la ikurriña en iruñea. construyendo

Sorprende que, en un artículo de opinión, miembros de Izquierda/Ezkerra de Iruñea hablen de la necesidad de una mirada más creativa y respetuosa con la pluralidad para hablar de un símbolo de esta ciudad como es la ikurriña. Y decimos sorprende porque, desde los partidos que conformamos Bildu en el Ayuntamiento de Iruñea, ese es desde hace tiempo el punto de partida para encontrar la solución a la actual persecución e invisibilización que una parte importante de la ciudadanía sentimos al imposibilitarse que nuestros símbolos estén presentes en igualdad de condiciones en las instituciones de la ciudad, y del conjunto de Nafarroa.

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La ikurriña en su estelar aparición en el txupinazo de 2013

Son más las coincidencias que tenemos ante lo que exponen en ese artículo, en la idea de que todas las sensibilidades estén igualmente atendidas y respetadas desde las instituciones, que las diferencias, en algunos casos meros matices, por otro lado, enriquecedores en este debate. Pero no queremos sin embargo entrar a exponer nuestra tesis de que este camino lo podemos y debemos hacer juntos, sin responder a la afirmación de que estamos en uno de los extremos de este debate.

En la guerra del 36 y en la posterior dictadura fascista fueron muchas y muchos los iruindarras que tuvieron que esconder sus sentimientos de identidad, su lengua, el euskera, sus ideales y símbolos. A algunos y algunas no les fue posible y pagaron con su vida. El resto tuvo que vivir en el silencio impuesto durante 40 años. Nuestro más firme reconocimiento a todos ellos. Muerto el dictador, hubo un tiempo en el que la posibilidad de vivir y desarrollar en libertad los ideales de cada cual pareció poder hacerse realidad, representada incluso en la presencia de la ikurriña en el mástil del Ayuntamiento de Iruñea. Pero fue un espejismo. Terminada la década de los 70, los poderes fácticos de Nafarroa y del propio Estado imposibilitaron, desde la prohibición y la persecución, o de facto, la presencia de símbolos de la ciudadanía como la ikurriña. Posteriormente, en el marco del régimen de colaboraciones entre UPN y PSN en Nafarroa, se prohibió en todo el herrialde mediante la Ley de Símbolos de 2003 hoy vigente, que impide, bajo sanción de inhabilitación, la presencia de la enseña vasca en todas las instituciones navarras. Por tanto, y en estas condiciones hablar de «dos extremos» en este debate es falso, ya que para que haya dos extremos es del todo necesaria una igualdad de condiciones entre todas las posiciones y proyectos, una equidad y libertad que, a todas luces, hoy en día no existe. Por eso no comprendemos que, desde posiciones de izquierda, se quiera transmitir una posición de cierta neutralidad ante la injusticia, y se equiparen discursos, actuaciones y legitimidades, como si esa persecución del franquismo contra un símbolo y un proyecto no se diera en estos tiempos.

La ikurriña presente en el balcón del ayuntamiento en el txupinazo de 1979
La ikurriña presente en el balcón del ayuntamiento en el txupinazo de 1979

El «fuego cruzado» al que se alude en el artículo lo es entre UPN y una parte cada vez más importante de la ciudadanía. UPN se empeña, día a día, en perseguir y reprimir, a base de prohibiciones, de leyes realizadas al efecto, cualquier idea, sentimiento o proyecto que ponga en riesgo sus intereses económicos y políticos. Y también, desde luego, los símbolos que no se ajustan a la imagen que quieren imponer de una Navarra de derechas, exponente del pensamiento único que campa a sus anchas en el Estado, y piedra angular de la sacrosanta unidad española. Por eso la ikurriña es perseguida, pero también en mayor o menor medida lo son otros símbolos como pueda ser la bandera republicana, enseña que nosotras y nosotros también respetamos.

Detrás de las banderas hay emociones, sí, pero también proyectos políticos de comunidades políticas y personas que en estos momentos ven imposibilitadas sus legítimas aspiraciones de llevar a cabo democráticamente esos proyectos. Esa es la verdadera y única imposición que existe hoy día. Y por eso creemos que el trabajo y la colaboración entre diferentes, y sobre todo, entre la izquierda debe ser uno de los objetivos que marquen nuestra práctica política. Las banderas y los símbolos nunca deberían ser objeto de imposición.

Fue UPN quien presentó una moción para condenar la presencia de una ikurriña en la Plaza del Ayuntamiento durante el txupinazo del 6 de julio. En ese acto, parte de esa ciudadanía cuyos símbolos son perseguidos hasta la obsesión, en una muestra de creatividad y de una manera totalmente pacífica, logró que la ikurriña estuviese presente. Nuestro aplauso para ellos. Nos sentimos orgullosos de que, mientras nuestros símbolos no puedan estar en igualdad de condiciones en los mástiles de la casa consistorial, haya personas que se comprometan a velar por los derechos y el respeto a los sentimientos de parte de la ciudad. Fueron las y el representante de Bildu en el Ayuntamiento y las personas a las que invitó al acto quienes sufrieron los insultos, golpes y acoso por parte de UPN, incluso por parte de miembros de la Corporación de este partido y también por parte de miembros de Juventudes Navarras. Y eso es lo que hay que denunciar.

El día 6 de julio fueron, un año más, decenas de personas, que únicamente pretendían ondear la ikurriña pacíficamente por las calles del Casco Viejo, las que sufrieron la represión de las diferentes policías en su único objetivo de impedir la presencia de la ikurriña (no de cualquier bandera). Es eso lo que hay que denunciar. Fueron otros los representantes políticos que tuvieron que recibir asistencia médica tras recibir golpes y porrazos. De la misma manera tenemos muy presentes a los 13 jóvenes que el próximo 18 de noviembre se enfrentarán a peticiones de cárcel, por querer empezar los sanfermines ondeando la ikurriña.

Por cierto, sucesos acaecidos por la represión y actuación totalmente desproporcionada de la Policía municipal. Nuestra solidaridad y apoyo a todos estos jóvenes. Y ante la represión sufrida por parte de la ciudadanía, no hay término medio. Ante esta realidad, nosotras y nosotros, desde luego, nos situamos en un extremo, en el de la defensa de la parte perseguida, reprimida y golpeada, en definitiva, en la defensa íntegra de los derechos de la ciudadanía de Iruñea.

Dijo la representante de Izquierda-Ezkerra en el pleno del 5 de septiembre que había que buscar soluciones a este tema. Así lo pensamos también nosotras y nosotros. Bildu hizo una propuesta clara en este sentido: la modificación de la Ley de Símbolos de manera que todos, en igualdad de condiciones, sean respetados en las instituciones, tomando medidas para impedir toda persecución policial y judicial en contra de los derechos de la ciudadanía. De la misma manera, es del todo necesario abordar la realidad identitaria de nuestra ciudad, «corrigiendo la actual situación y abogando por la convivencia de identidades en el respeto mutuo», algo que nosotras y nosotros vamos a promover con todos nuestros medios a la vez que defenderemos el derecho a materializar democráticamente nuestro proyecto.

Artículo de opinión enviado a la prensa y escrito en colaboración con Iban Maia, Javier Ayesa y Ainhoa Arano.

mis sanfermines

Herri sanferminak

Me gusta despertarme a las cinco de la mañana del seis de julio con el estómago lleno de nervios, como si tuviese veinte años menos, intentar dormir de nuevo y descubrir a los diez minutos que estás sonriendo pensando en lo que viene. No me gusta que nadie me diga cuando tengo que empezar las fiestas, pero lo llevo dentro y lo acato y hasta las doce en punto no me pongo el pañuelico. No me gusta la gente que se pone el pañuelo antes de tiempo o en otro momento del año. Esto es totalmente ridículo, lo asumo, pero no me gusta. Me gusta salir de casa a las nueve de la mañana y ver a gente vestida de blanco, algunos con bolsas de bebida, otros encontrándose con la cuadrilla y me gusta mirar a las ventanas para ver a la gente asomada y sonriendo, pero no suelo ver a nadie. Me gusta colocar la ikurriña, la bandera de Navarra y el Arrano Beltza en los mástiles del local de dantzas, antes del almuerzo, mientras va llegando la gente y me pone de muy mala hostia la noche que algún gilipollas decide romper el mástil y llevarse alguna de ellas. Me gusta el almuerzo de huevos con jamón y tomate a las nueve y media, algo, por otro lado impensable en cualquier otro día del año y no me gusta cuando cae la primera mancha de tomate, algo inevitable y que es eso, precisamente, la primera mancha. Tampoco me gusta la gente que piensa que para divertirse el seis de julio es necesario manchar al de al lado. Definitivamente son imbéciles. Me gusta cuando empiezo a ver a los gaiteros de Baigorri pasando hacia el ayuntamiento antes de las doce. Me gusta cuando queda una hora y te tomas el café tranquilamente y no me gusta la gente que se escaquea de recoger las mesas del almuerzo. Me gustan los críos de mis amigos y amigas que te miran con cara de estáis locos, me gusta cuando encendemos la tele en el sótano y ves que en la plaza hay espacio para la reivindicación. No me gusta la violencia que las diferentes policías utilizan contra parte de esta ciudad para que no llegue la ikurriña a la plaza. Me gusta y emociona cuando unos barbudos cuelgan una enorme ikurriña en las narices de los cortijeros y corruptos del Régimen que ponen cara de no poder creérselo. Ajo y agua. ¡Si no quieres taza, taza y media! Aborrezco cuando esa gente, que se cree dueña y señora de nuestra Iruñea, pretende hacer que pidamos perdón porque un símbolo aceptado y querido por casi la mitad de las y los iruindarras ha hecho acto de presencia en el comienzo de las fiestas. Yo no tengo nada por lo que pedir perdón. Ellos si. Ellos que nos han robado económica, política y sentimentalmente. Me gusta cuando la plaza a rebosar les recuerda lo ladrones que son y les pide que se vayan. Me gusta ponerme el pañuelo a las doce, no cuando a un chiringuitero le apetece tirar el txupinazo. Me gusta la Biribilketa de Gaintza en el zaguán consistorial poco antes de que se abran las puertas del ayuntamiento. Me gusta brindar por todas aquéllas y aquéllos que no pueden estar en Iruñea en fiestas, pero que viven con intensidad y emoción este día y estos momentos desde las cárceles españolas y francesas. No me gusta cuando una Audiencia extranjera pretende prohibir que nos acordemos de ellas y ellos. Me pone los pelos de punta el aplauso unánime a la ikurriña al comienzo del festival de dantzas de la Plaza de los Fueros, me gustan los grupos de dantza de Iruñerria haciendo el saludo a la ikurriña en agintariena y me chiflan las dantzas. Me gusta Larraindantza a las dos y media de la tarde del seis de julio. Me gustan los abrazos y besos del día seis, como si no nos hubiésemos besado nunca, entre el sudor, la emoción, las risas, los primeros bailes. No me gusta, me parte la fiesta y me enerva, enfurece y me da asco cuando algún imbécil decide sacar el machista heteropatriarcal que lleva dentro y agrede verbal o físicamente a una mujer por el mero hecho de ser mujer. No me gusta cuando los del Régimen, que tan molestos se sienten por un símbolo de esta ciudad, asisten impasibles y por lo tanto cómplices a esta vejación de las mujeres. Me gusta cuando las mujeres deciden auto-organizarse y deciden defenderse. Me gusta que algunos hombres las tengamos como modelo de lucha y compromiso. Me gustan la gente que viene de fuera y se adapta a lo que aquí vivimos, intentando hacerse un hueco en esta fiesta, porque hay sitio para todo el mundo. Me disgusta cuando los y las guiris desembarcan como si esto fuese la ciudad sin ley donde todo es posible. Me da asco porque esto es lo que les venden desde algunos despachos del ayuntamiento. Me apasiona cuando le cantan al santo por tres veces en el comienzo del encierro y cada vez se oye más cantar en euskera. Me gusta ver a Xabi corriendo en Santo Domingo, como antes lo hizo Iosu, como los del Cabestro, gente de Iruñea, que no necesitan cámaras ni televisiones para vivir preciosas carreras delante de los toros. Me disgusta ver a gente haciendo el pata delante de los morlacos como si fuesen vacas. Aborrezco las camisetas de colores en el encierro, las camisetas de equipos de fútbol y la gente que para tener 3 segundos de “gloria” necesita distinguirse con colores, cuando en realidad son parte de ese gris del espectáculo mediático.

Me gusta el almuerzo del día siete, medio de resaca y contando la víspera, lo que nos acordamos de ella. Me gusta el vermuth del día de San Fermín. Me gusta ver a mis concejales en la procesión y poder aplaudirles. Me disgusta la proliferación de cruces y curas en ella. Me disgusta que algunos se crean que este acto sólo es de ellos. Me gusta El asombro de Damasco y después de oírlo lo tarareo un buen rato. Me gusta la Pamplonesa en las dianas y no me gustan los divinos de las dianas. Me gusta encontrarme con la familia en el vermuth del día siete. Me gusta y me pone los pelos de punta acordarme de la ama ese día riendo, cantando y bailando. Me gusta la comida familiar del siete y me gustan los brindis por quienes ya no están, los cantos, las risas de los nuevos miembros de la familia. Me gusta el comienzo del Te Deum de Charpentier al principio de cada corrida aunque casi nadie sepa que es una melodía del XVII. Me gusta la pitada al alcalde en la plaza de toros el día siete. Me gusta cuando los de sombra, por vez primera, no aplauden. Me gusta la merienda del siete. Me disgustan los anormales que se dedican a tirar de todo desde andanada. Me gusta la salida de las peñas y me encanta salir a mi aire, sin un recorrido fijo, perdiéndome en mi propia fiesta. Me gustan la cervezas con mis tías y tíos. Me gusta encontrarme con una mirada en medio de un bar, rozarnos con los ojos y decir “lo siento” cuando las respectivas cuadrillas deciden cambiar de bar. Me dan náuseas los putos graciosos que tienen que decir algo pretendidamente gracioso a las mujeres que están en nuestro grupo. Me gusta cantar Dolü gabe con la gente de Iparralde, no me gusta cuando los gabachos deciden practicar el rugby en un bar lleno de gente. Me gusta cuando la gente de fuera hace el esfuerzo de pedir en euskera o cuando te dicen agur y no me gusta la gente que viene aquí como si fuesen las tropas del Duque de Alba. Me gusta ver el jai gune de Gora Iruñea lleno de gente a todas horas, me gusta la pequeña victoria popular que eso ha supuesto y no me gusta que alguien se crea que ese es el objetivo, porque tenemos mucho todavía en qué avanzar para que estas fiestas recuperen su caracter popular, participativo, paritario y euskaldun que nunca debieron perder. Me gusta encontrarme con un amigo que está de gaupasa y que me diga con una sonrisa que es que ha ligado, no me gusta el agobio que algunos llevan encima porque no ligan… quizás si no tuviesen ese agobio ligarían algo más. Me gusta la gente del resto de Euskal Herria cuando viene con sus pañuelos de Piratas de Donostia, de comparsas de Bilbo, con los pañuelos de Iparralde y con los de los y las blusas de Gasteiz. Me da bastante asco cuando la gente viene y no respeta, y mea en cualquier sitio como si esto fuera su caseta de ferias. Me gusta la txozna del Oinez y no me gusta que Gora Iruñea y el Oinez estén fuera del espacio festivo mientras las casetas regionales, sin concurso ni nada que se les parezca, están en el cogollo de la fiesta. Me gustan las dianas de txistularis y gaiteros. Me gusta Braulia dando vueltas al son del txistu y no me gusta cuando se cae y se rompe el cuello. Me gustan los zaldikos, las txarangas de las peñas y uno que toca el violín en una esquina… ese, me encanta. Lo siento, no me gustan las batucadas, pero me gusta el Struendo de Iruña. Me gusta la elektrotxaranga y el bailoteo con ella. Me gusta la espontaneidad de la fiesta y aborrezco el programa cerrado. Me gustan los ritos de la fiesta y me disgustan las tradiciones sin sentido. Me emociono con el vermuth familiar del día catorce, con La Dominguera del catorce en la Plaza del Ayuntamiento, me encantan los vermuths que se alargan sin querer, me gusta la foto familiar del catorce y me encanta que mi tío haga como que no le gusta, me gustan los “amigos” de unas horas y me gusta reencontrarme con amigos que no he visto en todas las fiestas, porque estas fiestas son así, para vivirlas en libertad. Me gusta terminar las fiestas cuando a mi me da la gana, sin que me diga nadie desde su púlpito del ayuntamiento, cuando tengo que terminarlas. Me gusta quedarme con el pañuelo al cuello hasta que llego a casa el último día y me disgustan las lecciones de gente que me dice que me lo tengo que quitar. Me pone frenético la tontería de anudar pañuelos en puertas de iglesia o ayuntamientos, es más, me parece una imbecilidad. Me gusta llegar a casa el día catorce, o el quince a la mañana, poner una lavadora con la ropa y dormirme pensando que ya falta menos.

Estos son mis sanfermines, incomprensibles, sentidos, incongruentes, difíciles de explicar, ni tampoco lo pretendo. Lo mejor es vivirlos, cada uno a su manera, pero vivirlos desde dentro y dejándote llevar por ellos. Nueve días en 365, pero nueve días que también marcan una manera de vivir la ciudad el resto del año.

los sentimientos no se pueden prohibir ni reprobar

Huevos con jamón, tomate y patatas (magras con jamón que decía el otro), tinto con gaseosa, así, a las nueve y media de la mañana, con un cuerpo que se resiste a entrar de buenas a primeras en el torbellino de caldos, sangrías, sorbetes, cervezas y demás con el que va a ser regado en los próximos días y tu cabeza te dice que si, que es seis de julio y que en poco más de dos horas empezarán los casi nueve días de fiesta y tradiciones, de nuevas experiencias y sentimientos viejos, de abrazos entre el sudor y abrazos sudados, de recuerdos a quienes no están y reencuentros con quienes vuelven a Iruñea, la ciudad vascona que se convierte en ciudad mundial por unos días.

Hamaiketakoa

Y entre vaso y vaso y untada de tomate, un café y mis compañeros se van al ayunta, con los invitados de Bildu Iruñea, presencia necesaria en los balcones del edifico rococó, ahí donde se supone que vigilan, como estatuas de piedra que son, impertérritas, la Justicia y la Prudencia, esas señoras representadas en piedra y cada vez más ausentes en la realidad municipal, burlada día a día su vigilancia. Felipe, Eneko, Iosu y Maitagarri, invitadas e invitados que nos recuerdan que se sigue desahuciando, que la lista del puto Inem, aquí Inem a la navarra, es cada vez más larga, que en este Pueblo nuestro sigue habiendo personas juzgadas y condenadas por su militancia política y que el modelo de fiestas y de ciudad avanza con un espacio a orillas del Arga para seguir su camino. Invitados al piso de abajo, ellos y ellas con Miren y Bakartxo, de Bildu Nafarroa y nuestra representatividad municipal al segundo piso, con el resto de ediles.

Bildu eta gonbidatuak

Y mientras se acerca el momento me sumerjo en los sotanos propios y en los de Iruña Taldea y los sentimientos empiezan a aflorar, recuerdos de quienes ya no están, de otras sonrisas y otros tiempos que se topan con la realidad de las criaturas que amigas y amigos se han empeñado en soltar en este mundo, con estos primeros txupinazos que les acompañarán hasta que otros comienzos de fiesta los sustituyan. Con la piel de pollo y una de esas criaturas en brazos enciendo la tele, que ni es de plasma ni falta que hace para utilizarla de año en año, a media voz, con el volúmen de nuestro propio local de dantzas convertido en plaza consistorial particular y en estas estamos cuando, de repente, se desliza por delante de la fachada del ayuntamiento uno de los símbolos de gran parte de las y los iruindarras, una bandera que la obsesión y totalitarismo se empeñaron, hace tiempo, en prohibir a toda costa en la ciudad y en ese comienzo de fiestas que es suyo, claro que si, pero también nuestro, desde luego. Porque todavía siguen sin comprender que, pese a que la sigan tratando de enseña maldita, habrá miles y miles de hijas e hijos de esta ciudad cuyas gargantas quedarán entrecortadas por la emoción al ver, un año más, el símbolo de nuestra libertad, de nuestra ciudad, de nuestra convivencia y de nuestro respeto al diferente como recuerdo presente de la dignidad, el sentimiento y el propio ser de gran parte de esta vieja ciudad vascona, medieval, unida a base de privilegios, conquistada, afrancesada, despojada de sus derechos, provinciana, escarmentada a base de fusilamientos, silenciada, “democratizada”, euskalduna, protagonista del cambio por llegar. Porque esa historia, la misma que dice que en el Café Iruña se dibujó por vez primera la ikurriña, también es nuestra historia, la de esta ciudad, por mucho que se empeñen en desterrarla y manipularla.

2013ko uztailaren 6a

Y en estas estamos cuando faltan dos minutos para las doce y no se asoma nadie a los balcones, no hay invitados en la balconada, ni siquiera los timbaleros han salido para tocar la “Llamada a la ciudad” y le digo a un amigo que no van a lanzar el txupinazo a las doce. No hace falta que nadie me lo diga, porque cualquiera que haya seguido el txupinazo año tras año sabe que el rito tiene una serie de pasos que no se están dando. Y dan la doce y las puertas de los balcones siguen sin abrirse y es entonces cuando un amigo me dice que tengo mala cara y es que me estoy intentando imaginar el panorama adentro, sobre todo el panorama para nuestros concejales, porque se está convirtiendo ya en una tradición que sean objeto de insultos por parte de concejales e invitados de UPN. Es lo que tiene el fascio, que aunque no se da cuenta que lo es, actua como tal. Y en ese sótano sin cobertura soy testigo de los dieciocho minutos más imprudentes, temerarios e irresponsables de un seis de julio protagonizados por un alcalde imputado por corrupción, por su grupo municipal, con un concejal delegado de cultura que no tiene conocimiento de la misma, y varios miembros de los diferentes grupos de la oposición, con mayor o menor fortuna, y todo ello con miles y miles de personas en medio de una marea que podría haber causado unas cuantas desgracias.

La realidad dentro del ayuntamiento se acerca bastante a lo que me estaba imaginando. Nuestros invitados son insultados por los cachorros de UPN, unas juventudes que se autodenominan navarras, encabezadas por un parlamentario experto en esperpentos tuiteros, gente que tendría que tener otro nivel como representantes públicos, acompañados por una corte de fanboys que se dedican a ladrar, de esos que son capaces de hacer lo que sea con una simple seña del jefe, gente cuyo respeto por la gente desahuciada y desempleada queda al descubierto a base de insultos que ni las juventudes hitlerianas en sus hogueras de libros, esa gente que no respeta ni a personas que quieren y trabajan, legítimamente, por un modelo más abierto de fiestas, esa gentuza que se empeña en seguir persiguiendo, juzgando y encarcelando a militantes políticos. En el piso superior el panorama, lejos de mejorar, se parece cada vez más a un ring en donde el golpe y el puñetazo toman forma de insulto, otra vez. La desinformación es el arma utilizada desde el primer momento. Tras verse sorprendidos por la ikurriña se avisa al alcalde y al lanzador del txupinazo de este año. En dos minutos su odio y obsesión hacia una de las banderas de este Pueblo da paso a la decisión de que no se tirará el txupinazo hasta que no la quiten. Esa es la cuestión desde el principio, pero durante los primeros minutos, con una balconada cuyas puertas están cerradas a cal y canto, deciden informar a los miembros de los otros grupos que la ikurriña imposibilita lanzar el txupinazo, algo que a todas luces, por lo menos desde fuera, y por lo que me dicen, desde dentro, era totalmente falso. Y alternativas, en todo caso, antes que retrasar el acto, había unas cuantas. Esa es la realidad del momento. A la vez es el propio alcalde, el máximo representante de la ciudad, ese que tendría que haber dimitido hace tiempo por probables prácticas corruptas, el que se dedica a pedir cuentas a Eva, Peio y Patri, como si hubiesen sido ellos quienes habrían colgado la bandera, es este señor el que, olvidando su papel en la ciudad, se dedica a insultar a miembros de la corporación, de Bildu, claro está, fuera de si. Ahí van al ataque, en medio de esa mezcla de informaciones sesgadas, algunos de los periodistas presentes en el salón, algunos de ellos auténticos voceros del Régimen, algunos de ellos emulando a Garcilasos e Iribarrenes. Y entonces hace su aparición el que se supone gestiona la cultura en esta ciudad, una persona cuyo nivel 0 es el elemento principal para ser representante de la ciudad en el Ayuntamiento. Iruñea no se lo merece. Ahí están sus tuits, para siempre guardados, repitiendo en la red lo que ha insultando directamente. Hay tuits que traen otros, como el que recibió Bakartxo Ruiz amenazándole de muerte y cuyo perfil fue borrado rapidamente (el del amenazante, se entiende).

Desgraciadamente no son los únicos que se dedican a repartir leña a Bildu y algunas actitudes diciendo que la ikurriña ha estropeado el comienzo de las fiestas quedarán para siempre en la memoria colectiva de mucha, mucha gente. Quien hace esas declaraciones llega a reprochar a nuestros concejales que “la ikurriña está sufriendo un abucheo histórico”. Otra mentira. El grito mayoritario fue contra UPN y el abucheo contra el retraso del txupinazo. Finalmente se retira la ikurriña, con un municipal esperpéntico alzando el puño en señal de victoria después de semejante hazaña cuya acción ha quedado a ras de suelo y entre gritos de UPN kanpora! Y salen el alcalde y el lanzador y se dedican durante un minuto a gritar aquello de “¡San Fermín , San Fermín!”, convertido últimamente en grito oficial para muchas cosas, y no hace falta irse muy lejos en los años para ver a qué punto ha llegado su manipulación. Un grito que, escondiéndose en el icono que representa el de Amiens, significa fuera lo que no gusta, lo que no entiende y lo que me molesta al poder actual, poder en todas sus vertientes. Grito esperpéntico en un acto esperpéntico, chsssss, PUM! Y toma cohete que tiro a la gente que está abajo, como si no hubiesen sufrido poco ya, y para adentro, que el señor alcalde ha llamado a los y las portavoces a una reunión de urgencia cuyo tiro les sale por la culata, a esa pareja cómica, imputado y el del exploto, que eso no fue txupinazo ni nada que se le pareciese, y a quiénes intentaron situarse “entre el bien y el mal” solicitando la reprobación por colgar una ikurriña. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Los “vasquistas” pidiendo la reprobación por hacer presente la enseña vasca. Y ahí se quedaron, unos sin declaración institucional, y otros sin reprobación que les diese el titular de su periódico.

Eran más de las dos de la tarde cuando me tomé mi primera caña, cuando disfruté de los primeros compases de la fiesta, entre amigos y con uno de ellos literalmente aporreado por forales y munipas que se dedicaron, esos si, a joder el comienzo de la fiesta en la calle Chapitela. Pero eso no les interesa que se sepa.

Continua la fiesta. Con la ikurriña en cientos y cientos de balcones de Iruñea.

Zapia

simbología

Las pintadas de ideología fascista, nazi, xenofobas y racistas aparecidas en las paredes de un céntrico instituto de Iruñea nos ofrecen una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre simbología de corte fascista en la ciudad. La gravedad de las pintadas realizadas en el exterior de un centro educativo con la protección de la noche, pero, no lo olvidemos, en una ciudad plagada de cámaras tanto públicas como privadas y en una zona suficientemente transitada, a la vuelta de una plaza con buena visibilidad y a escasas dos manzanas del cuartel de la Guardia Civil (¿casualidad?), me hacen pensar que, desgraciadamente, no son fruto de la casualidad ni algo aislado.

pintada fascista

En una ciudad en la que, a pesar de la existencia de leyes de memoria histórica y a pesar de las constantes denuncias populares, persisten diferentes elementos de simbología franquista en edificios públicos (ahí tenemos la laureada en el frontis del Palacio de Navarra), calles dedicadas a elementos de la dictadura franquista, e incluso escuelas públicas que llevan el nombre de dirigentes franquistas (como Victor Pradera, diputado tradicionalista y defensor de Fernando el Católico en su conquista del Reyno de Navarra) resulta que unas pintadas son borradas con rapidez por parte de UPN en el ayuntamiento tras la denuncia de Bildu, pero en cambio ese mismo partido, UPN, sigue negándose a retirar los restos de simbología fascista que quedan en la ciudad y el resto del herrialde. Una ciudad gobernada por el mismo partido que mantiene un edificio en memoria de los muertos “por Dios y su cruzada” (convenientemente disimulado), en cuya cripta todavía hoy se celebran misas por el alma de asesinos como Emilio Mola, una ciudad en la que los concejales de la República fusilados durante el golpe fascista no tienen más que un discretísimo reconocimiento en una esquina del zaguán de la casa consistorial conseguido gracias a la labor y el compromiso de los colectivos en favor de la memoria histórica.

Es en esta ciudad en donde se dan las “condiciones” para que pintadas de tipo fascista, nazi y racista se realicen en un instituto, para que una pareja homosexual reciba una paliza en un parque de Iruñea y para que una laureada franquista siga presidiendo la fachada principal del Palacio de Navarra.

Es obligación de los gobernantes y dirigentes de Iruñea trabajar en favor de la verdad, la justicia y la reparación de la memoria histórica, de eliminar cualquier símbolo fascista, pero también están obligados a crear las condiciones y fomentar actitudes que favorezcan la convivencia en la ciudad, sin medias tintas.

* Por la tarde me entero que también en la sede del sindicato ELA, en el ensanche iruindarra, sufrió el ataque de los fascistas con pintadas de esvásticas en su fachada.

es necesario recuperar la memoria

Es un domingo tranquilo, de esos en los que estás descansado, de los que te levantas a las siete y media de la mañana sonriente y con la sola pretensión de desayunar tranquilamente en una cafetería mientras lees la prensa en papel, sin prisas, sin clicar los enlaces a las noticias, pasando las hojas mientras el té infusiona su hoja en la taza. El desayuno no es todo lo tranquilo que deseo. La XXXII Media Maratón de Iruñea sale a pocos metros de la cafetería en poco más de una hora y una avalancha de corredores llena el local para tomarse un último café, visitar al baño para quitarse los nervios y hablar de tiempos, calentamientos y tramos de la carrera. No es un ambiente tranquilo, pero tampoco me importa. Es una gozada ver una Iruñea tan vital el domingo por la mañana, y lo reconozco, con bastante envidia, me da por tocarme la rodilla izquierda, tan machacada después de diecisiete años de dantzas, saltos, entresakas y cabriolas y me hago la promesa de visitar a un amigo fisio para que me de unos consejos que me permitan empezar a correr, sin mayor pretensión que dar una vuelta por la Media Luna. Entre las voces de los corredores logro leer la entrevista que el Noticias hace a José Miguel Nuin y aunque hay aspectos en los que no coincido hay muchos otros pensamientos que son coincidentes y me alegro. Esas son las coincidencias en las que hay que ahondar para hacer posible ese cambio político, económico y social que necesita Nafarroa.

viudas de navarra

Pasando las hojas del periódico llego a cultura y leo a María Bayo diciendo que la cultura es lo único que nos queda y sonrío porque la cultura, querida María, es lo primero que siempre nos van a intentar despojar, porque un Pueblo sin cultura es un Pueblo sumido, es un Pueblo sin capacidad de pensamiento y es un Pueblo dormido. Por eso, María, tenemos que seguir sacando la cultura a la calle, y expresando nuestra cultura, la que tenemos cada uno y cada una dentro, y seguir leyendo, disfrutando del teatro y volviendo a maravillarnos con Don Giovanni cuando canta eso de È aperto a tutti quanti, Viva la libertà! (Está abierto a todo el mundo, Viva la libertad!). Y con el aria en mi mente llego al artículo que habla del nuevo trabajo de Miguel Sánchez Ostiz, El Escarmiento, una novela que trata sobre la obsesión de Mola, el golpista y asesino, en dar a los vascos un Escarmiento, con mayúsculas, una medida que tenga igual dimensión que el odio que nos tuvo el matón de Franco. La novela relata la preparación de ese Escarmiento, preparación en la que ese hombre, que al decir de quienes le conocieron solo pensaba en matar, tuvo la ayuda de diferentes personas, militares y civiles, entre ellos, ¡cómo no!, el entonces director del Diario de Navarra, Raimundo García “Garcilaso”. Pero nos habla no solo de los preparativos si no de las consecuencias de aquéllas acciones ejecutadas bajo la orden de “se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta…”

Se lamenta Sánchez Ostiz de que quizás sea tarde para recuperar la memoria que nos lleve hacia la verdad (seguramente parte de ella), a hacer justicia y a ofrecer reparación. Nunca es tarde para eso. Quizás estén desapareciendo los testigos directos de aquellas cunetas y de esa tumbas anónimas que van tomando el nombre de los fusilados, pero no es tarde para ir sacando a la luz el horror de aquéllos días y de los que vinieron. Y buen ejemplo es la novela de Sánchez Ostiz.  Las consecuencias, en cambio están presentes hoy en día, desde las paredes de Diputación con una laureada todavía presente hasta los nombres de calles y plazas, escuelas, placas en cementerio y paredes de iglesias glorificando aquella cruzada contra la libertad. Las consecuencias son el día a día de Nafarroa. No hay más que ver quiénes siguen gobernando y robando desde sus sillones y cuál es el periódico que, a veces desde la sombra y otras veces somando sus fauces rabiosas, sigue dibujando con trazo grueso el pensamiento político de los herederos de Mola. El futuro hay que escribirlo pensando en la convivencia que tenemos que construir, pero esa convivencia tendrá que estar basada en la verdad, la justicia y la reparación. El olvido no puede ser base de esa convivencia.

Salgo de la cafetería y vuelvo a sonreír. La Media Maratón de Iruñea sale y de los altavoces del coche que abre la carrera sale a todo volumen la canción de Vendetta titulada Gora Iruñea! ¡Iruñea, despierta, hay mucho por hacer!

a río revuelto…

Es esta una reflexión que necesariamente la hago en voz alta y públicamente. En voz alta para ser escuchada y de pie al debate conjunto. Públicamente porque es la mejor manera de desenmascarar el objetivo que, cada vez con menor disimulo, se percibe en la palabra y pensamiento de esas 80 familias que, hace ya 110 años, gobiernan Nafarroa desde instituciones políticas, económicas y religiosas, con nombres y apellidos y también desde la sombra. Una sombra llamada Diario de Navarra.

dietistas

El mismo diario que aquél 19 de julio del 36 proclamaba en su portada, con un Viva España, que Mola, el golpista y asesino, había proclamado el estado de guerra en Navarra, ha abierto una nueva cruzada contra las posibilidades reales de cambio en Nafarroa. Si no fuese tan grave decirlo podríamos hablar de un auténtico pre-estado golpista, en este caso contra la alternativa de cambio que cada día es más visible. Y no es la primera vez que hablamos de movimientos golpistas en torno a ese periódico, auténtico baluarte de la derecha caciquil y cabeza del poder fáctico económico y político en Navarra que se resiste a la rebelión social y democrática que va tomando forma día a día desde la propia ciudadanía.

Esta campaña de intoxicación y difamación de UPN-Diario de Navarra tiene como principal objetivo distraer a la sociedad de la grave responsabilidad en torno al escándalo que ha llevado a la desaparición de la CAN. Tomando un concepto, en este caso “dieta”, debidamente manipulado y tergiversado, una falsedad repetida hasta la saciedad, siguiendo el manual de Goebbels se puede sembrar la duda entre la sociedad. Una sociedad que hace escasas semanas se escandalizaba ante los millonarios sobresueldos cobrados por los dirigentes de UPN, tras la campaña de mentiras, orquestada por el entorno más próximo a Yolanda Barcina, el escándalo empieza a difuminarse en el falso mensaje general de “Todos los políticos son iguales”. Pero no, señores goebbelsianos, no todos los políticos son iguales, afortunadamente.

chiringuito

Intentar equiparar un hecho, como es llevarse un dinero que no es suyo (definiciones en el código penal y sinónimos en el diccionario hay muchos) y haberse enriquecido conscientemente mediante unos sobresueldos con una retribución por la labor institucional en un ayuntamiento que palíe, de alguna manera, la pérdida de poder adquisitivo no es, de ninguna de las maneras, aceptable. Una persona que resulta elegida para cumplir las funciones de concejal debe dedicar parte de su tiempo laboral a esa labor, y esto no puede significar un reducción en su sueldo. Una persona trabajadora elegida como concejala tiene que tener la seguridad de que va a poder dedicarse a esas funciones sin que esto pueda suponer un menoscabo de su situación económica personal; tampoco, claro está, un enriquecimiento. En el Ayuntamiento de Iruñea, como en el resto de ayuntamientos, existe un sistema (puesto en marcha hace 22 años por los mismos que hoy lo cambian) para que esos concejales reciban, en concepto de dieta, que no sobresueldo, una retribución por el trabajo realizado y en compensación por la pérdida económica que eso supone. Otra cosa es hablar de los concejales de UPN, la mayoría de ellos liberados con una cantidad que supera en 33,5% la liberación de los concejales del resto de partidos (1 de cada 3) y cobrando el resto de dietas por representación en diferentes organismos municipales. ¿A quién justifican sus sueldos estos concejales? ¿Tienen algún horario que justifique semejante sueldo? ¿Tienen algún sistema de control? Ahí es donde hay que empezar a mirar. Vamos a revisar los sueldos de esta casta privilegiada y vamos a exigir transparencia, control público y compromiso para cumplir el servicio para el que fueron elegidos y elegidas. Esa es la cuestión.

En esta estrategia UPN y su altavoz mediático, el poder en la sombra Diario de Navarra, han decidido arrasar con todo ante su temor, fundado, de verse desplazados de los sillones que tanto tiempo llevan utilizando para lucrarse. El hecho de que la posibilidad de un cambio, no de sillones, si no de sistema, sea real, ha hecho que la brunete mediática, política y social navarra decida tirar p’alante en una suerte de nerviosa escapatoria. Lo hace sembrando el mensaje del “Todos son iguales” e intentando mostrarse como los que van a solucionar el mal sistema de pago de las retribuciones a la corporación municipal. Que el señor Maya, que se autopagó esos sobresueldos millonarios, hasta tres en un solo día, imputado judicialmente, que devolvió las cantidades después de habérsele pillado con las manos en la masa, ese señor al que el Pleno le pidió que dimitiese y que es parte de ese sistema caciquil y choricero que ha imperado durante más de veinte años, que el imputado Enrique Maya intente ahora aparecer como el aladid de la transparencia en el sistema de retribuciones a concejales, con una propuesta que en nada cambia el control de las justificaciones, es un escándalo y un insulto a la propia ciudadanía. Ese señor lo que tiene que hacer es dimitir, irse del ayuntamiento, dejar paso a otras personas y responder judicialmente a lo que se le requiera. Y el resto de grupos municipales lo que debieran hacer es pensar un sistema de retribuciones que asegure la transparencia de la gestión económica del ayuntamiento, el control público y la igualdad de condiciones de todas y todos los concejales.

Para que no quede ninguna duda. UPN, con sus liberaciones completas o parciales, con todos los técnicos municipales a su disposición casi en exclusiva y con un Reglamento hecho a su medida juega en bastantes mejores condiciones que el resto de grupos. ¿Alguien se imagina si a UPN se le ocurriese reducir o eliminar las retribuciones a concejales? ¿O que los grupos de la oposición no tuviesen normal acceso a los técnicos municipales, a los expedientes o a la información? ¿O que los grupos solo pudiesen reunirse de lunes a viernes y exclusivamente en el ayuntamiento? ¿Una persona trabajadora podría salir elegida como concejal y podría desarrollar en igualdad de condiciones su labor? No hay mucho que imaginar, porque esa es la cruda realidad. UPN, esa casta de los sobresueldos, ha decidido, a cuenta de esta situación, poner en marcha un sistema de justificaciones de las restribuciones que no mejora en nada el anterior y que lo único que hace es ahondar en el control político de UPN sobre esta ciudad, empezando por los propios grupos municipales en la oposición. Esto es lo que está ocurriendo, porque así lo han decidido UPN-Diario de Navarra. Porque no aceptan el cambio político y social que va a suponer el final de ese sistema de castas impuesto por ellos mismos.

La tira de cómic es propiedad de César Oroz y apareció publicada, precisamente, en Diario de Navarra.

Este es un artículo de opinión basado en otro que realicé para una colaboración en el programa La escotilla de Eguzki Irratia.

soy

No soy escritor, ni periodista y escribo a golpe de impulso, y por eso luego tengo que reordenar el texto y a veces la propia cabeza, incluso los que me conocen suelen decirme que hago unas frases muy largas en los textos que escribo, que son difíciles de leer porque entran y salen, suben y bajan alrededor de la idea principal, metiéndome en txokos y saliendo de ellos para volver a incidir en la idea, tal y como acabo de hacer ahora. Totalmente cierto. Abro este blog como experimento personal, para escribir, para leerme yo mismo, para debatir conmigo, para escuchar mi voz hasta que se pierde en la blogosfera… Es una suerte de instantáneas personales que voy colgando por aquí dejando que se sequen al sol. Pero lo abro también y principalmente para escuchar otras voces, voces interesantes de las que aprender, sobre todo seguir aprendiendo a escuchar y también para enfadarme, para compartir, para recibir críticas y para aprovechar la posibilidad de altavoz que ofrece esta historia, en desigualdad de condiciones, claro, porque este altavoz es como una caracola al que tienes que pegar el oído para poderse escuchar, sin estridencias, sin decibelios desbocados. Pero esta caracola no sigue las órdenes de ningún Amo, eso es lo bueno. Esa es mi ventaja.

instantáneas personales

Soy Iruñeazale desde txiki y esto no quiere decir nada más que estoy enamorado de Iruñea, donde nací y donde vivo. Y ya sabes que los enamoramientos conllevan alegrías, buenos momentos y goce, celos, enfados y amarguras y así precisamente me sucede con Iruñea que incluso en algún momento llegó a ser Pamplona pero que cada día más es exclusivamente Iruñea. Y es así como la siento, con todo mi respeto para quién la siente Pamplona, o Pamplona-Iruña, o Iruña o Pampelune, que al final los sentimientos hacen ciudad y los míos son muy claros y aunque es cierto que un nombre marca la diferencia quiero creer que es una diferencia en la diversidad, de la que nos enriquece, no de la que separa. Por mucho que se empeñen. Y porque, a veces desde la perplejidad, tengo respeto por el que la siente diferente, pido lo mismo. Es fácil y simple, ¿no?

Euskalduna, euskalduna Iruñean, zaila, baina gero eta errezago. Eta momentuz euskaldunberria. Ez naiz iritsi, Amets Arzallusek esaten duen bezala, euskaldunzaharra izatera. Batzuetan harritzen naiz euskaraz pentsatu dudala konturatzen naizenean, baina orokorrean Pentsatzeko, maiuskularekin, garatu pentsamendua, hori erderaz egiten dut. Hasi nintzen orain dela urte asko euskaltegian, utzi nuen, hasi nintzen berriro, utzi nuen eta berrartu nuen historia. Azkenean AEK-ko Iruñezar euskaltegian erori nintzen eta han oso zorte ona izan nuen irakasleekin, oso jende jatorra eta profesionala hutsak. Jakina, gero nire lagunak bihurtu ziren. Eta euskaraz mintzatzeko hitz egitera hasi nintzen, besterik ez. Hanka sartzen (oraindik sartzen dut, askotan), zuzenketak jasotzen, lotsa galtzen eta ausartia izaten, horrela ikasi nuen euskara, horregatik hitz egiten dut euskaraz. Aurten badut asmoa barnetegira joatea, nire euskara hobetzeko, sakontzeko, euskaraz idazteko, tresnak aurkitzeko gero euskaraz irakurtzeko. Gero eta gehiago gozatzen dut euskararekin. Blogaren artikulo gehienak gaztelaniaz izanen dira baina, nork daki? igual batzuetan animatzen naiz euskaraz idaztera. Kritikak eta zuzenketak onartzen ditut, jakina. Behar ditut.

Poco más puedo decir de mi, que vivo mi país con pasión porque creo que Euskal Herria tiene un recorrido intenso en su historia, un presente apasionante y sobre todo un futuro que lo decidiremos antes o después los propios habitantes de esta tierra. Una Euskal Herria que se va construyendo día a día, entre todas y todos, a golpe de debates y discusiones, con compromiso, cada cual a su manera, pero construyéndola desde hoy mismo. De la misma manera vivo la actualidad con ilusión, preguntándome por qué los bancos gobiernan los Estados, por qué todavía se siguen llevando nuestra juventud a cumplir penas de cárcel impuestas como vengativo castigo a su compromiso con esta sociedad, la suya, por qué los saharauis siguen en un trozo de polvo llamado desierto sin poder vivir en su país, por qué es tan importante para algunos comprarse un coche que corra a 240 kilómetros la hora cuando el máximo permitido y seguro es de 120 km/h, por qué cuando hay personas que utilizan la violencia bajo la bandera de un país “respetable” se dice que lo hacen por el bien de la democracia y otros cuando lo hacen sin bandera para poder pescar en sus propias aguas se les llama piratas, por qué nos obligamos a aparentar que somos “normales” consumidores en esta sociedad consumista, por qué todavía no se ha cerrado Guantánamo, por qué la gente tiene como referente a una señora que se hincha los labios con silicona, por qué torturaron a mis amigos y no pasa nada, por qué ya no nos sorprendemos con la vida, por qué cada vez leemos menos… todo esto y más me suelo preguntar y me lo seguiré preguntando por aquí para responderme, en más ocasiones de las que quisiera, que en realidad yo también formo parte de todo eso, me guste o no, con mis incongruencias y demás, porque soy así.

Lector empedernido, esto tiene su parte buena y mala, leo mucho, aunque menos de lo que me gustaría, los clásicos últimamente me encantan, en gran parte los estoy descubriendo, leo ensayos, actualidad política, historia, novelas, algo de poesía y muy poco en euskara. La parte mala es que a veces no consigo discriminar en cuanto a lo qué leo y en ocasiones leo auténticas bazofias porque tengo la mala costumbre de no poder dejar un libro después de haberlo empezado. El único libro que he dejado después de empezar no ha sido porque quisiese, ese libro es Ulises de Joyce, y sigue en proyecto de leerlo algún día. Por de pronto me contento con leer las opiniones de gente que lo ha leído antes.

books and colors

Música, siempre música. Desde txiki he vivido con música y tuve mi época de gran pena por no saber tocar ningún instrumento, pero al final llegué a la conclusión de que para tocar mediocremente prefiero escuchar a los demás, que lo hacen muy bien, o no tan bien, pero disfrutan mucho con eso, y yo disfruto escuchándoles, que es de lo que se trata y para sumun tengo una buena colección de CDs de música clásica, de la cual soy un aficionado empedernido, repito, aficionado, los conocimientos los dejo para los músicos, música clásica en cualquiera de sus facetas y estilos (y no voy a entrar en el debate sobre la definición de clasicismo, que no me refiero a una época concreta de la música) y últimamente jazz y aquí si que soy un ignorante total, un novato que disfruta sobre todo con el jazz vocal, casi siempre de mujer, no sé por qué. La música de las películas es otra de mis pasiones, euskal musika (en esta ocasión más con voces de hombres) y otras músicas que hay por el mundo y que me producen algún sentimiento, como la irlandesa o los fados. Música con mensaje, con un mensaje para mi. Porque al fin y al cabo de eso se trata, de música que me remuevan los sentimientos.

Irónico, la bici es para la ciudad, borraja, una verbena en fiestas, Zarautz, Bach, Apple, canas, amor, mucho por aprender, mal genio, familia, abertzale, Mikel Urdangarin, apasionado, piano, Beriain mendia, libre, besos, movimiento, lo mejor del frio el calor, amistad, Pueblo, espiritual, fotografía, @dslegi, buen cine, productividad, cerveza, Brompton, anginas, macrobiótica, ligoteo, pescado, arte, euskal ohiturak, libros, madera, té, paseos, lluvia, dantza, huevos fritos, compromiso, pintxos, sakabanaketa, sin tele, izquierda, Faber Castell, historia clásica, primavera, vaqueros, talozale, yoga, cuchilla de afeitar, Irlanda, caricias, color, pasta, herri sanferminak, silencio, Moleskine, bermut, Alde Zaharra, observador, Shakespeare, batido de plátano, impulsivo, todo esto y más soy, todo esto y más escribiré, todo esto y mucho más.