza esa andadura. Para quienes han imaginado muchas veces un cambio social, para que tengan más fundamentos para hacerlo realidad. Y sobre todo, para quienes creen, de verdad, que el activismo y la militancia política y social dan, sobre todo, motivos para la alegría.

ciudades sostenibles, espacios de calidad

Este pasado domingo, algún medio publicó un artículo de opinión que en nombre de EH Bildu firmamos tres bilkides. En EH Bildu creemos que el debate sobre el modelo de ciudad debe ser constante, tranquilo y con posibilidad para que participe todo el mundo. Qué duda cabe que quienes se oponen a un cambio en ese modelo del cemento, el coche y las grandes superficies que crearon, utilizarán todos los medios a su alcance para manipular, despistar y desviar el propio debate. Por eso es necesaria la información directa, el contraste de opiniones y las reflexiones conjuntas. Ese es el objetivo principal de este artículo. Espero que sirva aunque sea para dedicarle 4 minutos tranquilos y conscientes. Gracias por vuestra atención.

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Cada día se aprecia una mayor sensibilización respecto al concepto de movilidad sostenible. Muchas ciudades y áreas metropolitanas de referencia planean alternativas al uso generalizado del coche particular, para evitar los problemas medioambientales, de salud y sociales que ocasiona su uso exagerado como modo de transporte. El objetivo central de la movilidad y de las ciudades sostenibles es mejorar la calidad del espacio urbano y construir una ciudad más accesible, dinámica, segura, sostenible, viva y respetuosa, en la que sus protagonistas sean las personas.

Los beneficios de los modos de desplazamiento sostenibles, se centran en conseguir una ciudad más limpia, con menos contaminación y donde desplazarse sea más sencillo, agradable y económico. En definitiva, se busca mayor bienestar económico y social, colectivo y personal.

Quienes apostamos por un nuevo modelo social, económico y cultural para Iruñea, tenemos que adoptar una nueva hoja de ruta en favor del bienestar urbano sostenible. Para eso necesitamos ciudades incluyentes, accesibles, conectadas y compactas. Debemos asegurar que la ciudad se mantiene como espacio de innovación, equilibrio, impulso económico y bienestar. Hacia ahí se dirige Pamplona, y nuestra apuesta es seguir comprometidos en devolver a la ciudadanía el protagonismo que, el sometimiento al cemento y a los vehículos privados, le han robado en el pasado.

El proyecto piloto de caminos escolares, iniciado en el barrio de Iturrama, es un magnífico ejemplo para comprender la importancia de transformar nuestras calles y barrios hacia entornos más seguros y agradables, donde las plazas y parques, las calles y las aceras peatonales recuperen un papel predominante y se conviertan en un espacio que acoja habitualmente los desplazamientos diarios de las niñas y niños a sus centros escolares.

Desde EH Bildu queremos seguir la estela de las ciudades innovadoras, solidarias y amables europeas. La selección de Pamplona para el proyecto Stardust, ayudará a convertir Pamplona en una ciudad de referencia e inspiración para al resto de las ciudades europeas en cuanto a energía y ciudades inteligentes y sostenibles.

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Las ciudades modernas, deben orientarse a mejorar el confort de la ciudadanía, siendo cada vez más eficaces y brindando nuevos servicios de calidad, mientras que se respetan al máximo los aspectos ambientales y el uso prudente y en declive de los recursos naturales no renovables.

La conciencia de que los recursos naturales no son ilimitados está cada vez más extendida. El modelo de las ciudades está cambiando entorno a esa conciencia. Hábitos que hasta hace pocos años eran habituales hoy son ya extraños. Nadie concibe centros de ciudades llenas de coches, como nadie permitiría hoy fumar en hospitales, escuelas y autobuses. El planeta necesita respirar y las ciudades deben apostar por ello desde políticas concretas.

Esta conversión de las grandes ciudades en urbes inteligentes afecta también a las políticas de movilidad en Pamplona y debemos apostar por modelos con un trasfondo equiparable a la realidad de muchas ciudades del centro de Europa: un tráfico pacificado, alejado de los centros urbanos y soluciones a nivel de infraestructuras para facilitar el movimiento a peatones, bicicletas con carriles independientes de la circulación motorizada y medios de transporte público de calidad y eficientes. 

Los cascos urbanos de las ciudades crean progresivamente espacios y ecosistemas de movilidad más amables y atractivos para el peatón que, más allá de los ritmos de cambio de mentalidad que requieren, conllevan en el medio plazo un mayor atractivo. También en Pamplona debemos caminar en esa senda, porque lamentablemente en los últimos 30 años el coche se ha apoderado del espacio público de Iruñea de forma trágica. Estamos pagando los malos humos de anteriores gobiernos municipales.

Apuestas como el plan de amabilización del centro, las peatonalizaciones y los corredores sostenibles, la modernización de los barrios, la apuesta por la economía de proximidad y circular (con ambiciosos planes estratégicos, proyectos de economía solidaria como Geltoki y cuantiosas inversiones en los mercados de la ciudad), etcétera, a la larga repercuten en que las personas y la actividad económica se vuelvan del extrarradio al corazón de la ciudad. En esta realidad, influyen mucho el transporte urbano de creciente calidad y el público más joven, que crecen en esos nuevos procesos e interioriza esas situaciones.

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Nos encontramos por lo tanto ante una gran oportunidad de proyectar nuestro futuro, de recuperar el espacio público para la vida social y comercial y para nuestra salud y bienestar. Estamos, ante una oportunidad única de participar en la planificación del entorno en el que queremos vivir. Por ello, queremos insistir en la importancia de que todas las personas y agentes implicados participemos en los proyectos de cambio de la ciudad, que han sido abiertos y flexibles desde sus inicios y así deben continuar. Para que todas las personas y colectivos podamos realizar nuestras aportaciones y ser atendidos mediante una escucha continua. Una participación constructiva será la mejor forma de avanzar hacia proyectos positivos y transversales, que conjuguen los intereses de todos y todas, e impulsen los cambios necesarios para que Pamplona evolucione hacia una ciudad sostenible y de calidad. Debemos seguir construyendo una ciudad de bienestar para todas y todos.

Garat Gaztelu, Marijose Mangado y Dani Saralegi, en nombre de EH Bildu Iruñea

necesitamos más humanidad

Ayer un compañero me sorprendió con un correo en el que nos felicitaba al grupo municipal de EH Bildu en el Ayuntamiento de Iruñea por la gestión del mandato del pleno para poner unas placas en recuerdo a las víctimas de ETA. No me sorprendió la felicitación en sí, sino la referencia a la humanidad y la compasión, en su término budista de hacer tuyo el sufrimiento del otro. Ya lo señalé en un anterior artículo, pero quiero resaltar una vez más la indispensable humanidad y empatía que ha caracterizado el sincero comienzo de esta gestión y que debería ser el elemento principal de la misma.

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Photo by Kira auf der Heide on Unsplash

Muchas veces me he preguntado qué es lo que generalmente falla en la política, en las personas que dedican, o dedicamos, un tiempo de nuestra vida, a ejercer la política desde un partido concreto o en una institución. En esa reflexión no incluyo a las personas que ejercen la política desde movimientos sociales, porque creo que, afortunadamente, se mueven en otros parámetros. La cuestión es que creo que a este tipo de militancia política visible y conocida, le faltan grandes dosis de humanidad y empatía. No creo en la afirmación de “todos los políticos son iguales”, porque es una aseveración interesada de quien pretende hacer creer, para excusar su falta, que todas las personas que se dedican a la política son corruptas, sólo miran por sus intereses y no tienen problema alguno en pasar por encima de las personas para lograr sus objetivos. En el tiempo que me he dedicado a la política de manera casi “exclusiva”, me he encontrado personas de ese tipo, pero afortunadamente también he compartido espacios, debates y proyectos con personas que piensan primero en las personas, intentan empatizar con ellas y ejercen una política desde el prisma de una ética impregnada de humanidad. Pero, desgraciadamente, este tipo de personas no son mayoría en el conjunto de mujeres y hombres que están en política. La política es, o debiera ser ante todo, un compromiso con las personas, para lograr la mejora y el bienestar de todas ellas. Y para lograr esto es indispensable ponerte en lugar del otro, de todas y de todos y escuchar, siempre escuchar, sobre todo a la persona que no piensa como tu.

Por eso es necesario agradecer a ese compañero el correo mandado y el toque de atención. Necesitamos que nos recuerden constantemente que la política es, según la RAE, la actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. Y lo público es lo referido a la colectividad, esto es, de todas y de todos.

Echo en falta, no lo he encontrado en ningún diccionario, una referencia a la sensibilidad con las otras personas que debe regir esa actividad. Ejercer esta humanidad debiera ser la idea principal que guiase el ejercicio de la política en cualquier ámbito.

La referencia que incluía el compañero en su correo era la siguiente frase:

“El ser compasivos, el sentir que podemos aliviar el sufrimiento de los otros es una poderosa fuente de felicidad. El ayudar a los demás y ver cómo aplacamos su sufrimiento nos proporciona una gran alegría y nos hace extraordinariamente felices”.

Vicente Simón

 

perseguidos, detenidos, encarcelados… Libres!

Durante este año se ha conmemorado el 60 aniversario del Informe Wolfenden, que en el Reino Unido supuso el comienzo de la despenalización de la homosexualidad. Hasta entonces las personas acusadas de homosexualidad eran investigadas, perseguidas y detenidas por la policía, acusadas y juzgadas por un tribunal y en la mayoría de los casos encarceladas. Los delitos eran sodomía y escándalo obsceno. El “delito” podía ser perpetrado en espacio público o en el interior de un edificio, incluso en la misma vivienda particular, en un espacio íntimo.

Los británicos decidieron que este aniversario era un buen momento para celebrarlo y así el Movimiento LGTBQI británico ha estado durante todo el año recordando el momento e impulsando diferentes dinámicas en favor de los derechos para las personas LGTBQI. Y una de las formas en que lo han hecho ha sido mediante el cine. En Filmin he tenido ocasión de ver dos productos dedicados a esta conmemoración. Los dos diferentes, los dos necesarios.

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Against the Law (Contra la Ley), es una película en la que se relata, precisamente, el hecho de una investigación policial y detención, juicio y encarcelamiento de tres hombres homosexuales. Dos de ellos eran de la alta sociedad, uno aristócrata y el otro su primo y el tercero periodista. El caso es que el periodista se liga a un aviador, mantienen una relación de dos años, asisten a fiestas y demás, etc. En un momento dado el aristócrata es detenido y juzgado, pero la falta de pruebas hacen imposible su encarcelación. Y es que, como en todo, la clase social determinaba también las posibilidades de ser encarcelado. De hecho, en la aristocracia, si se practicaba con discreción, la homosexualidad era consentida, aunque no admitida. Un tío de la reina Isabel era homosexual reconocido, aunque se casó con una mujer, como mucha otra gente. Finalmente, los tres hombres son detenidos y encarcelados. El periodista, tras pasar un año en prisión, comparece ante un comité del Parlamento británico que estaba estudiando la homosexualidad y la legislación referente a la misma. Peter Wildeblood, que así se llamaba, fue el único gay reconocido en testificar ante el comité y parece ser que fue determinante en el fallo final. En la película hay una escena que me impactó, que es el momento de la detención de Wildeblood en el que la policía entra en su casa para detenerle y empieza a buscar “pruebas”, como fotografías de hombres, etc. La otra es el periodista testificando ante el comité y categorizando en tres tipos a los homosexuales: “las reinas, que son muy escandalosas y empañan la imagen de todos los homosexuales, los pederastas y los discretos, que son gente normal que vive su sexualidad sin escandalizar a nadie y siempre de manera privada”, una frase que hoy en día está fuera de lugar. Sea como fuere, el comité dictaminó que “el comportamiento homosexual en privado y consentido entre dos hombres adultos, no debe ser considerado delito”. Estas recomendaciones no fueron puestas en práctica hasta 10 años después, con la Ley de delitos sexuales de 1967 que despenalizaba la homosexualidad, atención, siempre que fuera practicada de manera privada, entre adultos mayores de edad, que en ese momento eran los 21 años. En 1994 la edad se rebajó a los 18 años y en 2000 a 16. En 2003 se hizo una revisión general y se hizo desaparecer del texto  la penalización, por ejemplo, de la práctica sexual entre dos o más personas. En fin, un camino tortuoso. Por cierto, la ley de 1967 solo fue de aplicación en Inglaterra y Gales, mientras que en Escocia la homosexualidad fue despenalizada en 1979 y en Irlanda del Norte en 1982. La película está salpicada de testimonios reales de hombres que en esa época fueron encarcelados. Uno de ellos, Roger Lockyer, falleció hace un mes a la edad de 89 años.

La otra película es una serie de televisión de dos capítulos titulada Man in the Orange Shirt y en ella se cuenta, de una manera más edulcorada que la película anteriormente comentada, la historia de amor de dos hombres tras la II Guerra Mundial y otros dos en la actualidad. En el primer caso se hace hincapié en el hecho de vivir una segunda vida paralela que muchos homosexuales utilizaban (y utilizan) para esconder su realidad. Uno de los dos hombres decide casarse con una mujer, con consecuencias para la relación con el otro hombre. En el segundo caso vemos a un joven, que vive con su abuela, y que liga de manera regular por medio de APPs de contactos. De hecho, no sabe mantener relaciones si no es a través de una de esas aplicación. Otra buena reflexión para los gays de hoy en día.

Aunque son producciones que exclusivamente se centran en relaciones homosexuales entre hombres, sin tener en cuenta el resto de realidades, creo que deberían ser emitidas en las escuelas e institutos, como instrumento para concienciar contra la LGTBQIfobia. Hacer ver a la gente joven que la homosexualidad esta penalizada hasta hace bien poco dará argumentos para luchar entre todas y todos por los derechos de todas las personas, independientemente de la realidad que tengan dentro de la diversidad de genero y afectivo-sexual. Hay que recordar que gran parte de las agresiones LGTBQIfóbicas se producen en ambientes jóvenes y menores de edad. Tenemos que rescatar los héroes y heroínas que, en otros tiempos y actualmente, luchan contra la discriminación a las personas LGTBQI y en favor de los derechos para este colectivo. En el Reino Unido lo hicieron hace 60 años, por aquí se tardó un poco más, pero fueron ellas y ellos las que abrieron y abren el camino para que cualquiera de nosotras y nosotros vivamos nuestra sexualidad en libertad. Hay que seguir luchando, aquí y en muchas otras partes del mundo.