un paso sincero

Cuando Joseba Asiron fue elegido alcalde de Iruñea, en sus primeras palabras, tras agradecer el esfuerzo de miles de personas que con movimientos y luchas en la calle habían logrado ese hito y después de dejar claro que pretendía ser un alcalde para todas y todos, hizo una especial mención a las víctimas de la violencia en nuestra ciudad. Sus palabras fueron, “Realizaré un especial esfuerzo en relación con todas las víctimas y con su derecho a la memoria, a la justicia y a la reparación” y después finalizó haciendo suya la leyenda que preside la entrada principal de la casa consistorial, “La puerta está abierta a todos pero sobre todo el corazón”. No era, ni mucho menos, una pose.

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En estos dos años y medio de gobierno municipal del cambio ha habido amplia muestra de ello. El recorrido realizado por el ayuntamiento en relación a la memoria histórica y recuperación de la memoria de todas las víctimas producidas por el golpe de estado fascista y los años de la dictadura, ha sido ejemplar. Iruñea se ha puesto a la vanguardia de las ciudades en ese trabajo necesario del fomento e impulso de la convivencia. A través de un convenio con un equipo de trabajo formado por investigadores de la UPNA, abrió la oficina de la memoria, que se encargó de recoger los testimonios de las personas y familias de personas represialiadas por el franquismo y con una buena muestra de esos testimonios se llevó el caso a los tribunales interponiendo una querella. Iruñea ha liderado el grupo de ciudades del Estado que están trabajando en torno a la memoria histórica y la presentación de querellas criminales. El lunes mismo, el alcalde Asiron dará traspaso de ese protagonismo a la ciudad de Barcelona en un acto que contará con la presencia de otros alcaldes y alcaldesas. Durante este tiempo se han hecho homenajes a los concejales y funcionarios municipales asesinados durante el golpe fascista, se ha participado en los actos que año tras año se celebran en la Vuelta del Castillo el 14 de abril, se ha puesto el nuevo nombre a la Plaza de la Libertad, se han exhumado los restos de generales franquistas de la cripta del edificio dedicado a la memoria de las personas que llevaron a cabo el sangriento golpe militar de 1936, y en los últimos días se ha conocido que en las próximas semanas se pondrá en marcha el proceso de reflexión sobre el futuro del edificio que albergó los restos de los generales fascistas genocidas, Mola y Sanjurjo.

En cuanto a la memoria más reciente, se ha participado, por primera vez de manera oficial, en el acto en memoria de Germán Rodríguez que se celebra delante de su monolito cada 8 de julio, en el acto que recuerda a José Luis Cano y en el acto que año tras año sus vecinas y vecinos dedican a Ángel Berrueta, panadero de Donibane muerto por un policía español. Se ha reunido, también, de manera discreta, con otras víctimas y el Ayuntamiento se ha posicionado por primera vez contra la política de dispersión. De la misma manera se ha participado en el acto en recuerdo del concejal Tomás Caballero. Así mismo ha acogido la celebración de una jornada organizada por el Foro Social por la Paz, sobre la implicación delos ayuntamientos en la reconciliación. Son pasos necesarios que había que ir dando y que no son si no el comienzo de una amplia dinámica en favor de la convivencia y por el reconocimiento y reparación de todas las víctimas por causa de la violencia en nuestra ciudad.

PRESENTACIÓN DE CONCLUSIONES DEL IV FORO SOCIAL EN PAMPLONA

Siguiendo este camino, ayer se dio un nuevo paso. En cumplimiento con el mandato del pleno, que hizo suya la petición del Gobierno de Navarra, ayer fueron colocadas dos placas en recuerdo a dos víctimas de ETA. Tras un trabajo silencioso y discreto, alejado de los micrófonos y cámaras, después de haber estado con las familias (el alcalde personalmente) y recibido su permiso, Alfredo Aguirre y Ángel Postigo tienen ya placas en su memoria. Otra familia con la que se estuvo declinó la oferta por razones “políticas” y una cuarta decidió por razones personales no dar el consentimiento. Una quinta familia no quiso hablar con el alcalde.

Más allá de la colocación de unas placas y de la inscripción que aparezca en ellas (el nombre, la fecha y la leyenda “víctima de ETA”, en euskera y castellano), la cuestión es que, por primera vez, de manera individual, dos víctimas han recibido su reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Iruñea. Es el comienzo de un recorrido que nos llevará, que nos tiene que llevar, al reconocimiento del resto de víctimas de ETA, así como del reconocimiento de las víctimas de fuerzas policiales, parapoliciales, de la política de dispersión y de la motivación política.

Este comienzo ha sido realizado de manera impecable, discreta y con grandes dosis de humanidad, como no puede ser de otra manera. Creo sinceramente que ese es el camino que tenemos que seguir recorriendo. Lo dijo ayer Joseba Asiron: “si no es por nosotras y nosotros, por lo menos por nuestras hijas e hijos”.

Salesianos: Una llamada a la cordura

Por su interés, paso a publicar en el blog el artículo de opinión que el alcalde de Iruñea, Joseba Asiron Saez, ha escrito en torno al terrible proyecto del PSIS de Salesianos. Un artículo que por su claridad e interés recojo.

“La casa no oculta al hombre, sino que lo muestra”. Con esta frase de F.J. Sáenz de Oiza comencé, hace ya muchos años, mi tesis doctoral. Y la reflejé allí porque consideraba que tras ella se esconde una gran verdad, que los edificios que habitamos dicen mucho sobre nosotros y sobre el tipo de sociedad en que vivimos. De este modo, la ciudad se muestra como una suerte de agregado de decisiones, acertadas a menudo, y seguramente equivocadas en otros muchos casos. La Iruñea actual, con su generoso pulmón de zonas verdes, su tripartito casco antiguo, modesto y lleno de sabor, sus ensanches y sus barrios periféricos, muchas veces mal dotados y planificados, es el resultado de aquellas decisiones que tomaron quienes nos precedieron. Esa es la Pamplona que día a día vivimos, gozamos, sufrimos y, en definitiva, amamos.


El denominado PSIS de Salesianos se concibió para favorecer la construcción de un nuevo colegio para dicha congregación, y hacerlo además fuera de Pamplona. Así de claro. Y ello conllevaba buscar el máximo aprovechamiento económico posible, que en el caso del proyecto vigente se plasmaba en un conjunto de desmesuradas torres, alguna de las cuales alcanzaría los 18 pisos de alto. Un proyecto de la pasada legislatura, impulsado y diseñado por UPN, que se enmarcaba en un rosario de PSIS como los de Donapea, Maristas o Etxabakoitz, y que tenían el factor común de que secuestraban las competencias municipales en materia de urbanismo, favoreciendo intereses frecuentemente privados.

El Ayuntamiento de Pamplona no tiene instrumentos legales para parar el PSIS, que por definición es un planeamiento de incidencia supramunicipal. Más bien al contrario, el consistorio está obligado a otorgar licencia en cuanto se den las condiciones legales para ello, so pena de incurrir en prevaricación. Así las cosas, quien gestiona el PSIS es el Gobierno de Navarra, mientras que el otro agente implicado es la propia congregación Salesiana. Son ellos quienes tienen competencia para paralizarlo y/o modificarlo.

Los Salesianos llegaron a Pamplona en 1920, gracias al impulso de Antonio Aróstegui, que quiso así promocionar la formación profesional en Navarra, siguiendo modelos que había conocido en Argentina. Desde entonces, generaciones de profesionales se diplomaron en el centro de la calle Aralar, constituyendo un motor de desarrollo para toda Navarra. Así las cosas, es una auténtica pena que, tras 90 años de servicios, los Salesianos que tanto han dado y tanto han recibido de esta ciudad, se marchen dejando tras de sí el fenomenal “portazo” que supone un conjunto de torres desmesuradas y agresivas con el entorno.


El Segundo Ensanche de Pamplona fue diseñado por Serapio Esparza, siguiendo de forma un tanto retardataria los criterios empleados por Ildefonso Cerdá en el ensanche de Barcelona. Incorporaba la misma trama ortogonal igualitarista, con su “gran vía” (la avenida de Carlos III), y hasta su propia “diagonal” (la avenida de Baja Navarra). Y hay que reconocer que el arquitecto y quienes posteriormente desarrollaron el plan consiguieron crear un entorno con una doble virtud, el de ser diverso en lo social, pero homogéneo en lo estructural. Además, las jerarquías en ubicación y en altura, perfectamente reflexionadas, se reservaban para lo religioso (por ejemplo las iglesias de de San Ignacio o San Francisco Javier), lo político (Palacio de Navarra) o incluso lo simbólico (la actual Plaza de la Libertad). En este sentido, cabe decir que el proyecto aprobado para Salesianos transgrede la filosofía del Ensanche. Que no respeta ni su trama ni su volumetría, puesto que eleva nueve torres por encima del entorno construido, una suerte de “pequeña Manhattan” que desborda el perfil del limes arbolado de la ciudad y rompe la línea de cielo de Pamplona, allí donde hasta ahora mandaba la muralla y la Catedral. Y es que, si el proyecto se ejecuta en su actual forma, quien suba por la cuesta de Beloso y mire hacia su derecha no verá enseñorearse el perfil predominante de sus torres barrocas, que quedarán empequeñecidas y ninguneadas por los bloques de cemento.

En el entorno de este mismo debate se ha dicho ya, y con muchísima razón, que la calidad de un edificio no depende en modo alguno de su altura. Hay edificios altos bellísimos, al igual que existen otros de desarrollo horizontal que son auténticos bodrios. Pero lo que parece incuestionable es que levantar nueve torres de hasta 18 plantas, aplastando a los edificios del entorno e impactando sobre el skyline de la ciudad justo allí donde su antiquísima muralla y su catedral son visibles, es un auténtico despropósito. Hay quien en días pasados ha dicho que muchas veces en la historia de la arquitectura se han construido edificios hermosos en entornos con los cuáles no armonizaban, y se ponía como ejemplo el Centro Pompidou y el museo Guggenheim. Y hay que reconocer la comparación fue comedida, puesto que con la misma línea argumental podía haberse remontado al Taj Mahal, al campanile de Pisa o a la torre Eiffel. Sin entrar a juzgar la calidad intrínseca de los bloques de viviendas proyectados para Salesianos, el verdadero debate radica en pensar si su resultado final se acercará más al centro Pompidou, o si más bien abundará en errores viejos cometidos en esta misma ciudad. Por ejemplo en nuestro recoleto paseo de Sarasate.


Se ha dicho que la muralla es el elemento más importante de la realidad física y simbólica en las ciudades preindustriales. Y es que, más allá de su funcionalidad defensiva, las murallas marcaban un límite físico, un ámbito seguro y conocido, libre de los peligros de la terra nullius exterior, un marco propio para las relaciones humanas y un entorno de solidaridad colectiva. Constituían una eficaz barrera profiláctica contra epidemias y pestes, y eran percibidas, en suma, como el contenedor de un ámbito legal, impositivo y moral. Por ello es tan importante que, allí donde se han conservado, las ciudades integren sus murallas, las respeten y las potencien. Y precisamente en ese empeño se encuentra el gobierno municipal de Iruñea, que en estrecha relación con algunas ciudades amuralladas del entorno, como Bayona, Jaca y Hondarribia, desarrolla proyectos comunes en el terreno turístico y cultural. Y no se nos escapa que, aunque en defensa de este proyecto hay quien ha dicho que las altísimas torres tienen el beneficio de liberar espacio público en su base, no es este ni mucho menos su objetivo primordial. Más bien nos inclinamos a compartir, con Jehel y Racinet (1996), la creencia de que este tipo de ruptura con el entorno, que a lo largo de los tiempos ha tomado muy diferentes formas, lo único que denota es “la voluntad de distinguirse”, cuando no de reafirmar determinados egos. Era así en la Edad Media, y sigue siéndolo, salvando las distancias, a día de hoy.

Séneca dijo que la ciudad se construye en una era, y se destruye en una hora. Quizá el filósofo exageró un tanto, al menos en los plazos. Lo que sí es cierto es que la Pamplona del futuro será, en buena medida al menos, el resultado de nuestros actuales proyectos, y es ahí donde tenemos una responsabilidad insoslayable. Nos equivocamos si pensamos que somos los dueños de esta ciudad, tan solo somos los depositarios de ella, porque pertenece también a quienes nos precedieron y a quienes algún día nos sucederán. Por todo ello, si bien es cierto que ser alcalde de Iruñea es de lo más hermoso que puede ocurrirle a un pamplonés, no es menos cierto que ello entraña servidumbres, y una gran responsabilidad. Y en este momento la obligación moral de quien esto escribe es hacer una llamada a la cordura, al buen juicio y al diálogo entre las partes. Porque estoy persuadido de que aún estamos a tiempo.

Joseba Asiron Saez

Alcalde de Pamplona/ Iruñeko alkatea.

filtraciones y agresiones sexistas

Este artículo de opinión, en nombre de EH Bildu Iruñea, lo firmo junto a Eva Aranguren, Ana Barrena e Iban Maia.

Asistimos en los últimos días con estupor al tratamiento que se está dando en algunos medios concretos de la información en torno a la violación que una mujer sufrió a manos de cinco hombres en el inicio de los pasados Sanfermines.

La rápida denuncia de la chica y la diligente actuación de la Policía Municipal y Foral permitió la detención de los cinco presuntos autores al cabo de pocas horas de producirse los hechos. Desde el principio comenzaron las filtraciones sobre la identidad de los detenidos y los hechos acaecidos. Pero en estos últimos días estamos asistiendo a la filtración de unos detalles de la violación de un sesgo claramente morboso, que no respeta la dignidad e integridad de la víctima y que de ninguna manera podemos aceptar como justificable ni aceptable en el marco de una investigación de esta naturaleza.

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El hecho de que se filtren al detalle hechos de un delito investigado bajo secreto de sumario no es algo novedoso en un sistema judicial que está plagado de redes clientelistas, pero eso no es óbice para que asistamos impasibles a este circo y a la vulneración de los derechos y el bienestar de la víctima, en este caso. Desde EH Bildu nos preguntamos quién, cómo, por qué y a cambio de qué filtra todos estos detalles escabrosos a un medio de comunicación concreto. Es necesario desmantelar estas redes que van en perjuicio de una justicia equitativa y justa para toda la ciudadanía, desenmascarar a los malos profesionales policiales y denunciar a profesionales del derecho y periodistas sin escrúpulos que hacen de ello exclusivas. También es necesario denunciar a quienes se hacen eco desde otros medios de todos estos detalles innecesarios.

No es casualidad que esa filtración se haya hecho a un medio que desde su origen forma parte de las cloacas de la derecha navarra. Un medio que ha sido impulsado y es sostenido por la derecha navarra a raíz de su desalojo del Ayuntamiento de Iruñea, Gobierno de Navarra y resto de ayuntamientos y mancomunidades de Nafarroa. Un medio que, en multitud de ocasiones, ha funcionado como “punta de lanza” de las posiciones más radicales de la derecha, su periódico oficial y sus representantes institucionales en el Ayuntamiento de Iruñea, y en el Parlamento navarro. ¿Con qué finalidad se hace esa filtración a ese medio en concreto, más allá de intentar proyectarlo? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que banalizar una agresión de la gravedad, la brutalidad y con las implicaciones que tuvo la sufrida por dicha joven durante los últimos Sanfermines va en claro perjuicio de la lucha social, cultural y política contra las agresiones sexistas y machistas.

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Las agresiones sexistas, machistas y homófobas responden a un modelo de sociedad patriarcal. Un modelo amparado, en gran parte, por el establishment. Esta constatación que algunos desde los medios de comunicación y determinados partidos políticos intentan ridiculizar es el punto de partida necesario para dar la vuelta a la situación. Las campañas de concienciación y educación rechazadas durante años por gobiernos de la derecha son, junto al trabajo de miles de mujeres y del propio movimiento feminista, la base para construir una sociedad basada en valores de igualdad, respeto y convivencia. Y para construir una sociedad basada en estos valores debemos seguir denunciando, individual y colectivamente, cualquier agresión sexista que se produzca durante todo el año y en cualquier situación, solidarizándonos y empatizando siempre con quienes las sufren.

Una persona que ha padecido una abominable agresión no merece, en absoluto, el asqueroso tratamiento y filtración de unos hechos que son parte de la denuncia interpuesta en los juzgados y que benefician únicamente a la parte presuntamente delincuente. Exigimos que se adopten desde todas las partes implicadas en el procedimiento medidas para detectar este tipo de filtraciones interesadas y dañinas, recordando que la investigación se halla bajo secreto de sumario. Las mujeres, y la sociedad en su conjunto, no podemos permanecer impasibles ante este tipo de hechos que solo favorecen a quienes practican la violencia contra las mujeres, y además, pretenden hacerlo con impunidad. Por eso tenemos que reforzar nuestro empeño en seguir trabajando para cambiar la sociedad hacia otra igualitaria, en la que la mujer vea respetados sus derechos, sea tratada con igualdad y se sienta plenamente libre.

de la ilusión a la práctica ilusionante

Ya es octubre y como quien dice llevamos un mes desde el inicio del curso político, escolar y también social. Iruñea va volviendo a esa normalidad que nos tiene acostumbrados, con sus fiestas salteadas, sus debates sociales y la constante y diaria pelea de miles de personas por salir adelante, mientras otros siguen en estado shock desde mayo. Una ciudad, Iruñea, que ha comenzado este curso con una perspectiva, por lo menos, más ilusionante que la que teníamos hace un año, en la que estamos inmersas muchas personas, desde gente de colectivos, hasta ciudadanos y ciudadanas de la calle, pasando, esta vez sí, por fin, por el propio Ayuntamiento encabezado por EH Bildu, con compañeros como Aranzadi e Izquierda-Ezkerra y con el apoyo de Geroa Bai.

GRA599. PAMPLONA, 13/06/2015.- EH Bildu, Geroa Bai, Aranzadi e I-E han firmado esta mañana, minutos antes de la constitución del nuevo Ayuntamiento, el acuerdo programático que permitirá al abertzale Joseba Asiron acceder a la alcaldía.La firma se ha realizado en una sala del propio Ayuntamiento, situada frente al salón de plenos, realizada el propio Asiron, por EH Bildu (2d), y los cabezas de lista electoral de Geroa Bai, Itziar Gómez (d); Aranzadi, Ana Lizoain (2i); e Izquierda-Ezkerra, Edurne Eguino (i), que lo han sellado uniendo finalmente sus manos sobre el texto. EFE/Jesús Diges

Han pasado casi cuatro meses desde aquél 13 de junio en que Joseba Asiron asumió la alcaldía de la Vieja Iruñea, aquél sábado en que dijo que la vara de mando que sostenía en su mano era el símbolo de las luchas vecinales, de las esperanzas de la gente trabajadora, de una justicia social imprescindible, de una igualdad democrática y de una convivencia enriquecedora. Una vara de mando que cedió, desde el primer momento, a la propia ciudadanía. Cuatro meses en donde las vecinas y vecinos de Iruñea estamos aprendiendo a vivir en un ambiente mucho menos crispado, a pesar de los infructuosos intentos del Régimen, porque, que no se nos olvide, el Régimen sigue vivo y coleando. Está herido en su pata institucional, eso es verdad, y el haber perdido el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Iruñea, la Mancomunidad de Iruñerria y la Federación Navarra de Municipios y Concejos, amén de decenas de ayuntamientos, les ha dejado muy cojos. Pero hay que tener presente que el resto de patas siguen sosteniendo el armazón que tan bien han construido en las últimas décadas. Para que el Régimen deje de ser tal y pase a ser una parte más de la diversidad ideológica de esta tierra, necesitamos que la gente de la calle sigamos moviéndonos y trabajando, como lo hemos hecho hasta ahora.

De nada nos serviría haber alcanzado este nivel de poder institucional, si olvidamos que éste es consecuencia directa de, en gran medida, la construcción de la alternativa desde la calle, los barrios y los pueblos. Tenemos que seguir trabajando conjuntamente desde la calle y las instituciones para que las dinámicas del cambio social puedan ser una realidad también en las instituciones. Los cambios legales no solo se consiguen en los despachos y son, directamente, la consecuencia del compromiso popular de miles de personas. Hay que seguir fortaleciendo el movimiento popular, vecinal y sindical y las dinámicas sociales, porque son la base de cualquier cambio real que se pueda dar. Si la comunicación entre los vecinos y vecinas de Iruñea y el Ayuntamiento es el pilar de cualquier política municipal, la comunicación y coordinación entre la institución y las personas comprometidas de la ciudad, es la base para que estas políticas municipales estén asentadas en la verdadera realidad y necesidades ciudadanas. Cuantos más y mejores instrumentos de coordinación y participación se utilicen en esta ciudad, mejores serán los resultados de las dinámicas que forman parte del cambio, no solo en el discurso, ni solo en las formas, si no en la práctica.

Este es el quid de la cuestión, conseguir pasar del discurso a la práctica, empleando formas diferentes, novedosas y frescas. Hemos llegado al momento, tras la ilusión inicial, los fantásticos Sanfermines que hemos disfrutado este año, la reorganización municipal, el periodo vacacional y el comienzo de curso oficial, de hacer efectivo el discurso del cambio. Para ello es imprescindible que este camino que hemos emprendido sea un camino que lo hagamos conjuntamente, cada cual siguiendo su propio ritmo, pero de una manera coordinada. Tenemos que aprender muchas cosas ya que han sido muchos años, demasiados, de ninguneo a la ciudadanía, de utilización de las instituciones para el provecho personal y partidista y de vacío en el auzolan que necesitamos para llevar adelante el proyecto de una ciudad para todas y todos. Es el momento de la formación personal y colectiva, cada cual en su espacio, del debate enriquecedor y del contraste constante entre la calle y la institución. Hablamos de cogestión, porque ese es el concepto que mejor recoge este nuevo tiempo que hemos comenzado. Cada cual, desde su papel y compromiso, congestionando el Ayuntamiento, los colectivos y cualquier instrumento válido para hacer real el cambio social tan necesario aquí.

Ilusión no nos falta y ganas tampoco, solamente necesitamos coordinarnos para que, cada cual, desde su papel, podamos aportar en el análisis, el debate, la planificación y la puesta en marcha que aseguren el éxito del modelo de ciudad y social. Tenemos la legitimidad para desarrollar en cada ámbito las dinámicas que creamos más convenientes en cada momento, pero esas dinámicas, sin coordinación y sin ser parte de un proyecto común, tienen el peligro de quedarse en agua de borrajas, un caldo que, sin duda, el Régimen no dudará en bebérselo de un trago hasta hacerlo desaparecer.

Colaboración con el programa “La escotilla”, de Eguzki Irratia, el miércoles, 7 de octubre de 2015.