unas fiestas de lujo

Este largo fin de semana, una buena parte de las vecinas y vecinos de Iruñea, hemos visitado la Txantrea para disfrutar de sus fiestas. Unas fiestas que, en lo que a climatología se refiere, han tenido un poco de todo, viento, frío y lluvia; es lo que tiene la primavera iruindarra. Unas fiestas organizadas desde hace meses por una comisión de fiestas y unos colectivos que, gracias a sus esfuerzos, consiguen un programa lleno de actividades para todo el mundo y para todos los gustos. Cuando vamos a los barrios a participar en sus fiestas, deberíamos tomar, aunque sea un minuto, para pararnos a pensar en el esfuerzo que estas suponen. Es sorprendente la cantidad de gente que participa en esa organización. Pero es que no tenemos otra manera de entender las fiestas.

IMG_9474 [640x480]
by Txantrean Auzolan

De la misma manera, el barrio sigue siendo el mismo lugar donde, a lo largo del año, diferentes dinámicas tienen como objetivo crear la Txantrea que las vecinas y vecinos quieren. Por eso esas dinámicas están presentes en las fiestas, porque éstas no son, ni pueden ser, un paréntesis en la vida del barrio. Las fiestas son, ante todo, un espacio de encuentro para una comunidad local, la Txantrea y un espacio de convivencia y ocio para todas las personas que, siendo o no del barrio, participan de sus fiestas. Y en ese espacio las preocupaciones, ilusiones y debates que marcan, en gran medida, la vida de un lugar, no pueden dejarse aparcadas como si no existiesen durante cuatro días. Es importante y necesario que se puedan visibilizar esas dinámicas, para que tras esos días de fiesta, con un nuevo impulso, sigan adelante.

El movimiento juvenil reivindicó su protagonismo desde el primer momento en el txupinazo. Se ha reivindicado que Cheikhouna Dieng, vecino senegalés de la Txantrea, no se merece (nadie lo merece) una expulsión del Estado simplemente porque no tiene unos papeles. Se ha vuelto a exigir el derecho a la vivienda como un derecho básico, más allá de especulaciones y bancos. Desgraciadamente, tras una agresión sexual ocurrida durante fiestas, el barrio ha vuelto a salir a las calles, suspendiendo durante unas horas las fiestas, para gritar que NO es NO y que en fiestas, al igual que el resto de días, las mujeres no tienen porqué soportar ningún tipo de agresión sexista, de ningún grado, ni leve, ni grave. La gente que está estudiando salió para recoger firmas contra la LOMCE y contra la reválida. El espacio de Salesianas siguió adelante su camino en el proceso que el barrio está llevando a cabo para hacer realidad un proyecto comunitario de encuentro para toda la Txantrea. Y también estuvo presente la reivindicación por la repatriación de las presas y presos, y con especial énfasis se volvió a pedir la libertad de las presas y presos enfermos.

Escaparate de todas estas y más reivindicaciones y dinámicas, fueron los calderetes del sábado en Alemanes. Se decoraron las mesas y las jaimas que las cubren, hubo pegatinas, boletos para sorteos en apoyo a una y otra causa, recogida de firmas… Todo eso son también los calderetes, todo eso es también la Txantrea. Por eso, que un panfleto en Internet, sufragado por el Régimen, que actúa de punta de lanza de UPN en el Ayuntamiento, intente hacer noticia de algo tan natural y tan mayoritario social y políticamente, da para pensar en el abismo que hay entre esa esa gente obsesionada y las gentes de los barrios. Para el Régimen sigue siendo noticia que una mayoría social y política se exprese en la calle. EH Bildu defiende, trabaja y está comprometida por la repatriación de las presas y presos. El Ayuntamiento de Iruñea aprobó por mayoría hace un año una declaración por el acercamiento de presas y presos. ¿Dónde está la noticia? No existe. Pero luego, con un poco de manipulación, intentan crearla. Quizás el objetivo de esa manipulación no sea otro que el de tapar los múltiples casos de corrupción que se están destapando a nivel estatal, en el seno del Partido Popular, o el propio escándalo del posible fraude de UAGN con el dinero que recibía para formación y que ha salpicado, directamente, al presidente de UPN, Javier Esparza. Una corrupción que no es de un solo partido. Una corrupción endémica de todo un modelo de Estado. Esa es la podredumbre que pretenden esconder.

Desgraciadamente la noticia, esta sí real, está en que desde el gobierno español que apoya UPN, prefieren el sadismo de un Estado que avisa no liberará a los presos enfermos “hasta que solo les queden 2 meses de vida”. Apuestan por la venganza y el odio, y por seguir alimentando el enfrentamiento. Otros, desde EH Bildu, seguiremos trabajando por la convivencia, el reconocimiento a todas las víctimas y el acercamiento de todas las presas y presos. También esta semana. Y todas.

euskera, derechos y convivencia

El año pasado, por primera vez en la historia de Iruñea, el Ayuntamiento decidió, de manera mayoritaria, hacer política incluyente y para toda la ciudad con las escuelas infantiles, en vez de hacer politiqueo partidista y excluyente, tal y como se había realizado hasta entonces. Pero lo que algunos no pudieron conseguir en unas elecciones democráticas, esto es, tener el apoyo suficiente para continuar con sus políticas frentistas y anticiudadanas, intentaron hacerlo mediante un recurso judicial. El propio juez pretendió, y de hecho puso en marcha, unas medidas cautelares para paralizar toda la campaña de matriculación en escuelas infantiles, poniendo en entredicho la continuidad de dicha campaña y la posibilidad de elección libre de centro y lengua para centenares de padres y madres. Tuvo que venir un órgano superior de la misma audiencia, para suspender dichas medidas cautelares. Hace casi una semana, el mismo juez corregido posteriormente, ha dictado sentencia en el recurso interpuesto, dando la razón a los recurrentes. El Ayuntamiento ya ha anunciado que se recurrirá, por no ajustarse a derecho. Esta claro que esto es Iruñea y que todavía queda mucho por cambiar.

Tuvieron que pasar 30 años para que el Ayuntamiento de la ciudad, ese que tiene unos presupuestos gracias a los impuestos de todos y cada uno de los contribuyentes, pusiese como prioridad a la hora de gestionar el hecho, casi insólito hasta entonces, de proteger el bien general, el bien común. Uno de esos bienes, sin duda, es la educación y la infancia un sector sensible que merece todas las atenciones. Después de más de tres décadas, se empezó a corregir una desigualdad que había sido la punta de lanza en la manera de hacer política que UPN y el Régimen en general tuvieron en los largos años que estuvieron al frente del Ayuntamiento. A pesar de la demanda de escuelas infantiles en euskera, pese a que esta ciudad tiene dos lenguas oficiales, a pesar de los indicadores favorables en cuanto a la necesidad de implantar nuevas escuelas infantiles en euskera y pese a que este es un servicio voluntario pero público, a pesar de todo eso, la realidad era insistentemente ocultada por los sucesivos concejales de educación de los gobiernos municipales de UPN y parecidos. Aunque la demanda era de un 36%, solo se atendía el 10%. Pese a que existían 17 escuelas infantiles en toda la ciudad, solo dos eran en euskera. Y eso era algo que no había cambiado desde principios de los años 80, con Balduz siendo alcalde. Más de 30 años en los que el euskera, su conocimiento y uso y su integración en la vida social, pese a las políticas contrarias de UPN, ha evolucionado muy positivamente. Esas políticas de autolesión en parte del propio bien cultural y colectivo, así como identitario de esta ciudad, en Sudáfrica, en un tiempo, lo hubiésemos llamado Apartheid. Nosotras y nosotros lo llamábamos Naparheid. En Iruñea y Nafarroa ellos lo llamaban minoría y los disfrazaban de folclore. En Iruñea, cuidado, hay quienes, en estos momentos, lo quieren disfrazar de falsa convivencia.

Las madres y padres que querían llevar a sus criaturas a una escuela infantil en euskera, muchas veces, solo les quedaba la posibilidad de hacerlo en un centro privado. No tenían las mismas posibilidades que las madres y padres que llevan a su prole a la línea de castellano. Se vulneraban sistemáticamente sus derechos ciudadanos y lingüísticos. A día de hoy, pese a las dos nuevas escuelas en euskera abiertas en el curso pasado, la desigualdad entre ambas ofertas, en castellano (incluida la que tiene algunas horas de inglés) y en euskera, es todavía patente. Hoy en día todavía no se llega a cubrir la demanda existente en euskera. El porcentaje de padres y madres que tienen que llevar a sus hijos e hijas a una escuela privada, sigue siendo mucho mayor en la opción de euskera que en la de castellano. Por eso hay que seguir trabajando en favor de las escuelas infantiles en euskera. Por eso necesitamos seguir haciendo campañas específicas en favor de la matriculación en el modelo en euskera. Porque quedan muchos años para alcanzar la igualdad de oportunidades para quien apuesta por el euskera y porque las décadas de discriminación política necesitan decisiones y dinámicas decididas en favor de este modelo. Y desde luego desde el impulso general hacia las escuelas públicas, sea cual sea el modelo lingüístico de cada una de ellas.

p011_f01

Pero hay que hacerlo bien, poniendo en marcha políticas y pedagogías actuales y coherentes. Y en estas estamos cuando hay quien cree que por introducir el concepto de la convivencia entre medio ya está todo arreglado. Hay cierto sector en la izquierda en esta ciudad que cree que la diversidad cultural, política y lingüística de Iruñea hay que dejarla patente incluso en los patios de las escuelas infantiles municipales. Para ellos y ellas eso es convivencia, o por lo menos eso pretenden hacer creer. Estoy totalmente en desacuerdo con esa idea. Hoy en día el euskera sigue siendo una lengua minorizada en esta ciudad y todavía con menos oportunidades en su desarrollo, uso y por lo tanto respeto. Pretender que las niñas y niños que asisten a escuelas en euskera se mezclen con las niñas y niños de castellano en el patio y en los juegos de la escuela, es obviar el hecho de que el idioma único que empleen dichos niños será siempre el castellano, que es el idioma común de todos ellos. Y eso, se diga como se diga, se disfrace como se disfrace, no es convivencia. Eso es una irresponsabilidad política y una falta de criterio profesional como la copa de un pino. Afortunadamente los críos a esa corta edad no tienen problemas de convivencia, por mucho que algunos padres y madres y fuerzas políticas sí los tengan. Si es por convivencia, las personas, en edad infantil, no hacemos distinciones de idioma a la hora de comunicarnos y relacionarnos. A esa edad, si tienen que utilizar el castellano como lengua para comunicarse en la calle, lo harán sin ningún problema. ¿Qué problema existe para que las niñas y niños cuyos padres y madres han elegido el modelo en euskera puedan hacerlo íntegramente en las horas que están en la escuela? ¿Acaso estos niños y niñas van a desarrollar menos aptitudes de convivencia que los niños y niñas de las escuelas en castellano?¿O es que hay quien piensa que el desarrollo de la convivencia es más fácil en castellano que en euskera? De nuevo es la lógica de quien se sabe mayoría y desde el desconocimiento cree su vivencia y pensamiento el más óptimo. De nuevo es la cara de la imposición, reconocida o no, la que asoma en esa lógica.

Como digo, es un error pretender disfrazar de convivencia la imposición, consciente o inconsciente, de una lengua mayoritaria, en este caso el castellano. La convivencia consiste en respetarse desde las diferencias que podamos tener y ser diferente no es ser mejor o peor. Nadie es mejor o peor por hablar una lengua u otra. Es hora de hacer política para toda la ciudad, igualando las oportunidades para todo el mundo. Es hora de dejar los discursos dogmáticos. Es hora de vivir la convivencia, respetando los derechos de todas las personas.

El camino del cambio es largo y lleno de dificultades. Pero lo importante es seguir avanzando.

Caminando, caminando voy buscando libertad, ojalá encuentre camino para seguir caminando.

Cantaba Victor Jara. Y así es.

Artículo basado en la colaboración con Eguzki Irratia para el programa La Eskotilla, del miércoles 1 de marzo de 2017.

convivencia y sanfermines

A tres semanas escasas del comienzo de los Sanfermines, los preparativos de las fiestas dan sus últimas puntadas. La fisonomía de la propia ciudad empieza a cambiar, el ritmo se eleva, son todavía muchas cosas que preparar y el tiempo se echa encima. Las diferentes programaciones están finalizadas y como nunca llueve a gusto de todo el mundo, las críticas, necesarias, llegan por diferentes lugares. Bienvenidas sean, sobre todo si son para aportar y construir.

Si en algo se ha caracterizado este curso ha sido en que ha sido un tiempo de poner bases, de emprender, de coordinar, de reflexionar y de debatir. Y ha sido un año de empezar a visualizar algunos cambios, los más vistosos los que se han producido en el propio concepto de ciudad. Hemos pasado de ser una ciudad que algunos querían con enfrentamientos y ciudadanía de primera y segunda, a ser una ciudad donde la diversidad es un valor y una riqueza que hay que proteger y promocionar. Hemos pasado de un Ayuntamiento utilizado como chiringuito, a un Ayuntamiento que escucha, dialoga, habla y gestiona para todo el mundo.

Imaginascene-Conciertos-San-Fermin-Pamplona-11

Entre los debates de este curso, se ha dado el del modelo de fiestas de Iruñea. Han sido varios los colectivos y agentes de la ciudad los que han trabajado en torno a este debate, tantas veces ninguneado por UPN y compañía. El modelo de fiestas es algo que hay que repensar y adecuar al siglo XXI. Ni Iruñea es la ciudad de hace veinte años, ni la sociedad es la misma, ni el papel de la administración y de los agentes sociales es el mismo. Y no es un debate cualquiera. Algunas personas llevamos años diciendo que es un debate mucho más de fondo que el tipo de fiestas que queremos, ya que, en realidad, de lo que hablamos es del modelo de ciudad. Como digo se ha comenzado el debate y va a continuar, en los colectivos y en el propio Ayuntamiento. Este curso el debate ha tenido unos frutos y no tengo ninguna duda que seguirá dándolos en el curso que viene. Porque es responsabilidad de todas y todos, de la calle y de las instituciones, reflexionar, escuchar, hablar y debatir sobre qué Sanfermines queremos para una Iruñea del siglo XXI.

Hay que hablar de cuál es nuestro papel, el de cada uno y una, de quién y cómo se organizan los actos de fiestas, del propio espacio festivo, de qué medidas vamos a poner en marcha para visibilizar esa diversidad de Iruñea, de cómo respondemos a las necesidades de la gente y joven, de las familias y de las personas mayores. También es vital abordar todo el tema de la paridad y el protagonismo de la mujer en la fiesta, de la necesidad de que nos conciencemos cada una y cada uno de nosotros en denunciar cualquier agresión machista y homófoba, por “ligera” que nos pueda parecer. ¡No hay agresiones ligeras! Hay que hablar sobre la cultura en Sanfermines, abrir espacios al euskera y las diferentes culturas presentes en Iruñea. Es muy importante abrir espacios para la aportación de cualquier vecina y vecino, de los colectivos de la ciudad y también es necesario, diría que inexcusable, abordar en este debate la importancia del respeto a la convivencia, del derecho al ocio y del derecho al descanso. Iruñea, ya lo hemos dicho muchas veces, no puede convertirse, de ninguna manera, en la ciudad donde se puede hacer lo que nos de la gana durante nueve días. No. Ese es el modelo que algunos nos han vendido durante años. En Iruñea, en Sanfermines, al igual que el resto del año, hay algo que es absolutamente necesario respetar: la convivencia entre quienes están de fiesta y quienes están descansando.

Decir esto, hablando de Sanfermines y según en qué zonas es, o por lo menos nos da la sensación de ser, cuanto menos, contradictorio. No lo creo. Como creo que el problema no es exclusivo de nueve días. Es un problema que hay que abordar, y de hecho ya se está haciendo, de una manera completa. Por eso el Ayuntamiento finaliza todos sus actos a las 2.30 de la mañana, porque es una hora “sensata” hablando de fiestas. Y por eso no entiendo la posición de quien dice que las 2.30 son una hora imposible de asumir… en una única plaza. Cuando el Ayuntamiento, este Ayuntamiento, está empeñado en ir solucionando el problema del ruido en Alde Zaharra, ¿por qué hay quien está empeñado en hacer un problema en donde no lo hay?

UH8SNMAe

Es momento de responsabilidad y de visión de ciudad. No valen las posiciones partidistas, ni mucho menos los intereses particulares y personales. Si los colectivos de Herri Sanferminak han demostrado sensatez y responsabilidad, incluso rebajando el horario en Plaza San Francisco hasta la una de la mañana, ¿por qué hay quien se empeña en negarse a esta solución? ¿En qué fiestas se ha visto que la música acabe a la una de la mañana? Esa es la aportación que los colectivos de Herri Sanferminak hacen a la convivencia en Iruñea. Recojamos esa aportación y sigamos avanzando en la nueva Iruñea del siglo XXI.

El curso que viene será momento de retomar el debate, el festivo, el de la convivencia y el del nuevo modelo de ciudad. Es nuestro momento, por el que hemos luchado tantos años. Aprovechémoslo, con responsabilidad, con altura de miras y con diálogo.

Gora Iruñeko jaiak! Gora San Fermin!

ataque al cambio

Ayer, tras el último ataque al euskera, el segundo de esta semana tras el corte de emisiones de ETB deribadas de una denuncia, el enésimo en un día a día en el que las personas euskaldunes vemos ninguneados nuestros derechos, mantuve un debate sobre cuál era el objetivo de todo esto.

Por un lado, el Régimen en toda su complejidad, tiene claro, al igual que quienes sostenemos el cambio, que el euskera es, o debería ser, una de las bases del nuevo tiempo que vivimos. Lo es, porque es parte principal del modelo político y social que algunas de esas fuerzas que forman parte del cambio impulsan-impulsamos. Y no, no se trata de imponer el euskera en todos los rincones de Nafarroa, si no de dar posibilidad real de que el euskera llegue a todos los txokos de Nafarroa. En Iruñea, ciudad con dos idiomas, donde el 30% de la escolarización es en modelo D y en donde el 37,7% de madres y padres quieren ese modelo para el servicio de Escuelas Infantiles, no solo se trata de presentar al euskera como una imposición, si no se trata de que el euskera no recupere espacio ni mucho menos avance en la ciudad. De ahí la lógica de intentar impedir por todos los medios posibles la implantación de dos nuevas escuelas infantiles en euskera. Cuantas menos escuelas infantiles en euskera, menos matriculación en el modelo D habrá en los años posteriores. Cuanto menos modelo D, menos euskera. Sencillo.

Chyd5eQWwAA7ELE.jpg-large

Por otro lado este ataque a dos escuelas infantiles supone una agresión directa al cambio que la ciudadanía, mayoritariamente, decidió que se diese en Iruñea. Hace un año, en las elecciones municipales, más allá de los partidos del cambio que cada persona pudiese votar, hubo un voto a favor del cambio en sí. En los días posteriores a las elecciones el mensaje fue claro. Haced lo que queráis, pero hacedlo para que el próximo Ayuntamiento de Iruñea esté gobernado por el cambio. Y así se hizo. El Régimen, lo que no consiguió por las urnas, lo que no ha conseguido jamás en la calle, lo quiere conseguir con la ayuda de decisiones judiciales. Lo que aquí está en juego es el propio cambio. Con estos ataques pretenden dar la sensación de que no se gestiona bien, cuando está claro que en este año se ha avanzado en Iruñea más que en los últimos 14. Obvian que esta gestión, a diferencia de la suya, tiene como pilar fundamental la defensa del interés general y de los servicios públicos. Y claro que sí, este modelo de gestión tiene un damnificado que no es otro que el propio modelo de cortijo, chiringuito y corralito impulsado por el propio Régimen. Otra de las consecuencias de estos ataques es presentar a Iruñea como una ciudad donde la convivencia está en peligro. Se confunden de lleno y olvidan que el Alcalde Asiron y el resto del gobierno municipal firmaron un acuerdo en el que el primer objetivo era y es impulsar la convivencia en la ciudad, una convivencia seriamente dañada tras años de gobiernos del Régimen. En un año el clima de convivencia en esta ciudad ha ido saliendo de los nubarrones en los que el Régimen la había llevado.

¿Es un ataque al euskera y a los derechos de las personas euskaldunas? Evidente. ¿Es un ataque al modelo de ciudad y de gestión de esta ciudad que impulsa el cambio? También. ¿Es un ataque a la convivencia en Iruñea, base del cambio? Absolutamente. Nos encontramos, por lo tanto, ante una agresión orquestada contra el cambio en Iruñea. Que no nos confundan. El Régimen quiere recuperar, como sea, los privilegios que la ciudadanía, en su mayoría, les arrebató en mayo de 2015. Unos privilegios que desaparecieron, con el cambio, dando el protagonismo a los derechos de toda la ciudadanía.

Ante estos ataques, la única manera de defender lo que queremos es saliendo a la calle, trabajando todavía más desde los agentes sociales y colectivos de la ciudad y fomentando la sinergia entre la ciudadanía y el ayuntamiento para llevar adelante los cambios que hay que seguir poniendo en marcha.

decenas

Hemos tenido un domingo agradable para pasear, echar el vermutico, algunos para estar tirados en el sofá y otros, incluso, para protestar. Y eso es lo que han hecho algunos al mediodía en la Plaza del Castillo, protestar. Protestar porque no les gusta la decisión del gobierno municipal de ampliar la oferta de escuelas infantiles en euskera desde el próximo curso. La verdad es que la protesta ha sido peculiar.

Foto de Maite Esporrín
Foto de Maite Esporrín

El Diario del Régimen opositor ha dicho que habían sido cientos de personas las que habían acudido, cuando, en realidad, han sido decenas. No es lo más importante del tema, pero es que es algo tan fácilmente constatable que produce sonrojo el intento de manipulación. Cualquiera de las fotos subidas a las redes sociales, que por cierto el Diario no ha puesto por ningún lado, deja bien claro que la convocatoria ha sido, más bien, un fracaso. Si a esto le añadimos que la mitad de los presentes no eran ni padres, ni madres, ni trabajadoras de las dos escuelas afectadas, si no representantes y miembros de UPN, PSN y PP, lo de hoy al mediodía, más que protesta se puede calificar como un acto de partidos y poco más. Yo si fuese padre afectado y en desacuerdo con la decisión me habría sentido utilizado por estos partidos. Por cierto en el periódico señalado decían que habían acudido “representantes de UPN, PP y PSN en el Ayuntamiento de Pamplona”, cuando todo el mundo sabe que el PP no tiene representación en el ayuntamiento iruindarra.

La pancarta que ha encabezado la quedada decía “Valemos todos. Euskararen alde konfrontaziorik ez”. Y la imagen ha sido la de ver a representantes de estos partidos tras una pancarta supuestamente a favor del euskera. Enfada que quienes han sido los artífices del apartheid contra el euskera en esta ciudad durante los últimos años digan ahora que defienden el euskera. Ellos que han hecho todo lo posible, con todos los medios a su alcance, para ir contra el euskera, contra la normalización de esta lengua oficial, contra los modelos educativos en euskera, contra los centros de aprendizaje de euskera, contra los derechos lingüísticos de decenas de miles de ciudadanas y ciudadanos, contra una lengua propia de Iruñea, ellos, ahora pretenden salir como defensores del euskera. Y lo presentan y politizan, de nuevo, como si esa normalización del euskera en la ciudad, como si los pasos que se están dando y se vayan a dar a favor de la lingua navarrorum fuesen elementos de confrontación. Un idioma, señoras y señores del Régimen, es un vehículo para la relación entre personas, para la realización de las personas y para la construcción de cualquier sociedad. El euskera es un vehículo para la convivencia que ustedes tratan de romper día sí y día también.

Y no. No valemos todos. Yo no puedo dar clases de francés porque no tengo nivel ni aptitudes para hacerlo. Y es que esa es la otra parte de la cuestión. Aquí lo que necesitamos son escuelas infantiles de calidad, tanto en castellano, como en euskera, como las supuestamente escuelas infantiles en inglés. La calidad debe ser la bandera de estas escuelas, una calidad que hay que exigir, comprobar y asegurar curso a curso. Hay muy buenas profesionales en la red de escuelas infantiles, pero cuidado, no nos confundamos. La profesionalidad, como en cualquier puesto de trabajo, hay que seguir garantizándola para los cometidos que se tienen que desempeñar. Por eso, para según que cosas, no valemos todos. Ni todas. Eso es otra muestra de demagogia y de manipulación que esos partidos hacen de todo este tema.

una Iruñea de todas

Finalizamos ya este año, el año del cambio, el año en el que pudimos escenificar en las instituciones la realidad de la calle, una calle harta de cortijos, corrupciones, desigualdades y regímenes manipuladores. En este año el transatlántico ha comenzado a girar, poco a poco, porque mover este monstruo tiene lo suyo, y por mucho que haya alguien que esté sosteniendo el timón, si los marineros no trabajan conjuntamente para desplegar velas, el barco, en cada necesario movimiento, puede llegar incluso a zozobrar por los malos vientos, el oleaje que golpea furiosamente y los cañonazos que le siguen lanzando desde diferentes lugares. Nadie teníamos dudas que esta travesía iba a ser larga, más lenta de lo que quisiéramos y llena de ataques. Por eso este viaje necesita que cada golpe de timón que se de, se haga con el apoyo de toda la tripulación, una tripulación que debe estar alerta, siempre, para corregir el trayecto o para ayudar en todo lo posible cuando los vientos sean favorables.

3b2d0dfce4c30aed523fbfbdfb774722fundamentalismorik-ezpng

Lo ocurrido la semana pasada en torno a una exposición recoge totalmente la situación en la que nos encontramos. Por un lado, el gobierno municipal del cambio, que tiene que velar por los derechos fundamentales de todas las vecinas y vecinos, incluido el de la libertad de expresión, a la vez que fomenta e impulsa la convivencia en la ciudad. Y por otro el Régimen, que no duda en utilizar cualquier medio, dentro de su estrategia desestabilizadora, aún a riesgo de crear enfrentamiento en la sociedad. El sector más ultra de esta sociedad, esa minoría que en las pasadas décadas siempre ha estado sosteniendo y participando en el Corralito, decidió salir a la calle incluso amenazando de muerte al Alcalde Asiron, en una concentración en la que participaron destacados miembros de UPN, junto a integrantes de colectivos ultraderechistas, como Comunión Tradicionalista Carlista, especímenes de niñatos opusianos que pasean su gomina por el campus universitario y supervivientes casposos y rancios de la España una, grande y libre. Tras una supuesta protesta por una exposición, se concentraron para gritar que el cambio político y social que se está dando no les gusta, y con sus gritos de “Asiron ejecución” y “Viva Cristo Rey” expresaron cual es su modelo de sociedad. Quien no les apoye para poder seguir sosteniendo su cortijo y sus negocios (porque no se trata de otra cosa), no merece participar en esta sociedad. Eso es lo que nos gritaban con aquéllas amenazas. Esa gente no tiene, ni ha tenido nunca, ningún problema en apartar a quien no piensa como ellos.

Ante esta amenaza a la libertad y la convivencia, ciudadanos y ciudadanas de Iruñea salieron también a la calle para gritar alto y claro aquello de “No pasarán”, y se manifestaron a favor del cambio político y social, a favor de la convivencia y contra los fundamentalismos. La manifestación que recorrió las calles de Pamplona fue la expresión del compromiso de toda esa gente por seguir trabajando por una Iruñea diversa, en convivencia, más igualitaria, justa y solidaria en donde las expresiones fundamentalistas no tienen cabida. Fue un aviso de que al menor intento de ir contra el cambio, la ciudadanía no tendrá ninguna duda en salir a la calle a defenderlo.

ak8e9988.jpg_20151130130015_18970_11

Por eso este cambio hay que seguir trabajándolo en equipo. Si pensamos que ya lo hemos conseguido porque en el Ayuntamiento hay una mayoría que está a favor del mismo, estamos errando. Hoy más que nunca necesitamos que las personas comprometidas sigan haciéndolo desde los colectivos, plataformas, asociaciones, de manera colectiva e individual. Hay que seguir trabajando en la calle para que los derechos de las personas euskaldunes estén en igualdad de condiciones que los de las personas castellano hablantes. Hay que continuar luchando por la paridad entre mujeres y hombres y para que ninguna mujer más muera a manos del patriarcado machista asesino. Nos tenemos que seguir movilizando para defender los derechos de las personas migrantes y de las personas que buscan refugio en nuestras tierras. Seguir peleando por una educación pública, euskaldun y de calidad y para que ninguna persona pueda ser desahuciada por este sistema capitalista en donde la vivienda no es tomada como un derecho básico. Y porque la cultura sea un derecho básico para todas las personas, un derecho que recoja también la libertad de creación artística. El Alcalde y las y los concejales del cambio necesitan que sigamos reivindicando y construyendo en la calle para que el cambio, que se trasladó de la calle a las urnas, siga asentándose en valores profundos y firmes.

Si hay quien piensa que este cambio va a sucumbir ante expresiones fundamentalistas, todavía no conoce esta ciudad. Porque no hay duda que Iruñea saldrá a la calle cada vez que alguien intente quitarnos lo que durante tantos años hemos estado trabajando para conseguir. Porque nos queda mucho por construir, lo defenderemos siempre que sea necesario, allá donde haga falta.

de exposiciones y fundamentalismos

El 20 de noviembre y en la sala de exposiciones del Monumento a los Caidos, sito en la ya antigua Plaza de Conde de Rodezno, se inaugura una exposición dedicada a la memoria histórica y más en concreto a los fusilados por el franquismo, “Desenterrados”, de Abel Azcona. Nadie hubiera podido imaginar hace sólo un año que algo así pudiera suceder en esta ciudad sometida durante décadas a la represión y la mordaza franquista y post-franquista. Si de constatar el cambio se trata, de muestra vale un botón o una exposición.

monumento-Caidos-Pamplona_EDIIMA20150121_0144_3

A esa exposición sobre los fusilamientos, la que ha sido patrocinada por el Ayuntamiento, el artista incorporó una parte de recuerdo de obras y “performances” anteriores, y que es precisamente la que ha generado polémica. Por su contenido, y por haber sido expuesta en una sala municipal, ha generado diversas reacciones que es necesario analizar pausadamente. Todo ello en el contexto de una ciudad que se abre paso poco a poco hacia un cambio político y social que el propio Alcalde definió con acierto en su campaña como “el cuarto ensanche”: el camino hacia la memoria y la libertad.

Un primer elemento es la convivencia en Iruñea, por la que EH Bildu está trabajando desde que entró a gobernar la ciudad con otras tres fuerzas políticas. Tenemos muy claro que en esta ciudad existen realidades sociales, culturales, ideológicas y políticas muy diversas. Es responsabilidad del Ayuntamiento gestionar la institución atendiendo a esa diversidad, trabajando por el bien de la ciudad, intentando hacer de ella un bien común de y para todas y todos, en contra de nadie pero a favor de la mayoría de la ciudadanía y en pro del respeto de la pluralidad, propiciando la normalización de esa diversidad. Y ello, independientemente de las diferencias que existan entre las personas que formamos esta colectividad que es la ciudad. También es cierto que las decisiones que se toman nunca pueden ser del gusto de todos y todas y que no estarán exentas de discrepancia. Venimos de un largo túnel de silenciamientos, de discriminaciones, y la luz que aparece al final de ese túnel a veces parece que ciega a ciertos sectores.

Es asimismo otra prioridad la defensa del derecho a la libertad de expresión, derecho recogido en la Declaración Universal de los DDHH y una de las bases de la convivencia democrática. Iruñea lleva muchos años, décadas, en los que este derecho ha estado sistemáticamente ninguneado y vapuleado por el Régimen que gobernaba el Ayuntamiento.

Es evidente que el ejercicio de la libertad de expresión genera siempre debate social y hasta reacciones más crudas cuando su contenido nos afecta directamente. Mucho se ha hablado y discutido sobre los límites de la libertad de expresión, recurriendo a menudo al argumento de que este derecho no puede conllevar el ataque a las libertades y derechos de otras personas. Argumento extensible como el chicle, y que en muchos casos se utiliza para encorsetar y limitar la propia libertad de expresión. No es nuestra intención aquí y ahora dilucidar un debate que difícilmente puede llegar a conclusiones definitivas, pero sí hacer una reflexión. El respeto a la libertad de expresión, no es sólo la posibilidad de exponer todas las ideas, su respeto implica también la capacidad de asumir la diferencia y la crítica aunque esta nos resulte a veces hasta ofensiva.

El arte es un ámbito en el que esa libertad de expresión se expresa con mayor apertura, y en ocasiones, con vocación transgresora. Arte es también transgresión, cuestionamiento del “orden establecido”, del propio sistema en el que vivimos. Difícilmente pudiéramos valorar que la polémica generada haya servido para ello por lo reduccionista del debate suscitado. Primero, porque el objetivo de la exposición era transgresor en sí mismo, cuestionador del orden “padecido” y emancipador. Sin embargo, ha estado completamente ocultado por una polémica cuasi-artificial que poco o nada tenía que ver con la propia exposición. Segundo, porque el anacronismo de algunas de las reacciones habidas, (parecen cartas postales en blanco y negro de los tiempos más oscuros y terroríficos del nacionalcatolicismo) imposibilita prácticamente hablar de debate social, que debe ser siempre plural, diverso, incluso opuesto, pero generador de nuevas situaciones y avances.

Insistimos, y constatamos estos días, que Iruñea es una ciudad que ha sufrido un control político férreo. Que ha padecido el ahogo programado de cualquier idea, expresión artística e intelectual cuestionadora del status-quo. Una censura del protagonismo ciudadano en cualquier ámbito, que, indudablemente, tiene que cambiar de raíz. De hecho, tenemos muy claro que algunos de los movimientos que se están dando estos días alrededor de la respuesta a una exposición ni son casualidad, ni surgen espontáneamente. Son más bien maniobras de sectores que anhelan volver al pasado.

Más allá de la legítima sensación de ofensa por parte de personas ante un elemento de una creación artística, y su derecho a mostrar públicamente su disconformidad con la causa de esa ofensa, es evidente que las diferentes reacciones producidas tienen un transfondo político y obedecen a intereses muy concretos.

El cambio producido en Iruñea ha molestado a un sector que, hasta ahora, había hecho de esta ciudad su “cortijo” y un instrumento para su negocio. Poniendo para ello en marcha políticas de imposición, anti-ciudadanas y faltas de una mínima base democrática. Ahora, UPN ha orquestado el ataque de un sector ultra-católico dirigido, casi exclusivamente, al cambio en Iruñea y al Alcalde que encabeza ese cambio, en particular.

Somos conscientes que hay bastantes personas de base de la Iglesia que también comparten y trabajan activamente por el cambio social y que se han podido sentir ofendidas, pero también asistimos con preocupación a la deriva de una parte de la institución eclesial, más preocupada en hacer política de oposición que en denunciar las injusticias presentes en esta sociedad o los diferentes casos de corrupción y pederastia presentes en su seno. Una jerarquía eclesiástica que ha tomado la determinación de hacer política, preocupada por el avance del “separatismo y el rojerío”, tal y como expresaron en fechas recientes, en vez de ser parte activa en la denuncia de las desigualdades sociales existentes en esta sociedad maltrecha por el neoliberalismo.

CUwmM8hWcAIqVEg.jpg-large

Queriendo sacar réditos políticos por encima de todo, UPN ha mostrado, una vez más, su intransigencia y fanatismo e hipocresía, presumiendo de lo que han carecido en las últimas décadas, un mínimo sentir y respeto por la libertad. Las actitudes fundamentalistas de UPN nos recuerdan, una y otra vez, que en esta ciudad diversa hay sectores interesados en dar una imagen única de la ciudad, una ciudad, hasta ahora, manejada por intereses económicos de la derecha española, el Opus Dei, la banca y el Régimen en general.

El cambio en Iruñea es una realidad que va avanzando imparable, con debates sociales, por un camino no exento de dificultades, pero sobre todo con la puesta en marcha de políticas encaminadas a mejorar las desigualdades existentes en la ciudad y ocasionadas por la acción de ese sector político que, hoy, se rasga las vestiduras ante una exposición.

Paradójicamente, la plaza donde se desarrolla la citada exposición se llama ahora Plaza de la Libertad/Askatasunaren plaza. El cambio de nombre, la desaparición de ese insulto a la memoria que suponía dedicársela a una de las referencias más sangrantes del franquismo (Conde de Rodezno), era tanto nuestro objetivo como nuestra obligación. Después de largas décadas lo hemos conseguido. Pero queda mucho camino por recorrer y pasos por dar para dotar de un verdadero sentido de Libertad, Memoria, Reparación y Justicia a ese espacio en particular, y a la ciudad en general. Y eso es a lo que EH Bildu se ha comprometido con Iruñea.

Queremos terminar esta reflexión agradeciendo al Gobierno Municipal y al Alcalde, por haber hecho frente a esta situación delicada con altura de miras, sin partidismos ni revanchismos (algo que no todas las formaciones políticas con representación en el ayuntamiento han demostrado). Agradecerles por haber defendido la libertad de expresión y, al mismo tiempo, haber hecho un esfuerzo por la convivencia. Zorionak eta eskerrik asko.

Dani Saralegi, Eva Aranguren, Ana Barrena, Iban Maia
EH BILDU