recuperando a Eladio

Hoy, 16 de septiembre de 2017, por fin se empieza a saldar una deuda con Eladio Zilbeti, co-fundador de Osasuna, que parece ser fue quien le puso el nombre euskaldun al club, militante de ANV y fusilado en el frío invierno de 1937, seis meses después de que los fascistas diesen el golpe militar a la República. Todo el honor y la memoria para ti, Eladio.

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Han tenido que pasar 80 años para que la sociedad empiece a recuperar su memoria de manera oficial. Hace unos años afortunadamente hubo quien empezó a rescatarla mediante artículos, como el periodista Ivan Giménez. Sea como fuere, seguidores del club rojillo, englobados en Sadar Bizirik, pidieron a la junta osasunista que solicitara al Ayuntamiento que pusiese el nombre de Eladio Cilveti Azparren a una de las calles que rodean el estadio del Sadar, concretamente a la que da a las oficinas del club y que hasta hoy tenía como nombre la continuación de la calle que le da la vuelta, la calle Ana de Velasco. Dicho y hecho. El alcalde, de quien depende las competencias para nombrar calles, elevó a la Junta de Gobierno la propuesta osasunista y esta fue aprobada hace dos semanas.

Zilbeti, uno de los fundadores de Osasuna allá por noviembre de 1920 y quien dicen que le puso el nombre, el único de los grandes clubs vascos que lleva el nombre en euskera, era también militante de Acción Nacionalista Vasca (ANV). Por ese motivo fue fusilado, asesinado, no en el impulso de los primeros días tras el golpe militar impulsado desde Iruñea por el general Mola, si no seis meses después, en Etxauri, junto a decenas de compañeros por las libertades. Seguramente, entre los fusilados junto a Zilbeti, se encontrarían militantes republicanos, socialistas, abuelos de aquéllos otros socialistas que impulsaron, junto al PP en el que hay muchos nietos de los que fusilaban, la ilegalización de ANV en su desesperada guerra contra el independentismo vasco. Esa es la desgracia de esos nietos. Otros nietos pueden tener la cabeza bien alta, con orgullo y desde luego con más coherencia que ellos.

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Es momento de agradecer, de seguir agradeciendo, el inmenso trabajo que han realizado y realizan las asociaciones memorialistas, algunos periodistas comprometidos y en este caso concretamente a todos esos seguidores rojillos que se han empeñado en recuperar la memoria, en este caso, de Osasuna. Otro día será momento de hablar de las vergüenzas del Régimen con este club al que intentaron, sin éxito, sumar a su chiringuito.

Hoy a las diez de la mañana, cuando el alcalde de Iruñea, joseba Asiron, descubra la placa con el nombre de la calle de Eladio Zilbeti, la que da a la entrada a las oficinas del club, sonará el himno de Osasuna en el corazón de muchas y muchos y en la memoria de aquellos que ya no están. Por ellos y por ellas. Gora Osasuna!!!

pancartas, historias, dignidad

Image by Mitch Rosen

Mediodía dominical, extraña hora para un partido de fútbol, impuesta por los cheques bancarios, que son los que mueven el negocio, pues de eso se trata. En un lado del campo, una pancarta vuelve a gritar hastiada que no aceptamos agresiones sexistas, machistas, que las mujeres no son corderos que se llevan al matadero de una sociedad cada vez más igualitaria pero que se sustenta, todavía, en un modelo donde los hombres y sus valores son quienes marcan el ritmo. La inscripción recuerda la historia vivida esta pasada semana, en la que el cuerpo de una mujer asesinada, otra, otro nombre, Blanca Esther, fue rescatado de las frías aguas de ese río que nos da vida y en esta ocasión nos devolvió muerte. Nuestro hartazgo grita en letras mayúsculas que ya vale. Al otro lado otra pancarta jalea altanera el mote de un individuo, a cuya madre compadezco, protagonista de un vídeo casero donde su pretendida hombría la declaraba, con ayuda de otros cuatro, violando, forzando y agrediendo a una mujer. Ese macho, más animal que persona, era objeto de la solidaridad de una pancarta que, impunemente, se mantuvo a la vista de todo el estadio durante dos horas. Los esbirros de la Pilatos del momento, se dedicaron a retirar una pancarta que, dentro de la legalidad, exponía un antiguo símbolo de esta tierra. Un antiguo sello de la soberanía navarra les molesta infinitamente más que un cartel jaleando a un supuesto violador. El asco, repugnancia, hartura, náusea y arcada de esta sociedad que se ha puesto en pie frente a los machos, salió, con la dignidad de un mensaje, con la claridad de un alcalde y muchas otras personas, que se pusieron en primera fila volviendo a gritar “vale ya, aski da, no a las agresiones sexistas, eraso sexistarik ez”. Es el grito de una sociedad que tiene la esperanza de ver a la mujer tomando las riendas para crear un mundo más justo, solidario e igualitario. Esa es mi esperanza. El partido sigue. Podemos pasar de ser espectadores, a jugarlo.

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Pues nada, la gripe parece que ha llegado por fin a casa con todo lo que eso conlleva. Fiebre, toses, dolor de cabeza y un cuerpo como si me hubiese pasado una manada de toros en Santo Domingo. Así que como no tengo muchas ganas de escribir voy a copiar una carta que a finales de enero escribió el jugador de futbol David Babunski. Ya sabéis que no soy futbolero, pero esta carta me ha parecido la de un tío con los pies en la tierra y consciente de lo mucho que puede hacer en esta vida gracias a su privilegiada posición que esta sociedad da a los futbolistas. 21 años y una reflexión que ojalá la tuvieran más personas. Mi reconocimiento Babunski.

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“Siempre reflexiono sobre las experiencias que vivo. Y sin duda alguna, la experiencia de completar un ciclo de más de diez años en el Fútbol Club Barcelona es digna de ser reflexionada.

Mis seres más cercanos conocen las razones de mi gran pasión por la escritura. Una de las principales, es que a diferencia del rectángulo verde del terreno de juego, sobre el rectángulo blanco de una hoja, siento que no tengo límites algunos, excepto aquellos que yo mismo decida imponerme. Aquí mi alma puede expresarse incondicionalmente.

No tengo 90 minutos en los que comprimir mis intenciones. No tengo árbitros que juzguen de correctos o incorrectos mis actos, ni una posición fijada en el territorio desde la cual, restringido, deba cumplir mis funciones y llevar a cabo los objetivos planteados. No tengo órdenes que me indiquen como o por donde tengo que desplazarme. No tengo tácticas específicas, ni reglas, ni ruidos, ni miedos a fallar, ni dependencias externas, ni cientos de ojos a los que satisfacer. Estoy solo conmigo mismo, con los pros y los contras que eso conlleva, disfrutando del verdadero sabor de la libertad.

Respecto a los numerosos mensajes de connotación dramática que he recibido, desearía remarcar firmemente que salir del Barça no es ningún drama, ni lástima, ni pena, ni fracaso alguno, ni la más diminuta causa de tristeza. Salir por obligación de tu país, tener que abandonar tu hogar y tu familia por la constante amenaza de bombas, llamas y disparos…eso si que es terrible. La pobreza, la hambruna, la destrucción medioambiental: Todo eso si es un terrible fracaso colectivo de TODOS nosotros. Una triste tragedia humana que da lástima, pena, y además carece de nuestra empatía.

Recuerdo mi llegada al Barça hace más de una década. Lo primero que tuve que hacer era cortarme la melena que con 12 años llevaba colgando hasta la mitad de mi espalda. Mantuve el cabello largo durante toda mi infancia; era algo que me caracterizaba. Pero el requerimiento del club era tan serio que hasta que no lo cumpliese, no jugaría.

Yo no entendía nada. ¿Qué tenía que ver mi pelo con el fútbol? Entonces me explicaron que aquí no querían que los jugadores, sobretodo los más pequeños, llamásemos la atención por nada más que no fuera nuestro fútbol. No querían que los niños destacásemos por encima de los demás por lucimientos extra-deportivos. Tampoco estaba permitido llevar pendientes, piercings, tatuajes, peinados largos, teñidos o llamativos…

En definitiva, el conjunto de excepcionales profesionales que estaban a nuestro servicio, además de enseñarnos a jugar a fútbol probablemente de la mejor manera que existe en el planeta, también nos enseñaban a huir de la farándula materialística y a ser buenas personas; educadas y honradas. Nos ayudaban a cultivar valores como la humildad, el respeto, la cortesía, la solidaridad, la unión, el compañerismo, la generosidad… Y sobre aquellos comportamientos de jugadores que se desviaban de ésta trayectoria, se ejercía una ejemplar criterio de re-orientación educacional.

Desde un primer instante y hasta el último día, me he ido desarrollando en el Barça bajo el entendimiento de que para llevar éste escudo con orgullo y honradez, más allá de cumplir con una serie de exigentes requisitos futbolísticos, también implica representar un conjunto de valores humanos, alinearse con un noble código de comportamiento y defender una manera determinada y única de hacer las cosas:

Esa filosofía tan especial con la que se ha construido ésta entidad y que tantos éxitos ha traído a todos los niveles a lo largo de su historia.

Me marcho con la alegría de saber que mi fútbol ha sido etiquetado de “ADN Barça”, y mi persona reconocida como ejemplo de los valores que integra y fomenta la Masía. Siempre he intentado mantenerlos presentes en mi conducta aún cuando sentía que ya no se les prestaba tanta atención ni se invertían tantos esfuerzos en potenciarla.

En diez años he podido experimentar cambios desde dentro del club. Para mi nunca será fracaso que cualquier equipo del Barça no gane un partido o no conquiste un titulo, pues eso forma parte de la naturaleza cíclica de ésta vida-unas veces ganas y otras pierdes- aún que el Barça sigue siendo el Club que más victorias y conquistas lleva regalándonos del mundo en los últimos años y sin duda lo seguirá haciendo en el futuro.

Pero que desde fuera se haya cuestionado su esencia, que se haya puesto en duda esa filosofía, debilitando la creencia en los valores que el Barça encarna, eso si me ha dolido. Supongo que no será por casualidad. En ésta sociedad la seducción del resultadismo inmediato es muy tentadora y cada vez atrapa a más gente en su trampa. Y el no conseguir resultados inmediatos a menudo nos conduce a una desesperación que acaba cegándonos y obligándonos a cambiar nuestras formas, dejando muchas veces en un segundo plano nuestros valores y principios esenciales.

En el mundo del fútbol éstos mecanismos se desarrollan velozmente y las esencias se encuentran en peligro de extinción. Quiero pensar que el Barça nunca ha caído en esas trampas, y en el que caso de que lo haya hecho, que rápidamente recupere la esencia, que no la pierda nunca de vista, que siga invirtiendo grandes esfuerzos en protegerla, alimentarla y fortalecerla, no solo con vídeos o imágenes y desde la superficialidad del marketing, sino en la verdadera práctica cotidiana con todos los jugadores y miembros del club, como muchos hemos experimentado formando parte de él.

Para los más pequeños y jóvenes…

En alguno momento todos nos volvemos víctimas de la rutina y caemos presos en la normalización del lugar en el que nos encontramos día tras día. Pero de vez en cuando, alzad vuestra mirada desde cualquier parte de la Ciudad Deportiva y clavarla durante unos segundos sobre el escudo que se alza en el cielo de Sant Joan Despí: recordad donde estáis, lo privilegiados que sois y lo que significa estar en el Barça.

Aprovechad ésta privilegiada posición, no para aumentar vuestros seguidores en instagram y twitter, para comprar y lucir coches espectaculares, comer gratis en restaurantes y presumir de la glorificación que ésta sociedad os concederá. Sino para acumular experiencias únicas, mejorar como futbolistas y sobretodo crecer como personas aprendiendo de los valores que aquí se enseñan.

Ésta sociedad os tratará de forma diferente solo por que lleváis éste escudo en el pecho. Intentar pensar qué es lo que podéis regalar vosotros a la sociedad. Porque dar patadas a un balón no es razón suficiente por la que debamos ser tratados de manera más especial que el resto de ciudadanos, pero tal vez por ser personas de grandes valores sí. Y en el Barça éstos valores que podéis extender sobre todas las otras áreas de la vida, se enseñan. Al menos a mi me los enseñaron.

Para las chicas…

No calléis y luchad por la completa igualdad de todo tipo de recursos, tratos, y atención que recibe el sector masculino. Tenéis mi eterno apoyo! El fútbol tiene poder para equilibrar la balanza entre hombres y mujeres en la sociedad.

Para los Grandes…

Gracias por ser los mejores, por tratarme como a uno más cada vez que subía a entrenar con vosotros, por disolver y extender año tras año nuestra concepción de los límites en el fútbol. Vuestra capacidad de influencia es incalculable. Con muy poco podéis conmover e inspirar a millones de personas. Ese gran poder puede ser utilizado para generar inmensos impactos tanto negativos como positivos en el mundo. Por eso os animo a tomar conciencia y responsabilidad de él. Os invito a bajar a las trincheras a veces, a participar en los aspectos sociales y sensibilizaros con nuestra humanidad. Hay millones de niños (la generación del futuro, con la que vuestros hijos crecerán) que seguirán vuestro ejemplo. Es triste que los futbolistas seamos los héroes de la sociedad, pero es la realidad. ¿Qué haremos al respecto?

El resultado final del cocktail de emociones, pensamientos y recuerdos que ha desatado éste suceso en mi interior, es un repleto y profundo sentimiento de gratitud: Hacia el Club, hacia todas las personas que he conocido en él, y hacia la Vida. Salgo feliz e inmortalizado en busca de nuevos caminos, retos, experiencias, conocimientos, propósitos!

Infinita Gratitud a todas las personas encargadas de cuidar nuestros terrenos de juego, las que se encargan de mantener limpias nuestros vestuarios e instalaciones y a las de seguridad, que a veces parece que pasan desapercibidos como si fueran fantasmas. Son imprescindibles!

Infinita gratitud a todos los compañeros, entrenadores, físios, médicos, utilleros que he tenido desde Infantil B hasta mi tercer año en el filial. Os considero a todos vosotros maestros espirituales, pues de cada uno me he llevado una enseñanza de vida.

Esto no es una carta de despedida. Pues en un futuro, si no es como jugador será de la forma que sea, el Barça y yo volveremos a trabajar juntos en el objetivo de construir un mundo mejor a través del Fútbol!

Visca el Barça. Visca Catalunya”.

¡libertad de expresión en el Sadar!

Más de uno y de una se sorprenderá al ver de qué va la entrada de este lunes y es que quien me conoce sabe que paso olímpicamente del fútbol. No voy a mentir. Me da un asco infinito toda la mierda que hay alrededor del fútbol profesional, pero como soy de los pocos que pienso eso pues me quedo yo con ese asco y punto. Y tragarme me he tragado unos cuantos partidos de fútbol. A mi hermano Lalas le he seguido desde txiki en muchos de sus partidos y reconozco que en más de una ocasión lo pasé en grande viendo a esos equipos del Pamplona y Amaya peleando, luchando, divirtiéndose, ganando, perdiendo, haciendo mala hostia. Disfruté más de una vez con esos partidos tan bonitos. En el Sadar, que he estado también más de una vez, también he llegado a disfrutar, pero sobre todo me quedaba acojonado con lo que oía y veía, con actitudes que están en las antípodas de mi pensamiento. Pero reconozco que si algo había que me maravillase era la afición de Osasuna, esa afición que no descansa de animar, de apoyar a su equipo incluso cuando está todo perdido. Y mira por dónde, casi siempre me volvía a mirar al mismo lugar, porque casi siempre los gritos de apoyo venían del mismo lado, de la zona Sur del estadio.

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Pese a no entender algunas cosas, en esa zona del Sadar he visto también expresiones en contra del machismo y heteropatriarcado, a favor de la repatriación de los prisioneros y prisioneras vascas, contra los tejemanejes de la LFP, a favor del cambio y en apoyo a trabajadores y trabajadoras cuyos puestos de trabajo peligran. Como ayer domingo, que con una pancarta apoyaron a la plantilla de ZF-TRW, pero que debía molestar, porque fue retirada por los guardias de seguridad. Guardias cuya principal misión debe ser joder al personal… de la zona sur. Ayer hubo personas que entraron incluso 15 minutos después de empezar el partido gracias a que los seguratas se empeñaron en cachear hasta el alma a todo kiski. A propósito, ¿esos cacheos a menores son legales? Quiero decir, ¿es normal que chavales y chavalas de doce años tengan que ser sometidos a semejantes registros e inspecciones? Si alguien me dice que eso es  normal, apaga y vámonos. Tampoco es normal que dentro del estadio estén todos esos policías armados para que nadie escape de los cacheos. Ni es normal la persecución de símbolos de este Pueblo. Porque se trata ni más ni menos que de eso, de una persecución política. Si esta gente en vez de llevar arranos, ikurriñas, banderas de Nafarroa (sin corona, date por jodido, o con la leyenda independentzia, ya la has cagao), llevase solo la bufanda y el gorro oficial del club, con los que ganan sus buenos dineros, sin ningún otro símbolo más, la cosa sería diferente. Si esta gente no hubiese gritado en su día Barcina kanpora, no estaríamos hablando de esto.

La cuestión es si el club va a seguir permitiendo que una parte de la afición siga siendo perseguida de esta manera. Porque si es así puede que tengan que contratar a alguien para que anime. Ayer la gente de Indar Gorri no estuvo en el campo y por lo que cuentan aquello parecía un cementerio. Con la libertad de expresión no se acaba a través de multas, cacheos ni detenciones, como la de ayer a un chaval por llevar el símbolo de un antiguo rey navarro. Ni tampoco persiguiendo solo a los que te molestan con sus gritos, mientras miras a otro lado en otro campo.

Pues eso, ¡libertad de expresión para todo el mundo! ¡Y gora Osasuna!!!! ¡Aupa rojillos!

no perdáis el tiempo

Si no sois los responsables de comunicación de algún colectivo, organización, plataforma, dinámica o de cualquier movida, no perdáis el tiempo leyendo la bazofia que todos los días se encargan de soltarnos, con un objetivo muy claro, los voceros del Régimen, Establishment, Casta o como queráis llamarlo. Si seguís este consejo, seguro que viviréis mucho más felices. Solo por eso merece la pena seguirlo.

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Hace tiempo que dejé de ver la televisión. Alguna vez que se me ha ocurrido decir esto ha habido quien me ha llamado snob, rarito o incluso altivo. Las más de las veces la gente se queda callando y en muy contadas ocasiones ha habido quien me ha dicho que muy bien, que era una buena elección. La verdad es que cualquiera tiene el derecho a emplear su tiempo como quiera, pero de verdad, si hiciésemos un mínimo análisis de lo que en realidad hago, seguramente buscaríamos mejores cosas que hacer en ese tiempo. Porque las personas con un mínimo de pensamiento crítico somos conscientes, y esto es lo bueno, que somos conscientes, que la mayoría de programas, emisiones, series de la televisión, programas de radio matinales y vespertinos, y qué decir de los nocturnos, así como periódicos y articulistas, pasando por las páginas web del momento, tienen el principal objetivo de defender los intereses del Establishment. Del Sistema. Así de claro.

Con todos esos medios la Casta consigue, algunas veces de manera sibilina y otras sin ningún tipo de disimulo, que la sociedad en general haga naturales situaciones que, de ninguna de las maneras, son naturales. Si constantemente nos dicen que una mujer ha sido hallada muerta tras una pelea de pareja, dejaremos de pensar que esa mujer ha sido asesinada como consecuencia de un sistema patriarcal y machista. Si todos los días nos dicen que miles de personas llegan a Europa para escapar de la situación que viven en sus países, no nos dará por reflexionar sobre qué responsabilidad tienen en todo eso los países de la Unión Europea. Si en el Estado español les machacan todos los días con la canción de lo malos que somos vascos y catalanes (las vascas y catalanas aparte de eso son feas y guarras), no tendrán tiempo para pensar en y movilizarse contra los constantes recortes impuestos desde la Troika. Y así constantemente. Añádele a eso un mucho de fútbol, una adoración desmedida a la belleza física y a la juventud perenne, un poco de cine y series comerciales, un mensaje omnipresente para que compremos de todo y unos cuantos personajes de la farándula del famoseo y el resto está hecho.

A mi también me gusta ver de vez en cuando alguna serie americana y ver cine comercial, caigo más veces de lo que me gustaría en el consumismo, etc., pero creo que una de las mejores cosas que tenemos oportunidad de hacer ahora es elegir el cuándo lo hago. Por eso las series las veo cuando quiero, no cuando me las ponen; leo los periódicos con criterio (y está claro que me la meten muchas veces sin darme cuenta) y escucho programas de radio mediante pod-casts, blogs que yo elijo y poco más. Para mantenerme (des)informado leo todas las mañanas los periódicos la sección de Iruñea y algo de Nafarroa. Pero lo que nunca puede pasarnos es que las noticias que lea ahí condicionen, de alguna u otra manera, mi propio plan, mis prioridades y mi estrategia para llevarlas a cabo. Por eso el Diario de Navarra lo leo con guantes, para no ensuciarme y el navarra.com ni lo huelo (y tufo tiene para rato). Por eso en Twitter no sigo a ningún trol y si se empeñan en incordiar los bloqueo directamente.

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No se si con esto tendré un pensamiento más crítico, pero os aseguro que vivo mucho más tranquilo, seguramente más feliz, y sobre todo con más tiempo para dedicarme a las pequeñas cosas que me gustan, como pasear con el aita, leer un buen libro, darme una vuelta en bici, echarme un vino con mi familia, reírme con mis amigos y amigas, a veces llorar con ellos, enamorarme, desenamorarme, escuchar música y emocionarme porque en julio seré tío. Ese es el espacio que le gano a mi tiempo dejando de consumir basura.

P.D. Contradicciones tengo y muchas y son parte de esa constante batalla por decidir.

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Una tarde de fútbol puede dar también para quedarse maravillado con un equipo de jugadores de Ghana disputando un partido en un parque de Chicago… sin contratos millonarios, sin necesidades de subir o mantenerse en ningún sitio, sin una equipación de estrella, sin marcas deportivas, sin bebidas isotónicas, sin tener que mantener el “buen nombre”… A veces un video de estos te hace ver el lado bueno de las cosas, incluso del fútbol. Y si encima está aliñado con una música como Claire de Lune de Debussy casi como que no necesitas goles.