comercio de ciudad, también en euskera

Que esta ciudad tiene dos idiomas oficiales es algo que está claro desde el propio nombre de la misma. Pamplona, la antigua ciudad de Pompaelo, cuando llegó el general romano era Iruña, Iruñea, La ciudad, la de los vascones. Hoy en día sigue siendo Pamplona e Iruña (oficialmente), Iruñea. Una misma ciudad, dos denominaciones. Una en euskera y la otra, castellanización del latín. Sea como fuere, nuestra ciudad. Y en ella se hablan dos idiomas, el castellano mayoritariamente conocido y el euskera en claro avance en conocimiento y uso, aunque todavía minoritario. Los dos idiomas son oficiales y los dos idiomas tienen los mismos derechos para poder ser utilizados en cualquier ámbito. O deberían tenerlos. El Ayuntamiento está trabajando duramente en ello, pero a pesar de los pasos dados, el proceso es lento. Y es que quitarse de encima la losa de décadas de genocidio lingüístico practicado por los anteriores gobiernos municipales (UPN-PSN, lo mismo da, que da lo mismo) es un trabajo arduo y fatigoso. Pero ganas y fuerza no faltan, y si no que se lo pregunten a los colectivos que trabajan el euskera en Iruñea.

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El caso es que desde el Ayuntamiento, con buen criterio, se está haciendo un estudio sociológico para conocer el conocimiento del euskera por parte de comerciantes. Un estudio sociológico es una técnica de investigación que utiliza la ciencia social que se encarga del análisis científico de la estructura y funcionamiento de la sociedad humana o población regional. Vamos, que no es unas preguntas sin más. Este tipo de estudios, por otra parte, son algo propio de la gestión municipal. Si se quiere trabajar algo primero hay que conocerlo, digo yo (y cualquiera con dos dedos de frente). En este caso a las personas que tienen comercios (comerciantes) se les está, además, ofreciendo ayudas para, si así lo desean, rotular en euskera, idioma, recordemos, oficial en esta ciudad. Se les ofrece información sobre clases de euskera para poder atender en ese idioma, etc. Algo que a todas luces redunda positivamente en el negocio. Si se puede atender a más clientes de manera que queden satisfechos por la atención, siempre será mejor para el negocio. Aquí y en Sebastopol.

Pues resulta que el portavoz de UPN, Enrique Maya, portavoz del partido que con su gestión aplicó una política de persecución y palo al euskera, en Iruñea y en toda Nafarroa, se queja y dice “que le dicen” que esto es como marcar con una “cruz” (en realidad era la estrella de David, Enrique) a los judíos en época de Hitler. Y el señor se queda tan tranquilo con semejante barbaridad. Uno de los que hizo del Ayuntamiento un cortijo cerrado con siete llaves inaccesible a las vecinas y vecinos, resulta que ahora nos cuenta que la gente le dice y le habla (siempre con gran preocupación, evidentemente). Una más de este grupo municipal perdido, sin rumbo, anquilosado en las mismas personas desde hace años y sin propuestas para la ciudad. UPN está ahora mismo dirigido por la ultraderecha y han decidido que la mejor estrategia de cara a mayo de 2019 es volver a los tiempos pasados, a los ciudadanos de primera y de segunda, al tensionamiento en las calles y a la mano dura con quien no comulgue con su ideología. La verdad es que tienen un problema, pero es su problema. El resto tenemos que seguir apostando por la ciudad inclusiva y de convivencia que se ha convertido Iruñea, Pamplona, en estos casi tres años de Ayuntamiento del cambio.

Que esto lo diga el portavoz de UPN entra dentro de la normalidad de lo que dice y hace este grupo. Pero que la presidenta de una asociación de comerciantes diga que todo eso es para marcar el territorio con el rótulo en euskera es curioso, por la similitud con el discurso de Maya, y sobre todo vergonzoso. Por que esta señora debería dedicarse a fomentar el comercio de la ciudad, a facilitar las compras en sus comercios asociados, a conseguir la fidelización de la clientela y a innovar para atraer más clientes. Y fórmulas hay muchas, seguro que algunas conoce. Lo que no puede ser es convertir a una asociación de comerciantes en lobby político del partido mayoritario de la oposición.

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Últimamente hay quien crea que por ser comerciante tiene más voz que cualquier otra persona que vive en la ciudad. Se confunde. Este Ayuntamiento se está rompiendo los cuernos por fomentar el comercio local, de barrio, cercano, llamadlo como queráis. Ese comercio que UPN y compañía abandonó a la suerte y puso a los pies del Corte Inglés y centros comerciales del extra-radio. Esos comerciantes que hoy se erigen en portavoces ciudadanos no abrieron la boca cuando se robó un solar de la ciudad destinado a biblioteca para construir el Corte Inglés. Ya vale de hipocresía. En un momento en el que las ventas por Internet están subiendo considerablemente hay que pensar y repensar los negocios. No se puede pretender vender productos ecológicos en Alde Zaharra y pedir que los automóviles de uso privado lleguen hasta la puerta del negocio a cualquier hora, cuando hasta ahora tampoco se podía. No se puede pretender fomentar el comercio del Ensanche y obsesionarse con los manteros que ocupan Carlos III durante nueve días al año. No se puede pretender ser portavoz de unas protestas contra la reorganización del tráfico en Pío XII, teniendo una gasolinera en uno de los accesos a dicha avenida. El Ayuntamiento seguirá trabajando para apoyar, fomentar y proteger el comercio de la ciudad, mediante campañas cercanas y directas, mediante colaboraciones con los propios comerciantes, mediante el diálogo, un diálogo que UPN les negó siempre. Seguirá trabajando para estudiar los posibles problemas del acceso a Alde Zaharra. Seguirá trabajando para estudiar el problema de las mafias que controlan a los manteros. Seguirá trabajando para fomentar el comercio en otros barrios y, desde luego, también en Pío XII. Seguirá trabajando para hacer más atrayente el comercio de la ciudad, de los barrios, de la tienda de la esquina. Pero cada cual desde su papel.

Es verdad que hay negocios que siguen cerrando. Pero yo me quedo con los negocios y comercios de gente innovadora que se van abriendo en la ciudad y sus barrios y que estas últimas navidades han tenido los locales llenos de gente. Hay esperanza y tenemos que seguir construyéndola.

el silencio es lo que hay

El silencio es lo que hay.

Ayer, escuchando una entrevista a Pablo d’Ors, sacerdote y escritor, de repente soltó esta frase que me dejó estupefacto. Porque esa es la realidad, aunque no nos damos cuenta. El silencio es lo que hay. En este mundo de ruido, principalmente en las ciudades, si quitamos los sonidos de coches, televisiones y radios, gente gritando y hablando por la calle, ruidos de bares, movimiento, etc, lo que queda es el silencio. Básicamente.

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Es curioso que una de las cosas que ha llamado más la atención tras las obras de amabilización del Ensanche, ha sido el silencio que ha dejado en algunas zonas como el Paseo de Sarasate o Navas de Tolosa. Ha sido uno de los comentarios más escuchados. Y es que esa es la realidad. Cuando quitamos el ruido añadido, lo que queda es el silencio y eso, además, nos trae bienestar. Por eso me deja estupefacto leer a gente cuya única labor es protestar por el ruido en sus calles decir que prefieren una calle llena de coches a una llena de gente. Yo no. Yo prefiero ir quitando, poco a poco y con inteligencia, los coches de los centros de las ciudades y reconquistar el espacio que dejan. Porque somos las personas las que tenemos que reconquistar esos espacios. En cuanto al ruido que producimos todas las personas en nuestra vida, tenemos todavía mucho por hacer, mucho por aprender, sin duda. Yo por ejemplo, rara vez dejo el teléfono con el sonido puesto. Puede parecer una tontería, pero yo no entiendo a una persona que se pone a hablar a viva voz por teléfono en la villavesa. Tampoco entiendo que los gritos vayan exclusivamente asociados a la diversión en cualquier hora. Ni que tengamos que hacer todas las actividades en un mismo barrio. Tenemos que aprender a respetar. Es tan sencillo como eso.

Pero a lo que voy es que, sobre todo, tenemos que aprender a vivir nuestro propio silencio. Ese silencio que da miedo, porque es cuando empiezas a escucharte a ti mismo. Ese silencio que puede estar presente incluso en mitad de una avenida comercial llena de gente. Creo que el silencio, el de cada una de nosotras y nosotros, estoy convencido, tiene que ser la próxima revolución.

El silencio es lo que hay. El silencio es lo que queda. Volvamos al silencio.

esos tics os delatan

Ayer se celebraba el décimo foro de barrio organizado por el Ayuntamiento de Iruñea, una nueva manera de que las vecinas y vecinos de un barrio y el consistorio puedan establecer diálogo, hacer aportaciones y lo más importante, que éstas sean recogidas y en la medida de lo posible atendidas. Nada tiene que ver este instrumento con aquella boutade que se llamó “El alcalde te escucha” y que servía para que el susodicho se pasease por un barrio una vez en cuatro años. En esta ocasión el foro es parte del cometido de las y los concejales de barrio y el resto de la corporación asiste, si quieren y en el número que deseen, incluido el Alcalde Asiron que ha asistido, en calidad de público, a la mayoría de los foros.

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La cita era a las 18.30 en el llamado Civivox del Ensanche (en realidad un tercer piso del antiguo colegio Blanca de Navarra, hoy parte de la Escuela de Artes y Oficios) y para esa hora la sala se había quedado muy pequeña. Está claro que este barrio necesita algo más que un tercer piso. Vecinas y vecinos de toda clase y condición, representantes de UPN, con Maya a la cabeza, PSN y Geroa Bai, el Alcalde Asiron y de concejala de barrio Itziar Gómez. El orden del día de estos foros es el que sigue: Una presentación de la técnica de Participación explicando cuál va a ser la metodología, intervención del director de Participación explicando qué es el foro y en qué lugar del plan de Participación se sitúa y después preguntas y aportaciones de los asistentes que la concejala de barrio intenta responder en la medida de lo posible.

Terminado el director su parte, dejó un momento por si alguien tenía dudas del tema de participación, antes de pasar a los temas de barrio… Y por lo visto había gente que quería intervenir. Resulta que las primeras intervenciones fueron para atacar al Ayuntamiento por poner en marcha este tipo de foros, ya que “esto de tantos foros y consejos no son muy útiles y quitan presupuesto para las cosas importantes”. Otra señora dijo que “hasta ahora este Ayuntamiento no le daba confianza porque había dejado hacer una exposición blasfema, habían cambiado el nombre de una plaza sin preguntar a nadie y quitaban el modelo en español de las escuelas para imponernos el euskera”. Vistas las primeras intervenciones está claro, pensé, que estos foros son más que necesario y que el plan de formación en participación es urgente. Después hablaron muchas otras personas agradeciendo el foro ya que “es la primera vez que el Ayuntamiento viene a los barrios a hablar con la gente y a hacernos caso”. Hubo una señora que se quejó del ambiente tenso que habían puesto las primeras personas que hablaron.

Y en esas estábamos cuando cogí la palabra para agradecer al Ayuntamiento la celebración del foro y para decir que yo prefiero esto que no que no me hagan ni caso, como hasta hace un año. Lo dije porque soy vecino de este barrio. Y no, no voy a decir cuántos años llevo viviendo en el barrio, como ese otro que de repente nos contó su genealogía y demás para demostrar su pedigrí del Ensanche. Y parece ser que esto no gustó al portavoz de UPN, Enrique Maya, que, saltándose todas las reglas, intervino para intentar denostarme diciendo que era una falta de ética que yo hablase presentándome como vecino siendo, como soy, el coordinador de EH Bildu. Yo le contesté que era vecino, que vivo en Castillo de Maya y que a ver por qué no podía decir lo que había dicho. Y él, en la línea que caracteriza a esta gente, me hizo un gesto con la mano para que no le molestase. Así son los señoritos. Él, concejal y vecino de otro barrio, se presenta en un foro de barrio y habla (fue la primera vez en diez foros que un concejal hablaba) para intentar que un vecino no lo haga.

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Mira Enrique, con esa actitud, para mí lamentable y vergonzosa, demostraste totalmente qué te parecen este tipo de foros en donde cualquier vecino y vecina puede hablar de tú a tú con el Ayuntamiento. Esos tics os delatan. Vosotros mantuvisteis las puertas del ayuntamiento cerradas a cal y canto durante los años que gobernasteis. Vosotros hicisteis oídos sordos a cualquier petición de la ciudadanía si ésta no se ajustaba a vuestro pensamiento único. Vosotros perseguisteis a cualquier persona y colectivo, a cualquier movimiento vecinal, popular, político y cultural, que no seguía la senda que vosotros marcabais. Y es que, vosotros, nunca, lo repito, nunca habéis creído en la participación. Me lo dijiste personalmente hace cinco años, a mi y al resto de representantes de Bildu (entonces). Tus palabras textuales fueron: “vosotros tenéis capacidad de moveros, de participar y de trabajar por lo vuestro. A nosotros nos vale con que nuestra gente vote cada cuatro años”. Me dirás que esa reunión no existió. Tu sabes que sí existió y si quieres te digo las personas que estuvimos allí. Enrique, no creéis en la participación porque ese instrumento reparte las responsabilidades, porque de esa forma hay que escuchar, porque es la única manera de que, quién así lo desee, pueda ejercer los derechos que tiene la ciudadanía de una manera diferente a votar cada cuatro años. ¿Es mejor una persona que participa de esta manera que una que se limita a votar cada cuatro años? Es más, ¿es mejor este tipo de personas que alguien que decide conscientemente ni siquiera votar? No Enrique, no. Pero es alguien que merece respeto, el mismo respeto que tu ayer no tuviste conmigo. Para ser un ex-alcalde no hace falta ir de eso por la calle, simplemente con tener respeto por tus vecinas y vecinos es suficiente.

Te vuelvo a decir lo que ayer te dije, porque posiblemente no me escuchaste. Ni tú, ni nadie, va a impedir que las vecinas y vecinos de Iruñea podamos hablar en los marcos dispuestos para ello, seamos estos pescatero, ingeniera de caminos, cuidador de ancianos, desempleada, estudiante o coordinador de EH Bildu.

Por mucho que lo sigáis intentando, por mucho que no os guste escuchar otras voces, por mucho que impulséis que una televisión, ETB, que miles de personas ven aquí, deje de emitir señal por vuestras denuncias y amenazas, por mucho que sigáis haciéndolo, habéis perdido la batallan. Porque, para vuestra desgracia, vamos a seguir hablando, alto y claro.

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libertad

Hoy, 14 de abril de 2016, día en el que algunas personas celebran su República, día en el que otras celebramos también aquella República, esa idea llena de democracia, con el convencimiento de que algún día también nosotras y nosotros podremos celebrar nuestro Errepublikaren Eguna, este día, por fin, tras décadas de vergüenza y escarnio, una plaza de Iruñea ha dejado de llevar el nombre de un ministro franquista. Hoy la plaza Conde de Rodezno ha pasado a denominarse Plaza de la Libertad-Askatasunaren Enparantza.

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Han sido años de reivindicación popular, de trabajo comprometido desde algunos grupos memorialistas y de dinámicas políticas para que esta plaza cambiase de nombre. Muchos años también de férrea oposición de UPN y PP, que se negaron, hasta que no han tenido más remedio, a quitar el nombre de ese ministro franquista. Llegaron, incluso, a falsear una sentencia judicial, con triquiñuelas, diciendo que era el nombre de un condado, en este caso enraizado en Cáceres. Todos sus movimientos fueron exclusivamente para evitar quitar el nombre de un señor que fue el primer ministro de “Justicia” y cuya mano firmó la sentencia de muerte de miles de personas. Fue uno de los 35 imputados por crímenes contra la humanidad del auto del 16 de octubre de 2008, del Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional, contra varios dirigentes de los primeros años del franquismo. A UPN no le importó en absoluto. De ninguna manera quiso retirar el homenaje que le hicieron y le hacían ostentando el nombre de una plaza de Iruñea.

Tuvo que llegar el gobierno municipal del cambio, presidido por Joseba Asiron, para que ese personaje franquista, defendido hasta la saciedad por UPN, dejase de poner nombre a la plaza iruindarra. Más allá de la propuesta inicial, finalmente, en Pleno, se decidió que fuese  Libertad el nombre para esa plaza. Libertad. Askatasuna. No es solo un nombre, sin más. Es un concepto, un valor, al que hay que dotarle de contenido todos los días. No un contenido vacío, si no un contenido real. Libertad individual y colectiva. Libertad para las personas, para ejercer sus derechos, para reivindicar nuestros sueños y para luchar por nuestros valores. Libertad para elegir nuestro camino, nuestro presente y nuestro futuro, para ejercer la memoria tantas veces ninguneada. Libertad para sonreír en la construcción de un modelo social solidario, justo e igualitario. Libertad para llorar nuestros fracasos, nuestra historia y nuestras cunetas. Libertad para creer en la esperanza, la lucha y el compromiso. Libertad. Askatasuna.

El acto ha comenzado a las 10.30, con presencia de todos los grupos municipales. Los de UPN, en cierto sentido, obligados a estar en el acto, se han situado detrás del todo, escondiendo sus vergüenzas y su amargura. Han perdido. Ha ganado el pueblo. La libertad desde hoy extiende su significado en toda la plaza y de ahí a toda la ciudad. Queda mucho por hacer. Queda mucho para que la Libertad extienda del todo sus alas. Sigue presente un edificio monumento a la barbarie fascista. Siguen los cuerpos asesinos en la cripta. Sigue la amargura de quienes han visto cómo, irremediablemente, a pesar de haberlo obstaculado constantemente, el nombre de quien representaba aquel modelo social que mantuvieron durante décadas ha sido borrado de nuestra ciudad. Queda la amargura de algún diputado de UPN que intenta tapar su incompetencia en Madrid, insultando al Alcalde, y por lo tanto a toda la ciudad, a través de las redes sociales. Es lo único que les queda.

Para el resto, para la ciudad, para nuestra historia, queda la Memoria. Queda la Justicia. Queda la Libertad.

Postdata. Mientras tanto, la portavoz de ese partido que gobernó 8 años en Iruñea con Balduz, otros 4 en un gobierno de Chorraut, ese partido que dio la alcaldía a Barcina y que apoyó y sostuvo gobiernos forales de los hijos políticos del Conde de Rodezno, la señora Esporrín, del PSN, imagino que en otro episodio de frustración particular, se dedica al me pico y no respiro a través de las redes sociales. Estos son otros que no pueden aguantar que haya sido un alcalde de EH Bildu, un alcalde un gobierno del cambio, quien haya quitado el nombre del ministro fascista.

un cine menos, menos cultura

Nos hemos levantado hoy con una triste noticia, que, sin duda, tiene unas consecuencias reales en la situación cultural de Iruñea. El próximo día 3 de marzo, los históricos Cines Carlos III cerrarán definitivamente sus puertas, dejando al centro de la ciudad sin ninguna sala de cine y a la ciudad con menos posibilidades culturales. No hace tantos años Iruñea tenía diferentes cines en el centro de la ciudad. Ahí estaban los Príncipe de Viana, el Avenida o los cines Olite. mucho más atrás en el tiempo hubo otros cines, como el Alcazar, hoy en día vacío y testigo de la decrepitud, el Champagnat en el antiguo colegio de los Maristas y otros más en diferentes barrios como Donibane, Ensanche, Arrosadia y Txantrea. A día de hoy, tras el cierre de los Carlos III, quedan solamente los cines Golem en el barrio de Donibane como única presencia en la ciudad de salas de cine.

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  • La primera consecuencia, por lo tanto, es que muchas personas que quieran ir al cine a ver una película tendrán que utilizar el transporte público o el auto privado para ir a Donibane en el mejor de los casos o a un centro comercial, generalmente. ¿Cuántas personas mayores que iban a los cines Carlos III dejarán de hacerlo? Muchas. Demasiadas, seguramente.
  • La segunda consecuencia más directa es que el modelo de ocio sigue desplazándose a las afueras de la ciudad unido a un modelo comercial y económico que vacía las ciudades. ¿Qué será lo próximo que veamos en el espacio que ocupan actualmente los Carlos III? ¿Qué gran marca ocupará el local?
  • Como tercera consecuencia hay que señalar la desaparición de un espacio, privado en este caso, para otros usos, como conferencias, charlas y jornadas, en una ciudad en la que siguen faltando lugares para que la ciudadanía pueda seguir realizando sus actividades.

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Las devastadoras políticas culturales en las que se grava con altos impuestos la cultura, como un 21% en el IVA, a cualquier elemento cultural (cine, teatro, literatura, etc) han sido, entre otras, las causantes de este cambio de modelo cultural, un modelo que, siempre, está unido al dinero. Para ir al cine, al teatro, a un concierto o comprar un libro hay que pagar y encima hay que hacerlo con un impuesto del 21%. Esto ha ocasionado que las salas de cine hayan ido vaciándose, primero, y desapareciendo, después. Que las salas de conciertos y auditorios ofrezcan programas con unas entradas desorbitantes, que comprar un libro sea un artículo de lujo y que el teatro haya, prácticamente, desaparecido. Estas son las consecuencias de una política cultural hecha desde la élite económica de mentes grises que prefieren un pueblo aborregado con la televisión que una sociedad libre pensadora. Pero no solamente tiene consecuencias devastadoras para el desarrollo y “consumo” (no me gusta mucho este concepto para hablar de cultura) de actividades culturales, si no que tiene una incidencia gravísima en la propia creación cultural. Hoy en día hay que pensárselo muy mucho para dedicar tu tiempo a crear y desarrollar dinámicas intelectuales. A día de hoy la creación y el pensamiento salen muy caros y no están al alcance de cualquiera.

Los gobernantes no van al cine, no pisan una biblioteca, no saben qué es una galería de arte, no acuden a una sala de conciertos, no conocen un teatro y lo que es peor, no salen a la calle. Son el mejor ejemplo de una sociedad cada vez más ignorante y creen que así pueden controlar mejor a esta sociedad. No se dan cuenta que el desarrollo de cualquier lugar, en cualquiera de sus aspectos sociales, económicos o intelectuales, va unido, absolutamente, a la buena salud cultural de ese pueblo.

Un cine menos es menos cultura, menos desarrollo y más color gris.

el Ensanche también existe

Ayer nos juntamos 12 personas en una convocatoria que EH Bildu hizo en el Ensanche. Una convocatoria para crear un grupo de trabajo regular que trabaje las diferentes problemáticas que existen en el barrio. Y no se cómo lo veréis, pero yo la verdad es que salí a gusto, porque juntar a doce personas, mitad hombres, mitad mujeres, de una media de edad quizás algo avanzada, pero con personas jóvenes también, me puso las pilas. Todas estas personas fueron a una reunión porque creen que existen posibilidades de hacer algo por su barrio, un barrio que casi no tiene conciencia de serlo, que es más ciudad que otra cosa, pero en el que vivimos miles de personas con las mismas problemáticas que en el resto de Iruñea. El Ensanche, Zabalgune, es un barrio que ha sido siempre catalogado como “la zona nacional”, pero que, más allá de clichés y estereotipos, tiene una realidad política y social que, seguramente, sorprenda a más de una persona.

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El Ensanche es el barrio con el que la vieja Iruñea rompió el complejo amurallado que la conquista española impuso para impedir crecer a la ciudad y fue a finales del XIX, con el I Ensanche, y principios del XX, con el II Ensanche, cuando este ensanchamiento, esta apertura de la ciudad, se hizo realidad. Esta apertura posibilitó el crecimiento de la ciudad en la parte sur, hasta que vinieron los fascistas y nos colocaron el mamotreto de los caídos cerrando el final de la avenida de Carlos III. El hecho de que el barrio sea, junto a Alde Zaharra, el centro político, financiero y comercial diluye el sentimiento de barrio, no sólo entre las vecinas y vecinos, si no en el seno de las instituciones.

Históricamente se ha catalogado al Ensanche como el barrio donde vivía la gente bien y la realidad es bien distinta. Por de pronto el propio Ensanche tiene zonas con realidades sociales muy diferentes entre sí y eso es algo que se ve, incluso, en los resultados electorales. Si bien es verdad que en este barrio arrasa la derecha no es menos cierto que los porcentajes no son tan diferentes a otros barrios. Por otro lado el hecho de que existan muchas casas de grandes dimensiones favorece los flujos migratorios siendo un barrio que recibe a muchas personas migrantes que conviven en gran número en estos pisos. Vazquez de Mella es una de las escuelas que más estudiantes provenientes de otros lugares tiene. Y digo yo que habrá que aprovechar esta riqueza social y cultural para dejar que corra el aire fresco por Carlos III.

La población va envejeciendo a pasos agigantados y eso tiene unas consecuencias directas en las necesidades de las personas mayores que viven en casas ya antiguas, gran parte en proceso de rehabilitación, y en la propia calidad de vida de estas personas. Si en 2001 el porcentaje mayor de rango de edad era el situado entre los 30 y 44 años, en 2010 era el de los 45 a 64 años. Es un barrio, por lo tanto, necesitado de unos servicios sociales destinados a personas mayores reforzados.

Quizás la imagen del Ensanche está unida a dos realidades, dos realidades que pueden darnos una imagen errónea. Por un lado el Ensanche está unido al comercio, siendo el centro comercial de la ciudad. La realidad es que, más allá de Inditex y grandes cadenas, los comercios y negocios familiares van cerrando a marchas forzadas debido al encarecimiento de las bajeras y la competitividad salvaje impuesta por estas grandes firmas y multinacionales. Por otro lado la sombra de la cúpula del edificio llamado de los Caídos, donde todavía reposan los restos de los genocidas Mola y Sanjurjo, ha imprimido a este barrio, donde en los años 30 y 40 más se hablaba euskera de la ciudad, un tufo a Régimen, derecha y conservadurismo (es verdad que en este barrio hay más perlas por metro cuadrado en las orejas de las señoras que tulipanes en Holanda).

Zabalgune es un barrio que quiere solucionar sus problemas de tráfico, dar un impulso al comercio local, buscar una buena salida para Salesianos y Maristas, que quiere actividades municipales en la calle, que aboga por crear un espacio de cultura con los modelos educativos artísticos presentes en el barrio, que necesita apoyo para la rehabilitación de sus casa y que trabajará para que el mamotreto de los Caídos pueda convertirse en una referencia para la convivencia vecinal y la memoria. Todo esto y más.

Ayer doce personas nos juntamos por primera vez con estas intenciones, para pasar de la resistencia a la ofensiva y con ganas de que más de una perla se caiga de las orejas de esas señoras por el meneo que le vamos a dar al Ensanche. El cambio también se va a construir desde aquí.

La próxima cita el 22 de febrero, a las siete de la tarde, en el Civivox del Ensanche en la plaza Blanca de Navarra.

Gora Zabalgunea!

soy un bicioso

La vida es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibro hay que seguir pedaleando.

Albert Einstein

Terminado el libro de Pedro Bravo, Biciosos, me surgen algunas reflexiones que me gustaría compartir. Vaya por delante que el libro es justo eso, una invitación a la reflexión y al análisis del papel de la bici en las ciudades del siglo XXI. Y vaya por delante también que no tengo coche, que tengo una bici plegable porque me jodió que me robasen la que no se doblaba y que me jodió más cuando el munipa se sorprendió cuando al preguntarle qué iban a hacer, que no la utilizo tanto como debiera y que mi principal medio de transporte en esta ciudad del coche es a pata y que soy consciente de que esto es así porque vivo en el centro y tengo la inmensa suerte de trabajar, principalmente, en el centro.

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El libro, más allá de vendernos las virtudes para las personas de un medio de transporte hecho a la medida de la ciudad, nos empuja a reflexionar de manera comunitaria sobre las bondades que la bicicleta supone para un nuevo modelo de ciudad sostenible en todos los aspectos.

El título comienza con unos capítulos en torno a la historia de la bici, qué es, de dónde viene, etc. Y en estos capítulos es curioso conocer cómo la bici, la idea de la bici es algo de finales del siglo XVIII que se quedó ahí, en los finales de ese siglo por culpa del desarrollo de otros inventos como la máquina de vapor, el motor de combustión, el automóvil y demás. Y es que lo que parecía una buena idea para sustituir al caballo, más barato, sin tener que darle de comer ni con necesidad de unos cuidados especiales se quedó durante bastantes décadas en el cajón de los inventos, como una curiosidad casi de circo. Y esto te hace pensar que la vida de la bici ha sido jodida desde sus comienzos en su convivencia con el coche. La agresividad motora comenzó desde su propio nacimiento. La sociedad del coche, esta en la que vivimos por ahora, no ha sido ni es una sociedad especialmente pródiga en convivencias con otras maneras de trasladarse por la ciudad; ni con peatones, ni mucho menos con bicis.

En los capítulos posteriores ahondan en esa, hasta ahora, nada buena relación entre la bici el coche. Y ahí es donde Pedro Bravo nos ofrece elementos para reflexionar sobre el actual modelo de ciudades, sobre los elementos principales de las bicis y los coches en la ciudad y sobre si es mejor una bici o un coche para andar por la ciudad. E inevitablemente hago la reflexión desde lo que conozco, desde Iruñea y el análisis, no por desconocido, no es nada halagüeño. Iruñea, como ciudad que se expandió y rompió sus murallas en el siglo XX, es, hasta ahora, una ciudad del, por y para el coche. Más allá de una política urbanística para las personas, esta ciudad se ha ido construyendo en base a las necesidades del coche, con una penosa política de movilidad y una inexistente política de accesibilidad. Los barrios diseñados a partir del ensanchamiento de la ciudad se han ordenado alrededor de las avenidas que los cruzan. El Casco Histórico de la vieja Iruñea, Alde Zaharra y los Ensanches, son como un queso gruyere llenos de parkings para que los coches puedan acceder a esa zona que han convertido en parques temáticos del ocio y el consumo. Los carriles bici, o como se le pueda llamar a semejante despropósito, se han hecho quitando espacio al peatón y nunca al coche. Iruñea no es una ciudad muy diferente a otras en este aspecto. ¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar que las propias normas de tráfico están hechas para los coches y peatones y que las bicis tienen que acomodarse a las mismas? ¿Cómo podemos seguir funcionando con unas reglas de juego pensadas hace décadas con, por ejemplo, semáforos para coches y peatones, pero no para bicis? ¿Cómo puede haber todavía gente que piensa que las calzadas y carreteras se pagan con el impuesto de circulación que sólo quienes poseen un coche pagan? ¿Por qué pasa todo esto? Pues porque ese modelo de ciudad es el que le venía bien a un sistema basado en el consumo, en la especulación y el control. Y digo le venía porque está claro que este modelo está agotado y que, incluso el propio sistema, tiene que ir empezando a pensar en otro modelo sostenible. De nosotras y nosotros depende que ese nuevo modelo lo hagamos la gente de la calle y no desde los despachos de instituciones y multinacionales.

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En cuanto a las virtudes que para una persona supone utilizar la bici son muchas y no os las voy a descubrir. Mejora del estado físico, más felicidad, sí, más felicidad (haced una prueba y comparad las caras de las personas a las ocho y media de la mañana cuando van al trabajo, en coche, en bici o andando… Y me contáis quién os parece más feliz). La bici aporta tranquilidad y sosiego. Se ve la vida y la ciudad de otra manera, a otra velocidad, en otra dimensión. Sí, ya se que esto sí que parece un poco hippie, pero es que es verdad. Joder, que no soy el único que piensa eso, ¿no? Al moverte en bici tienes que ir con los cinco sentidos en lo que haces, es decir, tienes que ser plenamente consciente del momento. ¡Toma ya! Es una manera de hacer meditación como otra cualquiera, lo curioso es que no tienes que sentarte en posición de loto… Colectivamente es sostenible por los cuatro costados. No produce contaminación, produce buen rollo, mejora el estado de salud de las personas, con lo que repercute positivamente en el sistema sanitario, no ocasiona tanto desgaste a la vía pública como un coche, con lo cual hay que gastar menos en arreglar desperfectos de la calzada. En resumen, la bici es el medio de transporte urbano más rentable, eficaz, sencillo, silencioso, barato, limpio, sano, chic, atemporal, no invasor, independiente, pacífico, que aumenta la calidad de vida y de la propia ciudad, etc. Y así podríamos estar horas y horas, casi tantos capítulos como tiene el libro.

No tengo ninguna duda que el futuro de la movilidad de Iruñea pasa por la bici y por la coexistencia y convivencia entre bici, peatón y transporte público. Y también pasa, por mucho que haya a quien no le guste esto (y no solo me refiero a la derecha y al sistema), pasa, decía, por el arrinconamiento del coche en la ciudad. No hay otra. Pero para aplicar políticas que avancen en este aspecto se necesita valentía, como muchos alcaldes a lo largo y ancho del planeta que han apostado, decidida y realmente, por la bici como el mejor medio de transporte en una ciudad. Hasta que en Iruñea no tengamos a alguien valiente al frente del ayuntamiento seguiremos dando pasos de hormiguitas, por cierto, pasos necesarios que podemos y debemos ir dando quienes creemos en otro modelo de ciudad.

Última reflexión para todo el mundo: “La bici ha dejado de ser un medio de transporte alternativo para ser la alternativa”. Ahí es nada.