#altsasukoakaske

El martes estuve casi una hora con dos madres y un padre de los chavales de Altsasu. La reunión era para poder hablar antes del pleno que se celebra esta tarde, en donde se debatirá, y previsiblemente aprobará, una declaración apoyando la manifestación que el 14 de abril recorrerá Iruñea pidiendo justicia para los acusados altsasuarras.

La intención de Aritz y yo no era más que la de escuchar a la gente que viniese. Llevaban toda la mañana de reunión en reunión por la casa consistorial, contando a todo el que quisiese escuchar su rutina desde hace casi 500 días, desde que en medio de un montaje mediático-político-judicial, sus hijos e hijas fuesen detenidos y encarcelados por una bronca en un bar, en la noche de ferias. Rutina que consiste en contar a todo el mundo la injusticia que están viviendo, los ocho jóvenes, las ocho familias, las cuadrillas de los ocho, los conocidos de los ocho y de sus familias y sus amigos, un pueblo entero.

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Más allá del discurso que recoge el relato de los sucedido, más allá de escuchar esa parte ya conocida por nosotros, más allá de recibirles, algo que también hizo esa mañana el representante del PSN para poder mostrarles la mayor de las frialdades posibles ante su caso, me interesaba saber cómo estaban ellos personalmente. Es fácil imaginar lo qué puede sentir una madre o un padre cuando su hijo está sufriendo esta injusticia, pero aún y todo quería escucharlo de sus propios labios.

“Tenemos la sensación de estar viviendo una pesadilla, una pesadilla que andaban buscando hace tiempo y casualmente nos ha tocado a nosotros”. La certidumbre de que esta situación era algo buscado es algo que tienen más o menos claro en todo el pueblo. No fue algo casual. Casual fue la riña en el bar, pero las consecuencias no. Eso estaba más o menos preparado y lo aprovecharon.

“Vivíamos tranquilamente, cada vez más. El ambiente estaba cada vez más reposado, los miedos se iban alejando. La gente más joven, la última generación de gente joven, no vivió los años duros de la represión. Todo eso se truncó de repente. El miedo, la tensión, las ansiedades volvieron de un día para otro. Retrocedimos veinte años en el tiempo”. Un pueblo constantemente represaliado y perseguido, ya desde que se declaró fiel con la República en el 31, con la tasa más alta de encarcelados por la insumisión, con un atosigamiento constante. Todo aquello se iba superando poco a poco, la convivencia se iba rehaciendo y de repente todo aquello se esfumó. Y se esfumó porque así quisieron que pasara.

 

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Un pueblo cada vez más comprometido con el euskera, con la cultura, con formas de emprender y encarar la vida. Un pueblo que en las dos últimas legislaturas ha tenido ayuntamiento abertzale. Un pueblo que sonreía y aún sonríe al futuro. “Nos la tenían guardada, no podían permitir que empezásemos a construir en vez de simplemente resistir”.

“Siguen sin entender porqué les está pasando todo esto. Salieron una noche de fiesta y ya no volvieron. Una bronca en un bar se convirtió en un hecho para ejemplarizar a todo un pueblo, a todo el valle, a todos esos pueblos que desde la rebeldía quieren construir su futuro”. Chavales de alrededor de 20 años, con peticiones fiscales de hasta 62 años. Saberte objeto de una venganza desmedida tiene que ser una losa muy pesada encima de ti, quizás demasiado pesada. Pero no están solos.

“En este tiempo hemos conocido a personas maravillosas. Gente que nos ha dejado dormir en sus casas cuando hemos salido a contar el caso. Una solidaridad inmensa y creciente que cada día nos fortalece y nos impulsa a seguir luchando”. Qué duda cabe que la solidaridad tiene esa función. Arropar, apoyar, impulsar, estar ahí, acompañar.

Por eso, en un momento dado, más allá de sentir muy adentro el sufrimiento de esas madres y padres, pude sentir el orgullo de estar delante de personas que con gestos muy pequeñitos se están enfrentando a un gigante desbocado y lleno de ira. Y no tengo duda que con nuestros pequeños gestos, el de cada una de nosotras y nosotros, conseguiremos un día que el gigante empiece, siquiera, a replantearse su odio. Las grandes victorias, esas que no salen en los libros de historia, porque son victorias que las consiguen la gente de la calle, son victorias conseguidas paso a paso. Por eso es importante que hoy en el pleno de Iruñea, a pesar de UPN y pese a PSN, se apruebe una declaración en solidaridad con los encausados de Altsasu. Por eso es tan importante en esta lucha, que todas y todos participemos en la manifestación del 14 de abril, para gritar una vez más #AltsasukoakAske!!!!!!!

comercio de ciudad, también en euskera

Que esta ciudad tiene dos idiomas oficiales es algo que está claro desde el propio nombre de la misma. Pamplona, la antigua ciudad de Pompaelo, cuando llegó el general romano era Iruña, Iruñea, La ciudad, la de los vascones. Hoy en día sigue siendo Pamplona e Iruña (oficialmente), Iruñea. Una misma ciudad, dos denominaciones. Una en euskera y la otra, castellanización del latín. Sea como fuere, nuestra ciudad. Y en ella se hablan dos idiomas, el castellano mayoritariamente conocido y el euskera en claro avance en conocimiento y uso, aunque todavía minoritario. Los dos idiomas son oficiales y los dos idiomas tienen los mismos derechos para poder ser utilizados en cualquier ámbito. O deberían tenerlos. El Ayuntamiento está trabajando duramente en ello, pero a pesar de los pasos dados, el proceso es lento. Y es que quitarse de encima la losa de décadas de genocidio lingüístico practicado por los anteriores gobiernos municipales (UPN-PSN, lo mismo da, que da lo mismo) es un trabajo arduo y fatigoso. Pero ganas y fuerza no faltan, y si no que se lo pregunten a los colectivos que trabajan el euskera en Iruñea.

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El caso es que desde el Ayuntamiento, con buen criterio, se está haciendo un estudio sociológico para conocer el conocimiento del euskera por parte de comerciantes. Un estudio sociológico es una técnica de investigación que utiliza la ciencia social que se encarga del análisis científico de la estructura y funcionamiento de la sociedad humana o población regional. Vamos, que no es unas preguntas sin más. Este tipo de estudios, por otra parte, son algo propio de la gestión municipal. Si se quiere trabajar algo primero hay que conocerlo, digo yo (y cualquiera con dos dedos de frente). En este caso a las personas que tienen comercios (comerciantes) se les está, además, ofreciendo ayudas para, si así lo desean, rotular en euskera, idioma, recordemos, oficial en esta ciudad. Se les ofrece información sobre clases de euskera para poder atender en ese idioma, etc. Algo que a todas luces redunda positivamente en el negocio. Si se puede atender a más clientes de manera que queden satisfechos por la atención, siempre será mejor para el negocio. Aquí y en Sebastopol.

Pues resulta que el portavoz de UPN, Enrique Maya, portavoz del partido que con su gestión aplicó una política de persecución y palo al euskera, en Iruñea y en toda Nafarroa, se queja y dice “que le dicen” que esto es como marcar con una “cruz” (en realidad era la estrella de David, Enrique) a los judíos en época de Hitler. Y el señor se queda tan tranquilo con semejante barbaridad. Uno de los que hizo del Ayuntamiento un cortijo cerrado con siete llaves inaccesible a las vecinas y vecinos, resulta que ahora nos cuenta que la gente le dice y le habla (siempre con gran preocupación, evidentemente). Una más de este grupo municipal perdido, sin rumbo, anquilosado en las mismas personas desde hace años y sin propuestas para la ciudad. UPN está ahora mismo dirigido por la ultraderecha y han decidido que la mejor estrategia de cara a mayo de 2019 es volver a los tiempos pasados, a los ciudadanos de primera y de segunda, al tensionamiento en las calles y a la mano dura con quien no comulgue con su ideología. La verdad es que tienen un problema, pero es su problema. El resto tenemos que seguir apostando por la ciudad inclusiva y de convivencia que se ha convertido Iruñea, Pamplona, en estos casi tres años de Ayuntamiento del cambio.

Que esto lo diga el portavoz de UPN entra dentro de la normalidad de lo que dice y hace este grupo. Pero que la presidenta de una asociación de comerciantes diga que todo eso es para marcar el territorio con el rótulo en euskera es curioso, por la similitud con el discurso de Maya, y sobre todo vergonzoso. Por que esta señora debería dedicarse a fomentar el comercio de la ciudad, a facilitar las compras en sus comercios asociados, a conseguir la fidelización de la clientela y a innovar para atraer más clientes. Y fórmulas hay muchas, seguro que algunas conoce. Lo que no puede ser es convertir a una asociación de comerciantes en lobby político del partido mayoritario de la oposición.

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Últimamente hay quien crea que por ser comerciante tiene más voz que cualquier otra persona que vive en la ciudad. Se confunde. Este Ayuntamiento se está rompiendo los cuernos por fomentar el comercio local, de barrio, cercano, llamadlo como queráis. Ese comercio que UPN y compañía abandonó a la suerte y puso a los pies del Corte Inglés y centros comerciales del extra-radio. Esos comerciantes que hoy se erigen en portavoces ciudadanos no abrieron la boca cuando se robó un solar de la ciudad destinado a biblioteca para construir el Corte Inglés. Ya vale de hipocresía. En un momento en el que las ventas por Internet están subiendo considerablemente hay que pensar y repensar los negocios. No se puede pretender vender productos ecológicos en Alde Zaharra y pedir que los automóviles de uso privado lleguen hasta la puerta del negocio a cualquier hora, cuando hasta ahora tampoco se podía. No se puede pretender fomentar el comercio del Ensanche y obsesionarse con los manteros que ocupan Carlos III durante nueve días al año. No se puede pretender ser portavoz de unas protestas contra la reorganización del tráfico en Pío XII, teniendo una gasolinera en uno de los accesos a dicha avenida. El Ayuntamiento seguirá trabajando para apoyar, fomentar y proteger el comercio de la ciudad, mediante campañas cercanas y directas, mediante colaboraciones con los propios comerciantes, mediante el diálogo, un diálogo que UPN les negó siempre. Seguirá trabajando para estudiar los posibles problemas del acceso a Alde Zaharra. Seguirá trabajando para estudiar el problema de las mafias que controlan a los manteros. Seguirá trabajando para fomentar el comercio en otros barrios y, desde luego, también en Pío XII. Seguirá trabajando para hacer más atrayente el comercio de la ciudad, de los barrios, de la tienda de la esquina. Pero cada cual desde su papel.

Es verdad que hay negocios que siguen cerrando. Pero yo me quedo con los negocios y comercios de gente innovadora que se van abriendo en la ciudad y sus barrios y que estas últimas navidades han tenido los locales llenos de gente. Hay esperanza y tenemos que seguir construyéndola.

parte de nuestra historia

Desde hoy mismo se puede visitar y apreciar la nueva decoración del zaguán de la casa consistorial de Iruñea. Por decirlo resumidamente y de manera concisa, es una decoración acorde con el espíritu de apertura que ya en su portada anuncia el propio edificio. La puerta está abierta para todos, pero sobre todo el corazón, ha dejado de ser una simple inscripción en latín para hacer efectiva, al 100%, el sentido de la misma. Atrás quedó, hace más de dos años, ese ayuntamiento con las puertas cerradas a cal y canto, al que nos tenían acostumbrados los gobiernos de UPN. Con esta remodelación, cualquiera que quiera visitar el zaguán podrá hacerlo y ver parte de nuestra historia y quien quiera visitar todo el edificio podrá realizarlo apuntándose en la oficina de turismo que hay en el edificio de Casa Seminario, en la misma plaza consistorial.

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Fotografía del Ayuntamiento de Iruñea

Ese zaguán ajado y rancio, con la pintura de sus paredes oscura, con el escudo de la casa de los Borbones tallada y policromada presidiendo el acceso principal, con las alfombras carcomidas y con los cuadros de mala calidad de los diferentes reyes españoles que, tras la conquista del Reino de Navarra existieron, todo eso es historia. Esa decoración típica de un ayuntamiento franquista y que respondía a la propia ideología y discurso de la dictadura, que resaltaba la sacrosanta unidad española, además con mal gusto artístico, ya no es parte del relato principal de esta ciudad. Iruñea tiene, tenía que tener desde hace tiempo, un relato más acorde con sus orígenes y su historia principal y no el relato que los vencedores del golpe militar del 36 hicieron en 1951 con la rehabilitación del edificio (en realidad solo dejaron en pie la fachada de José de Zay y Lorda, arquitecto que diseñó la fachada barroca a mediados del XVIII). Es curioso, aunque no sorprendente, que UPN haya hecho bandera de la defensa de la antigua decoración franquista, sin importarle que esa decoración hubiese sido ideada con un fin ideológico por la dictadura  de Franco. Es evidente que tendrán que revisar su nuevo logo de partido que pretendieron presentar la semana pasada como el de un partido moderno y actual. Por de pronto, en la visita que esta mañana se ha hecho a toda la corporación, han hecho boicot explícito a la misma. Está claro que esta nueva decoración y el espíritu de apertura que significa no va con ellos, por muchos logos de origami que se inventen.

En cuanto a los elementos que componen la nueva decoración, están las serigrafías que decoran algunas paredes, los elementos representativos del ayuntamiento que se exponen en vitrinas y los nuevos cuadros que decoran las paredes, desde el zaguán hasta el segundo piso por toda la escalera principal.

Serigrafías

El elemento principal del zaguán es, sin duda, la serigrafía en la pared principal, de la representación manuscrita y polícroma más antigua que se conoce del escudo de la ciudad. Este escudo ilustra el primer inventario de los documentos del Archivo Municipal, realizado en 1598. Muy significativo es el texto que aparece al pie de este escudo y que es el primer texto conocido que hace referencia a Iruñea, concretamente de Estrabón, geógrafo e historiador griego que vivió entre el 64 y el 24 antes de nuestra Era. El texto recogido, en el original griego, en castellano y en euskera, dice lo siguiente: Pasada la Jacetania, hacia el Norte, se encuentra la tribu de los Vascones, donde hay una ciudad llamada Pompelon, que es como decir la ciudad de Pompeyo. En los huecos de las escaleras se han colocado, por un lado,  el plano original que Zay Lorda realizó en 1755 para la fachada de la casa consistorial, que curiosamente contiene las dos opciones que presentó, y parte del texto del Privilegio de la Unión en la que se ordena que se edifique el edificio en el lugar en el que se encuentra, entre los tres antiguos burgos de Nabarreria, San Cernin y San Nicolás. En el otro lado se representa el plano que Joaquín Martinena hizo de la ciudad antigua para su tesis, acompañado de otra parte del texto del Privilegio de la Unión, del 8 de septiembre de 1423 en donde se ordena la unión de los tres burgos en una sola jurisdicción.

Elementos representativos

En los huecos de las escaleras se han dispuesto tres vitrinas que exponen elementos que representan a la propia ciudad. Por un lado están las tres mazas que acompañan en todas las ocasiones en que el Ayuntamiento desfila en cuerpo de ciudad y las seis llaves de las antiguas puertas de la ciudad y la de los toriles de la Plaza del Castillo. Tanto las mazas, como las llaves, se encontraban, desde siempre, en el despacho de Alcaldía, casi ocultas a la vista de la ciudadanía. En el otro lado, una vitrina alargada, contiene un facsímil del antiguo pergamino donde viene recogido el texto del Privilegio de la Unión de 1423. Actualmente y todos los años durante los días en torno a la fiesta del Privilegio de la Unión, se puede ver el pergamino real en las visitas guiadas que se realizan a la casa consistorial y a las que hay que apuntarse en la oficina de turismo o bien desde la página web. Este documento está generalmente guardado y custodiado en los Archivos Municipales.

Cuadros

En sustitución de toda la banda de monarcas españoles, las escaleras principales del Ayuntamiento lucen ocho antiguos carteles de las fiestas de San Fermín, realizados por diferentes artistas y que recogen, así mismo, parte de nuestra historia reciente.

Cartel de 1903, de Manuel Salvi, con la iluminación eléctrica como principal elemento.

Cartel de 1904, de José Galiay, que recoge la llegada del automóvil y el nuevo monumento a los Fueros realizado el año anterior.

Cartel de 1919, de Enrique Zubiri, con una figura femenina representando a la Fama.

Cartel de 1920, de Javier Ciga, de gran calidad artísitica y con el kiliki Barbas como protagonista.

Cartel de 1929, de Jesús Basiano y Carlos Landi, con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos desfilando por la plaza consistorial.

Cartel de 1934, de Leocadio Muro, con iconos festivos.

Cartel de 1941, de Pedro Lozano de Sotés, con el cabezudo del alcalde y el encierro.

Se ha editado, también, un pequeño tríptico explicativo. Cartel de 1958, de Mariano Zaragüeta, con un timbalero municipal como protagonista.

Definitivamente es una decoración hecha con gran sentido del gusto y de buena calidad, pero sobre todo, recoge el sentir de la pluralidad de la ciudad a través de la historia de Iruñea. No dejéis de visitarla.

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la amabilización

Si buscamos la palabra amabilizar o amabilización, no la encontraremos en ningún diccionario. Pero no hace falta, por lo menos no a mí. El término está bastante claro. Amabilizar: hacer más amable algo. Y es que ese es el objetivo principal del reordenamiento del tráfico y calles del I Ensanche que se ha acometido en las últimas semanas y que hoy se pone en marcha. ¿Y para quién se hace más amable toda esa zona? Evidentemente para el peatón, que es y debe ser la prioridad en cualquier tipo de política de movilidad sostenible que se emprenda.

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¿Qué supone toda esta amabilización? Principalmente supone que toda esa zona va a ser un espacio sostenible, accesible y sereno para la ciudadanía. Se va a ganar en espacios amplios para poder transitar andando, en bici y con menos coches privados que van a tener su acceso más limitado. El transporte público va a modificar sus líneas para acercarlas más al Casco Viejo, a Alde Zaharra. En definitiva, supone que quien se acerque a esa zona por ocio, esparcimiento o a comprar en los pequeños comercios, va a hacerlo, muy preferentemente andando, en bici o en villavesa. Y quien quiera seguir utilizando el coche privado, va a poder hacerlo ya que podrá seguir aparcando en los diferentes parkings subterráneos de la zona. Otra cosa es que merezca la pena hacerlo.

¿Y las vecinas y vecinos de la zona? Tendrán acceso a sus casas con total normalidad gracias a la tarjeta de residente. Los servicios de reparto y urgencias también van a poder acceder. Unos con un horario, tal y como se hace ahora y otros cuando la urgencia lo precise. Sin problemas.

Volviendo al diccionario, leemos que amable es quien es digno de ser amado. Y esa es la gran diferencia con las políticas de movilidad de hace unos años, cuando gobernaba UPN. Esos Ayuntamientos se dedicaron en cuerpo y alma a favorecer el uso del vehículo privado y a fomentar un tipo de comercio como el Corte Inglés, llenando todo el centro de aparcamientos por debajo del suelo, sin importarles llevarse por delante parte de la historia de Iruñea. Ahora el objetivo es mejorar la vida de las vecinas y vecinos de Iruñea, hacerla más amable, y eso es lo que se consigue con este proyecto que a buen seguro significa un cambio histórico en el concepto y modelo de ciudad. Un modelo que con los años seguirá extendiéndose por todo el mapa.

Van a ser días de dudas, de dejar unos hábitos y tomar otros, de cambiar las costumbres. Con paciencia lo iremos consiguiendo. Merece la pena. ¡Ánimo!

Cualquier duda se puede aclarar en la página web del Plan de amabilización.

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unas fiestas sin igual

Éramos unos críos. Qué se yo, tendríamos unos cinco o seis años. Vestidos de blanco, con pantalón corto, la faja que se me caía a pesar de que el aita me la había puesto como se ponen la faja los dantzaris, que por cierto, suelen ser, con permiso de pelotaris, quienes mejor se la ponen, será cuestión de práctica y costumbre. Txapela roja, hoy en día desaparecida y relegada a las dantzas y alpargatas, como siguen llevando en Lizarra. La ama y mis tías se reían y hablaban entre ellas mientras nos vigilaban, los abuelitos no iban de blanco, para eso esperaban al día siete, y mis primos, mi hermana y yo, jugábamos a los kilikis por allí. Y en un momento dado darían las doce y escucharíamos el sonido del txupinazo que se había lanzado dos calles más allá, desde el Ayuntamiento. Pañuelico al cuello y a seguir jugando. No creo que mis abuelos se lo pusieran. No hasta el siete. El aita y mis tíos no estaban, o aparecían después, no lo recuerdo. Pero sí me acuerdo que el aita, en algún momento, me cogía a hombros, entre risas, y me compraba una trompeta de plástico dorado, o un tambor, dependía del puesto que encontráramos a nuestro paso. En aquellos tiempos no había migrantes subsaharianos vendiendo lo imposible para sobrevivir. Las txarangas y txistus, algunos gaiteros eran la música que nos encontrábamos en el camino. Estafeta, bares, llenos de gente, pero sin agobios. En el Monas un frito de huevo, en el resto alguna croqueta y un kas de naranja.

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Un año, seguro que con menos de ocho años, la tía Pili y la ama nos llevaron a mi hermana y a mi al Riau Riau, a la puerta del Ayuntamiento, a esperar el primer compás. Había mucha gente, pero a nosotros nos dejaron dentro de un cordón que un montón de mozos de peñas habían hecho para que La Pamplonesa y la corporación pudiesen avanzar. Se abrieron las puertas y allí, entre aquellos hombres sudados, con la ama y la tía riendo y bailando, canté con mi voz de crío las primeras notas del Vals de Astrain. “A las cuatro el seis de julio, Pamplona gozando va, pasando calles y plazas, las vísperas a cantar…”. Unos señores muy elegantes, con un sombrero llamado chistera, salieron detrás de la banda. Me dijeron que eran el alcalde y los concejales. El alcalde tenía barba y fumaba un puro, las concejalas iban con un vestido muy chulo y entre compás y compás la gente gritaba ¡riau riau! Algunos de esos señores bailaron con la ama y la tía, mientras algunos de los señores sudados nos cuidaban a Bea y a mí. Después nos fuimos a casa de la hermana de un tío nuestro, en la calle Mayor, a esperar que pasara el Riau Riau. Y parecía que no llegaba nunca. En un balcón de al lado, un señor con organillo tocaba el vals y otras canciones, algunas de Rafaela Carrá que nos daban mucha risa. Y algunos tiraban pozales de agua a la gente. Ese día veíamos por primera vez a los gigantes y nos comprábamos la pegatina de la comparsa.

Ese era el seis de julio para mí, siendo crío. Recuerdos y felicidad. Mis abuelos ya no están, la ama tampoco. Alguno de mis tíos tampoco. Ahora hay muchos más primos y primas. En la Plaza del Castillo casi ya no se puede entrar, los subsaharianos y resto de migrantes luchan por vivir, aguantando lo inaguantable. Hoy casi todo el mundo se viste de blanco. Música hay en cualquier esquina y casi lo que menos se escucha es una txaranga. Del kas hemos pasado a la cerveza, los guiris beben sangría comprada, como si fuese lo mejor de la fiesta. Es su tradición. Está claro que cada cual tenemos las nuestras y la fiesta la de todos. Porque de eso se trata, de vivir la fiesta con ilusión, de la manera que más nos guste y sin incordiar al de al lado. No sé si la ama y mis tías habrían tenido que aguantar mucho baboso, seguro que alguno sí. Ahora también las mujeres sufren babosos, agresiones de muchos tipos. Pero ahora, la sociedad, poco a poco, estamos aprendiendo que nadie tiene que aguantar a ningún baboso. No es no.

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Este año son los primeros Sanfermines de Amaiur, mi sobrino. En cierta manera envidio la oportunidad que tiene y va a tener en los próximos años de ir descubriendo la fiesta. Espero que algún día recuerde que, independientemente de cómo haya decidido disfrutar de las fiestas, su aita y su ama, su tía y su tío, su aitona, estaban por allí riéndose, bailando, llevándole a los gigantes. Un día, casi con seguridad, su aita le llevará a Santo Domingo, a correr por primera vez el encierro. Seguramente recordará las croquetas y el kas de naranja por la Estafeta, jugando con el resto de hijos e hijas de primos y primas. Espero que el recuerdo que tenga sea la mitad de bueno que es el mío. Hoy a las doce, el txupinazo me pillará en el Ayuntamiento, con invitados y amistades. Pero tengo la seguridad que recordaré, como todos los años, la felicidad de la ama, el cariño de los abuelitos, las risas de mis tíos. Y seré feliz, estaré emocionado, pero sobre todo agradecido a quienes me hicieron cantar por vez primera aquella canción, “porque llegaron las fiestas de esta gloriosa ciudad, que son, en el mundo entero, unas fiestas sin igual, riau, riau!!”.

Gora San Fermin!!!!!

2ª parte

Hemos alcanzado el ecuador de la legislatura 2015-2019, se han hecho las valoraciones de la primera mitad, se han marcado los objetivos para el segundo tiempo y se encara con el trabajo anterior el trabajo todavía por realizar. Si los dos primeros años han supuesto en el cuatripartito un continuo enriquecedor ejercicio de consenso para sacar adelante los proyectos en el Ayuntamiento de Iruñea y una incansable dinámica de diálogo, con sus altibajos, todo acompañado de la necesidad de un aprendizaje colectivo diario, dentro y fuera del Ayuntamiento, los dos años que quedan hasta llegar a mayo de 2019 van a estar marcados, sin duda, por la eclosión de multitud de proyectos que han sido trabajados y preparados desde su base en los meses pasados y por la perspectiva de renovar un Ayuntamiento progresista, plural y conectado a la gente.

La oposición con UPN y sus diferentes instrumentos marcando el estilo y con PSN, desafortunadamente, compartiendo la estrategia de la ultraderecha navarra, en un continuo estado de shock, se ha dedicado a sus obsesiones identitarias, a la pataleta cada vez que veían que los privilegios que habían construido desde el Régimen iban cayendo uno tras otro y al enfado por su propia incapacidad y sin un proyecto, más allá del interés particular, de cara a esta ciudad. De puertas adentro hemos asistido atónitos a una bancada de UPN desagradable en el estilo, bronca en las formas y con el único objetivo de tensionar el ambiente en el Ayuntamiento. A decir de las y los trabajadores de la casa consistorial, nunca, en los muchos años que llevan algunos de estos funcionarios trabajando en el consistorio, nunca, habían asistido a algo semejante. Desde el gobierno municipal, con paciencia infinita, se ha gestionado este ambiente lo mejor posible, aplicando el reglamento con bastante mano izquierda y centrándose en la gestión diaria. Porque desde el cuatripartito somos conscientes de que el objetivo de UPN no es otro que el de restar las energías necesarias para seguir adelante con el cambio. El objetivo del Régimen sigue siendo el cambio.

Ayer, en el último pleno del curso, asistimos a un episodio que redunda en esta estrategia de UPN. Una vez más, las concejalas navarreras, Ana Elizalde y María Caballero, tal y como han venido haciendo en los dos años anteriores, se dedicaron, constantemente, a interrumpir a los compañeros de corporación en sus intervenciones, hablando y gesticulando mientras algún miembro del gobierno municipal intervenía desde su asiento. En estos dos años se ha podido ver en los vídeos grabados en los plenos y en la parte pública de la comisiones informativas, la actitud de estas dos concejalas y algún otro compañero de bancada. Lo que no se ha podido ver es la actitud que tienen normalmente cuando son conocedoras de que ninguna cámara les graba. Son sesiones a puerta cerrada que en muchas ocasiones han sido, cuanto menos, dantescas. Y ayer, el alcalde tuvo que llamar la atención, de nuevo, a estas dos ediles, cuestión que disgustó a UPN. A pesar de la paciencia demostrada, ayer el alcalde hizo un gesto privado al portavoz de UPN señalándole la cara que tenían sus compañeras con esa actitud. Quizás el fallo fue intentar humanizar la situación con un lenguaje de tú a tú entre Asiron y Maya, cuestión que Maya aprovechó, tras dos segundos de pensarlo, para llevar a cabo su papel en la farsa montada. Se levantó de su asiento y de pie se puso a gritar y vociferar por la llamada de atención del alcalde. Sobrepasado el límite permitido y ante la falta de respeto del portavoz navarrero al Pleno, a la corporación y al público asistente, el alcalde le apercibió avisándole hasta en tres ocasiones hasta que, en aplicación del reglamento, tuvo que expulsar al portavoz de UPN, cosa que hizo cuando la bancada derechona hacía ya un rato que estaba abandonando el salón de plenos. Sorprende cómo Enrique Maya, un señor que ha sido alcalde, se presta a este tipo de números tan poco edificantes.

En el necesario receso para evaluar la situación, el alcalde, entendiendo la necesidad de solucionar el episodio ocurrido, mantuvo una conversación con el portavoz expulsado, asumió el gesto innecesario que de manera privada le había hecho en el salón de plenos y terminaron acordando, con un apretón de manos, que toda la bancada de UPN volvería a ocupar sus asientos. Pudo así terminar, de manera más tranquila, el último pleno del curso.

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Pero nada más allá de la realidad, ya que pasadas pocas horas, el propio presidente de UPN, Javier Esparza, en una nueva demostración de oratoria política, publicó un tuit en su cuenta que decía textualmente “Asirón (sic) expulsa del pleno a Maya. Asirón (sic) representa a los fascistas de EH Bildu amigos de ETA y Maya a los demócratas. El mundo al revés”. Un tuit con una carga de profundidad absolutamente denunciable y con un mensaje fuera de lugar tras el acuerdo entre Asiron y Maya. Resulta incomprensible que un acuerdo sellado con un apretón de manos entre el alcalde y un ex-alcalde lo hagan saltar por los aires de una forma tan baja. Y así se lo hizo saber el alcalde Asiron a Maya tras ponerse en contacto con él, pidiéndole que hiciese las gestiones oportunas para que el tuit fuese retirado, porque el alcalde de Iruñea no tiene porqué aguantar esos insultos públicos, y menos de un representante político y porque la ciudad merece un respeto que el presidente de UPN no demostró ayer. En su exabrupto pretendiendo otorgar el label de democracia, no se dio cuenta que el label demócrata lo da la ciudadanía, una ciudadanía que hace dos años decidió que UPN no gobernara, decidió que otra gente se dedicase a airear y sanear las instituciones y decidió que UPN se tenía que ir a la esquina de pensar. Pero siguen sin pensar, siguen en sus trece, siguen pretendiendo mantener la ciudad de los buenos y los malos que ellos mismos crearon para su interés particular (el del Régimen).

El alcalde representa a la ciudadanía. A toda. Ese es el label del alcalde Asiron. Algo que ellos no consiguieron en todos los años que gobernaron la ciudad.

euskera, derechos y convivencia

El año pasado, por primera vez en la historia de Iruñea, el Ayuntamiento decidió, de manera mayoritaria, hacer política incluyente y para toda la ciudad con las escuelas infantiles, en vez de hacer politiqueo partidista y excluyente, tal y como se había realizado hasta entonces. Pero lo que algunos no pudieron conseguir en unas elecciones democráticas, esto es, tener el apoyo suficiente para continuar con sus políticas frentistas y anticiudadanas, intentaron hacerlo mediante un recurso judicial. El propio juez pretendió, y de hecho puso en marcha, unas medidas cautelares para paralizar toda la campaña de matriculación en escuelas infantiles, poniendo en entredicho la continuidad de dicha campaña y la posibilidad de elección libre de centro y lengua para centenares de padres y madres. Tuvo que venir un órgano superior de la misma audiencia, para suspender dichas medidas cautelares. Hace casi una semana, el mismo juez corregido posteriormente, ha dictado sentencia en el recurso interpuesto, dando la razón a los recurrentes. El Ayuntamiento ya ha anunciado que se recurrirá, por no ajustarse a derecho. Esta claro que esto es Iruñea y que todavía queda mucho por cambiar.

Tuvieron que pasar 30 años para que el Ayuntamiento de la ciudad, ese que tiene unos presupuestos gracias a los impuestos de todos y cada uno de los contribuyentes, pusiese como prioridad a la hora de gestionar el hecho, casi insólito hasta entonces, de proteger el bien general, el bien común. Uno de esos bienes, sin duda, es la educación y la infancia un sector sensible que merece todas las atenciones. Después de más de tres décadas, se empezó a corregir una desigualdad que había sido la punta de lanza en la manera de hacer política que UPN y el Régimen en general tuvieron en los largos años que estuvieron al frente del Ayuntamiento. A pesar de la demanda de escuelas infantiles en euskera, pese a que esta ciudad tiene dos lenguas oficiales, a pesar de los indicadores favorables en cuanto a la necesidad de implantar nuevas escuelas infantiles en euskera y pese a que este es un servicio voluntario pero público, a pesar de todo eso, la realidad era insistentemente ocultada por los sucesivos concejales de educación de los gobiernos municipales de UPN y parecidos. Aunque la demanda era de un 36%, solo se atendía el 10%. Pese a que existían 17 escuelas infantiles en toda la ciudad, solo dos eran en euskera. Y eso era algo que no había cambiado desde principios de los años 80, con Balduz siendo alcalde. Más de 30 años en los que el euskera, su conocimiento y uso y su integración en la vida social, pese a las políticas contrarias de UPN, ha evolucionado muy positivamente. Esas políticas de autolesión en parte del propio bien cultural y colectivo, así como identitario de esta ciudad, en Sudáfrica, en un tiempo, lo hubiésemos llamado Apartheid. Nosotras y nosotros lo llamábamos Naparheid. En Iruñea y Nafarroa ellos lo llamaban minoría y los disfrazaban de folclore. En Iruñea, cuidado, hay quienes, en estos momentos, lo quieren disfrazar de falsa convivencia.

Las madres y padres que querían llevar a sus criaturas a una escuela infantil en euskera, muchas veces, solo les quedaba la posibilidad de hacerlo en un centro privado. No tenían las mismas posibilidades que las madres y padres que llevan a su prole a la línea de castellano. Se vulneraban sistemáticamente sus derechos ciudadanos y lingüísticos. A día de hoy, pese a las dos nuevas escuelas en euskera abiertas en el curso pasado, la desigualdad entre ambas ofertas, en castellano (incluida la que tiene algunas horas de inglés) y en euskera, es todavía patente. Hoy en día todavía no se llega a cubrir la demanda existente en euskera. El porcentaje de padres y madres que tienen que llevar a sus hijos e hijas a una escuela privada, sigue siendo mucho mayor en la opción de euskera que en la de castellano. Por eso hay que seguir trabajando en favor de las escuelas infantiles en euskera. Por eso necesitamos seguir haciendo campañas específicas en favor de la matriculación en el modelo en euskera. Porque quedan muchos años para alcanzar la igualdad de oportunidades para quien apuesta por el euskera y porque las décadas de discriminación política necesitan decisiones y dinámicas decididas en favor de este modelo. Y desde luego desde el impulso general hacia las escuelas públicas, sea cual sea el modelo lingüístico de cada una de ellas.

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Pero hay que hacerlo bien, poniendo en marcha políticas y pedagogías actuales y coherentes. Y en estas estamos cuando hay quien cree que por introducir el concepto de la convivencia entre medio ya está todo arreglado. Hay cierto sector en la izquierda en esta ciudad que cree que la diversidad cultural, política y lingüística de Iruñea hay que dejarla patente incluso en los patios de las escuelas infantiles municipales. Para ellos y ellas eso es convivencia, o por lo menos eso pretenden hacer creer. Estoy totalmente en desacuerdo con esa idea. Hoy en día el euskera sigue siendo una lengua minorizada en esta ciudad y todavía con menos oportunidades en su desarrollo, uso y por lo tanto respeto. Pretender que las niñas y niños que asisten a escuelas en euskera se mezclen con las niñas y niños de castellano en el patio y en los juegos de la escuela, es obviar el hecho de que el idioma único que empleen dichos niños será siempre el castellano, que es el idioma común de todos ellos. Y eso, se diga como se diga, se disfrace como se disfrace, no es convivencia. Eso es una irresponsabilidad política y una falta de criterio profesional como la copa de un pino. Afortunadamente los críos a esa corta edad no tienen problemas de convivencia, por mucho que algunos padres y madres y fuerzas políticas sí los tengan. Si es por convivencia, las personas, en edad infantil, no hacemos distinciones de idioma a la hora de comunicarnos y relacionarnos. A esa edad, si tienen que utilizar el castellano como lengua para comunicarse en la calle, lo harán sin ningún problema. ¿Qué problema existe para que las niñas y niños cuyos padres y madres han elegido el modelo en euskera puedan hacerlo íntegramente en las horas que están en la escuela? ¿Acaso estos niños y niñas van a desarrollar menos aptitudes de convivencia que los niños y niñas de las escuelas en castellano?¿O es que hay quien piensa que el desarrollo de la convivencia es más fácil en castellano que en euskera? De nuevo es la lógica de quien se sabe mayoría y desde el desconocimiento cree su vivencia y pensamiento el más óptimo. De nuevo es la cara de la imposición, reconocida o no, la que asoma en esa lógica.

Como digo, es un error pretender disfrazar de convivencia la imposición, consciente o inconsciente, de una lengua mayoritaria, en este caso el castellano. La convivencia consiste en respetarse desde las diferencias que podamos tener y ser diferente no es ser mejor o peor. Nadie es mejor o peor por hablar una lengua u otra. Es hora de hacer política para toda la ciudad, igualando las oportunidades para todo el mundo. Es hora de dejar los discursos dogmáticos. Es hora de vivir la convivencia, respetando los derechos de todas las personas.

El camino del cambio es largo y lleno de dificultades. Pero lo importante es seguir avanzando.

Caminando, caminando voy buscando libertad, ojalá encuentre camino para seguir caminando.

Cantaba Victor Jara. Y así es.

Artículo basado en la colaboración con Eguzki Irratia para el programa La Eskotilla, del miércoles 1 de marzo de 2017.