#altsasukoakaske

El martes estuve casi una hora con dos madres y un padre de los chavales de Altsasu. La reunión era para poder hablar antes del pleno que se celebra esta tarde, en donde se debatirá, y previsiblemente aprobará, una declaración apoyando la manifestación que el 14 de abril recorrerá Iruñea pidiendo justicia para los acusados altsasuarras.

La intención de Aritz y yo no era más que la de escuchar a la gente que viniese. Llevaban toda la mañana de reunión en reunión por la casa consistorial, contando a todo el que quisiese escuchar su rutina desde hace casi 500 días, desde que en medio de un montaje mediático-político-judicial, sus hijos e hijas fuesen detenidos y encarcelados por una bronca en un bar, en la noche de ferias. Rutina que consiste en contar a todo el mundo la injusticia que están viviendo, los ocho jóvenes, las ocho familias, las cuadrillas de los ocho, los conocidos de los ocho y de sus familias y sus amigos, un pueblo entero.

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Más allá del discurso que recoge el relato de los sucedido, más allá de escuchar esa parte ya conocida por nosotros, más allá de recibirles, algo que también hizo esa mañana el representante del PSN para poder mostrarles la mayor de las frialdades posibles ante su caso, me interesaba saber cómo estaban ellos personalmente. Es fácil imaginar lo qué puede sentir una madre o un padre cuando su hijo está sufriendo esta injusticia, pero aún y todo quería escucharlo de sus propios labios.

“Tenemos la sensación de estar viviendo una pesadilla, una pesadilla que andaban buscando hace tiempo y casualmente nos ha tocado a nosotros”. La certidumbre de que esta situación era algo buscado es algo que tienen más o menos claro en todo el pueblo. No fue algo casual. Casual fue la riña en el bar, pero las consecuencias no. Eso estaba más o menos preparado y lo aprovecharon.

“Vivíamos tranquilamente, cada vez más. El ambiente estaba cada vez más reposado, los miedos se iban alejando. La gente más joven, la última generación de gente joven, no vivió los años duros de la represión. Todo eso se truncó de repente. El miedo, la tensión, las ansiedades volvieron de un día para otro. Retrocedimos veinte años en el tiempo”. Un pueblo constantemente represaliado y perseguido, ya desde que se declaró fiel con la República en el 31, con la tasa más alta de encarcelados por la insumisión, con un atosigamiento constante. Todo aquello se iba superando poco a poco, la convivencia se iba rehaciendo y de repente todo aquello se esfumó. Y se esfumó porque así quisieron que pasara.

 

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Un pueblo cada vez más comprometido con el euskera, con la cultura, con formas de emprender y encarar la vida. Un pueblo que en las dos últimas legislaturas ha tenido ayuntamiento abertzale. Un pueblo que sonreía y aún sonríe al futuro. “Nos la tenían guardada, no podían permitir que empezásemos a construir en vez de simplemente resistir”.

“Siguen sin entender porqué les está pasando todo esto. Salieron una noche de fiesta y ya no volvieron. Una bronca en un bar se convirtió en un hecho para ejemplarizar a todo un pueblo, a todo el valle, a todos esos pueblos que desde la rebeldía quieren construir su futuro”. Chavales de alrededor de 20 años, con peticiones fiscales de hasta 62 años. Saberte objeto de una venganza desmedida tiene que ser una losa muy pesada encima de ti, quizás demasiado pesada. Pero no están solos.

“En este tiempo hemos conocido a personas maravillosas. Gente que nos ha dejado dormir en sus casas cuando hemos salido a contar el caso. Una solidaridad inmensa y creciente que cada día nos fortalece y nos impulsa a seguir luchando”. Qué duda cabe que la solidaridad tiene esa función. Arropar, apoyar, impulsar, estar ahí, acompañar.

Por eso, en un momento dado, más allá de sentir muy adentro el sufrimiento de esas madres y padres, pude sentir el orgullo de estar delante de personas que con gestos muy pequeñitos se están enfrentando a un gigante desbocado y lleno de ira. Y no tengo duda que con nuestros pequeños gestos, el de cada una de nosotras y nosotros, conseguiremos un día que el gigante empiece, siquiera, a replantearse su odio. Las grandes victorias, esas que no salen en los libros de historia, porque son victorias que las consiguen la gente de la calle, son victorias conseguidas paso a paso. Por eso es importante que hoy en el pleno de Iruñea, a pesar de UPN y pese a PSN, se apruebe una declaración en solidaridad con los encausados de Altsasu. Por eso es tan importante en esta lucha, que todas y todos participemos en la manifestación del 14 de abril, para gritar una vez más #AltsasukoakAske!!!!!!!

2ª parte

Hemos alcanzado el ecuador de la legislatura 2015-2019, se han hecho las valoraciones de la primera mitad, se han marcado los objetivos para el segundo tiempo y se encara con el trabajo anterior el trabajo todavía por realizar. Si los dos primeros años han supuesto en el cuatripartito un continuo enriquecedor ejercicio de consenso para sacar adelante los proyectos en el Ayuntamiento de Iruñea y una incansable dinámica de diálogo, con sus altibajos, todo acompañado de la necesidad de un aprendizaje colectivo diario, dentro y fuera del Ayuntamiento, los dos años que quedan hasta llegar a mayo de 2019 van a estar marcados, sin duda, por la eclosión de multitud de proyectos que han sido trabajados y preparados desde su base en los meses pasados y por la perspectiva de renovar un Ayuntamiento progresista, plural y conectado a la gente.

La oposición con UPN y sus diferentes instrumentos marcando el estilo y con PSN, desafortunadamente, compartiendo la estrategia de la ultraderecha navarra, en un continuo estado de shock, se ha dedicado a sus obsesiones identitarias, a la pataleta cada vez que veían que los privilegios que habían construido desde el Régimen iban cayendo uno tras otro y al enfado por su propia incapacidad y sin un proyecto, más allá del interés particular, de cara a esta ciudad. De puertas adentro hemos asistido atónitos a una bancada de UPN desagradable en el estilo, bronca en las formas y con el único objetivo de tensionar el ambiente en el Ayuntamiento. A decir de las y los trabajadores de la casa consistorial, nunca, en los muchos años que llevan algunos de estos funcionarios trabajando en el consistorio, nunca, habían asistido a algo semejante. Desde el gobierno municipal, con paciencia infinita, se ha gestionado este ambiente lo mejor posible, aplicando el reglamento con bastante mano izquierda y centrándose en la gestión diaria. Porque desde el cuatripartito somos conscientes de que el objetivo de UPN no es otro que el de restar las energías necesarias para seguir adelante con el cambio. El objetivo del Régimen sigue siendo el cambio.

Ayer, en el último pleno del curso, asistimos a un episodio que redunda en esta estrategia de UPN. Una vez más, las concejalas navarreras, Ana Elizalde y María Caballero, tal y como han venido haciendo en los dos años anteriores, se dedicaron, constantemente, a interrumpir a los compañeros de corporación en sus intervenciones, hablando y gesticulando mientras algún miembro del gobierno municipal intervenía desde su asiento. En estos dos años se ha podido ver en los vídeos grabados en los plenos y en la parte pública de la comisiones informativas, la actitud de estas dos concejalas y algún otro compañero de bancada. Lo que no se ha podido ver es la actitud que tienen normalmente cuando son conocedoras de que ninguna cámara les graba. Son sesiones a puerta cerrada que en muchas ocasiones han sido, cuanto menos, dantescas. Y ayer, el alcalde tuvo que llamar la atención, de nuevo, a estas dos ediles, cuestión que disgustó a UPN. A pesar de la paciencia demostrada, ayer el alcalde hizo un gesto privado al portavoz de UPN señalándole la cara que tenían sus compañeras con esa actitud. Quizás el fallo fue intentar humanizar la situación con un lenguaje de tú a tú entre Asiron y Maya, cuestión que Maya aprovechó, tras dos segundos de pensarlo, para llevar a cabo su papel en la farsa montada. Se levantó de su asiento y de pie se puso a gritar y vociferar por la llamada de atención del alcalde. Sobrepasado el límite permitido y ante la falta de respeto del portavoz navarrero al Pleno, a la corporación y al público asistente, el alcalde le apercibió avisándole hasta en tres ocasiones hasta que, en aplicación del reglamento, tuvo que expulsar al portavoz de UPN, cosa que hizo cuando la bancada derechona hacía ya un rato que estaba abandonando el salón de plenos. Sorprende cómo Enrique Maya, un señor que ha sido alcalde, se presta a este tipo de números tan poco edificantes.

En el necesario receso para evaluar la situación, el alcalde, entendiendo la necesidad de solucionar el episodio ocurrido, mantuvo una conversación con el portavoz expulsado, asumió el gesto innecesario que de manera privada le había hecho en el salón de plenos y terminaron acordando, con un apretón de manos, que toda la bancada de UPN volvería a ocupar sus asientos. Pudo así terminar, de manera más tranquila, el último pleno del curso.

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Pero nada más allá de la realidad, ya que pasadas pocas horas, el propio presidente de UPN, Javier Esparza, en una nueva demostración de oratoria política, publicó un tuit en su cuenta que decía textualmente “Asirón (sic) expulsa del pleno a Maya. Asirón (sic) representa a los fascistas de EH Bildu amigos de ETA y Maya a los demócratas. El mundo al revés”. Un tuit con una carga de profundidad absolutamente denunciable y con un mensaje fuera de lugar tras el acuerdo entre Asiron y Maya. Resulta incomprensible que un acuerdo sellado con un apretón de manos entre el alcalde y un ex-alcalde lo hagan saltar por los aires de una forma tan baja. Y así se lo hizo saber el alcalde Asiron a Maya tras ponerse en contacto con él, pidiéndole que hiciese las gestiones oportunas para que el tuit fuese retirado, porque el alcalde de Iruñea no tiene porqué aguantar esos insultos públicos, y menos de un representante político y porque la ciudad merece un respeto que el presidente de UPN no demostró ayer. En su exabrupto pretendiendo otorgar el label de democracia, no se dio cuenta que el label demócrata lo da la ciudadanía, una ciudadanía que hace dos años decidió que UPN no gobernara, decidió que otra gente se dedicase a airear y sanear las instituciones y decidió que UPN se tenía que ir a la esquina de pensar. Pero siguen sin pensar, siguen en sus trece, siguen pretendiendo mantener la ciudad de los buenos y los malos que ellos mismos crearon para su interés particular (el del Régimen).

El alcalde representa a la ciudadanía. A toda. Ese es el label del alcalde Asiron. Algo que ellos no consiguieron en todos los años que gobernaron la ciudad.

la oposición está preocupada

En mayo recibieron tal golpe que se quedaron en un estado de shock que les duró meses. Fueron los meses en los que el nuevo equipo de gobierno municipal se fue haciendo con las riendas del buque, un buque que, durante décadas, había sido manejado al antojo de ese Régimen despachado. En esos momentos lo único de lo que fueron capaces, fue de pagar a una empresa por los servicios de mantenimiento y limpieza de los equipos informáticos del Ayuntamiento. Por lo menos eso es lo que consta en una factura única de aquel mes de mayo. En mitad de ese duelo intentaron hacerse oír y en su primera rueda de prensa, a las pocas semanas del cambio, gritaron a los cuatro vientos que el nuevo gobierno municipal estaba paralizado y no había hecho nada. No se daban cuenta que, mientras la vida continuaba, sin mayor problema en los servicios a la ciudadanía, el cuatripartito se estaba poniendo al día de todos y cada uno de expedientes municipales. El Alcalde y los nuevos concejales y concejalas delegadas estaban conociendo al personal funcionario, algo que, según comentaron los propios trabajadores, no habían hecho jamás los anteriores gestores. Esa fue la primera demostración interna de que el cambio no solo era en el contenido, si no también en las formas, hasta entonces olvidadas en el consistorio. Tras ello llegó, poco después, la firma del convenio entre Ayuntamiento y funcionariado, firma que tuvo que esperar cinco largos años.

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El nerviosismo se fue acrecentando en las filas del Régimen y de ahí al ridículo hay poco margen, así que lo empezaron a hacer. Rápidamente pusieron el grito en el cielo porque el Alcalde no iba a misa, porque no había misa en la celebración del Privilegio de la Unión, porque el nuevo gobierno participaba en encuentros con otras ciudades del cambio, porque alguno no iba con chistera y porque otros le dejaban (algo inaudito) ir sin ella. Se empezaron a dar cuenta que la ciudad no estaba paralizada, que no se había empezado a hundir y que incluso la vida seguía sin ellos en el despacho de Alcaldía. Volvieron a intentarlo, en un bochornoso momento que hizo que se quitaran la careta. Una exposición artística fue el detonante para movilizar a su sector más ultra, y a golpe de concentraciones contra la libertad de expresión, con amenazas al Alcalde incluidas, intentaron, sin éxito y con la más absoluta indiferencia de la mayoría ciudadana, incluida su propia base social, paralizar dicha exposición que continuó con normalidad, siendo una de las exposiciones artísticas más visitadas nunca jamás en esta ciudad. Posteriormente, y habiendo pasado ya del nerviosismo al histerismo, decidieron pasar al ataque personal contra una concejala que, volviendo de trabajar un 31 de diciembre a las ocho de la tarde, tuvo un desafortunado percance con el coche, golpeando a una anciana que tuvo que ser trasladada al hospital para su observación. El histerismo les jugó una mala pasada y ellos, que habían basado su cortijo en la utilización de la Policía Municipal como guardia pretoriana del partido, agudizaron las críticas contra la profesionalidad de los propios agentes municipales. A la edil le tocó la peor parte de ese ataque y las mentiras, insultos, falsedades y ultrajes vividos quedarán para siempre en la memoria. Desde luego en la nuestra sí.

En estos dos últimos meses han pasado directamente a la más honda preocupación. Resulta que su más terrible predicción sobre este cuatripartito encabezado por EH Bildu, que decía que éramos incapaces de gestionar el Ayuntamiento, no solo no era verdad, si no que se estaba demostrando, día a día, justo como lo contrario de lo que estaba sucediendo. La aprobación de los Presupuestos para Iruñea, tras cuatro años de sequía en el acuerdo, por la incapacidad de UPN, fue uno de los momentos importantes. El otro llegó un poco después. Y es que tras 32 años de injusta desigualdad, el Ayuntamiento ha decidido abrir dos escuelas infantiles más en euskera, empezando a dar respuesta a la urgencia de defender los derechos lingüísticos de todas las madres y padres en la elección del modelo lingüístico escolar que quieren para sus hijos e hijas. Ante esta situación, que no ha sido si no el comienzo de una reparación ante una injusticia, el Régimen en la oposición ha vuelto a mentir, pero lo más grave de todo es que, para conseguir sus objetivos partidistas no han dudado en manipular los datos y la realidad engañando a padres y madres.

En estos momentos nos encontramos en el comienzo de una nueva fase que es la de, mediante la gestión responsable y compartida, ir descubriendo las vergüenzas que el Régimen ha estado haciendo en los años que convirtió el Ayuntamiento en su cortijo particular. Una propuesta impecable para la utilización de tarjetas especiales de aparcamiento ha sido acallada por los medios del Régimen. Está claro que no pueden vender como malo el que esas tarjetas ya no se vayan a utilizar indiscriminadamente como parte de los privilegios que hasta ahora tenían. Y es que las y los concejales no dispondrán, a priori, de esas tarjetas, que quedan para uso exclusivo de servicios de urgencia, del propio ayuntamiento y para atender las necesidades de la ciudad. Ante esta situación, hay quien decidió hacer un discurso demagógico y populista, carente de ninguna base constructiva, pero, también eso ha quedado al descubierto. La última ha sido descubrir la nefasta gestión de material, libros y restos arqueológicos que el Régimen ha hecho durante décadas. Una gestión desastrosa de abandono y descuido con unas consecuencias valoradas en miles de euros de pérdidas. Y es que, cuando dijimos que íbamos a levantar las alfombras, el Régimen no era consciente que eso se puede hacer de muchas maneras y una de ellas, quizás la más importante, sea la de demostrar, con una gestión coordinada y compartida, que las cosas se pueden hacer de otra manera. En ello estamos. Seguiremos ocasionando preocupación al Régimen, sin dudarlo.