pater familias

Soplaba un viento fuerte alrededor de la casa, que a ratos se colaba por la chimenea y, cuando las oraciones terminaron, los árboles sacudidos por el temporal aumentaron la sensación de extravío que reinaba en la estancia. Por primera vez aquellos muros parecían una débil defensa contra las adversidades.

Uno de esos días que visité a Deborahlibros en su tienda tuve la suerte de llevarme el libro que había comprado, creo que fue Cumbres borrascosas y además otro libro que me regaló para que le dijese qué me había parecido. Entre todas las mujeres, de John McGahern.

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Esta obra, editada aquí por la editorial vasca Meettok, fue escrito por su autor en 1990 y es considerada en la verde Irlanda una obra maestra de uno de los mejores escritores irlandeses del siglo XX. Ahí es nada. Es verdad que las contraportadas tienen el objetivo de atraer nuevos lectores, pero semejantes alabanzas eran como para dar a la novela una oportunidad.

John McGahern nació en Dublin en 1934 y murió en 2006 de repente”, según las crónicas de entonces. El caso es que el bueno de John fue un escritor comprometido con la sociedad rural de los años 60 y 70, encorsetada por la Iglesia en su Irlanda natal. Uno de sus libros, quizás el más famoso, The Dark, cuenta la historia de un niño obrero y fue censurado en su país gracias a la presión de la jerarquía eclesial. De hecho, perdió su puesto de profesor y tuvo que emigrar a Londres y posteriormente a Estados Unidos. Diez años después tuvo fuerzas para volver a Irlanda, donde murió siendo considerado uno de los escritores en lengua inglesa más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Su literatura se ha llegado a comparar en importancia con la de nada menos que James Joyce o Samuel Beckett, aunque su escritura poco tiene que ver con estos dos autores. La cuestión es que me enfrasqué en esta obra. Os cuento.

Ente todas las mujeres nos cuenta la historia de una familia de la Irlanda rural a partir de los años 50. A través de la omnipresencia del padre, eje de la familia y de la vida del resto de componentes de la misma, se va tejiendo una historia de obediencia, trabajo en los campos, estudios a pesar del padre, rosario de rodillas por las tardes y huída de la casa paterna para poder sobrevivir. Sin querer, vas entrando en un ambiente en donde puedes sentir que la familia es casi rehén del padre, un antiguo combatiente por la independencia irlandesa, que sigue viviendo de una forma ya pasada y que no tiene en cuenta las opiniones del resto de la familia. Junto al padre hay otra presencia constante, no física en los hechos que relata, si no en el ambiente, del hijo mayor que hace ya unos años huyó de la casa paterna.

Una obra para quienes gustan de las historias en la verde Irlanda, para quienes quieran huir de cualquier tipo de opresión, para quienes están decididos a vivir su propia vida, para quienes han vivido o viven su vida impuesta por la vida de otra persona, sea el padre, la madre o quien sea, para quienes, a pesar de todo eso creen en la familia.

entusiasmo

El último libro del sacerdote contemplativo, Pablo d’Ors, Entusiasmo, podría situarse en las obras de iniciación, de crecimiento o de búsqueda. Es una novela semi autobiográfica, que relata el paso de la adolescencia a la juventud de un chico que, en el transcurso de un curso en Estados Unidos, aprende a rezar y posteriormente se da cuenta que su vocación es la de ser sacerdote. A partir de ahí relata su camino hasta la ordenación y su primera etapa en misiones, en la selva hondureña.

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Y claro, con este pequeño resumen cualquiera puede decir que pasa, que los libros religiosos no le van o que lo que pueda contarle alguien sobre la vida de un seminarista ni le va, ni le viene. Pero no. Resulta que este libro, independientemente de que el protagonista sea un chico religioso que quiere ser cura, cuenta el crecimiento y transformación interior de una persona que busca. ¿Qué busca? Principalmente su papel en la vida y bueno, a Dios, busca a Dios. ¿Cómo? En este caso, a través del sacerdocio.

Pablo d’Ors lleva años sorprendiéndome. Lo hizo con su best-seller Biografía del silencio, un ensayo sobre el silencio, la meditación y la contemplación que ha vendido, atención, más de 100.000 ejemplares y que cuenta con más de 20 ediciones. Luego leí su El amigo del desierto y sobre todo le he leído en entrevistas. Me parece un tío a tener en cuenta.

A mi he libro me ha gustado. Y me ha gustado por varias razones. La primera es la sinceridad del protagonista, que, no lo olvidemos, es un chaval y después un joven. El descubrimiento del sexo y cómo lo vive él, tiene su importancia en la primera parte. El descubrimiento de la teología tiene su importancia en los siguientes capítulos. El descubrimiento de un modelo de Iglesia es parte principal en los capítulos del seminario. Esa Iglesia de principios de los ochenta volcada con los humildes, con el obrero y más cercana al marxismo que al Vaticano. Finalmente descubre la riqueza de la pobreza, la sonrisa de quien nada tiene y todo lo da. Y todo esto lo descubre mientras busca a Dios en todas partes, no el Dios jerárquico, si no el Dios que está ahí, en su cuarto, en la chica de falda corta y en el indígena que vive aislado en la selva. Un Dios al que d’Ors, una vez más, se dedica a contemplar.

Es un libro exquisitamente escrito, que sorprenderá a más de uno. Un libro para quienes dejaron de creer, para quienes no han creído nunca, para quienes son fervientes creyentes, para quienes la religión es un mundo desconocido, para quienes la Iglesia es algo estático, para quienes alguna vez se han preguntado qué piensan y sienten personas que deciden un día ser sacerdotes. Recomendable para conocer otros mundos.

pionera

Cuando llega la noche ya he terminado con la mayor parte de la cocina, he ordeñado siete vacas y he segado todo el heno. Como podrá comprobar, me paso el día trabajando. Pero también encuentro tiempo para hacer treinta pintas de jalea en conserva y la misma cantidad de mermelada para mí. Utilizo frutos silvestres, grosellas, pasas, frambuesas y cerezas. Tengo casi dos galones de mantequilla de cereza, que me resulta deliciosa.

Una mujer que acaba de enviudar, que coge a su pequeña hija y se va al Oeste, a principios del XX, a comenzar una nueva vida, de gobernanta, cuidando de la casa de un ranchero (vaquero) y haciéndose, posteriormente, con su propia hacienda. Y todo esto con un admirable optimismo y ganas de vivir que se contagian en cada página.

portada

Editado por Hoja de Lata, Cartas de una pionera es un libro que recoge las veintisiete cartas que Elinore Pruitt Stewart escribió a una amiga suya en el transcurso de los primeros años de esa nueva vida que decidió emprender. En esas cartas, Elinore, narra su nueva vida como colona en el Oeste americano, que entonces era, todavía, una tierra con resonancias exóticas y muchas veces salvaje, por lo menos para alguien procedente de Denver (Colorado). Es la historia de una lucha por la supervivencia, de un camino de superación y todo ello protagonizado por una mujer decidida, independiente, inconformista, incluso rebelde, con una capacidad irónica y un humor que hacen su lectura un pequeño placer.

Viajes en trineo a través de la nieve, visitas de sus amigas irlandesa y alemana, tipos que viven en cabañas alejados del resto de gente, forajidos, mormones, pequeñas historias del día a día y grandes aventuras. Pero sobre todo destaca la pasión por la vida de esta mujer que no recibió, apenas, educación y que tenía la capacidad de plasmarlo de manera tan vívida en sus cartas. Optimismo, ilusión y esperanza en una naturaleza entonces alejada e intacta.

Un libro para quien crea que no tiene fuerzas para seguir adelante, para las mujeres que no saben si tienen capacidad de hacer algo por sí mismas y para los hombres que no creen que una mujer pueda ser independiente y hacerlo bien. Para quienes quieren comenzar una nueva vida, para quienes quieren abrirse un camino virgen y para quienes necesitan, por lo menos, sentir la fuerza que irradian estas cartas. Una obra para quienes echan en falta escribir cartas a los amigos y para quienes siguen escribiendo postales en sus vacaciones. Un libro para sonreír a la vida.

perspectiva

Leyendo un artículo de Ignacio Sánchez-Cuenca sobre las reacciones al atentado de Barcelona me surge la pregunta de a quién beneficia la alarma social creada expresamente desde instancias políticas y mediáticas. Sinceramente, creo que a la sociedad y a la ciudadanía no. Seguramente beneficia, sobre todo, a los estamentos de poder (político, mediático, económico, religioso) y, desde luego, supone un plus de publicidad engañosa sobre los autores de la matanza. Digo engañosa, porque, si bien, quién más, quien menos, sabemos que fue un atentado reivindicado por el ISIS, hemos visto incluso las caras de los yihadistas y reconocemos la amenaza de nuevas acciones de este tipo en Europa, la mayoría sigue sin conocer quién sustenta y financia este grupo, porque, evidentemente, no interesa.

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Y todo esto cuando se trata de un atentado en suelo occidental. Esa empatía, muestras de solidaridad e incluso, ese miedo o no miedo, surgen casi en exclusiva, por no decir solamente, cuando este tipo de atentados ocurren en Europa, bien sea Barcelona, Paris, Londres o Madrid, o en Estados Unidos. Creo que, hasta cierto punto, es una reacción natural. La empatía, o quizás habría que empezar a hablar de compasión, en el concepto budista de sentir y compartir el dolor, la miseria o la injusticia de la otra persona, no suele aparecer cuando estos atentados suceden en lugares lejanos, con culturas y religiones diferentes. En estos casos asumimos con naturalidad que son hechos que suceden en lugares en permanente estado de conflicto o en guerra.

Independientemente del dolor más o menos cercano que nos produzcan las muertes ocasionadas por estos atentados, o el miedo o no miedo que pueda surgir en nosotras y nosotros (algo, en principio, personal), más allá de la necesaria solidaridad y de las muestras de rechazo ante este tipo de acciones, hay que situar estos atentados con perspectiva y en su justa medida. Dice el profesor que escribe el artículo, que el miedo y magnificar el alcance social de estos atentados supone dar vía libre a nuevas inversiones en investigación militar y a nuevas partidas presupuestarias de cara a mejorar la seguridad con más policías. Encender la televisión, ya de por sí un gran error, y ver constantemente programas especiales dedicados a los atentados, al yihadismo, tertulias que solo hablan de eso, retransmisión en directo de la caza del terrorista, manifestaciones y funerales en directo, etc., dan pie a que gran parte de la sociedad vea normal e incluso necesaria la caza de los autores del atentado, sin que nos preguntemos dónde queda el estado de derecho que detiene, juzga y en todo caso condena. Dan pie a que veamos con naturalidad la presencia de las diferentes policías fuertemente armadas por las calles de nuestras ciudades y ofrecen el caldo de cultivo para que la xenofobia y el racismo se extiendan entre la gente.

Repito, más allá del necesario rechazo a estos atentados y de la solidaridad hacia las propias víctimas, es del todo necesario tomar perspectiva y reflexionar sobre el transcurso de los hechos y sus consecuencias. No se es mejor ciudadana o ciudadano si se asume todo el discurso propagandístico de estos días, de la misma manera que no se es mejor o peor persona si se pone en duda parte de esa propaganda.

Para quien quiera leer el artículo, más allá de matices que puedan gustar más o menos, pero por lo menos para crear un estado de reflexión en cada una de nosotras y nosotros, aquí os dejo el enlace: ¿Y si ponemos al terrorismo en perspectiva?, de Ignacio Sánchez-Cuenca.

una viola celta

Para comenzar 2017, os presento un álbum completo, un disco con música que une mi afición al repertorio antiguo y mi gusto por la música celta. Con este trabajo descubrí que la música celta (más allá del origen concreto de la misma) en gran parte se compone de melodías, canciones y partituras que se interpretan de igual o parecida manera desde hace siglos. Si el renacimiento de la música irlandesa, por poner un ejemplo, comenzó a mediados del siglo XX, en Euskal Herria, tras el renacimiento de la década de los 60, estamos empezando a ver, poco a poco, el redescubrimiento de esas otras músicas que sonaban por nuestras tierras hace siglos y que, en parte, se han perpetuado de una u otra manera en el folklore actual. Pero eso es otra historia de la que hablaré en otro momento. Volvamos a esta música celta de aires antiguos.

Después de escuchar esta música, vais a querer dar una vuelta por allí...
Después de escuchar esta música, vais a querer dar una vuelta por allí…

En el año 2009 el gran Jordi Savall nos sorprendió con un trabajo dedicado a un repertorio al que, hasta entonces, no se había acercado. Este es el repertorio tradicional de la viola en Irlanda y Escocia. Un disco que maravilló muy gratamente a todo el mundo, hasta el punto de ser reconocido como el mejor artista de música clásica del año 2009 en los Premios de la Música que concede la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música. Un premio totalmente merecido. Son ya muchos los premios que el catalán ha recibido en su dilatada carrera, galardones que reconocen su extraordinario trabajo, generalmente realizado sin ayuda de ningún tipo. Es el triste destino de la Cultura, en general, en los últimos tiempos.

En The Celtic Viol, Jordi Savall se adentra en un espacio musical que tradicionalmente se ha transmitido por vía oral, de familia a familia, de músico a músico, resultado de una feliz supervivencia. Y cuando hablamos de supervivencia, lo hacemos en toda su amplitud. En la música occidental son muy pocos los repertorios que han sobrevivido ejecutándose en la actualidad gracias a una transmisión oral. Por eso, que en este mundo loco globalizador una música pueda pervivir de esta manera es un hecho extraordinario y feliz. La fascinación que Jordi Savall tiene por ese repertorio, lo llevó a la Biblioteca de Manchester, donde descubrió un manuscrito con melodías tradicionales para viola. El documento contenía muchas canciones tradicionales para instrumentos de cuerda y una pieza para gaita. Tras estudiarlas, se dio cuenta de la conexión existente entre la viola y las tradiciones musicales celtas, especialmente a partir de la existencia de un bordón, tal como ocurre en las gaitas escocesas. De una colección de 10.000 melodías escocesas e irlandesas (tenemos música para rato), el maestro eligió veintinueve. Su propuesta no pretende emular a los músicos tradicionales, sino que ofrece la visión de un músico que basa su pensamiento en criterios históricos y en la experiencia como gran improvisador de música barroca y renacentista. Savall ha apostado por el poder, la emoción y las cualidades expresivas de una música que no necesita acompañamientos. El libreto que acompaña el disco está traducido al francés, inglés, alemán, castellano, catalán, italiano, gaélico irlandés y gaélico escocés, en una muestra de respeto hacia sus públicos. Algo que la caverna mediática no suele perdonarle, ejemplo del nivel de voceros y meapilas de pandereta.

Esta pareja tampoco pudo resistirse al poder de la viola celta
Esta pareja tampoco pudo resistirse al poder de la viola celta

Para este trabajo, dentro de la investigación rigurosa de Savall, empleó tres violas diversas, con diferentes afinaciones. Una antigua, del siglo XVII, para las composiciones más pretéritas, otra de cinco cuerdas de 1730 y otra de seis, de 1750, ambas construidas por Nicholas Chappury. Para en este trabajo Savall contó con la colaboración del arpista y especialista en música clásica Andrew Lawrence-King, fundador y director del The Harp Consort.

Haciendo un repaso al repertorio que se nos presenta, aunque todo el trabajo es digno de escuchar mil y una vez, voy a reseñar unas cuantas, las que, para mí, tienen una fuerza que me lleva a sentirlas en toda su plenitud.

  • The Musical Priest/Scotch Mary. Dos reels, que es un tipo de danza rápida, que fueron popularizados en Estados Unidos por la diáspora que llegaba desde Europa. Evidentemente el ritmo que utiliza Savall con la viola celta es sensiblemente menor que cuando estas piezas se ejecutan con violín o gaita. La segunda pieza hace referencia, como muchas melodías escocesas, a la reina María Estuardo de Escocia.
  • La segunda melodía es Caledonia’s Wail for Niel Gow, compuesta supuestamente por el violinista, coleccionista, compositor y editor Simon Fraser. El título hace referencia a una de las formas latinas de denominar a Escocia (Caledonia) y al más destacado miembro de una familia de venerados violinistas escoceses, Niel Gow.
  • Tom Brigg’s – Jig. Esta giga, tipo de danza que hizo furor en las cortes europeas en el Barroco y que terminó aposentándose en las islas británicas, está dedicada a Thomas F. Briggs quien a mediados del siglo XIX recorrió diferentes ciudades norteamericanas tocando su banjo junto a Dan Emmett y su grupo Virginia Minstrels. El primer manual de este instrumento, por cierto, publicado en 1855, lleva su nombre.
  • Sackow’s Jig. Esta es una de las melodías que más me gustan de todo el disco, hasta tal punto que fue la melodía de mi móvil durante un par de años. Otra giga popularizada en los Estados Unidos, en este caso por el músico irlandés Patrolman Franck Quinn.
  • Hard is my Fate. Otra maravilla, con una melodía más lenta, emotiva, que hace referencia al lamento del príncipe Carlos de Estuardo en su huída tras la derrota en la batalla de Culloden de 1746.
  • MacPherson’s Lament & Variations. Esta pieza me produce escalofríos al pensar en cómo fue compuesta. Parece ser que un tal James MacPherson en la víspera de su ejecución, en 1700, compuso este lamento que tocó instantes antes de su ahorcamiento. La historia es basntante verídica ya que hay constancia de un ahorcamiento a un tal MacPherson, en Banff, al noreste de Escocia, en 1700, algo que era bastante común en aquellos tiempos (los ahorcamientos y que los músicos ahorcados tocasen alguna pieza antes de morir… ya ves qué ganas).
  • Twas within a furlong of Edinburgh Town. Esta melodía, preciosa, tiene su gracia, ya que es una adaptación de una falsa melodía escocesa compuesta por el músico inglés Henry Purcell en 1694. Fue adaptada por Charles McLean.
  • Carolan’s Farewell. Un auténtico hit de la música tradicional irlandesa, considerada la última composición del harpista ciego Turlough Carolan, cuya música no ha dejado de interpretarse jamás y que en las últimas décadas ha sido ampliamente divulgada por el grupo irlandés The Chieftains.

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En estas músicas hay melodías ensoñadoras, melancólicas y quejosas y también las hay portadoras de vida y felicidad, verdaderamente vitales y todas ellas conservan de forma íntegra todo su formidable poder expresivo y poético. Mientras haya músicos que las hagan revivir seguirán siendo un testimonio precioso de su indispensable función de identidad y cohesión social, política y cultural, que constituye también un mensaje universal de armonía y belleza.

Os dejo la lista del Spotify con el disco señalado. Una delicia para los oídos y una música bellísima interpretada magistralmente. De nuevo un 10 para Jordi Savall.

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