espacios a dedo

Moción para “debatir las cesiones a dedo de espacios públicos”, anuncia a bombo y platillo UPN, y como ve que nadie le sigue, encarga un artículo de pago a su web de no-noticias rancia y navarrísima para que sus concejales puedan tuitearlo en la red. Bueno, en algo vamos avanzando, ya que hasta hace siete meses los tuits se los ponían una empresa que cobraba del erario público 2.500 euros al mes. A lo que iba. El caso es que al Régimen en la oposición en Iruñea, no le gusta que haya espacios públicos dedicados a solucionar las desigualdades ocasionadas por sus políticas excluyentes, las de UPN y compañía. El problema no es tanto que el actual Ayuntamiento del cambio ofrezca locales para que la juventud de Iruñea pueda disponer de espacios donde desarrollar dinámicas y proyectos, como que esos locales no puedan seguir vacíos a la espera de un buen pelotazo urbanístico que deje sus buenos dividendos, vaya usted a saber en qué bolsillos. No es tanto ofrecer un espacio para huerto urbano, algo que en toda Europa se está haciendo, si no ver paralizado su proyecto de plaza-centro comercial en el corazón de esta Alde Zaharra tan machacada con su modelo gentrificador.
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UPN ve en estos movimientos un peligro real de que su modelo, edificado a base de chequeras, dietas y reuniones, se vaya derrumbando mientras nace, a base de compromiso desde la calle, esa nueva Iruñea que representa la antítesis de lo que el Régimen ha tratado, por todos los medios, de evitar. Esta nueva ciudad, que se está construyendo desde hace años a pesar de la política anti-ciudadana llevada a cabo por UPN y sus aliados en las últimas décadas, es una ciudad basada en unos valores que esta gente no conoce. Convivencia frente a la exclusión política, social y cultural; diversidad y pluralidad frente al pensamiento único ; libertad de expresión frente a la censura y persecución ideológica; participación frente a una ciudad, en todos sus ámbitos, cerrada a cal y canto; transparencia frente al bunker opaco al que nos tenían acostumbrados; acuerdo frente a imposición; cultura y bibliotecas frente a procesiones; respeto frente al desprecio constante al que no piensa igual que ellos; derecho a la vivienda digna frente a la especulación y el desahucio; una ciudad con dos idiomas frente al genocidio cultural practicado por ellos.

De todos modos y ya que hablan de espacios públicos cedidos “a dedo” podemos hablar largo y tendido de Corte Inglés, por ejemplo, construido en un terreno público que iba a ser la futura biblioteca general, o mucho mejor de la Universidad del OPUS, universidad asentada sobre los terrenos que un Ayuntamiento de Iruñea, los padres del actual Régimen, ese corralito foral que lleva más de cien años repartiéndose el pastel, cedió “a dedo” allá por los años 50. Así que creo que este fin de semana, para ir abriendo boca, voy a releer un libro que cualquier persona que apuesta por el cambio debería leer:

Universidad del Opus: historia de un expolio. Miguel Ángel Muez (editorial Pamiela).

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es tiempo de confianzas… que hay que trabajarlas

El curso que termina ha sido de infarto, resistiendo los últimos coletazos del Régimen, en ello estamos, y con la mirada puesta en una Iruñea en la que las vecinas y vecinos volvamos a ser protagonistas, en el Ayuntamiento y en la calle, de un nuevo tiempo en el que el principal reto va a ser reconocer al de enfrente, para lograr estar, en más ocasiones de las que podamos pensar, uno al lado del otro. El reconocimiento y respeto de la diversidad de Iruñea en los diferentes ámbitos tiene que ser el objetivo que nos marquemos como prioritario a partir de ya. Es hora, así lo ha trasladado la propia ciudadanía, de acabar con la exclusión que décadas de gobiernos de derechas han impuesto en esta ciudad. Es hora de llegar a acuerdos, en lo que nos une principalmente y también en lo que nos pueda diferenciar, porque también las diferencias hay que acordarlas. A nadie se le ocurriría pensar que desde el domingo 24 a esta parte ya no hay diferencias y que todo es de color rosa. En Nafarroa y en Iruñea siguen existiendo esas diferencias, entre quienes han mantenido las políticas excluyentes y las fuerzas del cambio, pero también entre quienes abogamos por un cambio incluyente y duradero para esta ciudad. Por eso es indispensable acordar también las diferencias y disensos.

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Han sido décadas de exclusión en Iruñea, décadas en donde se nos ha robado hasta el protagonismo a las vecinas y vecinos. Tenemos una oportunidad excepcional de poder dar la vuelta tantos años de cortijo, pero para hacerlo, la empatía, comprensión y reconocimiento de quien está al lado son imprescindibles. Si algo hemos aprendido desde que se creó primero Bildu y después EH Bildu es que la confianza es algo que hay que trabajar diariamente, de forma personal y colectiva, ya que sin confianza entre las personas que van a tener que trabajar conjuntamente es muy difícil, por no decir imposible, avanzar en los objetivos marcados. Si algo ha dejado claro la ciudadanía es que las fuerzas que estamos a favor de este ansiado cambio, tenemos que entendernos y a ser posible gestionar y gobernar en común y en equipo.

En Iruñea el resultado electoral del pasado día 24 ha dejado las cosas más o menos claras para la alternativa a los gobiernos del Régimen. EH Bildu ha sido la segunda fuerza en el Ayuntamiento y la primera entre estas fuerzas del cambio. Ya en campaña la candidata de Geroa Bai anunció su apoyo al candidato de la primera fuerza del cambio, en este caso Joseba Asiron. Ya no hay vuelta atrás y las condiciones se deberán poner para la conformación de un gobierno progresista, no para la elección del alcalde. El objetivo prioritario era ese, conseguir desalojar a UPN de su cortijo y en ese sentido vamos camino de conseguirlo si atendemos a lo dicho por Geroa Bai, Aranzadi e Izquierda-Ezkerra en la primera ronda de contactos mantenida con EH Bildu. El apoyo de estas fuerzas a Joseba Asiron para llegar a la alcaldía está asegurada, toca, por lo tanto, trabajar ahora para poner las bases de un gobierno municipal progresista e inclusivo. Algo diferente no será comprendido por la ciudadanía que ha puesto un mandato encima de la mesa: señoras y señores, entiéndanse, pero queremos un gobierno municipal que asegure el cambio en el Ayuntamiento.

A mi me gustaría que este gobierno municipal fuese la punta de lanza de un equipo mucho más amplio formado por todas las personas que creemos en una Iruñea incluyente. Me gustaría que fuesen un grupo de pedagogos que explicasen con palabras comprensibles los pasos que se van dando y las políticas que se ponen en marcha; que fuesen los gestores de espacio abierto a la participación, al crecimiento y a la construcción entre todas y todos; que fueran una ventanilla de información transparente continuamente abierta a las vecinas y vecinos. Me gustaría que fuese un grupo de mujeres y hombres que trabajasen duro por la paridad, por la igualdad de derechos para todas las personas y por el reconocimiento de todas y cada una de las vecinas y vecinos de Iruñea. Me gustaría también que fuesen esos trabajadores públicos que se sometan al control y critica de la ciudadanía. Me gustaría que fuesen los primeros y primeras en las luchas sociales, en favor de la vivienda, de la educación, de la sanidad y de las condiciones laborales dignas y que fuesen así mismo la defensa de la gente joven, de las personas mayores y de las crías y críos. En fin, me gustaría que este nuevo gobierno municipal fuese ese equipo en quien pueda confiar para hacer de Iruñea una ciudad abierta, respetuosa, sostenible y libre.

Este cambio que se va a dar en el Ayuntamiento es uno más, importante desde luego, de unos cuantos cambios que se tienen que dar en Iruñea en particular y en la sociedad en general. Es hora de trabajar todos estos aspectos también en la calle. Es el momento de empezar a crear confianzas entre las vecinas y vecinos de Iruñea que llevamos tanto tiempo pensando que las diferencias son un obstáculo para el entendimiento y no una riqueza para seguir avanzando.

Colaboración con Eguzki Irratia para el programa La Escotilla del 3 de junio de 2015.

la estrategia del limako

El limako, la babosa, necesita de moco y babas para poder desplazarse.

Van a ser cuatro meses de babas. La estrategia emprendida por la derecha española en Navarra (UPN y PP) va quedando más clara, si es que no lo estaba ya, a cada día que pasa, y conforme se va acercando el 24 de mayo, fecha en la que se celebrarán las elecciones forales y municipales, son más esperpénticas las demostraciones de nerviosismo entre sus filas.

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Son ya varias semanas de desembarco en Twitter de trolls (persona que publica mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como un foro de discusión, sala de chat,  blog o red social, con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional en los usuarios y lectores) encapuchados, es decir, sin mostrar ni su cara, ni su verdadero nombre, todos de la órbita ultraderechista y siempre al amparo de las figuras relevantes del ultraconservadurismo político, social, mediático y religioso. Estos perfiles tienen como misión molestar, importunar y atacar con sus tuits a cualquier persona que demuestre públicamente estar a favor del cambio político y social en Navarra o cualquiera de los municipios del viejo Reyno o a cualquier incauto que muestre alguna diferencia con los postulados de la actual rancia élite gobernante. Lo que hasta hace poco era un espacio de debate e intercambio de opiniones entre diferentes, en donde podías tener acaloradas discusiones pero siempre en un clima de reconocimiento mutuo, lo están convirtiendo en una suerte de cuadrilátero de lucha de barro en la que solo ellos quieren enfangarse.

En programas de tertulia de radios y televisiones a sueldo, los intentos, cada vez más desesperados, de intentar conseguir con el insulto y la provocación una respuesta fuera de tono, son la tónica que marcan el desarrollo de esos pseudo debates cuya finalidad es que se hable de cualquier cosa menos del desfalco que han realizado en todos estos años, que no se hable de que las y los enfermos de hepatitis C han sido abandonados, que no se nombre siquiera el atraco a mano armada que supuso la desaparición de la CAN por parte de UPN y compañía, que no se escuche que los recortes en Educación están suponiendo una gigante merma en la calidad de enseñanza, que no se hagan alusiones a la exclusión en la que hemos vivido y vivimos las y los euskaldunes en nuestra propia tierra, etc, etc. La técnica del ventilador (esa en la que para no responder a un tema que incomoda se saca otro para que la atención se disperse) ha sido y es muy utilizada en estos tiempos en los que esa élite gobernante que ha robado, manipulado y excluido se ve fuera de los sillones y despachos institucionales.

14 LA TELE SEGUN FORGES

En el Ayuntamiento de Iruñea este mandato ha estado caracterizado por la exclusión antidemocrática, regular y sistemática, de la representación soberanista, progresista y abertzale. Ya desde el primer pleno pudimos ver esa actitud fascista cuando los legítimos representantes de Bildu fueron excluidos de diferentes órganos municipales en donde, como cualquier otro edil elegido en las urnas, debían participar para cumplir las funciones para las que habían sido elegidas y elegido. A lo largo de los años la exclusión ha sido una constante y así los representantes abertzales han sido excluidos de, entre otras, el lanzamiento del txupinazo, los actos de hermanamiento entre Baiona e Iruñea y otros actos protocolarios en donde no han sido ni invitados, excluyendo así a gran parte de la ciudad. Todo esto siempre con los votos a favor de UPN, PP y en gran medida PSN.

Los plenos han sido una constante demostración de la falta de respeto político y personal de la gran mayoría de concejales de UPN hacia el resto de ediles, de todos y cada uno de los ediles de la corporación. Pero, evidentemente, el objetivo principal de esta arrogancia, de la chulería, los graves insultos, la desfachatez, la falta de respeto y la mala baba han sido, una vez más, las y los concejales de EH Bildu. En gran medida esta situación ha estado amparada por el alcalde que, en calidad de presidente del Pleno, debería haber cuidado que los debates se desarrollasen, más o menos acaloradamente, pero siempre guardando unas mínimas formas de educación. No lo ha hecho, y conforme han pasado los años del mandato menos. Se ha agriado en gran medida. Me imagino que su participación en el cobro de dietas de la CAN habrá tenido mucho que ver en eso.

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En los plenos hay algo que la mayoría de gente desconoce. Para debatir una moción tiene que votarse, siempre, la urgencia. ¿Qué es esto? Pues es una votación que se hace, antes del debate de la propia moción, para determinar si se debate la moción o no. Cualquier persona con una mínima educación democrática sabe que el debate es la base, precisamente, de la política y, desde luego, de la política en claves democráticas. La mayoría del pleno siempre ha votado a favor del pase de urgencia, como no puede ser de otra forma, pero UPN y PP siempre han votado en contra de, ni siquiera, debatir las mociones llevadas a Pleno por EH Bildu. Ese es su modelo democrático y lo que entienden por debate político. Pero bueno, que se puede esperar de ellos y ellas. De tal palo, tal astilla.

La última ha sido la del alcalde Maya no respetando la baja por enfermedad de una de las concejalas de EH Bildu. Hasta ayer el alcalde, siempre que una no asistencia por causa grave modificaba las mayorías del Pleno, cambiaba el sentido de su voto (el voto de calidad) respetando así la composición y mayorías del pleno. Ayer no lo hizo y por esa causa la oposición mayoritaria en el Ayuntamiento tuvo que retirar varias mociones, sabiendo que la irrespetuosa y antidemocrática actitud de UPN iba a hacer que no prosperasen.

De las pocas mociones que se discutieron fue una llevada por UPN y PP en contra de una concentración que se realizó para denunciar la detención de Amaia Izko, concentración de solidaridad que se llevó a cabo frente a la escuela donde estudia el hijo de la portavoz de Sortu. Nuevamente se escucharon los clásicos improperios de UPN, encabezados en esta ocasión por el concejal de Educación, todo un experto en insultar, faltar al respeto e imponer sus políticas (y si no que se lo pregunten a las trabajadoras de Escuelas Infantiles). Que si utilización de niños en actos políticos (cualquiera puede buscar en Google poniendo niños, manifestación, pro vida, España… Y la cantidad de imágenes es elocuente), que si valores educativos (para mi la solidaridad es y siempre será un valor a incluir en la educación infantil y más, en la educación de toda la sociedad), que si apoyo a asesinos, que si falta de respeto a las víctimas y tal y cual. Es decir, el único sostén al que se aferran histéricamente sin darse cuenta que se les ha caído hace tiempo. Y llegó el momento de la intervención de la concejala del PP que, fuera de sí y con evidentes muestras de excitación, utilizó su intervención para atacar a la portavoz de Bildu, Eva Aranguren, como si estuviese en la pista de la discoteca poligonera.

El caso es que Eva, a micrófono cerrado, dijo algo inoportuno y que retiró tras un receso que el alcalde, en el circo que montaron, solicitó. En otras ocasiones cuando los concejales de EH Bildu han recibido insultos y han sido retirados, ahí ha quedado la cosa. Sin ir más lejos Etxeberria, concejal de UPN, hace unos meses les dijo que eran unos asesinos, ni más ni menos, algo que, posteriormente, retiró, y ahí quedó la cosa, pues en esta tierra en que vivimos hay heridas todavía sin cerrar y mucho menos sin cicatrizar que pueden jugarnos una mala pasada. Pero Eva no es de UPN, es de EH Bildu, una alternativa política con cada vez más apoyo y cuyo trabajo está poniendo nerviosos a los del Régimen. Por eso han pedido la dimisión de Eva. Por eso han utilizado a la Policía Foral en todo este circo. Por eso sus medios van a estirar el chicle todo lo que puedan.

Este Pueblo necesita un relato común de lo que ha pasado, no solo desde el 75 si no, por lo menos, desde el 36. Necesitamos justicia, verdad y reconocimiento de todo lo que ha pasado y desde luego respeto para todas las víctimas, para todas y cada una de ellas. Para las que están enterradas y también para las que todavía no se sabe ni dónde están. Para quienes tienen el reconocimiento unánime y para quienes todavía hoy no reciben el mismo tratamiento por parte de la élite gobernante. Algún día, más pronto que tarde, la verdad saldrá y se conocerá, toda la verdad, no tengo ninguna duda. La justicia será la base de la construcción de una sociedad que tendrá que aprender a convivir. Y el reconocimiento y respeto a todas las víctimas y de todo el daño causado a lo ancho y lago de nuestra geografía estará asegurado. Hasta que ese día llegue, seguiremos trabajando para avanzar en ese camino difícil pero necesario de hacer.

Mientras tanto la derecha española en Nafarroa seguirá con su estrategia del limako, que necesita babas y mocos para avanzar… o para no hundirse del todo.

Un abrazo y todo mi ánimo a Eva Aranguren, comprometida, trabajadora, compañera y amiga.

como si la ciudad fuese suya

El problema de la derecha y en el caso más particular que nos toca, de UPN, es que se han llegado a creer que la ciudad, Pamplona, nunca Iruñea, en todo caso la vieja Iruña, es de ellos (y de ellas). A ver si me explico.

Esta gente sectaria gobierna (ya les queda poco para que dejen de hacerlo) una ciudad que han convertido en dos, la buena, que evidentemente es la suya y la mala, que es la de quien no comulga con sus intereses. A la Pamplona buena le han dado el carácter de la ciudad. Oficialmente esa es la ciudad, la que UPN exporta al exterior, la ciudad que ellos gobiernan y gestionan para sus intereses. Esa Pamplona de toda la vida (como si el resto hubiésemos estado en otro sitio), la que respeta las tradiciones (las suyas), la de la “gente de bien” (esto lo repiten constantemente y significa nada más y nada menos que votan a UPN, por eso son “gente de bien”) es la que aparece en sus periódicos, televisiones, en sus recepciones y en sus ordenanzas. La otra, la Iruñea, la Iruña, la Pamplona-Iruñea, la Pamplona rebelde también, esa ciudad digo, es la que ha sido excluida sistemática y regularmente en los 20 años de Barcinato, como dice Joseba Asirón, entendiéndose este periodo como el conjunto de años en los que la derecha navarra y aledaños han gobernado la ciudad de manera sectaria y chiringuitera.

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Así su ciudad es la que recibe oficialmente en el Ayuntamiento a los Reyes Magos, la que en los plenos ordena a la policía municipal retirar unas flores porque son la imagen de algo que les molesta, la que pasea tras la Dolorosa después de haberle lavado la cara por 15.000 euros, la que va a la ópera al Baluarte, aunque no tenga ni idea de qué se va a representar, la que reza un padrenuestro ante el pocico de San Cernin un 7 de julio, la que festeja un acontecimiento político como es el Privilegio de la Unión con una misa, la que cree que los Sanfermines son un baile de salón, aunque éste sea con alpargata, la que se ha empeñado en hacer de lo Viejo y de otros barrios parques temáticos, la que reza en cuerpo de ciudad otro padrenuestro delante del mausoleo de Sarasate, la que se divierte en castillos hinchables de centros comerciales, la que se toma el vermouth en el Mo y la que se pasea en familia por el campus de la Universidad de Navarra.

Y mira, va a ser que si, que eso es Pamplona, que es la ciudad, pero no toda, porque resulta que hay otra parte, ¡qué digo!, hay muchas más caras de esta ciudad que se llama Pamplona, pero también Iruñea, Iruña o como cada cual quiera llamarla. En mi ciudad, que es esa que ellos creen como única, hay otros matices.  Es la ciudad que recibe con los brazos abiertos a los Reyes Magos mientras critica el betún de un señor pasado de rosca, la que se emociona en la cabalgata, pero también la que ve pasar a Olentzero y echa su pasta en las cestas porque la subvención este año ha sido bastante menor. Es la que lleva otras realidades a los plenos, la que vota a favor del debate de todas las mociones, sin miedo a debatir, a hablar y a dialogar, es la que respeta expresiones religiosas en la calle pero pide respeto también para otras expresiones, incluso ateas, es la que se echa las manos a la cabeza por esos 15.000 euros que la Dolorosa recibe en calidad de ayuda para un acto “cultural”. Es la que le cuesta pagar la entrada en Baluarte o Gayarre, pero disfruta con el espectáculo las veces que merece la pena, y también es la que acude a las funciones de la Escuela Navarra de Teatro que UPN quiere cerrar, la que lleva a sus hijos al conservatorio, la que no puede ir a las bibliotecas públicas porque están cerradas. Es la ciudad que se emociona con la jotica al santo y también con el Agur Jaunak, con  la comitiva de gigantes, kilikis y cabezudos, con los txistularis del ayunta y también la que vive de fiesta con el paso de la procesión por Zapatería, Mercaderes o Curia. Pero también es la que pasa de procesiones y curas y la que cree que los toros ni son fiesta ni son nada. Es la que quiere celebrar festejos civiles con actos civiles y no excluyentes, la que vive los Sanfermines en la calle, o en salones, o en el Jaigune, dándole a la espontaneidad el máximo protagonismo porque entiende que tan sanferminero es un chocolate con churros de la Mañueta después del encierro, como un caldico en el baile de la alpargata, un almuerzo en una peña o un kebab en la esquina de cualquier calle en mitad de la gaupasa. Es la que disfruta con el Juevintxo y con el ambientico de calle en Alde Zaharra o la que pasea a gusto por Carlos III, pero también es la que cree que un barrio no es ni puede ser solo eso, que los barrios están hechos por personas, no por bares o comercios de Inditex. Es la que visita el cementerio de vez en cuando, la que mira incrédula esa parte reservada todavía hoy a los muertos “por la Cruzada” y es también la que cada año recuerda a los fusilados en la Ciudadela, la que mira el Ezkaba con respeto y memoria y la que sonríe con ironía al ver a la corporación rezando delante de un violinista que se tuvo que ir de su ciudad (la de ellos) por ser gay. Es la que juega en los parques de la ciudad, la de la chavalería que va ocupando las plazas de los barrios, es la que se toma el bermut en el Monasterio de toda la vida y que ahora se llama el Mo y la que ni se despierta a tomarlo porque acaba de llegar a casa, o simplemente porque no le llega ni para comer. Es la que pasea por el campus de la universidad del Opus sabiendo que eso el Régimen de siempre, ese sí de toda la vida, lo robó a la ciudad para dárselo a ellos mismos, al Régimen, llámese éste Opus, Diario de Navarra o lo que sea.

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Porque esa otra ciudad y muchas más existen y son todas la misma, la de ellos, la de los otros, la nuestra y la de quienes ni la sienten como su ciudad. Porque si algo tiene Iruñea, o Pamplona o como quieran llamarla, es que es una ciudad diversa, con muchos colores y con muchos matices y tonalidades de cada color, tantos como personas estamos aquí. Y sí, señores y señoras de UPN, esta también es la ciudad, nuestra ciudad y la vuestra, por mucho que no os guste. Quizás no sea la ciudad oficial, por ahora, pero es, desde luego, la ciudad real, la que trabaja, lucha, sufre y festeja. Por eso estoy cada día más convencido de que vuestro sectarismo y exclusión tienen los días contados. En ello estamos, por lo menos el resto de colores, matices y tonalidades, que por cierto, también somos de Pamplona de toda la vida, de Iruñea de los y las de siempre o recién llegados, pero con los mismos derechos que los de vuestra ciudad gris y sectaria. Y nuestra ventaja es nuestra libertad para vivirla y sentirla así, como nos sale de ahí mismo. Vosotros, UPN, no tenéis esa libertad. El día que queráis tenéis vuestro hueco en esta paleta de colores que es Iruñea (o como queráis llamarla).

STOP a la exclusión en Iruñea

La exclusión de EH Bildu, a través del grupo municipal de Bildu, en el lanzamiento del txupinazo de los Sanfermines 2014 es un ejemplo más de la estrategia y las formas cortijeras y sectarias de UPN. No es el único ejemplo, ni, desde luego, el más importante, pero quizás si, el más claro.

UPN sigue empeñada en una política que margina a gran parte de la ciudad. No es una estrategia para apartar de la vida social y política a una coalición como EH Bildu. No se trata de imposibilitar la participación legítima de quienes votaron a las fuerzas que hoy día conforman EH Bildu. La política de Apartheid que lleva a cabo UPN, con la ayuda de PP y de PSN en diferentes ocasiones, está dirigida a un sector de la sociedad de Iruñea más amplio que los votantes de EH Bildu, si bien, en el ayuntamiento el punto de mira está permanentemente situado encima de los y las representantes de la coalición soberanista.

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UPN está anclada en parámetros afortunadamente superados por la mayoría social de este país y aparece obsesionada en continuar con las políticas que intentaron anular, por activa y por pasiva, siguiendo el modelo de la Sudáfrica racista y xenófoba, a un sector político comprometido con la resolución del propio conflicto que vivimos en Euskal Herria. Esas políticas excluyentes no sirvieron en Sudáfrica más que para alimentar día a día las ansias de libertad de todo un pueblo. Esa políticas de Apartheid no sirvieron más que para fortalecer al sector independentista y soberanista en este país. Esas mismas políticas son las que están logrando una cada vez mayor identificación con las propuestas encaminadas a conseguir hacer real una Alternativa Ciudadana que de lugar al cambio político y social en nuestra ciudad. Y si no, tiempo al tiempo.

UPN lleva años poniendo en marcha una estrategia cuya consecuencia más clara es la realidad palmaria de una ciudadanía de primera y otra de segunda, todo ordenado desde el propio ayuntamiento convertido en cortijo y chiringuito. Partiendo de la base de que no todo es blanco o negro y de que hay una gama muy amplia de grises, y desde el convencimiento de que lo que esta ciudad tiene es toda la gama del arcoiris, con mayor o menor intensidad, la ciudadanía de primera es la del Diario de Navarra, la del Opus, esa que sale en procesión el día del Corpus y se sigue pintando la cara de negro con betún en la cabalgata de Reyes. La ciudadanía de segunda es la que ve el derecho de ser euskaldun en su propia ciudad ninguneado sistemáticamente, la que asiste a la persecución obsesiva de los colectivos de la ciudad, esa a la que le censuran la organización de sus propias fiestas, la misma que tiene que pedir permiso para poder utilizar la calle como si fuese el coto privado de UPN. Es esa ciudadanía a la que pretenden imponer una historia mientras le prohiben investigar y debatir la suya propia, una ciudadanía a la que le cierran poco a poco el comercio de barrio y cercano, esa a la que pretenden hacer vivir en la desinformación y la manipulación que UPN y el Régimen llevan a cabo regularmente. Una ciudadanía que no puede llevar a sus hijos e hijas desde los 0 años a Escuelas en euskera, la que es continuamente sospechosa para esa Policía Pretoriana a la que UPN ha convertido a la Policía Municipal con un militar intransigente al frente.

Y no solo somos las vecinas y vecinos de Iruñea los excluidos, porque en el Ayuntamiento las cosas no están mucho mejor. Todos los grupos de la oposición, salvo PP y PSN en ocasiones, sufren el desprecio contínuo de UPN, desprecio que se traduce en falta de información, malos modos y cualquier cosa que pueda obstaculizar el trabajo que los grupos municipales tienen que desarrollar en el ayuntamiento. Esta actitud se agudiza con los grupos de EH Bildu, en especial con el grupo municipal de Bildu. Hoy es el día en que la mayoría de las veces UPN ignora a este grupo para contestar siquiera a las peticiones de información, y cuando lo hace es tras agotar el tiempo legal para hacerlo. La actitud pública y privada de UPN, de todos y cada uno de sus concejales, especialmente de Elizale, Alonso, Maya, Polo o Prieto, es de una falta de respeto y de desprecio propio del caciquismo, algo que es extensible a la ciudadanía a la que EH Bildu representa. A día de hoy el grupo municipal de Bildu está excluído de los organismos municipales en los que UPN ha podido marginarlos, ya que en otros por ley tienen que estar representados. La actitud prepotente y caciquil llega a tal extremo que se ha llegado incluso a no extender la invitación de un organismo externo al conjunto del ayuntamiento para participar en un acto oficial, léase la invitación que anualmente realiza el Ayuntamiento de Baiona al Ayuntamiento de Iruñea para participar en un acto institucional en las Fiestas de la capital labortana. Por eso cuando se dice que UPN ha convertido al ayuntamiento iruindarra en su cortijo, en su corrala, no es una figura retórica o literaria. Es la triste realidad que Iruñea vive en estos momentos.

Por lo tanto, la exclusión de EH Bildu en el lanzamiento del txupinazo es otro ejemplo más, un ejemplo, eso sí, con mucho significado. Este acto ha sufrido, como ninguno, los efectos del expolio ideológico y material del Régimen actual, heredero del franquismo vencedor a base de cavar cunetas por toda Navarra. El lanzamiento de cohetes para anunciar el comienzo de las fiestas es algo que se realiza desde finales del siglo XIX y más regularmente desde 1931, año en que un trabajador municipal llamado Etxepare empezó a lanzarlo. Este acto, que entonces se realizaba en la Plaza del Castillo, se interrumpió a partir del año 36, con el golpe militar fascista. Es en ese año 1936 cuando Etxepare, republicano e iruindarra de pro, fue fusilado, como tantos otros, en el comienzo de la barbarie. Esa fue, desgraciadamente, la primera exclusión del txupinazo en esta ciudad. Pero esta historia, dramática como muchas otras que se han vivido aquí, no se encuentra en la historiografía oficial porque el Régimen se encargó de esconderla totalmente. En la mayoría de libros y páginas Web leeremos que los “creadores” del txupinazo fueron Ilundain y Pérez Salazar, a la sazón, miembros del franquismo en la ciudad, vencedores a base de cunetas y terror. Es entonces cuando se decidió trasladar el acto al balcón del Ayuntamiento.

El txupinazo debe volver a tener un concepto más popular que el que ahora mismo tiene y esto lo tienen que acordar todos los grupos presentes en el Ayuntamiento, o por lo menos, los grupos que apuestan por un cambio en las formas y en el contenido que dé lugar a un nuevo modelo de ciudad. Esa es el quid de la cuestión. Y para ello hay muchas fórmulas. Simplemente con acordar un Reglamento que trate sobre la representación oficial del Ayuntamiento, los honores y reconocimientos o el propio protocolo a seguir en diferentes momentos, quedaría todos resuelto. En estos momentos el problema reside en la voluntad de quien gobierna para decidir este tipo de cosas, y la voluntad de UPN la conocemos y la sufrimos constantemente.

Hay que poner fin a la exclusión en Iruñea.

Artículo para colaboración con Ahotsa.info