aita

Image by Catt Liu

No soy, la verdad, de celebrar mucho los días del Corte Inglés, pero hoy, por la mañana, con esto del día del padre, me ha dado por pensar y la verdad es que, por lo menos mi aita, se merece un reconocimiento. Lo tiene todos los días, no cabe duda, pero el reconocimiento va, siempre, mezclado con el día a día, con sus visicitudes y demás. Y por lo tanto se diluye. En tu caso, aita, es tanto lo que tengo, lo que tenemos, por agradecer, que en un escrito de estas características quedaría hasta ridículo… O no, no. Aita has sido nuestro sostén y luego has dejado ir. Se te fue la otra parte de tu partenidad, la ama, pero supiste, con todo el sufrimiento que puede haber, sacarnos adelante. Hemos discutido, reído, llorado, aceptado y vivido. Pero sobre todo hemos sido. Aita, eres ya aitona, andas por la vida con un bastón, con un ir y venir que nos puede parecer monótono, pero que sin ti esto no existiría. Sigues siendo el motor y por eso, aunque no haga falta decirlo, te quiero, te queremos, con toda mi-nuestra alma. Somos porque eres y has sido. Mila esker, aita.