comercio de ciudad, también en euskera

Que esta ciudad tiene dos idiomas oficiales es algo que está claro desde el propio nombre de la misma. Pamplona, la antigua ciudad de Pompaelo, cuando llegó el general romano era Iruña, Iruñea, La ciudad, la de los vascones. Hoy en día sigue siendo Pamplona e Iruña (oficialmente), Iruñea. Una misma ciudad, dos denominaciones. Una en euskera y la otra, castellanización del latín. Sea como fuere, nuestra ciudad. Y en ella se hablan dos idiomas, el castellano mayoritariamente conocido y el euskera en claro avance en conocimiento y uso, aunque todavía minoritario. Los dos idiomas son oficiales y los dos idiomas tienen los mismos derechos para poder ser utilizados en cualquier ámbito. O deberían tenerlos. El Ayuntamiento está trabajando duramente en ello, pero a pesar de los pasos dados, el proceso es lento. Y es que quitarse de encima la losa de décadas de genocidio lingüístico practicado por los anteriores gobiernos municipales (UPN-PSN, lo mismo da, que da lo mismo) es un trabajo arduo y fatigoso. Pero ganas y fuerza no faltan, y si no que se lo pregunten a los colectivos que trabajan el euskera en Iruñea.

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El caso es que desde el Ayuntamiento, con buen criterio, se está haciendo un estudio sociológico para conocer el conocimiento del euskera por parte de comerciantes. Un estudio sociológico es una técnica de investigación que utiliza la ciencia social que se encarga del análisis científico de la estructura y funcionamiento de la sociedad humana o población regional. Vamos, que no es unas preguntas sin más. Este tipo de estudios, por otra parte, son algo propio de la gestión municipal. Si se quiere trabajar algo primero hay que conocerlo, digo yo (y cualquiera con dos dedos de frente). En este caso a las personas que tienen comercios (comerciantes) se les está, además, ofreciendo ayudas para, si así lo desean, rotular en euskera, idioma, recordemos, oficial en esta ciudad. Se les ofrece información sobre clases de euskera para poder atender en ese idioma, etc. Algo que a todas luces redunda positivamente en el negocio. Si se puede atender a más clientes de manera que queden satisfechos por la atención, siempre será mejor para el negocio. Aquí y en Sebastopol.

Pues resulta que el portavoz de UPN, Enrique Maya, portavoz del partido que con su gestión aplicó una política de persecución y palo al euskera, en Iruñea y en toda Nafarroa, se queja y dice “que le dicen” que esto es como marcar con una “cruz” (en realidad era la estrella de David, Enrique) a los judíos en época de Hitler. Y el señor se queda tan tranquilo con semejante barbaridad. Uno de los que hizo del Ayuntamiento un cortijo cerrado con siete llaves inaccesible a las vecinas y vecinos, resulta que ahora nos cuenta que la gente le dice y le habla (siempre con gran preocupación, evidentemente). Una más de este grupo municipal perdido, sin rumbo, anquilosado en las mismas personas desde hace años y sin propuestas para la ciudad. UPN está ahora mismo dirigido por la ultraderecha y han decidido que la mejor estrategia de cara a mayo de 2019 es volver a los tiempos pasados, a los ciudadanos de primera y de segunda, al tensionamiento en las calles y a la mano dura con quien no comulgue con su ideología. La verdad es que tienen un problema, pero es su problema. El resto tenemos que seguir apostando por la ciudad inclusiva y de convivencia que se ha convertido Iruñea, Pamplona, en estos casi tres años de Ayuntamiento del cambio.

Que esto lo diga el portavoz de UPN entra dentro de la normalidad de lo que dice y hace este grupo. Pero que la presidenta de una asociación de comerciantes diga que todo eso es para marcar el territorio con el rótulo en euskera es curioso, por la similitud con el discurso de Maya, y sobre todo vergonzoso. Por que esta señora debería dedicarse a fomentar el comercio de la ciudad, a facilitar las compras en sus comercios asociados, a conseguir la fidelización de la clientela y a innovar para atraer más clientes. Y fórmulas hay muchas, seguro que algunas conoce. Lo que no puede ser es convertir a una asociación de comerciantes en lobby político del partido mayoritario de la oposición.

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Últimamente hay quien crea que por ser comerciante tiene más voz que cualquier otra persona que vive en la ciudad. Se confunde. Este Ayuntamiento se está rompiendo los cuernos por fomentar el comercio local, de barrio, cercano, llamadlo como queráis. Ese comercio que UPN y compañía abandonó a la suerte y puso a los pies del Corte Inglés y centros comerciales del extra-radio. Esos comerciantes que hoy se erigen en portavoces ciudadanos no abrieron la boca cuando se robó un solar de la ciudad destinado a biblioteca para construir el Corte Inglés. Ya vale de hipocresía. En un momento en el que las ventas por Internet están subiendo considerablemente hay que pensar y repensar los negocios. No se puede pretender vender productos ecológicos en Alde Zaharra y pedir que los automóviles de uso privado lleguen hasta la puerta del negocio a cualquier hora, cuando hasta ahora tampoco se podía. No se puede pretender fomentar el comercio del Ensanche y obsesionarse con los manteros que ocupan Carlos III durante nueve días al año. No se puede pretender ser portavoz de unas protestas contra la reorganización del tráfico en Pío XII, teniendo una gasolinera en uno de los accesos a dicha avenida. El Ayuntamiento seguirá trabajando para apoyar, fomentar y proteger el comercio de la ciudad, mediante campañas cercanas y directas, mediante colaboraciones con los propios comerciantes, mediante el diálogo, un diálogo que UPN les negó siempre. Seguirá trabajando para estudiar los posibles problemas del acceso a Alde Zaharra. Seguirá trabajando para estudiar el problema de las mafias que controlan a los manteros. Seguirá trabajando para fomentar el comercio en otros barrios y, desde luego, también en Pío XII. Seguirá trabajando para hacer más atrayente el comercio de la ciudad, de los barrios, de la tienda de la esquina. Pero cada cual desde su papel.

Es verdad que hay negocios que siguen cerrando. Pero yo me quedo con los negocios y comercios de gente innovadora que se van abriendo en la ciudad y sus barrios y que estas últimas navidades han tenido los locales llenos de gente. Hay esperanza y tenemos que seguir construyéndola.

el silencio es lo que hay

El silencio es lo que hay.

Ayer, escuchando una entrevista a Pablo d’Ors, sacerdote y escritor, de repente soltó esta frase que me dejó estupefacto. Porque esa es la realidad, aunque no nos damos cuenta. El silencio es lo que hay. En este mundo de ruido, principalmente en las ciudades, si quitamos los sonidos de coches, televisiones y radios, gente gritando y hablando por la calle, ruidos de bares, movimiento, etc, lo que queda es el silencio. Básicamente.

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Es curioso que una de las cosas que ha llamado más la atención tras las obras de amabilización del Ensanche, ha sido el silencio que ha dejado en algunas zonas como el Paseo de Sarasate o Navas de Tolosa. Ha sido uno de los comentarios más escuchados. Y es que esa es la realidad. Cuando quitamos el ruido añadido, lo que queda es el silencio y eso, además, nos trae bienestar. Por eso me deja estupefacto leer a gente cuya única labor es protestar por el ruido en sus calles decir que prefieren una calle llena de coches a una llena de gente. Yo no. Yo prefiero ir quitando, poco a poco y con inteligencia, los coches de los centros de las ciudades y reconquistar el espacio que dejan. Porque somos las personas las que tenemos que reconquistar esos espacios. En cuanto al ruido que producimos todas las personas en nuestra vida, tenemos todavía mucho por hacer, mucho por aprender, sin duda. Yo por ejemplo, rara vez dejo el teléfono con el sonido puesto. Puede parecer una tontería, pero yo no entiendo a una persona que se pone a hablar a viva voz por teléfono en la villavesa. Tampoco entiendo que los gritos vayan exclusivamente asociados a la diversión en cualquier hora. Ni que tengamos que hacer todas las actividades en un mismo barrio. Tenemos que aprender a respetar. Es tan sencillo como eso.

Pero a lo que voy es que, sobre todo, tenemos que aprender a vivir nuestro propio silencio. Ese silencio que da miedo, porque es cuando empiezas a escucharte a ti mismo. Ese silencio que puede estar presente incluso en mitad de una avenida comercial llena de gente. Creo que el silencio, el de cada una de nosotras y nosotros, estoy convencido, tiene que ser la próxima revolución.

El silencio es lo que hay. El silencio es lo que queda. Volvamos al silencio.

un Borbón (otro) y el derecho a decidir

Resulta que de la noche a la mañana sale el Borbón para decir que se pira, pero que tranquilo todo el mundo, que viene otro Borbón, y además mucho más preparado, más hombre de hoy en día, como si no supiésemos para qué ha sido preparado el, por ahora, príncipe y como si una persona pudiese ser de sus tiempos ejerciendo de Jefe de Estado por herencia familiar.

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Mucho se han hablado en estos dos días de las causas que han originado la abdicación del aficionado a cazar elefantes y osos, pero no está de más recordarlas y tenerlas presentes, para que nadie caiga en la tentación de creer que esta decisión, excepcional, hay que tenerlo presente, ha sido casual o fruto de la vejez de un monarca que quiere dar paso, generosamente, a una persona más joven y preparada. Aquí no hay nada que sea casual ni generosidad que valga. Aquí lo que hay es una imperiosa necesidad de hacer unos pequeños cambios para que nada cambie, algo que, por otro lado, el Régimen está muy acostumbrado a hacer.

Entre las causas están las coyunturales, esas que se dan por una coyuntura, con unos elementos concretos, en el tiempo y en el espacio. Que la ciudadanía del Estado lleva tiempo sin ser monárquica, esto es, favorable a que su Estado se organice políticamente como un reino, Monarquía Parlamentaria le llaman, es conocido desde que los Borbones Carlos IV y Fernando VII se liaron entre ellos para ver quién era más absoluto. Luego llegó la guerra entre carlistas e isabelinos que iba a marcar el devenir en el modelo de estado y el papel de Euskal Herria y Catalunya en el mismo, hasta llegar a los Alfonsos, uno de los cuales abolió los fueros y el otro tuvo que tomar las de Villadiego en 1931. Después vino lo que vino, un alzamiento fascista, una dictadura militar y un heredero de Franco, que no de su padre, que en principio estaba llamado a ser conocido como Juan Carlos El Breve y tras la bajada de pantalones de algunos supuestos sectores republicanos y de izquierdas, lo convirtieron en el garante de la Transición y en el Rey de todos los españoles. Así, tal cual, como por arte de birlibirloque.

Pero algo no les salió bien y resulta que, en el contexto de esa lectura interesada, buena parte de la ciudadanía vieron el truco y se declaraba juancarlista y no monárquica, algo a lo que han ayudado los episodios de corrupción en la familia borbona, las cacerías del jefe del clan, el desentendimiento que siempre han demostrado a la realidad socio-política y, desde luego, de las realidades nacionales de Euskal Herria y Catalunya. Por lo tanto, el desapego de la ciudadanía a la monarquía se ha demostrado en estos últimos 200 años y el desapego a Juan Carlos se ha agudizado en los últimos 20 años. Y esto ha ocurrido a nivel estatal y no digamos ya en las realidades nacionales del estado, la catalana o la vasca. Causa profunda y causa coyuntural. Al Régimen le tocaba cambiar.

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La otra causa coyuntural, que ha acelerado la decisión que el Régimen tenía ya tomada, es el resultado en las pasadas elecciones europeas. A nadie se le escapa que el bipartidismo, piedra angular del actual Régimen, está tocando a su fin y que los cambios han empezado a darse y seguirán dándose. Con un PP que sigue bajando en votos y un PSOE en caida libre y ante el panorama de unas elecciones municipales y generales en 2015, con la perspectiva de un ahondamiento en la pérdida de apoyo de estos partidos y de una subida de otros que, incluso, forman parte de un discurso en favor del cambio de Régimen, del cambio de Sistema y del cambio del modelo de estado, este movimiento es táctico para el Estado, que no estratégico, ya que no van a cambiar más que la careta del Régimen, siendo el mismo Régimen de siempre. Que esta abdicación, por ejemplo, haya sido antes de que Rubalcaba, hombre del Régimen donde los haya, deje la Secretaría General del PSOE, tampoco es casualidad.

Pero son estas causas coyunturales ya que la causa, la madre de todas las causas que diría el otro, no es otra que la crisis estructural que tiene al estado al borde de su descomposición. Crisis económica que se apoya en la Europa del Mercado y la Troika y que quita la voz a base de recortes de derechos a la ciudadanía, trabajadores en general, jubilados, personas en desempleo y trabajadores sin salario y estudiantes. Crisis del modelo de las autonomías, con un sistema de café para todos que hace aguas por todas partes y que niega los derechos colectivos e históricos de las naciones catalana, vasca y otras. Con una crisis de estado en el que las bases del propio sistema (Iglesia, Banca, Justicia, Ejército, e incluso algunos órganos de representación institucional) se resquebrajan en su empeño por mantener el Régimen anti-ciudadano. Y ante todo esto, la figura colocada por el propio Régimen como piedra angular del mismo, resulta que ya no vale, el Pueblo deja de verlo como esa piedra angular y por lo tanto el castillo empieza a desmoronarse cada vez más deprisa. De ahí las prisas por intentar hacer un cambio en la persona, que no en el Sistema.

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En Euskal Herria este cambio de corona de la cabeza del padre al hijo nos pilla con el debate sobre el Derecho a decidir en marcha, debate que está tomando protagonismo día a día, ampliándose en la sociedad y haciendo que cada vez más personas se posicionen a favor del mismo. Catalunya será la primera del Estado en ejercer ese derecho y nadie tienen ninguna duda en que Euskal Herria será la siguiente. Y ellos, el Régimen y los Borbones también lo saben y por eso, no es casualidad, que hoy mismo el heredero borbónico y, si nadie lo remedia, próximo monarca español, llega a Euskal Herria, a Leire, donde los reyes navarros están enterrados, a entregar unos premios. Y su mensaje lo podemos adelantar, nos hablará de la especial relación y unión de la corona española a Navarra y de la importancia de Navarra en la composición del Estado. Nada dirán ni príncipes, ni cortesanos del origen de esa “especial” relación ni del derecho que como Pueblo nos corresponde a decidir nuestro futuro y la organización política con la que queremos dotarnos.

Por cierto, del aeropuerto se desplazará en helicóptero hasta el monasterio benedictino. Y es que a los Borbones, con lo campechanos que dicen que son, no les gusta mezclarse demasiado con el populacho. Después de los premios me imagino que vendrá lo de siempre: besamanos, babeo y algunos colgarán las fotos con los príncipes en Twitter tal y como algún republicano de última hora hizo el año pasado. Y buena jala y buena bebida y los del Régimen a casa con la tripa llena y el deber cumplido de seguir siendo el sostén de esa gente.

Otros seguirán colaborando y trabajando para que el domingo más de 60.000 personas unamos Durango e Iruñea en una cadena humana en favor del Derecho a Decidir en Euskal Herria. Gure esku dago, está en nuestra mano, claro que sí. En la intención de los del Régimen está lo de siempre, hacer un pequeño cambio de careta para que todo siga igual, en el Estado y en Euskal Herria. En nuestra mano está que no sea así.

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¿por qué voy a votar a EH Bildu el 25 de mayo?

Esta Europa nos queda lejos.
A mi Europa lo único que me aporta es recortes, mayores impuestos y desigualdades.
Esa es la Europa del BCE, la del FMI y la de los comisarios europeos.
Bastante tenemos en casa como para tener que pensar en Europa.

Y así unas cuantas. Estas legítimas reflexiones las he escuchado varias veces durante estos días. Y en cierta medida tienen razón quienes así se expresan. Tienen razón en que eso es lo que hay. Y lo que seguirá habiendo si les dejamos a los estados, a los bancos y a la Troika todo el espacio para que sigan haciendo lo que quieran. Ni más, ni menos.

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Yo este domingo voy a votar y mi voto va a ser un voto militante. Estoy de acuerdo con todas esas personas que ven a esta Europa del capital y los recortes lejos, lejos de nuestros planteamientos y de nuestro modelo de justicia social. Pero el domingo tenemos una buena oportunidad para seguir trabajando por esa otra Europa en donde las personas seamos el motor.

Y por eso voy a ir a votar, evidentemente, a una candidatura formada e integrada por personas trabajadoras y no por representantes de la Troika, estados y bancos. Mi voto va a ser a EH Bildu – Herriek erabaki, porque tengo la seguridad que, junto a otros grupos de izquierda, van a ser quienes luchen por una Europa en donde lo que se recorte sean las desigualdades, tanto dentro de Europa, como con el resto del planeta, en especial con esa parte del mundo que estamos dejando en la miseria y que cada día se hace más visible también en nuestras calles.

Y voy a votar a EH Bildu porque estoy más que harto de que decidan las marionetas de la Troika cosas que después nos inciden directamente en nuestros derechos, en nuestros bolsillos, en nuestra educación, en sanidad o en vivienda. Si casi el 80% de las actuaciones de gobierno (el estatal, el de Nafarroa o el de Iruñea) están supeditadas a decisiones que se toman en Estrasburgo, ni quiero, ni puedo, ni debo, quedarme en casa como si la cosa no fuese conmigo. Hemos tenido momentos en que la abstención ha sido un elemento más en la lucha de este Pueblo, pero no es el momento actual. Quedarse en casa el 25 de mayo significa, ni más, ni menos, votar a favor de las marionestas de la Troika, votar a favor de que sigan chupándonos el bolsillo de las y los currelas, votar a favor del Régimen que nos secuestra la decisión en Nafarroa y votar a favor de quien nos impide el protagonismo a las y los iruindarras.

El voto a EH Bildu tiene que ser un voto militante, un voto consecuente y un voto coherente.

Yo quiero una Europa que derrumbe los muros de la insolidaridad y de la injusticia, una Europa cuyo destino no lo marquen los banqueros, una Europa que construya su presente y su futuro con la lucha de millones de personas cuya naturaleza trabajadora les une más que cualquier otra cosa.

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En los tiempos de esta crisis económica, financiera, estructural y social que afecta a gran parte del mundo, especialmente a Europa, es necesario que los análisis y reflexiones de las organizaciones de izquierda confluyan en la acción conjunta de cara a hacer frente a quien, de manera global y a nivel europeo, recorta día a día los derechos sociales, laborales y económicos que tenemos de manera individual, como personas, y de forma colectiva, como Pueblos. Nos están machacando todos los días y ante esa agresión es necesario implementar diferentes dinámicas de respuesta, resistencia y construcción y para mi estar en el Parlamento Europeo nos va a facilitar este trabajo en común y va a ayudar a diseñar la estrategia que como trabajadoras y trabajadores tenemos que llevar adelante para construir el nuevo modelo europeo, ese modelo que respetando las decisiones colectivas de los pequeños Pueblos trabaje en favor de la solidaridad entre los mismos y con otros Pueblos de fuera de Europa. La respuesta tiene que darse desde los barrios y pueblos, claro que sí, pero también se debe y puede dar a través del trabajo conjunto y la intersolidaridad entre la clase trabajadora. Y por eso votaré EH Bildu, para construir la Europa social y de los Pueblos.

En el camino emprendido por la mayoría social y política vasca son muchos los pasos que tenemos que dar, la mayoría de ellos por decisión unilateral y los más importantes, sin duda, en la calle y con la ciudadanía como protagonista. Tenemos que fortalecer las dinámicas que van surgiendo en Euskal Herria a favor de la resolución del conflicto político, de sus consecuencias y en favor del derecho a decidir. Nuestras calles tienen que ser el escenario donde se desarrollen esas dinámicas. Pero a nadie se le escapa que, en estos momentos, las relaciones con agentes internacionales juegan un papel muy importante y es por eso que la presencia de EH Bildu en el Parlamento europeo nos ofrecería grandes posibilidades para trabajar esas relaciones. Relaciones en el marco político de izquierdas europeo, relaciones con diferentes organizaciones internacionales y también, aunque sea solo por la posibilidad de ofrecer otra visión diferente, con los estados miembro de la Unión Europea. Las dinámicas populares tienen que ir acompañadas de otras actuaciones a otros niveles y el marco europeo es otro de los escenarios imprescindibles para avanzar en este sentido.

Por otro lado, en estos próximos años, el Derecho a Decidir va a marcar en gran medida la agenda europea y tiene que formar parte de ese nuevo modelo de la Europa de los Pueblos que queremos construir entre todas y todos. En 2014 será el turno de Escocia, le seguirá Catalunya y en ese camino Bretaña y Euskal Herria nos encontraremos más pronto que tarde. Por eso nuestra labor es tan importante y no podemos dejar pasar la oportunidad de ser agentes protagonistas en el escenario europeo.

La voz y la lucha de Euskal Herria tiene que ser escuchada también a nivel internacional y nuestras dinámicas de barrios y pueblos y de miles y miles de personas a favor de la resolución del conflicto político, de sus causas y de sus consecuencias tiene que formar parte de la agenda europea y por eso la presencia de EH Bildu es tan importante.

El 25 de mayo tiene que ser un golpe en todos los morros al Régimen que ha hecho de Nafarroa su cortijo y un golpe encima de la mesa de quienes creemos que es hora de un cambio profundo y desde las bases de cara a democratizar y regenerar la política y las instituciones. El 25 de mayo votaré con el convencimiento de que es un voto que hace daño, mucho daño, a Barcina, a UPN-PSN, a la CEN, a los sindicatos vendidos, al Diario de Navarra, a Maya y al ejército América 66. Por eso votaré con una gran sonrisa en mi cara, porque mi voto les dolerá en lo más profundo de su política cortijera y chiringuitera.

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Con un voto a favor de EH Bildu estaremos apoyando y reforzando el camino que nos queda por recorrer hasta mayo de 2015, un camino que puede ser diferente según el resultado que obtengamos en las elecciones al Parlamento de Estrasburgo. ¿Y Por qué? Simplemente porque la ilusión que un buen resultado traería a gran parte de la ciudadanía navarra sería un auténtico revulsivo y empuje al compromiso que todas y todos tenemos para conseguir que el Régimen español prensuntamente democrático impuesto en Nafarroa hace casi 40 años caiga de una vez por todas y acabemos con el chiringuito, el amiguismo, los sobres, la corrupción. Es hora de que en Nafarroa deje de decidir Madrid, es hora de que decidamos las y los navarros. Es hora de que en Iruñea seamos protagonistas las y los iruindarras.

No nos podemos quedar en casa. Es imprescindible votar el 25 de mayo y votar por la única opción que me va a defender a mi como trabajador, como navarro y como ciudadano que quiere una Iruñea diferente. Y el día 26, con ilusión, seguiremos debatiendo, analizando y actuando, sobre todo actuando para que Nafarroa sea un espacio de solidaridad, justicia social y decisión.

se acabó la mascarada

Desde esta ciudad que UPN se empeña en convertir en dos, la blanca y la negra, la buena y la mala, cuando día tras día cada vez es más la gente que reconoce quién es el corrupto, poltronero y maleante que, tras quitarse la careta, ha dejado ver su verdadera cara fascista, esa que, algunos, no hemos dejado de ver jamás; desde esta ciudad, digo, vuelvo al necesario ejercicio de reflexión para poder ir más allá de la arremetida fascista y poder ver cuáles son las intenciones de esta bestia herida.

Los que han estado robando durante años, los que han hecho de Navarra su cortijo, esos que hundieron la CAN, los mismos que se han dedicado a la política del ladrillo construyendo circuitos y trenes que no van a ninguna parte, los que, como aquéllos reyes absolutistas, se empeñaron en hacer su pabellón de arena y que sin inaugurarlo lo único que recoge es podredumbre, tanta como son capaces de darle los corruptos, señal inequívoca de que ese castillo de naipes lleno de poltronas empieza a desmoronarse; esos que, mientras se dedican a desnaturalizar las fiestas pretender meter las mismas en un museo que nadie quiere y que nos ha costado, solo la idea, seis millones de euros en esta tierra con 50.000 personas sin empleo. Los mismos que se empeñaron en regalar terrenos de la ciudad al Opus, ese hermano de colegio mayor que se dedica a salvaguardar desde la sombra, mediante un adoctrinamiento disfrazado de intelectualidad, los intereses de la Navarra rancia, corrupta y mangante. Esa que, no lo olvidemos, es la Navarra del 36, la cunetera, la que llenó sus tercios a costa de amenazas, de ignorancia y de falsa beatitud; la Navarra del 78, la que asesinó a tiros en las calles de esta ciudad; la Navarra que encarceló insumisos, la que creó leyes para marginar su propia lengua, la que persiguió con saña y criminalizó a la juventud comprometida; esa Navarra que condena a dos años de cárcel por tirar tartas y se alía con los del Duque de Ahumada para atacar mediante mentiras y falsos informes un modelo público de la educación. Esa es la Navarra que estos días se quita la careta con chulería, como solo lo pueden hacer los matones.

Campando a sus anchas

En Nafarroa el viento del cambio lucha por llegar a todos los txokos de esta tierra saqueada. Algunas y algunos ya hemos abierto nuestras ventanas de par en par para que la alternativa real y transformadora vaya impregnando con ilusión y optimismo hasta los rincones más escondidos. Porque existen posibilidades más que reales de conseguir desalojar a esos que de la noche a la mañana hicieron creer que pasaban de cuneteros a demócratas, los mismos que de un día para otro hicieron ver que se conformaban con pasar del “ordeno y mando” al “acepto la mayoría”, aquéllos que cambiaron los cuarteles por parlamentos. Pero esa gente nunca, jamás, creyeron ni aceptaron la posibilidad de una verdadera democracia para esta tierra. Ni para esta, ni para ninguna. La democracia como expresión de la libre decisión del pueblo es algo que ni quieren ni aceptan. Esa expresión en donde podamos participar de lo que se decida, hablando y debatiendo entre vecinas y vecinos, colaborando en auzolan u organizando un referéndum. Pero ese concepto de democracia es un concepto que para esa gente es sinónimo de rojos, obreros, republicanos, nacionalistas o abertzales. Esa no es su democracia. La suya es la que, por un puñado de votos cada cuatro años, les permita seguir robando, cobrando dietas y engordando sus bolsillos a costa de nuestro dinero. Navarra tierra de chorizos.

Hoy más que nunca la mafia del régimen ve peligrar seriamente sus rentas. ¿Qué pasará el día que doña Barcina no esté en el Palacio de Diputación? ¿Por dónde empezará a salir el olor nauseabundo de las alcantarillas forales? ¿Qué pasará con ese Diario golpista que se mantiene a fuerza de subvenciones y propaganda gubernamental? ¿Qué harán todos los que viven gracias al pesebre que les dan? ¿A dónde irán a hacer el besamanos toda esa corte empresarial que han engordado a costa de proyectos faraónicos entre canapé y canapé de las recepciones?

Todo eso y más, mucho más, porque estoy seguro que no nos podemos ni imaginar lo que hay ahí, todo eso es lo que esa gente va a perder en muy poco tiempo. Es mucho lo que pierden. Y van a intentar, utilizando todos los medios y quitándose las caretas de “demócratas de toda la vida”, impedirlo.

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Es más, han empezado ya. Ahora son el profesorado de la enseñanza pública del modelo D, ese modelo que recibe premios a la calidad, ese modelo que una y otra vez UPN ha intentado desprestigiar a base de argucias legales, a base de no potenciar la propia opción de enseñanza en ese modelo. Pero esos eran otros tiempos. Eran los tiempos de la careta. Ahora son los tiempos de “agárrate a la poltrona y sigue chupando”, y en estos tiempos no hay caretas que valgan. Por eso acuden, una y otra vez, al único tema que les ha servido para mantenerse tantos años de mangantes. El todo es ETA sigue en pie. Pero el tema ya no está y siguen empeñados en hacer como que sí. Es lo mismo, les da igual. Tienen los medios de siempre, los que durante años hicieron creer que 40 años del silencio de los paredones habían sido “40 años de paz”; los que en el 36 saludaron a las cunetas con un “Viva España”; los mismos que entonces confeccionaban listas negras de maestros y maestras y hoy se dedican a mentir una y otra vez diciendo que las escuelas de modelo D son un nido de violencia; los mismos que se dedican a hablar de boicots al txupinazo cuando en realidad quieren decir persecución ideológica y conculcación de derechos; esos mismos que ponen en un gran titular que el paro ha descendido en 200 personas un mes para meter entre líneas que es alrededor de un 18% de la población la que está sin trabajo.

¿Y qué nos queda a nosotras y nosotros? ¡Nos queda todo! Nos queda la ilusión por cambiar esta podredumbre por aire fresco; nos queda seguir trabajando para tener mejores condiciones laborales; nos queda seguir con el compromiso de impulsar los derechos de las y los euskaldunes; nos queda seguir colaborando entre diferentes para lograr una sociedad que conviva desde el respeto; nos queda trabajar para que las instituciones sean verdadera voz del pueblo y no la cueva de Alí-Babá; nos queda cambiar esta sociedad para que mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades en igualdad de condiciones; nos queda una ingente labor por cuidar y revivir esta tierra contaminada que ya no puede mantenerse por si misma; nos queda paralizar y debatir sobre nuestras infraestructuras futuras; nos queda decidir qué queremos para nuestro futuro. Nos queda, sobre todo, seguir ilusionando a más y más personas para que participen en la construcción de esta alternativa de cambio que es un hecho.

Y todo esto pese al totalitarismo del 36, del 78 y del 13.

los sentimientos no se pueden prohibir ni reprobar

Huevos con jamón, tomate y patatas (magras con jamón que decía el otro), tinto con gaseosa, así, a las nueve y media de la mañana, con un cuerpo que se resiste a entrar de buenas a primeras en el torbellino de caldos, sangrías, sorbetes, cervezas y demás con el que va a ser regado en los próximos días y tu cabeza te dice que si, que es seis de julio y que en poco más de dos horas empezarán los casi nueve días de fiesta y tradiciones, de nuevas experiencias y sentimientos viejos, de abrazos entre el sudor y abrazos sudados, de recuerdos a quienes no están y reencuentros con quienes vuelven a Iruñea, la ciudad vascona que se convierte en ciudad mundial por unos días.

Hamaiketakoa

Y entre vaso y vaso y untada de tomate, un café y mis compañeros se van al ayunta, con los invitados de Bildu Iruñea, presencia necesaria en los balcones del edifico escurialense, ahí donde se supone que vigilan, como estatuas de piedra que son, impertérritas, la Justicia y la Prudencia, esas señoras representadas en piedra y cada vez más ausentes en la realidad municipal, burlada día a día su vigilancia. Felipe, Eneko, Iosu y Maitagarri, invitadas e invitados que nos recuerdan que se sigue desahuciando, que la lista del puto Inem, aquí Inem a la navarra, es cada vez más larga, que en este Pueblo nuestro sigue habiendo personas juzgadas y condenadas por su militancia política y que el modelo de fiestas y de ciudad avanza con un espacio a orillas del Arga para seguir su camino. Invitados al piso de abajo, ellos y ellas con Miren y Bakartxo, de Bildu Nafarroa y nuestra representación municipal al segundo piso, con el resto de ediles.

Bildu eta gonbidatuak

Y mientras se acerca el momento me sumerjo en los sotanos propios y en los de Iruña Taldea y los sentimientos empiezan a aflorar, recuerdos de quienes ya no están, de otras sonrisas y otros tiempos que se topan con la realidad de las criaturas que amigas y amigos se han empeñado en soltar en este mundo, con estos primeros txupinazos que les acompañarán hasta que otros comienzos de fiesta los sustituyan. Con la piel de pollo y una de esas criaturas en brazos enciendo la tele, que ni es de plasma ni falta que hace para utilizarla de año en año, a media voz, con el volúmen de nuestro propio local de dantzas convertido en plaza consistorial particular y en estas estamos cuando, de repente, se desliza por delante de la fachada del ayuntamiento uno de los símbolos de gran parte de las y los iruindarras, una bandera que la obsesión y totalitarismo se empeñaron, hace tiempo, en prohibir a toda costa en la ciudad y en ese comienzo de fiestas que es suyo, claro que si, pero también nuestro, desde luego. Porque todavía siguen sin comprender que, pese a que la sigan tratando de enseña maldita, habrá miles y miles de hijas e hijos de esta ciudad cuyas gargantas quedarán entrecortadas por la emoción al ver, un año más, el símbolo de nuestra libertad, de nuestra ciudad, de nuestra convivencia y de nuestro respeto al diferente como recuerdo presente de la dignidad, el sentimiento y el propio ser de gran parte de esta vieja ciudad vascona, medieval, unida a base de mandatos reales, conquistada, afrancesada, despojada de sus derechos, provinciana, escarmentada a base de fusilamientos, silenciada, “democratizada”, euskalduna, protagonista del cambio por llegar. Porque esa historia, la misma que dice que en el Café Iruña se dibujó por vez primera la ikurriña, también es nuestra historia, la de esta ciudad, por mucho que se empeñen en desterrarla y manipularla.

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Y en estas estamos cuando faltan dos minutos para las doce y no se asoma nadie a los balcones, no hay invitados en la balconada, ni siquiera los timbaleros han salido para tocar la “Llamada a la ciudad” y le digo a un amigo que no van a lanzar el txupinazo a las doce. No hace falta que nadie me lo diga, porque cualquiera que haya seguido el txupinazo año tras año sabe que el rito tiene una serie de pasos que no se están dando. Y dan la doce y las puertas de los balcones siguen sin abrirse y es entonces cuando un amigo me dice que tengo mala cara y es que me estoy intentando imaginar el panorama adentro, sobre todo el panorama para nuestros concejales, porque se está convirtiendo ya en una tradición que sean objeto de insultos por parte de concejales e invitados de UPN. Es lo que tiene el fascio, que aunque no se da cuenta que lo es, actua como tal. Y en ese sótano sin cobertura soy testigo de los dieciocho minutos más imprudentes, temerarios e irresponsables de un seis de julio protagonizados por un alcalde imputado por corrupción, por su grupo municipal, con un concejal delegado de cultura que no tiene conocimiento de la misma, y varios miembros de los diferentes grupos de la oposición, con mayor o menor fortuna, y todo ello con miles y miles de personas en medio de una marea que podría haber causado unas cuantas desgracias.

La realidad dentro del ayuntamiento se acerca bastante a lo que me estaba imaginando. Nuestros invitados son insultados por los cachorros de UPN, unas juventudes que se autodenominan navarras, encabezadas por un parlamentario experto en esperpentos tuiteros, gente que tendría que tener otro nivel como representantes públicos, acompañados por una corte de fanboys que se dedican a ladrar, de esos que son capaces de hacer lo que sea con una simple seña del jefe, gente cuyo respeto por la gente desahuciada y desempleada queda al descubierto a base de insultos que ni las juventudes hitlerianas en sus hogueras de libros, esa gente que no respeta ni a personas que quieren y trabajan, legítimamente, por un modelo más abierto de fiestas, esa gentuza que se empeña en seguir persiguiendo, juzgando y encarcelando a militantes políticos. En el piso superior el panorama, lejos de mejorar, se parece cada vez más a un ring en donde el golpe y el puñetazo toman forma de insulto, otra vez. La desinformación es el arma utilizada desde el primer momento. Tras verse sorprendidos por la ikurriña, se avisa al alcalde y al lanzador del txupinazo de este año. En dos minutos su odio y obsesión hacia una de las banderas de este Pueblo da paso a la decisión de que no se tirará el txupinazo hasta que no la quiten. Esa es la cuestión desde el principio, pero durante los primeros minutos, con una balconada cuyas puertas están cerradas a cal y canto, deciden informar a los miembros de los otros grupos que la ikurriña imposibilita lanzar el txupinazo, algo que a todas luces, por lo menos desde fuera, y por lo que me dicen, desde dentro, era totalmente falso. Y alternativas, en todo caso, antes que retrasar el acto, había unas cuantas. Esa es la realidad del momento. A la vez es el propio alcalde, el máximo representante de la ciudad, ese que tendría que haber dimitido hace tiempo por probables prácticas corruptas, el que se dedica a pedir cuentas a Eva, Peio y Patri, como si hubiesen sido ellos quienes hubiesen colgado la bandera, es este señor el que, olvidando su papel en la ciudad, se dedica a insultar a miembros de la corporación, de Bildu, claro está, fuera de si. Ahí van al ataque, en medio de esa mezcla de informaciones sesgadas, algunos de los periodistas presentes en el salón, algunos de ellos auténticos voceros del Régimen, algunos de ellos emulando a Garcilasos e Iribarrenes. Y entonces hace su aparición el que se supone gestiona la cultura en esta ciudad, una persona cuyo nivel 0 es el elemento principal para ser representante de la ciudad en el Ayuntamiento. Iruñea no se lo merece. Ahí están sus tuits, para siempre guardados, repitiendo en la red lo que ha insultando directamente. Hay tuits que traen otros, como el que recibió Bakartxo Ruiz amenazándole de muerte y cuyo perfil fue borrado rapidamente (el del amenazante, se entiende).

Desgraciadamente no son los únicos que se dedican a repartir leña a Bildu y algunas actitudes diciendo que la ikurriña ha estropeado el comienzo de las fiestas quedarán para siempre en la memoria colectiva de mucha, mucha gente. Quien hace esas declaraciones llega a reprochar a nuestros concejales que “la ikurriña está sufriendo un abucheo histórico”. Otra mentira. El grito mayoritario fue contra UPN y el abucheo contra el retraso del txupinazo. Finalmente se retira la ikurriña, con un municipal esperpéntico alzando el puño en señal de victoria después de semejante hazaña cuya acción ha quedado a ras de suelo y entre gritos de UPN kanpora! Y salen el alcalde y el lanzador y se dedican durante un minuto a gritar aquello de “¡San Fermín , San Fermín!”, convertido últimamente en grito oficial para tapar muchas cosas, y no hace falta irse muy lejos en los años para ver a qué punto ha llegado su manipulación. Un grito que, escondiéndose en el icono que representa el de Amiens, significa fuera lo que no gusta, lo que no entiende y lo que me molesta al poder actual, poder en todas sus vertientes. Grito esperpéntico en un acto esperpéntico, chsssss, PUM! Y toma cohete que tiro a la gente que está abajo, como si no hubiesen sufrido poco ya, y para adentro, que el señor alcalde ha llamado a los y las portavoces a una reunión de urgencia cuyo tiro les sale por la culata, a esa pareja cómica, imputado y el del exploto, que eso no fue txupinazo ni nada que se le pareciese, y a quiénes intentaron situarse “entre el bien y el mal” solicitando la reprobación por colgar una ikurriña. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Los “vasquistas” pidiendo la reprobación por hacer presente la enseña vasca. Y ahí se quedaron, unos sin declaración institucional, y otros sin reprobación que les diese el titular de su periódico.

Eran más de las dos de la tarde cuando me tomé mi primera caña, cuando disfruté de los primeros compases de la fiesta, entre amigos y con uno de ellos literalmente aporreado por forales y munipas que se dedicaron, esos si, a joder el comienzo de la fiesta en la calle Chapitela. Pero eso no les interesa que se sepa.

Continua la fiesta. Con la ikurriña en cientos y cientos de balcones de Iruñea.

Zapia

simbología

Las pintadas de ideología fascista, nazi, xenofobas y racistas aparecidas en las paredes de un céntrico instituto de Iruñea nos ofrecen una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre simbología de corte fascista en la ciudad. La gravedad de las pintadas realizadas en el exterior de un centro educativo con la protección de la noche, pero, no lo olvidemos, en una ciudad plagada de cámaras tanto públicas como privadas y en una zona suficientemente transitada, a la vuelta de una plaza con buena visibilidad y a escasas dos manzanas del cuartel de la Guardia Civil (¿casualidad?), me hacen pensar que, desgraciadamente, no son fruto de la casualidad, ni algo aislado.

pintada fascista

En una ciudad en la que, a pesar de la existencia de leyes de memoria histórica y a pesar de las constantes denuncias populares, persisten diferentes elementos de simbología franquista en edificios públicos (ahí tenemos la laureada en el frontis del Palacio de Navarra), calles dedicadas a elementos de la dictadura franquista, e incluso escuelas públicas que llevan el nombre de dirigentes franquistas (como Victor Pradera, diputado tradicionalista y defensor de Fernando el Católico en su conquista del Reyno de Navarra) resulta que unas pintadas son borradas con rapidez por parte de UPN en el ayuntamiento tras la denuncia de Bildu, pero en cambio ese mismo partido, UPN, sigue negándose a retirar los restos de simbología fascista que quedan en la ciudad y el resto del herrialde. Una ciudad gobernada por el mismo partido que mantiene intocable un edificio en memoria de los muertos “por Dios y su cruzada” (convenientemente disimulado), en cuya cripta todavía hoy se celebran misas por el alma de asesinos como Emilio Mola, una ciudad en la que los concejales de la República fusilados durante el golpe fascista no tienen más que un discretísimo reconocimiento en una esquina del zaguán de la casa consistorial conseguido gracias a la labor y el compromiso de los colectivos en favor de la memoria histórica.

Es en esta ciudad en donde se dan las “condiciones” para que pintadas de tipo fascista, nazi y racista se realicen en un instituto, para que una pareja homosexual reciba una paliza en un parque de Iruñea y para que una laureada franquista siga presidiendo la fachada principal del Palacio de Navarra.

Es obligación de los gobernantes y dirigentes de Iruñea trabajar en favor de la verdad, la justicia y la reparación de la memoria histórica, de eliminar cualquier símbolo fascista, pero también están obligados a crear las condiciones y fomentar actitudes que favorezcan la convivencia en la ciudad, sin medias tintas.

* Por la tarde me entero que también en la sede del sindicato ELA, en el ensanche iruindarra, sufrió el ataque de los fascistas con pintadas de esvásticas en su fachada.