entusiasmo

El último libro del sacerdote contemplativo, Pablo d’Ors, Entusiasmo, podría situarse en las obras de iniciación, de crecimiento o de búsqueda. Es una novela semi autobiográfica, que relata el paso de la adolescencia a la juventud de un chico que, en el transcurso de un curso en Estados Unidos, aprende a rezar y posteriormente se da cuenta que su vocación es la de ser sacerdote. A partir de ahí relata su camino hasta la ordenación y su primera etapa en misiones, en la selva hondureña.

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Y claro, con este pequeño resumen cualquiera puede decir que pasa, que los libros religiosos no le van o que lo que pueda contarle alguien sobre la vida de un seminarista ni le va, ni le viene. Pero no. Resulta que este libro, independientemente de que el protagonista sea un chico religioso que quiere ser cura, cuenta el crecimiento y transformación interior de una persona que busca. ¿Qué busca? Principalmente su papel en la vida y bueno, a Dios, busca a Dios. ¿Cómo? En este caso, a través del sacerdocio.

Pablo d’Ors lleva años sorprendiéndome. Lo hizo con su best-seller Biografía del silencio, un ensayo sobre el silencio, la meditación y la contemplación que ha vendido, atención, más de 100.000 ejemplares y que cuenta con más de 20 ediciones. Luego leí su El amigo del desierto y sobre todo le he leído en entrevistas. Me parece un tío a tener en cuenta.

A mi he libro me ha gustado. Y me ha gustado por varias razones. La primera es la sinceridad del protagonista, que, no lo olvidemos, es un chaval y después un joven. El descubrimiento del sexo y cómo lo vive él, tiene su importancia en la primera parte. El descubrimiento de la teología tiene su importancia en los siguientes capítulos. El descubrimiento de un modelo de Iglesia es parte principal en los capítulos del seminario. Esa Iglesia de principios de los ochenta volcada con los humildes, con el obrero y más cercana al marxismo que al Vaticano. Finalmente descubre la riqueza de la pobreza, la sonrisa de quien nada tiene y todo lo da. Y todo esto lo descubre mientras busca a Dios en todas partes, no el Dios jerárquico, si no el Dios que está ahí, en su cuarto, en la chica de falda corta y en el indígena que vive aislado en la selva. Un Dios al que d’Ors, una vez más, se dedica a contemplar.

Es un libro exquisitamente escrito, que sorprenderá a más de uno. Un libro para quienes dejaron de creer, para quienes no han creído nunca, para quienes son fervientes creyentes, para quienes la religión es un mundo desconocido, para quienes la Iglesia es algo estático, para quienes alguna vez se han preguntado qué piensan y sienten personas que deciden un día ser sacerdotes. Recomendable para conocer otros mundos.

serenidad prohibida

Esta no era la entrada que tenía prevista para hoy, pero como al disco duro de mi ordenador le ha dado por tomarse vacaciones y no estará disponible en unos días (espero que solo sean unos días), ahí va esta serenidad prohibida.

La obra de hoy tiene todos los elementos como para poder hacer una novela con ella. Un niño cantor convertido en compositor, la capilla más conocida del mundo, una obra para cantar dos veces al año, una partitura prohibida, un niño prodigio mundialmente famoso y una serenidad que penetra en todo tu ser desde el primer momento de su escucha. Miserere, de Gregorio Allegri, una obra que dura entre 12 y 14 minutos, según las versiones. ¡Vamos allá!

Sketch de la Sixtina
Sketch de la Sixtina

Nos situamos un momento. El Salmo 51, el conocido como Miserere, es un texto supuestamente escrito por David en el que, tras reconocer el pecado por haberse liado con una señora que estaba casada. Para más inri, la tal Betsabé, que así se llamaba la señora en cuestión, era la esposa de un fiel amigo de David, llamado Urías. El caso es que el rey David, ni corto, ni perezoso, decide deshacerse de su colega y lo manda a la guerra donde, como suele pasar en las guerras, muere. En fin, que después de disfrutarla con Betsabé, le entra un cargo de conciencia de espanto y pide perdón a su Dios con el famoso Miserere mei, Deus (Ten piedad de mí, ¡oh Señor!). La verdad es que desconozco si le perdonó o se sintió perdonado, pero el caso es que Urías siguió muerto, seguramente en un polvoriento páramo de Oriente Medio. Con Betsabé tampoco he podido saber qué ocurrió. Es lo que ocurre con la historia en general, que al final suele quedarse en un relato de la vida de reyes, generales y algún hecho aislado que realiza la gente del Pueblo, normalmente contra un rey o un general.

Pues bien, como con muchos otros textos religiosos, más si estos formaban parte de la liturgia de la Iglesia, como es el caso (este salmo pertenece a Laudes), era normal musicalizarlos, para acompañar, precisamente con música, la ceremonia religiosa. Y es lo que ocurría con el mencionado salmo. A partir de aquí, Miserere, a secas.

David 1501-1504. Michelangelo Buonarroti
David 1501-1504. Michelangelo Buonarroti

Y nos trasladamos al Vaticano, a finales del primer tercio del siglo XVII, donde un tal Gregorio Allegri, formaba parte del Coro Papal, llamado posteriormente Coro de la Capilla Sixtina, por cierto, el coro en activo más antiguo del mundo. El señor Allegri había sido niño cantor en diferentes iglesias de Roma y recorrió parte de Italia cantando durante muchos años, hasta que el 6 de diciembre de 1629 ingresó en el coro particular del Papa. Es decir, con 47 años del ala. Para que luego nadie venga diciendo que según a qué edades ya no se pueden empezar a hacer cosas nuevas. Y en estas estamos, cuando, en 1638 compone la obra que le reportaría fama para la eternidad. El Miserere. Una obra que no ha dejado de interpretarse en la susodicha capilla desde entonces, únicamente en dos ocasiones anuales, en los maitines del miércoles y viernes de Semana Santa.

La obra está compuesta para dos coros, uno de cinco voces y el otro de cuatro, que se sitúan enfrentados entre sí, clara influencia de dos compositores anteriores, Palestrina, de la escuela romana y Gabrieli, de la escuela veneciana. Posteriormente el más maravilloso compositor de todos los tiempos, Johann Sebastian Bach, utilizó esta composición de dos coros en la Pasión según San Mateo, BWV 244. La cuestión es que uno de los dos coros canta la melodía original y el otro, a su vez, una versión más elaborada. Es una obra que transmite una serenidad apabullante y que en épocas pretéritas se interpretaba a la luz de trece velas, representando a Jesús y los doce apóstoles, que se iban apagando una a una, conforme transcurría la música, hasta la oscuridad total. Imaginaros, en aquella época, cuya única luz provenía de las velas, qué efecto tan impresionante podía suponer esta escenificación. La Iglesia en esto de escenificar ha sido siempre muy buena. Y de ello se dio cuenta el Papa Urbano VIII, que decidió prohibir su transcripción y ejecución fuera del Vaticano, bajo pena de excomunión. Y punto pelota. Os dejo con un vídeo que no es del Vaticano, ni la versión larga. Se trata de una versión de la que luego hablaré, quizás la más conocida, interpretada, en esta ocasión, por los King’s College Choir, de Cambridge, con una edición extraordinaria en cuanto a luz, escenificación y, desde luego, interpretación.

Pero seguimos con la historia. Sabemos que la obra fue prohibida, tal y como he comentado, no dejando salir la partitura del propio Vaticano y excomulgando a quien osase interpretarla fuera de allí. Pero en esto, también, hay quienes tienen ventaja sobre el resto de los mortales y el rey Leopold I de Austria, solicitó y obtuvo una copia que guardó en la Biblioteca Imperial de Viena. El caso es que se lió una gorda, ya que, cuando la mandó ejecutar en su capilla particular pensaba que había sido engañado. El Papa despidió a su maestro de capilla y este se tuvo que trasladar hasta la capital austríaca para explicar al idiota de Leopold que no había ningún error, que la partitura estaba perfectamente bien. ¿Qué es lo que ocurrió? Pues que partes del Miserere no estaban transcritas a la partitura, si no que pasaban de generación en generación pasados de intérprete a intérprete directamente. Esto se hacía bastante en aquella época y suponía salvaguardar la propia obra.

Y llegamos a la Semana Santa de 1769, al oficio de la madrugada del miércoles de aquel año. Y no encontramos a un padre con su hijo entre los asistentes a la misa papal. Leopold y Wolfgang, los Mozart, padre e hijo, no pierden atención de lo que allí ocurre. Y claro, el niño en cuestión, como era un prodigio, ni corto ni perezoso, memorizó la obra en su cabecita austriaca y al llegar a sus aposentos transcribió los más de doce minutos de música polifónica a la partitura. Como para quedarse ojiplático, ¿no? Para colmo el pequeño compositor volvió el viernes para asegurarse que lo que había transcrito estaba todo en orden. ¿Y qué pasó con la prohibición papal que se había saltado a la torera? Pues es lo que tiene ser un genio. Resulta que al Papa de turno, Clemente XIV, le pareció tan estupendo que un adolescente copiara de memoria el famoso Miserere, que lo llamó a Roma de nuevo, le concedió audiencia y le otorgó la Orden de la Espuela de Oro. Los Mozart siguieron su camino y su viaje por Europa y en Londres se cruzaron con el historiador Charles Burney, a quien dieron una copia de la obra para que la publicara. Y así se dio por finalizado el misterio y secretismo en torno a la obra.

Versiones grabadas hay un buen puñado, aunque solo unas cuantas merecen la pena. Yo me quedo con una, sin duda. La grabada por The Tallis Scholars en 1980, una versión extraordinaria, de las de antología, por mucho que digan algunos que entre los intérpretes hay mujeres (algo inexistente en la época en que se compuso). Disfrutad del vídeo.

Del resto de opciones os recomiendo la del propio Coro de la Capilla Sixtina, con su versión original, con diferencias importantes en cuanto a la versión a la que estamos acostumbrados. La de Voces8, exquisita, aunque quizás algo rápida, la de The Sixteen, impresionante. Aparte tenemos la de A Sei Voci, de las más lentas, pero igualmente deliciosa, con unos ornamentos diferentes. Finalmente tenemos todas las versiones de los coros ingleses, muy aficionados a esta obra.

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Aquí tenéis la lista de Spotify, en la que falta, incomprensiblemente, ya que no se haya en el catálogo de este servicio, la versión de The Tallis Scholars. Espero que la disfrutéis.

https://open.spotify.com/user/1111910413/playlist/135a2amyY7BdTTCyMOZTuc&theme=white

de coros e iglesias

Hace más de veinte años, en un viaje que hice a Viena con el coro en donde entonces cantaba, una de las cosas que más poderosamente me llamó la atención fue que las iglesias de la ciudad imperial estaban siempre abiertas de par en par para la actividad musical, fuese esta música religiosa o no. En aquel diciembre frío y prenavideño, las iglesias, con sus bancos con calefacción propia, ofrecían un refugio para el viajero cansado y para el propio arte. Asistí a ensayos de pianistas, cantantes de ópera, coros de música antigua y grupos de cámara que, con entrada libre, practicaban antes de sus conciertos. Pero aquello era Viena, hace más de veinte años, y esto es Iruñea, hoy mismo…

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Con la cantidad de iglesias, conventos, capillas y ermitas por metro cuadrado que tiene nuestra vieja ciudad, no entiendo cómo no se abren a actividades artísticas y musicales como ocurre en cualquier otra parte del mundo. Aquí el Arzobispado, hace ya años, decidió que las iglesias solo iban a cobijar sus servicios religiosos y conciertos exclusivamente organizados por la iglesia. Hasta tal punto llega esta actitud que, incluso, ha denegado la iglesia de Aibar para un concierto en homenaje a Nerea Aldunate, directora de la coral Aritza del mismo pueblo y fallecida en abril. Lo lamentable de esta negativa, en particular, es que según el Arzobispado el repertorio no encaja en la iglesia y les da lo mismo la relación de Nerea y su familia con la propia iglesia. No puedo entender esta cerrazón.

Murallas y catedral

Soy de los que opino que el Arzobispado y la propia Iglesia tiene que ser parte activa en la ciudad y en la sociedad, y una de las maneras, amén de muchas otras que ya se hacen, es abrir los templos para su utilización, aportando esos espacios al bien común. En muchos lugares es solo la iglesia del pueblo el único recinto adecuado para actividades artísticas dirigidas a un grupo grande de personas. Seguramente ese gesto sería muy bien visto por la sociedad y mejoraría, indudablemente, la propia imagen de una Iglesia que, por muchas causas, ve cómo sus templos se van quedando vacíos de feligreses y practicantes. La coherencia en vivir lo que se predica sería un buen antídoto para esa cuestión, y ceder esos maravillosos espacios a este tipo de eventos, también. Y ejemplos de ello existen en la propia catedral de la ciudad que cede y alquila espacios de la misma para eventos privados que nada tienen que ver con el mensaje cristiano.

ejercicio colectivo, auzolan de Iruñea

Hoy decenas de personas de todos los barrios hemos convertido una mañana sabatina en un ejercicio de construcción colectiva, desde abajo, desde la calle y proyectando propuestas hacia los barrios y toda la ciudad. El martes comenzó este ejercicio en Mendillorri, barrio joven y comprometido con el futuro que le corresponde y que no quiere dejar en manos del control del sistema. El jueves fue Etxabakoitz quien tomó el testigo del debate, barrio olvidado por la totalidad de partidos que han gobernado, hasta ahora, la vieja Iruñea y del que solo se acuerdan para construir una estación a su tren TAV (TAP le llaman ahora) antisocial e insostenible. Hoy sábado han sido la mayoría del resto de barrios los que han empleado de dos a casi cuatro horas para debatir y acordar las propuestas que como EH Bildu vamos a trasladar a toda la ciudad. Iturrama se rebela contra su pretendida imagen de barrio burgués y exige su espacio en este ejercicio por el cambio en Iruñea. Donibane reivindica su movimiento vecinal, cada vez más potente, como garantía de un cambio basado en la alternativa popular y desde la base. Arrosadia y Azpilagaña esgrimen su poder trabajador y obrero para acordar propuestas que hagan frente a la crisis ocasionada por las políticas de UPN y PSN y alzan la voz en los diferentes idiomas que se escuchan en sus calles como símbolo de la riqueza intercultural. Arrotxapea saca pecho y deja ver los frutos de meses de trabajo y compromiso con un barrio que, pese a ser cada vez más grande, sigue siendo aquél pequeño barrio de huertas y fábricas. Txantrea, superando los años más grises del conflicto que tantas heridas dejó en el propio barrio, trabaja en propuestas que surgen del espíritu guerrero que siempre ha existido en sus calles y plazas. Sanduzelai nuestra su poderío de luchas vecinales y a pesar de la avenida que separa al barrio en dos, como herida que en cualquier otro sitio podría ser mortal, trabaja codo con codo con las diferentes realidades y colectivos que forman este San Jorge de auzolan. Alde Zaharra, corazón de la vieja Iruñea, decide seguir siendo el corazón de toda la ciudad mirando a su sentimiento de barrio y sacudiéndose la imagen de parque temático que el Régimen de UPN-PSN-Iglesia se ha empeñado en darle. En las próximas semanas serán Buztintxuri y el Ensanche los que hagan públicas sus propuestas con diferentes actividades que formarán parte de este ejercicio colectivo que hoy hemos realizado.

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Esta jornada ha sido el mejor de los ejemplos del nuevo modelo de hacer política que EH Bildu quiere llevar adelante. En realidad no es nuevo, no por lo menos para las personas que hemos estado y estamos trabajando y comprometidas en las decenas de colectivos, movimientos, luchas, plataformas y dinámicas que se han dado y se dan en esta pequeña ciudad. El auzolan de la calle ha sido, siempre, la base del trabajo de muchas personas en Iruñea. ¿Quién mejor que las vecinas y vecinos de los barrios para hacer las propuestas que llevaremos desde EH Bildu a las instituciones y a la ciudad en general? Son, somos las vecinas y vecinos de Iruñea las que mejor conocemos las necesidades de nuestros barrios, calles y plazas y de las personas que los habitamos. No necesitamos expertos (palabra de moda para algunos) para que nos digan qué necesitamos. Lo sabemos bien: bibliotecas que estén abiertas y no mayormente cerradas como hoy en día; poder comprar en comercios del barrio, sabiendo dónde se produce el tomate y la lechuga que adquirimos; queremos una ciudad para las personas, no una ciudad exclusivamente para el coche, con oportunidad para la bici como medio de transporte sostenible y feliz; queremos poder seguir viviendo en nuestros barrios y acceder a la vivienda a pesar de ser jóvenes o a pesar de ser mayores; queremos que nuestra opción de modelo educativo se respete cerca de casa; seguimos trabajando para que nuestras calles y plazas sean espacios de convivencia e intercambio de experiencias; seguimos reivindicando una atención prioritaria a nuestras vecinas y vecinos que peor lo están pasando en estos momentos; luchamos por el respeto a la memoria de nuestros barrios y de quienes los habitaron en otros momentos; y sobre todo, seguimos en el empeño de construir una ciudad, entre todas y todos, con una diversidad que nos enriquece y con un sentimiento de orgullo por ser protagonistas de nuestro presente y de nuestro futuro.

Nuestro candidato a alcalde, Joseba Asirón, lo ha dicho bien claro: “EH Bildu y yo mismo, estamos preparados y preparadas para asumir la responsabilidad de gobernar esta ciudad”. Nosotras y nosotros, las vecinas y vecinos de los barrios y calles de Iruñea, también lo estamos Joseba. Tenemos la preparación, la ilusión y las ganas para seguir construyendo nuestra ciudad.

El próximo 14 de marzo seguiremos este ejercicio colectivo de construcción de ciudad, este auzolan maravilloso que, cada vez más, nos deja ver un horizonte muy cercano de una ciudad para todas y todos.

¡El 14 de marzo nos vemos en la Hiri Bilgunea de EH Bildu!