parte de nuestra historia

Desde hoy mismo se puede visitar y apreciar la nueva decoración del zaguán de la casa consistorial de Iruñea. Por decirlo resumidamente y de manera concisa, es una decoración acorde con el espíritu de apertura que ya en su portada anuncia el propio edificio. La puerta está abierta para todos, pero sobre todo el corazón, ha dejado de ser una simple inscripción en latín para hacer efectiva, al 100%, el sentido de la misma. Atrás quedó, hace más de dos años, ese ayuntamiento con las puertas cerradas a cal y canto, al que nos tenían acostumbrados los gobiernos de UPN. Con esta remodelación, cualquiera que quiera visitar el zaguán podrá hacerlo y ver parte de nuestra historia y quien quiera visitar todo el edificio podrá realizarlo apuntándose en la oficina de turismo que hay en el edificio de Casa Seminario, en la misma plaza consistorial.

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Fotografía del Ayuntamiento de Iruñea

Ese zaguán ajado y rancio, con la pintura de sus paredes oscura, con el escudo de la casa de los Borbones tallada y policromada presidiendo el acceso principal, con las alfombras carcomidas y con los cuadros de mala calidad de los diferentes reyes españoles que, tras la conquista del Reino de Navarra existieron, todo eso es historia. Esa decoración típica de un ayuntamiento franquista y que respondía a la propia ideología y discurso de la dictadura, que resaltaba la sacrosanta unidad española, además con mal gusto artístico, ya no es parte del relato principal de esta ciudad. Iruñea tiene, tenía que tener desde hace tiempo, un relato más acorde con sus orígenes y su historia principal y no el relato que los vencedores del golpe militar del 36 hicieron en 1951 con la rehabilitación del edificio (en realidad solo dejaron en pie la fachada de José de Zay y Lorda, arquitecto que diseñó la fachada barroca a mediados del XVIII). Es curioso, aunque no sorprendente, que UPN haya hecho bandera de la defensa de la antigua decoración franquista, sin importarle que esa decoración hubiese sido ideada con un fin ideológico por la dictadura  de Franco. Es evidente que tendrán que revisar su nuevo logo de partido que pretendieron presentar la semana pasada como el de un partido moderno y actual. Por de pronto, en la visita que esta mañana se ha hecho a toda la corporación, han hecho boicot explícito a la misma. Está claro que esta nueva decoración y el espíritu de apertura que significa no va con ellos, por muchos logos de origami que se inventen.

En cuanto a los elementos que componen la nueva decoración, están las serigrafías que decoran algunas paredes, los elementos representativos del ayuntamiento que se exponen en vitrinas y los nuevos cuadros que decoran las paredes, desde el zaguán hasta el segundo piso por toda la escalera principal.

Serigrafías

El elemento principal del zaguán es, sin duda, la serigrafía en la pared principal, de la representación manuscrita y polícroma más antigua que se conoce del escudo de la ciudad. Este escudo ilustra el primer inventario de los documentos del Archivo Municipal, realizado en 1598. Muy significativo es el texto que aparece al pie de este escudo y que es el primer texto conocido que hace referencia a Iruñea, concretamente de Estrabón, geógrafo e historiador griego que vivió entre el 64 y el 24 antes de nuestra Era. El texto recogido, en el original griego, en castellano y en euskera, dice lo siguiente: Pasada la Jacetania, hacia el Norte, se encuentra la tribu de los Vascones, donde hay una ciudad llamada Pompelon, que es como decir la ciudad de Pompeyo. En los huecos de las escaleras se han colocado, por un lado,  el plano original que Zay Lorda realizó en 1755 para la fachada de la casa consistorial, que curiosamente contiene las dos opciones que presentó, y parte del texto del Privilegio de la Unión en la que se ordena que se edifique el edificio en el lugar en el que se encuentra, entre los tres antiguos burgos de Nabarreria, San Cernin y San Nicolás. En el otro lado se representa el plano que Joaquín Martinena hizo de la ciudad antigua para su tesis, acompañado de otra parte del texto del Privilegio de la Unión, del 8 de septiembre de 1423 en donde se ordena la unión de los tres burgos en una sola jurisdicción.

Elementos representativos

En los huecos de las escaleras se han dispuesto tres vitrinas que exponen elementos que representan a la propia ciudad. Por un lado están las tres mazas que acompañan en todas las ocasiones en que el Ayuntamiento desfila en cuerpo de ciudad y las seis llaves de las antiguas puertas de la ciudad y la de los toriles de la Plaza del Castillo. Tanto las mazas, como las llaves, se encontraban, desde siempre, en el despacho de Alcaldía, casi ocultas a la vista de la ciudadanía. En el otro lado, una vitrina alargada, contiene un facsímil del antiguo pergamino donde viene recogido el texto del Privilegio de la Unión de 1423. Actualmente y todos los años durante los días en torno a la fiesta del Privilegio de la Unión, se puede ver el pergamino real en las visitas guiadas que se realizan a la casa consistorial y a las que hay que apuntarse en la oficina de turismo o bien desde la página web. Este documento está generalmente guardado y custodiado en los Archivos Municipales.

Cuadros

En sustitución de toda la banda de monarcas españoles, las escaleras principales del Ayuntamiento lucen ocho antiguos carteles de las fiestas de San Fermín, realizados por diferentes artistas y que recogen, así mismo, parte de nuestra historia reciente.

Cartel de 1903, de Manuel Salvi, con la iluminación eléctrica como principal elemento.

Cartel de 1904, de José Galiay, que recoge la llegada del automóvil y el nuevo monumento a los Fueros realizado el año anterior.

Cartel de 1919, de Enrique Zubiri, con una figura femenina representando a la Fama.

Cartel de 1920, de Javier Ciga, de gran calidad artísitica y con el kiliki Barbas como protagonista.

Cartel de 1929, de Jesús Basiano y Carlos Landi, con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos desfilando por la plaza consistorial.

Cartel de 1934, de Leocadio Muro, con iconos festivos.

Cartel de 1941, de Pedro Lozano de Sotés, con el cabezudo del alcalde y el encierro.

Se ha editado, también, un pequeño tríptico explicativo. Cartel de 1958, de Mariano Zaragüeta, con un timbalero municipal como protagonista.

Definitivamente es una decoración hecha con gran sentido del gusto y de buena calidad, pero sobre todo, recoge el sentir de la pluralidad de la ciudad a través de la historia de Iruñea. No dejéis de visitarla.

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la amabilización

Si buscamos la palabra amabilizar o amabilización, no la encontraremos en ningún diccionario. Pero no hace falta, por lo menos no a mí. El término está bastante claro. Amabilizar: hacer más amable algo. Y es que ese es el objetivo principal del reordenamiento del tráfico y calles del I Ensanche que se ha acometido en las últimas semanas y que hoy se pone en marcha. ¿Y para quién se hace más amable toda esa zona? Evidentemente para el peatón, que es y debe ser la prioridad en cualquier tipo de política de movilidad sostenible que se emprenda.

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¿Qué supone toda esta amabilización? Principalmente supone que toda esa zona va a ser un espacio sostenible, accesible y sereno para la ciudadanía. Se va a ganar en espacios amplios para poder transitar andando, en bici y con menos coches privados que van a tener su acceso más limitado. El transporte público va a modificar sus líneas para acercarlas más al Casco Viejo, a Alde Zaharra. En definitiva, supone que quien se acerque a esa zona por ocio, esparcimiento o a comprar en los pequeños comercios, va a hacerlo, muy preferentemente andando, en bici o en villavesa. Y quien quiera seguir utilizando el coche privado, va a poder hacerlo ya que podrá seguir aparcando en los diferentes parkings subterráneos de la zona. Otra cosa es que merezca la pena hacerlo.

¿Y las vecinas y vecinos de la zona? Tendrán acceso a sus casas con total normalidad gracias a la tarjeta de residente. Los servicios de reparto y urgencias también van a poder acceder. Unos con un horario, tal y como se hace ahora y otros cuando la urgencia lo precise. Sin problemas.

Volviendo al diccionario, leemos que amable es quien es digno de ser amado. Y esa es la gran diferencia con las políticas de movilidad de hace unos años, cuando gobernaba UPN. Esos Ayuntamientos se dedicaron en cuerpo y alma a favorecer el uso del vehículo privado y a fomentar un tipo de comercio como el Corte Inglés, llenando todo el centro de aparcamientos por debajo del suelo, sin importarles llevarse por delante parte de la historia de Iruñea. Ahora el objetivo es mejorar la vida de las vecinas y vecinos de Iruñea, hacerla más amable, y eso es lo que se consigue con este proyecto que a buen seguro significa un cambio histórico en el concepto y modelo de ciudad. Un modelo que con los años seguirá extendiéndose por todo el mapa.

Van a ser días de dudas, de dejar unos hábitos y tomar otros, de cambiar las costumbres. Con paciencia lo iremos consiguiendo. Merece la pena. ¡Ánimo!

Cualquier duda se puede aclarar en la página web del Plan de amabilización.

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unas fiestas sin igual

Éramos unos críos. Qué se yo, tendríamos unos cinco o seis años. Vestidos de blanco, con pantalón corto, la faja que se me caía a pesar de que el aita me la había puesto como se ponen la faja los dantzaris, que por cierto, suelen ser, con permiso de pelotaris, quienes mejor se la ponen, será cuestión de práctica y costumbre. Txapela roja, hoy en día desaparecida y relegada a las dantzas y alpargatas, como siguen llevando en Lizarra. La ama y mis tías se reían y hablaban entre ellas mientras nos vigilaban, los abuelitos no iban de blanco, para eso esperaban al día siete, y mis primos, mi hermana y yo, jugábamos a los kilikis por allí. Y en un momento dado darían las doce y escucharíamos el sonido del txupinazo que se había lanzado dos calles más allá, desde el Ayuntamiento. Pañuelico al cuello y a seguir jugando. No creo que mis abuelos se lo pusieran. No hasta el siete. El aita y mis tíos no estaban, o aparecían después, no lo recuerdo. Pero sí me acuerdo que el aita, en algún momento, me cogía a hombros, entre risas, y me compraba una trompeta de plástico dorado, o un tambor, dependía del puesto que encontráramos a nuestro paso. En aquellos tiempos no había migrantes subsaharianos vendiendo lo imposible para sobrevivir. Las txarangas y txistus, algunos gaiteros eran la música que nos encontrábamos en el camino. Estafeta, bares, llenos de gente, pero sin agobios. En el Monas un frito de huevo, en el resto alguna croqueta y un kas de naranja.

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Un año, seguro que con menos de ocho años, la tía Pili y la ama nos llevaron a mi hermana y a mi al Riau Riau, a la puerta del Ayuntamiento, a esperar el primer compás. Había mucha gente, pero a nosotros nos dejaron dentro de un cordón que un montón de mozos de peñas habían hecho para que La Pamplonesa y la corporación pudiesen avanzar. Se abrieron las puertas y allí, entre aquellos hombres sudados, con la ama y la tía riendo y bailando, canté con mi voz de crío las primeras notas del Vals de Astrain. “A las cuatro el seis de julio, Pamplona gozando va, pasando calles y plazas, las vísperas a cantar…”. Unos señores muy elegantes, con un sombrero llamado chistera, salieron detrás de la banda. Me dijeron que eran el alcalde y los concejales. El alcalde tenía barba y fumaba un puro, las concejalas iban con un vestido muy chulo y entre compás y compás la gente gritaba ¡riau riau! Algunos de esos señores bailaron con la ama y la tía, mientras algunos de los señores sudados nos cuidaban a Bea y a mí. Después nos fuimos a casa de la hermana de un tío nuestro, en la calle Mayor, a esperar que pasara el Riau Riau. Y parecía que no llegaba nunca. En un balcón de al lado, un señor con organillo tocaba el vals y otras canciones, algunas de Rafaela Carrá que nos daban mucha risa. Y algunos tiraban pozales de agua a la gente. Ese día veíamos por primera vez a los gigantes y nos comprábamos la pegatina de la comparsa.

Ese era el seis de julio para mí, siendo crío. Recuerdos y felicidad. Mis abuelos ya no están, la ama tampoco. Alguno de mis tíos tampoco. Ahora hay muchos más primos y primas. En la Plaza del Castillo casi ya no se puede entrar, los subsaharianos y resto de migrantes luchan por vivir, aguantando lo inaguantable. Hoy casi todo el mundo se viste de blanco. Música hay en cualquier esquina y casi lo que menos se escucha es una txaranga. Del kas hemos pasado a la cerveza, los guiris beben sangría comprada, como si fuese lo mejor de la fiesta. Es su tradición. Está claro que cada cual tenemos las nuestras y la fiesta la de todos. Porque de eso se trata, de vivir la fiesta con ilusión, de la manera que más nos guste y sin incordiar al de al lado. No sé si la ama y mis tías habrían tenido que aguantar mucho baboso, seguro que alguno sí. Ahora también las mujeres sufren babosos, agresiones de muchos tipos. Pero ahora, la sociedad, poco a poco, estamos aprendiendo que nadie tiene que aguantar a ningún baboso. No es no.

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Este año son los primeros Sanfermines de Amaiur, mi sobrino. En cierta manera envidio la oportunidad que tiene y va a tener en los próximos años de ir descubriendo la fiesta. Espero que algún día recuerde que, independientemente de cómo haya decidido disfrutar de las fiestas, su aita y su ama, su tía y su tío, su aitona, estaban por allí riéndose, bailando, llevándole a los gigantes. Un día, casi con seguridad, su aita le llevará a Santo Domingo, a correr por primera vez el encierro. Seguramente recordará las croquetas y el kas de naranja por la Estafeta, jugando con el resto de hijos e hijas de primos y primas. Espero que el recuerdo que tenga sea la mitad de bueno que es el mío. Hoy a las doce, el txupinazo me pillará en el Ayuntamiento, con invitados y amistades. Pero tengo la seguridad que recordaré, como todos los años, la felicidad de la ama, el cariño de los abuelitos, las risas de mis tíos. Y seré feliz, estaré emocionado, pero sobre todo agradecido a quienes me hicieron cantar por vez primera aquella canción, “porque llegaron las fiestas de esta gloriosa ciudad, que son, en el mundo entero, unas fiestas sin igual, riau, riau!!”.

Gora San Fermin!!!!!

2ª parte

Hemos alcanzado el ecuador de la legislatura 2015-2019, se han hecho las valoraciones de la primera mitad, se han marcado los objetivos para el segundo tiempo y se encara con el trabajo anterior el trabajo todavía por realizar. Si los dos primeros años han supuesto en el cuatripartito un continuo enriquecedor ejercicio de consenso para sacar adelante los proyectos en el Ayuntamiento de Iruñea y una incansable dinámica de diálogo, con sus altibajos, todo acompañado de la necesidad de un aprendizaje colectivo diario, dentro y fuera del Ayuntamiento, los dos años que quedan hasta llegar a mayo de 2019 van a estar marcados, sin duda, por la eclosión de multitud de proyectos que han sido trabajados y preparados desde su base en los meses pasados y por la perspectiva de renovar un Ayuntamiento progresista, plural y conectado a la gente.

La oposición con UPN y sus diferentes instrumentos marcando el estilo y con PSN, desafortunadamente, compartiendo la estrategia de la ultraderecha navarra, en un continuo estado de shock, se ha dedicado a sus obsesiones identitarias, a la pataleta cada vez que veían que los privilegios que habían construido desde el Régimen iban cayendo uno tras otro y al enfado por su propia incapacidad y sin un proyecto, más allá del interés particular, de cara a esta ciudad. De puertas adentro hemos asistido atónitos a una bancada de UPN desagradable en el estilo, bronca en las formas y con el único objetivo de tensionar el ambiente en el Ayuntamiento. A decir de las y los trabajadores de la casa consistorial, nunca, en los muchos años que llevan algunos de estos funcionarios trabajando en el consistorio, nunca, habían asistido a algo semejante. Desde el gobierno municipal, con paciencia infinita, se ha gestionado este ambiente lo mejor posible, aplicando el reglamento con bastante mano izquierda y centrándose en la gestión diaria. Porque desde el cuatripartito somos conscientes de que el objetivo de UPN no es otro que el de restar las energías necesarias para seguir adelante con el cambio. El objetivo del Régimen sigue siendo el cambio.

Ayer, en el último pleno del curso, asistimos a un episodio que redunda en esta estrategia de UPN. Una vez más, las concejalas navarreras, Ana Elizalde y María Caballero, tal y como han venido haciendo en los dos años anteriores, se dedicaron, constantemente, a interrumpir a los compañeros de corporación en sus intervenciones, hablando y gesticulando mientras algún miembro del gobierno municipal intervenía desde su asiento. En estos dos años se ha podido ver en los vídeos grabados en los plenos y en la parte pública de la comisiones informativas, la actitud de estas dos concejalas y algún otro compañero de bancada. Lo que no se ha podido ver es la actitud que tienen normalmente cuando son conocedoras de que ninguna cámara les graba. Son sesiones a puerta cerrada que en muchas ocasiones han sido, cuanto menos, dantescas. Y ayer, el alcalde tuvo que llamar la atención, de nuevo, a estas dos ediles, cuestión que disgustó a UPN. A pesar de la paciencia demostrada, ayer el alcalde hizo un gesto privado al portavoz de UPN señalándole la cara que tenían sus compañeras con esa actitud. Quizás el fallo fue intentar humanizar la situación con un lenguaje de tú a tú entre Asiron y Maya, cuestión que Maya aprovechó, tras dos segundos de pensarlo, para llevar a cabo su papel en la farsa montada. Se levantó de su asiento y de pie se puso a gritar y vociferar por la llamada de atención del alcalde. Sobrepasado el límite permitido y ante la falta de respeto del portavoz navarrero al Pleno, a la corporación y al público asistente, el alcalde le apercibió avisándole hasta en tres ocasiones hasta que, en aplicación del reglamento, tuvo que expulsar al portavoz de UPN, cosa que hizo cuando la bancada derechona hacía ya un rato que estaba abandonando el salón de plenos. Sorprende cómo Enrique Maya, un señor que ha sido alcalde, se presta a este tipo de números tan poco edificantes.

En el necesario receso para evaluar la situación, el alcalde, entendiendo la necesidad de solucionar el episodio ocurrido, mantuvo una conversación con el portavoz expulsado, asumió el gesto innecesario que de manera privada le había hecho en el salón de plenos y terminaron acordando, con un apretón de manos, que toda la bancada de UPN volvería a ocupar sus asientos. Pudo así terminar, de manera más tranquila, el último pleno del curso.

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Pero nada más allá de la realidad, ya que pasadas pocas horas, el propio presidente de UPN, Javier Esparza, en una nueva demostración de oratoria política, publicó un tuit en su cuenta que decía textualmente “Asirón (sic) expulsa del pleno a Maya. Asirón (sic) representa a los fascistas de EH Bildu amigos de ETA y Maya a los demócratas. El mundo al revés”. Un tuit con una carga de profundidad absolutamente denunciable y con un mensaje fuera de lugar tras el acuerdo entre Asiron y Maya. Resulta incomprensible que un acuerdo sellado con un apretón de manos entre el alcalde y un ex-alcalde lo hagan saltar por los aires de una forma tan baja. Y así se lo hizo saber el alcalde Asiron a Maya tras ponerse en contacto con él, pidiéndole que hiciese las gestiones oportunas para que el tuit fuese retirado, porque el alcalde de Iruñea no tiene porqué aguantar esos insultos públicos, y menos de un representante político y porque la ciudad merece un respeto que el presidente de UPN no demostró ayer. En su exabrupto pretendiendo otorgar el label de democracia, no se dio cuenta que el label demócrata lo da la ciudadanía, una ciudadanía que hace dos años decidió que UPN no gobernara, decidió que otra gente se dedicase a airear y sanear las instituciones y decidió que UPN se tenía que ir a la esquina de pensar. Pero siguen sin pensar, siguen en sus trece, siguen pretendiendo mantener la ciudad de los buenos y los malos que ellos mismos crearon para su interés particular (el del Régimen).

El alcalde representa a la ciudadanía. A toda. Ese es el label del alcalde Asiron. Algo que ellos no consiguieron en todos los años que gobernaron la ciudad.

euskera, derechos y convivencia

El año pasado, por primera vez en la historia de Iruñea, el Ayuntamiento decidió, de manera mayoritaria, hacer política incluyente y para toda la ciudad con las escuelas infantiles, en vez de hacer politiqueo partidista y excluyente, tal y como se había realizado hasta entonces. Pero lo que algunos no pudieron conseguir en unas elecciones democráticas, esto es, tener el apoyo suficiente para continuar con sus políticas frentistas y anticiudadanas, intentaron hacerlo mediante un recurso judicial. El propio juez pretendió, y de hecho puso en marcha, unas medidas cautelares para paralizar toda la campaña de matriculación en escuelas infantiles, poniendo en entredicho la continuidad de dicha campaña y la posibilidad de elección libre de centro y lengua para centenares de padres y madres. Tuvo que venir un órgano superior de la misma audiencia, para suspender dichas medidas cautelares. Hace casi una semana, el mismo juez corregido posteriormente, ha dictado sentencia en el recurso interpuesto, dando la razón a los recurrentes. El Ayuntamiento ya ha anunciado que se recurrirá, por no ajustarse a derecho. Esta claro que esto es Iruñea y que todavía queda mucho por cambiar.

Tuvieron que pasar 30 años para que el Ayuntamiento de la ciudad, ese que tiene unos presupuestos gracias a los impuestos de todos y cada uno de los contribuyentes, pusiese como prioridad a la hora de gestionar el hecho, casi insólito hasta entonces, de proteger el bien general, el bien común. Uno de esos bienes, sin duda, es la educación y la infancia un sector sensible que merece todas las atenciones. Después de más de tres décadas, se empezó a corregir una desigualdad que había sido la punta de lanza en la manera de hacer política que UPN y el Régimen en general tuvieron en los largos años que estuvieron al frente del Ayuntamiento. A pesar de la demanda de escuelas infantiles en euskera, pese a que esta ciudad tiene dos lenguas oficiales, a pesar de los indicadores favorables en cuanto a la necesidad de implantar nuevas escuelas infantiles en euskera y pese a que este es un servicio voluntario pero público, a pesar de todo eso, la realidad era insistentemente ocultada por los sucesivos concejales de educación de los gobiernos municipales de UPN y parecidos. Aunque la demanda era de un 36%, solo se atendía el 10%. Pese a que existían 17 escuelas infantiles en toda la ciudad, solo dos eran en euskera. Y eso era algo que no había cambiado desde principios de los años 80, con Balduz siendo alcalde. Más de 30 años en los que el euskera, su conocimiento y uso y su integración en la vida social, pese a las políticas contrarias de UPN, ha evolucionado muy positivamente. Esas políticas de autolesión en parte del propio bien cultural y colectivo, así como identitario de esta ciudad, en Sudáfrica, en un tiempo, lo hubiésemos llamado Apartheid. Nosotras y nosotros lo llamábamos Naparheid. En Iruñea y Nafarroa ellos lo llamaban minoría y los disfrazaban de folclore. En Iruñea, cuidado, hay quienes, en estos momentos, lo quieren disfrazar de falsa convivencia.

Las madres y padres que querían llevar a sus criaturas a una escuela infantil en euskera, muchas veces, solo les quedaba la posibilidad de hacerlo en un centro privado. No tenían las mismas posibilidades que las madres y padres que llevan a su prole a la línea de castellano. Se vulneraban sistemáticamente sus derechos ciudadanos y lingüísticos. A día de hoy, pese a las dos nuevas escuelas en euskera abiertas en el curso pasado, la desigualdad entre ambas ofertas, en castellano (incluida la que tiene algunas horas de inglés) y en euskera, es todavía patente. Hoy en día todavía no se llega a cubrir la demanda existente en euskera. El porcentaje de padres y madres que tienen que llevar a sus hijos e hijas a una escuela privada, sigue siendo mucho mayor en la opción de euskera que en la de castellano. Por eso hay que seguir trabajando en favor de las escuelas infantiles en euskera. Por eso necesitamos seguir haciendo campañas específicas en favor de la matriculación en el modelo en euskera. Porque quedan muchos años para alcanzar la igualdad de oportunidades para quien apuesta por el euskera y porque las décadas de discriminación política necesitan decisiones y dinámicas decididas en favor de este modelo. Y desde luego desde el impulso general hacia las escuelas públicas, sea cual sea el modelo lingüístico de cada una de ellas.

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Pero hay que hacerlo bien, poniendo en marcha políticas y pedagogías actuales y coherentes. Y en estas estamos cuando hay quien cree que por introducir el concepto de la convivencia entre medio ya está todo arreglado. Hay cierto sector en la izquierda en esta ciudad que cree que la diversidad cultural, política y lingüística de Iruñea hay que dejarla patente incluso en los patios de las escuelas infantiles municipales. Para ellos y ellas eso es convivencia, o por lo menos eso pretenden hacer creer. Estoy totalmente en desacuerdo con esa idea. Hoy en día el euskera sigue siendo una lengua minorizada en esta ciudad y todavía con menos oportunidades en su desarrollo, uso y por lo tanto respeto. Pretender que las niñas y niños que asisten a escuelas en euskera se mezclen con las niñas y niños de castellano en el patio y en los juegos de la escuela, es obviar el hecho de que el idioma único que empleen dichos niños será siempre el castellano, que es el idioma común de todos ellos. Y eso, se diga como se diga, se disfrace como se disfrace, no es convivencia. Eso es una irresponsabilidad política y una falta de criterio profesional como la copa de un pino. Afortunadamente los críos a esa corta edad no tienen problemas de convivencia, por mucho que algunos padres y madres y fuerzas políticas sí los tengan. Si es por convivencia, las personas, en edad infantil, no hacemos distinciones de idioma a la hora de comunicarnos y relacionarnos. A esa edad, si tienen que utilizar el castellano como lengua para comunicarse en la calle, lo harán sin ningún problema. ¿Qué problema existe para que las niñas y niños cuyos padres y madres han elegido el modelo en euskera puedan hacerlo íntegramente en las horas que están en la escuela? ¿Acaso estos niños y niñas van a desarrollar menos aptitudes de convivencia que los niños y niñas de las escuelas en castellano?¿O es que hay quien piensa que el desarrollo de la convivencia es más fácil en castellano que en euskera? De nuevo es la lógica de quien se sabe mayoría y desde el desconocimiento cree su vivencia y pensamiento el más óptimo. De nuevo es la cara de la imposición, reconocida o no, la que asoma en esa lógica.

Como digo, es un error pretender disfrazar de convivencia la imposición, consciente o inconsciente, de una lengua mayoritaria, en este caso el castellano. La convivencia consiste en respetarse desde las diferencias que podamos tener y ser diferente no es ser mejor o peor. Nadie es mejor o peor por hablar una lengua u otra. Es hora de hacer política para toda la ciudad, igualando las oportunidades para todo el mundo. Es hora de dejar los discursos dogmáticos. Es hora de vivir la convivencia, respetando los derechos de todas las personas.

El camino del cambio es largo y lleno de dificultades. Pero lo importante es seguir avanzando.

Caminando, caminando voy buscando libertad, ojalá encuentre camino para seguir caminando.

Cantaba Victor Jara. Y así es.

Artículo basado en la colaboración con Eguzki Irratia para el programa La Eskotilla, del miércoles 1 de marzo de 2017.

introducción a lo sublime

Berlín, una tarde de 1829, Felix Mendelssohn da comienzo a la interpretación de una obra que ha permanecido olvidada casi un siglo. La Matthäus-Passion volvía a la vida gracias a un joven músico, de apenas 20 años, que la ejecutó en versión abreviada dirigiendo a la Berliner Sing-Akademie. Y se hizo la luz. Sirva esta entrada como introducción a la obra musical más sublime de todos los tiempos. No será la única vez que aparezca La obra en este blog. Tres coros, dos orquestas y seis solistas. Matthäus-Passion, BWV 244, de Johann Sebastian Bach. ¡Vamos a ello!

Estamos ante algo grandioso
Estamos ante algo grandioso

El maestro Bach era, desde 1723, el kantor de la Thomasschule (la escuela de Santo Tomás) de Thomaskirche de Leipzig, esto es, el maestro de música (y latín, aunque de esto pasó olímpicamente) de dicha escuela y el músico-director de la iglesia de Santo Tomás. Después de estar varios años ocupando diferentes puestos en diversas cortes alemanas, decidió que el puesto de la iglesia de Santo Tomás, un puesto de funcionario, era lo mejor para él y su familia. Porque resulta que ese puesto dependía directamente del Ayuntamiento de la ciudad y su función no era exclusivamente el aspecto musical de dicha iglesia, si no que abarcaba otras como la de Nikolaikirche (San Nicolás) y Paulinerkirche (San Pablo), esta última, la iglesia de la Universidad. Fue una época marcada, hasta el fin de sus días, por las desavenencias con el propio Ayuntamiento, que no atendía de forma conveniente las peticiones del músico. Se quejaba de la falta de instrumentos para interpretar las obras, teniendo en cuenta que tenía que componer una cantata para cada domingo y festividad litúrgica y a veces civil. El caso es que la liturgia tiene tres ciclos, así que completar los tres ciclos cuesta tres años. Imaginad la de cantatas y obras que tuvo que componer para todas esas fiestas.

Y llegada la Semana Santa y teniendo en cuenta que Leipzig era una ciudad donde imperaba el luteranismo, y como les encanta cantar himnos y corales y demás, pues en esas fechas se le doblaba el trabajo y tenía que componer e interpretar la propia Pasión de Jesucristo. Ni más, ni menos. Vamos a ver. Ya se que el tema no es lo más apetecible y tal, pero miradlo de esta forma. La Pasión es la historia de un tío que andaba por ahí hablando de manera un tanto revolucionaria al que unos colaboracionistas de los romanos le acusan de querer subvertir el orden establecido y eso en aquellos tiempos, como ahora, era el copón de la baraja. El romano de turno, un tal Pilatos, intenta desentenderse, pero los los del Sanedrín y tal (los sacerdotes hebreos) insisten, los muy cabrones. El caso es que, ya en plan desatados, al pobre Jesús, que así se llamaba el tío en cuestión, le hacen perrerías, lo torturan, le hacen desfilar por la ciudad medio desnudo después de ser torturado y cargando un madero de donde lo van a crucificar. Lo crucifican y claro, pues se muere. Quitadle todo el significado religioso por un momento, quitadle toda la cobertura añadida y os encontraréis con una historia terrible, desgarradora. Pues bien, el bueno de Bach consigue trasladar de manera sublime esos dos capítulos del evangelio de Mateo, añadiéndole unos himnos y poemas con ayuda de un amigo llamado Picander, exponiéndonos de manera impresionante el propio drama humano que nos cuenta ese libro. Un drama humano que a lo largo de nuestra historia y aún hoy se ha repetido constantemente, para desgracia de la humanidad. Los inocentes siguen siendo condenados, las torturas se siguen empleando por países supuestamente democráticos, el colaboracionismo con el sistema está a la orden del día, etc. Pero si profundizamos en los sentimientos humanos que estos hechos producen, nos encontramos con la tristeza, la incomprensión, la culpa, la esperanza, la delicadeza, el amor, la pena, el dolor, el arrepentimiento, la traición, la amargura, el descanso, la confianza, la pasión… Todo eso es la Pasión según San Mateo, la Matthäus-Passion, BWV 244 de Bach. La obra más sublime compuesta en todos los tiempos. ¿Recordáis que os dije que me solían decir que era muy categórico? En este caso, no hay más remedio, lo soy.

Coro I: "Venid, hijas, llorad conmigo".
Coro I: “Venid, hijas, llorad conmigo”.

En esta entrada no os voy a contar toda la historia de cómo Bach compuso esta magna obra (hablo ya como los locutores de Radio Clásica…), porque ya os he dicho que volveremos a ella en repetidas ocasiones, así que voy directamente a la parte que quiero comentar, que no es otra que el propio comienzo de la Pasión (Bach compuso otras pasiones, pero a esta se le conoce como La Pasión). La obra comienza con el primer número, el Kommt, ihr Töchter, helft mir klagen (Venid, hijas, auxiliadme en el llanto), que interpretan tres coros cantando cada uno su parte, porque sí, en esta obra hay tres coros, ni más ni menos (y dos orquestas). Podría decirse que en esta introducción queda resumida toda la obra y ya desde el principio, con las primeras notas instrumentales, queda patente el sentido trágico de esta historia. Se presiente una tensa calma, antes de que comiencen los coros. Nos situamos en los prolegómenos de la historia que cuenta. Esa primera parte que introduce este número nos cuenta los preparativos y desarrollo de la llamada Última cena. En cuanto a los coros decir que son dos coros con las cuatro voces y un coro de niños. Los dos coros completos comienzan un diálogo entre ellos. Preguntan y responden, cada uno con su letra, cada uno con su música. “Venid, hijas, llorad conmigo. Mirad”, dice el Coro I y el Coro II responde “¿A quién?” y responde el Coro I, “Al esposo. Miradlo”, “¿Cómo?”, le responde el Coro II, “Como un cordero” dice el Coro I. Como veis es un diálogo corriente, de preguntas y respuestas, con una temática religiosa evidente que presenta a Jesús como el cordero (inocente) que va a ser sacrificado. El caso es que, de repente, en medio de este diálogo, aparece el coro de niños (aquél coro de los niños de la escuela donde Bach era maestro cantor) que se ponen a cantar, con otra música, un himno luterano, es decir, una coral, porque con ese nombre es como se conoce a los himnos que son cantados por toda la comunidad en la religión luterana y por lo tanto eran conocidos por todo el mundo. Y el himno empieza a decir “Oh divino cordero inocente, sacrificado en el madero de la cruz” y tal. Pues eso, cualquiera diría que vaya jaleo se va a formar con los dos coros completos hablando entre si y un montón de críos cantando a su pedo. Pues no. Va y resulta que no. Y no solo eso, si no que el resultado es fascinante. Es, me imagino, lo que tiene ser un genio.

Cerrad los ojos y dejaros absorber por esta extraordinaria introducción.

Una versión

El vídeo que he puesto arriba con la ejecución de ese primer número de La Pasión, está interpretada por el Münchener Bach-Chor y la Münchener Bach-Orchester, dirigidos por Karl Richter en 1971. No es la versión que más me gusta de esta obra, por muchas cuestiones, pero su magnitud y profundidad en este primer número son incuestionables. Y como resulta que con esta obra casi cualquier grabación me entusiasma, voy a referirme a una que no la elegiría entre mis favoritas, pero que, aún así, me parece, sobre todo en los números de coro, impresionante. La interpretan los mismos que salen en el vídeo, pero nueve años después. Es una grabación que se hizo para el sello Archiv y que cuenta, como he dicho, con el Münchener Bach-Chor, el coro de niños Regensburger Domspatzen y la Münchener Bach-Orchester. En cuanto a los solistas, el tenor, con el papel de Evangelista (que es quien va contando la historia) es Peter Schreier; el barítono, que interpreta a Jesús es el fantástico Dietrich Fischer-Dieskau; la soprano es Edith Mathis; la contralto, Janet Baker; y el bajo, Matti Salminen.

El tiempo de esta versión es lento, a veces demasiado lento. Es, sobre todo, una versión romántica, seguramente parecida a la que Mendelssohn interpretó en el redescubrimiento de la obra en 1829. Pero la emoción en la interpretación es innegable. Yo soy de versiones más actuales de corte historicista, no tan sinfónicas, pero reconozco que esta versión me atrapa. Richter ya había grabado dos versiones anteriormente. Una en 1958, con los mismos coros y orquesta, también para Archiv, la segunda en 1963, con la orquesta y coro del Teatro Colón de Buenos Aires, para un sello desconocido, la tercera en 1969, con el coro y orquesta habituales, para Archiv, de nuevo, la cuarta vez en 1971, en vídeo con los habituales, para Unitel y Deutsche Grammophon, que es el vídeo que os he puesto y la quinta y última en 1980, que es la que os he comentado. Cinco grabaciones por tanto de esta extraordinaria obra. Si os decantáis por alguna de ellas yo elegiría la de 1980 y si no el DVD de 1971 (aunque lo tenéis entero en Youtube).

 

Os dejo, finalmente, con la lista de Spotify. Como veréis, las versiones están ordenadas según su duración, siendo la más corta de 5 minutos y 39 segundos y la más larga de 11.44, es decir, más de el doble de duración. Al final he puesto dos versiones, una instrumental y otra, muy curiosa, a modo de tango (bastante chula, por cierto). Pues eso, lo de siempre, disfrutad. En otras entradas seguiremos repasando esta obra.

https://open.spotify.com/user/1111910413/playlist/5DA4lN3Vya78QTrjSXjMvP&theme=white

Salesianos: Una llamada a la cordura

Por su interés, paso a publicar en el blog el artículo de opinión que el alcalde de Iruñea, Joseba Asiron Saez, ha escrito en torno al terrible proyecto del PSIS de Salesianos. Un artículo que por su claridad e interés recojo.

“La casa no oculta al hombre, sino que lo muestra”. Con esta frase de F.J. Sáenz de Oiza comencé, hace ya muchos años, mi tesis doctoral. Y la reflejé allí porque consideraba que tras ella se esconde una gran verdad, que los edificios que habitamos dicen mucho sobre nosotros y sobre el tipo de sociedad en que vivimos. De este modo, la ciudad se muestra como una suerte de agregado de decisiones, acertadas a menudo, y seguramente equivocadas en otros muchos casos. La Iruñea actual, con su generoso pulmón de zonas verdes, su tripartito casco antiguo, modesto y lleno de sabor, sus ensanches y sus barrios periféricos, muchas veces mal dotados y planificados, es el resultado de aquellas decisiones que tomaron quienes nos precedieron. Esa es la Pamplona que día a día vivimos, gozamos, sufrimos y, en definitiva, amamos.


El denominado PSIS de Salesianos se concibió para favorecer la construcción de un nuevo colegio para dicha congregación, y hacerlo además fuera de Pamplona. Así de claro. Y ello conllevaba buscar el máximo aprovechamiento económico posible, que en el caso del proyecto vigente se plasmaba en un conjunto de desmesuradas torres, alguna de las cuales alcanzaría los 18 pisos de alto. Un proyecto de la pasada legislatura, impulsado y diseñado por UPN, que se enmarcaba en un rosario de PSIS como los de Donapea, Maristas o Etxabakoitz, y que tenían el factor común de que secuestraban las competencias municipales en materia de urbanismo, favoreciendo intereses frecuentemente privados.

El Ayuntamiento de Pamplona no tiene instrumentos legales para parar el PSIS, que por definición es un planeamiento de incidencia supramunicipal. Más bien al contrario, el consistorio está obligado a otorgar licencia en cuanto se den las condiciones legales para ello, so pena de incurrir en prevaricación. Así las cosas, quien gestiona el PSIS es el Gobierno de Navarra, mientras que el otro agente implicado es la propia congregación Salesiana. Son ellos quienes tienen competencia para paralizarlo y/o modificarlo.

Los Salesianos llegaron a Pamplona en 1920, gracias al impulso de Antonio Aróstegui, que quiso así promocionar la formación profesional en Navarra, siguiendo modelos que había conocido en Argentina. Desde entonces, generaciones de profesionales se diplomaron en el centro de la calle Aralar, constituyendo un motor de desarrollo para toda Navarra. Así las cosas, es una auténtica pena que, tras 90 años de servicios, los Salesianos que tanto han dado y tanto han recibido de esta ciudad, se marchen dejando tras de sí el fenomenal “portazo” que supone un conjunto de torres desmesuradas y agresivas con el entorno.


El Segundo Ensanche de Pamplona fue diseñado por Serapio Esparza, siguiendo de forma un tanto retardataria los criterios empleados por Ildefonso Cerdá en el ensanche de Barcelona. Incorporaba la misma trama ortogonal igualitarista, con su “gran vía” (la avenida de Carlos III), y hasta su propia “diagonal” (la avenida de Baja Navarra). Y hay que reconocer que el arquitecto y quienes posteriormente desarrollaron el plan consiguieron crear un entorno con una doble virtud, el de ser diverso en lo social, pero homogéneo en lo estructural. Además, las jerarquías en ubicación y en altura, perfectamente reflexionadas, se reservaban para lo religioso (por ejemplo las iglesias de de San Ignacio o San Francisco Javier), lo político (Palacio de Navarra) o incluso lo simbólico (la actual Plaza de la Libertad). En este sentido, cabe decir que el proyecto aprobado para Salesianos transgrede la filosofía del Ensanche. Que no respeta ni su trama ni su volumetría, puesto que eleva nueve torres por encima del entorno construido, una suerte de “pequeña Manhattan” que desborda el perfil del limes arbolado de la ciudad y rompe la línea de cielo de Pamplona, allí donde hasta ahora mandaba la muralla y la Catedral. Y es que, si el proyecto se ejecuta en su actual forma, quien suba por la cuesta de Beloso y mire hacia su derecha no verá enseñorearse el perfil predominante de sus torres barrocas, que quedarán empequeñecidas y ninguneadas por los bloques de cemento.

En el entorno de este mismo debate se ha dicho ya, y con muchísima razón, que la calidad de un edificio no depende en modo alguno de su altura. Hay edificios altos bellísimos, al igual que existen otros de desarrollo horizontal que son auténticos bodrios. Pero lo que parece incuestionable es que levantar nueve torres de hasta 18 plantas, aplastando a los edificios del entorno e impactando sobre el skyline de la ciudad justo allí donde su antiquísima muralla y su catedral son visibles, es un auténtico despropósito. Hay quien en días pasados ha dicho que muchas veces en la historia de la arquitectura se han construido edificios hermosos en entornos con los cuáles no armonizaban, y se ponía como ejemplo el Centro Pompidou y el museo Guggenheim. Y hay que reconocer la comparación fue comedida, puesto que con la misma línea argumental podía haberse remontado al Taj Mahal, al campanile de Pisa o a la torre Eiffel. Sin entrar a juzgar la calidad intrínseca de los bloques de viviendas proyectados para Salesianos, el verdadero debate radica en pensar si su resultado final se acercará más al centro Pompidou, o si más bien abundará en errores viejos cometidos en esta misma ciudad. Por ejemplo en nuestro recoleto paseo de Sarasate.


Se ha dicho que la muralla es el elemento más importante de la realidad física y simbólica en las ciudades preindustriales. Y es que, más allá de su funcionalidad defensiva, las murallas marcaban un límite físico, un ámbito seguro y conocido, libre de los peligros de la terra nullius exterior, un marco propio para las relaciones humanas y un entorno de solidaridad colectiva. Constituían una eficaz barrera profiláctica contra epidemias y pestes, y eran percibidas, en suma, como el contenedor de un ámbito legal, impositivo y moral. Por ello es tan importante que, allí donde se han conservado, las ciudades integren sus murallas, las respeten y las potencien. Y precisamente en ese empeño se encuentra el gobierno municipal de Iruñea, que en estrecha relación con algunas ciudades amuralladas del entorno, como Bayona, Jaca y Hondarribia, desarrolla proyectos comunes en el terreno turístico y cultural. Y no se nos escapa que, aunque en defensa de este proyecto hay quien ha dicho que las altísimas torres tienen el beneficio de liberar espacio público en su base, no es este ni mucho menos su objetivo primordial. Más bien nos inclinamos a compartir, con Jehel y Racinet (1996), la creencia de que este tipo de ruptura con el entorno, que a lo largo de los tiempos ha tomado muy diferentes formas, lo único que denota es “la voluntad de distinguirse”, cuando no de reafirmar determinados egos. Era así en la Edad Media, y sigue siéndolo, salvando las distancias, a día de hoy.

Séneca dijo que la ciudad se construye en una era, y se destruye en una hora. Quizá el filósofo exageró un tanto, al menos en los plazos. Lo que sí es cierto es que la Pamplona del futuro será, en buena medida al menos, el resultado de nuestros actuales proyectos, y es ahí donde tenemos una responsabilidad insoslayable. Nos equivocamos si pensamos que somos los dueños de esta ciudad, tan solo somos los depositarios de ella, porque pertenece también a quienes nos precedieron y a quienes algún día nos sucederán. Por todo ello, si bien es cierto que ser alcalde de Iruñea es de lo más hermoso que puede ocurrirle a un pamplonés, no es menos cierto que ello entraña servidumbres, y una gran responsabilidad. Y en este momento la obligación moral de quien esto escribe es hacer una llamada a la cordura, al buen juicio y al diálogo entre las partes. Porque estoy persuadido de que aún estamos a tiempo.

Joseba Asiron Saez

Alcalde de Pamplona/ Iruñeko alkatea.