yo compro en lo viejo

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Tras la campaña de algunos comercios del Casco Antiguo criticando duramente al Ayuntamiento la política de amabilización del tráfico llevada a cabo en el I Ensanche, mostré públicamente mi pena y rechazo a la misma, por sus formas y por la dureza de algunos carteles. Lo hice desde la perspectiva de una persona que cree al 100% en el papel fundamental que el pequeño comercio tiene a favor de un modelo de ciudad para las personas. Entiendo que una campaña pública está expuesta a las críticas públicas y de la misma manera, soy consciente que mis palabras también están sujetas a posibles críticas, tanto a favor, como en contra de lo dicho.

Parto del derecho básico que tiene cualquier persona a mostrar públicamente su opinión ante cualquier tema, y eso por eso que quiero señalar la manipulación interesada que mis palabras han tenido en un medio concreto afín a UPN.

Ayer UPN y PSN pretendieron censurar mi libertad para hacer esas críticas y hoy mismo UPN sale públicamente señalándome como instigador de una supuesta campaña de “presión y amenazas” hacia los comerciantes que pusieron en sus escaparates esos carteles, tal y como manipula dicho medio. Es falso absolutamente. Es más, asumiendo la libertad que cada persona tenemos en hacer nuestras compras donde decidamos, no comparto ningún tipo de boikot organizado hacia ninguno de los comercios que han participado en dicha campaña.

No conozco que se hayan podido utilizar por parte de nadie amenazas a estos comercios. Por mi parte el lunes por la mañana tuve ocasión de hablar diez minutos con una de las dueñas de una tienda de la que soy cliente habitual, que había puesto en un primer momento los carteles y luego los había retirado. Lo hice porque me apetecía mostrar mi apoyo a su negocio, señalar la pena que me había producido los carteles en su escaparate y mostrar mi colaboración para poder seguir hablando entre todas y todos, como se ha hecho hasta ahora, buscando soluciones a las diferentes situaciones que se están dando.

Más allá de los movimientos interesados de la oposición, seguiré participando en el impulso del debate social y el diálogo en este y otros asuntos. En concreto, estoy dispuesto a seguir trabajando a favor de un Casco Viejo más amable, accesible para todas las personas, con más comercios y sobre todo que mejore la calidad de vida para las vecinas y vecinos y cualquier persona que se acerque al barrio. Así mismo seguiré apostando por la mejora de la convivencia en este y todos los barrios de Iruñea. Continuaré, de igual manera, mostrando mi apoyo al pequeño comercio y sobre todo haciendo mis compras en el mismo, como he hecho siempre.

Dani Saralegi Aristu

comercio de ciudad, también en euskera

Que esta ciudad tiene dos idiomas oficiales es algo que está claro desde el propio nombre de la misma. Pamplona, la antigua ciudad de Pompaelo, cuando llegó el general romano era Iruña, Iruñea, La ciudad, la de los vascones. Hoy en día sigue siendo Pamplona e Iruña (oficialmente), Iruñea. Una misma ciudad, dos denominaciones. Una en euskera y la otra, castellanización del latín. Sea como fuere, nuestra ciudad. Y en ella se hablan dos idiomas, el castellano mayoritariamente conocido y el euskera en claro avance en conocimiento y uso, aunque todavía minoritario. Los dos idiomas son oficiales y los dos idiomas tienen los mismos derechos para poder ser utilizados en cualquier ámbito. O deberían tenerlos. El Ayuntamiento está trabajando duramente en ello, pero a pesar de los pasos dados, el proceso es lento. Y es que quitarse de encima la losa de décadas de genocidio lingüístico practicado por los anteriores gobiernos municipales (UPN-PSN, lo mismo da, que da lo mismo) es un trabajo arduo y fatigoso. Pero ganas y fuerza no faltan, y si no que se lo pregunten a los colectivos que trabajan el euskera en Iruñea.

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El caso es que desde el Ayuntamiento, con buen criterio, se está haciendo un estudio sociológico para conocer el conocimiento del euskera por parte de comerciantes. Un estudio sociológico es una técnica de investigación que utiliza la ciencia social que se encarga del análisis científico de la estructura y funcionamiento de la sociedad humana o población regional. Vamos, que no es unas preguntas sin más. Este tipo de estudios, por otra parte, son algo propio de la gestión municipal. Si se quiere trabajar algo primero hay que conocerlo, digo yo (y cualquiera con dos dedos de frente). En este caso a las personas que tienen comercios (comerciantes) se les está, además, ofreciendo ayudas para, si así lo desean, rotular en euskera, idioma, recordemos, oficial en esta ciudad. Se les ofrece información sobre clases de euskera para poder atender en ese idioma, etc. Algo que a todas luces redunda positivamente en el negocio. Si se puede atender a más clientes de manera que queden satisfechos por la atención, siempre será mejor para el negocio. Aquí y en Sebastopol.

Pues resulta que el portavoz de UPN, Enrique Maya, portavoz del partido que con su gestión aplicó una política de persecución y palo al euskera, en Iruñea y en toda Nafarroa, se queja y dice “que le dicen” que esto es como marcar con una “cruz” (en realidad era la estrella de David, Enrique) a los judíos en época de Hitler. Y el señor se queda tan tranquilo con semejante barbaridad. Uno de los que hizo del Ayuntamiento un cortijo cerrado con siete llaves inaccesible a las vecinas y vecinos, resulta que ahora nos cuenta que la gente le dice y le habla (siempre con gran preocupación, evidentemente). Una más de este grupo municipal perdido, sin rumbo, anquilosado en las mismas personas desde hace años y sin propuestas para la ciudad. UPN está ahora mismo dirigido por la ultraderecha y han decidido que la mejor estrategia de cara a mayo de 2019 es volver a los tiempos pasados, a los ciudadanos de primera y de segunda, al tensionamiento en las calles y a la mano dura con quien no comulgue con su ideología. La verdad es que tienen un problema, pero es su problema. El resto tenemos que seguir apostando por la ciudad inclusiva y de convivencia que se ha convertido Iruñea, Pamplona, en estos casi tres años de Ayuntamiento del cambio.

Que esto lo diga el portavoz de UPN entra dentro de la normalidad de lo que dice y hace este grupo. Pero que la presidenta de una asociación de comerciantes diga que todo eso es para marcar el territorio con el rótulo en euskera es curioso, por la similitud con el discurso de Maya, y sobre todo vergonzoso. Por que esta señora debería dedicarse a fomentar el comercio de la ciudad, a facilitar las compras en sus comercios asociados, a conseguir la fidelización de la clientela y a innovar para atraer más clientes. Y fórmulas hay muchas, seguro que algunas conoce. Lo que no puede ser es convertir a una asociación de comerciantes en lobby político del partido mayoritario de la oposición.

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Últimamente hay quien crea que por ser comerciante tiene más voz que cualquier otra persona que vive en la ciudad. Se confunde. Este Ayuntamiento se está rompiendo los cuernos por fomentar el comercio local, de barrio, cercano, llamadlo como queráis. Ese comercio que UPN y compañía abandonó a la suerte y puso a los pies del Corte Inglés y centros comerciales del extra-radio. Esos comerciantes que hoy se erigen en portavoces ciudadanos no abrieron la boca cuando se robó un solar de la ciudad destinado a biblioteca para construir el Corte Inglés. Ya vale de hipocresía. En un momento en el que las ventas por Internet están subiendo considerablemente hay que pensar y repensar los negocios. No se puede pretender vender productos ecológicos en Alde Zaharra y pedir que los automóviles de uso privado lleguen hasta la puerta del negocio a cualquier hora, cuando hasta ahora tampoco se podía. No se puede pretender fomentar el comercio del Ensanche y obsesionarse con los manteros que ocupan Carlos III durante nueve días al año. No se puede pretender ser portavoz de unas protestas contra la reorganización del tráfico en Pío XII, teniendo una gasolinera en uno de los accesos a dicha avenida. El Ayuntamiento seguirá trabajando para apoyar, fomentar y proteger el comercio de la ciudad, mediante campañas cercanas y directas, mediante colaboraciones con los propios comerciantes, mediante el diálogo, un diálogo que UPN les negó siempre. Seguirá trabajando para estudiar los posibles problemas del acceso a Alde Zaharra. Seguirá trabajando para estudiar el problema de las mafias que controlan a los manteros. Seguirá trabajando para fomentar el comercio en otros barrios y, desde luego, también en Pío XII. Seguirá trabajando para hacer más atrayente el comercio de la ciudad, de los barrios, de la tienda de la esquina. Pero cada cual desde su papel.

Es verdad que hay negocios que siguen cerrando. Pero yo me quedo con los negocios y comercios de gente innovadora que se van abriendo en la ciudad y sus barrios y que estas últimas navidades han tenido los locales llenos de gente. Hay esperanza y tenemos que seguir construyéndola.

se acabó la feria

Ayer a eso de las tres de la tarde un camión de grandes dimensiones abandonaba la Plaza de la Cruz llevándose las casetas de madera que han alojado los puestos de la Feria de Artesanía de Navidad de este año. Una feria que, al decir de los artesanos, ha sido un auténtico desastre, y es que esto no ha sido más que el colofón a un auténtico despropósito, que es la tónica general del Ayuntamiento de UPN con el comercio local, y no digamos ya con la producción autóctona. No es este, precisamente, el tipo de comercio que impulsa la derecha neoliberal en Nafarroa ni en Iruñea.

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Los problemas comenzaron, o mejor dicho, se agudizaron ya el año pasado, cuando desde el Ayuntamiento decidieron cambiar el procedimiento para la asignación de los puestos de la Feria sacando a concurso el espacio de la Plaza del Castillo, algo que, en principio, no me parece mal, ya que el Consistorio tiene el deber de ofrecer a toda la ciudadanía por igual la posibilidad de tomar parte en las actividades económicas potenciadas desde la propia administración en suelo público, esto es, en la calle.

El caso es que la mayoría de las y los artesanos se quejaron, no del procedimiento, si no de que en ese concurso no se valoraba algo tan significativo como ser artesano, ser de Navarra o ser productor local. Y es que atendiendo a las bases de ese concurso se podía dar el caso de que una persona comprase 200 quesos en un hipermercado a buen precio, y luego los revendiese en la Feria a otro precio, sin ser esa persona ni artesana, ni productora, ni nada. Y como siempre la cosa tiene su base, ya que hace poco se modificó la Ordenanza de Comercio No Sedentario y, a mi entender, fue un despropósito en algunos de sus puntos que son, precisamente los puntos criticados por los productores locales en este concurso para acceder a un puesto de la Feria.

Y luego vino lo que vino. El año pasado los artesanos se cabrearon e hicieron boicot a la Feria como forma de protesta. Este año, para protestar mandaron sus propuestas en sobres abiertos, algo que está prohibido por el propio reglamento del concurso, con lo cual UPN decidió que no habría Feria. Los artesanos hablaron con el ayunta, intentaron llegar a un acuerdo, y lo único que consiguieron fue una adjudicación de puesto por 1.400 euros en la Plaza de la Cruz, a todas luces -y esto ya se sabía desde el principio- un lugar bastante peor que la Plaza del Castillo. Parece ser que UPN, que tuvo que acceder a llegar al acuerdo con los artesanos, no quiso dar el brazo a torcer en el tema del lugar. Es como si UPN hubiera intentado castigarles por haber tenido que hablar, dialogar y llegar al acuerdo.

He pasado todos los días por la Plaza de la Cruz y daba auténtica pena. Los puestos estaban vacíos o con muy poca gente a cualquier hora del día. Mientras tanto, los aledaños de El Corte Inglés o la avenida de Inditex, conocida también como Carlos III, estaban atestados de gente comprando.

Lo ocurrido con la Feria no es más que otra estación en este viacrucis por el que UPN se ha empeñado en hacer pasar al pequeño comercio, al comercio de barrio y local, al comercio artesano y a la producción local, un comercio, un modelo de comercio que no cuenta con las ventajas que las grandes superficies, los centros comerciales y las grandes marcas tienen con la derecha neoliberal que es UPN. No se puede pretender que las tiendas de los barrios no echen la persiana con una política que fomenta el consumo en grandes superficies y centros comerciales.

Se trata, de nuevo, del modelo de ciudad de unos y de otros. El modelo de UPN es el que ha hecho de Carlos III un parque temático dedicado al comercio de grandes marcas, el que abre los comercios en domingos y días festivos perjudicando a trabajadores y trabajadoras, es el modelo que sigue sin impulsar productos elaborados y creados aquí mismo, y potencia, en cambio, los confeccionados en talleres de mala muerte de India, Pakistán o China; es el modelo que regala la calle y suelo público a El Corte Inglés, primero para hacer el edificio, luego para construir los accesos a su parking y finalmente para ocupar la calle en diferentes momentos del año, con juegos para críos como reclamo para que sus padres y madres entren a comprar. Y luego se extrañan y se llevan las manos a la cabeza cuando los comerciantes de Alde Zaharra solicitan permiso para exponer sus productos ordenadamente en las puertas de sus establecimientos.

El resumen de la política nefasta de comercio que impulsa UPN vino de la boca de nada más y nada menos que el Presidente del Parlamento de Navarra, Alberto Catalán, el domingo 4 de enero, a las 19.21:

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Imposible es que ustedes apuesten por un comercio local y sostenible. Incomprensible, señor Catalán, es que usted acuda en día festivo a hacer compras a un comercio. Incomprensible es que vaya a El Corte Inglés, como si no hubiese tiendas de camisas en esta ciudad, muchas de ellas regentadas por gente que pelea día a día para sacar ese pequeño negocio adelante. Incomprensible es que se permita el lujo de ponerlo en Twitter, haciendo publicidad a uno de los principales competidores del comercio del centro en un festivo.