seguimos trabajando, más que nunca!

Yo creo que eran cerca de las siete cuando se dio paso a la votación del Proyecto de Presupuestos de Iruñea para 2019. Un proyecto trabajado mano a mano con barrios, colectivos, dinámicas sociales y vecinas y vecinos. Unos presupuestos eminentemente sociales, que respondían a las necesidades de la gente, principalmente de la que normalmente aparece en las noticias como el sector marginado de esta sociedad tan individualista y que entre unos y otros, por lo menos algunos, intentamos cambiar. Eran una respuesta a las emergencias de vivienda que existen en Iruñea, con una importante inversión en la rehabilitación de las viviendas municipales que hasta esta legislatura estuvieron abandonadas por anteriores gobiernos. Inversiones reales, contantes y sonantes, para hacer de esta ciudad un lugar donde vivir mejor, siendo vanguardia en esa responsabilidad que tienen las ciudades para conseguir un planeta equilibrado y sostenible. Con partidas en movilidad, de cara a hacer una ciudad para las personas, no una carretera para los coches con casas alrededor. Miles de euros para seguir fomentando las políticas de igualdad que cambien el modelo de este sistema machista, donde esa masculinidad retrógrada ejerce su violencia al resto de la sociedad, principal y mayoritariamente contra las mujeres, que hubiesen dispuesto de una Casa de las Mujeres donde desarrollar sus propias reflexiones, tan necesarias. Apuesta por reparar y renovar las instalaciones de los colegios públicos de la ciudad en un decidido compromiso por una educación pública y de calidad. Estos son cuatro ejemplos de los muchos que existían en ese Proyecto de Presupuestos que a esa hora, más o menos, se truncaron gracias al voto de Aranzadi dando la mayoría a la oposición del Régimen, UPN y PSN. Quién nos iba a decir hace tres años y medio que aquellos que venían, supuestamente, para dar aires nuevos a la política, iban a unirse a ese Régimen que tantos años nos costó mandar al txoko de pensar.

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Recién terminadas las fiestas en torno al puente foral, comenzaron los primeros contactos y relaciones con el resto de grupos municipales del antiguo cuatripartito, de cara a poder llegar a un acuerdo que lograse los cuartos presupuestos del cambio. Geroa Bai, desde el principio, mostró su compromiso a llegar a un acuerdo con el resto de grupos. IE, ya en la primera reunión, dejó claro que eran conscientes de la situación económica del Ayuntamiento y dijeron que su responsabilidad con el cambio pasaba por hacer posibles los presupuestos del año 2019. Con Aranzadi fue más complicado. Fueron necesarias cinco reuniones para poder llegar a un acuerdo previo a la firma del mismo y se asumió por todas las partes un documento con veinte puntos. Mientras esto ocurría discretamente, Aranzadi, dentro de su estrategia comunicativa, fue dando ruedas de prensa día sí y día también, presentando exigencias por valor de 9 millones de €. Se les solicitó que trabajasen las enmiendas para saber de dónde proponían sacar el dinero para esas partidas, pero no quisieron (o no pudieron) hacerlo. En las negociaciones con Aranzadi se llegó también a un acuerdo por el cual Geroa Bai retiraba su enmienda a la ordenanza de establecimientos hoteleros y se asumía la propuesta técnica basada en regular y controlar las distancias entre establecimientos. Pero, de manera sorprendente, Aranzadi, dos días antes del pleno de Presupuestos, se descolgó de la posibilidad de firmar ningún tipo de acuerdo con los otros tres grupos del cambio (EH Bildu, Geroa Bai e IE), y cambió de posición sobre el acuerdo en torno a la ordenanza reguladora de hoteles, exigiendo la votación de su enmienda a dicha ordenanza como indispensable para su apoyo a los presupuestos. Es decir, exigieron que su enmienda, muy endeble jurídicamente, fuese el único requisito de cara a la aprobación de unos presupuestos de ciudad, por delante de la propuesta real que regulaba de manera muy estricta la instalación de establecimientos hoteleros en el Casco Viejo. Con esta exigencia, dieron a entender que a Aranzadi los Presupuestos y las inversiones en barrios y dinámicas sociales les importaba un comino. Nada.

Y así, tras el pleno y valoraciones, llegamos a ayer por la noche en el que conocimos un vídeo, extracto de un vídeo más largo colgado en Youtube, de una asamblea de Orain Bai (el sector escindido de Podemos Navarra) celebrada el 24 de noviembre, en el que se ve y se oye a un destacado miembro de Aranzadi exponiendo la estrategia de no aprobar presupuestos en las instituciones, que es lo que finalmente hicieron el jueves en Iruñea. Es decir, era una estrategia que ya la tenían pensada incluso antes de conocer la propuesta de Presupuestos, antes de saber que tres grupos del cambio llegarían a un acuerdo para sacar adelante esos presupuestos y sin conocer el cambio de actitud de Geroa Bai respecto al la ordenanza de establecimientos hoteleros. Tenían, antes de comenzar a hablar con nadie, la decisión tomada. Su objetivo era, desde un principio, tumbar los presupuestos de Iruñea para 2019. En su disparatada estrategia electoralista y partidista (que no entiendo en qué les beneficia, está claro que a la ciudad en nada) hicieron un teatro de negociaciones poniendo como excusa su enmienda a la ordenanza, y prefirieron, finalmente, dejar a la ciudad, a los barrios, a los colectivos y a las vecinas y vecinos de Iruñea, sin las inversiones trabajadas mano a mano con el Ayuntamiento y que iban a suponer el culmen de meses, y en algunos casos años, de trabajo desde la calle y movimientos sociales y vecinales.

Está claro que la dirección de Aranzadi no tiene un problema con EH Bildu, ni siquiera con el resto de partidos del cambio al haberse situado fuera del mismo. Con quien tiene un gran problema, aparte de las miles de personas que votaron a su formación, es con las decenas de miles de vecinas y vecinos que apostaron y votaron en 2015 para que décadas de Régimen pasasen a la historia. Lograron ser la mayoría necesaria para el Régimen, sin olvidar lo que ayer dijo el alcalde Asiron: “el sector que apoyó a Aranzadi en 2015 sigue siendo igual de importante y necesario para el cambio en Iruñea“. Ojalá esas miles de personas puedan encontrar en el cambio la ilusión para seguir trabajando por la Iruñea de todas y todos.

El objetivo principal de EH Bildu a partir de ahora es seguir mirando hacia adelante, trabajando, más que nunca, para que las dinámicas y proyectos surgidos desde la calle, colectivos y movimientos vecinales y sociales, sigan siendo el motor y la base para conseguir el cambio en el modelo social y de ciudad para Iruñea, un modelo solidario, sostenible, justo y feminista en el que mejoren las condiciones de vida de toda la ciudadanía y en donde los derechos de todas y todos sean la prioridad. Todos esos proyectos ahora imposibilitados por la dirección de Aranzadi y que iban a ser realidad en Txantrea, Sanduzelai, Etxabakoitz, Iturrama, Lezkairu, Ensanches, Alde Zaharra, Donibane, Arrosadia, Mendillorri, Ripagaina, Azpilagaña, Mendebaldea, Arrotxapea y Ermitagaña y en toda la ciudad, seguirán siendo nuestra prioridad.

No puedo olvidar el inmenso trabajo que mis compañeras y compañeros de EH Bildu en el Ayuntamiento han realizado durante estas últimas semanas. Ha sido un esfuerzo que, más allá del resultado, no hay duda que ha merecido la pena en ese recorrido para conseguir la corresponsabilidad municipal a través del diálogo. Un trabajo tras el que han participado muchas personas trabajadoras del Ayuntamiento y sobre todo miles de vecinas y vecinos de toda Iruñea. Eskerrik asko eta aurrera!

“Hoy ya no es ayer”, dijo Joseba Asiron. Hoy es mañana. Hagamos lo posible porque siga siendo un mañana para todas y todos. Nosotras seguiremos trabajando para que así sea.

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unas fiestas de y por el pueblo, desde el principio

Iruñea es una ciudad que, en gran parte, mueve sus fichas a través de las emociones. Sus fichas populares y a veces también las políticas. Esto, que no tiene porqué ser malo, en ocasiones nos impide ver el bosque que existe tras el árbol que insistentemente señalamos una y otra vez. El betún de Baltasar no es si no la visualización de un concepto elitista y anticuado de una tradición, la asistencia a la procesión de San Fermín no es más que la cara del debate sobre los límites de los actos religiosos en las instituciones y la colocación de una ikurriña en el Ayuntamiento el día 6 de julio solo es la constatación de una injusticia que excluye parte de los símbolos de nuestra tierra. En este caso, la forma de elegir quién lanza el txupinazo al comienzo de los Sanfermines es el mejor ejemplo de la necesidad de abordar un debate en profundidad sobre el modelo de fiestas que queremos en Iruñea.

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Hasta ahora, mientras ha gobernado el Régimen, en los últimos 80 años, la forma de comenzar las fiestas ha sido expropiada y sustraída al sentir popular para apropiárselo el propio sistema gobernante. Cuando Juan Etxepare lanzaba esos txupinazos desde la Plaza del Castillo era el propio pueblo quien los lanzaba, no porque esto se hubiese instituido así, si no porque era un ciudadano, trabajador, con el premiso preceptivo, quien, de manera popular y seguramente al principio de forma espontánea, pensó que una buena manera de empezar las fiestas era anunciándolo a base de cohetes. Llegó el 36, llegaron los matarifes y el terror y fusilaron al bueno de Etxepare. Llegó la victoria cunetera de los fascistas e inmediatamente se apropiaron de aquella manera de comenzar las fiestas. Trasladaron aquellos txupinazos populares al Ayuntamiento y decidieron que los lanzaban los cuneteros y conecejales del momento. Es decir, se apropiaron, hurtaron y robaron un acto popular y espontáneo. Con el tiempo incluso decidieron que ese momento servía también para homenajear a sus referencias políticas, como el entonces ministro franquista y fundador del PP, Manuel Fraga Iribarne.

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Con la llegada de los Ayuntamientos elegidos mediante sufragio universal se impuso un formato para elegir a la persona que lanzaba el txupinazo. A partir de entonces, de manera no escrita, se acordó que, si bien la potestad era y es del Alcalde, lo lanzase un concejal o concejala de cada partido en orden de representación y mayorías. A mi entender, entonces, no fue una mala decisión. No fue mala decisión porque, tras 40 años de dictadura fascista, era el reflejo de la decisión y la elección de los representantes de la ciudadanía por parte del mismo pueblo mediante votación. Pero con los años aquello se convirtió, gracias al Régimen, en una manera de seguir excluyendo por razones ideológicas y de utilizar el honor como ataque político y partidista. Por eso UPN decidió entonces, como muestra de su talante democrático, excluir sistemáticamente a los representantes de la Izquierda Abertzale, desde Batasuna a ANV y a la posterior coalición abertzale Bildu. Esa exclusión a parte de la ciudadanía era el fiel reflejo de un modelo de ciudad impuesto por el Régimen en el que se creó la ciudadanía de primera y la ciudadanía de segunda.

En 2015, con la llegada del Cambio a la gestión de muchas instituciones, entre ellas el Ayuntamiento de Iruñea, y con un Alcalde de EH Bildu, se decidió, con buen criterio y a pesar de la premura de tiempo, que, de manera excepcional, lo lanzase alguien propuesto por el propio gobierno municipal. Joseba Asiron decidió que no iba a ser él quién lo lanzase, algo que le honra, pues tras años de Régimen si de algo había ganas era de ver a un Alcalde cercano lanzar el cohete. Y además decidió, junto al resto del gobierno municipal, que lo lanzasen, ex aequo, un representante del Orfeón Pamplonés, en su 150 aniversario, y una descendiente de uno de los miembros de la Peña la Veleta, colectivo que inventó la indumentaria blanca de los Sanfermines y que fue particularmente perseguida tras el golpe militar del 36. Y he dicho que fue de manera excepcional porque el 8º punto del Acuerdo Programático firmado por los socios del gobierno municipal (EH Bildu, Geroa Bai, Aranzadi e Izquierda Ezkerra) se señaló que se pondría en marcha un proceso para que la elección de quien lanzase el txupinazo fuese realizado de una manera popular y participativa.

 

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Esta fotazo es de Javier San Felipe Larrea

Fórmulas hay muchas, desde luego, pero desde EH Bildu le hemos dado unas cuantas vueltas para que sea algo justo y participativo. No es la única manera, ni mucho menos, pero sí creemos que es la mejor manera en estos momentos. Esto no quiere decir que con el tiempo no se pueda ir cambiando para mejorarla en ese espíritu de que sea algo popular y participativo. La reflexión ha ido en base a diferentes premisas:

  • Tenía que ser un proceso en donde, de una manera u otra, en un momento u otro, la ciudadanía de Iruñea pudiese tomar parte. Y creo que la propuesta es lo más transparente en ese aspecto. Por un lado cualquier persona empadronada en la ciudad puede proponer, mediante el Registro, a la Mesa de los Sanfermines, en donde está representada la sociedad iruindarra con proyección en la organización de las fiestas, la persona o colectivo que crea más conveniente para lanzar el txupinazo. Es decir, cualquiera puede proponer.
  • La Mesa deberá elegir, mediante votación y por mayoría cualificada, de tres a cinco propuestas para elegir quién lanza el cohete. Tras un contraste con las personas y colectivos propuestos se hará pública la lista y se pondrá en marcha un proceso de votación para que la ciudadanía de Iruñea decida quién es la opción elegida. La votación se podrá hacer por medio de Internet, mediante un sistema adecuado y regulador y de manera presencial, un día, en diferentes espacios en todos los barrios. Es decir, cualquier persona podrá votar para elegir al lanzador o lanzadora.
  • Para que la Mesa pueda elegir una terna se hará en base a unas condiciones. No podrán elegirse opciones que sean partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales ni confesiones religiosas. Aparte de esto se asegurará la paridad de género a la hora de elegir a la persona que lo lance. Un año una mujer, otro un hombre.
  • Quien ostente la Alcaldía, como potestad suya que es, ratificará la decisión del pueblo. Como no puede ser de otra manera.

Es, para nosotras y nosotros, el mejor sistema en estos momentos, con una Mesa de transición y con un debate sobre el modelo festivo todavía por hacer. Más allá de que se pueda ir mejorando, creemos que es una propuesta que contará con el respaldo del gobierno municipal del cambio, con la mayoría social y que tiene muy pocos argumentos razonables a su contra para no asumirla. A no ser que, como el Régimen, se piense que el txupinazo debe seguir siendo un privilegio de unos pocos que, en su día, sustrajeron el acto al propio pueblo.

#patxieidoiasequedan

Avanzada la tarde una negra noticia corrió como la pólvora en los móviles iruindarras y en las redes sociales. Los bancos desahuciadores de nuevo iban a poner en marcha toda su maquinaria para dejar a unas personas, a una familia, sin su vivienda, sin techo para vivir. Esta vez era en la Txantrea donde se anunciaba la ejecución de una orden judicial que solo tiene en cuenta los intereses del capital, de los bancos y del Sistema. De nada sirve que en las grandes leyes el derecho a la vivienda sea un derecho básico, recogido y defendido incluso en sacrosantas constituciones y demás. Dejar a una persona a una familia es, en este caso, el instrumento que se arrojan las entidades bancarias para hacer valer sus intereses y el de la oligarquía que ha construido su riqueza a base de hipotecas a la clase trabajadora.

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La cita era a la ocho de la mañana y la PAH y grupo anti-desahucios de la Txantrea nos han convocado, a todo aquel que se ha querido presentar, para defender la vivienda de Patxi e Idoia y para impedir el desahucio cuya orden judicial se dio a conocer ayer mismo. Me ha sorprendido la cantidad de gente que había a esas horas, gente de todas las edades, jubilados y jubiladas, miembros de la PAH con sus chalecos verdes, jóvenes del barrio y de toda Iruñerria, miembros del Movimiento Popular de la Txantrea, concejales y concejalas de EH Bildu, Aranzadi e IE, la presidenta del Parlamento, Ainhoa Aznárez, miembros de los grupos parlamentarios de EH Bildu y Podemos y sobre todo vecinas y vecinos preocupados por este atentado a los derechos de una familia vecina.

Cuando ha llegado el Alcalde, Joseba Asiron, los medios han disparado flashes y han puesto en marcha sus cámaras, buscando un momento que es histórico en esta ciudad, porque ha sido un paso adelante en la lucha por los derechos de la ciudadanía ver a un alcalde defenderlos a pie de calle, mano a mano con sus vecinas y vecinos. Si esas fotografías sirven para dar a conocer una realidad cada vez más cercana, bienvenidas sean. Es bueno si sirve para hacer presión a los bancos para que no desahucien a nadie más. Pero mucho, mucho mejor, será que los grupos anti-desahucios sigan haciendo su trabajo militante, tal y como lo vienen haciendo diariamente. Y mejor será cuando el Ayuntamiento siga comprometiéndose, tal y como dice la Declaración anti-desahucios firmada hace poco, para poner y llevar adelante políticas efectivas que defiendan el derechos que todas las personas a una vivienda digna. Esa será la mejor movilización que podamos hacer.

Las personas que hemos estado ahí nos hemos ido con la satisfacción de que se haya parado finalmente el desahucio, pero con la preocupación de que este ha sido un caso más entre los muchos existentes. Por eso quiero terminar con el reconocimiento a todas esas personas que, desde hace años, trabajan en la PAH y en los diferentes grupos anti-desahucios, a pie de calle, con concentraciones, reuniones, búsqueda de soluciones y paralizaciones de desahucios. Son ellas y ellos las que han abierto, sin duda, el camino por la defensa del derecho a la vivienda y por la defensa de la dignidad de las personas. Zorionak eta aurrera!

#PatxieIdoiaSeQuedan

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de la ilusión a la práctica ilusionante

Ya es octubre y como quien dice llevamos un mes desde el inicio del curso político, escolar y también social. Iruñea va volviendo a esa normalidad que nos tiene acostumbrados, con sus fiestas salteadas, sus debates sociales y la constante y diaria pelea de miles de personas por salir adelante, mientras otros siguen en estado shock desde mayo. Una ciudad, Iruñea, que ha comenzado este curso con una perspectiva, por lo menos, más ilusionante que la que teníamos hace un año, en la que estamos inmersas muchas personas, desde gente de colectivos, hasta ciudadanos y ciudadanas de la calle, pasando, esta vez sí, por fin, por el propio Ayuntamiento encabezado por EH Bildu, con compañeros como Aranzadi e Izquierda-Ezkerra y con el apoyo de Geroa Bai.

GRA599. PAMPLONA, 13/06/2015.- EH Bildu, Geroa Bai, Aranzadi e I-E han firmado esta mañana, minutos antes de la constitución del nuevo Ayuntamiento, el acuerdo programático que permitirá al abertzale Joseba Asiron acceder a la alcaldía.La firma se ha realizado en una sala del propio Ayuntamiento, situada frente al salón de plenos, realizada el propio Asiron, por EH Bildu (2d), y los cabezas de lista electoral de Geroa Bai, Itziar Gómez (d); Aranzadi, Ana Lizoain (2i); e Izquierda-Ezkerra, Edurne Eguino (i), que lo han sellado uniendo finalmente sus manos sobre el texto. EFE/Jesús Diges

Han pasado casi cuatro meses desde aquél 13 de junio en que Joseba Asiron asumió la alcaldía de la Vieja Iruñea, aquél sábado en que dijo que la vara de mando que sostenía en su mano era el símbolo de las luchas vecinales, de las esperanzas de la gente trabajadora, de una justicia social imprescindible, de una igualdad democrática y de una convivencia enriquecedora. Una vara de mando que cedió, desde el primer momento, a la propia ciudadanía. Cuatro meses en donde las vecinas y vecinos de Iruñea estamos aprendiendo a vivir en un ambiente mucho menos crispado, a pesar de los infructuosos intentos del Régimen, porque, que no se nos olvide, el Régimen sigue vivo y coleando. Está herido en su pata institucional, eso es verdad, y el haber perdido el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Iruñea, la Mancomunidad de Iruñerria y la Federación Navarra de Municipios y Concejos, amén de decenas de ayuntamientos, les ha dejado muy cojos. Pero hay que tener presente que el resto de patas siguen sosteniendo el armazón que tan bien han construido en las últimas décadas. Para que el Régimen deje de ser tal y pase a ser una parte más de la diversidad ideológica de esta tierra, necesitamos que la gente de la calle sigamos moviéndonos y trabajando, como lo hemos hecho hasta ahora.

De nada nos serviría haber alcanzado este nivel de poder institucional, si olvidamos que éste es consecuencia directa de, en gran medida, la construcción de la alternativa desde la calle, los barrios y los pueblos. Tenemos que seguir trabajando conjuntamente desde la calle y las instituciones para que las dinámicas del cambio social puedan ser una realidad también en las instituciones. Los cambios legales no solo se consiguen en los despachos y son, directamente, la consecuencia del compromiso popular de miles de personas. Hay que seguir fortaleciendo el movimiento popular, vecinal y sindical y las dinámicas sociales, porque son la base de cualquier cambio real que se pueda dar. Si la comunicación entre los vecinos y vecinas de Iruñea y el Ayuntamiento es el pilar de cualquier política municipal, la comunicación y coordinación entre la institución y las personas comprometidas de la ciudad, es la base para que estas políticas municipales estén asentadas en la verdadera realidad y necesidades ciudadanas. Cuantos más y mejores instrumentos de coordinación y participación se utilicen en esta ciudad, mejores serán los resultados de las dinámicas que forman parte del cambio, no solo en el discurso, ni solo en las formas, si no en la práctica.

Este es el quid de la cuestión, conseguir pasar del discurso a la práctica, empleando formas diferentes, novedosas y frescas. Hemos llegado al momento, tras la ilusión inicial, los fantásticos Sanfermines que hemos disfrutado este año, la reorganización municipal, el periodo vacacional y el comienzo de curso oficial, de hacer efectivo el discurso del cambio. Para ello es imprescindible que este camino que hemos emprendido sea un camino que lo hagamos conjuntamente, cada cual siguiendo su propio ritmo, pero de una manera coordinada. Tenemos que aprender muchas cosas ya que han sido muchos años, demasiados, de ninguneo a la ciudadanía, de utilización de las instituciones para el provecho personal y partidista y de vacío en el auzolan que necesitamos para llevar adelante el proyecto de una ciudad para todas y todos. Es el momento de la formación personal y colectiva, cada cual en su espacio, del debate enriquecedor y del contraste constante entre la calle y la institución. Hablamos de cogestión, porque ese es el concepto que mejor recoge este nuevo tiempo que hemos comenzado. Cada cual, desde su papel y compromiso, congestionando el Ayuntamiento, los colectivos y cualquier instrumento válido para hacer real el cambio social tan necesario aquí.

Ilusión no nos falta y ganas tampoco, solamente necesitamos coordinarnos para que, cada cual, desde su papel, podamos aportar en el análisis, el debate, la planificación y la puesta en marcha que aseguren el éxito del modelo de ciudad y social. Tenemos la legitimidad para desarrollar en cada ámbito las dinámicas que creamos más convenientes en cada momento, pero esas dinámicas, sin coordinación y sin ser parte de un proyecto común, tienen el peligro de quedarse en agua de borrajas, un caldo que, sin duda, el Régimen no dudará en bebérselo de un trago hasta hacerlo desaparecer.

Colaboración con el programa “La escotilla”, de Eguzki Irratia, el miércoles, 7 de octubre de 2015.

es tiempo de confianzas… que hay que trabajarlas

El curso que termina ha sido de infarto, resistiendo los últimos coletazos del Régimen, en ello estamos, y con la mirada puesta en una Iruñea en la que las vecinas y vecinos volvamos a ser protagonistas, en el Ayuntamiento y en la calle, de un nuevo tiempo en el que el principal reto va a ser reconocer al de enfrente, para lograr estar, en más ocasiones de las que podamos pensar, uno al lado del otro. El reconocimiento y respeto de la diversidad de Iruñea en los diferentes ámbitos tiene que ser el objetivo que nos marquemos como prioritario a partir de ya. Es hora, así lo ha trasladado la propia ciudadanía, de acabar con la exclusión que décadas de gobiernos de derechas han impuesto en esta ciudad. Es hora de llegar a acuerdos, en lo que nos une principalmente y también en lo que nos pueda diferenciar, porque también las diferencias hay que acordarlas. A nadie se le ocurriría pensar que desde el domingo 24 a esta parte ya no hay diferencias y que todo es de color rosa. En Nafarroa y en Iruñea siguen existiendo esas diferencias, entre quienes han mantenido las políticas excluyentes y las fuerzas del cambio, pero también entre quienes abogamos por un cambio incluyente y duradero para esta ciudad. Por eso es indispensable acordar también las diferencias y disensos.

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Han sido décadas de exclusión en Iruñea, décadas en donde se nos ha robado hasta el protagonismo a las vecinas y vecinos. Tenemos una oportunidad excepcional de poder dar la vuelta tantos años de cortijo, pero para hacerlo, la empatía, comprensión y reconocimiento de quien está al lado son imprescindibles. Si algo hemos aprendido desde que se creó primero Bildu y después EH Bildu es que la confianza es algo que hay que trabajar diariamente, de forma personal y colectiva, ya que sin confianza entre las personas que van a tener que trabajar conjuntamente es muy difícil, por no decir imposible, avanzar en los objetivos marcados. Si algo ha dejado claro la ciudadanía es que las fuerzas que estamos a favor de este ansiado cambio, tenemos que entendernos y a ser posible gestionar y gobernar en común y en equipo.

En Iruñea el resultado electoral del pasado día 24 ha dejado las cosas más o menos claras para la alternativa a los gobiernos del Régimen. EH Bildu ha sido la segunda fuerza en el Ayuntamiento y la primera entre estas fuerzas del cambio. Ya en campaña la candidata de Geroa Bai anunció su apoyo al candidato de la primera fuerza del cambio, en este caso Joseba Asiron. Ya no hay vuelta atrás y las condiciones se deberán poner para la conformación de un gobierno progresista, no para la elección del alcalde. El objetivo prioritario era ese, conseguir desalojar a UPN de su cortijo y en ese sentido vamos camino de conseguirlo si atendemos a lo dicho por Geroa Bai, Aranzadi e Izquierda-Ezkerra en la primera ronda de contactos mantenida con EH Bildu. El apoyo de estas fuerzas a Joseba Asiron para llegar a la alcaldía está asegurada, toca, por lo tanto, trabajar ahora para poner las bases de un gobierno municipal progresista e inclusivo. Algo diferente no será comprendido por la ciudadanía que ha puesto un mandato encima de la mesa: señoras y señores, entiéndanse, pero queremos un gobierno municipal que asegure el cambio en el Ayuntamiento.

A mi me gustaría que este gobierno municipal fuese la punta de lanza de un equipo mucho más amplio formado por todas las personas que creemos en una Iruñea incluyente. Me gustaría que fuesen un grupo de pedagogos que explicasen con palabras comprensibles los pasos que se van dando y las políticas que se ponen en marcha; que fuesen los gestores de espacio abierto a la participación, al crecimiento y a la construcción entre todas y todos; que fueran una ventanilla de información transparente continuamente abierta a las vecinas y vecinos. Me gustaría que fuese un grupo de mujeres y hombres que trabajasen duro por la paridad, por la igualdad de derechos para todas las personas y por el reconocimiento de todas y cada una de las vecinas y vecinos de Iruñea. Me gustaría también que fuesen esos trabajadores públicos que se sometan al control y critica de la ciudadanía. Me gustaría que fuesen los primeros y primeras en las luchas sociales, en favor de la vivienda, de la educación, de la sanidad y de las condiciones laborales dignas y que fuesen así mismo la defensa de la gente joven, de las personas mayores y de las crías y críos. En fin, me gustaría que este nuevo gobierno municipal fuese ese equipo en quien pueda confiar para hacer de Iruñea una ciudad abierta, respetuosa, sostenible y libre.

Este cambio que se va a dar en el Ayuntamiento es uno más, importante desde luego, de unos cuantos cambios que se tienen que dar en Iruñea en particular y en la sociedad en general. Es hora de trabajar todos estos aspectos también en la calle. Es el momento de empezar a crear confianzas entre las vecinas y vecinos de Iruñea que llevamos tanto tiempo pensando que las diferencias son un obstáculo para el entendimiento y no una riqueza para seguir avanzando.

Colaboración con Eguzki Irratia para el programa La Escotilla del 3 de junio de 2015.