tarde de domingo en libertad

altsasu

Después de un año, de aquel aciago domingo en que llegamos a un pueblo, Altsasu, tomado militarmente, después de un año en el que varios jóvenes del pueblo han vivido prisioneros de una política vengativa y obsesiva, hemos vuelto a las ferias, con Amaiur ya con 15 meses, siendo una bocanada de aire fresco en nuestra rutina y viva imagen de la inocencia y el descubrimiento. Caballos y yeguas, vacas del Pirineo, ovejas latxas, queso, miel, pan recién horneado en leña, pasteles vascos, talos de harina de maíz, euskera, vermuth, comida, una buena conversación, una hospitalidad hecha desde el cariño y agradecida con sinceridad y vuelta a la vieja Iruñea. Y mientras tanto, durante todo este día de libertad, gentes de muy lejos, física y mentalmente, gentes que no pueden entender nada de lo que yo hoy he vivido, han estado mandando mensajes a mi Twitter, mensajes de odio, insultos y amenazas. Nada del otro mundo, últimamente es lo general desde España. Y mientras escucho la suite francesa nº 1 de Bach, mientras el sonido de la danza se adentra en mi ser, mientras la música serena la tarde, ocho jóvenes no saben lo que les deparará el futuro en manos de esa “justicia” español y tres siguen encarcelados. Nubes negras. Me adentro en Bach y disfruto de una libertad que ese odio tuitero no me quita y que esa gente que vomita por las redes sociales no podrá tener jamás. Mañana más y mejor.

unas fiestas sin igual

Éramos unos críos. Qué se yo, tendríamos unos cinco o seis años. Vestidos de blanco, con pantalón corto, la faja que se me caía a pesar de que el aita me la había puesto como se ponen la faja los dantzaris, que por cierto, suelen ser, con permiso de pelotaris, quienes mejor se la ponen, será cuestión de práctica y costumbre. Txapela roja, hoy en día desaparecida y relegada a las dantzas y alpargatas, como siguen llevando en Lizarra. La ama y mis tías se reían y hablaban entre ellas mientras nos vigilaban, los abuelitos no iban de blanco, para eso esperaban al día siete, y mis primos, mi hermana y yo, jugábamos a los kilikis por allí. Y en un momento dado darían las doce y escucharíamos el sonido del txupinazo que se había lanzado dos calles más allá, desde el Ayuntamiento. Pañuelico al cuello y a seguir jugando. No creo que mis abuelos se lo pusieran. No hasta el siete. El aita y mis tíos no estaban, o aparecían después, no lo recuerdo. Pero sí me acuerdo que el aita, en algún momento, me cogía a hombros, entre risas, y me compraba una trompeta de plástico dorado, o un tambor, dependía del puesto que encontráramos a nuestro paso. En aquellos tiempos no había migrantes subsaharianos vendiendo lo imposible para sobrevivir. Las txarangas y txistus, algunos gaiteros eran la música que nos encontrábamos en el camino. Estafeta, bares, llenos de gente, pero sin agobios. En el Monas un frito de huevo, en el resto alguna croqueta y un kas de naranja.

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Un año, seguro que con menos de ocho años, la tía Pili y la ama nos llevaron a mi hermana y a mi al Riau Riau, a la puerta del Ayuntamiento, a esperar el primer compás. Había mucha gente, pero a nosotros nos dejaron dentro de un cordón que un montón de mozos de peñas habían hecho para que La Pamplonesa y la corporación pudiesen avanzar. Se abrieron las puertas y allí, entre aquellos hombres sudados, con la ama y la tía riendo y bailando, canté con mi voz de crío las primeras notas del Vals de Astrain. “A las cuatro el seis de julio, Pamplona gozando va, pasando calles y plazas, las vísperas a cantar…”. Unos señores muy elegantes, con un sombrero llamado chistera, salieron detrás de la banda. Me dijeron que eran el alcalde y los concejales. El alcalde tenía barba y fumaba un puro, las concejalas iban con un vestido muy chulo y entre compás y compás la gente gritaba ¡riau riau! Algunos de esos señores bailaron con la ama y la tía, mientras algunos de los señores sudados nos cuidaban a Bea y a mí. Después nos fuimos a casa de la hermana de un tío nuestro, en la calle Mayor, a esperar que pasara el Riau Riau. Y parecía que no llegaba nunca. En un balcón de al lado, un señor con organillo tocaba el vals y otras canciones, algunas de Rafaela Carrá que nos daban mucha risa. Y algunos tiraban pozales de agua a la gente. Ese día veíamos por primera vez a los gigantes y nos comprábamos la pegatina de la comparsa.

Ese era el seis de julio para mí, siendo crío. Recuerdos y felicidad. Mis abuelos ya no están, la ama tampoco. Alguno de mis tíos tampoco. Ahora hay muchos más primos y primas. En la Plaza del Castillo casi ya no se puede entrar, los subsaharianos y resto de migrantes luchan por vivir, aguantando lo inaguantable. Hoy casi todo el mundo se viste de blanco. Música hay en cualquier esquina y casi lo que menos se escucha es una txaranga. Del kas hemos pasado a la cerveza, los guiris beben sangría comprada, como si fuese lo mejor de la fiesta. Es su tradición. Está claro que cada cual tenemos las nuestras y la fiesta la de todos. Porque de eso se trata, de vivir la fiesta con ilusión, de la manera que más nos guste y sin incordiar al de al lado. No sé si la ama y mis tías habrían tenido que aguantar mucho baboso, seguro que alguno sí. Ahora también las mujeres sufren babosos, agresiones de muchos tipos. Pero ahora, la sociedad, poco a poco, estamos aprendiendo que nadie tiene que aguantar a ningún baboso. No es no.

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Este año son los primeros Sanfermines de Amaiur, mi sobrino. En cierta manera envidio la oportunidad que tiene y va a tener en los próximos años de ir descubriendo la fiesta. Espero que algún día recuerde que, independientemente de cómo haya decidido disfrutar de las fiestas, su aita y su ama, su tía y su tío, su aitona, estaban por allí riéndose, bailando, llevándole a los gigantes. Un día, casi con seguridad, su aita le llevará a Santo Domingo, a correr por primera vez el encierro. Seguramente recordará las croquetas y el kas de naranja por la Estafeta, jugando con el resto de hijos e hijas de primos y primas. Espero que el recuerdo que tenga sea la mitad de bueno que es el mío. Hoy a las doce, el txupinazo me pillará en el Ayuntamiento, con invitados y amistades. Pero tengo la seguridad que recordaré, como todos los años, la felicidad de la ama, el cariño de los abuelitos, las risas de mis tíos. Y seré feliz, estaré emocionado, pero sobre todo agradecido a quienes me hicieron cantar por vez primera aquella canción, “porque llegaron las fiestas de esta gloriosa ciudad, que son, en el mundo entero, unas fiestas sin igual, riau, riau!!”.

Gora San Fermin!!!!!

ongi etorri

Faltaban cinco dias para que se cumpliese el tiempo indicado, pero en esto, como en todo, la decisión de cada cual puede alterar lo previsto. Amaiur, decidiste que era hora de salir, pero en el transcurso del proceso te lo pensaste dos veces y no me extraña. Ya lo decía Lear, “lloramos al nacer porque entramos en este vasto manicomio”, y no te voy a mentir, nunca, es verdad Amaiur, esto es una casa de locos. Pero también te voy a decir que a veces, la locura, deja ver, entre medio, unos rayos de luz, color, amor, esperanza… Se llama humanidad y tiene esa grandeza, también. Finalmente, con ayuda de tu ama, Leire, que es una jabata, saliste, lloraste, poco, y te recogió en brazos tu aita que sí lloró, de felicidad. Porque esa es otra de las primeras enseñanzas, Amaiur, que se puede llorar de rabia, de miedo, de tristeza, pero también de felicidad y así lo hizo Xabi, mi hermano, que es tu aita. Te inundó con su felicidad a través de lágrimas de alegría, de tranquilidad y de amor. Te transmitió incluso el amor de nuestra ama, tu otra amona, que ya no está. A todos los troncos sus ramas les parecen las más bellas, las más fuertes, a nosotras y nosotros, con estos ojos que son los tuyos, nos pareces lo más hermoso que nos ha ocurrido nunca. Amaiur, maitia, porque lo eres, querido, deseado, esperado, ahora entiendo qué es la serenidad. Ayer, mientras dormías, en mitad del sueño te sobresaltaste y empezaste a llorar y una simple caricia con un dedo que es tan grande como tu carita, te serenó y volviste a dormir. Y esa serenidad nos inundó a todo el mundo, a tu ama, a tu aita, a tu aitona y amona de Altsasu y a tu aitona iruindarra que ha completado su ciclo. Izeba Bea, osaba Ander, no estaban allí, pero vuelan, como todos, desde hace un día en la ola de la felicidad. Y yo, el otro osaba, lloro de amor, canto de felicidad y me dejo llevar por tu serenidad. Maite zaitut.

hoy he soñado contigo

image by Eric Froehling

No te lo he contado todavía, pero hoy he soñado contigo. Ha sido un sueño placentero, de esos con los que despiertas sonriendo. Estabas dormido, cosa rara, dentro de un armario. Feliz, tranquilo, sin ningún problema. De repente te has incorporado y me has mirado, me has sonreído, con una cara de esas que solo se ponen a la gente que conoces de hace tiempo. Te pareces a tu aita, de eso no tengo ninguna duda. Después de mirarme, te has dado la vuelta y has seguido durmiendo. Pero no he podido resistirme y finalmente te he cogido entre mis brazos y el aita se ha enfadado conmigo por no dejarte seguir durmiendo, pero la verdad es que no he visto que te molestase. He llamado al aita y te he acercado a su cara. Me ha sorprendido que, pese a ser un recién nacido, le has dado un beso en la cara. Te ha sorprendido el roce con las barbas de tu aitona, has abierto los ojos y después de sonreír otra vez, le has vuelto a besar. Y en ese momento me ha parecido lo más bonito del mundo. El aita te ha sonreído y después he despertado, sonriendo yo también. El día que nazcas, en principio a finales de julio, te contaré, Amaiur maitia, que hoy he soñado contigo y que nos hemos sonreído. No se si hará falta que te lo cuente, porque tengo la impresión de que nos conocemos de toda la vida. Muxu bat.

un intenso día normal de fiesta

Despertarte, abrir un ojo, no ha sonado el despertador, media vuelta y volver a cerrarlo hasta que caes en la cuenta que hoy no sonará y tranquilamente vas moviéndote y te levantas. Miras el teléfono y recuerdas que ayer en una hora se te agotó la tarifa de datos sin haber utilizado el puto móvil. ¡Maldita seas Movistar! El sábado iré a protestar a la tienda y les contaré lo mismo que hice ayer por teléfono, pero por lo menos les veré la cara y quien me atienda se fijará en mi ceja subida nada más entrar por la puerta. Como el enfado en esos momentos no va a solucionar nada, me siento en el cojín para hacer mi sesión matinal de meditación. Estoy aquí, esta es mi respiración que sucede sin que normalmente me de cuenta y en este momento soy consciente de ello. ¡Mierda! Me he ido a otro pensamiento. Vuelta a la respiración. Suena la campana y agradezco estos poco más de diez minutos dedicados a mí y a estar presente. Desayuno, ducha y al coche.

Hace un día de lujo, de esos en donde la primavera avisa que ya está aquí. A eso de las once de la mañana paramos en Etxalar para echar un pintxo. Iba pensando en uno de txistorra, pero me dicen que no hay pintxo de txistorra, solo de tortilla de txistorra, no entiendo nada. Si hay txistorra para tortilla de txistorra habrá para pintxo de txistorra, ¿no? Pues no, en este caso no. Sonrío, me cojo el pintxo, mi caña, un café y me lo como todo tan a gusto. Agur. Agur bai.

La muga con Lapurdi está hasta arriba. Los gendarmes, armados hasta los dientes, vigilan la entrada en el territorio de la “Republique”. Bruselas presente. Me acuerdo de los que siguen llegando y ahogándose en las costas europeas. Sus lloros hacen uno con quienes han perdido esta semana a su gente en la capital belga. Esta locura que han puesto en marcha quienes gobiernan al ritmo del sonido de las armas vendidas y quienes con esas armas compradas han decidido alterar ese ritmo a golpe de bombazo, nos tiene atrapados al resto. A unos, todavía ingenuos creyendo que eso no va con nosotros y a otros entre el barro y el desamparo más absoluto detrás de unas alambradas esperando la expulsión de esta Europa hipócrita y desmemoriada.

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Llegamos a Donibane Lohizune, recorremos esa calle Mayor atiborrada de tiendas a cada lado, una iglesia medio vacía, que aquí la religión imperante es la de las baratijas, las firmas y los trapos, lo importante y el credo que debes recitar hasta aprender es el que está grabado en la tarjeta de crédito, que hay que pasear convenientemente si no quieres terminar apartado de la fe oficial. La playa y el paseo nos da un respiro que celebramos con una caña en terraza, bajo un sol de marzo que se esfuerza en calentar. Hora de comer. A mí también me gusta comer pronto. Ni tan mal. Pido una sopa de pescado que resulta ser como para tres, lo que creía que eran unas hamburguesas y que resulta ser una especie de carne guisada con poca gracia y pastel vasco. Así que después hay que pasear. Tomamos la playa y llegamos hasta el final, subimos la pequeña colina de Santa Bárbara, nos deleitamos con la costa recortada, respiramos el mar, escuchamos la voz de ese mar que vemos de vez en cuando y que a veces creemos conocer. No le entendemos nada y seguimos paseando por la colina, disfrutando del sol de media tarde, de la brisa fresca de este final de marzo y de la hierba fresca y verde, casi virgen, que con su esponjosidad es la antítesis de la dureza de esa costa, cuyo ramo de flores puesto por una madre nos avisa que es implacable.

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Deshacemos el camino y nos adentramos de nuevo en las calles del pueblo labortano, con esas casas blancas llenas de contraventanas de madera pintadas, unas de rojo y otras de azul. Reencuentro con quienes se han quedado disfrutando de la terraza y el patxaran, una entrada en una tienda de ropa infantil y es que la llegada de mi sobrino Amaiur en julio viene avisada con tiempo. Ya le hemos abierto los brazos de par en par. Vuelta al coche, regreso sin contratiempos y a casa. Pijama y descanso, que este Jueves Santo que se viene repitiendo en los últimos años nos ha dejado el cuerpo molido. Porque una simple excursión, vivida con la intensidad de las cosas normales, deja un buen sabor, algo cansado, pero con sonrisa en la boca.

eh bilgunea, punto de encuentro

Hoy a las ocho de la tarde EH Bildu abrirá un nuevo espacio para el debate, el análisis y el trabajo en común que permitan avanzar en el proyecto de construcción de un nuevo modelo para Nafarroa e Iruñea. Cualquiera diría que es la nueva sede de la coalición soberanista, pero la verdad es que el ehbilgune es mucho más que eso., como su propio nombre indica ya que la palabra bilgune significa lugar de reunión, pero también de encuentro y de unión.

Ayer, mientras empezábamos a limpiar las obras en auzolan, entre comentarios y risas hubo un momento en que fui capaz de ser consciente del paso que estamos a punto de dar. Hace casi cuatro años cientos de personas estuvimos esperando tensamente, en la Plaza del Ayuntamiento, la decisión de un tribunal español para conocer si Bildu podría participar o no en las elecciones de 2011. Fue una tarde-noche tensa, como he dicho, con nervios e incertidumbre, pero a la vez con mucha ilusión por un futuro que sabíamos estaba ahí más cerca que lejos. Fue mucha la gente que participó en aquella suerte de asamblea abierta dirigida por un buen maestro de ceremonias como es Sabino Cuadra. Allí estaba el Sabino, sin posibilidad de rapto, en el centro de la plaza, en medio de cientos de personas sentadas en el suelo, micrófono en mano, animando a los presentes a intervenir y haciendo la espera mucho mucho más amena. Y los señores jueces españoles decidieron esa vez que sí, que Bildu podría presentarse a las elecciones.Y todo fue celebración, abrazos, besos, alegría y una sensación, por lo menos en mi, de que estábamos dando un gran paso en nuestro proyecto.

CONCENTRACIÓN BILDU

Bildu logró tres concejales. Eva, Peio y Arantza. Una profesora, un pelotari y una trabajadora social, todos novatos más o menos, que iban a ser nuestra voz en el ayunta. Comenzamos aprendiendo, concejales y colaboradores, el funcionamiento de ese elefante. Ahí estuvieron Mikel, Mariné, Karlos, desde un principio, haciendo ese aprendizaje mucho más fácil. Al cabo de un año Arantza tuvo que dejarlo y entró Patri, trabajadora social, educadora infantil y feminista.

Luego llegó Amaiur, con nuevos compañeros y compañeras. Aralar, la Izquierda Abertzale y Eusko Alkartasuna se embarcaron en un proyecto más amplio, con más elementos para la construcción. Amaiur pretendía ser la voz de Euskal Herria en Madrid y así lo ha sido. Por primera vez logramos un diputado abertzale y de izquierdas por Navarra. Aquél maestro de ceremonias, Sabino Cuadra, sindicalista, internacionalista y salsero, se convirtió en nuestro diputado y se convertiría, con el tiempo, en el diputado de cientos de miles de personas en todo el Estado que asisten con rabia al tejemaneje en todos los campos que lleva a cabo el Sistema a través de sus representantes, PP y PSOE. Siete fueron en total los diputados y diputadas en toda Euskal Herria. Siete magníficos que se fueron a pelear a Madrid, y en ello están, en aquél circo español. Siete curiales que aporta algo de dignidad a aquel teatro.

Pasados unos meses la Izquierda Abertzale formó y legalizó su partido político, Sortu, con la intención de ser el motor y dinamizador en el camino para conseguir una Euskal Herria independiente, socialista y euskalduna. Y en ese camino seguimos, en barrios y pueblos, aglutinando a personas que optan por militar y comprometerse por una sociedad más libre, justa y consciente del papel que le toca jugar.

Y llegó la conformación de EH Bildu, tal y como la conocemos en estos momentos, con la prioridad de ser no solo una coalición de partidos, si no un movimiento de personas que quieren y queremos un cambio en el modelo de sociedad, un nuevo modelo de Iruñea en el que las personas, precisamente, seamos las protagonistas de la construcción de la ciudad que queremos, entre todas y todos y sin exclusiones. Nos empeñamos en tejer complicidades entre las personas que estamos en el ayuntamiento. Fue decisiva la apuesta personal de cada unas de esas personas para lograr crear y alimentar unas confianzas personales, primero, y de trabajo después, entre las concejalas y concejales y las personas que éramos parte de los equipos de Bildu y Aralar. Reconozco estar orgulloso de la parte que me ha tocado y del granito de arena que haya podido aportar en ese proceso. Y reconozco también que ha sido fácil hacerlo con todas esas personas que, ante todo, creen en lo que estamos haciendo y creen, sobre todo, en esta ciudad. Esas confianzas no las dejamos entre las cuatro paredes de la casa consistorial y las sacamos afuera, a los barrios y los diferentes colectivos de Iruñea, conscientes de que el mayor trabajo era precisamente ese, crear confianzas de trabajo entre el equipo de EH Bildu y las vecinas y vecinos de Iruñea. Y en ello estamos.

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Y como el tiempo no para llegó la nueva etapa en la que nos encontramos, con una EH Bildu comprometida por el cambio en el modelo de ciudad y consciente de su responsabilidad. En esta nueva fase tenemos la inmensa suerte de contar con un buen timonel que con su conocimiento y pasión por Iruñea nos va a llevar a buen puerto. Joseba Asiron es el candidato de EH Bildu a la alcaldía de Iruñea y quien tiene mayores posibilidades de convertirse en el próximo alcalde de la ciudad. Y lo digo con la tranquilidad de su preparación y sobre todo con la seguridad que me dan su capacidad de entendimiento y diálogo, su conocimiento de los problemas de Iruñea y sobre todo de las vecinas y vecinos de la ciudad y su proyecto por una Iruñea respetuosa con la diversidad, sostenible y moderna.

El ehbilgune no es más que un nuevo paso en este camino, duro, pero gratificante para conseguir los retos que tenemos marcados. Ehbilgunea se va a convertir, se tiene que convertir, en referencia para la construcción de la nueva Iruñea, para las luchas y movimientos ciudadanos, para la justicia social, para el debate y el pensamiento y para el encuentro. Encuentro que tenemos que lograr, no solo entre quienes tenemos como opción política EH Bildu, si no entre quienes tenemos complicidades más allá de siglas, entre quienes coincidimos en una lectura de la ciudad y entre quienes apostamos por un cambio de verdad. Más allá de un bulego, más allá de una sala de reuniones, más allá de una sede, ehbilgune va a ser un espacio ABIERTO a todas y todos.

Hoy a las ocho de la tarde, en la calle Nueva 10, os esperamos. Ahí estaremos a partir de hoy mismo, con las puertas abiertas y con vuestro sitio reservado para lo que queráis decir y hacer.

Ongi etorriak!

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