yo compro en lo viejo

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Tras la campaña de algunos comercios del Casco Antiguo criticando duramente al Ayuntamiento la política de amabilización del tráfico llevada a cabo en el I Ensanche, mostré públicamente mi pena y rechazo a la misma, por sus formas y por la dureza de algunos carteles. Lo hice desde la perspectiva de una persona que cree al 100% en el papel fundamental que el pequeño comercio tiene a favor de un modelo de ciudad para las personas. Entiendo que una campaña pública está expuesta a las críticas públicas y de la misma manera, soy consciente que mis palabras también están sujetas a posibles críticas, tanto a favor, como en contra de lo dicho.

Parto del derecho básico que tiene cualquier persona a mostrar públicamente su opinión ante cualquier tema, y eso por eso que quiero señalar la manipulación interesada que mis palabras han tenido en un medio concreto afín a UPN.

Ayer UPN y PSN pretendieron censurar mi libertad para hacer esas críticas y hoy mismo UPN sale públicamente señalándome como instigador de una supuesta campaña de “presión y amenazas” hacia los comerciantes que pusieron en sus escaparates esos carteles, tal y como manipula dicho medio. Es falso absolutamente. Es más, asumiendo la libertad que cada persona tenemos en hacer nuestras compras donde decidamos, no comparto ningún tipo de boikot organizado hacia ninguno de los comercios que han participado en dicha campaña.

No conozco que se hayan podido utilizar por parte de nadie amenazas a estos comercios. Por mi parte el lunes por la mañana tuve ocasión de hablar diez minutos con una de las dueñas de una tienda de la que soy cliente habitual, que había puesto en un primer momento los carteles y luego los había retirado. Lo hice porque me apetecía mostrar mi apoyo a su negocio, señalar la pena que me había producido los carteles en su escaparate y mostrar mi colaboración para poder seguir hablando entre todas y todos, como se ha hecho hasta ahora, buscando soluciones a las diferentes situaciones que se están dando.

Más allá de los movimientos interesados de la oposición, seguiré participando en el impulso del debate social y el diálogo en este y otros asuntos. En concreto, estoy dispuesto a seguir trabajando a favor de un Casco Viejo más amable, accesible para todas las personas, con más comercios y sobre todo que mejore la calidad de vida para las vecinas y vecinos y cualquier persona que se acerque al barrio. Así mismo seguiré apostando por la mejora de la convivencia en este y todos los barrios de Iruñea. Continuaré, de igual manera, mostrando mi apoyo al pequeño comercio y sobre todo haciendo mis compras en el mismo, como he hecho siempre.

Dani Saralegi Aristu

el silencio es lo que hay

El silencio es lo que hay.

Ayer, escuchando una entrevista a Pablo d’Ors, sacerdote y escritor, de repente soltó esta frase que me dejó estupefacto. Porque esa es la realidad, aunque no nos damos cuenta. El silencio es lo que hay. En este mundo de ruido, principalmente en las ciudades, si quitamos los sonidos de coches, televisiones y radios, gente gritando y hablando por la calle, ruidos de bares, movimiento, etc, lo que queda es el silencio. Básicamente.

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Es curioso que una de las cosas que ha llamado más la atención tras las obras de amabilización del Ensanche, ha sido el silencio que ha dejado en algunas zonas como el Paseo de Sarasate o Navas de Tolosa. Ha sido uno de los comentarios más escuchados. Y es que esa es la realidad. Cuando quitamos el ruido añadido, lo que queda es el silencio y eso, además, nos trae bienestar. Por eso me deja estupefacto leer a gente cuya única labor es protestar por el ruido en sus calles decir que prefieren una calle llena de coches a una llena de gente. Yo no. Yo prefiero ir quitando, poco a poco y con inteligencia, los coches de los centros de las ciudades y reconquistar el espacio que dejan. Porque somos las personas las que tenemos que reconquistar esos espacios. En cuanto al ruido que producimos todas las personas en nuestra vida, tenemos todavía mucho por hacer, mucho por aprender, sin duda. Yo por ejemplo, rara vez dejo el teléfono con el sonido puesto. Puede parecer una tontería, pero yo no entiendo a una persona que se pone a hablar a viva voz por teléfono en la villavesa. Tampoco entiendo que los gritos vayan exclusivamente asociados a la diversión en cualquier hora. Ni que tengamos que hacer todas las actividades en un mismo barrio. Tenemos que aprender a respetar. Es tan sencillo como eso.

Pero a lo que voy es que, sobre todo, tenemos que aprender a vivir nuestro propio silencio. Ese silencio que da miedo, porque es cuando empiezas a escucharte a ti mismo. Ese silencio que puede estar presente incluso en mitad de una avenida comercial llena de gente. Creo que el silencio, el de cada una de nosotras y nosotros, estoy convencido, tiene que ser la próxima revolución.

El silencio es lo que hay. El silencio es lo que queda. Volvamos al silencio.

la amabilización

Si buscamos la palabra amabilizar o amabilización, no la encontraremos en ningún diccionario. Pero no hace falta, por lo menos no a mí. El término está bastante claro. Amabilizar: hacer más amable algo. Y es que ese es el objetivo principal del reordenamiento del tráfico y calles del I Ensanche que se ha acometido en las últimas semanas y que hoy se pone en marcha. ¿Y para quién se hace más amable toda esa zona? Evidentemente para el peatón, que es y debe ser la prioridad en cualquier tipo de política de movilidad sostenible que se emprenda.

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¿Qué supone toda esta amabilización? Principalmente supone que toda esa zona va a ser un espacio sostenible, accesible y sereno para la ciudadanía. Se va a ganar en espacios amplios para poder transitar andando, en bici y con menos coches privados que van a tener su acceso más limitado. El transporte público va a modificar sus líneas para acercarlas más al Casco Viejo, a Alde Zaharra. En definitiva, supone que quien se acerque a esa zona por ocio, esparcimiento o a comprar en los pequeños comercios, va a hacerlo, muy preferentemente andando, en bici o en villavesa. Y quien quiera seguir utilizando el coche privado, va a poder hacerlo ya que podrá seguir aparcando en los diferentes parkings subterráneos de la zona. Otra cosa es que merezca la pena hacerlo.

¿Y las vecinas y vecinos de la zona? Tendrán acceso a sus casas con total normalidad gracias a la tarjeta de residente. Los servicios de reparto y urgencias también van a poder acceder. Unos con un horario, tal y como se hace ahora y otros cuando la urgencia lo precise. Sin problemas.

Volviendo al diccionario, leemos que amable es quien es digno de ser amado. Y esa es la gran diferencia con las políticas de movilidad de hace unos años, cuando gobernaba UPN. Esos Ayuntamientos se dedicaron en cuerpo y alma a favorecer el uso del vehículo privado y a fomentar un tipo de comercio como el Corte Inglés, llenando todo el centro de aparcamientos por debajo del suelo, sin importarles llevarse por delante parte de la historia de Iruñea. Ahora el objetivo es mejorar la vida de las vecinas y vecinos de Iruñea, hacerla más amable, y eso es lo que se consigue con este proyecto que a buen seguro significa un cambio histórico en el concepto y modelo de ciudad. Un modelo que con los años seguirá extendiéndose por todo el mapa.

Van a ser días de dudas, de dejar unos hábitos y tomar otros, de cambiar las costumbres. Con paciencia lo iremos consiguiendo. Merece la pena. ¡Ánimo!

Cualquier duda se puede aclarar en la página web del Plan de amabilización.

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