entusiasmo

El último libro del sacerdote contemplativo, Pablo d’Ors, Entusiasmo, podría situarse en las obras de iniciación, de crecimiento o de búsqueda. Es una novela semi autobiográfica, que relata el paso de la adolescencia a la juventud de un chico que, en el transcurso de un curso en Estados Unidos, aprende a rezar y posteriormente se da cuenta que su vocación es la de ser sacerdote. A partir de ahí relata su camino hasta la ordenación y su primera etapa en misiones, en la selva hondureña.

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Y claro, con este pequeño resumen cualquiera puede decir que pasa, que los libros religiosos no le van o que lo que pueda contarle alguien sobre la vida de un seminarista ni le va, ni le viene. Pero no. Resulta que este libro, independientemente de que el protagonista sea un chico religioso que quiere ser cura, cuenta el crecimiento y transformación interior de una persona que busca. ¿Qué busca? Principalmente su papel en la vida y bueno, a Dios, busca a Dios. ¿Cómo? En este caso, a través del sacerdocio.

Pablo d’Ors lleva años sorprendiéndome. Lo hizo con su best-seller Biografía del silencio, un ensayo sobre el silencio, la meditación y la contemplación que ha vendido, atención, más de 100.000 ejemplares y que cuenta con más de 20 ediciones. Luego leí su El amigo del desierto y sobre todo le he leído en entrevistas. Me parece un tío a tener en cuenta.

A mi he libro me ha gustado. Y me ha gustado por varias razones. La primera es la sinceridad del protagonista, que, no lo olvidemos, es un chaval y después un joven. El descubrimiento del sexo y cómo lo vive él, tiene su importancia en la primera parte. El descubrimiento de la teología tiene su importancia en los siguientes capítulos. El descubrimiento de un modelo de Iglesia es parte principal en los capítulos del seminario. Esa Iglesia de principios de los ochenta volcada con los humildes, con el obrero y más cercana al marxismo que al Vaticano. Finalmente descubre la riqueza de la pobreza, la sonrisa de quien nada tiene y todo lo da. Y todo esto lo descubre mientras busca a Dios en todas partes, no el Dios jerárquico, si no el Dios que está ahí, en su cuarto, en la chica de falda corta y en el indígena que vive aislado en la selva. Un Dios al que d’Ors, una vez más, se dedica a contemplar.

Es un libro exquisitamente escrito, que sorprenderá a más de uno. Un libro para quienes dejaron de creer, para quienes no han creído nunca, para quienes son fervientes creyentes, para quienes la religión es un mundo desconocido, para quienes la Iglesia es algo estático, para quienes alguna vez se han preguntado qué piensan y sienten personas que deciden un día ser sacerdotes. Recomendable para conocer otros mundos.

¿podemos remediarlo?

El Antropoceno -podrán decir los geólogos del futuro remoto- por desgracia combinó el rápido progreso tecnológico con lo peor de la naturaleza humana. Fue una época terrible para la gente y para las demás formas de vida.

La pregunta que lleva por título este artículo es la que me he hecho tras leer un ensayo de Edward O. Wilson sobre la situación extrema del Planeta en cuanto a la biodiversidad. ¿Estamos a tiempo de remediar el daño que los seres humanos hemos ocasionado a la Tierra? No soy muy aficionado a los ensayos científicos, pero cuando leí el título y subtítulo de este libro en Walden, decidí que iba a darle una oportunidad para enterarme de la realidad. Muchas veces escuchamos la afirmación de que el planeta está cambiando, de que el cambio climático es un hecho, de la desaparición de cada vez más especies, pero no solemos, yo por lo menos no, profundizar en las causas y consecuencias de esta situación. De eso trata Medio planeta. La lucha por las tierras salvajes en la Era de la Sexta extinción, editado por Errata Naturae en su espectacular colección Libros salvajes.

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Edward O. Wilson, norteamericano de Alabama, es hoy en día uno de los biólogos y naturalistas más importantes del mundo y considerado el padre de la biodiversidad. Profesor emérito de Harvard y premiado con numerosos e importantes galardones a lo largo de toda su vida, considerado uno de los cien científicos más importantes de la historia, ha escrito más de treinta libros con absoluta maestría y pedagogía de cara a extender y divulgar una conciencia por la vida en el planeta, vida que, en gran medida, está desapareciendo o va a desaparecer tal y como la conocemos.

En el libro, Wilson es capaz de explicarnos y hacernos entender que la vida en la Tierra es producto de un proceso que ha durado miles de millones de años y que, actualmente, nos encontramos en la que sería su sexta extinción. La diferencia con las cinco anteriores es que no ha sido producida por un meteorito que choca con el planeta, glaciaciones o fracturas de continentes, si no por la acción directa del ser humano. Ahí es nada. Yo la verdad es que me quedé helado. Es decir, sabía que nuestro tipo de vida actual incide negativamente en el estado y salud del planeta, pero de ahí a conocer que somos los causantes de una sexta extinción masiva, va un trecho. Cuando hablamos de desaparición de especies, pongamos por ejemplo el rinocerontes (actualmente cinco especies distintas), no somos conscientes de que están desapareciendo por la acción directa del ser humano. Hace cien años había millones de estos animales pastando y bramando en las llanuras africanas y en los bosques lluviosos de Asia. A día de hoy quedan 27.000 individuos, la mayoría de ellos de la raza sureña del rinoceronte blanco. De la raza del norte de ese mismo rinoceronte quedan seis animales. La caza ha sido la causante de esa desaparición masiva. ¿Qué pasa, que antes no se cazaban rinocerontes? Claro que sí. Pero antes no se viajaba de un lado a otro del planeta para cazarlos, ni había un negocio de millones de dólares en torno al cuerno de rinoceronte, usado en la medicina tradicional china. Punto. De todo modos, con mucha pena, eso sí, pero ¿qué más da que desaparezcan los rinocerontes? ¿Por eso se acaba el planeta? No, pero influye en el cambio de los lugares donde habitan. Si comen hojas de un árbol y los rinocerontes desaparecen, seguramente ese árbol crecerá sin el control que suponían los rinocerontes, eso supondrá que el avance de esos árboles haga desaparecer otras especies vegetales y con ello los insectos, arañas, etc, etc, etc. Con lo cual, desaparece el rinoceronte, pero desaparece también todo un ecosistema. Y así con cualquier especie.

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Antes de la llegada del ser humano a la Tierra la tasa de especies que se extinguían en relación a las existentes era de una entre un millón al año. Actualmente esa tasa es entre cien y mil veces superior a la de entonces. Wilson propone que para parar esa subida, se deben crear espacios protegidos para que la vida se desarrolle de forma salvaje, sin la intervención del ser humano. Tenemos que empezar a tomar conciencia de que el ser humano no puede ser el centro de toda la actividad de la Tierra, porque si no, llegará el día, más pronto que tarde, en que la vida en la Tierra se hará imposible. Él lo llama la solución del Medio Planeta, es decir, preservar media parte del planeta, es lo mismo que sea en tierra o en mar y no hace falta, de hecho es imposible, que todo ese medio planeta sea una superficie única. Si no nos ponemos las pilas, señoras y señores, esto se acaba.

Un libro para quien piensa que esto es inagotable y para siempre, para incrédulos y para quienes creen que nuestra forma de vida puede aguantar. También para quienes quieran tomar conciencia de la situación actual, para quienes se quedan ensimismados en un amanecer sin reconocer que amanece para todas las formas de vida y para quienes creen que el ser humano es el centro del Universo y de toda la vida, para que vean las consecuencias de semejante pensamiento. ¡Despertad!

 

vida, al estilo de Zorba

Sentí una vez más lo sencillo que puede ser alcanzar la felicidad: un vaso de vino, unas castañas asadas, una mísero brasero, el sonido de la mar… Y nada más. Y todo lo que se necesita para sentirlo aquí y ahora es un corazón sencillo, frugal.

Aunque no se haya visto la película, quien más, quien menos, recuerda la escena de Anthony Quinn con un joven que casi nadie sabe que se llamaba Alan Bates bailando al son de la música de Mikis Theodorakis un sirtaki en medio de una playa cretense. Ese es el final de la película, pero, como en muchas ocasiones ocurre, no es el final del libro que dio origen a la película ganadora de tres Oscar.

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Nikos Kazantzakis, fue un escritor y filósofo griego que se dedicó a la poesía, las novelas y los libros de viaje. En 1946 escribió Zorba el griego. Vida y aventuras de Alexis Zorbas, una novela que cuenta la historia de un joven intelectual, aburrido, cuya única manera de vivir la vida es a través de los libros, a través de otras vidas, hasta que se encuentra con Zorba, un hombre alegre y bullicioso que se dice experto en hacer sopas de todo tipo, minero capaz de abrir las vetas más hermosas para la tierra, tañedor del sandouri, ese santur consistente en cuerdas metálicas que son golpeadas con un palo logrando sacar sonidos hermosos. Zorba ha sido un poco de todo y cuenta historias, muchas, y las que no sabe contar con su voz las baila, porque Zorba es capaz de contar lo que siente por medio de la danza.

El caso es que el patrón, nombre por el que conoceremos al joven intelectual, narrador de la historia, queda prendido con la vitalidad de ese hombre de ojos profundos, que es capaz de asombrarse con las estrellas como si las viese por primera vez, que da importancia a la vida misma, esa que es necesario vivir en presente, sin estar pendiente de lo que hiciste, ni de lo que harás. En esta historia de amistad se cruzan otros personajes, mujeres que en su día fueron musas de hasta cuatro almirantes de cuatro potencias navales diferentes, mujeres que viven la vida con pasión, sin dar importancia al qué dirán, hombres pretendidamente santos, popes griegos, que son en realidad seres ruines y míseros.

Si estás siendo víctima del agotamiento de este final de curso, o vives la vida con el aburrimiento de la monotonía, sin dar importancia a las cosas sencillas, sin ser consciente de la belleza de una planta, aunque esté muerta de sed, si no sientes dentro de ti el olor a vida que desprende una ensalada de tomate con ajo, si has perdido la capacidad de beber una copa de vino con los amigos como si ese vino fuese la amistad misma, si crees que la vida consiste únicamente en leer las vidas de otros, si no eres capaz de sonreír con el descubrimiento diario de un niño, si has dejado de ser hace tiempo ese niño que descubría la vida, esta novela es tu novela. Zorba, el griego, que en realidad es macedonio, te contagiará su alegría por la vida, por esa vida que está delante nuestra y que la mayoría de las veces no vemos. Una novela para este verano recién comenzado.

El libro ha sido editado por Acantilado en una nueva traducción de Selma Ancira que, de verdad, es una auténtica maravilla. La traductora ha sido capaz de captar en su totalidad la vitalidad y el goce instantáneo de Zorba. Os dejo con el famoso sirtaki de Theodorakis. Bailadlo y dejaros atrapar por la danza. Hablad a través de ella, como Zorba.

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no leas, no pienses

Fue gracias al último vídeo de Deborahlibros, por la que me enteré que el gobierno del PP ha decidido eliminar la asignatura de Literatura universal del plan de estudios obligatorio de Bachillerato. Y la verdad es que no me lo podía creer. ¿Cómo van a quitar Literatura del plan de estudios de Bachillerato? ¿Ya no se va a enseñar la cultura escrita a través de los siglos y que ha sido testigo, altavoz y cronista de la Historia? Pues no. Rajoy y su gobierno han decidido que eso es prescindible. Ya lo dijo el ex ministro Wert hace unos meses: “los alumnos tienen que aprender asignaturas que les capaciten para el mercado laboral”.

En su momento quitaron la Música como asignatura, sin darse cuenta que la música mejora el vocabulario, ayuda a concentrarse, potencia el desarrollo cognitivo y libera los sentimientos. Hay una íntima relación entre la especie humana y la música que nos hace personas. Quitaron también la filosofía, esto es, el estudio y la capacitación para abordar reflexiones sobre problemas fundamentales en cuestiones como la existencia, la belleza, el conocimiento, la verdad o el ser. Y ahora quitan la literatura. ¿Qué es lo que persiguen desde el gobierno del PP?

El gobierno del PP es un títere del capital cuyo único objetivo en cuanto a la educación es crear peones que sirvan al desarrollo del mismo capital. Para eso hay que capacitarlos en el desarrollo de aspectos técnicos y manuales, pero no mentales. España es cada vez más un país de chichinabo que expide títulos, en vez de saber, que valora exclusivamente cumplir un currículum, en vez de en desarrollar la curiosidad y el afán de conocimiento y que, sobre todo, dificulta y en gran medida impide el desarrollo y la autonomía para pensar. Mientras tanto se hunde en el fango de la corrupción instalada en todos y cada uno de los estamentos que hacen el país.

El aprendizaje de la literatura es básico para desarrollar la lectura crítica que es, a su vez, uno de los elementos principales para el progreso del pensamiento. Sin saber y conocer la literatura universal, las personas tendrán menos capacidades para leer de manera crítica y contrastada, con lo que el pensamiento individual y colectivo será cada vez más limitado y sujeto a un pensamiento mayoritario, si no único. De ahí a seguir votando a un partido asentado en la corrupción, como es el PP, no hay más que un pequeño paso. Ellos no quieren que leamos. No quieren que pensemos. Quieren pensar por nosotras y nosotros. Nos quieren pensar. Así de simple.

El cementerio de libros perdidos

Pero en esto, como en otras cuestiones, podemos ser rebeldes simplemente leyendo literatura. Y la literatura amigas, amigos, es como todo. Necesita su práctica y su camino. Si no estás acostumbrado a leer no empieces con el Ulises de Joyce. Pero empieza con algo, que hay mucho y bueno donde empezar. Y para ello vete a las librerías de Iruñea, esas que tienen libreros y libreras. Ni se te ocurra irte a un centro comercial. Y coges al librero, que se llaman así porque saben de libros, y le pides un libro para empezar a leer y fliparás en colores con las chuladas que te van a aconsejar. Y el gusanillo irá entrando, poco a poco, piskanaka-piskanaka que decimos por aquí, y de repente te encontrarás leyendo cada vez más, viendo menos basura en la caja tonta y pensando de manera autónoma. Hoy domingo es el Día del Libro. En Iruñea lo celebraremos, así lo han querido las y los libreros, el lunes en los puestos de Carlos III. Date el gusto, pregúntales, déjate aconsejar y cómprate un libro. Si no tienes pasta, vete a la biblioteca y pilla uno. Y después, por la tarde, siéntate en el sofá y comienza la aventura de leer, la aventura de pensar.


Los sinvergüenzas del Ministerio español de Educación, Cultura y Deporte también celebran, en una suerte de broma macabra, el Día del Libro. Este año, para más cachondeo, lo han titulado Leer ¿o qué? La solución es fácil. Leer o pensamiento único. Leer o PP.

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En estos últimos días me he dedicado, en ratos sueltos, a repensar el pequeño ecosistema de blogs del que disponía, a todas luces excesivo para mi. Comencé hace años escribiendo en un blog, bajo seudónimo, porque por aquel entonces pensaba que no tenía gran cosa que ofrecer al mundo escribiendo en un blog. Después llegó el día en que decidí que el blog era, en primer lugar, y se que suena un poco egoísta, para mi. Iba a utilizar el blog para escribir para mi. Evidentemente lo hacía de manera pública de tal manera que, llegado el caso, pudiese servir como un ejercicio de debate, contraste y cambio de opiniones con otras personas que escribiesen comentarios. Pero quizás este hecho ha sido posible combinando el blog con las redes sociales, especialmente el Facebook.

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Image by Nick de Partee

Este primer blog, que en un primer momento se llamó iruindarra y posteriormente dslegi, tuvo un componente mayoritariamente político y social, haciendo hincapié en los movimientos que se daban en Iruñea para llegar al ansiado cambio. Y el cambio llegó y los artículos y entradas siguieron. Durante ese tiempo surgieron otros dos blogs dedicados  a la música. Por un lado a la música clásica en el cine y por otro a mi banda sonora. Dos blogs con los que aprendí mucho sobre las obras que escribía y con los que tuve oportunidad de descubrir esta música a otras personas. Y aparte, en estos dos últimos años, inicié otro blog más íntimo, alojado en otro servidor, en este caso Medium, en el que escribía de lo que llevaba dentro. En estos años he tenido, así mismo otros cinco blogs, tres con pseudónimo, uno de entradas cortas de cultura que tuvo cierto éxito, otro dedicado a la música de Bach con el que aprendí mucho, otro como un cuaderno de ejercicios de meditación y otros dos dedicados a Shakespeare y a la música irlandesa que fueron un fracaso, principalmente porque los blogs hay que alimentarlos.

El caso es que en estos momentos disponía de cinco blogs y decidí que había llegado el momento de juntarlos todos en uno. Y ese uno no podía ser otro que dslegi. Este blog es, ahora mismo, buena parte de lo que soy. Militante político y social, si, pero también aficionado a la música y la literatura. Así que, ¿por qué no juntar todo esto en uno que soy yo mismo?

A partir de hoy en este blog seguiré escribiendo artículos sobre la vida municipal de Iruñea, la política de nuestra ciudad, de Nafarroa y Euskal Herria, de las luchas que tenemos que seguir llevando adelante, de las denuncias que seguiremos haciendo, de lo que nos duele y de lo que nos enorgullecemos. Y también aparecerán entradas dedicadas a la literatura, al cine, a la música, desde luego, a la cultura. También tendrá su cuaderno de ejercicios de meditación. Y por último también tendrán su hueco esas entradas más íntimas que de vez en cuando vomito desde mi interior.

He limpiado, en cierta manera el blog, lo he dejado más luminoso. Las entradas dedicadas a literatura, música y las que están en el blog de Medium las he dejado agrupadas en la cabecera. Tengo que dar un repaso a todas las entradas publicadas hasta ahora porque con la migración de los blogs en dslegi.com ha habido ciertos desajustes. Tiempo al tiempo. Espero contar con vuestras aportaciones. Eskerrik asko.

proyecto memorialista

La primavera ha llegado y con ella el florecimiento de las plantas, entre otras, esas amapolas que empiezan a verse, desde ahora y hasta el comienzo del verano, en campos de cereales y caminos. De la misma manera, en Iruñea, continúan floreciendo debates importantes para el futuro de la ciudad, entre otros, el debate sobre la memoria histórica y los diversos elementos, tanto físicos como emocionales, tanto políticos como sociales, que lo componen.

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Uno de esos debates tiene que ser, por fuerza y por necesidad, el de imaginar y llevar adelante un proyecto memorialista para esta ciudad, un proyecto que recoja la memoria histórica de Iruñea y lo haga además mirando a futuro. Un modelo social y de ciudad que mira a futuro tiene que tener presente el pasado doloroso, pero siempre en clave de construcción, de aprendizaje, de reflexión y de creación. Si nos quedamos mirando exclusivamente al pasado, sin otra dinámica que construya, simplemente recordando y teniendo presente ese pasado, por muy importante que sea esto, difícilmente podremos construir futuro. La memoria es un elemento necesario para la construcción de ese modelo inclusivo, de ese modelo que no repita lo ocurrido, de ese modelo que trabaje por el reconocimiento y la justicia para tantas personas , familias y colectivos afectadas por la represión de la dictadura franquista. De eso nadie tiene duda. Pero esa memoria tiene que servir para construir futuro. Tiene que ser una constante mirada al futuro.

Por eso, es de vital importancia unir a la recuperación de la memoria histórica dos elementos que le darían valor de construcción a futuro. Un valor que posibilite, también, que sea una construcción intergeneracional. Que la lleven a cabo las personas que sufrieron la represión franquista, las que vivieron el silencio de la mal llamada transición y quienes nacieron décadas después de la muerte del dictador. Esos dos elementos son el pensamiento y los Derechos Humanos.

¿Y por qué el pensamiento y los Derechos Humanos? Muchas veces me he hecho la pregunta de qué es lo contrario al fascismo, a una dictadura o al pensamiento único. Y siempre, y lo puede comprobar cualquiera que haga ese ejercicio, he obtenido, indistintamente, diferentes conceptos. Libertad, democracia, convivencia, cultura, diversidad, y quizás incluso paz. No cabe duda de que todo eso está y tiene que estar presente, pero creo que la base debieran ser los derechos humanos y el pensamiento.

Derechos humanos y pensamiento porque, si bien el origen de esa dictadura fue la determinación de unas personas en ir contra la libertad y la democracia, el origen del propio fascismo es el desarrollo del pensamiento único y la falta de libertad para pensar diferente, que conlleva, siempre, a la conculcación de los DDHH. El proyecto memorialista de Iruñea tiene que ser un proyecto que impulse la defensa de los DDHH, que vigile las agresiones a los mismos y que abarque más allá de la ciudad. Que sea un proyecto de aprendizaje colectivo, de educación y de estudio, y sobre todo que sea un proyecto que lleve a la práctica el impulso de esos Derechos Humanos. ¿Por qué no trabajar en favor de un proyecto que haga de Iruñea la ciudad de los DDHH? Y junto a ello la defensa a ultranza y sin bagajes de la libertad de pensamiento, libertad que favorecerá la convivencia, el entendimiento, la diversidad y, no cabe duda, la propia paz.

Memoria
Fotografía de Amaia Molinet

Por eso, a mi modo de ver, el continente de todo este proyecto, aún siendo importante, no es el principal debate. Comenzar un debate que debiera ser sobre el contenido, hablando del continente, es una forma demasiado simplista e incompleta de abordarlo. Para mi, incluso, errónea. Simplificar y centrar el debate en si hay que conservar o derruir un edificio, en este caso el llamado monumento a los caídos, es un error político y social. Pretender desviar el debate sobre si un edificio, actual o futuro, tiene que albergar un museo de la ciudad o un museo de la memoria, es hacer dejación de la responsabilidad que tenemos en estos momentos. Las generaciones futuras merecen un proyecto de futuro para esta ciudad, que recupere y mantenga viva la memoria histórica y además lo haga mirando al futuro. El lugar o lugares donde se aloje ese proyecto, siendo importante, no es lo más urgente en el debate. Si caemos en un debate cortoplacista y simplista, estaremos cayendo en la trampa que aún hoy en día el fascismo sigue deseando. Porque para el pensamiento único, siempre será mejor que nos centremos en el árbol y sigamos sin ver el bosque.

Dejemos que las amapolas sigan floreciendo, en el camino, en los campos, o donde sea. Pero que sigan floreciendo.

Artículo basado en la colaboración con el programa de Eguzki Irratia, La eskotilla, del 29 de marzo de 2017.

la revolución altruista

Casi desde que nacemos, por naturaleza, somos seres inclinados a hacer el bien, ayudar al resto de personas, desear lo mejor para las y los demás y el lugar en el que vivimos y además, no esperar nada a cambio. Desde esa temprana edad y de manera natural, somos seres que practican el altruismo. Según el diccionario de la RAE, altruismo es la diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio. Es decir, pese a no esperar nada a cambio, incluso, aunque eso signifique que personalmente no te beneficia, intentamos ayudar. ¿Es eso el altruismo? ¿Es algo innato o natural en las personas? ¿Estamos de acuerdo con esa definición? Entonces, ¿qué pasa para que, conforme crecemos, las personas busquemos principalmente el bien personal, de una manera egoísta?

Esta es la base de un documental que he visto este fin de semana en Filmin, un documental tremendamente positivo cuyo principal mensaje es que el altruismo puede ser el elemento principal que rija la sociedad del siglo XXI. Pero, como en todo, para cambiar algo colectivamente, hay que empezar por una y por uno mismo.

Puede que haya alguien que piense que por qué traigo este tema al blog. Y la verdad es que no es un tema que suela formar parte de un blog personal con artículos de reflexión política y social. Pero debería de ser más normal. Me explico. La gente que estamos comprometida política o socialmente es porque queremos cambiar las cosas, en principio, a mejor. Quizás, con el descrédito que dejan actuaciones demasiado extendidas entre algunas y algunos políticos, haya gente que no piense esto. Para mi la política no es simplemente militar en un partido concreto, o hacer política desde las instituciones. La política está presente en todas y cada una de las dinámicas sociales, sindicales, vecinales y populares que luchan por conseguir algo, generalmente cambiando lo que hay. Y creo que de eso trata el documental al que me refiero, lo que sucede es que, desgraciadamente, muchas veces perdemos esta perspectiva.

La inclinación natural del ser humano es ayudar a otras personas. Con muy pocos meses de vida y según indican las últimas investigaciones, los bebés favorecen a otras personas instintivamente en lo que está en su mano. Conforme pasan los meses y los años, ese instinto natural va condicionándose con elementos externos, como el modelo social y cultural. Por lo tanto, no somos seres egoístas que se mueven únicamente por intereses particulares, ni la violencia social y colectiva es la que rige nuestras vidas. Yo he conocido y conozco a muchas personas que se han comprometido en diferentes dinámicas que, de forma altruista, buscan una sociedad mejor para que las personas vivamos mejor, incluso con costes personales demasiado elevados. Pero lo solemos olvidar. El ruido mediático constante que tenemos a través de la televisión, los mensajes de las todopoderosas compañías económicas y las directrices sobre qué es bueno y qué es malo, que en todo momento recibimos a través de escaparates, anuncios, formas de vida oficiales, etc, nos impide ver la realidad.

Podemos cambiar nuestra manera de ser y de funcionar, no solo a nivel individual, sino también de manera colectiva, social e institucional. Y este cambio, poniendo el altruismo, la empatía, la colaboración y la bondad (la capacidad que tenemos las personas de hacer el bien), en primer lugar en el orden de importancia, es un elemento indispensable y necesario para el cambio político, económico, medioambiental, educativo, cultural, social, personal y colectivo.

Y lo curioso y bueno es que el altruismo es contagioso. Si vemos a alguien ayudar de manera desinteresada, inconscientemente nos sentimos animados a hacerlo también. Aunque esto es como todo. El altruismo que poseemos genéticamente, hay que trabajarlo, alimentarlo y cultivarlo. Hay diferentes medios para hacerlo, uno de ellos es la meditación, esto es, ser conscientes de ese valor. Pero hay otras maneras de alimentarlo. Además, el altruismo nos hace más felices y hace felices a los demás, lo cual es beneficioso para la sociedad.

Yo, la verdad, es que solo le veo beneficios a esto del altruismo. ¿Tu cómo lo ves?