un día para la historia

 

Madrugón de esos que no te importan, de esas madrugadas que presagian un acontecimiento, de esos finales de noche que son el principio del día, como el de hoy, que es el principio de una nueva era en Cataluña. Ya estamos en el tren, camino de Barcelona. Leemos constantemente las noticias en Twitter. La noche ha sido larga, con miles de personas pasándola en los colegios electorales. La mañana ha comenzado muy temprano y para las cinco, grupos cada vez mayores de personas se han ido congregando a la entrada de los colegios electorales. Las urnas también han ido llegando, saliendo de su necesario escondite incluso en casas particulares. Los Mossos han aparecido, pero se limitan a observar, sin acatar las órdenes de la Fiscalía española. Hemos visto imágenes de policías españoles armados y con material antidisturbios retirándose de colegios ante la defensa que muros de ciudadanas y ciudadanos están haciendo en las entradas de los centros de voto. La Generalitat acaba de anunciar que todas las mesas contarán, vía Internet, con un censo universal para que cualquiera pueda votar en cualquier mesa. Amanece ya, amanece en Cataluña, amanece en la democracia. Cataluña se va. Cataluña ya se ha ido. Buen viaje y esperadnos, que vamos. Bye bye Spain.

 

Empiezan a llegar imágenes de la policía española enfrentándose con armas y material antidisturbios a muros de personas cuya única arma son la decisión y la defensa de la democracia. Ni miles de policías armados hasta los dientes van a impedir que Cataluña decida su futuro. Por cada policía represor nacerán cien nuevos defensores de la democracia y la palabra para el Pueblo. No os rindáis. ¡Estamos con vosotras y vosotros! Nosotras también somos Catalunya!!!!

Empezamos a ver imágenes de gente apaleada por la policía española. El Estado español y su sistema antidemocrático ha perdido la escasa credibilidad que le pudiese quedar. Una señora anciana, retirada a patadas de la puerta del colegio electoral que pretendía proteger, quedará como testigo de varias generaciones de la defensa heróica y decidida de la democracia que este día hicieron miles de personas.

La crónica continuará desde las dinámicas de defensa popular que se vayan dando a lo largo del día. Llegamos a Barcelona.

Llueve y nos acercamos a un colegio. Largas filas de gente sonriendo y con ganas de votar. Cuando se acerca una persona mayor le hacen pasillo entre aplausos para que entre a votar. Nos encontramos con una delegación de observadores internacionales, corsos, irlandeses, flamencos y vascos. Diputados y eurodiputados. Todo el mundo coincide en denunciar la represión. Llegamos a otro colegio y siguen las filas largas de gente. Pese a las hostias de maderos y pikolos, la gente sigue con ganas de votar.

A la una centenares de personas han abarrotado en la querida Iruñea la Plaza del Ayuntamiento en defensa de la democracia con su alcalde, Joseba Asiron, al frente de la concentración. Mientras tanto cada vez más voces internacionales denuncian la actitud fascista del Gobierno español.

La hora de comer era un momento crítico porque suele ser un momento en el que suele bajar la participación. La delegación vasca que nos hemos juntado nos hemos acercado a un colegio porque decían que podía aparecer la policía española en cualquier momento. Nos ha recibido en la puerta del colegio el eurodiputado Ernest Maragall, y hermano del que fuera alcalde de Barcelona. Hemos podido acceder a la sala de votaciones y nos hemos emocionado. La gente a la hora de votar se sacaba fotos y al salir gritaba “ja he votat!” que era recibido con aplausos. La gente anciana accedia con preferencia sin tener que guardar cola y en medio de una salva de aplausos. En un momento dado han aparecido 8 furgonas de la policía española y se ha procedido a cerrar el colegio quedándose la gente dentro para defenderlo. Falsa alarma y la gente ha seguido votando en gran número.

La cifra oficial facilitada por la Generalitat es de 761 heridos de diferente consideración. Comienzan a producirse concentraciones delante de diferentes consulados y embajadas españolas en todo el mundo. La comunidad internacional es testigo del horror de la actuación policial ordenada por el Gobierno español y a la vez de la dignidad de todo un Pueblo. Después de descansar, salimos de nuevo a la calle.

Nos reunimos con concejales y concejalas que, desde Udalbiltza, han actuado como observadores de la jornada en diferentes localidades. Emoción es la palabra más utilizada por todos ellos. En Plaza Catalunya los favorables al referéndum y a dar un sí a la independencia catalana, se reúnen para seguir el escrutinio en una pantalla gigante. Nos da tiempo para ver imágenes de la represión policial antes de que el presidente español, Rajoy, haga unas declaraciones desde Moncloa. Silbidos en cuanto aparece en pantalla y carcajadas cuando comienza su alocución diciendo eso de “hablo como presidente del Gobierno español, soy presidente de una de las naciones más antiguas y respetables del mundo”. No está mal que la gente se ría de esa capacidad de hacer el ridículo, pero a mi me pone, la verdad, de mala hostia. Cuando anuncian la comparecencia de Pedro Sánchez, decidimos irnos a cenar algo. Nos juntamos en la calle con las portavoces de EH Bildu que siguen dando entrevistas y participando, a pie de calle, en los programas de radio y televisión.

Tras la cena volvemos a Plaza de Catalunya justo cuando el President Puigdemont está terminando su intervención diciendo que “las imágenes de hoy no se van a borrar de la memoria de este Pueblo”. Anuncia que iniciará el camino para dar los pasos necesarios para proclamar la independencia. Aplausos. Termina y él y todo el gobierno catalán comienzan a cantar el himno nacional, Els Segadors, seguido por las miles de personas que se concentran en Plaza de Catalunya. Los pelos de punta, veo a gente llorando mientras canta, pero sobre todo veo caras felices y mucha juventud. Así que nos retiramos al hotel llenos de esperanza en un futuro que ya está aquí.

​Por la mañana las portadas de los periódicos de medio mundo dan cuenta de la represión española y del éxito del Referéndum. Los medios españoles continúan como voceros propagandísticos del discurso unionista. Leemos también los resultados oficiales del Referéndum, facilitados por la Generalitat y que son el reflejo más real de lo ocurrido ayer.

2.020.144 (90,09%) a favor del Si.

176.565 (7,87%) a favor del No.

45.586 (2,03%) en blanco.

20.129 (0,89%) nulos.

770.000 personas censadas en los colegios electorales clausurados por policía española y guardia civiles.

recuperando a Eladio

Hoy, 16 de septiembre de 2017, por fin se empieza a saldar una deuda con Eladio Zilbeti, co-fundador de Osasuna, que parece ser fue quien le puso el nombre euskaldun al club, militante de ANV y fusilado en el frío invierno de 1937, seis meses después de que los fascistas diesen el golpe militar a la República. Todo el honor y la memoria para ti, Eladio.

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Han tenido que pasar 80 años para que la sociedad empiece a recuperar su memoria de manera oficial. Hace unos años afortunadamente hubo quien empezó a rescatarla mediante artículos, como el periodista Ivan Giménez. Sea como fuere, seguidores del club rojillo, englobados en Sadar Bizirik, pidieron a la junta osasunista que solicitara al Ayuntamiento que pusiese el nombre de Eladio Cilveti Azparren a una de las calles que rodean el estadio del Sadar, concretamente a la que da a las oficinas del club y que hasta hoy tenía como nombre la continuación de la calle que le da la vuelta, la calle Ana de Velasco. Dicho y hecho. El alcalde, de quien depende las competencias para nombrar calles, elevó a la Junta de Gobierno la propuesta osasunista y esta fue aprobada hace dos semanas.

Zilbeti, uno de los fundadores de Osasuna allá por noviembre de 1920 y quien dicen que le puso el nombre, el único de los grandes clubs vascos que lleva el nombre en euskera, era también militante de Acción Nacionalista Vasca (ANV). Por ese motivo fue fusilado, asesinado, no en el impulso de los primeros días tras el golpe militar impulsado desde Iruñea por el general Mola, si no seis meses después, en Etxauri, junto a decenas de compañeros por las libertades. Seguramente, entre los fusilados junto a Zilbeti, se encontrarían militantes republicanos, socialistas, abuelos de aquéllos otros socialistas que impulsaron, junto al PP en el que hay muchos nietos de los que fusilaban, la ilegalización de ANV en su desesperada guerra contra el independentismo vasco. Esa es la desgracia de esos nietos. Otros nietos pueden tener la cabeza bien alta, con orgullo y desde luego con más coherencia que ellos.

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Es momento de agradecer, de seguir agradeciendo, el inmenso trabajo que han realizado y realizan las asociaciones memorialistas, algunos periodistas comprometidos y en este caso concretamente a todos esos seguidores rojillos que se han empeñado en recuperar la memoria, en este caso, de Osasuna. Otro día será momento de hablar de las vergüenzas del Régimen con este club al que intentaron, sin éxito, sumar a su chiringuito.

Hoy a las diez de la mañana, cuando el alcalde de Iruñea, joseba Asiron, descubra la placa con el nombre de la calle de Eladio Zilbeti, la que da a la entrada a las oficinas del club, sonará el himno de Osasuna en el corazón de muchas y muchos y en la memoria de aquellos que ya no están. Por ellos y por ellas. Gora Osasuna!!!

parte de nuestra historia

Desde hoy mismo se puede visitar y apreciar la nueva decoración del zaguán de la casa consistorial de Iruñea. Por decirlo resumidamente y de manera concisa, es una decoración acorde con el espíritu de apertura que ya en su portada anuncia el propio edificio. La puerta está abierta para todos, pero sobre todo el corazón, ha dejado de ser una simple inscripción en latín para hacer efectiva, al 100%, el sentido de la misma. Atrás quedó, hace más de dos años, ese ayuntamiento con las puertas cerradas a cal y canto, al que nos tenían acostumbrados los gobiernos de UPN. Con esta remodelación, cualquiera que quiera visitar el zaguán podrá hacerlo y ver parte de nuestra historia y quien quiera visitar todo el edificio podrá realizarlo apuntándose en la oficina de turismo que hay en el edificio de Casa Seminario, en la misma plaza consistorial.

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Fotografía del Ayuntamiento de Iruñea

Ese zaguán ajado y rancio, con la pintura de sus paredes oscura, con el escudo de la casa de los Borbones tallada y policromada presidiendo el acceso principal, con las alfombras carcomidas y con los cuadros de mala calidad de los diferentes reyes españoles que, tras la conquista del Reino de Navarra existieron, todo eso es historia. Esa decoración típica de un ayuntamiento franquista y que respondía a la propia ideología y discurso de la dictadura, que resaltaba la sacrosanta unidad española, además con mal gusto artístico, ya no es parte del relato principal de esta ciudad. Iruñea tiene, tenía que tener desde hace tiempo, un relato más acorde con sus orígenes y su historia principal y no el relato que los vencedores del golpe militar del 36 hicieron en 1951 con la rehabilitación del edificio (en realidad solo dejaron en pie la fachada de José de Zay y Lorda, arquitecto que diseñó la fachada barroca a mediados del XVIII). Es curioso, aunque no sorprendente, que UPN haya hecho bandera de la defensa de la antigua decoración franquista, sin importarle que esa decoración hubiese sido ideada con un fin ideológico por la dictadura  de Franco. Es evidente que tendrán que revisar su nuevo logo de partido que pretendieron presentar la semana pasada como el de un partido moderno y actual. Por de pronto, en la visita que esta mañana se ha hecho a toda la corporación, han hecho boicot explícito a la misma. Está claro que esta nueva decoración y el espíritu de apertura que significa no va con ellos, por muchos logos de origami que se inventen.

En cuanto a los elementos que componen la nueva decoración, están las serigrafías que decoran algunas paredes, los elementos representativos del ayuntamiento que se exponen en vitrinas y los nuevos cuadros que decoran las paredes, desde el zaguán hasta el segundo piso por toda la escalera principal.

Serigrafías

El elemento principal del zaguán es, sin duda, la serigrafía en la pared principal, de la representación manuscrita y polícroma más antigua que se conoce del escudo de la ciudad. Este escudo ilustra el primer inventario de los documentos del Archivo Municipal, realizado en 1598. Muy significativo es el texto que aparece al pie de este escudo y que es el primer texto conocido que hace referencia a Iruñea, concretamente de Estrabón, geógrafo e historiador griego que vivió entre el 64 y el 24 antes de nuestra Era. El texto recogido, en el original griego, en castellano y en euskera, dice lo siguiente: Pasada la Jacetania, hacia el Norte, se encuentra la tribu de los Vascones, donde hay una ciudad llamada Pompelon, que es como decir la ciudad de Pompeyo. En los huecos de las escaleras se han colocado, por un lado,  el plano original que Zay Lorda realizó en 1755 para la fachada de la casa consistorial, que curiosamente contiene las dos opciones que presentó, y parte del texto del Privilegio de la Unión en la que se ordena que se edifique el edificio en el lugar en el que se encuentra, entre los tres antiguos burgos de Nabarreria, San Cernin y San Nicolás. En el otro lado se representa el plano que Joaquín Martinena hizo de la ciudad antigua para su tesis, acompañado de otra parte del texto del Privilegio de la Unión, del 8 de septiembre de 1423 en donde se ordena la unión de los tres burgos en una sola jurisdicción.

Elementos representativos

En los huecos de las escaleras se han dispuesto tres vitrinas que exponen elementos que representan a la propia ciudad. Por un lado están las tres mazas que acompañan en todas las ocasiones en que el Ayuntamiento desfila en cuerpo de ciudad y las seis llaves de las antiguas puertas de la ciudad y la de los toriles de la Plaza del Castillo. Tanto las mazas, como las llaves, se encontraban, desde siempre, en el despacho de Alcaldía, casi ocultas a la vista de la ciudadanía. En el otro lado, una vitrina alargada, contiene un facsímil del antiguo pergamino donde viene recogido el texto del Privilegio de la Unión de 1423. Actualmente y todos los años durante los días en torno a la fiesta del Privilegio de la Unión, se puede ver el pergamino real en las visitas guiadas que se realizan a la casa consistorial y a las que hay que apuntarse en la oficina de turismo o bien desde la página web. Este documento está generalmente guardado y custodiado en los Archivos Municipales.

Cuadros

En sustitución de toda la banda de monarcas españoles, las escaleras principales del Ayuntamiento lucen ocho antiguos carteles de las fiestas de San Fermín, realizados por diferentes artistas y que recogen, así mismo, parte de nuestra historia reciente.

Cartel de 1903, de Manuel Salvi, con la iluminación eléctrica como principal elemento.

Cartel de 1904, de José Galiay, que recoge la llegada del automóvil y el nuevo monumento a los Fueros realizado el año anterior.

Cartel de 1919, de Enrique Zubiri, con una figura femenina representando a la Fama.

Cartel de 1920, de Javier Ciga, de gran calidad artísitica y con el kiliki Barbas como protagonista.

Cartel de 1929, de Jesús Basiano y Carlos Landi, con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos desfilando por la plaza consistorial.

Cartel de 1934, de Leocadio Muro, con iconos festivos.

Cartel de 1941, de Pedro Lozano de Sotés, con el cabezudo del alcalde y el encierro.

Se ha editado, también, un pequeño tríptico explicativo. Cartel de 1958, de Mariano Zaragüeta, con un timbalero municipal como protagonista.

Definitivamente es una decoración hecha con gran sentido del gusto y de buena calidad, pero sobre todo, recoge el sentir de la pluralidad de la ciudad a través de la historia de Iruñea. No dejéis de visitarla.

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2ª parte

Hemos alcanzado el ecuador de la legislatura 2015-2019, se han hecho las valoraciones de la primera mitad, se han marcado los objetivos para el segundo tiempo y se encara con el trabajo anterior el trabajo todavía por realizar. Si los dos primeros años han supuesto en el cuatripartito un continuo enriquecedor ejercicio de consenso para sacar adelante los proyectos en el Ayuntamiento de Iruñea y una incansable dinámica de diálogo, con sus altibajos, todo acompañado de la necesidad de un aprendizaje colectivo diario, dentro y fuera del Ayuntamiento, los dos años que quedan hasta llegar a mayo de 2019 van a estar marcados, sin duda, por la eclosión de multitud de proyectos que han sido trabajados y preparados desde su base en los meses pasados y por la perspectiva de renovar un Ayuntamiento progresista, plural y conectado a la gente.

La oposición con UPN y sus diferentes instrumentos marcando el estilo y con PSN, desafortunadamente, compartiendo la estrategia de la ultraderecha navarra, en un continuo estado de shock, se ha dedicado a sus obsesiones identitarias, a la pataleta cada vez que veían que los privilegios que habían construido desde el Régimen iban cayendo uno tras otro y al enfado por su propia incapacidad y sin un proyecto, más allá del interés particular, de cara a esta ciudad. De puertas adentro hemos asistido atónitos a una bancada de UPN desagradable en el estilo, bronca en las formas y con el único objetivo de tensionar el ambiente en el Ayuntamiento. A decir de las y los trabajadores de la casa consistorial, nunca, en los muchos años que llevan algunos de estos funcionarios trabajando en el consistorio, nunca, habían asistido a algo semejante. Desde el gobierno municipal, con paciencia infinita, se ha gestionado este ambiente lo mejor posible, aplicando el reglamento con bastante mano izquierda y centrándose en la gestión diaria. Porque desde el cuatripartito somos conscientes de que el objetivo de UPN no es otro que el de restar las energías necesarias para seguir adelante con el cambio. El objetivo del Régimen sigue siendo el cambio.

Ayer, en el último pleno del curso, asistimos a un episodio que redunda en esta estrategia de UPN. Una vez más, las concejalas navarreras, Ana Elizalde y María Caballero, tal y como han venido haciendo en los dos años anteriores, se dedicaron, constantemente, a interrumpir a los compañeros de corporación en sus intervenciones, hablando y gesticulando mientras algún miembro del gobierno municipal intervenía desde su asiento. En estos dos años se ha podido ver en los vídeos grabados en los plenos y en la parte pública de la comisiones informativas, la actitud de estas dos concejalas y algún otro compañero de bancada. Lo que no se ha podido ver es la actitud que tienen normalmente cuando son conocedoras de que ninguna cámara les graba. Son sesiones a puerta cerrada que en muchas ocasiones han sido, cuanto menos, dantescas. Y ayer, el alcalde tuvo que llamar la atención, de nuevo, a estas dos ediles, cuestión que disgustó a UPN. A pesar de la paciencia demostrada, ayer el alcalde hizo un gesto privado al portavoz de UPN señalándole la cara que tenían sus compañeras con esa actitud. Quizás el fallo fue intentar humanizar la situación con un lenguaje de tú a tú entre Asiron y Maya, cuestión que Maya aprovechó, tras dos segundos de pensarlo, para llevar a cabo su papel en la farsa montada. Se levantó de su asiento y de pie se puso a gritar y vociferar por la llamada de atención del alcalde. Sobrepasado el límite permitido y ante la falta de respeto del portavoz navarrero al Pleno, a la corporación y al público asistente, el alcalde le apercibió avisándole hasta en tres ocasiones hasta que, en aplicación del reglamento, tuvo que expulsar al portavoz de UPN, cosa que hizo cuando la bancada derechona hacía ya un rato que estaba abandonando el salón de plenos. Sorprende cómo Enrique Maya, un señor que ha sido alcalde, se presta a este tipo de números tan poco edificantes.

En el necesario receso para evaluar la situación, el alcalde, entendiendo la necesidad de solucionar el episodio ocurrido, mantuvo una conversación con el portavoz expulsado, asumió el gesto innecesario que de manera privada le había hecho en el salón de plenos y terminaron acordando, con un apretón de manos, que toda la bancada de UPN volvería a ocupar sus asientos. Pudo así terminar, de manera más tranquila, el último pleno del curso.

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Pero nada más allá de la realidad, ya que pasadas pocas horas, el propio presidente de UPN, Javier Esparza, en una nueva demostración de oratoria política, publicó un tuit en su cuenta que decía textualmente “Asirón (sic) expulsa del pleno a Maya. Asirón (sic) representa a los fascistas de EH Bildu amigos de ETA y Maya a los demócratas. El mundo al revés”. Un tuit con una carga de profundidad absolutamente denunciable y con un mensaje fuera de lugar tras el acuerdo entre Asiron y Maya. Resulta incomprensible que un acuerdo sellado con un apretón de manos entre el alcalde y un ex-alcalde lo hagan saltar por los aires de una forma tan baja. Y así se lo hizo saber el alcalde Asiron a Maya tras ponerse en contacto con él, pidiéndole que hiciese las gestiones oportunas para que el tuit fuese retirado, porque el alcalde de Iruñea no tiene porqué aguantar esos insultos públicos, y menos de un representante político y porque la ciudad merece un respeto que el presidente de UPN no demostró ayer. En su exabrupto pretendiendo otorgar el label de democracia, no se dio cuenta que el label demócrata lo da la ciudadanía, una ciudadanía que hace dos años decidió que UPN no gobernara, decidió que otra gente se dedicase a airear y sanear las instituciones y decidió que UPN se tenía que ir a la esquina de pensar. Pero siguen sin pensar, siguen en sus trece, siguen pretendiendo mantener la ciudad de los buenos y los malos que ellos mismos crearon para su interés particular (el del Régimen).

El alcalde representa a la ciudadanía. A toda. Ese es el label del alcalde Asiron. Algo que ellos no consiguieron en todos los años que gobernaron la ciudad.

¿somos conscientes?

El miércoles acompañé al alcalde de Iruñea, Joseba Asiron, a Gasteiz, a participar en una jornada organizada por las compañeras y compañeros de EH Bildu de la capital alavesa. Una jornada que llevaba como título Dictadura franquista: impunidad o justicia y que ahondó en el modelo emprendido en Iruñea de cara a recuperar la memoria en este periodo. Las más de 100 personas que se reunieron en la Plaza de la Provincia, frente a las Juntas alavesas, escucharon y agradecieron el recorrido que el alcalde hizo al respecto.

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Iruñea, ciudad de 200.000 habitantes, y que en el 36 contaba con 40.000, cuna de fraguas, cálculos y preparaciones del golpe militar contra un gobierno democrático y que, pese a no tener un frente de guerra en los años siguientes al golpe, asesinó a 300 vecinos fusilándolos y golpeó mediante la represión directa a más de 5000 vecinas y vecinos. Pasaron 40 años de represión y otros 40 de silencio, porque, pese a la mal llamada Transición, estos asesinatos y persecuciones ideológicas no tuvieron, en casi 80 años, ningún tipo de reparación por parte de instituciones y gobiernos. Y Joseba ahondó en la necesidad de avanzar hacia la reconciliación y la convivencia en una ciudad que había visto morir violentamente a 300 vecinos por parte de la Dictadura franquista, 27 por parte de ETA y 4 por parte de fuerzas policiales.

Y es que la convivencia ha sido la base en todo movimiento emprendido desde el Ayuntamiento del cambio. Ese es el objetivo principal en el cambio de denominación de la antigua Plaza de Conde Rodezno a Plaza de la Libertad, porque era inconcebible que en esta segunda década del siglo XXI todavía existiese una calle dedicada al primer ministro de Justicia franquista, que firmó más de 50.000 ejecuciones en el tiempo en el que desempeñó su cargo. La convivencia fue también el leitmotiv para la exhumación de los generales golpistas e ideólogos de su dureza y represión, Mola y Sanjurjo. Una exhumación que se hizo con el respeto que todavía hoy miles de fusilados no han tenido y siguen esperando en las cunetas y fosas por todo el Estado. Y la convivencia fue, junto a la memoria y la justicia, el objetivo principal en la creación de la Oficina de Víctimas que estuvo abierta varios meses recogiendo las declaraciones de personas represialadas y los testimonios de familiares de fusilados. El alcalde dio especial importancia al convenio de colaboración firmado con la UPNA y el equipo de trabajo del historiador Emilio Majuelo.

Posteriormente fue el turno de Carlos Otxoa, antiguo concejal en Iruñea por Euskal Herritarrok y miembro destacado del movimiento memorialista de Nafarroa. Porque si algo ha quedado claro es que para que ocurriese lo que acababa de contar Joseba Asiron tuvieron que darse dos circunstancias y un hecho. La primera circunstancia fue la llegada de un Ayuntamiento del cambio formado por un gobierno municipal de fuerzas progresistas y la segunda, aunque primera, sin duda, en importancia, el trabajo realizado durante décadas por las organizaciones que trabajan la Memoria Histórica, porque sin ellas todo eso habría sido imposible de realizar. El hecho fue la necesaria colaboración entre estos colectivos y el Ayuntamiento.

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Carlos se refirió y ahondó en la presentación de la Querella contra los crímenes franquistas, conocida también a veces como Querella argentina, que fue presentada en marzo por el propio Ayuntamiento. Esto supuso situar a Iruñea como referencia internacional en la dinámica por recuperar, no solo la memoria, si no la justicia debida a todas las personas represaliadas y en el camino hacia la reparación de todas ellas.

Pero Carlos hizo una referencia que me dio pie a la reflexión y a la certidumbre en la necesidad de que nunca se olvide lo sucedido. Carlos dijo si éramos conscientes de lo que había supuesto la represión franquista, concepto que, si no se ahonda, corre el riesgo de quedarse en una expresión más, sin matices que le doten de humanidad. La represión franquista supuso 300 asesinados en Iruñea, fusilados muchos de ellos contra los muros de la Ciudadela iruindarra, más de 5000 represialados directos, desaparecidos, personas que fueron torturadas, encarceladas, despedidas de sus trabajos, humilladas públicamente, como todas aquellas mujeres que fueron obligadas a pasear por la Plaza del Castillo después de haberles obligado a beber aceite de ricino y mientras se cagaban piernas abajo para disfrute de todas las personas que asistían al espectáculo. Hubo personas que perdieron sus negocios, requisados, esto es, robados, por los vencedores golpistas, hubo, desde luego, quien enfermó y murió a causa de esa represión, quien tuvo que abandonar a sus hijos, quien tuvo que dejar la escuela porque había que trabajar para llevar unas pesetas a casa, quien se quedó en casa, sin salir, durante años. Hubo personas obligadas a hacer trabajos forzados, como esclavos, y hubo personas, muchas, que fueron obligadas a callar, a guardar silencio y a compartir la vida con quienes en realidad se la habían arrancado de cuajo. Todas ellas eran personas, con familias, con sentimientos, con vidas, que iban a jugar a cartas, que compraban en la plaza, que jugaban en los parques de la ciudad y que sufrían para ganarse el sueldo. Personas. ¿Somos conscientes de eso?

La verdad, la justicia y la reparación son necesarias para recuperar una parte de nuestra historia, desde luego, pero son, sobre todo, imprescindibles para recuperar la dignidad de muchas vidas, individuales y colectivas, que en un momento, a partir de julio de 1936, fueron borradas, tachadas y silenciadas. Por todas ellas y ellos y por nosotras y nosotros, por la convivencia, es necesario seguir trabajando en favor de la memoria y la justicia. En Gasteiz lo van a hacer. En Iruñea tenemos que seguir haciéndolo.

Salesianos: Una llamada a la cordura

Por su interés, paso a publicar en el blog el artículo de opinión que el alcalde de Iruñea, Joseba Asiron Saez, ha escrito en torno al terrible proyecto del PSIS de Salesianos. Un artículo que por su claridad e interés recojo.

“La casa no oculta al hombre, sino que lo muestra”. Con esta frase de F.J. Sáenz de Oiza comencé, hace ya muchos años, mi tesis doctoral. Y la reflejé allí porque consideraba que tras ella se esconde una gran verdad, que los edificios que habitamos dicen mucho sobre nosotros y sobre el tipo de sociedad en que vivimos. De este modo, la ciudad se muestra como una suerte de agregado de decisiones, acertadas a menudo, y seguramente equivocadas en otros muchos casos. La Iruñea actual, con su generoso pulmón de zonas verdes, su tripartito casco antiguo, modesto y lleno de sabor, sus ensanches y sus barrios periféricos, muchas veces mal dotados y planificados, es el resultado de aquellas decisiones que tomaron quienes nos precedieron. Esa es la Pamplona que día a día vivimos, gozamos, sufrimos y, en definitiva, amamos.


El denominado PSIS de Salesianos se concibió para favorecer la construcción de un nuevo colegio para dicha congregación, y hacerlo además fuera de Pamplona. Así de claro. Y ello conllevaba buscar el máximo aprovechamiento económico posible, que en el caso del proyecto vigente se plasmaba en un conjunto de desmesuradas torres, alguna de las cuales alcanzaría los 18 pisos de alto. Un proyecto de la pasada legislatura, impulsado y diseñado por UPN, que se enmarcaba en un rosario de PSIS como los de Donapea, Maristas o Etxabakoitz, y que tenían el factor común de que secuestraban las competencias municipales en materia de urbanismo, favoreciendo intereses frecuentemente privados.

El Ayuntamiento de Pamplona no tiene instrumentos legales para parar el PSIS, que por definición es un planeamiento de incidencia supramunicipal. Más bien al contrario, el consistorio está obligado a otorgar licencia en cuanto se den las condiciones legales para ello, so pena de incurrir en prevaricación. Así las cosas, quien gestiona el PSIS es el Gobierno de Navarra, mientras que el otro agente implicado es la propia congregación Salesiana. Son ellos quienes tienen competencia para paralizarlo y/o modificarlo.

Los Salesianos llegaron a Pamplona en 1920, gracias al impulso de Antonio Aróstegui, que quiso así promocionar la formación profesional en Navarra, siguiendo modelos que había conocido en Argentina. Desde entonces, generaciones de profesionales se diplomaron en el centro de la calle Aralar, constituyendo un motor de desarrollo para toda Navarra. Así las cosas, es una auténtica pena que, tras 90 años de servicios, los Salesianos que tanto han dado y tanto han recibido de esta ciudad, se marchen dejando tras de sí el fenomenal “portazo” que supone un conjunto de torres desmesuradas y agresivas con el entorno.


El Segundo Ensanche de Pamplona fue diseñado por Serapio Esparza, siguiendo de forma un tanto retardataria los criterios empleados por Ildefonso Cerdá en el ensanche de Barcelona. Incorporaba la misma trama ortogonal igualitarista, con su “gran vía” (la avenida de Carlos III), y hasta su propia “diagonal” (la avenida de Baja Navarra). Y hay que reconocer que el arquitecto y quienes posteriormente desarrollaron el plan consiguieron crear un entorno con una doble virtud, el de ser diverso en lo social, pero homogéneo en lo estructural. Además, las jerarquías en ubicación y en altura, perfectamente reflexionadas, se reservaban para lo religioso (por ejemplo las iglesias de de San Ignacio o San Francisco Javier), lo político (Palacio de Navarra) o incluso lo simbólico (la actual Plaza de la Libertad). En este sentido, cabe decir que el proyecto aprobado para Salesianos transgrede la filosofía del Ensanche. Que no respeta ni su trama ni su volumetría, puesto que eleva nueve torres por encima del entorno construido, una suerte de “pequeña Manhattan” que desborda el perfil del limes arbolado de la ciudad y rompe la línea de cielo de Pamplona, allí donde hasta ahora mandaba la muralla y la Catedral. Y es que, si el proyecto se ejecuta en su actual forma, quien suba por la cuesta de Beloso y mire hacia su derecha no verá enseñorearse el perfil predominante de sus torres barrocas, que quedarán empequeñecidas y ninguneadas por los bloques de cemento.

En el entorno de este mismo debate se ha dicho ya, y con muchísima razón, que la calidad de un edificio no depende en modo alguno de su altura. Hay edificios altos bellísimos, al igual que existen otros de desarrollo horizontal que son auténticos bodrios. Pero lo que parece incuestionable es que levantar nueve torres de hasta 18 plantas, aplastando a los edificios del entorno e impactando sobre el skyline de la ciudad justo allí donde su antiquísima muralla y su catedral son visibles, es un auténtico despropósito. Hay quien en días pasados ha dicho que muchas veces en la historia de la arquitectura se han construido edificios hermosos en entornos con los cuáles no armonizaban, y se ponía como ejemplo el Centro Pompidou y el museo Guggenheim. Y hay que reconocer la comparación fue comedida, puesto que con la misma línea argumental podía haberse remontado al Taj Mahal, al campanile de Pisa o a la torre Eiffel. Sin entrar a juzgar la calidad intrínseca de los bloques de viviendas proyectados para Salesianos, el verdadero debate radica en pensar si su resultado final se acercará más al centro Pompidou, o si más bien abundará en errores viejos cometidos en esta misma ciudad. Por ejemplo en nuestro recoleto paseo de Sarasate.


Se ha dicho que la muralla es el elemento más importante de la realidad física y simbólica en las ciudades preindustriales. Y es que, más allá de su funcionalidad defensiva, las murallas marcaban un límite físico, un ámbito seguro y conocido, libre de los peligros de la terra nullius exterior, un marco propio para las relaciones humanas y un entorno de solidaridad colectiva. Constituían una eficaz barrera profiláctica contra epidemias y pestes, y eran percibidas, en suma, como el contenedor de un ámbito legal, impositivo y moral. Por ello es tan importante que, allí donde se han conservado, las ciudades integren sus murallas, las respeten y las potencien. Y precisamente en ese empeño se encuentra el gobierno municipal de Iruñea, que en estrecha relación con algunas ciudades amuralladas del entorno, como Bayona, Jaca y Hondarribia, desarrolla proyectos comunes en el terreno turístico y cultural. Y no se nos escapa que, aunque en defensa de este proyecto hay quien ha dicho que las altísimas torres tienen el beneficio de liberar espacio público en su base, no es este ni mucho menos su objetivo primordial. Más bien nos inclinamos a compartir, con Jehel y Racinet (1996), la creencia de que este tipo de ruptura con el entorno, que a lo largo de los tiempos ha tomado muy diferentes formas, lo único que denota es “la voluntad de distinguirse”, cuando no de reafirmar determinados egos. Era así en la Edad Media, y sigue siéndolo, salvando las distancias, a día de hoy.

Séneca dijo que la ciudad se construye en una era, y se destruye en una hora. Quizá el filósofo exageró un tanto, al menos en los plazos. Lo que sí es cierto es que la Pamplona del futuro será, en buena medida al menos, el resultado de nuestros actuales proyectos, y es ahí donde tenemos una responsabilidad insoslayable. Nos equivocamos si pensamos que somos los dueños de esta ciudad, tan solo somos los depositarios de ella, porque pertenece también a quienes nos precedieron y a quienes algún día nos sucederán. Por todo ello, si bien es cierto que ser alcalde de Iruñea es de lo más hermoso que puede ocurrirle a un pamplonés, no es menos cierto que ello entraña servidumbres, y una gran responsabilidad. Y en este momento la obligación moral de quien esto escribe es hacer una llamada a la cordura, al buen juicio y al diálogo entre las partes. Porque estoy persuadido de que aún estamos a tiempo.

Joseba Asiron Saez

Alcalde de Pamplona/ Iruñeko alkatea.

las pataletas de UPN y PSN

Llegando al ecuador del mandato, tengo que reconocer que últimamente estoy preocupado por la oposición política. Esa oposición que sigue sin asumir su papel, sin acostumbrarse al resultado democrático de hace más de año y medio y sin querer reconocer que ya no gobiernan en Iruñea. Habrá quien diga que es su problema y en cierta medida tiene razón quien así lo afirme, pero las consecuencias de esa actitud negacionista de la realidad, las pagamos todas y todos, ellos los primeros y la ciudad en última instancia.

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Esta actitud se basa en el enfado constante que demuestran día a día. Un enfado que tiene sus raíces en la incredulidad de su situación. Siguen pensando que son las dueñas y señoras del Ayuntamiento y de la ciudad, como cuando convirtieron la casa común en su chiringuito y cortijo. Piensan y así lo creen, que todo y cuanto hay en el Ayuntamiento, desde cuadros y despachos, hasta funcionarios y trabajadores, es suyo y les pertenece por derecho divino. No quieren aceptar que hace ya 20 meses, la ciudadanía decidió que los oscuros tiempos de un ayuntamiento siempre de espaldas a la ciudadanía, a los barrios y a las vecinas y vecinos de Iruñea, tenían que terminar. Alguno sigue yendo de alcaldico por la vida, sin percatarse que el tiempo de aquella alcaldía de despacho y privilegios ya no existe. Ahora el Alcalde, este alcalde Asiron, está en la calle, debate con los vecinos y vecinas de tú a tú y ha abierto las puertas del consistorio a todo aquella persona que necesite y deba ser escuchada. Esa es la gran diferencia. El alcalde es uno más entre nosotras y nosotros, un trabajador más, aunque con unas responsabilidades diferentes a la mayoría. No le hace falta que los timbaleros lo anuncien. Joseba está donde tiene que estar y todo el mundo lo sabe.

El caso es que esta oposición, formada por un tándem casi inseparable, UPN-PSN, PSN-UPN, tanto monta, monta tanto, se dedica en exclusiva a intentar entorpecer las dinámicas y proyectos del actual ayuntamiento a base de ruido. Y no, no creo que esa sea la labor de una oposición. No es mi problema, en absoluto, pero creo que una oposición seria debería plantear alternativas a los proyectos que no les gusten, tendría que trabajar las iniciativas que le gusten. Y lo deberían hacer mediante el debate, la confrontación de ideas y el diálogo. Y sobre todo en clave de ciudad. Pero qué se puede pedir a quien ha gobernado durante años solo para los suyos. Las peras no se pueden pedir al olmo. Porque la triste realidad de esta oposición de pataleta es que no tienen un proyecto para la ciudad. No lo han tenido nunca. Su único proyecto era vivir lo mejor posible, tener la mayor cantidad de privilegios posibles y seguir calentando los sillones de plenos, juntas y reuniones varias a base de dietas, recordemos, incluso cobradas por triplicado en una hora. Ese era y es su proyecto.

El problema se ha agudizado con las encuestas internas que tienen. No les salen las cuentas. No dan crédito, pero los números no les cuadran. Se han quedado noqueados al conocer que la gestión del ayuntamiento del cambio tiene gran aceptación, incluso entre su gente. y no solo eso. Los números, en cuanto a su labor, tampoco les han animado. La gente les está empezando a ver como bichos raros. No se entiende esa incapacidad a la hora de hacer propuestas, ni se comprende que lo único que hacen es ruido mediático, con la inestimable ayuda de Diario de Navarra y el chiringuito que sacaron en Internet para apuntar y golpear. La estrategia que han tomado está clara. Se llama estrategia del sirimiri, y consiste en ir soltando día a día pequeñas noticias, aunque sean falsas, para que vaya calando entre el personal. Esa es su única estrategia. Sin proyecto de ciudad, sin dinámica política y sin argumentos con los que dar la vuelta a esas encuestas. Es lo único que tienen. Di lo que sea, aunque sea falso, que algo queda.

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Lo peor de todo es que han perdido el poco respeto que tenían a la casa común. La mala educación que tienen en cada una de las reuniones de las comisiones o de los plenos, los gritos y malas formas empleadas, los insultos constantes y la burla habitual les delata. Porque el objeto de esas burlas e insultos no es solo a este ayuntamiento que está mejorando la ciudad día a día. Su falta de respeto es a toda una ciudad. A la vieja Iruñea, a esta Pamplona del siglo XXI. Y siendo sincero, no todos los miembros de UPN y PSN actúan igual. Imagino que es parte de la estrategia. Quienes actúan de esa manera se retratan constantemente. Es la vieja política, la de creerse más que nadie por ocupar un cargo público, la de aprovecharse de ese cargo. Esa vieja política que desterramos hace veinte meses. Está documentado. Todas y todos somos testigos de su deriva política y personal.

Voy a ofrecerles, de todos modos, una solución a sus males. De cara a poder soportar la buena marcha del gobierno municipal del cambio, cuya prioridad es la ciudadanía y cuyos buenos resultados saltan a la vista en la mejora de la ciudad y de las condiciones de vida de sus vecinas y vecinos. Señoras y señores de UPN y PSN, respiren hondo, practiquen la meditación, sean conscientes del momento actual, hagan yoga o zumba en su defecto, o salgan a correr, escuchen música tranquila o hagan un buen ayuno depurativo. O líenla parda una noche, suéltense la melena, desfóguense, saquen esa rabia. Lo que sea con tal de rebajar esa amargura que llevan dentro. Y sobre todo dejen trabajar, dejen de gritar, sonrían algo más y piensen más en nuestra ciudad. Por su bien y por el de todas y todos.