parte de nuestra historia

Desde hoy mismo se puede visitar y apreciar la nueva decoración del zaguán de la casa consistorial de Iruñea. Por decirlo resumidamente y de manera concisa, es una decoración acorde con el espíritu de apertura que ya en su portada anuncia el propio edificio. La puerta está abierta para todos, pero sobre todo el corazón, ha dejado de ser una simple inscripción en latín para hacer efectiva, al 100%, el sentido de la misma. Atrás quedó, hace más de dos años, ese ayuntamiento con las puertas cerradas a cal y canto, al que nos tenían acostumbrados los gobiernos de UPN. Con esta remodelación, cualquiera que quiera visitar el zaguán podrá hacerlo y ver parte de nuestra historia y quien quiera visitar todo el edificio podrá realizarlo apuntándose en la oficina de turismo que hay en el edificio de Casa Seminario, en la misma plaza consistorial.

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Fotografía del Ayuntamiento de Iruñea

Ese zaguán ajado y rancio, con la pintura de sus paredes oscura, con el escudo de la casa de los Borbones tallada y policromada presidiendo el acceso principal, con las alfombras carcomidas y con los cuadros de mala calidad de los diferentes reyes españoles que, tras la conquista del Reino de Navarra existieron, todo eso es historia. Esa decoración típica de un ayuntamiento franquista y que respondía a la propia ideología y discurso de la dictadura, que resaltaba la sacrosanta unidad española, además con mal gusto artístico, ya no es parte del relato principal de esta ciudad. Iruñea tiene, tenía que tener desde hace tiempo, un relato más acorde con sus orígenes y su historia principal y no el relato que los vencedores del golpe militar del 36 hicieron en 1951 con la rehabilitación del edificio (en realidad solo dejaron en pie la fachada de José de Zay y Lorda, arquitecto que diseñó la fachada barroca a mediados del XVIII). Es curioso, aunque no sorprendente, que UPN haya hecho bandera de la defensa de la antigua decoración franquista, sin importarle que esa decoración hubiese sido ideada con un fin ideológico por la dictadura  de Franco. Es evidente que tendrán que revisar su nuevo logo de partido que pretendieron presentar la semana pasada como el de un partido moderno y actual. Por de pronto, en la visita que esta mañana se ha hecho a toda la corporación, han hecho boicot explícito a la misma. Está claro que esta nueva decoración y el espíritu de apertura que significa no va con ellos, por muchos logos de origami que se inventen.

En cuanto a los elementos que componen la nueva decoración, están las serigrafías que decoran algunas paredes, los elementos representativos del ayuntamiento que se exponen en vitrinas y los nuevos cuadros que decoran las paredes, desde el zaguán hasta el segundo piso por toda la escalera principal.

Serigrafías

El elemento principal del zaguán es, sin duda, la serigrafía en la pared principal, de la representación manuscrita y polícroma más antigua que se conoce del escudo de la ciudad. Este escudo ilustra el primer inventario de los documentos del Archivo Municipal, realizado en 1598. Muy significativo es el texto que aparece al pie de este escudo y que es el primer texto conocido que hace referencia a Iruñea, concretamente de Estrabón, geógrafo e historiador griego que vivió entre el 64 y el 24 antes de nuestra Era. El texto recogido, en el original griego, en castellano y en euskera, dice lo siguiente: Pasada la Jacetania, hacia el Norte, se encuentra la tribu de los Vascones, donde hay una ciudad llamada Pompelon, que es como decir la ciudad de Pompeyo. En los huecos de las escaleras se han colocado, por un lado,  el plano original que Zay Lorda realizó en 1755 para la fachada de la casa consistorial, que curiosamente contiene las dos opciones que presentó, y parte del texto del Privilegio de la Unión en la que se ordena que se edifique el edificio en el lugar en el que se encuentra, entre los tres antiguos burgos de Nabarreria, San Cernin y San Nicolás. En el otro lado se representa el plano que Joaquín Martinena hizo de la ciudad antigua para su tesis, acompañado de otra parte del texto del Privilegio de la Unión, del 8 de septiembre de 1423 en donde se ordena la unión de los tres burgos en una sola jurisdicción.

Elementos representativos

En los huecos de las escaleras se han dispuesto tres vitrinas que exponen elementos que representan a la propia ciudad. Por un lado están las tres mazas que acompañan en todas las ocasiones en que el Ayuntamiento desfila en cuerpo de ciudad y las seis llaves de las antiguas puertas de la ciudad y la de los toriles de la Plaza del Castillo. Tanto las mazas, como las llaves, se encontraban, desde siempre, en el despacho de Alcaldía, casi ocultas a la vista de la ciudadanía. En el otro lado, una vitrina alargada, contiene un facsímil del antiguo pergamino donde viene recogido el texto del Privilegio de la Unión de 1423. Actualmente y todos los años durante los días en torno a la fiesta del Privilegio de la Unión, se puede ver el pergamino real en las visitas guiadas que se realizan a la casa consistorial y a las que hay que apuntarse en la oficina de turismo o bien desde la página web. Este documento está generalmente guardado y custodiado en los Archivos Municipales.

Cuadros

En sustitución de toda la banda de monarcas españoles, las escaleras principales del Ayuntamiento lucen ocho antiguos carteles de las fiestas de San Fermín, realizados por diferentes artistas y que recogen, así mismo, parte de nuestra historia reciente.

Cartel de 1903, de Manuel Salvi, con la iluminación eléctrica como principal elemento.

Cartel de 1904, de José Galiay, que recoge la llegada del automóvil y el nuevo monumento a los Fueros realizado el año anterior.

Cartel de 1919, de Enrique Zubiri, con una figura femenina representando a la Fama.

Cartel de 1920, de Javier Ciga, de gran calidad artísitica y con el kiliki Barbas como protagonista.

Cartel de 1929, de Jesús Basiano y Carlos Landi, con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos desfilando por la plaza consistorial.

Cartel de 1934, de Leocadio Muro, con iconos festivos.

Cartel de 1941, de Pedro Lozano de Sotés, con el cabezudo del alcalde y el encierro.

Se ha editado, también, un pequeño tríptico explicativo. Cartel de 1958, de Mariano Zaragüeta, con un timbalero municipal como protagonista.

Definitivamente es una decoración hecha con gran sentido del gusto y de buena calidad, pero sobre todo, recoge el sentir de la pluralidad de la ciudad a través de la historia de Iruñea. No dejéis de visitarla.

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¿somos conscientes?

El miércoles acompañé al alcalde de Iruñea, Joseba Asiron, a Gasteiz, a participar en una jornada organizada por las compañeras y compañeros de EH Bildu de la capital alavesa. Una jornada que llevaba como título Dictadura franquista: impunidad o justicia y que ahondó en el modelo emprendido en Iruñea de cara a recuperar la memoria en este periodo. Las más de 100 personas que se reunieron en la Plaza de la Provincia, frente a las Juntas alavesas, escucharon y agradecieron el recorrido que el alcalde hizo al respecto.

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Iruñea, ciudad de 200.000 habitantes, y que en el 36 contaba con 40.000, cuna de fraguas, cálculos y preparaciones del golpe militar contra un gobierno democrático y que, pese a no tener un frente de guerra en los años siguientes al golpe, asesinó a 300 vecinos fusilándolos y golpeó mediante la represión directa a más de 5000 vecinas y vecinos. Pasaron 40 años de represión y otros 40 de silencio, porque, pese a la mal llamada Transición, estos asesinatos y persecuciones ideológicas no tuvieron, en casi 80 años, ningún tipo de reparación por parte de instituciones y gobiernos. Y Joseba ahondó en la necesidad de avanzar hacia la reconciliación y la convivencia en una ciudad que había visto morir violentamente a 300 vecinos por parte de la Dictadura franquista, 27 por parte de ETA y 4 por parte de fuerzas policiales.

Y es que la convivencia ha sido la base en todo movimiento emprendido desde el Ayuntamiento del cambio. Ese es el objetivo principal en el cambio de denominación de la antigua Plaza de Conde Rodezno a Plaza de la Libertad, porque era inconcebible que en esta segunda década del siglo XXI todavía existiese una calle dedicada al primer ministro de Justicia franquista, que firmó más de 50.000 ejecuciones en el tiempo en el que desempeñó su cargo. La convivencia fue también el leitmotiv para la exhumación de los generales golpistas e ideólogos de su dureza y represión, Mola y Sanjurjo. Una exhumación que se hizo con el respeto que todavía hoy miles de fusilados no han tenido y siguen esperando en las cunetas y fosas por todo el Estado. Y la convivencia fue, junto a la memoria y la justicia, el objetivo principal en la creación de la Oficina de Víctimas que estuvo abierta varios meses recogiendo las declaraciones de personas represialadas y los testimonios de familiares de fusilados. El alcalde dio especial importancia al convenio de colaboración firmado con la UPNA y el equipo de trabajo del historiador Emilio Majuelo.

Posteriormente fue el turno de Carlos Otxoa, antiguo concejal en Iruñea por Euskal Herritarrok y miembro destacado del movimiento memorialista de Nafarroa. Porque si algo ha quedado claro es que para que ocurriese lo que acababa de contar Joseba Asiron tuvieron que darse dos circunstancias y un hecho. La primera circunstancia fue la llegada de un Ayuntamiento del cambio formado por un gobierno municipal de fuerzas progresistas y la segunda, aunque primera, sin duda, en importancia, el trabajo realizado durante décadas por las organizaciones que trabajan la Memoria Histórica, porque sin ellas todo eso habría sido imposible de realizar. El hecho fue la necesaria colaboración entre estos colectivos y el Ayuntamiento.

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Carlos se refirió y ahondó en la presentación de la Querella contra los crímenes franquistas, conocida también a veces como Querella argentina, que fue presentada en marzo por el propio Ayuntamiento. Esto supuso situar a Iruñea como referencia internacional en la dinámica por recuperar, no solo la memoria, si no la justicia debida a todas las personas represaliadas y en el camino hacia la reparación de todas ellas.

Pero Carlos hizo una referencia que me dio pie a la reflexión y a la certidumbre en la necesidad de que nunca se olvide lo sucedido. Carlos dijo si éramos conscientes de lo que había supuesto la represión franquista, concepto que, si no se ahonda, corre el riesgo de quedarse en una expresión más, sin matices que le doten de humanidad. La represión franquista supuso 300 asesinados en Iruñea, fusilados muchos de ellos contra los muros de la Ciudadela iruindarra, más de 5000 represialados directos, desaparecidos, personas que fueron torturadas, encarceladas, despedidas de sus trabajos, humilladas públicamente, como todas aquellas mujeres que fueron obligadas a pasear por la Plaza del Castillo después de haberles obligado a beber aceite de ricino y mientras se cagaban piernas abajo para disfrute de todas las personas que asistían al espectáculo. Hubo personas que perdieron sus negocios, requisados, esto es, robados, por los vencedores golpistas, hubo, desde luego, quien enfermó y murió a causa de esa represión, quien tuvo que abandonar a sus hijos, quien tuvo que dejar la escuela porque había que trabajar para llevar unas pesetas a casa, quien se quedó en casa, sin salir, durante años. Hubo personas obligadas a hacer trabajos forzados, como esclavos, y hubo personas, muchas, que fueron obligadas a callar, a guardar silencio y a compartir la vida con quienes en realidad se la habían arrancado de cuajo. Todas ellas eran personas, con familias, con sentimientos, con vidas, que iban a jugar a cartas, que compraban en la plaza, que jugaban en los parques de la ciudad y que sufrían para ganarse el sueldo. Personas. ¿Somos conscientes de eso?

La verdad, la justicia y la reparación son necesarias para recuperar una parte de nuestra historia, desde luego, pero son, sobre todo, imprescindibles para recuperar la dignidad de muchas vidas, individuales y colectivas, que en un momento, a partir de julio de 1936, fueron borradas, tachadas y silenciadas. Por todas ellas y ellos y por nosotras y nosotros, por la convivencia, es necesario seguir trabajando en favor de la memoria y la justicia. En Gasteiz lo van a hacer. En Iruñea tenemos que seguir haciéndolo.

proyecto memorialista

La primavera ha llegado y con ella el florecimiento de las plantas, entre otras, esas amapolas que empiezan a verse, desde ahora y hasta el comienzo del verano, en campos de cereales y caminos. De la misma manera, en Iruñea, continúan floreciendo debates importantes para el futuro de la ciudad, entre otros, el debate sobre la memoria histórica y los diversos elementos, tanto físicos como emocionales, tanto políticos como sociales, que lo componen.

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Uno de esos debates tiene que ser, por fuerza y por necesidad, el de imaginar y llevar adelante un proyecto memorialista para esta ciudad, un proyecto que recoja la memoria histórica de Iruñea y lo haga además mirando a futuro. Un modelo social y de ciudad que mira a futuro tiene que tener presente el pasado doloroso, pero siempre en clave de construcción, de aprendizaje, de reflexión y de creación. Si nos quedamos mirando exclusivamente al pasado, sin otra dinámica que construya, simplemente recordando y teniendo presente ese pasado, por muy importante que sea esto, difícilmente podremos construir futuro. La memoria es un elemento necesario para la construcción de ese modelo inclusivo, de ese modelo que no repita lo ocurrido, de ese modelo que trabaje por el reconocimiento y la justicia para tantas personas , familias y colectivos afectadas por la represión de la dictadura franquista. De eso nadie tiene duda. Pero esa memoria tiene que servir para construir futuro. Tiene que ser una constante mirada al futuro.

Por eso, es de vital importancia unir a la recuperación de la memoria histórica dos elementos que le darían valor de construcción a futuro. Un valor que posibilite, también, que sea una construcción intergeneracional. Que la lleven a cabo las personas que sufrieron la represión franquista, las que vivieron el silencio de la mal llamada transición y quienes nacieron décadas después de la muerte del dictador. Esos dos elementos son el pensamiento y los Derechos Humanos.

¿Y por qué el pensamiento y los Derechos Humanos? Muchas veces me he hecho la pregunta de qué es lo contrario al fascismo, a una dictadura o al pensamiento único. Y siempre, y lo puede comprobar cualquiera que haga ese ejercicio, he obtenido, indistintamente, diferentes conceptos. Libertad, democracia, convivencia, cultura, diversidad, y quizás incluso paz. No cabe duda de que todo eso está y tiene que estar presente, pero creo que la base debieran ser los derechos humanos y el pensamiento.

Derechos humanos y pensamiento porque, si bien el origen de esa dictadura fue la determinación de unas personas en ir contra la libertad y la democracia, el origen del propio fascismo es el desarrollo del pensamiento único y la falta de libertad para pensar diferente, que conlleva, siempre, a la conculcación de los DDHH. El proyecto memorialista de Iruñea tiene que ser un proyecto que impulse la defensa de los DDHH, que vigile las agresiones a los mismos y que abarque más allá de la ciudad. Que sea un proyecto de aprendizaje colectivo, de educación y de estudio, y sobre todo que sea un proyecto que lleve a la práctica el impulso de esos Derechos Humanos. ¿Por qué no trabajar en favor de un proyecto que haga de Iruñea la ciudad de los DDHH? Y junto a ello la defensa a ultranza y sin bagajes de la libertad de pensamiento, libertad que favorecerá la convivencia, el entendimiento, la diversidad y, no cabe duda, la propia paz.

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Fotografía de Amaia Molinet

Por eso, a mi modo de ver, el continente de todo este proyecto, aún siendo importante, no es el principal debate. Comenzar un debate que debiera ser sobre el contenido, hablando del continente, es una forma demasiado simplista e incompleta de abordarlo. Para mi, incluso, errónea. Simplificar y centrar el debate en si hay que conservar o derruir un edificio, en este caso el llamado monumento a los caídos, es un error político y social. Pretender desviar el debate sobre si un edificio, actual o futuro, tiene que albergar un museo de la ciudad o un museo de la memoria, es hacer dejación de la responsabilidad que tenemos en estos momentos. Las generaciones futuras merecen un proyecto de futuro para esta ciudad, que recupere y mantenga viva la memoria histórica y además lo haga mirando al futuro. El lugar o lugares donde se aloje ese proyecto, siendo importante, no es lo más urgente en el debate. Si caemos en un debate cortoplacista y simplista, estaremos cayendo en la trampa que aún hoy en día el fascismo sigue deseando. Porque para el pensamiento único, siempre será mejor que nos centremos en el árbol y sigamos sin ver el bosque.

Dejemos que las amapolas sigan floreciendo, en el camino, en los campos, o donde sea. Pero que sigan floreciendo.

Artículo basado en la colaboración con el programa de Eguzki Irratia, La eskotilla, del 29 de marzo de 2017.

el fascismo no tiene cabida aquí

La jornada de ayer pasó a la historia como el día en que Iruñea, Pamplona, dio un paso de gigante hacia el respeto y memoria a las víctimas franquistas. Recién pasada la medianoche del 15 al 16, según ha relatado el alcalde Asiron, se iniciaron las exhumaciones de los restos que permanecían en la cripta de “los caídos”, tras la exhumación, hace unas semanas, de los restos del general Mola. Un proceso que se llevó a cabo el día 16 de noviembre, tal y cómo se anunció, con discreción y con el respeto solicitado por las familias. Y llegados a este punto, las comparaciones, en este caso, son necesarias. Ojalá tantas y tantas familias hubiesen tenido la oportunidad de rescatar los restos de sus familiares de las cunetas y simas donde estaban, con tanta pulcritud, diligencia y respeto por parte de quienes gobernaban en aquellos momentos. Afortunadamente, durante décadas, estuvieron los colectivos memorialistas realizando estos trabajos, sin apenas apoyo institucional, pero con una humanidad y dignidad que aquellos que volvían la cabeza ante las cunetas con cadáveres de vecinos y vecinas de esta tierra que creyeron en la Libertad, demostraron desconocer. Vamos avanzando en la recuperación de la memoria sustraída, sin revanchas, pero con la determinación de seguir trabajando hacia el reconocimiento y la justicia.

Y es que, trabajo, todavía queda mucho por realizar. Esta misma semana, el pasado lunes, en comisión municipal, el Ayuntamiento debatió una moción trasladada por la Plataforma contra el Fascismo en la que se solicitaba el apoyo de Iruñea a la manifestación convocada para este mismo sábado y que lleva como lema “Por las libertades, contra el fascismo”. Esta manifestación, convocada por más de 50 colectivos políticos, sindicales y sociales, logró el apoyo mayoritario de los grupos municipales con la única excepción de UPN, que, una vez más, se mostró en contra agitando, de manera desesperada, la bandera de ETA. Es triste ver cómo se agarran a ese palo ardiendo con absoluta desesperación. Lo estamos viendo todos los días. Son ellos los que, en este caso, se quedan como abanderados de una posición tibia en la que siguen sin poder apoyar una manifestación por las libertades y contra el fascismo. Son los hijos de sus padres que siguen empeñados en no pasar página. UPN, que votó en contra de las exhumaciones. UPN, cuya ex-concejala, Paz Prieto, se presentó como representante de los Sanjurjo, que han llegado a amenazar al Ayuntamiento de Iruñea si se ejecutaban las exhumaciones. UPN, que sigue siendo incapaz de defender las libertades para todas y todos. UPN, a la que le es imposible posicionarse contra el fascismo.

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Y es que, señoras y señores de UPN, en esta ciudad, a día de hoy, siguen existiendo expresiones fascistas. Es nuestra labor trabajar para que esas expresiones desaparezcan de una vez. Cuando algunos y algunas señalamos la diversidad de nuestra ciudad como un elemento importante de Iruñea, no lo hacemos porque sí. Creemos en ella y la reconocemos como parte indispensable de nuestra vida, nuestro modelo de sociedad y la Iruñea del siglo XXI. Por eso es necesario expresar nuestra determinación para defender las libertades de todas las personas que viven en Iruñea y mostrar nuestro rechazo más absoluto ante cualquier expresión fascista que se pueda dar en la ciudad. Que sepan quienes berrean su fascismo por ahí, que en esta ciudad no se los quiere. Quienes no apoyan esta manifestación, deben ser conscientes de que son una minoría que se sitúan al lado de los fascistas y frente a quienes creen en las libertades para todas y todos.

El sábado será un día para salir a la calle, para defender lo que defendieron aquellos que acabaron en las cunetas y para rechazar el ideal de aquellos que han sido exhumados de la cripta. Queda mucho trabajo. Hay que seguir impulsando la querella contra los crímenes franquistas, tenemos que iniciar el debate sobre el futuro del edificio denominado de “los caídos” y sobre todo tenemos que seguir trabajando la riqueza y diversidad de esta ciudad. Este sábado, “Por las libertades y contra el fascismo”, estaremos muchas personas. De hecho, estaremos la amplia mayoría de esta ciudad.

a Maya le va el rollo monárquico (el español, claro)

Justo un día después de no apoyar la exhumación de los restos de los generales genocidas, Mola y Sanjurjo, y de no apoyar el rechazo a las amenzas y pintadas contra el alcalde Joseba Asiron, el portavoz de UPN en Iruñea, Enrique Maya, se soltó con unas loas al Ayuntamiento franquista de 1953 que ni José María Pemán: “ El Ayuntamiento de 1953 tenía una amplitud de miras superior al actual”. ¡Vaya semanita me llevas, Enrique, vaya semanita! ¡Te has descocao del todo!

Los genocidas Mola y Sanjurjo a los que UPN quiere seguir dando honores
Los genocidas Mola y Sanjurjo a los que UPN quiere seguir dando honores

La cuestión para que el portavoz conservador haga semejantes declaraciones es la limpieza del zaguán, escaleras y algunos salones de la casa consistorial. Resulta que, desde que en 1951 se derribó y reconstruyó el antiguo edificio, no se había hecho ningún tipo de limpieza en el mismo. El rancio rastro dejado por años de gobiernos de UPN, se visualizaba perfectamente en la suciedad y oscuridad de paredes, en la raída alfombra ahora retirada, en una ornamentación recargada consistente, principalmente, en retratos reales de bastante mala calidad y en una puerta principal cerrada a cal y canto para que el búnker quedase a salvo de intrusos.

Con la llegada del nuevo Ayuntamiento del cambio se abrieron las ventanas para ventilar y sobre todo se abrieron las puertas de par en par para que cualquier persona pudiese acceder al edificio. Antes, en los años del Régimen, la puerta principal era de uso exclusivo para la corporación y poco más. El pueblo, llano y soberano, debía acceder por la puerta de atrás. Para la ciudadanía las alfombras y retratos estaban vedados. Se abrieron las puertas el año pasado y desde entonces cualquier persona puede entrar por delante o por detrás, como más guste, pues ya se sabe que, como en todo, en gustos no hay nada escrito. Se empezaron a levantar las alfombras y se sigue haciéndolo, hasta que ha llegado el momento de quitar moqueta, de pisar el digno marmol y de recordar una y otra vez que, al igual que en el marmóreo senado romano, quienes están en el Ayuntamiento representando a la ciudadanía lo hacen para cumplir la función de mejorar la vida de sus conciudadanos y conciudadanas. Se decidió pintar, más blanco, para darle más luz, la luz que el gobierno presidido por Asiron, se empeña en darle día a día y para ello se retiraron hasta doce retratos reales, de otros doce monarcas, todos ellos españoles y posteriores a 1512.

Empezando por Fernando de Aragón y terminando en María Luisa de Parma, el ascenso por las escaleras hasta el segundo piso estaba custodiado por las miradas de los Trastámara, Austria y Borbones. Y la verdad sea dicha, si por lo menos hubiesen tenido la calidad extraordinaria de los Austria retratados por Velázquez o los Borbones retratados por Goya, pues ni tan mal. Pero es que no es el caso, ni mucho menos. Los retratos realizados por Diego Díaz del Valle a finales del XVIII son de una calidad inferior, por no decir otra cosa, que por respeto al arte prefiero no señalar. Y lo dice el mendas, que no es, ni mucho menos experto en retratos, y también cualquier profesor de arte que haya pasado por delante de las narices reales o los mentones borbones. Aparte de esto resulta que solo había retratos de los monarcas españoles que usurparon el trono a la monarquía original navarra, usurpando de la misma manera parte de la historia de la ciudad. Ni rastro de Aristas, Jimenas, Champañas, Évreux, Foix y Albret. Esos, parece ser, no les gustaban, ni las testas reales para inmortalizar en retrato, ni mucho menos la soberanía que representaban. Pero además de este hecho, es evidente que las mujeres y hombres que hicieron real esta ciudad, que la construyeron y la levantaron con su trabajo, no tenía sitio en ninguna de las paredes del consistorio, porque sus vidas de peones no interesaban, tampoco, a quienes, tras la victoria nacional religiosa y después de llenar las cunetas de asesinados, decidieron levantar un nuevo edificio.

Y el peor de los sacrilegios que, por lo visto, ha hecho este ayuntamiento abierto y transparente ha sido el quitar un escudo de la dinastía borbónica. Policromado y tal, con mucha floritura como corresponde a la época barroca, pero escudo heráldico de la actual casa reinante en el Estado español. El escudo en cuestión se encontraba presidiendo el zaguán de la Casa Consistorial. No era el escudo de la ciudad o acaso el escudo de Navarra. No eran tampoco los escudos de los tres burgos que originaron la ciudad. No. Qué va. Era el escudo de una familia que, siglo tras siglo y sin que nadie los haya elegido, se han dedicado a vivir a cuerpo de rey.

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Escudo heráldico de los Borbones

Decía Maya que a Asiron y su gobierno municipal “no le gustan nuestros reyes”. Pues mira Enrique, no, a mí, en concreto, no me gustan por Borbones, por ocupadores y conquistadores y además por ser reyes. Vamos, que me gusta más la gente de la calle y tal. La currela. La de aquí y la de allí. Pero eso es otro tema.

No se si el alcalde Asiron y el gobierno municipal tienen intención de volver a colocar a esta recua mal pintada en las paredes de las escaleras. Por mi parte les pido que no lo hagan. Hay muchos otros elementos para embellecer las escaleras del Ayuntamiento. Cuadros de la colección del Ayuntamiento, fotografías antiguas, retratos de gente de esta ciudad que la han hecho posible, planos de Iruñea, obras de artistas locales. Lo que sea. Pero, por favor, que no vuelvan a poner esas caras que poco supieron y en nada se interesaron por esta ciudad que tiene más de 500 años de existencia. Muchos más años que un listado de reyes usurpadores.

Y seguid abriendo el Ayuntamiento a toda la gente. Para reuniones, para preguntar, para solicitar y para aportar. Y también para visitar su Ayuntamiento.

libertad

Hoy, 14 de abril de 2016, día en el que algunas personas celebran su República, día en el que otras celebramos también aquella República, esa idea llena de democracia, con el convencimiento de que algún día también nosotras y nosotros podremos celebrar nuestro Errepublikaren Eguna, este día, por fin, tras décadas de vergüenza y escarnio, una plaza de Iruñea ha dejado de llevar el nombre de un ministro franquista. Hoy la plaza Conde de Rodezno ha pasado a denominarse Plaza de la Libertad-Askatasunaren Enparantza.

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Han sido años de reivindicación popular, de trabajo comprometido desde algunos grupos memorialistas y de dinámicas políticas para que esta plaza cambiase de nombre. Muchos años también de férrea oposición de UPN y PP, que se negaron, hasta que no han tenido más remedio, a quitar el nombre de ese ministro franquista. Llegaron, incluso, a falsear una sentencia judicial, con triquiñuelas, diciendo que era el nombre de un condado, en este caso enraizado en Cáceres. Todos sus movimientos fueron exclusivamente para evitar quitar el nombre de un señor que fue el primer ministro de “Justicia” y cuya mano firmó la sentencia de muerte de miles de personas. Fue uno de los 35 imputados por crímenes contra la humanidad del auto del 16 de octubre de 2008, del Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional, contra varios dirigentes de los primeros años del franquismo. A UPN no le importó en absoluto. De ninguna manera quiso retirar el homenaje que le hicieron y le hacían ostentando el nombre de una plaza de Iruñea.

Tuvo que llegar el gobierno municipal del cambio, presidido por Joseba Asiron, para que ese personaje franquista, defendido hasta la saciedad por UPN, dejase de poner nombre a la plaza iruindarra. Más allá de la propuesta inicial, finalmente, en Pleno, se decidió que fuese  Libertad el nombre para esa plaza. Libertad. Askatasuna. No es solo un nombre, sin más. Es un concepto, un valor, al que hay que dotarle de contenido todos los días. No un contenido vacío, si no un contenido real. Libertad individual y colectiva. Libertad para las personas, para ejercer sus derechos, para reivindicar nuestros sueños y para luchar por nuestros valores. Libertad para elegir nuestro camino, nuestro presente y nuestro futuro, para ejercer la memoria tantas veces ninguneada. Libertad para sonreír en la construcción de un modelo social solidario, justo e igualitario. Libertad para llorar nuestros fracasos, nuestra historia y nuestras cunetas. Libertad para creer en la esperanza, la lucha y el compromiso. Libertad. Askatasuna.

El acto ha comenzado a las 10.30, con presencia de todos los grupos municipales. Los de UPN, en cierto sentido, obligados a estar en el acto, se han situado detrás del todo, escondiendo sus vergüenzas y su amargura. Han perdido. Ha ganado el pueblo. La libertad desde hoy extiende su significado en toda la plaza y de ahí a toda la ciudad. Queda mucho por hacer. Queda mucho para que la Libertad extienda del todo sus alas. Sigue presente un edificio monumento a la barbarie fascista. Siguen los cuerpos asesinos en la cripta. Sigue la amargura de quienes han visto cómo, irremediablemente, a pesar de haberlo obstaculado constantemente, el nombre de quien representaba aquel modelo social que mantuvieron durante décadas ha sido borrado de nuestra ciudad. Queda la amargura de algún diputado de UPN que intenta tapar su incompetencia en Madrid, insultando al Alcalde, y por lo tanto a toda la ciudad, a través de las redes sociales. Es lo único que les queda.

Para el resto, para la ciudad, para nuestra historia, queda la Memoria. Queda la Justicia. Queda la Libertad.

Postdata. Mientras tanto, la portavoz de ese partido que gobernó 8 años en Iruñea con Balduz, otros 4 en un gobierno de Chorraut, ese partido que dio la alcaldía a Barcina y que apoyó y sostuvo gobiernos forales de los hijos políticos del Conde de Rodezno, la señora Esporrín, del PSN, imagino que en otro episodio de frustración particular, se dedica al me pico y no respiro a través de las redes sociales. Estos son otros que no pueden aguantar que haya sido un alcalde de EH Bildu, un alcalde un gobierno del cambio, quien haya quitado el nombre del ministro fascista.

unas fiestas de y por el pueblo, desde el principio

Iruñea es una ciudad que, en gran parte, mueve sus fichas a través de las emociones. Sus fichas populares y a veces también las políticas. Esto, que no tiene porqué ser malo, en ocasiones nos impide ver el bosque que existe tras el árbol que insistentemente señalamos una y otra vez. El betún de Baltasar no es si no la visualización de un concepto elitista y anticuado de una tradición, la asistencia a la procesión de San Fermín no es más que la cara del debate sobre los límites de los actos religiosos en las instituciones y la colocación de una ikurriña en el Ayuntamiento el día 6 de julio solo es la constatación de una injusticia que excluye parte de los símbolos de nuestra tierra. En este caso, la forma de elegir quién lanza el txupinazo al comienzo de los Sanfermines es el mejor ejemplo de la necesidad de abordar un debate en profundidad sobre el modelo de fiestas que queremos en Iruñea.

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Hasta ahora, mientras ha gobernado el Régimen, en los últimos 80 años, la forma de comenzar las fiestas ha sido expropiada y sustraída al sentir popular para apropiárselo el propio sistema gobernante. Cuando Juan Etxepare lanzaba esos txupinazos desde la Plaza del Castillo era el propio pueblo quien los lanzaba, no porque esto se hubiese instituido así, si no porque era un ciudadano, trabajador, con el premiso preceptivo, quien, de manera popular y seguramente al principio de forma espontánea, pensó que una buena manera de empezar las fiestas era anunciándolo a base de cohetes. Llegó el 36, llegaron los matarifes y el terror y fusilaron al bueno de Etxepare. Llegó la victoria cunetera de los fascistas e inmediatamente se apropiaron de aquella manera de comenzar las fiestas. Trasladaron aquellos txupinazos populares al Ayuntamiento y decidieron que los lanzaban los cuneteros y conecejales del momento. Es decir, se apropiaron, hurtaron y robaron un acto popular y espontáneo. Con el tiempo incluso decidieron que ese momento servía también para homenajear a sus referencias políticas, como el entonces ministro franquista y fundador del PP, Manuel Fraga Iribarne.

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Con la llegada de los Ayuntamientos elegidos mediante sufragio universal se impuso un formato para elegir a la persona que lanzaba el txupinazo. A partir de entonces, de manera no escrita, se acordó que, si bien la potestad era y es del Alcalde, lo lanzase un concejal o concejala de cada partido en orden de representación y mayorías. A mi entender, entonces, no fue una mala decisión. No fue mala decisión porque, tras 40 años de dictadura fascista, era el reflejo de la decisión y la elección de los representantes de la ciudadanía por parte del mismo pueblo mediante votación. Pero con los años aquello se convirtió, gracias al Régimen, en una manera de seguir excluyendo por razones ideológicas y de utilizar el honor como ataque político y partidista. Por eso UPN decidió entonces, como muestra de su talante democrático, excluir sistemáticamente a los representantes de la Izquierda Abertzale, desde Batasuna a ANV y a la posterior coalición abertzale Bildu. Esa exclusión a parte de la ciudadanía era el fiel reflejo de un modelo de ciudad impuesto por el Régimen en el que se creó la ciudadanía de primera y la ciudadanía de segunda.

En 2015, con la llegada del Cambio a la gestión de muchas instituciones, entre ellas el Ayuntamiento de Iruñea, y con un Alcalde de EH Bildu, se decidió, con buen criterio y a pesar de la premura de tiempo, que, de manera excepcional, lo lanzase alguien propuesto por el propio gobierno municipal. Joseba Asiron decidió que no iba a ser él quién lo lanzase, algo que le honra, pues tras años de Régimen si de algo había ganas era de ver a un Alcalde cercano lanzar el cohete. Y además decidió, junto al resto del gobierno municipal, que lo lanzasen, ex aequo, un representante del Orfeón Pamplonés, en su 150 aniversario, y una descendiente de uno de los miembros de la Peña la Veleta, colectivo que inventó la indumentaria blanca de los Sanfermines y que fue particularmente perseguida tras el golpe militar del 36. Y he dicho que fue de manera excepcional porque el 8º punto del Acuerdo Programático firmado por los socios del gobierno municipal (EH Bildu, Geroa Bai, Aranzadi e Izquierda Ezkerra) se señaló que se pondría en marcha un proceso para que la elección de quien lanzase el txupinazo fuese realizado de una manera popular y participativa.

 

Stitched Panorama
Esta fotazo es de Javier San Felipe Larrea

Fórmulas hay muchas, desde luego, pero desde EH Bildu le hemos dado unas cuantas vueltas para que sea algo justo y participativo. No es la única manera, ni mucho menos, pero sí creemos que es la mejor manera en estos momentos. Esto no quiere decir que con el tiempo no se pueda ir cambiando para mejorarla en ese espíritu de que sea algo popular y participativo. La reflexión ha ido en base a diferentes premisas:

  • Tenía que ser un proceso en donde, de una manera u otra, en un momento u otro, la ciudadanía de Iruñea pudiese tomar parte. Y creo que la propuesta es lo más transparente en ese aspecto. Por un lado cualquier persona empadronada en la ciudad puede proponer, mediante el Registro, a la Mesa de los Sanfermines, en donde está representada la sociedad iruindarra con proyección en la organización de las fiestas, la persona o colectivo que crea más conveniente para lanzar el txupinazo. Es decir, cualquiera puede proponer.
  • La Mesa deberá elegir, mediante votación y por mayoría cualificada, de tres a cinco propuestas para elegir quién lanza el cohete. Tras un contraste con las personas y colectivos propuestos se hará pública la lista y se pondrá en marcha un proceso de votación para que la ciudadanía de Iruñea decida quién es la opción elegida. La votación se podrá hacer por medio de Internet, mediante un sistema adecuado y regulador y de manera presencial, un día, en diferentes espacios en todos los barrios. Es decir, cualquier persona podrá votar para elegir al lanzador o lanzadora.
  • Para que la Mesa pueda elegir una terna se hará en base a unas condiciones. No podrán elegirse opciones que sean partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales ni confesiones religiosas. Aparte de esto se asegurará la paridad de género a la hora de elegir a la persona que lo lance. Un año una mujer, otro un hombre.
  • Quien ostente la Alcaldía, como potestad suya que es, ratificará la decisión del pueblo. Como no puede ser de otra manera.

Es, para nosotras y nosotros, el mejor sistema en estos momentos, con una Mesa de transición y con un debate sobre el modelo festivo todavía por hacer. Más allá de que se pueda ir mejorando, creemos que es una propuesta que contará con el respaldo del gobierno municipal del cambio, con la mayoría social y que tiene muy pocos argumentos razonables a su contra para no asumirla. A no ser que, como el Régimen, se piense que el txupinazo debe seguir siendo un privilegio de unos pocos que, en su día, sustrajeron el acto al propio pueblo.