tarde de domingo en libertad

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Después de un año, de aquel aciago domingo en que llegamos a un pueblo, Altsasu, tomado militarmente, después de un año en el que varios jóvenes del pueblo han vivido prisioneros de una política vengativa y obsesiva, hemos vuelto a las ferias, con Amaiur ya con 15 meses, siendo una bocanada de aire fresco en nuestra rutina y viva imagen de la inocencia y el descubrimiento. Caballos y yeguas, vacas del Pirineo, ovejas latxas, queso, miel, pan recién horneado en leña, pasteles vascos, talos de harina de maíz, euskera, vermuth, comida, una buena conversación, una hospitalidad hecha desde el cariño y agradecida con sinceridad y vuelta a la vieja Iruñea. Y mientras tanto, durante todo este día de libertad, gentes de muy lejos, física y mentalmente, gentes que no pueden entender nada de lo que yo hoy he vivido, han estado mandando mensajes a mi Twitter, mensajes de odio, insultos y amenazas. Nada del otro mundo, últimamente es lo general desde España. Y mientras escucho la suite francesa nº 1 de Bach, mientras el sonido de la danza se adentra en mi ser, mientras la música serena la tarde, ocho jóvenes no saben lo que les deparará el futuro en manos de esa “justicia” español y tres siguen encarcelados. Nubes negras. Me adentro en Bach y disfruto de una libertad que ese odio tuitero no me quita y que esa gente que vomita por las redes sociales no podrá tener jamás. Mañana más y mejor.

lo nuevo de Gardiner

Sir John Eliot Gardiner ha grabado un nuevo disco dedicado a Johann Sebastian Bach, su compositor de referencia y a quien ha dedicado buena parte de su vida musical. Lo ha hecho con una nueva grabación del Magnificat en versión de 1723, catalogada con el número BWV 243a, cuando por lo general las grabaciones suelen hacerse en base a la versión revisada de 1733, la BWV 243. El caso es que esta es la segunda ocasión en que Gardiner graba el Magnificat, ya que en noviembre de 1983 lo hizo en el que ha sido, sin duda, referencia en las grabaciones de la obra y de toda la discografía bachiana. En aquel disco la versión elegida fue la de la década de los 30 (hay quien la sitúa entre 1728 y 1731 o entre 1732 y 1735), la BWV 243.

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Este primer Magnificat fue compuesto para la Navidad de 1723 en tono de Mi bemol y cuenta con una pareja de flautas de pico que en la segunda versión fueron sustituidas por traverseras y oboes. Si bien todos los números de coros y arias son iguales en las dos versiones, la orquestación es más rica y completa en la siguiente versión, aunque en esta primera gana en sencillez. El Magnificat forma parte del servicio de Vísperas, una función de tarde que en el culto luterano se denominaba Abendgebet, Andacht o Vespern. Ordinariamente se cantaba en alemán, pero en fiestas de especial relieve, como Navidad, se cantaba en latín. La característica principal de la versión de 1723 es la inclusión de cuatro Lauda, que eran canciones de Navidad que se solían cantar por la calle y eran muy conocidas en el Leipzig de aquella época. La inclusión de estos números está anotado por Bach en el propio manuscrito y algunos de ellos, antiguos, son de una belleza sencilla.

Gardiner, en las notas del CD, afirma que Bach, en sus primeras navidades en Leipzig, tuvo una oportunidad de oro para afianzar su puesto como Cantor de Santo Tomás y que, desde luego, no lo desaprovechó. Los feligreses de las funciones de aquellas navidades tuvieron que quedarse maravillados con esta obra, con la orquestación propuesta y con unos números cortos que le dan ligereza a la propia narración del Magnificat. Una obra compuesta para orquesta completa, acorde con la solemnidad de la fiesta y con cinco partes vocales que requieren un virtuosismo por parte de los interpretes como seguramente nunca se habría visto en Leipzig. Comienza con el impresionante coro inicial y luego va desarrollándose con las sucesivas arias y coros, en un deslumbrante mosaico de lo grande y lo pequeño. Llaman la atención en esta grabación, la delicadeza del Quia respexit, con una soprano absolutamente deliciosa, cuya serenidad queda rota sin previo aviso por la fuerza del Omnes generationes que tuvo que dejar pegados a sus bancos a quienes asistían a la celebración. Et misericordia vuelve a ser, en forma de dúo, una demostración de la capacidad de Bach para trasladar los sentimientos a la música.

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El disco se completa con una nueva versión de Gardiner de la Cantata BWV 151Süßer Trost, mein Jesus kömmt, una de las favoritas del director inglés, que ya grabó en su epopeya de 2000 en la que recorrió el mundo en un peregrinaje a través de las cantatas, con una grabación completa de las más de 200 cantatas bachianas que se conservan, a través de más de 50 conciertos. Esta cantata fue compuesta en 1725 para el Tercer día de Navidad y es una composición que invita a la contemplación del niño, en una especie de nana que canta la propia madre. Preciosa, la verdad. Por cierto, en el libreto del disco, Gardiner sugiere que en el aria que abre la cantata, un aria de consuelo para soprano sobre una base de flauta, la melodía de la flauta podría tener origen en la música popular vasca.

Acompaña a esta dos obras una tercera, la Misa en Fa mayor, BWV 233, una de las cuatro misas conocidas como misas luteranas, o también misas brevis, compuesta en 1738. Esta obra consta de seis partes (como las otras tres misas luteranas) parodias de otras tantas partes de cantatas anteriores. Estas misas han sido injustamente infravaloradas en el catálogo bachiano, pero Gardiner, una vez más, la ejecuta con tal frescura que la hace una delicia.

Un disco, en definitiva, merecedor de formar parte de la discografía de cualquier aficionado a Bach que se precie.

un ruiseñor catalán

De crío formaba parte de un coro, los Niños cantores de Navarra, que si bien no tenían la fama de los de Viena, fueron para mí la base desde la que me aficioné a la música clásica. Cantábamos música seria, mi tía decía que canciones igual un poco tristes, pero para quienes las cantábamos eran músicas parte de nuestra vida. Descubrí a Bach, el cancionero de palacio, una misa alemana, a un tal Nicolette que le puso música el vasco Ravel, varios cánones y una canción catalana que, desde el principio, me llegó al alma. Cuenta la historia de una muchacha, encarnada en ruiseñor, a la que su padre ha casado con un pastor en Francia… Y claro, ella no quiere ese casamiento obligado.

Rossinyol, que vas a França,
rossinyol,
encomana’m a la mare,
rossinyol,
d’un bell boscatge
rossinyol d’un vol.

Encomana’m a la mare,
rossinyol,
i a mon pare no pas gaire,
rossinyol,
d’un bell boscatge
rossinyol d’un vol.

Años después, cuando descubrí aquella película que relataba la fuga de Segovia, la volví a escuchar en boca de Ovidi Montllor encarnando al preso catalán Oriol Solé Sugranyes, anarquista y militante del Movimiento Ibérico de Liberación-Grupos Autónomos de Combate. En la escena, mientras comen en el comedor de la cárcel, los vascos y el catalán, Oriol empieza a cantar la canción y le sigue el preso vasco de al lado, haciéndose el silencio, hasta que finalmente es celebrada y aplaudida por todos con un grito de Visca Catalunya.

Catalunya tampoco quiere el casamiento obligado con el Estado español y más pronto que tarde, tomará su camino. Ojalá los vascos y vascas estemos, también, a su lado.

Os dejo una lista de Spotify con diferentes versiones de la canción. por cierto, salen los niños cantores de Viena. Pues para mí, que nosotros lo cantábamos mejor. 🙂 Por cierto, nos dirigía el padre Goikoetxea, José María Goikoetxea Aizkorbe, de Bera, uno de los grandes compositores de Navarra del siglo XX, recientemente fallecido.

el canto de un pueblo

Es curioso, pero Catalunya y Euskal Herria tienen dos de sus canciones populares más representativas con los pájaros como protagonistas y como símbolo de la paz y la libertad. Así mismo, estas dos canciones son conocidas internacionalmente y las dos representan al pueblo catalán y al vasco en el mundo entero. Si en Euskal Txoriak txori, poema de Josean Artze musicalizado por Mikel Laboa, fue el símbolo de la lucha al final de la dictadura franquista y después sinónimo del ansia de libertad del pueblo vasco, en Catalunya, el antiguo villancico Cant dels ocells, de autor desconocido, es igualmente, la representación en forma de música de la nación catalana.

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La canción catalana tiene un origen incierto, era ya conocida en el siglo XVIII, aunque hay quien señala que es una antigua melodía medieval. Existe otra canción popular catalana que tiene una música muy parecida, aunque con diferente ritmo. Aquí podéis escuchar la versión de Josep Tero. En cuanto a la canción a la que me refiero, la melodía, con un ritmo de nana, se ha convertido también en sardana, en pieza para coro y en canción que han interpretado diferentes artistas. Pero su fama se la debemos al genial violonchelista catalán, Pau Casals, en su arreglo para dicho instrumento. Casals fue un incansable luchador antifascista que, desde el exilio, viajó por todo el mundo con un claro mensaje de paz y libertad. Trabajó incansablemente para que los países aliados de la II Guerra Mundial interviniesen en el Estado español para echar al gobierno fascista de Franco. Pese a ver cómo poco a poco esa posibilidad iba debilitándose, siguió con sus conciertos por diferentes lugares, con el mismo mensaje de paz y libertad. Ese fue el mensaje que trasladó al presidente Kennedy en su actuación en la Casa Blanca y en su discurso ante la ONU al recoger el Premio a la Paz en 1971. Por cierto, anteriormente, y aunque no sea tan conocido, Casals ya había actuado ante el presidente Roosevelt.

Hoy esa canción, esa bella melodía, sigue representando la paz y la libertad y desde luego sigue siendo sinónimo de una nación, Catalunya, que continua realizando su propio camino hacia esa libertad. Este pasado miércoles, el Parlament de Catalunya, aprobó la ley del referéndum. Ojalá el 1 de octubre las urnas sean también el reflejo de un pueblo que quiere construir su futuro en paz y en libertad, como los pájaros de esta hermosa canción. A pesar de ser en su origen un villancico y que su letra hable de un nacimiento, esta melodía es utilizada en muchas ocasiones de importancia y con ocasión de despedidas, funerales y entierros. Entre las anécdotas está la de la Diada de 2009, en la que la interpretación que la cantante israelí Noa hizo de la canción, ocasionó un debate político importante por sus declaraciones anti palestinas.

Va por vosotras y vosotros, amigas y amigos catalanes.

Visca Catalunya lliure!!!

  • Muchas gracias a Mònica Font por su colaboración con parte de la información que aparece en la entrada. Moltes gràcies!!

Y aquí una lista con diferentes versiones de la canción:

el orgasmo de David

Vamos a ver. La obra es un concierto para clave escrito por Johann Sebastian Bach que originariamente, parece ser, el primer y tercer movimiento eran parte de un concierto para violín perdido (me muero con esta clase de pérdidas) y el movimiento central, objeto de esta entrada, proviene de un concierto para oboe, también perdido (vuelvo a morir). El Concierto para clave nº 5 en fa menor, BWV 1056, fue seguramente escrito hacia 1742, dura unos diez minutos y en la partitura original acompañan al clave violines I y II, violas y un continuo de violonchelo y violone. Este fue el primer concierto para clave en el que el compositor rebajó sustancialmente el acompañamiento para dar el máximo protagonismo al instrumento protagonista. No soy muy aficionado a las interpretaciones al clave, me gustan más al piano, qué se le va a hacer. De entre las versiones al clave me gusta esta de Andreas Staier, aunque seguramente una de las más clásicas y valoradas sea la versión de Trevor Pinnock con The English Concert.

El caso es que ese segundo movimiento es el Largo, que no quiere decir que sea más extenso, si no que su tiempo es más lento y además, en este caso, está escrito en una tonalidad diferente a los otros dos tiempos, en la bemol mayor. Este movimiento me ha gustado de siempre, crea en mi una serenidad absoluta e incluso puede arrancar, de hecho lo hace, unas lágrimas por ser tan sublime. A Bach debía de gustarle también, ya que lo utilizó en la sinfonía que introduce la cantata Ich steh mit einem Fuß im Grabe, BWV 156, una cantata religiosa de 1729 para el Tercer domingo después de la Epifanía. Por lo tanto este movimiento del antiguo concierto de oboe fue utilizado primero en esta cantata.

Y entonces es cuando me encuentro con un CD que, si bien es bastante conocido, seguramente por la publicidad que le hicieron en su momento, no es, por lo menos no para mí, la mejor grabación al piano de estos conciertos. El pianista, con una pinta de niño de papá que no se aguanta, casado con la hija de un famoso director de orquesta, con un flequillo que ni Kortajarena, se llama David Fray. Pero va y el tipo, el niño pijo, toca el segundo movimiento, el Largo, con una sensibilidad extrema, como pocas veces se puede presenciar. Llevo días que no puedo dejar de ver el vídeo donde ejecuta esta parte. Su cara, mientras toca el piano, me atrae de tal manera, que todas las veces que he visto el vídeo han caído unas lágrimas. Quizás parezca una exageración, pero a cada cual le llega la emoción de fuentes de lo más diversas. Esa cara de David, porque con la de veces que le he visto en el vídeo no me queda ya más remedio que llamarle por su nombre, esa cara, decía, es la cara de alguien que está sintiendo tan hondo la música que interpreta, que parece que está llegando a un orgasmo, en este caso múltiple. Y yo, de verlo y escucharlo, también.

Seguramente haya quien después de haberlo visto haya pensado en ese otro maravilloso pianista que fue Glenn Gould. Y la verdad es que el flequillos tiene mucho de sus histerismos, sus manías y tal. Y claro, entre original y copia, yo prefiero el original. Pero cuidado. No digo que el tío no sea bueno, que de hecho lo es. He dicho que de este concierto hay grabaciones que me gustan mucho más.

Os dejo las portadas de algunas de algunas de las, para mí, mejores grabaciones del concierto y también del propio álbum de donde proviene el vídeo del orgasmo. Hay versiones en el original clave, al piano y con otros instrumentos como el violín, la viola de gamba, el oboe o la mandolina.

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Y aquí tenéis la lista del Spotify. Felices orgasmos.

vida, al estilo de Zorba

Sentí una vez más lo sencillo que puede ser alcanzar la felicidad: un vaso de vino, unas castañas asadas, una mísero brasero, el sonido de la mar… Y nada más. Y todo lo que se necesita para sentirlo aquí y ahora es un corazón sencillo, frugal.

Aunque no se haya visto la película, quien más, quien menos, recuerda la escena de Anthony Quinn con un joven que casi nadie sabe que se llamaba Alan Bates bailando al son de la música de Mikis Theodorakis un sirtaki en medio de una playa cretense. Ese es el final de la película, pero, como en muchas ocasiones ocurre, no es el final del libro que dio origen a la película ganadora de tres Oscar.

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Nikos Kazantzakis, fue un escritor y filósofo griego que se dedicó a la poesía, las novelas y los libros de viaje. En 1946 escribió Zorba el griego. Vida y aventuras de Alexis Zorbas, una novela que cuenta la historia de un joven intelectual, aburrido, cuya única manera de vivir la vida es a través de los libros, a través de otras vidas, hasta que se encuentra con Zorba, un hombre alegre y bullicioso que se dice experto en hacer sopas de todo tipo, minero capaz de abrir las vetas más hermosas para la tierra, tañedor del sandouri, ese santur consistente en cuerdas metálicas que son golpeadas con un palo logrando sacar sonidos hermosos. Zorba ha sido un poco de todo y cuenta historias, muchas, y las que no sabe contar con su voz las baila, porque Zorba es capaz de contar lo que siente por medio de la danza.

El caso es que el patrón, nombre por el que conoceremos al joven intelectual, narrador de la historia, queda prendido con la vitalidad de ese hombre de ojos profundos, que es capaz de asombrarse con las estrellas como si las viese por primera vez, que da importancia a la vida misma, esa que es necesario vivir en presente, sin estar pendiente de lo que hiciste, ni de lo que harás. En esta historia de amistad se cruzan otros personajes, mujeres que en su día fueron musas de hasta cuatro almirantes de cuatro potencias navales diferentes, mujeres que viven la vida con pasión, sin dar importancia al qué dirán, hombres pretendidamente santos, popes griegos, que son en realidad seres ruines y míseros.

Si estás siendo víctima del agotamiento de este final de curso, o vives la vida con el aburrimiento de la monotonía, sin dar importancia a las cosas sencillas, sin ser consciente de la belleza de una planta, aunque esté muerta de sed, si no sientes dentro de ti el olor a vida que desprende una ensalada de tomate con ajo, si has perdido la capacidad de beber una copa de vino con los amigos como si ese vino fuese la amistad misma, si crees que la vida consiste únicamente en leer las vidas de otros, si no eres capaz de sonreír con el descubrimiento diario de un niño, si has dejado de ser hace tiempo ese niño que descubría la vida, esta novela es tu novela. Zorba, el griego, que en realidad es macedonio, te contagiará su alegría por la vida, por esa vida que está delante nuestra y que la mayoría de las veces no vemos. Una novela para este verano recién comenzado.

El libro ha sido editado por Acantilado en una nueva traducción de Selma Ancira que, de verdad, es una auténtica maravilla. La traductora ha sido capaz de captar en su totalidad la vitalidad y el goce instantáneo de Zorba. Os dejo con el famoso sirtaki de Theodorakis. Bailadlo y dejaros atrapar por la danza. Hablad a través de ella, como Zorba.

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vuelve el mensajero de la primavera

En esta vida que no se para, pase lo que pase, y que consiste en seguir avanzando en el camino, ha llegado, un año más, la Primavera. Y es verdad que en esta ocasión, después de un Invierno más bien suave, pues como que no nos ha dado tiempo a echarle mucho de menos. Pero si nos fijamos, aunque vivamos en una sociedad de consumo y velocidad, hay pequeños detalles que te reconcilian con la vida, como unas pequeñas campanilla en la base de un árbol en la Media Luna. No son grandes flores, son de escaso tamaño, con una vida muy corta, pero lo importante de todo esto, es que, como Céfiro, el suave dios mensajero de la Primavera, nos anuncian la vida.

… y murmurando entre las hojas verdes,
hace bailar con su dulce sonido a las flores.

Volvemos con una canción de Claudio Monteverdi en este año del 450 aniversario de su nacimiento. El compositor compuso dos madrigales titulados Zefiro torna, uno para cinco voces y publicado en su Sexto libro de madrigales, en 1614 y otro, el que hoy os quiero comentar, compuesto para dos tenores y bajo contínuo, basado en un texto de Ottavio Rinuccini (que fue también el autor del libretto de la desaparecida ópera Arianna, la del famoso Lamento, también de Monteverdi) y publicado en el Noveno libro de madrigales en 1632. La curiosidad de esta pieza es que adopta la forma de una ciaccona o passacaglia y es el primer caso conocido de un dúo vocal que usa ese ritmo como base del acompañamiento.

La intrahistoria de este madrigal nos cuenta que Monteverdi compuso esta pieza como una parodia del estilo madrigalístico tal y como había evolucionado gracias a los compositores de la escuela de la que él mismo era la máxima figura. La seconda pratica, llamada así por Monteverdi para diferenciar su forma de componer de la de autores anteriores como Palestrina, se caracteriza por supeditar el entorno musical al texto y por usar libremente la disonancia como recurso expresivo. Y en el caso de Zefiro torna, SV 251, Monteverdi exagera estos recursos con fines cómicos, sobre todo en la primera parte. En la segunda parte, el optimista ritmo de ciaccona se para y cambia dramáticamente para expresar la desesperación por no haber encontrado a la amada hasta que finalmente la palabra canto devuelve la tonalidad, el ritmo y el optimismo.

La obra está compuesta para dos tenores y bajo continuo aunque se puede escuchar también con voces de soprano. Luego lo veremos. Pero, ¿quién es Zéfiro o Céfiro? Para los antiguos griegos era el dios mitológico del viento del oeste, hijo de Astreo y de Eos. Céfiro era el más suave de todos y se le conocía como el viento fructificador, mensajero de la primavera. Se creía que vivía en una cueva de Tracia. La historia de Zéfiro es muy agitada por lo que inspira mucho la imaginación del artista. Esto es lo que nos dice el texto:

Zefiro torna, e di soavi accenti
l’aer fa grato e’l piè discioglie a l’onde
e mormorando tra le verdi fronde
fa danzar al bel suon su’l prato i fiori.

Zefiro vuelve, y con dulces acentos
el aire encanta y libera a los pies de las olas,
y murmurando entre las hojas verdes,
hace bailar con su dulce sonido a las flores.

Entre las versiones que podemos ver en vídeo, hay una que me gusta especialmente. Es una versión en la que Emmanuelle Haïm dirige a Le Concert d’Astrée y, respetando el original, lo interpretan dos tenores, Emiliano González Toro y Topi Lehtipuu. Esta actuación recoge perfectamente el espíritu cómico del madrigal. A ver qué os parece:

De entre las grabaciones existentes hay dos que merecen especial atención. Una dirigida por el maestro William Christie, con Les Arts Florissants y la otra con Christina Pluhar dirigiendo a L’Arpegiatta. En la primera versión son dos tenores quienes ejecutan el madrigal, Jean-Paul Fouchécourt y Mark Padmore y en la segunda, una soprano y un contratenor, Nuria Rial y Philippe Jauroussky. La primera, quizás más seria a primera vista, pero con unos juegos vocales por parte de los hombres auténticamente deliciosos. La segunda es un juego toda ella. ¿Cuál os gusta más a vosotras y vosotros?

Y aquí tenéis, como siempre, la lista de Spotify. ¡A disfrutar!

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