lunes ilusionante

Sábado, suena el despertador y con el calor de la noche en el cuerpo desayuno, fruta, agua, porque estoy deshidratado. Luego doy de beber a las plantas de las ventanas y balcón, que han tenido que sudar igual o más que yo. Una ducha y a las siete y media pasadas estamos ya en camino para buscar a la tercera compañera. Un té rápido en los alrededores del Euskalduna y vamos hacia el palacio en forma de barco, en este caso un barco con cada vez más pasajeros llamado EH Bildu que se dispone a salir después de esta parada de mantenimiento.

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Cerca de 1000 personas, militantes, activistas y personas comprometidas de toda Hego Euskal Herria, casi llenamos el auditorio principal. En la primera parte votamos, todavía como militantes de los diferentes partidos y como personas independientes, los nuevos estatutos de la formación política. Será la única vez. El resto de votaciones ya lo hacemos como miembros de pleno derecho de EH Bildu, con nuestras responsabilidades, obligaciones y derechos. Se abre el turno para las personas que estamos allí. Cuatro intervenciones, críticas de una u otra manera, porque en nuestra manera de actuar en política solo sabemos hacerlo así. Somos críticos y somos, sobre todo, autocríticos, porque andando se hace camino y porque tropezando en una piedra, aunque sea repetidas veces, vamos aprendiendo y sobre todo vamos levantándonos, una y otra vez. Y es que este congreso es solo un nuevo comienzo, un para un momento para pensar, para repensar y sigue adelante. ¿Lo hemos pensado todo ya? No, ni mucho menos. Queda todo por pensar, queda todo por hacer y queda principalmente ilusión para hacerlo. Seguiremos mejorando en el propio concepto de EH Bildu, en la participación y decisiones internas, en nuestra acción política en la calle y en las instituciones, en nuestra coordinación y en la capacidad de reflexionar, analizar, pensar y repensar, debatir y decidir, actuar, valorar y repasar, hacer crítica y sobre todo hacer pueblo, un pueblo que camina imparable hacia su futuro.

La segunda parte es un momento de solidaridad internacional, con otros pueblos del mundo, algunos, todavía, sin estado, pero camino de ello. Nos saludamos de igual a igual, tendiendo nuestra mano para lo que necesiten y agarrándonos a la suya para seguir caminando. Irlanda, con un emocionado recuerdo a Martin McGuinness, Sahara, Palestina, Kurdistán, Escocia, las revoluciones de América siempre presentes, Galiza y Catalunya, en estos momentos, sobre todo Catalunya, con ese 1 de octubre presente en cada una de nosotras. Su referéndum es el nuestro, Su lucha es la nuestra. Y Maddalen Iriarte vuelve a emocionarnos con sus palabras y una piedra, una piedra que es pueblo, harria eta Herria, cada una de nosotras y nosotros. Arnaldo hace un discurso sereno, pero con fuerza, con esa fuerza de saber que EH Bildu es un instrumento, nada más, pero un instrumento potente que nos sirve y nos va a servir para seguir avanzando en el camino hacia los derechos sociales y la independencia.

Otegi, general coordinator for EH Bildu, raises his fist during the party's congress in Bilbao

Termina el congreso, Jon Garai el nuevo coordinador de Nafarroa. Zorionak, animo eta aurrera, le digo. Sonríe. Eso es. Hay que sonreír. Siempre. Porque si hacemos el camino sin sonreír será camino baldío. Y con esa sonrisa nos vamos hasta Lekeitio, el puerto bizkaitarra, y allí, entre txakolí, txipirones y demás, entre amigos viejos y nuevos, agradecidos de las hospitalidad recibida, y sonriendo, con la complicidad de los compañeros y compañeras, miro al mar y descubro a las gaviotas sobrevolando el puerto, como hace 100 y 200 años y más y como seguirán haciéndolo dentro de 100. Y sí, sonrío enamorado de la vida, de lo que tenemos y de lo que queremos y la tarde avanza en este pueblo, como cualquier otro de Euskal Herria, que sigue haciéndose así mismo. Y nosotras vamos a ser parte de ese hacer. Con amor y pasión, como dice Maddalen. Hoy es lunes. Un lunes ilusionante. Aurrera!

sumar para avanzar

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Ayer en Donostia, más de 400 personas, entre militantes y cargos públicos, nos reunimos en Asamblea de EH Bildu para dar continuidad al proceso iniciado hace unas semanas en Iruñea en donde se presentó el documento firmado por las cuatro fuerzas políticas que actualmente componen la coalición. En ese acto de Iruñea, Alternatiba, Aralar, Eusko Alkartasuna y Sortu se comprometieron a pasar de coalición a ser movimiento político con identidad y militancia propia y, por otro lado, a actualizar la propuesta soberanista y de izquierda transformadora de cara a construir un estado propio socialmente avanzado. Perfecto.

En la Asamblea de ayer se aprobó el Reglamento para el Proceso Constituyente y el Documento base para el debate.  Es decir, por un lado las normas que van a servir para que este proceso se de con garantías y de forma ordenada y eficiente y por otro el documento que a partir de hoy mismo está sujeto a debate y a aportaciones para su mejora.

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Más allá del aspecto formal de todo esto, ayer en Donostia tuve dos sentimientos. Agradecimiento al trabajo realizado por tantas y tantas personas en estos seis años, desde el nacimiento de Bildu, en barrios, pueblos, instituciones y movimiento popular e Ilusión porque estamos en el momento clave para dar un paso más hacia la unidad de acción entre culturas y formaciones políticas distintas. Es el momento de dar paso a las personas, más allá de su pertenencia o no a cualquiera de los partidos que conforman EH Bildu. EH Bildu lo formamos personas y por lo tanto nos debemos a las personas, a sus necesidades, preocupaciones y a su trabajo, ilusiones y perspectivas. Somos las personas las que tenemos que tirar del carro de este proyecto. Somos nosotras y nosotros los que tenemos que liderar esta alianza estratégica a favor de la soberanía y la democracia y quienes que tenemos que tomar el compromiso para acercar este proyecto al mayor número de personas de izquierdas y soberanistas. Será un proceso de construcción gradual, como el que venimos haciendo desde hace seis años, un proceso que, en este punto y aparte, ofrece este punto de partida desde el que iremos construyendo la casa parte a parte, sin dejar de lado los retos del día a día.

Como os decía, es un momento ilusionante y por eso creo que merece la pena participar en él. En Iruñea, la primera cita para conocer de primera mano el proceso puesto en marcha, su calendario, objetivos y debate, se celebrará el próximo martes, 9 de mayo, a las 19.00 horas en el EH Bilgune de la calle Nueva 10. Mientras tanto, si quieres recibir ya los documentos señalados puedes dar tu nombre en el siguiente enlace, en euskera y en castellano. El hecho de inscribirse dará derecho a votar en las asambleas el documento político-organizativo y los Estatutos de EH Bildu, así como presentarse y votar las candidaturas a responsable de Herrialde y secretarías de áreas. El proceso concluirá, en esta fase, con un congreso que se llevará a cabo el 17 de junio.

Nosotras y nosotros lo tenemos claro. Para avanzar hay que sumar. Para seguir construyendo hay que sumar. Para sumar la mejor herramienta es EH Bildu. Nos vemos el día 9. Animo eta aurrera!

avanzamos

Aprovecho que se cumple el año desde las elecciones municipales y del nuevo ayuntamiento, para compartir unas reflexiones que vienen hilvanadas con la necesidad de parar, aunque sea por unos instantes, para tomar conciencia de lo hecho y también de lo que falta por hacer.

Ha sido, desde luego, un año intenso, un año de aprendizaje, como tienen que ser todos, pues las y los que creemos en seguir avanzando día a día, lo hacemos sabiendo que al día siguiente habremos aprendido algo más de lo que sabíamos el día anterior. Queremos seguir aprendiendo, y lo queremos seguir haciendo de manera colectiva, porque es la única manera de que el avance no se quede únicamente en una cuestión personal, totalmente necesaria por otro lado, si no que sea algo en lo que nos veamos inmersas muchas personas, cada cual en su ámbito, cada cual con su papel, pero todas con un mismo objetivo.

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Hace un año conseguimos hacer realidad el cambio en Nafarroa e Iruñea. Y hay quien, con todo derecho, se pueda preguntar qué es eso, en qué consiste y cuáles han sido sus logros. El cambio, el personal y el colectivo que apuntaba hace un momento, no se logra de un día para otro; de la misma manera que no se logra cambiar nada porque consigas gestionar una institución concreta o porque logres organizar una manifestación multitudinaria un solo día. Es verdad que hace un año dimos un paso más en ese camino, pero queda mucho por hacer y esa es nuestra ilusión. La realidad es que el cambio se consigue avanzando día a día y eso es lo que hemos hecho durante todo este año. Avanzar. En este camino ha habido piedras, algunas conocidas y otras más inesperadas, pero esas piedras son las que nos demuestran diariamente que el camino hay que hacerlo mirando a la realidad, al suelo de esta sociedad, sin perdernos en ensoñaciones varias, pues son los avances del día a día los que constatan que vamos caminando hacia el modelo social que queremos y que estamos construyendo. No, no estamos borrachos de cambio, estamos embriagados de ilusión, de ganas de seguir avanzando y de necesidad de seguir aprendiendo, de nuestros errores, de nuestras faltas y de nuestros fallos, pero también de los logros de esta sociedad que quiere seguir construyendo.

Y es que siempre ha habido gente que se queda mirando al árbol en vez de al bosque. En el súmum de la ridiculez hay quien ha pretendido ver árboles que, desde que gobiernan las fuerzas del cambio, se han dedicado a crecer y crecer para ocupar ventanas y balcones de la indefensa ciudadanía de Iruñea. Pero el bosque está ahí, creciendo sin prisa, pero sin pausa, y sobre todo asentando sus raíces para que sea lo más frondoso posible. Y habrá quien diga que a esas raíces les falta algo de abono y razón no le falta. El abono es necesario y vamos a seguir echándolo, del que se ha empleado hasta ahora, pero también del que no nos hemos dado cuenta que teníamos cerca y desde luego vamos a seguir buscando más abono en otros lugares a los que, hasta ahora, no hemos llegado. Porque sin abono social, sin el abono de la calle, de los colectivos ciudadanos y de la gente de los barrios, el bosque nacerá pobre y débil. Hay una buena cuadrilla ya de jardineros y jardineras, que con las buenas semillas de tantos años han plantado, transplantado, podado, cultivado, han seguido sembrando, regando y desde luego abonando. Algunos de los árboles de este bosque se han visto rápidamente, han crecido rápido, y otros están ahí, creciendo más deprisa de lo que pensamos. Los frutos van a empezar a verse y van a ser frutos de los que todas y todos vamos a disfrutar.

Entre los árboles de este nuevo bosque fresco y abierto a todo el mundo, tenemos unos primeros presupuestos aprobados después de cinco años de sequía, presupuestos que posibilitan, de manera real, poder poner en marcha las políticas a favor de la gente; se ha incrementado la plantilla municipal, con nuevos puestos de trabajo, para poder llevar a cabo esta tarea, principalmente reforzando los servicios sociales y las políticas de ayuda social. El diálogo ha sido la base en el diseño de este bosque desde el principio. Diálogo que sirvió para acordar un documento que recogiera las aspiraciones de esa mayoría ciudadana que votó a favor de abrir las puertas del ayuntamiento, y por lo tanto de abrir las calles de Iruñea para que corriesen entre ellas los nuevos aires de convivencia. ¡Estábamos tan necesitados de eso! Necesitábamos respirar, estábamos ahogadas y ahogados, sin casi posibilidad real de respirar, y en un año se ha conseguido ir aireando muchos txokos de Iruñea. Quedan muchas puertas y ventanas por abrir, desde luego, y lo haremos entre todas y todos los que quieran, pero si algo es indiscutible en este año, es que el tufo a chiringuito, a naftalina y a rancio es cada vez menor. Lo bueno de esta sociedad es que tiene un buen olfato y todavía somos muchas y muchos los que, en determinadas ocasiones, percibimos parte de aquél tufo. Por eso hay que seguir trabajando, reflexionando, debatiendo y decisiendo en la calle, en los colectivos, en el ayuntamiento y en los barrios. Y que lo sepa todo el mundo: este compromiso ilusionante está abierto a todo y toda la que quiera, porque, que nadie tenga ninguna duda, aunque sigamos avanzando día a día, cuántos más estemos tirando del carro, más rápido avanzaremos.

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Tras un año hemos logrado avanzar y eso es el cambio. Tras un año hemos visto cómo aquéllos que identificamos como el Régimen, se han quedado en un grupo de gente que no quiere moverse, que se han quedado anclados en el pasado y que siguen empeñados en mirar un arbusto sin darse cuenta que el bosque que esta ciudad se ha empeñado en cultivar, va creciendo sin pausa. Dentro de su incapacidad por mirar al futuro desde un presente que avanza, han sido capaces de rasgarse las vestiduras porque hemos dejado de ser una ciudad de buenos y malos, un modelo que a ellos tantos réditos les reportaban. Han desaparecido los cortijos y los privilegios y de la misma manera, simultáneamente, las oportunidades que antes no existían, hemos trabajado y seguimos trabajando para que sean oportunidades de verdad, iguales y posibles para todo el mundo. Desde esa isla en donde se encuentran todos los dinosaurios en extinción, siguen empeñados en vomitar su rabia por haber perdido el negocio y ver como su corralito empieza a hacer aguas.

Dejemos que sigan noqueados y paralizados, dejemos que sigan incapaces de moverse para nada y dejemos que se dediquen a seguir vociferando porque han dejado de ser los señores feudales que manejaban esta ciudad como si fuese su castillo. Nosotras y nosotros, gente a la que nos gustan los árboles y bosques, vamos a seguir avanzando.

¿Y a dónde vamos a llegar? puede preguntar cualquiera. Pues eso es lo bueno, que en realidad no existe una meta final, porque lo bueno que tiene el cambio, es que siempre hay algo en lo que seguir avanzando. Eso es el cambio, esa es nuestra meta. Seguir avanzando, mejorar y construir un modelo social y de ciudad para todas y todos.

Tenemos el empeño de seguir plantando este bosque de igualdad, justicia, libertad, convivencia y oportunidades. Esta tarea de ilusión embriagadora sigue abierta a todas las vecinas y vecinos que quieran participar y aportar. No vamos a dejar pasar esta oportunidad. Vamos a seguir respirando. Vamos a seguir avanzando.

Entrada realizada en base a la colaboración el programa de Eguzki Irratia “La eskotilla”, del 1 de junio de 2016.

¿por qué voy a votar a EH Bildu el 25 de mayo?

Esta Europa nos queda lejos.
A mi Europa lo único que me aporta es recortes, mayores impuestos y desigualdades.
Esa es la Europa del BCE, la del FMI y la de los comisarios europeos.
Bastante tenemos en casa como para tener que pensar en Europa.

Y así unas cuantas. Estas legítimas reflexiones las he escuchado varias veces durante estos días. Y en cierta medida tienen razón quienes así se expresan. Tienen razón en que eso es lo que hay. Y lo que seguirá habiendo si les dejamos a los estados, a los bancos y a la Troika todo el espacio para que sigan haciendo lo que quieran. Ni más, ni menos.

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Yo este domingo voy a votar y mi voto va a ser un voto militante. Estoy de acuerdo con todas esas personas que ven a esta Europa del capital y los recortes lejos, lejos de nuestros planteamientos y de nuestro modelo de justicia social. Pero el domingo tenemos una buena oportunidad para seguir trabajando por esa otra Europa en donde las personas seamos el motor.

Y por eso voy a ir a votar, evidentemente, a una candidatura formada e integrada por personas trabajadoras y no por representantes de la Troika, estados y bancos. Mi voto va a ser a EH Bildu – Herriek erabaki, porque tengo la seguridad que, junto a otros grupos de izquierda, van a ser quienes luchen por una Europa en donde lo que se recorte sean las desigualdades, tanto dentro de Europa, como con el resto del planeta, en especial con esa parte del mundo que estamos dejando en la miseria y que cada día se hace más visible también en nuestras calles.

Y voy a votar a EH Bildu porque estoy más que harto de que decidan las marionetas de la Troika cosas que después nos inciden directamente en nuestros derechos, en nuestros bolsillos, en nuestra educación, en sanidad o en vivienda. Si casi el 80% de las actuaciones de gobierno (el estatal, el de Nafarroa o el de Iruñea) están supeditadas a decisiones que se toman en Estrasburgo, ni quiero, ni puedo, ni debo, quedarme en casa como si la cosa no fuese conmigo. Hemos tenido momentos en que la abstención ha sido un elemento más en la lucha de este Pueblo, pero no es el momento actual. Quedarse en casa el 25 de mayo significa, ni más, ni menos, votar a favor de las marionestas de la Troika, votar a favor de que sigan chupándonos el bolsillo de las y los currelas, votar a favor del Régimen que nos secuestra la decisión en Nafarroa y votar a favor de quien nos impide el protagonismo a las y los iruindarras.

El voto a EH Bildu tiene que ser un voto militante, un voto consecuente y un voto coherente.

Yo quiero una Europa que derrumbe los muros de la insolidaridad y de la injusticia, una Europa cuyo destino no lo marquen los banqueros, una Europa que construya su presente y su futuro con la lucha de millones de personas cuya naturaleza trabajadora les une más que cualquier otra cosa.

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En los tiempos de esta crisis económica, financiera, estructural y social que afecta a gran parte del mundo, especialmente a Europa, es necesario que los análisis y reflexiones de las organizaciones de izquierda confluyan en la acción conjunta de cara a hacer frente a quien, de manera global y a nivel europeo, recorta día a día los derechos sociales, laborales y económicos que tenemos de manera individual, como personas, y de forma colectiva, como Pueblos. Nos están machacando todos los días y ante esa agresión es necesario implementar diferentes dinámicas de respuesta, resistencia y construcción y para mi estar en el Parlamento Europeo nos va a facilitar este trabajo en común y va a ayudar a diseñar la estrategia que como trabajadoras y trabajadores tenemos que llevar adelante para construir el nuevo modelo europeo, ese modelo que respetando las decisiones colectivas de los pequeños Pueblos trabaje en favor de la solidaridad entre los mismos y con otros Pueblos de fuera de Europa. La respuesta tiene que darse desde los barrios y pueblos, claro que sí, pero también se debe y puede dar a través del trabajo conjunto y la intersolidaridad entre la clase trabajadora. Y por eso votaré EH Bildu, para construir la Europa social y de los Pueblos.

En el camino emprendido por la mayoría social y política vasca son muchos los pasos que tenemos que dar, la mayoría de ellos por decisión unilateral y los más importantes, sin duda, en la calle y con la ciudadanía como protagonista. Tenemos que fortalecer las dinámicas que van surgiendo en Euskal Herria a favor de la resolución del conflicto político, de sus consecuencias y en favor del derecho a decidir. Nuestras calles tienen que ser el escenario donde se desarrollen esas dinámicas. Pero a nadie se le escapa que, en estos momentos, las relaciones con agentes internacionales juegan un papel muy importante y es por eso que la presencia de EH Bildu en el Parlamento europeo nos ofrecería grandes posibilidades para trabajar esas relaciones. Relaciones en el marco político de izquierdas europeo, relaciones con diferentes organizaciones internacionales y también, aunque sea solo por la posibilidad de ofrecer otra visión diferente, con los estados miembro de la Unión Europea. Las dinámicas populares tienen que ir acompañadas de otras actuaciones a otros niveles y el marco europeo es otro de los escenarios imprescindibles para avanzar en este sentido.

Por otro lado, en estos próximos años, el Derecho a Decidir va a marcar en gran medida la agenda europea y tiene que formar parte de ese nuevo modelo de la Europa de los Pueblos que queremos construir entre todas y todos. En 2014 será el turno de Escocia, le seguirá Catalunya y en ese camino Bretaña y Euskal Herria nos encontraremos más pronto que tarde. Por eso nuestra labor es tan importante y no podemos dejar pasar la oportunidad de ser agentes protagonistas en el escenario europeo.

La voz y la lucha de Euskal Herria tiene que ser escuchada también a nivel internacional y nuestras dinámicas de barrios y pueblos y de miles y miles de personas a favor de la resolución del conflicto político, de sus causas y de sus consecuencias tiene que formar parte de la agenda europea y por eso la presencia de EH Bildu es tan importante.

El 25 de mayo tiene que ser un golpe en todos los morros al Régimen que ha hecho de Nafarroa su cortijo y un golpe encima de la mesa de quienes creemos que es hora de un cambio profundo y desde las bases de cara a democratizar y regenerar la política y las instituciones. El 25 de mayo votaré con el convencimiento de que es un voto que hace daño, mucho daño, a Barcina, a UPN-PSN, a la CEN, a los sindicatos vendidos, al Diario de Navarra, a Maya y al ejército América 66. Por eso votaré con una gran sonrisa en mi cara, porque mi voto les dolerá en lo más profundo de su política cortijera y chiringuitera.

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Con un voto a favor de EH Bildu estaremos apoyando y reforzando el camino que nos queda por recorrer hasta mayo de 2015, un camino que puede ser diferente según el resultado que obtengamos en las elecciones al Parlamento de Estrasburgo. ¿Y Por qué? Simplemente porque la ilusión que un buen resultado traería a gran parte de la ciudadanía navarra sería un auténtico revulsivo y empuje al compromiso que todas y todos tenemos para conseguir que el Régimen español prensuntamente democrático impuesto en Nafarroa hace casi 40 años caiga de una vez por todas y acabemos con el chiringuito, el amiguismo, los sobres, la corrupción. Es hora de que en Nafarroa deje de decidir Madrid, es hora de que decidamos las y los navarros. Es hora de que en Iruñea seamos protagonistas las y los iruindarras.

No nos podemos quedar en casa. Es imprescindible votar el 25 de mayo y votar por la única opción que me va a defender a mi como trabajador, como navarro y como ciudadano que quiere una Iruñea diferente. Y el día 26, con ilusión, seguiremos debatiendo, analizando y actuando, sobre todo actuando para que Nafarroa sea un espacio de solidaridad, justicia social y decisión.

se acabó la mascarada

Desde esta ciudad que UPN se empeña en convertir en dos, la blanca y la negra, la buena y la mala, cuando día tras día cada vez es más la gente que reconoce quién es el corrupto, poltronero y maleante que, tras quitarse la careta, ha dejado ver su verdadera cara fascista, esa que, algunos, no hemos dejado de ver jamás; desde esta ciudad, digo, vuelvo al necesario ejercicio de reflexión para poder ir más allá de la arremetida fascista y poder ver cuáles son las intenciones de esta bestia herida.

Los que han estado robando durante años, los que han hecho de Navarra su cortijo, esos que hundieron la CAN, los mismos que se han dedicado a la política del ladrillo construyendo circuitos y trenes que no van a ninguna parte, los que, como aquéllos reyes absolutistas, se empeñaron en hacer su pabellón de arena y que sin inaugurarlo lo único que recoge es podredumbre, tanta como son capaces de darle los corruptos, señal inequívoca de que ese castillo de naipes lleno de poltronas empieza a desmoronarse; esos que, mientras se dedican a desnaturalizar las fiestas pretender meter las mismas en un museo que nadie quiere y que nos ha costado, solo la idea, seis millones de euros en esta tierra con 50.000 personas sin empleo. Los mismos que se empeñaron en regalar terrenos de la ciudad al Opus, ese hermano de colegio mayor que se dedica a salvaguardar desde la sombra, mediante un adoctrinamiento disfrazado de intelectualidad, los intereses de la Navarra rancia, corrupta y mangante. Esa que, no lo olvidemos, es la Navarra del 36, la cunetera, la que llenó sus tercios a costa de amenazas, de ignorancia y de falsa beatitud; la Navarra del 78, la que asesinó a tiros en las calles de esta ciudad; la Navarra que encarceló insumisos, la que creó leyes para marginar su propia lengua, la que persiguió con saña y criminalizó a la juventud comprometida; esa Navarra que condena a dos años de cárcel por tirar tartas y se alía con los del Duque de Ahumada para atacar mediante mentiras y falsos informes un modelo público de la educación. Esa es la Navarra que estos días se quita la careta con chulería, como solo lo pueden hacer los matones.

Campando a sus anchas

En Nafarroa el viento del cambio lucha por llegar a todos los txokos de esta tierra saqueada. Algunas y algunos ya hemos abierto nuestras ventanas de par en par para que la alternativa real y transformadora vaya impregnando con ilusión y optimismo hasta los rincones más escondidos. Porque existen posibilidades más que reales de conseguir desalojar a esos que de la noche a la mañana hicieron creer que pasaban de cuneteros a demócratas, los mismos que de un día para otro hicieron ver que se conformaban con pasar del “ordeno y mando” al “acepto la mayoría”, aquéllos que cambiaron los cuarteles por parlamentos. Pero esa gente nunca, jamás, creyeron ni aceptaron la posibilidad de una verdadera democracia para esta tierra. Ni para esta, ni para ninguna. La democracia como expresión de la libre decisión del pueblo es algo que ni quieren ni aceptan. Esa expresión en donde podamos participar de lo que se decida, hablando y debatiendo entre vecinas y vecinos, colaborando en auzolan u organizando un referéndum. Pero ese concepto de democracia es un concepto que para esa gente es sinónimo de rojos, obreros, republicanos, nacionalistas o abertzales. Esa no es su democracia. La suya es la que, por un puñado de votos cada cuatro años, les permita seguir robando, cobrando dietas y engordando sus bolsillos a costa de nuestro dinero. Navarra tierra de chorizos.

Hoy más que nunca la mafia del régimen ve peligrar seriamente sus rentas. ¿Qué pasará el día que doña Barcina no esté en el Palacio de Diputación? ¿Por dónde empezará a salir el olor nauseabundo de las alcantarillas forales? ¿Qué pasará con ese Diario golpista que se mantiene a fuerza de subvenciones y propaganda gubernamental? ¿Qué harán todos los que viven gracias al pesebre que les dan? ¿A dónde irán a hacer el besamanos toda esa corte empresarial que han engordado a costa de proyectos faraónicos entre canapé y canapé de las recepciones?

Todo eso y más, mucho más, porque estoy seguro que no nos podemos ni imaginar lo que hay ahí, todo eso es lo que esa gente va a perder en muy poco tiempo. Es mucho lo que pierden. Y van a intentar, utilizando todos los medios y quitándose las caretas de “demócratas de toda la vida”, impedirlo.

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Es más, han empezado ya. Ahora son el profesorado de la enseñanza pública del modelo D, ese modelo que recibe premios a la calidad, ese modelo que una y otra vez UPN ha intentado desprestigiar a base de argucias legales, a base de no potenciar la propia opción de enseñanza en ese modelo. Pero esos eran otros tiempos. Eran los tiempos de la careta. Ahora son los tiempos de “agárrate a la poltrona y sigue chupando”, y en estos tiempos no hay caretas que valgan. Por eso acuden, una y otra vez, al único tema que les ha servido para mantenerse tantos años de mangantes. El todo es ETA sigue en pie. Pero el tema ya no está y siguen empeñados en hacer como que sí. Es lo mismo, les da igual. Tienen los medios de siempre, los que durante años hicieron creer que 40 años del silencio de los paredones habían sido “40 años de paz”; los que en el 36 saludaron a las cunetas con un “Viva España”; los mismos que entonces confeccionaban listas negras de maestros y maestras y hoy se dedican a mentir una y otra vez diciendo que las escuelas de modelo D son un nido de violencia; los mismos que se dedican a hablar de boicots al txupinazo cuando en realidad quieren decir persecución ideológica y conculcación de derechos; esos mismos que ponen en un gran titular que el paro ha descendido en 200 personas un mes para meter entre líneas que es alrededor de un 18% de la población la que está sin trabajo.

¿Y qué nos queda a nosotras y nosotros? ¡Nos queda todo! Nos queda la ilusión por cambiar esta podredumbre por aire fresco; nos queda seguir trabajando para tener mejores condiciones laborales; nos queda seguir con el compromiso de impulsar los derechos de las y los euskaldunes; nos queda seguir colaborando entre diferentes para lograr una sociedad que conviva desde el respeto; nos queda trabajar para que las instituciones sean verdadera voz del pueblo y no la cueva de Alí-Babá; nos queda cambiar esta sociedad para que mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades en igualdad de condiciones; nos queda una ingente labor por cuidar y revivir esta tierra contaminada que ya no puede mantenerse por si misma; nos queda paralizar y debatir sobre nuestras infraestructuras futuras; nos queda decidir qué queremos para nuestro futuro. Nos queda, sobre todo, seguir ilusionando a más y más personas para que participen en la construcción de esta alternativa de cambio que es un hecho.

Y todo esto pese al totalitarismo del 36, del 78 y del 13.