un paso sincero

Cuando Joseba Asiron fue elegido alcalde de Iruñea, en sus primeras palabras, tras agradecer el esfuerzo de miles de personas que con movimientos y luchas en la calle habían logrado ese hito y después de dejar claro que pretendía ser un alcalde para todas y todos, hizo una especial mención a las víctimas de la violencia en nuestra ciudad. Sus palabras fueron, “Realizaré un especial esfuerzo en relación con todas las víctimas y con su derecho a la memoria, a la justicia y a la reparación” y después finalizó haciendo suya la leyenda que preside la entrada principal de la casa consistorial, “La puerta está abierta a todos pero sobre todo el corazón”. No era, ni mucho menos, una pose.

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En estos dos años y medio de gobierno municipal del cambio ha habido amplia muestra de ello. El recorrido realizado por el ayuntamiento en relación a la memoria histórica y recuperación de la memoria de todas las víctimas producidas por el golpe de estado fascista y los años de la dictadura, ha sido ejemplar. Iruñea se ha puesto a la vanguardia de las ciudades en ese trabajo necesario del fomento e impulso de la convivencia. A través de un convenio con un equipo de trabajo formado por investigadores de la UPNA, abrió la oficina de la memoria, que se encargó de recoger los testimonios de las personas y familias de personas represialiadas por el franquismo y con una buena muestra de esos testimonios se llevó el caso a los tribunales interponiendo una querella. Iruñea ha liderado el grupo de ciudades del Estado que están trabajando en torno a la memoria histórica y la presentación de querellas criminales. El lunes mismo, el alcalde Asiron dará traspaso de ese protagonismo a la ciudad de Barcelona en un acto que contará con la presencia de otros alcaldes y alcaldesas. Durante este tiempo se han hecho homenajes a los concejales y funcionarios municipales asesinados durante el golpe fascista, se ha participado en los actos que año tras año se celebran en la Vuelta del Castillo el 14 de abril, se ha puesto el nuevo nombre a la Plaza de la Libertad, se han exhumado los restos de generales franquistas de la cripta del edificio dedicado a la memoria de las personas que llevaron a cabo el sangriento golpe militar de 1936, y en los últimos días se ha conocido que en las próximas semanas se pondrá en marcha el proceso de reflexión sobre el futuro del edificio que albergó los restos de los generales fascistas genocidas, Mola y Sanjurjo.

En cuanto a la memoria más reciente, se ha participado, por primera vez de manera oficial, en el acto en memoria de Germán Rodríguez que se celebra delante de su monolito cada 8 de julio, en el acto que recuerda a José Luis Cano y en el acto que año tras año sus vecinas y vecinos dedican a Ángel Berrueta, panadero de Donibane muerto por un policía español. Se ha reunido, también, de manera discreta, con otras víctimas y el Ayuntamiento se ha posicionado por primera vez contra la política de dispersión. De la misma manera se ha participado en el acto en recuerdo del concejal Tomás Caballero. Así mismo ha acogido la celebración de una jornada organizada por el Foro Social por la Paz, sobre la implicación delos ayuntamientos en la reconciliación. Son pasos necesarios que había que ir dando y que no son si no el comienzo de una amplia dinámica en favor de la convivencia y por el reconocimiento y reparación de todas las víctimas por causa de la violencia en nuestra ciudad.

PRESENTACIÓN DE CONCLUSIONES DEL IV FORO SOCIAL EN PAMPLONA

Siguiendo este camino, ayer se dio un nuevo paso. En cumplimiento con el mandato del pleno, que hizo suya la petición del Gobierno de Navarra, ayer fueron colocadas dos placas en recuerdo a dos víctimas de ETA. Tras un trabajo silencioso y discreto, alejado de los micrófonos y cámaras, después de haber estado con las familias (el alcalde personalmente) y recibido su permiso, Alfredo Aguirre y Ángel Postigo tienen ya placas en su memoria. Otra familia con la que se estuvo declinó la oferta por razones “políticas” y una cuarta decidió por razones personales no dar el consentimiento. Una quinta familia no quiso hablar con el alcalde.

Más allá de la colocación de unas placas y de la inscripción que aparezca en ellas (el nombre, la fecha y la leyenda “víctima de ETA”, en euskera y castellano), la cuestión es que, por primera vez, de manera individual, dos víctimas han recibido su reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Iruñea. Es el comienzo de un recorrido que nos llevará, que nos tiene que llevar, al reconocimiento del resto de víctimas de ETA, así como del reconocimiento de las víctimas de fuerzas policiales, parapoliciales, de la política de dispersión y de la motivación política.

Este comienzo ha sido realizado de manera impecable, discreta y con grandes dosis de humanidad, como no puede ser de otra manera. Creo sinceramente que ese es el camino que tenemos que seguir recorriendo. Lo dijo ayer Joseba Asiron: “si no es por nosotras y nosotros, por lo menos por nuestras hijas e hijos”.

recuperando a Eladio

Hoy, 16 de septiembre de 2017, por fin se empieza a saldar una deuda con Eladio Zilbeti, co-fundador de Osasuna, que parece ser fue quien le puso el nombre euskaldun al club, militante de ANV y fusilado en el frío invierno de 1937, seis meses después de que los fascistas diesen el golpe militar a la República. Todo el honor y la memoria para ti, Eladio.

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Han tenido que pasar 80 años para que la sociedad empiece a recuperar su memoria de manera oficial. Hace unos años afortunadamente hubo quien empezó a rescatarla mediante artículos, como el periodista Ivan Giménez. Sea como fuere, seguidores del club rojillo, englobados en Sadar Bizirik, pidieron a la junta osasunista que solicitara al Ayuntamiento que pusiese el nombre de Eladio Cilveti Azparren a una de las calles que rodean el estadio del Sadar, concretamente a la que da a las oficinas del club y que hasta hoy tenía como nombre la continuación de la calle que le da la vuelta, la calle Ana de Velasco. Dicho y hecho. El alcalde, de quien depende las competencias para nombrar calles, elevó a la Junta de Gobierno la propuesta osasunista y esta fue aprobada hace dos semanas.

Zilbeti, uno de los fundadores de Osasuna allá por noviembre de 1920 y quien dicen que le puso el nombre, el único de los grandes clubs vascos que lleva el nombre en euskera, era también militante de Acción Nacionalista Vasca (ANV). Por ese motivo fue fusilado, asesinado, no en el impulso de los primeros días tras el golpe militar impulsado desde Iruñea por el general Mola, si no seis meses después, en Etxauri, junto a decenas de compañeros por las libertades. Seguramente, entre los fusilados junto a Zilbeti, se encontrarían militantes republicanos, socialistas, abuelos de aquéllos otros socialistas que impulsaron, junto al PP en el que hay muchos nietos de los que fusilaban, la ilegalización de ANV en su desesperada guerra contra el independentismo vasco. Esa es la desgracia de esos nietos. Otros nietos pueden tener la cabeza bien alta, con orgullo y desde luego con más coherencia que ellos.

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Es momento de agradecer, de seguir agradeciendo, el inmenso trabajo que han realizado y realizan las asociaciones memorialistas, algunos periodistas comprometidos y en este caso concretamente a todos esos seguidores rojillos que se han empeñado en recuperar la memoria, en este caso, de Osasuna. Otro día será momento de hablar de las vergüenzas del Régimen con este club al que intentaron, sin éxito, sumar a su chiringuito.

Hoy a las diez de la mañana, cuando el alcalde de Iruñea, joseba Asiron, descubra la placa con el nombre de la calle de Eladio Zilbeti, la que da a la entrada a las oficinas del club, sonará el himno de Osasuna en el corazón de muchas y muchos y en la memoria de aquellos que ya no están. Por ellos y por ellas. Gora Osasuna!!!

el Régimen corrupto permite homenajes al fascismo

El frío parece ser que por fin va llegando a Euskal Herria, a Iruñea, aunque, la verdad sea dicha, el panorama está cada día más caliente. A siete meses de las elecciones forales y municipales el nerviosismo es patente en las filas de UPN y PSN y es que cada día está más claro que el Régimen tiene sus días contados. Y ya se sabe, herido de muerte, el cerdo grita y se revuelve con las últimas fuerzas que le quedan.

Hace un año exactamente, EH Bildu de Iruñea preguntó en un pleno directamente al alcalde Maya, ese señor que cobraba 1700 euros por asistir a una reunión, incluso dieta doble en una hora, y que ahora hemos sabido que por escuchar una charla cobraba 750 euros, pues bien, decía que EH Bildu preguntó al señor dietista por un acto de homenaje fascista en el cementerio de Iruñea en Todos los Santos. El tema fue el siguiente:

Miembros de la denominada Hermandad de Voluntarios de la Cruz, que no es más que el grupo fascista que homenajea y hace misas en honor de Mola en la cripta donde está enterrado el general cunetero, se reunieron en la zona del cementerio en donde están enterrados, con todos los honores, los del bando nacional. Es decir, mientras algunos han tenido que esperar más de 75 años para poder ser enterrados, mientras algunos siguen en sus cunetas sin poder ser identificados, mientras algunos ni siquiera se sabe dónde están, otros, los del bando ganador, los del bando del Régimen, siguen a día de hoy recibiendo homenajes, en un cementerio municipal, pese a la Ley Foral de Memoria Histórica y con ostentación de simbología fascista. Pese a la pregunta en pleno, recogida en acta, pasado un año ni EH Bildu, ni lo que es más grave, ni la ciudadanía obtuvo respuesta alguna por parte del alcalde ni de su grupo UPN.

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Pasado un año, y ante la posibilidad de que se repitiese el esperpento, EH Bildu volvió a preguntar a Maya publicamente si había investigado lo del año pasado y si iba a poner en marcha alguna medida para que no se repitiese. Lo mismo le dijeron en persona al de los oídos de oro (recuerdo, 750 euros por escuchar). El caso es que después de un año, el pasado fin de semana, volvió a repetirse ese acto que es una ofensa para todos los represaliados por la dictadura franquista, para todas las familias que a día de hoy siguen sin poder llorar ante el cuerpo que no aparece y para toda Nafarroa, o por lo menos, para la Nafarroa que cree en una democracia real y que está comprometida en conseguirla.

Mientras UPN sigue demostrando ser los herederos directos de Mola y compañía, incapaz e inactivo ante el tufo fascista, rancio y chulo de los Baleztena y compañía, demuestra que cuando le interesa como partido es más rápido que un toro en Santo Domingo. A los cuatro meses del fantástico despliegue de la ikurriña en el Txupinazo de los Sanfermines de 2013, eran detenidos los arrantzales barbudos que tan ingeniosamente ejecutaron la acción. Tras la detención, en poco más de un año, fueron juzgados y condenados a cinco meses. UPN, utilizando para sus intereses partidistas al propio Ayuntamiento de Iruñea, fue el máximo valedor de la detención, juicio y condena de unas personas que lo único que hicieron fue protestar pacíficamente ante la injusticia de la actual Ley de Símbolos de Nafarroa. UPN, a través de los abogados municipales, pidió cuatro años, ahí es nada, cuatro años por esa acción. Pero claro, la ikurriña es un símbolo que a UPN molesta y condiciona desde sus orígenes, desde su nacimiento, cosa que no ocurre con aguiluchos y laureadas.

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Y hablando de laureadas. Hoy 26 alcaldes de Nafarroa han denunciado públicamente el doble rasero del Gobierno de Navarra comandado por UPN. Hoy es el día en que en el Palacio de Navarra existe todavía un escudo franquista tallado en piedra. El escudo de Nafarroa sigue rodeado de la laureada que Franco otorgó por el “buen hacer” de los voluntarios navarros fascistas, requetés y falangistas en el golpe militar del 36. Ese “buen hacer”, entre comillas, es el que todavía tiene ocultas fosas en cunetas, es el que condena a personas por reivindicar un símbolo de Nafarroa en fiestas, es el que condena a los ayuntamientos por poner la ikurriña, es el que condena a los ayuntamientos a no recibir la asignación para concejales que el gobierno foral debe dar a todos los pueblos, y les deja sin presupuesto por dejar colocar ikurriñas en las calles de un pueblo en fiestas. Ese “buen hacer” es el que sigue permitiendo homenajes fascistas en el cementerio y el que permite que un general cunetero siga enterrado en una cripta de un edificio municipal.

Los herederos de ese “buen hacer” del 36 son el epicentro de la podredumbre y la corrupción en Navarra y en todo el Estado. Porque si algo ha perpetuado la NO transición y esa herencia familiar y política de los cuneteros y quienes fusilaban, más allá de puestos casi vitalicios y manejo de todos los resortes del poder, es la corrupción regular, constante y sistemática del Estado y del Régimen.

Pero afortunadamente, el cambio y la alternativa están más cerca que nunca!

Artículo base del programa La Escotilla, de Eguzki Irratia, del 5 de noviembre de 2014.

el Escarmiento

Después de leer la última de Sánchez-Ostiz, El Escarmiento, no me queda otra que romper mi costumbre de titular las entradas de este blog en minúsculas. No pretendo condicionar el posible debate y la reflexión con un título en mayúsculas, quitando espacio al pensamiento, pero en este caso no hay manera de dejar el título en letra pequeña, pues enorme fue el Escarmiento que algunos se empeñaron en dar a sus vecinos y vecinas que creían en la libertad y la igualdad de condiciones para todo el mundo, para obreros y empresarios, para mujeres y hombres, para republicanos, nacionalistas y foralistas… Y en esas seguimos. Cada vez hay menos gente que apoya seguir pagando las cacerías de nadie, cada vez hay más gente que cree que la única salida es poder decidir soberanamente cómo hacer frente a la crisis (económica, social e institucional, se dice ahora), y cada vez hay menos gente, de aquellos foralistas, que se acuerda de lo que eran o son los fueros (lo poco que han dejado). Las consecuencias de aquél Escarmiento siguen vigentes.

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He leído la novela con ansia, poniendo cara a la tragedia de aquéllos días, recordando palabras cercanas que me decían que después, los que quedaron, tuvieron que vivir en silencio, sin mencionar, sin recordar, pero sin poder olvidar. Y es entonces cuando esas preguntas que hoy en día hacen los que siguen dando Escarmiento, desde el periódico golpista, o desde el Palacio de Navarra, o en la extinta Caja Navarra, intentando mantener el orden que consiguieron a base de cunetas, es entonces, digo, cuando esas preguntas me revuelven las tripas. La pregunta es siempre la misma, “¿para qué queréis remover nada?, “es mejor pasar página”, “todos aquéllos ya están muertos”. Y después viene lo de la reconciliación, la convivencia, patatín, patatán, cuando en realidad (¡qué claro lo dice Sánchez-Ostiz!) quieren decir olvido, para seguir manejando el cotarro, para seguir metiendo la mano y robando, bien sea el poco dinero que queda, bien sea la memoria de un Pueblo o la propia esperanza que parece renacer.

Esta obra nos golpea con una realidad bestial, una realidad que, si bien se vivió hace más de 75 años, es actual en muchas de sus caras, no porque estén vivas (la mayoría han desaparecido) sino porque son el original de muchas de esas caras que hoy día siguen por Iruñea y en el conjunto de Nafarroa, caras de los vencedores y también de los vencidos. Apellidos, familias, motes, de ayer y de hoy. Emilio Mola, general sublevado, cabeza pensante de aquélla sublevación, apodado El Director, y sobre todo autor de las directrices secretas que establecían los métodos de represión contra el bando contrario, entendiendo el bando contrario con la acepción más amplia posible. Nacionalistas, socialistas, comunistas, anarquistas, republicanos, pensadores, maestras, labradores, cargos públicos de la República, militares y civiles, camareros, obreros, aprendices, burgueses, madres, hijos, jóvenes y ancianos, niñas (Maravillas, florecica de Larraga)… Todo aquél y aquélla sobre la que caía la sospecha de simpatizar con las ideas republicanas y nacionalistas y también quienes sufrieron la venganza personal por envidias y riñas de vecinos, sufrieron, de una u otra manera, el Escarmiento de una persona que, al decir de quiénes le conocieron, sólo pensaba en matar. Esa persona cuya tumba sigue en la cripta de un edificio que sigue teniendo en su frontis, convenientemente tapado (obligados), la inscripción Navarra a sus muertos en la cruzada.

Y junto a Mola estuvieron otros. Garcilaso, director del Diario de Navarra, que no sólo se dedicó a escribir loas hacia el bando fascista, y que fue parte activa en la preparación y ejecución de aquél Escarmiento. Un periódico que estuvo, como hoy mismo, en el meollo de la cuestión. Victor Eusa, arquitecto y miembro de la Junta Central Carlista de Navarra, al que las actuales autoridades siguen homenajeando, José María Iribarren, escritor y secretario particular de Mola, Angel María Pascual, periodista y destacado miembro de la Falange, Moreno, el del Hotel la Perla. Lugares como el Casino Principal, lugar donde se reunían los conspiradores, ese mismo lugar que cuelga todavía en sus balcones, en días señalados, banderas españolas y en donde se celebra el baile de la alpargata, el Diario de Navarra, ese periódico que anunció la declaración del estado de guerra con un ¡Viva España! y que sigue siendo vocero de aquéllos mismos, el Fuerte de San Cristóbal, entonces cárcel militar y el último lugar que vieron en vida muchos de los fusilados en cunetas, parajes y apartados, el Palacio de Capitanía (antiguo Palacio Real, hoy Archivo General de Navarra), sede desde donde Mola dirigió su estrategia aniquiladora, la sede del periódico La Voz de Navarra, actualmente sede del PNV, y tras la sublevación lugar desde donde se publicó el periódico Arriba España, la Plaza del Castillo, escenario principal antes y durante la guerra… Y luego lugares que no tienen nombre, porque todavía muchos no se conocen, simas, cunetas, parajes apartados, corrales, caminos, tapias, huertos que se convirtieron en cementerios de fusilados, en cementerios de una memoria que poco a poco se va rescatando.

Plaza del Castillo 1936-2011

Y vas leyendo las páginas de la novela e inevitablemente trasladas al presente personajes y lugares, porque los hijos andan por aquí y los lugares siguen aquí. Y es entonces cuando te entra la angustia al pensar el manto de silencio que cubrió esta ciudad y Navarra entera. Silencio obligado para los muertos, fusilados, silencio para las familias de aquéllos desaparecidos que no tuvieron ni una triste tumba sobre la que llorar, silencio para una población que fue testigo del horror, pero sobre todo te entra la angustia al ser consciente que era vox populi lo que estaba ocurriendo. Desaparecían los vecinos y ya no los volvían a ver, se llevaban a concejales y alcaldes sabiendo que los iban a matar, veían los camiones subir Ezkaba hacia el Fuerte, escuchaban los tiros en la noche, olían el humo de las hogueras cuando quemaban piras de libros peligrosos, a una de la calle le rapaban el pelo y le daban aceite de ricino y luego la paseaban, cagándose, por la Plaza del Castillo para mofa generalizada, el Diario de Navarra daba cuenta de asesinatos que entonces no los llamaban así, había señoritas que antes de ir a misa iban a la Vuelta del Castillo, nerviosas, para ver por vez primera un fusilamiento, algunos curas hablaban, mucho, e impartían bendiciones a quien iba al frente, ese frente lejano, sí, pero también a quien tenía que quedarse poniendo orden en el santuario de la sublevación, Iruñea. Fue un silencio obligado, sí, pero un silencio al que muchos, la mayoría, se tuvieron que agarrar  para poder sobrevivir, digo yo. Otros, también, impusieron ese silencio. Y lo siguen imponiendo.

Ese es el mismo silencio que todavía los herederos de aquéllos sublevados quieren imponer a toda costa. Un silencio que significa olvido. Un silencio que impida conocer la verdad, una verdadera justicia y la reparación de la memoria de los que tuvieron que sufrir aquél silencio, todos. Sánchez-Ostiz ha hecho un trabajo extraordinario. Un trabajo que todavía hoy, más allá de posicionamientos políticos (que también), sigue siendo incómodo en esta ciudad en la que nos conocemos la mayoría. Así que estoy totalmente agradecido a Sánchez-Ostiz por el golpe en crudo que nos ha soltado en toda nuestra cara, por contárnoslo sin pelos en la lengua, haciéndonos oler la mierda que supuso aquello y ayudándonos a comprender que el tufo actual es el hedor de entonces.

Tras El Escarmiento vino El botín, que será la continuación de la novela de Miguel Sánchez-Ostiz. A la espera quedo.

simbología

Las pintadas de ideología fascista, nazi, xenofobas y racistas aparecidas en las paredes de un céntrico instituto de Iruñea nos ofrecen una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre simbología de corte fascista en la ciudad. La gravedad de las pintadas realizadas en el exterior de un centro educativo con la protección de la noche, pero, no lo olvidemos, en una ciudad plagada de cámaras tanto públicas como privadas y en una zona suficientemente transitada, a la vuelta de una plaza con buena visibilidad y a escasas dos manzanas del cuartel de la Guardia Civil (¿casualidad?), me hacen pensar que, desgraciadamente, no son fruto de la casualidad, ni algo aislado.

pintada fascista

En una ciudad en la que, a pesar de la existencia de leyes de memoria histórica y a pesar de las constantes denuncias populares, persisten diferentes elementos de simbología franquista en edificios públicos (ahí tenemos la laureada en el frontis del Palacio de Navarra), calles dedicadas a elementos de la dictadura franquista, e incluso escuelas públicas que llevan el nombre de dirigentes franquistas (como Victor Pradera, diputado tradicionalista y defensor de Fernando el Católico en su conquista del Reyno de Navarra) resulta que unas pintadas son borradas con rapidez por parte de UPN en el ayuntamiento tras la denuncia de Bildu, pero en cambio ese mismo partido, UPN, sigue negándose a retirar los restos de simbología fascista que quedan en la ciudad y el resto del herrialde. Una ciudad gobernada por el mismo partido que mantiene intocable un edificio en memoria de los muertos “por Dios y su cruzada” (convenientemente disimulado), en cuya cripta todavía hoy se celebran misas por el alma de asesinos como Emilio Mola, una ciudad en la que los concejales de la República fusilados durante el golpe fascista no tienen más que un discretísimo reconocimiento en una esquina del zaguán de la casa consistorial conseguido gracias a la labor y el compromiso de los colectivos en favor de la memoria histórica.

Es en esta ciudad en donde se dan las “condiciones” para que pintadas de tipo fascista, nazi y racista se realicen en un instituto, para que una pareja homosexual reciba una paliza en un parque de Iruñea y para que una laureada franquista siga presidiendo la fachada principal del Palacio de Navarra.

Es obligación de los gobernantes y dirigentes de Iruñea trabajar en favor de la verdad, la justicia y la reparación de la memoria histórica, de eliminar cualquier símbolo fascista, pero también están obligados a crear las condiciones y fomentar actitudes que favorezcan la convivencia en la ciudad, sin medias tintas.

* Por la tarde me entero que también en la sede del sindicato ELA, en el ensanche iruindarra, sufrió el ataque de los fascistas con pintadas de esvásticas en su fachada.

es necesario recuperar la memoria

Es un domingo tranquilo, de esos en los que estás descansado, de los que te levantas a las siete y media de la mañana sonriente y con la sola pretensión de desayunar tranquilamente en una cafetería mientras lees la prensa en papel, sin prisas, sin clicar los enlaces a las noticias, pasando las hojas mientras el té infusiona su hoja en la taza. El desayuno no es todo lo tranquilo que deseo. La XXXII Media Maratón de Iruñea sale a pocos metros de la cafetería en poco más de una hora y una avalancha de corredores llena el local para tomarse un último café, visitar al baño para quitarse los nervios y hablar de tiempos, calentamientos y tramos de la carrera. No es un ambiente tranquilo, pero tampoco me importa. Es una gozada ver una Iruñea tan vital el domingo por la mañana, y lo reconozco con bastante envidia, me da por tocarme la rodilla izquierda, tan machacada después de diecisiete años de dantzas, saltos, entresakas y cabriolas y me hago la promesa de visitar a un amigo fisio para que me de unos consejos que me permitan empezar a correr, sin mayor pretensión que dar una vuelta por la Media Luna. Entre las voces de los corredores logro leer la entrevista que el Noticias hace a José Miguel Nuin y aunque hay aspectos en los que no coincido hay muchos otros pensamientos que son coincidentes y me alegro. Esas son las coincidencias en las que hay que ahondar para hacer posible ese cambio político, económico y social que necesita Nafarroa.

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Pasando las hojas del periódico llego a cultura y leo a María Bayo diciendo que la cultura es lo único que nos queda y sonrío porque la cultura, querida María, es lo primero que siempre nos van a intentar despojar, porque un Pueblo sin cultura es un Pueblo sumiso, es un Pueblo sin capacidad de pensamiento y es un Pueblo dormido. Por eso, María, tenemos que seguir sacando la cultura a la calle, y expresando nuestra cultura, la que tenemos cada uno y cada una dentro, y seguir leyendo, disfrutando del teatro y volviendo a maravillarnos con Don Giovanni cuando canta eso de È aperto a tutti quanti, Viva la libertà! (Está abierto a todo el mundo, Viva la libertad!). Y con el aria en mi mente llego al artículo que habla del nuevo trabajo de Miguel Sánchez Ostiz, El Escarmiento, una novela que trata sobre la obsesión de Mola, el golpista y asesino, en dar a los vascos un Escarmiento, con mayúsculas, una medida que tenga igual dimensión que el odio que nos tuvo el matón de Franco. La novela relata la preparación de ese Escarmiento, preparación en la que ese hombre, que al decir de quienes le conocieron solo pensaba en matar, tuvo la ayuda de diferentes personas, militares y civiles, entre ellos, ¡cómo no!, el entonces director del Diario de Navarra, Raimundo García “Garcilaso”. Pero nos habla no solo de los preparativos si no de las consecuencias de aquéllas acciones ejecutadas bajo la orden de “se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta…”

Se lamenta Sánchez Ostiz que quizás sea tarde para recuperar la memoria que nos lleve hacia la verdad (seguramente parte de ella), a hacer justicia y a ofrecer reparación. Nunca es tarde para eso. Quizás estén desapareciendo los testigos directos de aquellas cunetas y de esa tumbas anónimas que van tomando el nombre de los fusilados, pero no es tarde para ir sacando a la luz el horror de aquéllos días y de los que vinieron. Y buen ejemplo es la novela de Sánchez Ostiz.  Las consecuencias, en cambio están presentes hoy en día, desde las paredes de Diputación con una laureada todavía presente hasta los nombres de calles y plazas, escuelas, placas en cementerio y paredes de iglesias glorificando aquella cruzada contra la libertad. Las consecuencias son el día a día de Nafarroa. No hay más que ver quiénes siguen gobernando y robando desde sus sillones y cuál es el periódico que, a veces desde la sombra y otras veces somando sus fauces rabiosas, sigue dibujando con trazo grueso el pensamiento político de los herederos de Mola. El futuro hay que escribirlo pensando en la convivencia que tenemos que construir, pero esa convivencia tendrá que estar basada en la verdad, la justicia y la reparación. El olvido no puede ser base de esa convivencia.

Salgo de la cafetería y vuelvo a sonreír. La Media Maratón de Iruñea sale y de los altavoces del coche que abre la carrera sale a todo volumen la canción de Vendetta titulada Gora Iruñea! ¡Iruñea, despierta, hay mucho por hacer!