ahora todos somos feministas

La movilización y huelga feminista del pasado 8 de marzo fue un éxito sin precedentes. Un éxito a corto plazo, principalmente. Las miles de mujeres que secundaron la huelga lo hicieron conscientes del valor que tenía que las mujeres se plantasen ese día. Un éxito precedido por el trabajo de los colectivos feministas que han trabajado la movilización durante meses. Un éxito porque creó un debate social sobre las desigualdades entre mujeres y hombres en los diferentes espacios de la vida diaria, desde el laboral al doméstico, desde el ocio al académico, desde la invisibilidad al empoderamiento. Muchos hombres dijeron no entender el sentido de una huelga solo para mujeres y ese podría ser uno de los argumentos más convincentes para señalar la necesidad de esta huelga. Hubo hombres, demasiados, que en su machismo de base no podían aceptar una dinámica que no contase con ellos. No fuimos, por una vez, protagonistas. Ya era hora. Pero ese no es el principal argumento. El principal fue y es que las mujeres decidieron, más allá de lo que pensemos y opinemos los hombres, que había que plantarse ante un sistema que sitúa siempre a la mujer en segundo plano, siempre detrás del hombre. Cuando el 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks decidió no dejar su asiento a un hombre blanco, no pidió permiso a nadie. Simplemente lo hizo.

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Fotografía de @Ekinklik

Que el cambio social pasa por ser un cambio feminista es algo que, más allá de ser algo asumido y conseguido desde el activismo y la militancia social y política en los ámbitos de izquierda y progresistas, cada vez está más claro en la mayoría social. La desigualdad entre mujeres y hombres es algo aceptado cada vez más mayoritariamente. La necesidad de evolucionar, urgentemente, hacia una igualdad real y activa, está cada vez más extendida en nuestra sociedad. En las movilizaciones de la jornada de huelga se vieron mujeres y hombres que no suelen verse en este tipo de movilizaciones. Esas imágenes obligaron a que destacados dirigentes de los partidos que sustentan las bases de esta sociedad desigual, hiciesen un gesto de acercamiento al espíritu de la huelga, que no a la propia huelga, y cambiasen incluso sus posicionamientos. Las televisiones que trasladan diariamente una imagen de la mujer como producto de consumo, se tiñeron de morado y organizaron “debates” especiales. Marcas comerciales lanzaron anuncios especiales con la mujer (y su modelo de mujer) como protagonistas. Lo guay ese día fue ponerse un lazo morado. Todo sea por sumarse al carro y sacarle tajada. Todo sea por “normalizar” la lucha feminista. Y la verdad es que me recuerda a algo que sucedió con otra lucha. Cuando el movimiento LGBTQI (entonces sería solo LGB) consiguió que el matrimonio igualitario fuese legalizado, se produjo una asunción de algunos términos de la lucha de este movimiento por el propio establishment. Pero mientras nos venden constantemente que el Estado español es el país más respetuoso con la diferencia sexual, resulta que el partido que gana las elecciones es uno de los más conservadores de toda Europa y las agresiones homófobas (de diferente nivel) siguen siendo el pan de cada día. Los autobuses naranjas tránsfobos recorren las carreteras con el apoyo de ese partido y sus socios. Convirtieron parte de la lucha de todo un movimiento en un parque temático llamado Chueca y en una aplicación para poder follar cuando se quiera. Pero tenemos que recordarnos, diariamente, que establishment es el grupo de personas cuyo cometido es mantener y controlar el orden establecido (por ellos) para que siga favoreciendo a sus intereses económicos e ideológicos (tanto monta, monta tanto). Afortunadamente muchos colectivos siguen siendo vanguardia de este movimiento, porque hay mucho, todavía, en lo que seguir avanzando.

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¿Y a qué viene este rollo? A que está muy bien, de hecho es un éxito, que la sociedad vaya asumiendo mayoritariamente parte de las denuncias del movimiento feminista, pero es necesario que ese movimiento siga siendo vanguardia y protagonista de la lucha. Las victorias hay que celebrarlas y la del jueves fue una victoria, sin ninguna duda. Celebrémosla entonces. Pero para que sea un éxito no solo a corto plazo, como señalaba al principio, y se convierta en una victoria estratégica, las mujeres organizadas tienen que seguir siendo la punta de lanza de esta lucha que debiera convertirse en revolución. Más allá del 8 de marzo, las mujeres siguen siendo objeto de una desigualdad sistémica que es precisamente lo que tenemos que cambiar.

¿Y los hombres? Pues los hombres tenemos que interiorizar que en esta película no somos protagonistas y que en el resto de movimientos sociales tenemos que empezar a retirarnos para que las mujeres ocupen el espacio que les corresponde. Y para eso habrá que poner y activar medidas efectivas. En lo que a mi respecta, seguiré trabajando en lo personal esos tics que, sin darme cuenta, afianzan una sociedad hetero-patriarcal y machista y continuaré reflexionando sobre los modelos de masculinidad para cambiar el mío propio. Y me queda mucho trabajo por delante.

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La iniciativa que comenzó en noviembre gracias al impulso de cientos de ex-presos y ex-presas, arrivó a Iruñea en la semana navideña para servir como elemento que active socialmente la lucha popular para sacar a todos y todas las presas políticas vascas a la calle cuanto antes. Para lograr este fin es necesaria la activación de la calle, es imprescindible trabajar para que todas las presas y presos que siguen encarcelados puedan hacer su aportación fuera de prisión en favor de la paz, la democracia y la libertad. Y es que ha llegado el momento de comenzar el ejercicio mental de imaginarnos un pueblo sin presos ni presas.

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En Iruñea, más de veinte personas están llevando a cabo un encierro en dependencias de la parroquia de San Lorenzo, que ha cedido sus locales. Y en estas estamos cuando el señor párroco de dicha parroquia, Javier Leoz (lo de don se lo dejo a armarios y fariseos, que yo a Javier le conozco desde hace muchos años) se ha visto en la imperiosa necesidad de salir públicamente explicando dicha cesión a la iniciativa. Dice el nuevo párroco (tras la huída, todavía sin explicar, del párroco anterior) que “un recinto sagrado no es el más adecuado para este tipo de iniciativas”, que “el conflicto es con una institución cívica”, que la cesión no ha sido obra suya si no que “ha seguido los consejos del Arzobispado” y que “la parroquia cerrará los locales a la hora convenida”. Además, a modo personal, hace una valoración cuando señala que “un ámbito tan alérgico a todo lo eclesial y tan proclive al laicismo más enconado, recurra para este tipo de acciones a un lugar tan emblemático y católico como es San Lorenzo y la capilla de San Fermín”.

Y en estas estamos cuando el mendas, que ha recibido educación católica y ha participado en grupos cristianos en la adolescencia y primeros años de juventud, le da por hacer una reflexión al respecto. No voy a entrar en los elementos que produjeron y producen mi indiscutido alejamiento de esta religión, la mayoría de ellos relacionados con las posiciones de la institución eclesial, la hipocresía en todo lo referido a las libertades personales y el papel que dicha institución ha jugado en Navarra para sostener al Régimen pro-español y anti-ciudadano. Hoy es el día en que tengo muchas amistades que profesan dicha fe, desde curas a seglares, todos ellos y ellas dignos de mi más sincera admiración y buena parte de ellas ejemplo de personas coherentes, justas y solidarias.

Dice el párroco que su parroquia no es el mejor sitio para hacer esas iniciativas y me viene a la cabeza el pasaje de Jesús expulsando a mercaderes y fariseos del templo y es que, señor Leoz, para iniciativas inadecuadas la propia institución eclesial ha desarrollado y desarrolla muchas de ellas hoy en día. Es en ese pasaje en el único en el que aparece un Jesús fuera de sí y molesto, llegando a utilizar el látigo para echar a los fariseos. En cambio, en uno de los pasajes más hermosos de todos los evangelios, en el sermón de la montaña, se refiere a quienes tienen “hambre y sed de justicia” como bienaventurados. Es más, llama “hijos de Dios” a “los que trabajan por la paz”. Se da cuenta el señor párroco que lo que persigue esta iniciativa es, precisamente, eso? Dudo que lo haga, pues, como he dicho al principio de la reflexión, la Iglesia en Navarra, como cualquier otra institución, sigue la senda de las personas que llevan sus riendas y en este caso, desde hace muchos años, la práctica totalidad de la jerarquía eclesial navarra ha servido a los intereses del Régimen, del Sistema y del Establishment.

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El conflicto no es con ninguna institución, es el conflicto que tenemos sin resolver en esta tierra, desde hace décadas, siglos. De ahí la iniciativa de impulsar la activación social para lograr avanzar en este sentido. Y la Iglesia debería formar parte de esta iniciativa, como en otras ocasiones y con otros “problemas civiles” lo ha hecho. Si se posiciona y moviliza ante el hambre en el mundo, el matrimonio gay, el aborto e incluso da consejos para ejercer el voto a determinados partidos, ¿por qué no va a posicionarse ante un tema como este? No, no es un problema de instituciones civiles únicamente, es una cuestión que tenemos que abordar y solucionar entre todas y todos.

Y quizás, una de las cosas que más me ha llamado la atención es cuando habla de la alergia de este ámbito a todo lo eclesial y su laicismo más enconado. Cuando dice este ámbito, ¿a cuál se refiere? ¿Al que diferencia el aspecto religioso del civil? ¿Al que denuncia posiciones de la jerarquía eclesial? ¿Al que defiende que se terminen con los privilegios económicos de la Iglesia Católica? ¿O es que seguimos con la cantinela del “rojo y separatista”? Por cierto, el párroco es conocedor de una cuestión que creo necesaria exponer para que todo el mundo sea consciente. Ese lugar “tan católico y emblemático” como es la Capilla de San Fermín, es de titularidad municipal. Es decir, se pagó con el erario público hace poco más de 300 años y de hecho, fue tal el desembolso que, incluso, se tuvieron que suspender las fiestas en honor a dicho santo durante años. Por lo tanto, por mucho que lo gestione la parroquia, ese lugar es tan suyo como mío o de cualquier vecino de la ciudad… A no ser que lo hayan inmatriculado, cosa que, por otro lado, tampoco sería tan extraño.

Vuelvo al principio. Mis amigas y amigos que siguen creyendo, no dudo que con dificultades, en una fe representada y dirigida por una institución como la actual Iglesia, siguen practicando el VER, JUZGAR y ACTUAR para llegar a la UTOPÍA. Hoy es el día en que determinadas personas y dirigentes de la Iglesia Católica siguen sin ver lo qué ocurre, juzgan con leyes sectarias y actúan en base a los intereses de quien les paga. Esa gente sigue sin creer que la utopía es posible en este mundo, que el cielo hay que hacerlo real en esta tierra y que el Paraíso lo tenemos aquí mismo, pero desgraciadamente lo tienen unos pocos.

Quizás haya gente a la que le sorprenda el sentido de esta reflexión. Quizás haya quien diga que no tengo derecho a hablar en estos términos cuando ya no participo de esa fe. Quizás alguno preferiría que estuviese en silencio. Hablo y escribo porque me duele la situación de cientos de presas y presos encarcelados a cientos de kilómetros de sus casas, que han hecho una apuesta colectiva por la resolución del conflicto, que tienen mucho que aportar en el proceso que, como personas y como pueblo, queremos desarrollar hacia la paz, la democracia y la libertad. Por eso me duele sobremanera que haya personas, con cierto nivel de representatividad, que hablen tan a la ligera y con tan poco fundamento de algo tan serio e injusto como es la situación de las presas y presos políticos vascos y su directa incidencia en dicho proceso. Por eso hay que seguir trabajando para que la mayoría social continue luchando por los derechos de estas presas y presos y para que, cuanto antes, puedan estar en la calle trabajando en favor del proceso. KALERA KALERA!!!

una en corto sobre la USA Trump

No me resisto a escribir unas líneas reflexionando sobre lo ocurrido en USA. Frente a todos los pronósticos y encuestas, que han fallado estrepitosamente (una vez más), Donald Trump se ha alzado con la victoria en las presidenciales y no solo eso, ha obtenido la mayoría en el Congreso y en el Senado. ¿Qué ha pasado? Esa es la pregunta que a estas horas se hace mucha gente.

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Cuando se enfrentan dos opciones que difieren en aspectos básicos del discurso y práctica política, como es la educación, la sanidad, los derechos humanos y el propio concepto de país, la gente, esa gente que soporta la crisis del neoliberalismo globalizador, decide dar la oportunidad a algo nuevo. Hilary Clinton representa lo viejo, el sistema oficial, lo que había hasta ahora y la gente, más de la que nos pensamos, veía cómo su bienestar familiar iba menguando a grandes pasos. En todo el país, pero mucho más visible en las zonas rurales, que por otro lado, son la mayoría. En las ciudades todo se diluye. También la miseria. Con lo cual, si surge un discurso nuevo, claro, sin pelos en la lengua, por muchas burradas que se puedan decir, la gente, esa gente harta del sistema actual, opta por dar el voto incluso a un personaje tan estrafalario como Trump. Lo hizo en Italia con Berlusconi, lo hace en el Estado español con Rajoy y es posible que lo haga en el Estado francés con Le Pen. Por cierto, el 3% de votos que han ido a Johnson, del Partido Libertario, que es un voto de descontento con el sistema, ha tenido mucho que ver con la derrota de Clinton ya que le ha quitado estados clave para los demócratas y por lo tanto con la victoria de Trump.

Pero cuidado. No nos confundamos. Trump, desde el mismo momento de ganar las elecciones, ha cambiado de hecho su discurso. Ha adaptado el discurso del presidente electo, del establishment y del sistema. Ha tardado minutos en cambiarlo. No es la imagen oficial de ese sistema. No hasta ahora. Pero ya ha adaptado su discurso al sistema. Los resortes de la casta norteamericana tardarán poco o nada en hacer de Trump la imagen que ellos quieran y sirva a sus intereses. Porque de eso se trata, de tener una marioneta, más o menos aceptable, que represente el teatro que vaya tocando. Lo del tupé o la laca, es lo de menos.

¿Y la izquierda? En USA es evidente que no está, con un poder representado por una ultraderecha populista y una derecha con un discurso hecho en Hollywood, y en Europa, a nivel global, la izquierda sigue siendo incapaz de construir alternativas frente al neoliberalismo antihumano que padecemos. No estamos siendo capaces de hacer frente a un poder económico cuya consecuencia y desastre más visible son las migraciones forzosas de millones de personas a lo largo de Europa y hacia Europa. Por eso, en los lugares donde la izquierda social ha llegado a gestionar los recursos institucionales, es más que necesario que su base organizada siga impulsando la construcción de alternativas reales que mejoren el bienestar de toda la ciudadanía hacia la justicia, la solidaridad y los derechos humanos y sociales para todas y todos.

la necesidad de una nueva izquierda, según Jones

Ayer terminé la lectura de un libro que, finalmente puedo decirlo, merece la pena leer. Owen Jones aporta en su primera obra, Chavs, la demonización de la clase obrera, elementos suficientes para el debate sobre la necesidad de una nueva izquierda. Pese a que es un estudio centrado en la deriva de la izquierda británica y las consecuencias de su alineación con los intereses del capital y del Establishment, contiene reflexiones que son igualmente aprovechables en cualquier punto de esta Europa dividida entre el modelo desideologizador y consumista de los estados y la Europa de la clase trabajadora que en los últimos tiempos parece querer despertar de su shock. Igualmente contiene pensamientos necesariamente válidos para Euskal Herria, teniendo en cuenta que en nuestro país la izquierda, en sus diferentes modelos y podría decirse que siglas, está ya inmersa en un análisis que las circunstancias de nuestra propia historia reciente ha obligado a abordarlo.

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Chavs es el término peyorativo que se utiliza en los últimos años para referirse a ese sector de la clase trabajadora británica dependiente de las ayudas sociales y que, por lo general, viven en barriadas de viviendas de protección, normalmente desempleados, con maternidades-paternidades adolescentes y que suelen vestir con ropa deportiva de marca. Su símil por estos lares podrían ser las chonis y los canis. Pero este símil solo se asemeja en la indumentaria y el estilo de vestir, porque más allá de todo eso, las semejanzas son más coincidencias casuales que paralelismos reales. Por lo menos no en Iruñea y lo que yo conozco. La cuestión es que, en los últimos tiempos, según Jones, este término se está utilizando, cada vez más, para referirse a todo el conjunto de la clase trabajadora. Y en el Reino Unido, por lo visto, no se andan con chiquitas, ya que, el término y toda la ideología que contiene su utilización, lo utilizan desde el Primer Ministro conservador, hasta los medios de comunicación, pasando por miembros de la realeza.

En el Reino Unido las políticas de Thatcher en los años 80 dejaron a la clase trabajadora organizada totalmente hundida, sus sindicatos con cada vez menos peso y su tradicional fuerza política, el laborismo, presa de una deriva que les llevó a asumir parte de las políticas thatcheristas mientras se esforzaban en realizar gestos superficiales que contuviesen el descontento de todas esta parte de la sociedad. El resultado es evidente: una clase trabajadora sin conciencia de ello, un sindicalismo débil y sin saber situarse en los nuevos tiempos y un laborismo engullido por el Establishment, formando absolutamente parte de él, lo que originó un fortalecimiento del Partido Conservador que ha aprovechado esta situación para hacer todos los recortes imaginables, siempre, desde luego, medidas que afectan directamente en esa clase trabajadora que no sabe que lo es. A raíz de esta situación el populismo se abre camino, el racismo, hasta ahora siempre burgués, se empieza a instalar en las mentes de las y los trabajadores y los ricos son más ricos a costa de que el resto, todos los demás, sean cada vez más pobres.

En su conclusión Jones ofrece varias aportaciones en este debate sobre la nueva izquierda que debe redefinirse y reconstruirse y para ello es necesario tomar conciencia de la situación:

  • Hay que mejorar las condiciones del conjunto de la clase trabajadora.
  • La clase trabajadora ya no es la de los años 70. Ha cambiado en su forma esencial y no nos hemos enterado.
  • La clase trabajadora ya no es solo (cada vez menos) industrial y masculina con puestos de trabajo que duran toda la vida.
  • La mano de obra está cada vez más fragmentada, no sindicada, marcada por la precariedad laboral, la eventualidad y el corto plazo de tiempo de duración de los contratos.
  • Aunque los trabajos, por lo general, son más limpios y requieren menos esfuerzo, no acarrean el mismo sentimiento de orgullo y pertenencia a una comunidad (la clase trabajadora).

Para empezar está claro que las y los trabajadores necesitamos reclamar un sentimiento de orgullo y valor social. Sin nosotras y nosotros esto se para. Estos días se está viendo claramente. Con un Gobierno en funciones todo sigue adelante, pero, ¿qué pasaría si un día los barrenderos, los chóferes de autobuses o las cajeras de supermercados decidiesen parar de repente? Sencillamente todo este sistema se paralizaría llegándose al bloqueo en poco tiempo. Esa es nuestra fuerza, de la que no somos conscientes. Sin nosotras y nosotros no pueden seguir adelante. Seamos conscientes. El problema no es que un currela no pueda pagar un impuesto. El problema es que cuando las multinacionales y grandes empresas y ejecutivos defraudan billones de euros no suele pasar nada. Salvo en Islandia no es común asistir a un juicio contra banqueros, ni mucho menos a su condena.

En esta nueva izquierda tenemos que tomar conciencia de nuestra clase, una clase que es igual para todo el mundo, seas de la raza que seas y sea cual sea tu lugar de origen y las circunstancias que te han llevado u obligado a tener que buscar empleo aquí. Yo soy un trabajador y eso es lo que me une, absolutamente, a un minero en Escocia, a un oficinista en Japón o a una esclava en cualquier taller textil de la India. Y a esto hay que añadir que las mujeres y los migrantes tienen otras consecuencias añadidas por su propia condición y esa es y tiene que ser también parte de la base ideológica de la nueva izquierda en Europa. La izquierda tiene que ser feminista o si no no es izquierda. La izquierda tiene que ser interracial o no es izquierda.

En Euskal Herria a todo esto hay que añadir el elemento de la identidad y la lucha por la liberación nacional al cual la izquierda tiene que afrontar de una manera efectiva. Yo lo tengo claro. Por eso soy de la Izquierda Abertzale.


El libro es idóneo para todos los que en un momento dado se han creído que eran la clase media porque habían pagado las vacaciones a plazos con una tarjeta VISA metida por su banco de turno. Es también un libro delicioso para quienes desesperan viendo cómo el Partido Popular, a pesar de su corrupción interna, sigue ganando elecciones y para quienes un día creyeron en un PSOE que hoy en día es el perrito faldero del PP. Y para quienes, desde Euskal Herria o cualquier parte del mundo, quieren dar una oportunidad a la justicia, la democracia y el poder de las y los trabajadores.

Agrupémonos todos en la lucha final. El género humano es la internacional.

Y punto pelota, oiga.

no perdáis el tiempo

Si no sois los responsables de comunicación de algún colectivo, organización, plataforma, dinámica o de cualquier movida, no perdáis el tiempo leyendo la bazofia que todos los días se encargan de soltarnos, con un objetivo muy claro, los voceros del Régimen, Establishment, Casta o como queráis llamarlo. Si seguís este consejo, seguro que viviréis mucho más felices. Solo por eso merece la pena seguirlo.

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Hace tiempo que dejé de ver la televisión. Alguna vez que se me ha ocurrido decir esto ha habido quien me ha llamado snob, rarito o incluso altivo. Las más de las veces la gente se queda callando y en muy contadas ocasiones ha habido quien me ha dicho que muy bien, que era una buena elección. La verdad es que cualquiera tiene el derecho a emplear su tiempo como quiera, pero de verdad, si hiciésemos un mínimo análisis de lo que en realidad hago, seguramente buscaríamos mejores cosas que hacer en ese tiempo. Porque las personas con un mínimo de pensamiento crítico somos conscientes, y esto es lo bueno, que somos conscientes, que la mayoría de programas, emisiones, series de la televisión, programas de radio matinales y vespertinos, y qué decir de los nocturnos, así como periódicos y articulistas, pasando por las páginas web del momento, tienen el principal objetivo de defender los intereses del Establishment. Del Sistema. Así de claro.

Con todos esos medios la Casta consigue, algunas veces de manera sibilina y otras sin ningún tipo de disimulo, que la sociedad en general haga naturales situaciones que, de ninguna de las maneras, son naturales. Si constantemente nos dicen que una mujer ha sido hallada muerta tras una pelea de pareja, dejaremos de pensar que esa mujer ha sido asesinada como consecuencia de un sistema patriarcal y machista. Si todos los días nos dicen que miles de personas llegan a Europa para escapar de la situación que viven en sus países, no nos dará por reflexionar sobre qué responsabilidad tienen en todo eso los países de la Unión Europea. Si en el Estado español les machacan todos los días con la canción de lo malos que somos vascos y catalanes (las vascas y catalanas aparte de eso son feas y guarras), no tendrán tiempo para pensar en y movilizarse contra los constantes recortes impuestos desde la Troika. Y así constantemente. Añádele a eso un mucho de fútbol, una adoración desmedida a la belleza física y a la juventud perenne, un poco de cine y series comerciales, un mensaje omnipresente para que compremos de todo y unos cuantos personajes de la farándula del famoseo y el resto está hecho.

A mi también me gusta ver de vez en cuando alguna serie americana y ver cine comercial, caigo más veces de lo que me gustaría en el consumismo, etc., pero creo que una de las mejores cosas que tenemos oportunidad de hacer ahora es elegir el cuándo lo hago. Por eso las series las veo cuando quiero, no cuando me las ponen; leo los periódicos con criterio (y está claro que me la meten muchas veces sin darme cuenta) y escucho programas de radio mediante pod-casts, blogs que yo elijo y poco más. Para mantenerme (des)informado leo todas las mañanas los periódicos la sección de Iruñea y algo de Nafarroa. Pero lo que nunca puede pasarnos es que las noticias que lea ahí condicionen, de alguna u otra manera, mi propio plan, mis prioridades y mi estrategia para llevarlas a cabo. Por eso el Diario de Navarra lo leo con guantes, para no ensuciarme y el navarra.com ni lo huelo (y tufo tiene para rato). Por eso en Twitter no sigo a ningún trol y si se empeñan en incordiar los bloqueo directamente.

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No se si con esto tendré un pensamiento más crítico, pero os aseguro que vivo mucho más tranquilo, seguramente más feliz, y sobre todo con más tiempo para dedicarme a las pequeñas cosas que me gustan, como pasear con el aita, leer un buen libro, darme una vuelta en bici, echarme un vino con mi familia, reírme con mis amigos y amigas, a veces llorar con ellos, enamorarme, desenamorarme, escuchar música y emocionarme porque en julio seré tío. Ese es el espacio que le gano a mi tiempo dejando de consumir basura.

P.D. Contradicciones tengo y muchas y son parte de esa constante batalla por decidir.

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Dos conceptos, dos, que en el último lustro han adquirido una centralidad importante en la teorización y las prácticas políticas, incluida la de sufragio. Una por adquirir el protagonismo de todo el discurso político, aquí y en la mayoría de Europa y la otra por el intento, más o menos exitoso, de hacerlo desaparecer, principalmente en el mundo occidental.

El primero: Régimen. Corralito, casta, establishment. Podría decirse que es el grupo que defiende sus intereses desde el poder político, por encima de los intereses generales. En Navarra ese grupo está formado por partidos políticos que ponen en marcha políticas cuyo objetivo es asegurar los intereses económicos principalmente, e ideológicos de las personas y familias que manejan el cotarro desde hace décadas. Lo forman también los sindicatos afines al Régimen, que se encargan de que las personas trabajadoras, desempleadas y pensionistas busquen el bien particular en vez de luchar por el bien común, esto es, de la sociedad. Este binomio es la cara visible, pero quien maneja el cotarro son las familias que, de un modo clientelar (Corralito) mueven los hilos económicos, financieros y empresariales para su provecho haciendo creer a la sociedad, cada vez más individualizada, que es en beneficio común. Todo esto no se sostendría sin el instrumento ideológico llevado a cabo por periódicos, iglesias y grupos de presión e ideologización como el Opus Dei.

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Cuando UPN dice que se va a hundir Navarra si se materializa un cambio político en las instituciones (cambio que, por otro lado, es un hecho en el plano social) quiere decir en realidad que se va a hundir su negocio, cortijo y chiringuito. A esta gente, por mucho que se hagan llamar #navarrísimos les importa muy poco o nada Navarra. A esta gente les interesa Navarra porque, hasta ahora, ha sido el escenario donde han hecho sus chanchullos y negocios aprovechándose de su posición de poder. Que nadie tenga la menor duda que esta gente va a hacer todo lo posible para mantener su posición privilegiada en contra de los intereses generales. Por eso el domingo hay que depositar un voto consciente de que es un voto que va a servir para seguir minando el sistema diseñado por toda esta mafia. Y ese voto consciente contra la casta, el régimen y el corralito es el de EH Bildu, un voto que a toda costa ese Régimen intenta silenciar y evitar.

El otro concepto al que me refería al principio es el de Clase trabajadora, un concepto que los del Corralito han intentado, por todos los medios, principalmente comprando a los sindicatos estatales y con la ayuda inestimable de los medios de comunicación (principalmente la televisión) desnaturalizar hasta tal punto que las personas trabajadoras, en su mayoría, hemos dejado de sentirnos parte de ese grupo. La clase trabajadora la formamos todas las personas trabajadoras, las de buzo y las de oficina, las que tienen un contrato “indefinido” y las que son contratadas por meses, las que en estos momentos no tienen empleo y cobran un subsidio y las que son pensionistas. ¡Que nadie nos quite nuestra conciencia trabajadora! Porque esa es la baza con la que juega el Régimen para seguir manteniendo sus sistema chiringuitero. Si desaparecemos como clase trabajadora estamos desapareciendo como sociedad crítica y pensante y nos convertimos en una masa sin conciencia de grupo cuyo única preocupación es la individual y ante eso la casta sabe que lo tiene todo ganado. Sin conciencia trabajadora nos tienen a su merced, somos como borregos sin capacidad de organizarnos que nos vamos moviendo hacia donde el establishment quiere que lo hagamos. Y el voto que conjuga perfectamente el cambio con el mantenimiento de la conciencia de clase es EH Bildu cuya prioridad absoluta es poner en marcha políticas sociales que repercutan en el bien común. Por eso el domingo el voto a EH Bildu es un voto con conciencia, de izquierdas y trabajador.

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¡Hay que tenerlo claro! ¡El voto más efectivo para echar al Régimen, para acabar con el corralito y cambiar el establishment es el de EH Bildu! ¡Y el voto de izquierdas y con conciencia de clase trabajadora que va a ser la base de la construcción de una nueva sociedad y un nuevo modelo solidario es el de EH Bildu!

¡EL DOMINGO VOTA EH BILDU CONTRA EL RÉGIMEN Y A FAVOR DE LA CLASE TRABAJADORA!!!