comercio de ciudad, también en euskera

Que esta ciudad tiene dos idiomas oficiales es algo que está claro desde el propio nombre de la misma. Pamplona, la antigua ciudad de Pompaelo, cuando llegó el general romano era Iruña, Iruñea, La ciudad, la de los vascones. Hoy en día sigue siendo Pamplona e Iruña (oficialmente), Iruñea. Una misma ciudad, dos denominaciones. Una en euskera y la otra, castellanización del latín. Sea como fuere, nuestra ciudad. Y en ella se hablan dos idiomas, el castellano mayoritariamente conocido y el euskera en claro avance en conocimiento y uso, aunque todavía minoritario. Los dos idiomas son oficiales y los dos idiomas tienen los mismos derechos para poder ser utilizados en cualquier ámbito. O deberían tenerlos. El Ayuntamiento está trabajando duramente en ello, pero a pesar de los pasos dados, el proceso es lento. Y es que quitarse de encima la losa de décadas de genocidio lingüístico practicado por los anteriores gobiernos municipales (UPN-PSN, lo mismo da, que da lo mismo) es un trabajo arduo y fatigoso. Pero ganas y fuerza no faltan, y si no que se lo pregunten a los colectivos que trabajan el euskera en Iruñea.

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El caso es que desde el Ayuntamiento, con buen criterio, se está haciendo un estudio sociológico para conocer el conocimiento del euskera por parte de comerciantes. Un estudio sociológico es una técnica de investigación que utiliza la ciencia social que se encarga del análisis científico de la estructura y funcionamiento de la sociedad humana o población regional. Vamos, que no es unas preguntas sin más. Este tipo de estudios, por otra parte, son algo propio de la gestión municipal. Si se quiere trabajar algo primero hay que conocerlo, digo yo (y cualquiera con dos dedos de frente). En este caso a las personas que tienen comercios (comerciantes) se les está, además, ofreciendo ayudas para, si así lo desean, rotular en euskera, idioma, recordemos, oficial en esta ciudad. Se les ofrece información sobre clases de euskera para poder atender en ese idioma, etc. Algo que a todas luces redunda positivamente en el negocio. Si se puede atender a más clientes de manera que queden satisfechos por la atención, siempre será mejor para el negocio. Aquí y en Sebastopol.

Pues resulta que el portavoz de UPN, Enrique Maya, portavoz del partido que con su gestión aplicó una política de persecución y palo al euskera, en Iruñea y en toda Nafarroa, se queja y dice “que le dicen” que esto es como marcar con una “cruz” (en realidad era la estrella de David, Enrique) a los judíos en época de Hitler. Y el señor se queda tan tranquilo con semejante barbaridad. Uno de los que hizo del Ayuntamiento un cortijo cerrado con siete llaves inaccesible a las vecinas y vecinos, resulta que ahora nos cuenta que la gente le dice y le habla (siempre con gran preocupación, evidentemente). Una más de este grupo municipal perdido, sin rumbo, anquilosado en las mismas personas desde hace años y sin propuestas para la ciudad. UPN está ahora mismo dirigido por la ultraderecha y han decidido que la mejor estrategia de cara a mayo de 2019 es volver a los tiempos pasados, a los ciudadanos de primera y de segunda, al tensionamiento en las calles y a la mano dura con quien no comulgue con su ideología. La verdad es que tienen un problema, pero es su problema. El resto tenemos que seguir apostando por la ciudad inclusiva y de convivencia que se ha convertido Iruñea, Pamplona, en estos casi tres años de Ayuntamiento del cambio.

Que esto lo diga el portavoz de UPN entra dentro de la normalidad de lo que dice y hace este grupo. Pero que la presidenta de una asociación de comerciantes diga que todo eso es para marcar el territorio con el rótulo en euskera es curioso, por la similitud con el discurso de Maya, y sobre todo vergonzoso. Por que esta señora debería dedicarse a fomentar el comercio de la ciudad, a facilitar las compras en sus comercios asociados, a conseguir la fidelización de la clientela y a innovar para atraer más clientes. Y fórmulas hay muchas, seguro que algunas conoce. Lo que no puede ser es convertir a una asociación de comerciantes en lobby político del partido mayoritario de la oposición.

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Últimamente hay quien crea que por ser comerciante tiene más voz que cualquier otra persona que vive en la ciudad. Se confunde. Este Ayuntamiento se está rompiendo los cuernos por fomentar el comercio local, de barrio, cercano, llamadlo como queráis. Ese comercio que UPN y compañía abandonó a la suerte y puso a los pies del Corte Inglés y centros comerciales del extra-radio. Esos comerciantes que hoy se erigen en portavoces ciudadanos no abrieron la boca cuando se robó un solar de la ciudad destinado a biblioteca para construir el Corte Inglés. Ya vale de hipocresía. En un momento en el que las ventas por Internet están subiendo considerablemente hay que pensar y repensar los negocios. No se puede pretender vender productos ecológicos en Alde Zaharra y pedir que los automóviles de uso privado lleguen hasta la puerta del negocio a cualquier hora, cuando hasta ahora tampoco se podía. No se puede pretender fomentar el comercio del Ensanche y obsesionarse con los manteros que ocupan Carlos III durante nueve días al año. No se puede pretender ser portavoz de unas protestas contra la reorganización del tráfico en Pío XII, teniendo una gasolinera en uno de los accesos a dicha avenida. El Ayuntamiento seguirá trabajando para apoyar, fomentar y proteger el comercio de la ciudad, mediante campañas cercanas y directas, mediante colaboraciones con los propios comerciantes, mediante el diálogo, un diálogo que UPN les negó siempre. Seguirá trabajando para estudiar los posibles problemas del acceso a Alde Zaharra. Seguirá trabajando para estudiar el problema de las mafias que controlan a los manteros. Seguirá trabajando para fomentar el comercio en otros barrios y, desde luego, también en Pío XII. Seguirá trabajando para hacer más atrayente el comercio de la ciudad, de los barrios, de la tienda de la esquina. Pero cada cual desde su papel.

Es verdad que hay negocios que siguen cerrando. Pero yo me quedo con los negocios y comercios de gente innovadora que se van abriendo en la ciudad y sus barrios y que estas últimas navidades han tenido los locales llenos de gente. Hay esperanza y tenemos que seguir construyéndola.

ataque al cambio

Ayer, tras el último ataque al euskera, el segundo de esta semana tras el corte de emisiones de ETB deribadas de una denuncia, el enésimo en un día a día en el que las personas euskaldunes vemos ninguneados nuestros derechos, mantuve un debate sobre cuál era el objetivo de todo esto.

Por un lado, el Régimen en toda su complejidad, tiene claro, al igual que quienes sostenemos el cambio, que el euskera es, o debería ser, una de las bases del nuevo tiempo que vivimos. Lo es, porque es parte principal del modelo político y social que algunas de esas fuerzas que forman parte del cambio impulsan-impulsamos. Y no, no se trata de imponer el euskera en todos los rincones de Nafarroa, si no de dar posibilidad real de que el euskera llegue a todos los txokos de Nafarroa. En Iruñea, ciudad con dos idiomas, donde el 30% de la escolarización es en modelo D y en donde el 37,7% de madres y padres quieren ese modelo para el servicio de Escuelas Infantiles, no solo se trata de presentar al euskera como una imposición, si no se trata de que el euskera no recupere espacio ni mucho menos avance en la ciudad. De ahí la lógica de intentar impedir por todos los medios posibles la implantación de dos nuevas escuelas infantiles en euskera. Cuantas menos escuelas infantiles en euskera, menos matriculación en el modelo D habrá en los años posteriores. Cuanto menos modelo D, menos euskera. Sencillo.

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Por otro lado este ataque a dos escuelas infantiles supone una agresión directa al cambio que la ciudadanía, mayoritariamente, decidió que se diese en Iruñea. Hace un año, en las elecciones municipales, más allá de los partidos del cambio que cada persona pudiese votar, hubo un voto a favor del cambio en sí. En los días posteriores a las elecciones el mensaje fue claro. Haced lo que queráis, pero hacedlo para que el próximo Ayuntamiento de Iruñea esté gobernado por el cambio. Y así se hizo. El Régimen, lo que no consiguió por las urnas, lo que no ha conseguido jamás en la calle, lo quiere conseguir con la ayuda de decisiones judiciales. Lo que aquí está en juego es el propio cambio. Con estos ataques pretenden dar la sensación de que no se gestiona bien, cuando está claro que en este año se ha avanzado en Iruñea más que en los últimos 14. Obvian que esta gestión, a diferencia de la suya, tiene como pilar fundamental la defensa del interés general y de los servicios públicos. Y claro que sí, este modelo de gestión tiene un damnificado que no es otro que el propio modelo de cortijo, chiringuito y corralito impulsado por el propio Régimen. Otra de las consecuencias de estos ataques es presentar a Iruñea como una ciudad donde la convivencia está en peligro. Se confunden de lleno y olvidan que el Alcalde Asiron y el resto del gobierno municipal firmaron un acuerdo en el que el primer objetivo era y es impulsar la convivencia en la ciudad, una convivencia seriamente dañada tras años de gobiernos del Régimen. En un año el clima de convivencia en esta ciudad ha ido saliendo de los nubarrones en los que el Régimen la había llevado.

¿Es un ataque al euskera y a los derechos de las personas euskaldunas? Evidente. ¿Es un ataque al modelo de ciudad y de gestión de esta ciudad que impulsa el cambio? También. ¿Es un ataque a la convivencia en Iruñea, base del cambio? Absolutamente. Nos encontramos, por lo tanto, ante una agresión orquestada contra el cambio en Iruñea. Que no nos confundan. El Régimen quiere recuperar, como sea, los privilegios que la ciudadanía, en su mayoría, les arrebató en mayo de 2015. Unos privilegios que desaparecieron, con el cambio, dando el protagonismo a los derechos de toda la ciudadanía.

Ante estos ataques, la única manera de defender lo que queremos es saliendo a la calle, trabajando todavía más desde los agentes sociales y colectivos de la ciudad y fomentando la sinergia entre la ciudadanía y el ayuntamiento para llevar adelante los cambios que hay que seguir poniendo en marcha.

confianza absoluta

He intentado no mirar demasiado al calendario últimamente. Observar el paso de las hojas del tiempo me produce más ansiedad que otra cosa. No porque no asuma ese transcurrir natural, ni me produzca mayor revuelo sentir en persona que el tiempo avanza, que uno se va haciendo mayor y que nos queda todavía mucho por hacer. No es eso. Personalmente intento vivir lo mejor que puedo el momento presente, las tareas que, con mayor o menor dificultad, vamos sacando adelante. Intento no pararme mucho en esa reflexión temporal porque es en ese momento cuando soy totalmente consciente de las cosas que han ocurrido en estos últimos años.

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Hoy, leyendo en Gara una crónica sobre el tiempo transcurrido mientras Arnaldo ha estado prisionero, no he tenido más remedio que pararme a pensar en ello. Reconozco que no es la primera vez que lo hago en estos más de seis años en los que el militante de Elgoibar ha estado entre muros carcelarios, lejos de Euskal Herria, como cientos de militantes vascos a lo largo de décadas de dispersión. En estos seis años he visto salir a unos cuantos amigos de la cárcel. Pero era siempre una salida por sorpresa, casi sin anunciar y cuando Oier, Amaia, Eneko, Alberto, Maider, Egoi o Garazi, entre otros, salían de la prisión, no me quedaba otra que echar marcha atrás en los recuerdos y asumir el tiempo pasado y lo ocurrido en ese espacio temporal. Cuando un preso y presa sale de la prisión constatamos que ese tiempo ha transcurrido sin su presencia física en la calle, que las cosas han cambiado, algunas de manera imperceptible para quienes hemos seguido la vida en nuestros pueblos, barrios y ciudades. Pero siempre, otra de las constataciones ha sido la de que esa persona presa ha estado, de una u otra manera, totalmente ligada al camino que en su barrio, pueblo o ciudad se iba haciendo. Ese es el gran fracaso de la política penitenciaria basada en la dispersión. Nunca, jamás, un preso o una presa ha salido sin tener idea de en qué momento social y político nos encontrábamos en Euskal Herria. Es más, muchas de esos y esas militantes encarceladas han salido con una perspectiva necesaria en el debate que como Pueblo llevamos a cabo y que solo la distancia obligada de los muros del presidio pueden ofrecer.

El martes sale Arnaldo, tras más de seis años encarcelado y alejado de su tierra, que no de su Pueblo. Y es inevitable echar la vista atrás para darte cuenta de los cambios que hemos tenido en nuestras vidas y en nuestro Pueblo. Cuando encarcelaron a Arnaldo la Izquierda Abertzale se encontraba ilegalizada, en Iruñea a los concejales independentistas, Mariné Pueyo y Mikel Gastesi, la alcaldesa Barcina les había quitado hasta el despacho y realizaban sus labores municipales para las que fueron elegidos en una mesa de la sala de fotocopias de los grupos municipales. Los olentzeros eran perseguidos con saña por el Régimen del cortijo, con Santamaría a la cabeza, como cabeza visible de una obsesiva política anti-ciudadana. El euskera en Iruñea resistía y se defendía, a duras penas, de los ataques que venían del propio ayuntamiento, un ayuntamiento que tenía las puertas cerradas a cal y canto a todo aquél que no comulgase con los principios del Régimen. En la todavía existente CAN, los sobre sueldos se repartían a mansalva y los viajes en helicóptero por París eran algo normal. Iruñea era una ciudad gobernada por los señores y señoras grises y tristes, con un movimiento  ciudadano diverso y comprometido que seguía debatiendo, trabajando y construyendo, a pesar de los pesares.

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El martes, cuando Arnaldo salga a la calle, los cambios serán más que visibles. Y en medio de esa celebración tendremos que celebrar también que la vida a transcurrido, que el avance ha sido constante y que seguimos construyendo y debatiendo. Los concejales soberanistas, de EH Bildu, forman parte de un gobierno municipal junto con otros tres grupos políticos, y el Alcalde de Iruñea es Joseba Asiron, de EH Bildu. Mariné sigue debatiendo y aportando desde su experiencia militante y Mikel es alcalde de su pueblo. La fotocopiadora sigue funcionando, pero todos los grupos tienen su despacho. UPN, por ejemplo, ocupa el suyo y el que anteriormente ocupaba Aralar. En este ayuntamiento todos los grupos tienen facilidades para trabajar y sobre todo información de primera mano. Ese ha sido un gran avance. El ayuntamiento trabaja codo con codo para facilitar cualquier actividad cultural y social en los barrios y este año el Olentzero de Iruñea fue recibido por el propio Alcalde y corporación. Incluso un pleno tuvo un receso para que la corporación bajase a recibir a los coros de Santa Ageda. Se van a abrir dos nuevas escuelas infantiles en euskera, asumiendo la histórica reivindicación y los grupos de Euskalgintza siguen avanzando, colaborando con el propio ayuntamiento. Hoy en día el ayuntamiento mantiene sus puertas abiertas de par en par a todo aquél que quiera hablar, preguntar y hacer su aportación. Incluso las comisiones se han abierto para que los colectivos y ciudadanía puedan exponer cualquier caso ante los miembros de la corporación. Da lo mismo cuál sea el tema y si están de acuerdo con el cambio o no. La CAN se la cargaron hace tiempo, los sobre sueldo fueron conocidos por la opinión pública y aunque no hubo siquiera juicio por aquello, la ciudadanía les condenó irremediablemente por su falta de ética. Los cambios en este tiempo no siempre han ido a mejor. Uno de aquellos que se dedicaba a organizar los vuelos en helicóptero a costa de los clientes de la CAN es hoy diputado en Madrid. Pero el gran cambio es que los señores grises y tristes ya no gobiernan ni utilizan el ayuntamiento a su antojo para sus actividades partidistas como si aquello fuera un cortijo particular. Hoy el Ayuntamiento de Iruñea está gestionado por gente que tiene una gran sonrisa en su rostro y que están haciendo realidad la proclama que Arnaldo hizo desde la cárcel: “Sonreíd, porque vamos a ganar”. Iruñea ha cambiado y eso se nota en la calle y en las sonrisas que ves por ahí.

SS01. ELGOIBAR (GUIPÚZCOA), 06/09/08.- El ex portavoz de Batasuna Arnaldo Otegi, durante el acto de su recibimiento celebrado en la plaza de la localidad guipuzcoana de Elgoibar. EFE/Javier Etxezarreta ESPAÑA-OTEGI-HOMENAJE

La excarcelación de Arnaldo me produce total confianza, porque sale un dirigente cualificado, porque sale un pensador, pero sobre todo porque sale un militante que va a seguir aportando, como lo ha hecho siempre, ahora desde la calle, de nuevo, en el debate de la Izquierda Abertzale y en el camino que todavía nos falta por hacer a este Pueblo. Confianza absoluta porque su excarcelación, estoy seguro, es la imagen de otras cuatrocientas salidas de las cárceles que todavía quedan por producirse y que con el empeño de toda la sociedad continuaremos consiguiendo. En esos días tendremos que volver a parar en el trabajo del día a día para tomar conciencia del camino avanzado y de los cambios producidos.

¡Sonreíd, porque vamos a ganar! Euskal presoak etxera!

decenas

Hemos tenido un domingo agradable para pasear, echar el vermutico, algunos para estar tirados en el sofá y otros, incluso, para protestar. Y eso es lo que han hecho algunos al mediodía en la Plaza del Castillo, protestar. Protestar porque no les gusta la decisión del gobierno municipal de ampliar la oferta de escuelas infantiles en euskera desde el próximo curso. La verdad es que la protesta ha sido peculiar.

Foto de Maite Esporrín
Foto de Maite Esporrín

El Diario del Régimen opositor ha dicho que habían sido cientos de personas las que habían acudido, cuando, en realidad, han sido decenas. No es lo más importante del tema, pero es que es algo tan fácilmente constatable que produce sonrojo el intento de manipulación. Cualquiera de las fotos subidas a las redes sociales, que por cierto el Diario no ha puesto por ningún lado, deja bien claro que la convocatoria ha sido, más bien, un fracaso. Si a esto le añadimos que la mitad de los presentes no eran ni padres, ni madres, ni trabajadoras de las dos escuelas afectadas, si no representantes y miembros de UPN, PSN y PP, lo de hoy al mediodía, más que protesta se puede calificar como un acto de partidos y poco más. Yo si fuese padre afectado y en desacuerdo con la decisión me habría sentido utilizado por estos partidos. Por cierto en el periódico señalado decían que habían acudido “representantes de UPN, PP y PSN en el Ayuntamiento de Pamplona”, cuando todo el mundo sabe que el PP no tiene representación en el ayuntamiento iruindarra.

La pancarta que ha encabezado la quedada decía “Valemos todos. Euskararen alde konfrontaziorik ez”. Y la imagen ha sido la de ver a representantes de estos partidos tras una pancarta supuestamente a favor del euskera. Enfada que quienes han sido los artífices del apartheid contra el euskera en esta ciudad durante los últimos años digan ahora que defienden el euskera. Ellos que han hecho todo lo posible, con todos los medios a su alcance, para ir contra el euskera, contra la normalización de esta lengua oficial, contra los modelos educativos en euskera, contra los centros de aprendizaje de euskera, contra los derechos lingüísticos de decenas de miles de ciudadanas y ciudadanos, contra una lengua propia de Iruñea, ellos, ahora pretenden salir como defensores del euskera. Y lo presentan y politizan, de nuevo, como si esa normalización del euskera en la ciudad, como si los pasos que se están dando y se vayan a dar a favor de la lingua navarrorum fuesen elementos de confrontación. Un idioma, señoras y señores del Régimen, es un vehículo para la relación entre personas, para la realización de las personas y para la construcción de cualquier sociedad. El euskera es un vehículo para la convivencia que ustedes tratan de romper día sí y día también.

Y no. No valemos todos. Yo no puedo dar clases de francés porque no tengo nivel ni aptitudes para hacerlo. Y es que esa es la otra parte de la cuestión. Aquí lo que necesitamos son escuelas infantiles de calidad, tanto en castellano, como en euskera, como las supuestamente escuelas infantiles en inglés. La calidad debe ser la bandera de estas escuelas, una calidad que hay que exigir, comprobar y asegurar curso a curso. Hay muy buenas profesionales en la red de escuelas infantiles, pero cuidado, no nos confundamos. La profesionalidad, como en cualquier puesto de trabajo, hay que seguir garantizándola para los cometidos que se tienen que desempeñar. Por eso, para según que cosas, no valemos todos. Ni todas. Eso es otra muestra de demagogia y de manipulación que esos partidos hacen de todo este tema.

ilusión vs mezquindad

Si en algo se ha caracterizado el Régimen ha sido en fabricar su propia realidad, a su gusto, y extenderla por todos los rincones de Navarra. Para ello han contado siempre, a base de talonario, con la colaboración de diferentes medios de comunicación y, no lo olvidemos, algunos periodistas que, de forma entusiasta, se han dedicado a ser los voceros oficiales de ese buen pagador que era y es el Régimen. Para ello no han dudado en emplear todas las tácticas posibles y una de esas tácticas ha sido la de repetir y repetir hasta la saciedad una idea para que quedase en el subconsciente de el mayor número de personas posible. Así, los abertzales de Iruñea no queremos nuestra propia ciudad, desconocemos su historia y la ensuciamos con cada cosa que hacemos. Las gentes de izquierdas somos protestones y solo nos mueven las dinámicas en contra de algo. El euskera es una lengua que los partidos abertzales nos empeñamos en imponer por la fuerza a gente que no la quiere y así con diferentes ideas que machacan insistentemente, día a día.

Gure Esku Dago. Plaza Ayuntamiento.

La realidad es que a la gente que somos abertzales nos gusta nuestra ciudad, pero no nos gusta la ciudad gris y con ciudadanía de primera y segunda que el Régimen había construido para si mismo. La historia de Iruñea ha sido sistemáticamente tergiversada, manipulada y ocultada por el Régimen, porque esa historia nos habla de la capital de un estado soberano, de unos habitantes controlados por los conquistadores y de un movimiento social y político que no interesa que se conozca. La suciedad que más nos molesta es la de la podredumbre ética, moral y democrática que se cobijaba en despachos, sacristías, rotativas y cuartelillos, pero esa suciedad no es tan fácil de limpiar con una simple barredora. Las gentes de izquierdas protestamos porque no nos gusta lo que hay, lo que vemos, lo que tenemos, y porque queremos un lugar para vivir, para convivir mucho mejor del que existe, para nosotras y nosotros y para todas las personas del mundo, por eso nos ponemos detrás de la pancarta contra las guerras, las violaciones, los EREs, las especulaciones, la corrupción y las prohibiciones. Pero también participamos en dinámicas que crean nuevos proyectos que ponen su granito de arena para que este mundo sea un poco mejor. Son pequeños y grandes auzolanes que limpian las riberas de los ríos, que apoyan la escuela pública de calidad, que desentierran nuestra memoria de las cunetas, que trabajan por un modelo festivo más popular, que lucha por los derechos de las mujeres, que carga camiones de ropa para los refugiados o que paraliza desahucios a pie de calle. Somos la gente que está orgullosa de vivir en una ciudad con dos lenguas, que cree en esa riqueza y que la ve como una oportunidad para las relaciones, para la convivencia y para la sinergia. Esa es la gente a la que yo pertenezco, con nuestras miserias y sobre todo con nuestra ilusión, una ilusión que por mucho que los tristes señores del Régimen viviesen siglos y siglos no podrían conocer en toda su existencia.

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Y frente a esta auténtica maravilla, frente a este poder imparable de las personas felices y alegres, la amargura del Régimen trata de paralizarlo todo con sus mentiras, sus manipulaciones y sus engaños. No se dan cuenta que, por mucho que den la orden de manipular hasta en los titulares de su panfleto, ni el engaño, ni la mentira ni la manipulación pueden hacer ganar a una ciudad. Porque de eso se trata, de que la ciudad gane. Aquí no estamos hablando de ir contra el que piensa diferente al otro. De nada sirve esconder en las páginas de un periódico los aciertos de un Alcalde y los logros de un Ayuntamiento del cambio o exagerar e inventar polémicas falsas y estériles que sigan machacando en la idea principal de lo malos que son los que están gobernando ahora. Aquí de lo que se trata es de que podamos construir, entre todas y todos, una ciudad en donde las vecinas y vecinos, en igualdad de condiciones, podamos convivir y aprovechar las oportunidades que la vida nos da, ayudando y solidarizándonos con quien se le ha negado hasta la más mínima oportunidad. La Justicia tiene que ser algo más que una estatua a las puertas del Ayuntamiento. La Justicia debería ser la base y el objetivo por el cual todas y todos avanzásemos en unión para la construcción de un mundo mejor.

No me gustaría que nadie me recordase como un ser mezquino cuyo único objetivo fuese mi interés particular. Desgraciadamente hay quien se guía exclusivamente por ese interés. Y eso queda en la memoria, en la más cercana y en la de los tiempos. Ellos verán. Mientras tanto, los demás, las demás, sigamos construyendo la nueva Iruñea. ¡Queda mucho por hacer!

Cuentan que esta semana las personas que trabajan en el Diario de Navarra han recibido la orden de titular Pamplona cuando la noticia sea buena y poner Bildu cuando la noticia sea la base para una polémica interesada. Goebels estaría orgulloso de ellos. Me imagino que Mola, también.

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Después de veinte años y tras ocho meses de gobierno municipal del cambio, Iruñea ve duplicada su oferta de plazas en euskera en el tramo de 0 a 3 años. Han sido años de trabajo y movilizaciones por parte de los colectivos del euskera, de las madres y padres, de los sindicatos, de grupos políticos y de una mayoría de la ciudadanía que asistía, impotente, al ninguneo, por parte de las instituciones, de una demanda real. Mientras, UPN se dedicaba a poner en marcha el modelo de las Hello, un modelo de muy baja calidad y que falseaba las expectativas de padres y madres que creían que sus hijos e hijas iban a recibir una educación en inglés desde el minuto cero de su vida. UPN se empeñaba, por activa y por pasiva, a esconder los datos de demanda de educación 0-3 en euskera. Hacían la del avestruz, sin querer siquiera preguntar a padres y madres cuál sería el modelo lingüístico que querrían para sus hijas e hijos, conocedores de la creciente demanda de educación infantil, de 0 a 3 años, en euskera.

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Pero no se trata solamente del binomio oferta y demanda. Aquí lo que se ha intentado esconder durante años ha sido la realidad de que Iruñea es una ciudad que tiene dos lenguas, oficiales y utilizadas. Una de ellas, el euskera, ha sufrido una campaña de criminalización, persecución e intento de desaparición digna de mentes ignorantes y obsesionadas con marcar a fuego su ideología particular en cualquier actuación, utilizando para ello incluso las instituciones. Es el genocidio lingüístico que ha sido parte de la base ideológica del Régimen. Ni más ni menos. Estamos hablando de un derecho que, hasta ahora, apenas, ha sido reconocido. Porque eso es lo que acaba de hacer el Ayuntamiento del cambio. Reconocer y amparar un derecho de la ciudadanía, esto es, en este caso, amparar el derecho de madres y padres a elegir el idioma que deseen para la educación de sus hijas e hijos, también en el tramo de 0 a 3 años. Se ha pasado de un mísero 10% de oferta en euskera a un 24%. Además se ha realizado esta operación cuidando al máximo que la reordenación de las plazas ofertadas no tenga como consecuencia despidos entre el personal trabajador de las escuelas infantiles. Y además se ha hecho teniendo como horizonte la calidad del servicio educativo, con perfiles profesionales que cumplan la reivindicación de una educación pública y de calidad.

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UPN ha salido diciendo que el gobierno municipal del cambio miente y que la demanda no es tal y que se hace para “euskaldunizar a los que todavía no saben que existe Euskadi”. Pobre lingua navarrorum, tener que aguantar esto de quienes se hacen llamar navarrísimos. Nunca, en ninguna parte del mundo, se había visto semejante autocanibalismo cultural. Ellos que nacieron con el objetivo de españolizar Navarra y una obsesión por imponer a toda costa su proyecto ideológico, ellos que gobernaron creando una ciudad de primera y otra de segunda, ellos que utilizaron al Ayuntamiento y todas las instituciones como parte de su corralito foral, cobrando sobresueldos a mansalva, ellos que escondieron los datos año tras año para no responder a la demanda de escuelas infantiles en euskera, ellos, se permiten el lujo de acusar al gobierno municipal de “conseguir que los pamploneses odien el euskera”.

Pero para su desgracia el sentimiento generalizado de hoy es el de que, por fin, con muchos años de retraso, el Ayuntamiento ha iniciado el camino para corresponder a una demanda basada en un derecho. Ni más ni menos. Hoy el camino hacia el reconocimiento de ese derecho ha hecho una parada. No será la última. Queda mucho camino.

el Ensanche también existe

Ayer nos juntamos 12 personas en una convocatoria que EH Bildu hizo en el Ensanche. Una convocatoria para crear un grupo de trabajo regular que trabaje las diferentes problemáticas que existen en el barrio. Y no se cómo lo veréis, pero yo la verdad es que salí a gusto, porque juntar a doce personas, mitad hombres, mitad mujeres, de una media de edad quizás algo avanzada, pero con personas jóvenes también, me puso las pilas. Todas estas personas fueron a una reunión porque creen que existen posibilidades de hacer algo por su barrio, un barrio que casi no tiene conciencia de serlo, que es más ciudad que otra cosa, pero en el que vivimos miles de personas con las mismas problemáticas que en el resto de Iruñea. El Ensanche, Zabalgune, es un barrio que ha sido siempre catalogado como “la zona nacional”, pero que, más allá de clichés y estereotipos, tiene una realidad política y social que, seguramente, sorprenda a más de una persona.

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El Ensanche es el barrio con el que la vieja Iruñea rompió el complejo amurallado que la conquista española impuso para impedir crecer a la ciudad y fue a finales del XIX, con el I Ensanche, y principios del XX, con el II Ensanche, cuando este ensanchamiento, esta apertura de la ciudad, se hizo realidad. Esta apertura posibilitó el crecimiento de la ciudad en la parte sur, hasta que vinieron los fascistas y nos colocaron el mamotreto de los caídos cerrando el final de la avenida de Carlos III. El hecho de que el barrio sea, junto a Alde Zaharra, el centro político, financiero y comercial diluye el sentimiento de barrio, no sólo entre las vecinas y vecinos, si no en el seno de las instituciones.

Históricamente se ha catalogado al Ensanche como el barrio donde vivía la gente bien y la realidad es bien distinta. Por de pronto el propio Ensanche tiene zonas con realidades sociales muy diferentes entre sí y eso es algo que se ve, incluso, en los resultados electorales. Si bien es verdad que en este barrio arrasa la derecha no es menos cierto que los porcentajes no son tan diferentes a otros barrios. Por otro lado el hecho de que existan muchas casas de grandes dimensiones favorece los flujos migratorios siendo un barrio que recibe a muchas personas migrantes que conviven en gran número en estos pisos. Vazquez de Mella es una de las escuelas que más estudiantes provenientes de otros lugares tiene. Y digo yo que habrá que aprovechar esta riqueza social y cultural para dejar que corra el aire fresco por Carlos III.

La población va envejeciendo a pasos agigantados y eso tiene unas consecuencias directas en las necesidades de las personas mayores que viven en casas ya antiguas, gran parte en proceso de rehabilitación, y en la propia calidad de vida de estas personas. Si en 2001 el porcentaje mayor de rango de edad era el situado entre los 30 y 44 años, en 2010 era el de los 45 a 64 años. Es un barrio, por lo tanto, necesitado de unos servicios sociales destinados a personas mayores reforzados.

Quizás la imagen del Ensanche está unida a dos realidades, dos realidades que pueden darnos una imagen errónea. Por un lado el Ensanche está unido al comercio, siendo el centro comercial de la ciudad. La realidad es que, más allá de Inditex y grandes cadenas, los comercios y negocios familiares van cerrando a marchas forzadas debido al encarecimiento de las bajeras y la competitividad salvaje impuesta por estas grandes firmas y multinacionales. Por otro lado la sombra de la cúpula del edificio llamado de los Caídos, donde todavía reposan los restos de los genocidas Mola y Sanjurjo, ha imprimido a este barrio, donde en los años 30 y 40 más se hablaba euskera de la ciudad, un tufo a Régimen, derecha y conservadurismo (es verdad que en este barrio hay más perlas por metro cuadrado en las orejas de las señoras que tulipanes en Holanda).

Zabalgune es un barrio que quiere solucionar sus problemas de tráfico, dar un impulso al comercio local, buscar una buena salida para Salesianos y Maristas, que quiere actividades municipales en la calle, que aboga por crear un espacio de cultura con los modelos educativos artísticos presentes en el barrio, que necesita apoyo para la rehabilitación de sus casa y que trabajará para que el mamotreto de los Caídos pueda convertirse en una referencia para la convivencia vecinal y la memoria. Todo esto y más.

Ayer doce personas nos juntamos por primera vez con estas intenciones, para pasar de la resistencia a la ofensiva y con ganas de que más de una perla se caiga de las orejas de esas señoras por el meneo que le vamos a dar al Ensanche. El cambio también se va a construir desde aquí.

La próxima cita el 22 de febrero, a las siete de la tarde, en el Civivox del Ensanche en la plaza Blanca de Navarra.

Gora Zabalgunea!