el feminismo según Woolf

Pues resulta que Un cuarto propio o Una habitación propia (según las traducciones), de Virginia Woolf, es uno de los libros que más me han reafirmado en la necesidad del feminismo como medio para llegar al cambio social. Lo tenía desde hace años en la estantería de la biblioteca, justo desde que se lo medio robé, con intención de devolverlo, eso sí, a mi hermana. Incluso lo tenía localizado, porque a mi, hace un año, me dio por dedicar una habitación a la lectura, a estar a gusto y a disfrutar del silencio de la lectura. Ordené las obras por países y en orden alfabético. Maniático que ha resultado ser uno o quizás, directamente, los 45 años recién cumplidos. El caso es que la Woolf es la última del estante dedicado a Inglaterra. Shakespeare, eso si, tiene su propia balda.

A lo que vamos. Virginia Woolf escribió este libro a partir de los apuntes de unas conferencias que ofreció en Cambridge sobre la relación entre la mujer y la literatura. La opinión que la escritora ofrece al principio del ensayo es determinante y la base del mismo: “para escribir novelas, una mujer debe tener dinero y un cuarto propio”. Y no iba desencaminada. Hasta finales del XIX (yo me atrevería a decir que esa es la realidad de muchas mujeres del planeta en este siglo XXI) las mujeres no disponían de un cuarto o una estancia para ellas solas. Normalmente siempre estaban (y están) con niños colgando de su existencia, limpiando los mocos de la vida y cocinando la cruda realidad. Y el resto del día, en aquellos tiempos, lo dedicaban a bordar, leer en voz alta y jugar a cartas… las que podían. Y hacia los 16 años eran comprometidas a hombres que no conocían, pero que sus padres conocían perfectamente, sobre todo su bolsillo. En este punto hay que señalar que la escritora se dirigía a un público femenino de la universidad inglesa, por lo tanto, con una posición social alta y con un nivel cultural concreto. Si alguna mujer con posibilidades hubiese querido escribir, habría necesitado obligatoriamente un cuarto donde poder hacerlo. Y seguramente también habría tenido que ir contra el dictamen de la sociedad y de su propia familia.

¿Y el tema del dinero? La mujer se dedicaba a trabajar la casa y sacar la prole adelante. Y si era miembro de una familia de posibles resulta que el dinero no era suyo. Era, o de su padre o de su marido. Y si era soltera y mayor, seguramente de su hermano. Y entonces, aunque tuviese posibilidad económica, si había logrado vencer los impedimentos familiares y se dedicaba a escribir, lo más seguro es que nunca nadie lo leería y si alguna vez alguien lo hacía, posiblemente se referirían a ella como un rara avis, una mujer descontrolada y su literatura sería, seguro, literatura “femenina”, porque la literatura de verdad es, pensaban ellos, siguen pensándolo, masculina.

habitacion

¿Qué hubiese pasado -se pregunta Woolf- si una hipotética hermana de Shakespeare hubiese tenido el acceso a los estudios, la posibilidad de aventura y la independencia que tuvo William? ¿Habría podido surgir ese genio shakesperiano de una mujer? Pues posiblemente hayan existido mujeres con ese genio e incluso mayor, pero la sociedad patriarcal que rige el mundo de manera mayoritaria desde el principio de los tiempos, nos ha impedido conocerlas.

Como siempre, las mujeres han estado siempre ninguneadas en muchos aspectos, en el de la creación e incluso en el del día a día, pese a ser ellas las que llevan el mayor peso. Hoy las mujeres están llamadas a la huelga general. Hoy los hombres no podemos sino apoyarles en su lucha que también es la nuestra. Hoy es su huelga. Los demás, a la tarde, a la mani.


Un libro para quienes quieran iniciar, descubrir, profundizar o afianzar su feminismo, mujeres y hombres indistintamente, también para quienes no se hayan hecho nunca la pregunta de por qué esta sociedad es tal y como la conocemos, tan patriarcal y tan misógina, y para quienes hayan disfrutado en las noches de invierno y en las vacaciones de verano con los cuentos inventados, magistralmente, por todas esas escritoras sin cuarto propio que fueron y han sido nuestras madres y abuelas.

soy

No soy escritor, ni periodista y escribo a golpe de impulso, y por eso luego tengo que reordenar el texto y a veces la propia cabeza, incluso los que me conocen suelen decirme que hago unas frases muy largas en los textos que escribo, que son difíciles de leer porque entran y salen, suben y bajan alrededor de la idea principal, metiéndome en txokos y saliendo de ellos para volver a incidir en la idea, tal y como acabo de hacer ahora. Totalmente cierto. Abro este blog como experimento personal, para escribir, para leerme yo mismo, para debatir conmigo, para escuchar mi voz hasta que se pierde en la blogosfera… Es una suerte de instantáneas personales que voy colgando por aquí dejando que se sequen al sol. Pero lo abro también y principalmente para escuchar otras voces, voces interesantes de las que aprender, sobre todo seguir aprendiendo a escuchar y también para enfadarme, para compartir, para recibir críticas y para aprovechar la posibilidad de altavoz que ofrece esta historia, en desigualdad de condiciones, claro, porque este altavoz es como una caracola al que tienes que pegar el oído para poderse escuchar, sin estridencias, sin decibelios desbocados. Pero esta caracola no sigue las órdenes de ningún Amo, eso es lo bueno. Esa es mi ventaja.

instantáneas personales

Soy Iruñeazale desde txiki y esto no quiere decir nada más que estoy enamorado de Iruñea, donde nací y donde vivo. Y ya sabes que los enamoramientos conllevan alegrías, buenos momentos y goce, celos, enfados y amarguras y así precisamente me sucede con Iruñea que incluso en algún momento llegó a ser Pamplona pero que cada día más es exclusivamente Iruñea. Y es así como la siento, con todo mi respeto para quién la siente Pamplona, o Pamplona-Iruña, o Iruña o Pampelune, que al final los sentimientos hacen ciudad y los míos son muy claros y aunque es cierto que un nombre marca la diferencia quiero creer que es una diferencia en la diversidad, de la que nos enriquece, no de la que separa. Por mucho que se empeñen. Y porque, a veces desde la perplejidad, tengo respeto por el que la siente diferente, pido lo mismo. Es fácil y simple, ¿no?

Euskalduna, euskalduna Iruñean, zaila, baina gero eta errezago. Eta momentuz euskaldunberria. Ez naiz iritsi, Amets Arzallusek esaten duen bezala, euskaldunzaharra izatera. Batzuetan harritzen naiz euskaraz pentsatu dudala konturatzen naizenean, baina orokorrean Pentsatzeko, maiuskularekin, garatu pentsamendua, hori erderaz egiten dut. Hasi nintzen orain dela urte asko euskaltegian, utzi nuen, hasi nintzen berriro, utzi nuen eta berrartu nuen historia. Azkenean AEK-ko Iruñezar euskaltegian erori nintzen eta han oso zorte ona izan nuen irakasleekin, oso jende jatorra eta profesionala hutsak. Jakina, gero nire lagunak bihurtu ziren. Eta euskaraz mintzatzeko hitz egitera hasi nintzen, besterik ez. Hanka sartzen (oraindik sartzen dut, askotan), zuzenketak jasotzen, lotsa galtzen eta ausartia izaten, horrela ikasi nuen euskara, horregatik hitz egiten dut euskaraz. Aurten badut asmoa barnetegira joatea, nire euskara hobetzeko, sakontzeko, euskaraz idazteko, tresnak aurkitzeko gero euskaraz irakurtzeko. Gero eta gehiago gozatzen dut euskararekin. Blogaren artikulo gehienak gaztelaniaz izanen dira baina, nork daki? igual batzuetan animatzen naiz euskaraz idaztera. Kritikak eta zuzenketak onartzen ditut, jakina. Behar ditut.

Poco más puedo decir de mi, que vivo mi país con pasión porque creo que Euskal Herria tiene un recorrido intenso en su historia, un presente apasionante y sobre todo un futuro que lo decidiremos antes o después los propios habitantes de esta tierra. Una Euskal Herria que se va construyendo día a día, entre todas y todos, a golpe de debates y discusiones, con compromiso, cada cual a su manera, pero construyéndola desde hoy mismo. De la misma manera vivo la actualidad con ilusión, preguntándome por qué los bancos gobiernan los Estados, por qué todavía se siguen llevando nuestra juventud a cumplir penas de cárcel impuestas como vengativo castigo a su compromiso con esta sociedad, la suya, por qué los saharauis siguen en un trozo de polvo llamado desierto sin poder vivir en su país, por qué es tan importante para algunos comprarse un coche que corra a 240 kilómetros la hora cuando el máximo permitido y seguro es de 120 km/h, por qué cuando hay personas que utilizan la violencia bajo la bandera de un país “respetable” se dice que lo hacen por el bien de la democracia y otros cuando lo hacen sin bandera para poder pescar en sus propias aguas se les llama piratas, por qué nos obligamos a aparentar que somos “normales” consumidores en esta sociedad consumista, por qué todavía no se ha cerrado Guantánamo, por qué la gente tiene como referente a una señora que se hincha los labios con silicona, por qué torturaron a mis amigos y no pasa nada, por qué ya no nos sorprendemos con la vida, por qué cada vez leemos menos… todo esto y más me suelo preguntar y me lo seguiré preguntando por aquí para responderme, en más ocasiones de las que quisiera, que en realidad yo también formo parte de todo eso, me guste o no, con mis incongruencias y demás, porque soy así.

Lector empedernido, esto tiene su parte buena y mala, leo mucho, aunque menos de lo que me gustaría, los clásicos últimamente me encantan, en gran parte los estoy descubriendo, leo ensayos, actualidad política, historia, novelas, algo de poesía y muy poco en euskara. La parte mala es que a veces no consigo discriminar en cuanto a lo qué leo y en ocasiones leo auténticas bazofias porque tengo la mala costumbre de no poder dejar un libro después de haberlo empezado. El único libro que he dejado después de empezar no ha sido porque quisiese, ese libro es Ulises de Joyce, y sigue en proyecto de leerlo algún día. Por de pronto me contento con leer las opiniones de gente que lo ha leído antes.

books and colors

Música, siempre música. Desde txiki he vivido con música y tuve mi época de gran pena por no saber tocar ningún instrumento, pero al final llegué a la conclusión de que para tocar mediocremente prefiero escuchar a los demás, que lo hacen muy bien, o no tan bien, pero disfrutan mucho con eso, y yo disfruto escuchándoles, que es de lo que se trata y para sumun tengo una buena colección de CDs de música clásica, de la cual soy un aficionado empedernido, repito, aficionado, los conocimientos los dejo para los músicos, música clásica en cualquiera de sus facetas y estilos (y no voy a entrar en el debate sobre la definición de clasicismo, que no me refiero a una época concreta de la música) y últimamente jazz y aquí si que soy un ignorante total, un novato que disfruta sobre todo con el jazz vocal, casi siempre de mujer, no sé por qué. La música de las películas es otra de mis pasiones, euskal musika (en esta ocasión más con voces de hombres) y otras músicas que hay por el mundo y que me producen algún sentimiento, como la irlandesa o los fados. Música con mensaje, con un mensaje para mi. Porque al fin y al cabo de eso se trata, de música que me remuevan los sentimientos.

Irónico, la bici es para la ciudad, borraja, una verbena en fiestas, Zarautz, Bach, Apple, canas, amor, mucho por aprender, mal genio, familia, abertzale, Mikel Urdangarin, apasionado, piano, Beriain mendia, libre, besos, movimiento, lo mejor del frio el calor, amistad, Pueblo, espiritual, fotografía, @dslegi, buen cine, productividad, cerveza, Brompton, anginas, macrobiótica, ligoteo, pescado, arte, euskal ohiturak, libros, madera, té, paseos, lluvia, dantza, huevos fritos, compromiso, pintxos, sakabanaketa, sin tele, izquierda, Faber Castell, historia clásica, primavera, vaqueros, talozale, yoga, cuchilla de afeitar, Irlanda, caricias, color, pasta, herri sanferminak, silencio, Moleskine, bermut, Alde Zaharra, observador, Shakespeare, batido de plátano, impulsivo, todo esto y más soy, todo esto y más escribiré, todo esto y mucho más.