alegría perdedora

Hoy un juez se ha lanzado a la piscina y ha sentenciado que la colocación de la ikurriña durante el txupinazo de 2015 fue un fraude de ley. Más allá de valoraciones más profundas que, sin duda, se harán en las próximas horas, me ha llamado la atención la reacción que el Régimen, en su conjunto, ha tenido en las redes sociales, durante los primeros momentos tras conocerse la decisión judicial. Los políticos, periodistas y trolls del Régimen están, en estos momentos, en un orgasmo colectivo, con una alegría desbordada, como si se hubiese acabado con el paro, o los desahucios o la situación de los refugiados se hubiese solventado. No es el caso. Siguen sin darse cuenta que esa es una alegría de perdedores.

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Cuando el Régimen hizo una ley de símbolos para Nafarroa, lo hizo, expresamente, para discriminar, conscientemente, a parte de la ciudadanía navarra y, por otro lado, para imponer, obsesivamente, los símbolos españoles en toda la geografía foral. Con esa ley decidieron que parte de los símbolos queridos y sentidos por una parte amplia de la sociedad navarra iban a ser, desde ese momento, ilegales, por lo menos en los edificios públicos. Decidieron hacer ilegales a esa parte de la sociedad que pagamos igual que el resto los impuestos y a los que nos robaron con sus sobresueldos, pabellones Arena o aniquilaciones de la CAN, igual que robaron a sus propios seguidores. Con esa ley impusieron su bandera, una bandera que aquí representa la conquista por parte de un país que cada vez más es de pandereta. Impusieron que su bandera colgase de todos los edificios públicos y tal fue su obsesión que la impusieron hasta en los cementerios, porque esta gente, puestos a obligar, obligan hasta a los muertos a que sus restos reposen bajo bandera española.

Pero su alegría es alegría de perdedores que necesitan imponer su historia, sus símbolos y su modelo social a base de decisiones judiciales, mediante detenciones y a través de sentencias ad hoc. Casualmente, cuando la semana pasada la mayoría parlamentaria abogó por la derogación de la Ley de Símbolos del Régimen, casualmente, esta semana un juez dicta esta sentencia. Su triste alegría les va a durar poco, cuando tras la borrachera patria se den cuenta que nuestros símbolos no están a merced de ninguna sentencia basada en una ley excluyente. Porque esos símbolos son enseñas de un pueblo que siente y vive. Y no son si no la imagen de un pueblo que quiere convivir, desde el respeto a todos los sentimientos, en libertad.

confianza absoluta

He intentado no mirar demasiado al calendario últimamente. Observar el paso de las hojas del tiempo me produce más ansiedad que otra cosa. No porque no asuma ese transcurrir natural, ni me produzca mayor revuelo sentir en persona que el tiempo avanza, que uno se va haciendo mayor y que nos queda todavía mucho por hacer. No es eso. Personalmente intento vivir lo mejor que puedo el momento presente, las tareas que, con mayor o menor dificultad, vamos sacando adelante. Intento no pararme mucho en esa reflexión temporal porque es en ese momento cuando soy totalmente consciente de las cosas que han ocurrido en estos últimos años.

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Hoy, leyendo en Gara una crónica sobre el tiempo transcurrido mientras Arnaldo ha estado prisionero, no he tenido más remedio que pararme a pensar en ello. Reconozco que no es la primera vez que lo hago en estos más de seis años en los que el militante de Elgoibar ha estado entre muros carcelarios, lejos de Euskal Herria, como cientos de militantes vascos a lo largo de décadas de dispersión. En estos seis años he visto salir a unos cuantos amigos de la cárcel. Pero era siempre una salida por sorpresa, casi sin anunciar y cuando Oier, Amaia, Eneko, Alberto, Maider, Egoi o Garazi, entre otros, salían de la prisión, no me quedaba otra que echar marcha atrás en los recuerdos y asumir el tiempo pasado y lo ocurrido en ese espacio temporal. Cuando un preso y presa sale de la prisión constatamos que ese tiempo ha transcurrido sin su presencia física en la calle, que las cosas han cambiado, algunas de manera imperceptible para quienes hemos seguido la vida en nuestros pueblos, barrios y ciudades. Pero siempre, otra de las constataciones ha sido la de que esa persona presa ha estado, de una u otra manera, totalmente ligada al camino que en su barrio, pueblo o ciudad se iba haciendo. Ese es el gran fracaso de la política penitenciaria basada en la dispersión. Nunca, jamás, un preso o una presa ha salido sin tener idea de en qué momento social y político nos encontrábamos en Euskal Herria. Es más, muchas de esos y esas militantes encarceladas han salido con una perspectiva necesaria en el debate que como Pueblo llevamos a cabo y que solo la distancia obligada de los muros del presidio pueden ofrecer.

El martes sale Arnaldo, tras más de seis años encarcelado y alejado de su tierra, que no de su Pueblo. Y es inevitable echar la vista atrás para darte cuenta de los cambios que hemos tenido en nuestras vidas y en nuestro Pueblo. Cuando encarcelaron a Arnaldo la Izquierda Abertzale se encontraba ilegalizada, en Iruñea a los concejales independentistas, Mariné Pueyo y Mikel Gastesi, la alcaldesa Barcina les había quitado hasta el despacho y realizaban sus labores municipales para las que fueron elegidos en una mesa de la sala de fotocopias de los grupos municipales. Los olentzeros eran perseguidos con saña por el Régimen del cortijo, con Santamaría a la cabeza, como cabeza visible de una obsesiva política anti-ciudadana. El euskera en Iruñea resistía y se defendía, a duras penas, de los ataques que venían del propio ayuntamiento, un ayuntamiento que tenía las puertas cerradas a cal y canto a todo aquél que no comulgase con los principios del Régimen. En la todavía existente CAN, los sobre sueldos se repartían a mansalva y los viajes en helicóptero por París eran algo normal. Iruñea era una ciudad gobernada por los señores y señoras grises y tristes, con un movimiento  ciudadano diverso y comprometido que seguía debatiendo, trabajando y construyendo, a pesar de los pesares.

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El martes, cuando Arnaldo salga a la calle, los cambios serán más que visibles. Y en medio de esa celebración tendremos que celebrar también que la vida a transcurrido, que el avance ha sido constante y que seguimos construyendo y debatiendo. Los concejales soberanistas, de EH Bildu, forman parte de un gobierno municipal junto con otros tres grupos políticos, y el Alcalde de Iruñea es Joseba Asiron, de EH Bildu. Mariné sigue debatiendo y aportando desde su experiencia militante y Mikel es alcalde de su pueblo. La fotocopiadora sigue funcionando, pero todos los grupos tienen su despacho. UPN, por ejemplo, ocupa el suyo y el que anteriormente ocupaba Aralar. En este ayuntamiento todos los grupos tienen facilidades para trabajar y sobre todo información de primera mano. Ese ha sido un gran avance. El ayuntamiento trabaja codo con codo para facilitar cualquier actividad cultural y social en los barrios y este año el Olentzero de Iruñea fue recibido por el propio Alcalde y corporación. Incluso un pleno tuvo un receso para que la corporación bajase a recibir a los coros de Santa Ageda. Se van a abrir dos nuevas escuelas infantiles en euskera, asumiendo la histórica reivindicación y los grupos de Euskalgintza siguen avanzando, colaborando con el propio ayuntamiento. Hoy en día el ayuntamiento mantiene sus puertas abiertas de par en par a todo aquél que quiera hablar, preguntar y hacer su aportación. Incluso las comisiones se han abierto para que los colectivos y ciudadanía puedan exponer cualquier caso ante los miembros de la corporación. Da lo mismo cuál sea el tema y si están de acuerdo con el cambio o no. La CAN se la cargaron hace tiempo, los sobre sueldo fueron conocidos por la opinión pública y aunque no hubo siquiera juicio por aquello, la ciudadanía les condenó irremediablemente por su falta de ética. Los cambios en este tiempo no siempre han ido a mejor. Uno de aquellos que se dedicaba a organizar los vuelos en helicóptero a costa de los clientes de la CAN es hoy diputado en Madrid. Pero el gran cambio es que los señores grises y tristes ya no gobiernan ni utilizan el ayuntamiento a su antojo para sus actividades partidistas como si aquello fuera un cortijo particular. Hoy el Ayuntamiento de Iruñea está gestionado por gente que tiene una gran sonrisa en su rostro y que están haciendo realidad la proclama que Arnaldo hizo desde la cárcel: “Sonreíd, porque vamos a ganar”. Iruñea ha cambiado y eso se nota en la calle y en las sonrisas que ves por ahí.

SS01. ELGOIBAR (GUIPÚZCOA), 06/09/08.- El ex portavoz de Batasuna Arnaldo Otegi, durante el acto de su recibimiento celebrado en la plaza de la localidad guipuzcoana de Elgoibar. EFE/Javier Etxezarreta ESPAÑA-OTEGI-HOMENAJE

La excarcelación de Arnaldo me produce total confianza, porque sale un dirigente cualificado, porque sale un pensador, pero sobre todo porque sale un militante que va a seguir aportando, como lo ha hecho siempre, ahora desde la calle, de nuevo, en el debate de la Izquierda Abertzale y en el camino que todavía nos falta por hacer a este Pueblo. Confianza absoluta porque su excarcelación, estoy seguro, es la imagen de otras cuatrocientas salidas de las cárceles que todavía quedan por producirse y que con el empeño de toda la sociedad continuaremos consiguiendo. En esos días tendremos que volver a parar en el trabajo del día a día para tomar conciencia del camino avanzado y de los cambios producidos.

¡Sonreíd, porque vamos a ganar! Euskal presoak etxera!

la estrategia del limako

El limako, la babosa, necesita de moco y babas para poder desplazarse.

Van a ser cuatro meses de babas. La estrategia emprendida por la derecha española en Navarra (UPN y PP) va quedando más clara, si es que no lo estaba ya, a cada día que pasa, y conforme se va acercando el 24 de mayo, fecha en la que se celebrarán las elecciones forales y municipales, son más esperpénticas las demostraciones de nerviosismo entre sus filas.

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Son ya varias semanas de desembarco en Twitter de trolls (persona que publica mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como un foro de discusión, sala de chat,  blog o red social, con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional en los usuarios y lectores) encapuchados, es decir, sin mostrar ni su cara, ni su verdadero nombre, todos de la órbita ultraderechista y siempre al amparo de las figuras relevantes del ultraconservadurismo político, social, mediático y religioso. Estos perfiles tienen como misión molestar, importunar y atacar con sus tuits a cualquier persona que demuestre públicamente estar a favor del cambio político y social en Navarra o cualquiera de los municipios del viejo Reyno o a cualquier incauto que muestre alguna diferencia con los postulados de la actual rancia élite gobernante. Lo que hasta hace poco era un espacio de debate e intercambio de opiniones entre diferentes, en donde podías tener acaloradas discusiones pero siempre en un clima de reconocimiento mutuo, lo están convirtiendo en una suerte de cuadrilátero de lucha de barro en la que solo ellos quieren enfangarse.

En programas de tertulia de radios y televisiones a sueldo, los intentos, cada vez más desesperados, de intentar conseguir con el insulto y la provocación una respuesta fuera de tono, son la tónica que marcan el desarrollo de esos pseudo debates cuya finalidad es que se hable de cualquier cosa menos del desfalco que han realizado en todos estos años, que no se hable de que las y los enfermos de hepatitis C han sido abandonados, que no se nombre siquiera el atraco a mano armada que supuso la desaparición de la CAN por parte de UPN y compañía, que no se escuche que los recortes en Educación están suponiendo una gigante merma en la calidad de enseñanza, que no se hagan alusiones a la exclusión en la que hemos vivido y vivimos las y los euskaldunes en nuestra propia tierra, etc, etc. La técnica del ventilador (esa en la que para no responder a un tema que incomoda se saca otro para que la atención se disperse) ha sido y es muy utilizada en estos tiempos en los que esa élite gobernante que ha robado, manipulado y excluido se ve fuera de los sillones y despachos institucionales.

14 LA TELE SEGUN FORGES

En el Ayuntamiento de Iruñea este mandato ha estado caracterizado por la exclusión antidemocrática, regular y sistemática, de la representación soberanista, progresista y abertzale. Ya desde el primer pleno pudimos ver esa actitud fascista cuando los legítimos representantes de Bildu fueron excluidos de diferentes órganos municipales en donde, como cualquier otro edil elegido en las urnas, debían participar para cumplir las funciones para las que habían sido elegidas y elegido. A lo largo de los años la exclusión ha sido una constante y así los representantes abertzales han sido excluidos de, entre otras, el lanzamiento del txupinazo, los actos de hermanamiento entre Baiona e Iruñea y otros actos protocolarios en donde no han sido ni invitados, excluyendo así a gran parte de la ciudad. Todo esto siempre con los votos a favor de UPN, PP y en gran medida PSN.

Los plenos han sido una constante demostración de la falta de respeto político y personal de la gran mayoría de concejales de UPN hacia el resto de ediles, de todos y cada uno de los ediles de la corporación. Pero, evidentemente, el objetivo principal de esta arrogancia, de la chulería, los graves insultos, la desfachatez, la falta de respeto y la mala baba han sido, una vez más, las y los concejales de EH Bildu. En gran medida esta situación ha estado amparada por el alcalde que, en calidad de presidente del Pleno, debería haber cuidado que los debates se desarrollasen, más o menos acaloradamente, pero siempre guardando unas mínimas formas de educación. No lo ha hecho, y conforme han pasado los años del mandato menos. Se ha agriado en gran medida. Me imagino que su participación en el cobro de dietas de la CAN habrá tenido mucho que ver en eso.

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En los plenos hay algo que la mayoría de gente desconoce. Para debatir una moción tiene que votarse, siempre, la urgencia. ¿Qué es esto? Pues es una votación que se hace, antes del debate de la propia moción, para determinar si se debate la moción o no. Cualquier persona con una mínima educación democrática sabe que el debate es la base, precisamente, de la política y, desde luego, de la política en claves democráticas. La mayoría del pleno siempre ha votado a favor del pase de urgencia, como no puede ser de otra forma, pero UPN y PP siempre han votado en contra de, ni siquiera, debatir las mociones llevadas a Pleno por EH Bildu. Ese es su modelo democrático y lo que entienden por debate político. Pero bueno, que se puede esperar de ellos y ellas. De tal palo, tal astilla.

La última ha sido la del alcalde Maya no respetando la baja por enfermedad de una de las concejalas de EH Bildu. Hasta ayer el alcalde, siempre que una no asistencia por causa grave modificaba las mayorías del Pleno, cambiaba el sentido de su voto (el voto de calidad) respetando así la composición y mayorías del pleno. Ayer no lo hizo y por esa causa la oposición mayoritaria en el Ayuntamiento tuvo que retirar varias mociones, sabiendo que la irrespetuosa y antidemocrática actitud de UPN iba a hacer que no prosperasen.

De las pocas mociones que se discutieron fue una llevada por UPN y PP en contra de una concentración que se realizó para denunciar la detención de Amaia Izko, concentración de solidaridad que se llevó a cabo frente a la escuela donde estudia el hijo de la portavoz de Sortu. Nuevamente se escucharon los clásicos improperios de UPN, encabezados en esta ocasión por el concejal de Educación, todo un experto en insultar, faltar al respeto e imponer sus políticas (y si no que se lo pregunten a las trabajadoras de Escuelas Infantiles). Que si utilización de niños en actos políticos (cualquiera puede buscar en Google poniendo niños, manifestación, pro vida, España… Y la cantidad de imágenes es elocuente), que si valores educativos (para mi la solidaridad es y siempre será un valor a incluir en la educación infantil y más, en la educación de toda la sociedad), que si apoyo a asesinos, que si falta de respeto a las víctimas y tal y cual. Es decir, el único sostén al que se aferran histéricamente sin darse cuenta que se les ha caído hace tiempo. Y llegó el momento de la intervención de la concejala del PP que, fuera de sí y con evidentes muestras de excitación, utilizó su intervención para atacar a la portavoz de Bildu, Eva Aranguren, como si estuviese en la pista de la discoteca poligonera.

El caso es que Eva, a micrófono cerrado, dijo algo inoportuno y que retiró tras un receso que el alcalde, en el circo que montaron, solicitó. En otras ocasiones cuando los concejales de EH Bildu han recibido insultos y han sido retirados, ahí ha quedado la cosa. Sin ir más lejos Etxeberria, concejal de UPN, hace unos meses les dijo que eran unos asesinos, ni más ni menos, algo que, posteriormente, retiró, y ahí quedó la cosa, pues en esta tierra en que vivimos hay heridas todavía sin cerrar y mucho menos sin cicatrizar que pueden jugarnos una mala pasada. Pero Eva no es de UPN, es de EH Bildu, una alternativa política con cada vez más apoyo y cuyo trabajo está poniendo nerviosos a los del Régimen. Por eso han pedido la dimisión de Eva. Por eso han utilizado a la Policía Foral en todo este circo. Por eso sus medios van a estirar el chicle todo lo que puedan.

Este Pueblo necesita un relato común de lo que ha pasado, no solo desde el 75 si no, por lo menos, desde el 36. Necesitamos justicia, verdad y reconocimiento de todo lo que ha pasado y desde luego respeto para todas las víctimas, para todas y cada una de ellas. Para las que están enterradas y también para las que todavía no se sabe ni dónde están. Para quienes tienen el reconocimiento unánime y para quienes todavía hoy no reciben el mismo tratamiento por parte de la élite gobernante. Algún día, más pronto que tarde, la verdad saldrá y se conocerá, toda la verdad, no tengo ninguna duda. La justicia será la base de la construcción de una sociedad que tendrá que aprender a convivir. Y el reconocimiento y respeto a todas las víctimas y de todo el daño causado a lo ancho y lago de nuestra geografía estará asegurado. Hasta que ese día llegue, seguiremos trabajando para avanzar en ese camino difícil pero necesario de hacer.

Mientras tanto la derecha española en Nafarroa seguirá con su estrategia del limako, que necesita babas y mocos para avanzar… o para no hundirse del todo.

Un abrazo y todo mi ánimo a Eva Aranguren, comprometida, trabajadora, compañera y amiga.

se acabó la mascarada

Desde esta ciudad que UPN se empeña en convertir en dos, la blanca y la negra, la buena y la mala, cuando día tras día cada vez es más la gente que reconoce quién es el corrupto, poltronero y maleante que, tras quitarse la careta, ha dejado ver su verdadera cara fascista, esa que, algunos, no hemos dejado de ver jamás; desde esta ciudad, digo, vuelvo al necesario ejercicio de reflexión para poder ir más allá de la arremetida fascista y poder ver cuáles son las intenciones de esta bestia herida.

Los que han estado robando durante años, los que han hecho de Navarra su cortijo, esos que hundieron la CAN, los mismos que se han dedicado a la política del ladrillo construyendo circuitos y trenes que no van a ninguna parte, los que, como aquéllos reyes absolutistas, se empeñaron en hacer su pabellón de arena y que sin inaugurarlo lo único que recoge es podredumbre, tanta como son capaces de darle los corruptos, señal inequívoca de que ese castillo de naipes lleno de poltronas empieza a desmoronarse; esos que, mientras se dedican a desnaturalizar las fiestas pretender meter las mismas en un museo que nadie quiere y que nos ha costado, solo la idea, seis millones de euros en esta tierra con 50.000 personas sin empleo. Los mismos que se empeñaron en regalar terrenos de la ciudad al Opus, ese hermano de colegio mayor que se dedica a salvaguardar desde la sombra, mediante un adoctrinamiento disfrazado de intelectualidad, los intereses de la Navarra rancia, corrupta y mangante. Esa que, no lo olvidemos, es la Navarra del 36, la cunetera, la que llenó sus tercios a costa de amenazas, de ignorancia y de falsa beatitud; la Navarra del 78, la que asesinó a tiros en las calles de esta ciudad; la Navarra que encarceló insumisos, la que creó leyes para marginar su propia lengua, la que persiguió con saña y criminalizó a la juventud comprometida; esa Navarra que condena a dos años de cárcel por tirar tartas y se alía con los del Duque de Ahumada para atacar mediante mentiras y falsos informes un modelo público de la educación. Esa es la Navarra que estos días se quita la careta con chulería, como solo lo pueden hacer los matones.

Campando a sus anchas

En Nafarroa el viento del cambio lucha por llegar a todos los txokos de esta tierra saqueada. Algunas y algunos ya hemos abierto nuestras ventanas de par en par para que la alternativa real y transformadora vaya impregnando con ilusión y optimismo hasta los rincones más escondidos. Porque existen posibilidades más que reales de conseguir desalojar a esos que de la noche a la mañana hicieron creer que pasaban de cuneteros a demócratas, los mismos que de un día para otro hicieron ver que se conformaban con pasar del “ordeno y mando” al “acepto la mayoría”, aquéllos que cambiaron los cuarteles por parlamentos. Pero esa gente nunca, jamás, creyeron ni aceptaron la posibilidad de una verdadera democracia para esta tierra. Ni para esta, ni para ninguna. La democracia como expresión de la libre decisión del pueblo es algo que ni quieren ni aceptan. Esa expresión en donde podamos participar de lo que se decida, hablando y debatiendo entre vecinas y vecinos, colaborando en auzolan u organizando un referéndum. Pero ese concepto de democracia es un concepto que para esa gente es sinónimo de rojos, obreros, republicanos, nacionalistas o abertzales. Esa no es su democracia. La suya es la que, por un puñado de votos cada cuatro años, les permita seguir robando, cobrando dietas y engordando sus bolsillos a costa de nuestro dinero. Navarra tierra de chorizos.

Hoy más que nunca la mafia del régimen ve peligrar seriamente sus rentas. ¿Qué pasará el día que doña Barcina no esté en el Palacio de Diputación? ¿Por dónde empezará a salir el olor nauseabundo de las alcantarillas forales? ¿Qué pasará con ese Diario golpista que se mantiene a fuerza de subvenciones y propaganda gubernamental? ¿Qué harán todos los que viven gracias al pesebre que les dan? ¿A dónde irán a hacer el besamanos toda esa corte empresarial que han engordado a costa de proyectos faraónicos entre canapé y canapé de las recepciones?

Todo eso y más, mucho más, porque estoy seguro que no nos podemos ni imaginar lo que hay ahí, todo eso es lo que esa gente va a perder en muy poco tiempo. Es mucho lo que pierden. Y van a intentar, utilizando todos los medios y quitándose las caretas de “demócratas de toda la vida”, impedirlo.

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Es más, han empezado ya. Ahora son el profesorado de la enseñanza pública del modelo D, ese modelo que recibe premios a la calidad, ese modelo que una y otra vez UPN ha intentado desprestigiar a base de argucias legales, a base de no potenciar la propia opción de enseñanza en ese modelo. Pero esos eran otros tiempos. Eran los tiempos de la careta. Ahora son los tiempos de “agárrate a la poltrona y sigue chupando”, y en estos tiempos no hay caretas que valgan. Por eso acuden, una y otra vez, al único tema que les ha servido para mantenerse tantos años de mangantes. El todo es ETA sigue en pie. Pero el tema ya no está y siguen empeñados en hacer como que sí. Es lo mismo, les da igual. Tienen los medios de siempre, los que durante años hicieron creer que 40 años del silencio de los paredones habían sido “40 años de paz”; los que en el 36 saludaron a las cunetas con un “Viva España”; los mismos que entonces confeccionaban listas negras de maestros y maestras y hoy se dedican a mentir una y otra vez diciendo que las escuelas de modelo D son un nido de violencia; los mismos que se dedican a hablar de boicots al txupinazo cuando en realidad quieren decir persecución ideológica y conculcación de derechos; esos mismos que ponen en un gran titular que el paro ha descendido en 200 personas un mes para meter entre líneas que es alrededor de un 18% de la población la que está sin trabajo.

¿Y qué nos queda a nosotras y nosotros? ¡Nos queda todo! Nos queda la ilusión por cambiar esta podredumbre por aire fresco; nos queda seguir trabajando para tener mejores condiciones laborales; nos queda seguir con el compromiso de impulsar los derechos de las y los euskaldunes; nos queda seguir colaborando entre diferentes para lograr una sociedad que conviva desde el respeto; nos queda trabajar para que las instituciones sean verdadera voz del pueblo y no la cueva de Alí-Babá; nos queda cambiar esta sociedad para que mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades en igualdad de condiciones; nos queda una ingente labor por cuidar y revivir esta tierra contaminada que ya no puede mantenerse por si misma; nos queda paralizar y debatir sobre nuestras infraestructuras futuras; nos queda decidir qué queremos para nuestro futuro. Nos queda, sobre todo, seguir ilusionando a más y más personas para que participen en la construcción de esta alternativa de cambio que es un hecho.

Y todo esto pese al totalitarismo del 36, del 78 y del 13.

sin caretas

Gracias a Eguzki Irratia y a la colaboración que hago todos los meses para su escotilla tengo oportunidad de reflexionar en voz alta, de compartir con quien quiera escuchar, pensamientos, sentimientos e ideas que pasan por esta cabeza. Y esto es lo principal, que, pese a quien pese, hay que seguir haciendo lectura de la realidad, analizar lo que sucede, por qué sucede, a quién le interesa que eso suceda y sobre todo hay que seguir intentando obtener una interpretación propia más allá de la que les interesa que tengamos.

Parece ser que algunos están empeñados en mirar con nostalgia hacia atrás y si a principios de mes volvíamos de repente a los tiempos de las macro operaciones policiales, con los uniformados ocupando las calles de nuestras ciudades y pueblos deteniendo a militantes por los derechos de los presos y presas, terminamos el mes con la resaca de una sentencia en favor de los derechos humanos que, desde Europa, ha hecho caer las caretas al fascismo ideológico imperante en la política española. Este pasado domingo, en un hecho sin precedentes, los partidos en el gobierno, tanto español como navarro, participaron en primera línea en la puesta en escena de ese ultranacionalismo español que siempre ha estado más o menos latente. Que un gobierno que, con ocasión de las imputaciones por cobros irregulares en la CAN, mostraba un conveniente respeto por los procesos judiciales y la presunción de inocencia se manifieste, ahora en la calle, contra la decisión del más alto tribunal de derechos humanos europeo es un escándalo mayúsculo que no tiene igual en Europa. Pero esta gente anda desatada, con rabia, con afán de venganza. Hace tiempo que dejaron de gestionar las instituciones pensando en el bien general, en el bien común. Quizás, mucho me temo, nunca gobernaron para toda la ciudadanía y entraron desde un principio como señoritos en cortijo. Y ahora que el día que se les eche de sus cortijos está cada vez más cerca han pasado del nerviosismo a la histeria y son capaces de quitarse las caretas sin nigún rubor.

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Caretas que se quitaron para tratar de regalar unos terrenos municipales al Opus costase lo que costase. El caso de Donapea es un caso que forma parte del propio ideario de UPN. En la dictadura franquista el propio régimen se encargó de que el ayuntamiento de Iruñea regalase al Opus los terrenos para construir su universidad. Conforme pasaron los años quedó al descubierto que el Opus, al igual que el Diario golpista o el mismo UPN, forma parte de ese poder, en la sombra en muchos casos, de esas cien familias de la oligarquía navarra cuyo objetivo principal es seguir manteniendo un régimen político y económico acorde a sus propios intereses. Y es en estas donde aparece Donapea, pues resulta que esa colina aparece como un champiñón en un lateral del campus opusiano. UPN, a costa de la mayoría de la ciudad y del pleno, a costa del bien y del interés general, a costa de la propia educación ha intentado, por todos los medios, regalar ese terreno al Opus para que siga su expansión colonizadora en Iruñea. Pero resulta que se ha topado con la movilización de una sociedad cada vez más escandalizada y harta de los tejemanejes que Barcina, Maya y compañía acostumbran a hacer. Más allá de los oscuros movimientos, y de verdad que son oscuros, algún día verán la luz, más allá de esos oscuros movimientos que se han realizado en torno a este asunto y en el que no solo ha participado UPN, ha sido la movilización de la ciudadanía, de la mayoría social y política de Iruñea y de la propia comunidad educativa la que ha obligado al propio Opus ha salir públicamente desistiendo, de momento, de su intención de construir tres centros de investigación en los terrenos de Donapea. Y que nadie se despiste, pues raras son las veces en que el Opus sale públicamente hablando de sus propios intereses inmobiliarios. Y que nadie eche las campanas al vuelo pues ni el Opus, ni UPN, ni Diario de Navarra (y los tres están en el ajo), son de los que aceptan perder, ni mucho menos perder a causa de una victoria popular.

Y hablando de victoria popular, ese fue el sentimiento de miles y miles de iruindarras cuando el 6 de julio se desplegaba una ikurriña gigante en la Plaza del Ayuntamiento para consternación del fascio. La persecución ideológica que supone la Ley de Símbolos, creada ad hoc por UPN y PSN, fue superada con creces por unas personas que llevaron adelante su compromiso con un símbolo de esta ciudad, como es la ikurriña, y los cortijeros, todos ellos, se llevaron las manos a la cabeza clamando venganza. Y así fue como en este octubre veraniego 6 personas fueron detenidas acusadas de colocar una ikurriña en una plaza de esta ciudad. Y para semejante despropósito utilizaron todos los medios posibles, medios que no se utilizan para dejar al descubierto los chanchullos que están acostumbrados a realizar. Huellas dactilares, pruebas de ADN, seguimiento de tarjetas de crédito, teléfonos intervenidos… todo, por colocar una ikurriña. Y ya lo ha avisado un ex-juez del Tribunal Supremo, que la justicia y los medios de ésta no están para bobadas y razón no le falta al señor aunque, mucho me temo, las cosas serias de la justicia seguirán esperando en el limbo hasta el día del juicio final. Y como les faltaba señalar al enemigo, a su verdadero problema, llamaron a declarar en calidad de imputada a una concejala de EH Bildu, porque tenía llamadas de teléfono con uno de los detenidos. Y poco importaba que supiesen que esas llamadas eran por motivo de una moción presentada en el último pleno antes de sanfermines. La cuestión era y es señalar y despistar al personal, desviando las miradas y la atención de lo que verdaderamente nos importa a la ciudadanía.

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El caso es que, en mitad de ese pretendido despiste, UPN aprobó en el pleno del día 18 con los votos de Geroa Bai, PSN y PP las tasas y precios públicos para el año 2014. Esto es, aprobó lo que nos van a cobrar a las vecinas y vecinos para llevar adelante su presupuesto. Desde EH Bildu se llevó un propuesta en donde se apuesta por congelar las tasas que nos afectan a todas y todos, por ajustar las puntuales, por un aumento de la progresividad, esto es, para que los que más cobran paguen más, en estos tiempos en donde las desigualdades sociales son cada vez más agudas  se apuesta por implementar unas bonificaciones sociales de hasta un 95% y por actualizar los precios de la zona azul dentro de un nuevo modelo de movilidad. UPN presentó una propuesta totalmente contraria a esto. Y eso es lo que apoyaron Geroa Bai y PSN.

Seguiremos apostando por construir un nuevo modelo de ciudad entre diferentes, porque precisamente eso es lo que no quieren los de las caretas.

Artículo en base a una colaboración en el programa La escotilla, de Eguzki Irratia.

Por cierto, la infografía de EH Bildu Iruñea muy buena y sobre todo clarificadora. Para ver la infografía más grande pinchar sobre la misma:

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el Escarmiento

Después de leer la última de Sánchez-Ostiz, El Escarmiento, no me queda otra que romper mi costumbre de titular las entradas de este blog en minúsculas. No pretendo condicionar el posible debate y la reflexión con un título en mayúsculas, quitando espacio al pensamiento, pero en este caso no hay manera de dejar el título en letra pequeña, pues enorme fue el Escarmiento que algunos se empeñaron en dar a sus vecinos y vecinas que creían en la libertad y la igualdad de condiciones para todo el mundo, para obreros y empresarios, para mujeres y hombres, para republicanos, nacionalistas y foralistas… Y en esas seguimos. Cada vez hay menos gente que apoya seguir pagando las cacerías de nadie, cada vez hay más gente que cree que la única salida es poder decidir soberanamente cómo hacer frente a la crisis (económica, social e institucional, se dice ahora), y cada vez hay menos gente, de aquellos foralistas, que se acuerda de lo que eran o son los fueros (lo poco que han dejado). Las consecuencias de aquél Escarmiento siguen vigentes.

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He leído la novela con ansia, poniendo cara a la tragedia de aquéllos días, recordando palabras cercanas que me decían que después, los que quedaron, tuvieron que vivir en silencio, sin mencionar, sin recordar, pero sin poder olvidar. Y es entonces cuando esas preguntas que hoy en día hacen los que siguen dando Escarmiento, desde el periódico golpista, o desde el Palacio de Navarra, o en la extinta Caja Navarra, intentando mantener el orden que consiguieron a base de cunetas, es entonces, digo, cuando esas preguntas me revuelven las tripas. La pregunta es siempre la misma, “¿para qué queréis remover nada?, “es mejor pasar página”, “todos aquéllos ya están muertos”. Y después viene lo de la reconciliación, la convivencia, patatín, patatán, cuando en realidad (¡qué claro lo dice Sánchez-Ostiz!) quieren decir olvido, para seguir manejando el cotarro, para seguir metiendo la mano y robando, bien sea el poco dinero que queda, bien sea la memoria de un Pueblo o la propia esperanza que parece renacer.

Esta obra nos golpea con una realidad bestial, una realidad que, si bien se vivió hace más de 75 años, es actual en muchas de sus caras, no porque estén vivas (la mayoría han desaparecido) sino porque son el original de muchas de esas caras que hoy día siguen por Iruñea y en el conjunto de Nafarroa, caras de los vencedores y también de los vencidos. Apellidos, familias, motes, de ayer y de hoy. Emilio Mola, general sublevado, cabeza pensante de aquélla sublevación, apodado El Director, y sobre todo autor de las directrices secretas que establecían los métodos de represión contra el bando contrario, entendiendo el bando contrario con la acepción más amplia posible. Nacionalistas, socialistas, comunistas, anarquistas, republicanos, pensadores, maestras, labradores, cargos públicos de la República, militares y civiles, camareros, obreros, aprendices, burgueses, madres, hijos, jóvenes y ancianos, niñas (Maravillas, florecica de Larraga)… Todo aquél y aquélla sobre la que caía la sospecha de simpatizar con las ideas republicanas y nacionalistas y también quienes sufrieron la venganza personal por envidias y riñas de vecinos, sufrieron, de una u otra manera, el Escarmiento de una persona que, al decir de quiénes le conocieron, sólo pensaba en matar. Esa persona cuya tumba sigue en la cripta de un edificio que sigue teniendo en su frontis, convenientemente tapado (obligados), la inscripción Navarra a sus muertos en la cruzada.

Y junto a Mola estuvieron otros. Garcilaso, director del Diario de Navarra, que no sólo se dedicó a escribir loas hacia el bando fascista, y que fue parte activa en la preparación y ejecución de aquél Escarmiento. Un periódico que estuvo, como hoy mismo, en el meollo de la cuestión. Victor Eusa, arquitecto y miembro de la Junta Central Carlista de Navarra, al que las actuales autoridades siguen homenajeando, José María Iribarren, escritor y secretario particular de Mola, Angel María Pascual, periodista y destacado miembro de la Falange, Moreno, el del Hotel la Perla. Lugares como el Casino Principal, lugar donde se reunían los conspiradores, ese mismo lugar que cuelga todavía en sus balcones, en días señalados, banderas españolas y en donde se celebra el baile de la alpargata, el Diario de Navarra, ese periódico que anunció la declaración del estado de guerra con un ¡Viva España! y que sigue siendo vocero de aquéllos mismos, el Fuerte de San Cristóbal, entonces cárcel militar y el último lugar que vieron en vida muchos de los fusilados en cunetas, parajes y apartados, el Palacio de Capitanía (antiguo Palacio Real, hoy Archivo General de Navarra), sede desde donde Mola dirigió su estrategia aniquiladora, la sede del periódico La Voz de Navarra, actualmente sede del PNV, y tras la sublevación lugar desde donde se publicó el periódico Arriba España, la Plaza del Castillo, escenario principal antes y durante la guerra… Y luego lugares que no tienen nombre, porque todavía muchos no se conocen, simas, cunetas, parajes apartados, corrales, caminos, tapias, huertos que se convirtieron en cementerios de fusilados, en cementerios de una memoria que poco a poco se va rescatando.

Plaza del Castillo 1936-2011

Y vas leyendo las páginas de la novela e inevitablemente trasladas al presente personajes y lugares, porque los hijos andan por aquí y los lugares siguen aquí. Y es entonces cuando te entra la angustia al pensar el manto de silencio que cubrió esta ciudad y Navarra entera. Silencio obligado para los muertos, fusilados, silencio para las familias de aquéllos desaparecidos que no tuvieron ni una triste tumba sobre la que llorar, silencio para una población que fue testigo del horror, pero sobre todo te entra la angustia al ser consciente que era vox populi lo que estaba ocurriendo. Desaparecían los vecinos y ya no los volvían a ver, se llevaban a concejales y alcaldes sabiendo que los iban a matar, veían los camiones subir Ezkaba hacia el Fuerte, escuchaban los tiros en la noche, olían el humo de las hogueras cuando quemaban piras de libros peligrosos, a una de la calle le rapaban el pelo y le daban aceite de ricino y luego la paseaban, cagándose, por la Plaza del Castillo para mofa generalizada, el Diario de Navarra daba cuenta de asesinatos que entonces no los llamaban así, había señoritas que antes de ir a misa iban a la Vuelta del Castillo, nerviosas, para ver por vez primera un fusilamiento, algunos curas hablaban, mucho, e impartían bendiciones a quien iba al frente, ese frente lejano, sí, pero también a quien tenía que quedarse poniendo orden en el santuario de la sublevación, Iruñea. Fue un silencio obligado, sí, pero un silencio al que muchos, la mayoría, se tuvieron que agarrar  para poder sobrevivir, digo yo. Otros, también, impusieron ese silencio. Y lo siguen imponiendo.

Ese es el mismo silencio que todavía los herederos de aquéllos sublevados quieren imponer a toda costa. Un silencio que significa olvido. Un silencio que impida conocer la verdad, una verdadera justicia y la reparación de la memoria de los que tuvieron que sufrir aquél silencio, todos. Sánchez-Ostiz ha hecho un trabajo extraordinario. Un trabajo que todavía hoy, más allá de posicionamientos políticos (que también), sigue siendo incómodo en esta ciudad en la que nos conocemos la mayoría. Así que estoy totalmente agradecido a Sánchez-Ostiz por el golpe en crudo que nos ha soltado en toda nuestra cara, por contárnoslo sin pelos en la lengua, haciéndonos oler la mierda que supuso aquello y ayudándonos a comprender que el tufo actual es el hedor de entonces.

Tras El Escarmiento vino El botín, que será la continuación de la novela de Miguel Sánchez-Ostiz. A la espera quedo.

a río revuelto…

Es esta una reflexión que necesariamente la hago en voz alta y de manera pública. En voz alta para ser escuchada y dé pie al debate conjunto. Públicamente porque es la mejor manera de desenmascarar el objetivo que, cada vez con menor disimulo, se percibe en la palabra y pensamiento de esas 80 familias que, hace ya 110 años, gobiernan Nafarroa desde instituciones políticas, económicas y religiosas, con nombres y apellidos y también desde la sombra. Una sombra llamada Diario de Navarra.

dietistas

El mismo diario que aquél 19 de julio del 36 proclamaba en su portada, con un ¡Viva España!, que Mola, el golpista y asesino, había proclamado el estado de guerra en Navarra, ha abierto una nueva cruzada contra las posibilidades reales de cambio en Nafarroa. Si no fuese tan grave decirlo podríamos hablar de un auténtico pre-estado golpista, en este caso contra la alternativa de cambio que cada día es más visible. Y no es la primera vez que hablamos de movimientos golpistas en torno a ese periódico, auténtico baluarte de la derecha caciquil y cabeza del poder fáctico económico y político en Navarra que se resiste a la rebelión social y democrática que va tomando forma día a día desde la propia ciudadanía.

Esta campaña de intoxicación y difamación de UPN-Diario de Navarra tiene como principal objetivo distraer a la sociedad de la grave responsabilidad en torno al escándalo que ha llevado a la desaparición de la CAN. Tomando un concepto, en este caso “dieta”, debidamente manipulado y tergiversado, una falsedad repetida hasta la saciedad, siguiendo el manual de Goebbels se puede sembrar la duda entre la sociedad. Una sociedad que hace escasas semanas se escandalizaba ante los millonarios sobresueldos cobrados por los dirigentes de UPN, tras la campaña de mentiras, orquestada por el entorno más próximo a Yolanda Barcina, el escándalo empieza a difuminarse en el falso mensaje general de “todos los políticos son iguales”. Pero no, señores goebbelsianos, no todos los políticos son iguales, afortunadamente.

chiringuito

Intentar equiparar un hecho, como es llevarse un dinero que no es suyo (definiciones en el código penal y sinónimos en el diccionario hay muchos) y haberse enriquecido conscientemente mediante unos sobresueldos con una retribución por la labor institucional en un ayuntamiento que palíe, de alguna manera, la pérdida de poder adquisitivo no es, de ninguna de las maneras, aceptable. Una persona que resulta elegida para cumplir las funciones de concejal debe dedicar parte de su tiempo laboral a esa labor, y esto no puede significar un reducción en su sueldo. Una persona trabajadora elegida como concejala tiene que tener la seguridad de que va a poder dedicarse a esas funciones sin que esto pueda suponer un menoscabo de su situación económica personal; tampoco, claro está, un enriquecimiento. En el Ayuntamiento de Iruñea, como en el resto de ayuntamientos, existe un sistema (puesto en marcha hace 22 años por los mismos que hoy lo cambian) para que esos concejales reciban, en concepto de dieta, que no sobresueldo, una retribución por el trabajo realizado y en compensación por la pérdida económica que eso supone. Otra cosa es hablar de los concejales de UPN, la mayoría de ellos liberados con una cantidad que supera en 33,5% la liberación de los concejales del resto de partidos (1 de cada 3) y cobrando el resto de dietas por representación en diferentes organismos municipales. ¿A quién justifican sus sueldos estos concejales? ¿Tienen algún horario que justifique semejante sueldo? ¿Tienen algún sistema de control? Ahí es donde hay que empezar a mirar. Vamos a revisar los sueldos de esta casta privilegiada y vamos a exigir transparencia, control público y compromiso para cumplir el servicio para el que fueron elegidos y elegidas. Esa es la cuestión.

En esta estrategia UPN y su altavoz mediático, el poder en la sombra Diario de Navarra, han decidido arrasar con todo ante su temor, fundado, de verse desplazados de los sillones que tanto tiempo llevan utilizando para lucrarse. El hecho de que la posibilidad de un cambio, no de sillones, si no de modelo de gestión, sea real, ha hecho que la brunete mediática, política y social navarra decida tirar p’alante en una suerte de nerviosa escapatoria. Lo hace sembrando el mensaje del “todos son iguales” e intentando mostrarse como los que van a solucionar el mal sistema de pago de las retribuciones a la corporación municipal. Que el señor Maya, que se autopagó esos sobresueldos millonarios, hasta tres en un solo día, imputado judicialmente, que devolvió las cantidades después de habérsele pillado con las manos en la masa, ese señor al que el Pleno le pidió que dimitiese y que es parte de ese sistema caciquil y choricero que ha imperado durante más de veinte años, que el imputado Enrique Maya intente ahora aparecer como el aladid de la transparencia en el sistema de retribuciones a concejales, con una propuesta que en nada cambia el control de esas justificaciones, es un escándalo y un insulto a la propia ciudadanía. Ese señor lo que tiene que hacer es dimitir, irse del ayuntamiento, dejar paso a otras personas y responder judicialmente a lo que se le requiera. Y el resto de grupos municipales lo que debieran hacer es pensar un sistema de retribuciones que asegure la transparencia de la gestión económica del ayuntamiento, el control público y la igualdad de condiciones de todas y todos los concejales.

Para que no quede ninguna duda. UPN, con sus liberaciones completas o parciales, con todos los técnicos municipales a su disposición casi en exclusiva y con un Reglamento hecho a su medida juega en bastantes mejores condiciones que el resto de grupos. ¿Alguien se imagina si a UPN se le ocurriese reducir o eliminar las retribuciones a concejales? ¿O que los grupos de la oposición no tuviesen normal acceso a los técnicos municipales, a los expedientes o a la información? ¿O que los grupos solo pudiesen reunirse de lunes a viernes y exclusivamente en el ayuntamiento? ¿Una persona trabajadora podría salir elegida como concejal y podría desarrollar en igualdad de condiciones su labor? No hay mucho que imaginar, porque esa es la cruda realidad. UPN, esa casta de los sobresueldos, ha decidido, a cuenta de esta situación, poner en marcha un sistema de justificaciones de las restribuciones que no mejora en nada el anterior y que lo único que hace es ahondar en el control político de UPN sobre esta ciudad, empezando por los propios grupos municipales en la oposición. Esto es lo que está ocurriendo, porque así lo han decidido UPN-Diario de Navarra. Porque no aceptan el cambio político y social que va a suponer el final de ese sistema de castas impuesto por ellos mismos.

La tira de cómic es propiedad de César Oroz y apareció publicada, precisamente, en Diario de Navarra.

Este es un artículo de opinión basado en otro que realicé para una colaboración en el programa La escotilla de Eguzki Irratia.