tarde de domingo en libertad

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Después de un año, de aquel aciago domingo en que llegamos a un pueblo, Altsasu, tomado militarmente, después de un año en el que varios jóvenes del pueblo han vivido prisioneros de una política vengativa y obsesiva, hemos vuelto a las ferias, con Amaiur ya con 15 meses, siendo una bocanada de aire fresco en nuestra rutina y viva imagen de la inocencia y el descubrimiento. Caballos y yeguas, vacas del Pirineo, ovejas latxas, queso, miel, pan recién horneado en leña, pasteles vascos, talos de harina de maíz, euskera, vermuth, comida, una buena conversación, una hospitalidad hecha desde el cariño y agradecida con sinceridad y vuelta a la vieja Iruñea. Y mientras tanto, durante todo este día de libertad, gentes de muy lejos, física y mentalmente, gentes que no pueden entender nada de lo que yo hoy he vivido, han estado mandando mensajes a mi Twitter, mensajes de odio, insultos y amenazas. Nada del otro mundo, últimamente es lo general desde España. Y mientras escucho la suite francesa nº 1 de Bach, mientras el sonido de la danza se adentra en mi ser, mientras la música serena la tarde, ocho jóvenes no saben lo que les deparará el futuro en manos de esa “justicia” español y tres siguen encarcelados. Nubes negras. Me adentro en Bach y disfruto de una libertad que ese odio tuitero no me quita y que esa gente que vomita por las redes sociales no podrá tener jamás. Mañana más y mejor.

recuperando a Eladio

Hoy, 16 de septiembre de 2017, por fin se empieza a saldar una deuda con Eladio Zilbeti, co-fundador de Osasuna, que parece ser fue quien le puso el nombre euskaldun al club, militante de ANV y fusilado en el frío invierno de 1937, seis meses después de que los fascistas diesen el golpe militar a la República. Todo el honor y la memoria para ti, Eladio.

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Han tenido que pasar 80 años para que la sociedad empiece a recuperar su memoria de manera oficial. Hace unos años afortunadamente hubo quien empezó a rescatarla mediante artículos, como el periodista Ivan Giménez. Sea como fuere, seguidores del club rojillo, englobados en Sadar Bizirik, pidieron a la junta osasunista que solicitara al Ayuntamiento que pusiese el nombre de Eladio Cilveti Azparren a una de las calles que rodean el estadio del Sadar, concretamente a la que da a las oficinas del club y que hasta hoy tenía como nombre la continuación de la calle que le da la vuelta, la calle Ana de Velasco. Dicho y hecho. El alcalde, de quien depende las competencias para nombrar calles, elevó a la Junta de Gobierno la propuesta osasunista y esta fue aprobada hace dos semanas.

Zilbeti, uno de los fundadores de Osasuna allá por noviembre de 1920 y quien dicen que le puso el nombre, el único de los grandes clubs vascos que lleva el nombre en euskera, era también militante de Acción Nacionalista Vasca (ANV). Por ese motivo fue fusilado, asesinado, no en el impulso de los primeros días tras el golpe militar impulsado desde Iruñea por el general Mola, si no seis meses después, en Etxauri, junto a decenas de compañeros por las libertades. Seguramente, entre los fusilados junto a Zilbeti, se encontrarían militantes republicanos, socialistas, abuelos de aquéllos otros socialistas que impulsaron, junto al PP en el que hay muchos nietos de los que fusilaban, la ilegalización de ANV en su desesperada guerra contra el independentismo vasco. Esa es la desgracia de esos nietos. Otros nietos pueden tener la cabeza bien alta, con orgullo y desde luego con más coherencia que ellos.

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Es momento de agradecer, de seguir agradeciendo, el inmenso trabajo que han realizado y realizan las asociaciones memorialistas, algunos periodistas comprometidos y en este caso concretamente a todos esos seguidores rojillos que se han empeñado en recuperar la memoria, en este caso, de Osasuna. Otro día será momento de hablar de las vergüenzas del Régimen con este club al que intentaron, sin éxito, sumar a su chiringuito.

Hoy a las diez de la mañana, cuando el alcalde de Iruñea, joseba Asiron, descubra la placa con el nombre de la calle de Eladio Zilbeti, la que da a la entrada a las oficinas del club, sonará el himno de Osasuna en el corazón de muchas y muchos y en la memoria de aquellos que ya no están. Por ellos y por ellas. Gora Osasuna!!!

¿somos conscientes?

El miércoles acompañé al alcalde de Iruñea, Joseba Asiron, a Gasteiz, a participar en una jornada organizada por las compañeras y compañeros de EH Bildu de la capital alavesa. Una jornada que llevaba como título Dictadura franquista: impunidad o justicia y que ahondó en el modelo emprendido en Iruñea de cara a recuperar la memoria en este periodo. Las más de 100 personas que se reunieron en la Plaza de la Provincia, frente a las Juntas alavesas, escucharon y agradecieron el recorrido que el alcalde hizo al respecto.

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Iruñea, ciudad de 200.000 habitantes, y que en el 36 contaba con 40.000, cuna de fraguas, cálculos y preparaciones del golpe militar contra un gobierno democrático y que, pese a no tener un frente de guerra en los años siguientes al golpe, asesinó a 300 vecinos fusilándolos y golpeó mediante la represión directa a más de 5000 vecinas y vecinos. Pasaron 40 años de represión y otros 40 de silencio, porque, pese a la mal llamada Transición, estos asesinatos y persecuciones ideológicas no tuvieron, en casi 80 años, ningún tipo de reparación por parte de instituciones y gobiernos. Y Joseba ahondó en la necesidad de avanzar hacia la reconciliación y la convivencia en una ciudad que había visto morir violentamente a 300 vecinos por parte de la Dictadura franquista, 27 por parte de ETA y 4 por parte de fuerzas policiales.

Y es que la convivencia ha sido la base en todo movimiento emprendido desde el Ayuntamiento del cambio. Ese es el objetivo principal en el cambio de denominación de la antigua Plaza de Conde Rodezno a Plaza de la Libertad, porque era inconcebible que en esta segunda década del siglo XXI todavía existiese una calle dedicada al primer ministro de Justicia franquista, que firmó más de 50.000 ejecuciones en el tiempo en el que desempeñó su cargo. La convivencia fue también el leitmotiv para la exhumación de los generales golpistas e ideólogos de su dureza y represión, Mola y Sanjurjo. Una exhumación que se hizo con el respeto que todavía hoy miles de fusilados no han tenido y siguen esperando en las cunetas y fosas por todo el Estado. Y la convivencia fue, junto a la memoria y la justicia, el objetivo principal en la creación de la Oficina de Víctimas que estuvo abierta varios meses recogiendo las declaraciones de personas represialadas y los testimonios de familiares de fusilados. El alcalde dio especial importancia al convenio de colaboración firmado con la UPNA y el equipo de trabajo del historiador Emilio Majuelo.

Posteriormente fue el turno de Carlos Otxoa, antiguo concejal en Iruñea por Euskal Herritarrok y miembro destacado del movimiento memorialista de Nafarroa. Porque si algo ha quedado claro es que para que ocurriese lo que acababa de contar Joseba Asiron tuvieron que darse dos circunstancias y un hecho. La primera circunstancia fue la llegada de un Ayuntamiento del cambio formado por un gobierno municipal de fuerzas progresistas y la segunda, aunque primera, sin duda, en importancia, el trabajo realizado durante décadas por las organizaciones que trabajan la Memoria Histórica, porque sin ellas todo eso habría sido imposible de realizar. El hecho fue la necesaria colaboración entre estos colectivos y el Ayuntamiento.

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Carlos se refirió y ahondó en la presentación de la Querella contra los crímenes franquistas, conocida también a veces como Querella argentina, que fue presentada en marzo por el propio Ayuntamiento. Esto supuso situar a Iruñea como referencia internacional en la dinámica por recuperar, no solo la memoria, si no la justicia debida a todas las personas represaliadas y en el camino hacia la reparación de todas ellas.

Pero Carlos hizo una referencia que me dio pie a la reflexión y a la certidumbre en la necesidad de que nunca se olvide lo sucedido. Carlos dijo si éramos conscientes de lo que había supuesto la represión franquista, concepto que, si no se ahonda, corre el riesgo de quedarse en una expresión más, sin matices que le doten de humanidad. La represión franquista supuso 300 asesinados en Iruñea, fusilados muchos de ellos contra los muros de la Ciudadela iruindarra, más de 5000 represialados directos, desaparecidos, personas que fueron torturadas, encarceladas, despedidas de sus trabajos, humilladas públicamente, como todas aquellas mujeres que fueron obligadas a pasear por la Plaza del Castillo después de haberles obligado a beber aceite de ricino y mientras se cagaban piernas abajo para disfrute de todas las personas que asistían al espectáculo. Hubo personas que perdieron sus negocios, requisados, esto es, robados, por los vencedores golpistas, hubo, desde luego, quien enfermó y murió a causa de esa represión, quien tuvo que abandonar a sus hijos, quien tuvo que dejar la escuela porque había que trabajar para llevar unas pesetas a casa, quien se quedó en casa, sin salir, durante años. Hubo personas obligadas a hacer trabajos forzados, como esclavos, y hubo personas, muchas, que fueron obligadas a callar, a guardar silencio y a compartir la vida con quienes en realidad se la habían arrancado de cuajo. Todas ellas eran personas, con familias, con sentimientos, con vidas, que iban a jugar a cartas, que compraban en la plaza, que jugaban en los parques de la ciudad y que sufrían para ganarse el sueldo. Personas. ¿Somos conscientes de eso?

La verdad, la justicia y la reparación son necesarias para recuperar una parte de nuestra historia, desde luego, pero son, sobre todo, imprescindibles para recuperar la dignidad de muchas vidas, individuales y colectivas, que en un momento, a partir de julio de 1936, fueron borradas, tachadas y silenciadas. Por todas ellas y ellos y por nosotras y nosotros, por la convivencia, es necesario seguir trabajando en favor de la memoria y la justicia. En Gasteiz lo van a hacer. En Iruñea tenemos que seguir haciéndolo.

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La iniciativa que comenzó en noviembre gracias al impulso de cientos de ex-presos y ex-presas, arrivó a Iruñea en la semana navideña para servir como elemento que active socialmente la lucha popular para sacar a todos y todas las presas políticas vascas a la calle cuanto antes. Para lograr este fin es necesaria la activación de la calle, es imprescindible trabajar para que todas las presas y presos que siguen encarcelados puedan hacer su aportación fuera de prisión en favor de la paz, la democracia y la libertad. Y es que ha llegado el momento de comenzar el ejercicio mental de imaginarnos un pueblo sin presos ni presas.

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En Iruñea, más de veinte personas están llevando a cabo un encierro en dependencias de la parroquia de San Lorenzo, que ha cedido sus locales. Y en estas estamos cuando el señor párroco de dicha parroquia, Javier Leoz (lo de don se lo dejo a armarios y fariseos, que yo a Javier le conozco desde hace muchos años) se ha visto en la imperiosa necesidad de salir públicamente explicando dicha cesión a la iniciativa. Dice el nuevo párroco (tras la huída, todavía sin explicar, del párroco anterior) que “un recinto sagrado no es el más adecuado para este tipo de iniciativas”, que “el conflicto es con una institución cívica”, que la cesión no ha sido obra suya si no que “ha seguido los consejos del Arzobispado” y que “la parroquia cerrará los locales a la hora convenida”. Además, a modo personal, hace una valoración cuando señala que “un ámbito tan alérgico a todo lo eclesial y tan proclive al laicismo más enconado, recurra para este tipo de acciones a un lugar tan emblemático y católico como es San Lorenzo y la capilla de San Fermín”.

Y en estas estamos cuando el mendas, que ha recibido educación católica y ha participado en grupos cristianos en la adolescencia y primeros años de juventud, le da por hacer una reflexión al respecto. No voy a entrar en los elementos que produjeron y producen mi indiscutido alejamiento de esta religión, la mayoría de ellos relacionados con las posiciones de la institución eclesial, la hipocresía en todo lo referido a las libertades personales y el papel que dicha institución ha jugado en Navarra para sostener al Régimen pro-español y anti-ciudadano. Hoy es el día en que tengo muchas amistades que profesan dicha fe, desde curas a seglares, todos ellos y ellas dignos de mi más sincera admiración y buena parte de ellas ejemplo de personas coherentes, justas y solidarias.

Dice el párroco que su parroquia no es el mejor sitio para hacer esas iniciativas y me viene a la cabeza el pasaje de Jesús expulsando a mercaderes y fariseos del templo y es que, señor Leoz, para iniciativas inadecuadas la propia institución eclesial ha desarrollado y desarrolla muchas de ellas hoy en día. Es en ese pasaje en el único en el que aparece un Jesús fuera de sí y molesto, llegando a utilizar el látigo para echar a los fariseos. En cambio, en uno de los pasajes más hermosos de todos los evangelios, en el sermón de la montaña, se refiere a quienes tienen “hambre y sed de justicia” como bienaventurados. Es más, llama “hijos de Dios” a “los que trabajan por la paz”. Se da cuenta el señor párroco que lo que persigue esta iniciativa es, precisamente, eso? Dudo que lo haga, pues, como he dicho al principio de la reflexión, la Iglesia en Navarra, como cualquier otra institución, sigue la senda de las personas que llevan sus riendas y en este caso, desde hace muchos años, la práctica totalidad de la jerarquía eclesial navarra ha servido a los intereses del Régimen, del Sistema y del Establishment.

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El conflicto no es con ninguna institución, es el conflicto que tenemos sin resolver en esta tierra, desde hace décadas, siglos. De ahí la iniciativa de impulsar la activación social para lograr avanzar en este sentido. Y la Iglesia debería formar parte de esta iniciativa, como en otras ocasiones y con otros “problemas civiles” lo ha hecho. Si se posiciona y moviliza ante el hambre en el mundo, el matrimonio gay, el aborto e incluso da consejos para ejercer el voto a determinados partidos, ¿por qué no va a posicionarse ante un tema como este? No, no es un problema de instituciones civiles únicamente, es una cuestión que tenemos que abordar y solucionar entre todas y todos.

Y quizás, una de las cosas que más me ha llamado la atención es cuando habla de la alergia de este ámbito a todo lo eclesial y su laicismo más enconado. Cuando dice este ámbito, ¿a cuál se refiere? ¿Al que diferencia el aspecto religioso del civil? ¿Al que denuncia posiciones de la jerarquía eclesial? ¿Al que defiende que se terminen con los privilegios económicos de la Iglesia Católica? ¿O es que seguimos con la cantinela del “rojo y separatista”? Por cierto, el párroco es conocedor de una cuestión que creo necesaria exponer para que todo el mundo sea consciente. Ese lugar “tan católico y emblemático” como es la Capilla de San Fermín, es de titularidad municipal. Es decir, se pagó con el erario público hace poco más de 300 años y de hecho, fue tal el desembolso que, incluso, se tuvieron que suspender las fiestas en honor a dicho santo durante años. Por lo tanto, por mucho que lo gestione la parroquia, ese lugar es tan suyo como mío o de cualquier vecino de la ciudad… A no ser que lo hayan inmatriculado, cosa que, por otro lado, tampoco sería tan extraño.

Vuelvo al principio. Mis amigas y amigos que siguen creyendo, no dudo que con dificultades, en una fe representada y dirigida por una institución como la actual Iglesia, siguen practicando el VER, JUZGAR y ACTUAR para llegar a la UTOPÍA. Hoy es el día en que determinadas personas y dirigentes de la Iglesia Católica siguen sin ver lo qué ocurre, juzgan con leyes sectarias y actúan en base a los intereses de quien les paga. Esa gente sigue sin creer que la utopía es posible en este mundo, que el cielo hay que hacerlo real en esta tierra y que el Paraíso lo tenemos aquí mismo, pero desgraciadamente lo tienen unos pocos.

Quizás haya gente a la que le sorprenda el sentido de esta reflexión. Quizás haya quien diga que no tengo derecho a hablar en estos términos cuando ya no participo de esa fe. Quizás alguno preferiría que estuviese en silencio. Hablo y escribo porque me duele la situación de cientos de presas y presos encarcelados a cientos de kilómetros de sus casas, que han hecho una apuesta colectiva por la resolución del conflicto, que tienen mucho que aportar en el proceso que, como personas y como pueblo, queremos desarrollar hacia la paz, la democracia y la libertad. Por eso me duele sobremanera que haya personas, con cierto nivel de representatividad, que hablen tan a la ligera y con tan poco fundamento de algo tan serio e injusto como es la situación de las presas y presos políticos vascos y su directa incidencia en dicho proceso. Por eso hay que seguir trabajando para que la mayoría social continue luchando por los derechos de estas presas y presos y para que, cuanto antes, puedan estar en la calle trabajando en favor del proceso. KALERA KALERA!!!

ataque al cambio

Ayer, tras el último ataque al euskera, el segundo de esta semana tras el corte de emisiones de ETB deribadas de una denuncia, el enésimo en un día a día en el que las personas euskaldunes vemos ninguneados nuestros derechos, mantuve un debate sobre cuál era el objetivo de todo esto.

Por un lado, el Régimen en toda su complejidad, tiene claro, al igual que quienes sostenemos el cambio, que el euskera es, o debería ser, una de las bases del nuevo tiempo que vivimos. Lo es, porque es parte principal del modelo político y social que algunas de esas fuerzas que forman parte del cambio impulsan-impulsamos. Y no, no se trata de imponer el euskera en todos los rincones de Nafarroa, si no de dar posibilidad real de que el euskera llegue a todos los txokos de Nafarroa. En Iruñea, ciudad con dos idiomas, donde el 30% de la escolarización es en modelo D y en donde el 37,7% de madres y padres quieren ese modelo para el servicio de Escuelas Infantiles, no solo se trata de presentar al euskera como una imposición, si no se trata de que el euskera no recupere espacio ni mucho menos avance en la ciudad. De ahí la lógica de intentar impedir por todos los medios posibles la implantación de dos nuevas escuelas infantiles en euskera. Cuantas menos escuelas infantiles en euskera, menos matriculación en el modelo D habrá en los años posteriores. Cuanto menos modelo D, menos euskera. Sencillo.

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Por otro lado este ataque a dos escuelas infantiles supone una agresión directa al cambio que la ciudadanía, mayoritariamente, decidió que se diese en Iruñea. Hace un año, en las elecciones municipales, más allá de los partidos del cambio que cada persona pudiese votar, hubo un voto a favor del cambio en sí. En los días posteriores a las elecciones el mensaje fue claro. Haced lo que queráis, pero hacedlo para que el próximo Ayuntamiento de Iruñea esté gobernado por el cambio. Y así se hizo. El Régimen, lo que no consiguió por las urnas, lo que no ha conseguido jamás en la calle, lo quiere conseguir con la ayuda de decisiones judiciales. Lo que aquí está en juego es el propio cambio. Con estos ataques pretenden dar la sensación de que no se gestiona bien, cuando está claro que en este año se ha avanzado en Iruñea más que en los últimos 14. Obvian que esta gestión, a diferencia de la suya, tiene como pilar fundamental la defensa del interés general y de los servicios públicos. Y claro que sí, este modelo de gestión tiene un damnificado que no es otro que el propio modelo de cortijo, chiringuito y corralito impulsado por el propio Régimen. Otra de las consecuencias de estos ataques es presentar a Iruñea como una ciudad donde la convivencia está en peligro. Se confunden de lleno y olvidan que el Alcalde Asiron y el resto del gobierno municipal firmaron un acuerdo en el que el primer objetivo era y es impulsar la convivencia en la ciudad, una convivencia seriamente dañada tras años de gobiernos del Régimen. En un año el clima de convivencia en esta ciudad ha ido saliendo de los nubarrones en los que el Régimen la había llevado.

¿Es un ataque al euskera y a los derechos de las personas euskaldunas? Evidente. ¿Es un ataque al modelo de ciudad y de gestión de esta ciudad que impulsa el cambio? También. ¿Es un ataque a la convivencia en Iruñea, base del cambio? Absolutamente. Nos encontramos, por lo tanto, ante una agresión orquestada contra el cambio en Iruñea. Que no nos confundan. El Régimen quiere recuperar, como sea, los privilegios que la ciudadanía, en su mayoría, les arrebató en mayo de 2015. Unos privilegios que desaparecieron, con el cambio, dando el protagonismo a los derechos de toda la ciudadanía.

Ante estos ataques, la única manera de defender lo que queremos es saliendo a la calle, trabajando todavía más desde los agentes sociales y colectivos de la ciudad y fomentando la sinergia entre la ciudadanía y el ayuntamiento para llevar adelante los cambios que hay que seguir poniendo en marcha.

gigantada

Ayer Alde Zaharra era un hervidero de gente y sobre todo, de silletas. Dentro de los actos organizados para festejar el Día Internacional del Autismo había preparada una concentración de alrededor de 120 gigantes de toda Nafarroa que, desde la mañana, hicieron el recorrido por Carlos III hasta la Plaza del Castillo. A eso de la una de la tarde, cuando iba hacia allí, la sensación de estar en un día de Sanfermines, sin ropa de blanco ni pañuelos al cuello, fue creciendo conforme me acercaba. En Estafeta fue, poco a poco, avanzando el Iruñean kantuz que todos los primeros sábados de mes cantan las viejas y antiguas canciones y coplas en euskera. El buen tiempo y el vino y los vermuts, propiciaron un ambientazo con el sonido de las gaitas, de algún txistu y de la txaranga que tocaba con la última comparsa del desfile.

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Y terminado el paso de toda la gigantada por la Estafeta la gente volvió a tomar el centro de la calle despejada ya de silletas, críos, madres y padres, pero con el buen ambiente presente. Y en estas estábamos cuando me encontré con un conocido que iba con su madre y mira por dónde, que la señora en cuestión era la última hija de Pedro Trinidad, aquel legendario portador de los gigantes de Iruñea que, sobre todo, se hizo famoso por su gracia bailando la europea. Tan bueno fue en este cometido el carpintero de oficio que, al morir en 1947, el Ayuntamiento acordó una pensión anual a su familia por valor de 3.000 pesetas. En medio del vermut, con ganas de hablar que estábamos todos, la señora me contó también que en su día, su padre, estando por la Magdalena, vio que unos chavales estaban en apuros en el río y le dijo a uno de los carabineros que se encontraban al cuidado de la ribera del Arga que hiciese algo, que se lanzase a sacarlos de allí o iba a haber alguna tragedia. Y resulta que aquel señor carabinero en concreto le contestó que él poco podía hacer ya que no sabía nadar. Así que el bueno de Trinidad, en mitad de su digestión, se lanzó al agua y sacó a los seis chavales que estaban a media lucha con las aguas del río. Y por eso, el bailador de la europea recibió la Cruz de Beneficiencia por tan heroico salvamento. Eran otros tiempos, sin duda, pero tiempos que conviene no olvidar porque guardan parte de nuestra propia idiosincrasia y manera de ser.

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Y hablando y hablando, llegó la segunda parte de esta señora que, con cierta amargura, me contó que Pedro tenía un hermano, Juanito, que era zapatero, que era un buen hombre que no cobraba los arreglos en los zapatos a la gente necesitada y que su zapatería de la calle del Carmen era un lugar donde esta gente sabía que podía contar con la generosidad de Juanito. Y me dijo, también, que a Juanito cuando bebía sus txikitos se le soltaba la lengua y que de vez en cuando le daba por gritar a la parroquia del bar de turno un “¡Que se muera Franco y Viva la República!” Ahí es nada. No estaban los tiempos para esas sinceridades. Y la hija del portador de la europea me dijo que un día, en verano, su tío Juanito se fue a Donostia a pasar el día y ya nunca se supo nada más de él. Y es que resulta que en esos tiempos a Paca la Culona (mote con el que uno de sus generales llamaba al dictador) le gustaba pasar unos días en la capital guipuzcoana y se puede imaginar cualquiera la cantidad de policías, secretas y matarifes que en esos días se dedicaban a meter su puto morro en cualquier txoko donostiarra y, desde luego, también en las tabernas. Así que la familia piensa que, seguramente, en una de esas rondas txikiteras de Juanito, se le habría soltado la lengua, con tan poca fortuna de hacerlo delante de quien no debía hacerlo. ¿Dónde habría acabado Juanito? La familia preguntó en muchos sitios sin nada de suerte. ¿Aparecerán algún día sus restos en algún paraje cercano a Donostia? ¿O quizás, como me decía el conocido, se lo habrían llevado en barca mar adentro y lo soltaron con unas buenas piedras amarradas a su cuerpo? ¿Qué fue del bueno de Juanito, el zapatero de la gente pobre?

La suerte de muchos Juanitos es todavía una incógnita que, en muchos casos, será difícil que se aclare y no sabremos nunca la verdad, por mucho que la podamos imaginar. En 2016 todavía hay familias que lo único que saben es que un día su familiar salió y ya no volvió nunca más. La victoria fascista se había producido años atrás. Corrían los años 40 y estas desapariciones estaban a la orden del día. Escalofríos. Y memoria. Que nunca se nos olvide lo qué pasó. Por mucho que algunos pretendan pasar página rápidamente. Aún hay personas que siguen buscando a su gente desde la negritud de aquellos tiempos.

legal inmoralidad

Y en estas estamos, este martes, cuando por la mañana, antes de que el sonido de las bombas nos recordase dramáticamente, de nuevo, como todos los días, que vivimos en un mundo movido por las violencias, estructurales, extremistas, inhumanas e interesadas, antes de eso, decía, hemos desayunado con una noticia que, a mi por lo menos, me ha revuelto las tripas.

El día en que hemos leído cómo los trabajadores de TRW están siendo despedidos y se enteran porque les llaman del banco, ese día, leemos con asco que un parlamentario de UPN, Juan Luis Sánchez de Muniain, ese que lleva toda su vida de sillón en sillón, que fue concejal, que fue consejero y portavoz del Gobierno, ese señorito, no contento con los 49.916,30€ que se lleva al año como sueldo del Parlamento, no contento con eso, decía, cobra también la cesantía por haber sido consejero foral. Ni más ni menos, que 1.285,30€ al mes. Es decir, 17.999,20€ que añadir a su sueldo de parlamentario, lo que hace un total de 67.910,50€.

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La cuestión es que su compañero y presidente de partido, Javier Esparza, ha dicho, cuando los periodistas le han preguntado, que es algo legal. Y verdaderamente lo es. Las cesantías vienen recogidas por ley y son una compensación para que quien ha ostentado un cargo de gobierno no se quede con el culo al aire mientras encuentra un empleo. El caso es que este señor en ningún momento se ha quedado en cueros.

Señoras y señores de UPN, esto será todo lo legal que ustedes quieran, pero lo que también es, y así ha sido recibido por una mayoría de la gente de la calle, es una inmoralidad. Porque no se puede entender que, mientras a unos les echan de sus puestos de trabajo una de esas multinacionales que este señor y sus compañeros mimaban cuando hicieron de Navarra su corralito foral, otros, como el parlamentario de UPN, se embolsen esa cantidad al año y pretenda hacernos creer que como es legal está bien. Pues no. No está bien. Es inmoral y es una vergüenza, algo que, seguramente, han olvidado hace tiempo.

  • Quien haya leído la entrada en un primer momento habrá visto que había puesto otra foto, pero un compañero twittero me ha dicho que le parecía mal que la pusiese ya que, aunque era una fotografía pública, que había sido publicada, etc, al ser del ámbito privado y no tener nada que ver con el tema aquí expuesto, era una mala utilización de la misma. Como la foto no es, ni mucho menos, el debate, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda, la he cambiado y santas pascuas.