aliméntate

Evita pronunciar las frases que utiliza todo el mundo. Inventa tu propia forma de hablar, aunque sólo sea para expresar eso que crees que está diciendo todo el mundo. Haz un esfuerzo por distanciarte de Internet. Lee libros.

Debes estar alerta ante el empleo de las palabras extremismo y terrorismo. Sé consciente de los fatídicos conceptos de emergencia y excepción. Enfádate ante el uso traicionero del vocabulario patriótico.

La vuelta hoy a la escuela, marca el regreso al tiempo de trabajo hasta el verano, en Iruñea hasta los Sanfermines. No desesperemos. Es un buen momento también para alimentar nuestra mente con lecturas que nos hagan pensar, reflexionar o que sin más nos ofrezcan elementos para poder contrastar en el día a día. Un día a día marcado por una política en donde lo que está en juego es el propio concepto de democracia. Si nuestra vida colectiva fuese trasladada a una serie para la televisión, estaríamos ante una serie cuya intensidad en los capítulos desbancaría en el ranking a Juego de Tronos. Y en esta serie, si queremos sobrevivir, tenemos que dejar de ser la masa aborregada que el poder quiere que seamos y para eso es necesario que leamos, aprendamos a desarrollar el pensamiento y creemos nuestra propia conciencia en el mundo, con el papel que queremos jugar en él. Y todo esto sin ayuda de la televisión.

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Los dos párrafos que sirven de introducción a este artículo son el comienzo de sendos capítulos en el libro que quiero reseñar y recomendar hoy. Se trata de un ensayo, pedagógico y accesible, del profesor e historiador (y catedrático, y doctor, e investigador), Timothy Snyder, titulado Sobre la tiranía. Veinte lecciones que aprender del siglo XX, editado por Galaxia Gutenberg. Antes de comenzar quiero advertir de algo que, si bien es importante conocerlo, no es impedimento, ni mucho menos, para leer el libro y desde luego aprovecharlo. El autor, estadounidense, escribió la obra a principios de 2017, esto es, con Donald Trump ya en la presidencia de EEUU y tras la farragosa (¿acaso hay alguna que no lo sea?) campaña electoral. En varios pasajes se refiere, por lo tanto, a situaciones concretas de su país, a la entonces reciente campaña electoral y a frases textuales del presidente Trump. Esto, más allá de poder considerarlo un contratiempo, resulta ser un aliciente ya que el localismo está lo suficientemente globalizado como para que al otro lado del charco podamos sacar provecho de él.

El objetivo del ensayo es simple y claro: poder utilizar la historia del pasado siglo XX para aprender de ella y no repetir lo sucedido en esa centuria. Concretamente se refiere al nacimiento del nazismo, a la 2ª Guerra Mundial y al régimen totalitario impuesto por la URSS en algunos países tras la guerra. Todo esto aderezado con la historia más reciente de EEUU. Se echan en falta referencias a otros totalitarismos, como el impuesto por el neoliberalismo, la globalización mediática o el propio neocolonialismo de guerra que EEUU ha practicado y practica desde el fin de la II Guerra Mundial. De la misma manera sorprende que en las referencias al fascismo no nombre siquiera el franquismo (es verdad que tampoco señala las dictaduras militares de Chile y Argentina, por poner un ejemplo). Con esta premisa el ensayo enumera veinte lecciones que aprovechar de la historia (occidental) del siglo XX. Aquí unos ejemplos:

  • No obedezcas por anticipado. La mayor parte del poder del autoritarismo le ha sido otorgado libremente.
  • Defiende las instituciones. No hables de “nuestras instituciones” a menos que las hagas tuyas por el procedimiento de actuar en su nombre. Las instituciones no se protegen a sí mismas.
  • Cuidado con el Estado de partido único. Apoya el sistema multipartidista y defiende las normas de las elecciones democráticas.
  • Asume tu responsabilidad por el aspecto del mundo. Los símbolos de hoy hacen posible la realidad de mañana. Fíjate en las esvásticas y demás signos de odio. No apartes la mirada ni te acostumbres a ellos.
  • Desmárcate del resto. Acuérdate de Rosa Parks. En cuanto alguien da ejemplo, se rompe el hechizo del statu quo, y otros le seguirán.
  • Cree en la verdad. Renunciar a los hechos es renunciar a la libertad. Si nada es verdad, nadie puede criticar al poder, porque no hay ninguna base sobre la que hacerlo.
  • Contribuye a las buenas causas. Participa activamente en las organizaciones, políticas o no, que expresen tu forma de entender la vida.
  • Mantén la calma cuando ocurra lo impensable. La tiranía moderna es la gestión del terror. Cuando se produce un ataque terrorista, recuerda que los autoritarios se aprovechan de esos sucesos para consolidar su poder. No te dejes engañar.

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Un libro para quienes quieran tener elementos que les permitan reflexionar en la vida diaria, para quienes quieran poner en práctica la teoría de la resistencia y poder empezar a construir una sociedad más justa, igualitaria y democrática. Para quienes creen que la historia no nos puede enseñar nada y para quienes piensan que lo que ocurrió hace décadas ya no puede volver a repetirse, por lo menos no aquí. Para darse cuenta de su gran error. Para quienes han sufrido y sufren la tiranía en Cataluña, en Euskal Herria y en cualquier otra parte del Estado por haberse puesto frente a quien quiere imponer un relato, un pensamiento único y una masa social. Para todas y todos los que siguen creyendo que la Utopía es posible.

 

mejorar Iruñea

Tras un año de asentamiento y puesta en marcha, estamos comenzando el que, sin duda, será un año muy importante para Iruñea en proyectos y en ver hecha realidad multitud de reflexiones iniciadas tiempo atrás. Hace algo más de un año llegó, a base de trabajo, lucha y movilización, el cambio a nuestras vidas, con voluntad de quedarse, y lo hizo asentándose, aprendiendo y poniendo las bases para un nuevo modelo de ciudad. Pero el cambió llegó, ya está aquí y es momento de preguntarnos para qué está aquí.

A mi, en general, no me gusta este mundo tal cual está, donde unos pocos deciden y el resto tenemos que tragar. Donde una minoría se enriquece y una mayoría lucha por sobrevivir. Donde el 90% de las personas respiramos aire contaminado. Donde nos sorprendemos porque un tomate tenga sabor a tomate, cuando debiera ser lo natural y corriente. No, no me gusta. Y por eso, creo, es momento de seguir trabajando, pensando y construyendo un mundo mejor.

La clásica de “Piensa en global y actúa en local” debe y tiene que estar presente en nuestras reflexiones y análisis. Porque el manido cambio se hace realidad día a día, por millones de personas a lo largo de todo el planeta, porque las cosas no cambian sin más. La realidad cambia desde el mismo momento en que una persona decide cambiarla, por muy pequeño que sea ese cambio. Y si es un grupo de personas quienes abordan ese cambio, evidentemente el resultado es más visible. Pero cuidado, ¿cuál es nuestro objetivo? ¿Cuál es el objetivo del cambio? ¿Cambiar las cosas sin más? No, no es, ni puede ser, cambiar las cosas por cambiar. El objetivo es mejorarlas, mejorar nuestro entorno, nuestras calles y barrios, nuestra ciudad y por lo tanto mejorar la vida de las personas. Ese es el verdadero objetivo, si no, de nada vale.

Mientras tanto, quienes han estado robando, quienes instalaron la corrupción en los marcos de decisión y gestión, quienes hicieron riqueza a costa de empobrecer al resto, lo único que hacen es patalear y hacer ruido, mucho ruido. Pretenden que quienes queremos cambiar las cosas para mejorarlas, dejemos de hacerlo para atender al ruido. Pretenden llevarnos a los viejos tiempos donde la batalla consistía en gritar más que el otro. Pretenden despistarnos. Pero nuestra actual batalla es mucho más grande que dejarnos llevar a los parámetros que ellos, el Régimen, busca incansablemente. Dejemos que sigan gritando y haciendo ruido. Terminarán más sordos, si cabe, hacia lo que pide la sociedad.

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Es momento de meter velocidad en el movimiento hacia la construcción. Hay mucho que mejorar. Y aunque, comparado con otros lugares, en Iruñea, en general, se vive cómodamente, hay sectores que siguen padeciendo tremendas desigualdades e injusticias. Porque mejorar Iruñea, mejorar nuestros barrios y calles, consiste precisamente en eso, en acabar con esas desigualdades. El futuro por un mundo mejor empieza en nosotras y en nosotros y en las pequeñas ciudades como Iruñea.

No quisiera que se recuerden estos tiempos como “los del cambio”, sin más. A mi me gustaría que se recuerde todo lo que estamos viviendo y haciendo como “el momento cuando empezó todo”. Cuando empezó el equilibrio, y la sostenibilidad económica y medioambiental se asentaron como pilar de nuestra ciudad. Cuando los derechos sociales fueron iguales para todas y todos. Cuando empezó la Iruñea moderna, esa que fomenta el pensamiento, la innovación y la creación. Cuando se refundó la ciudad, convirtiéndose en la Iruñea de todas y todos, con la convivencia de la diversidad como un valor enriquecedor y protagonista de la construcción.

Tengo claro que desde hace un año, en Iruñea se vive mejor, por eso, es momento de seguir luchando, peleando y construyendo la ciudad para el futuro. La Iruñea sostenible, moderna y para todas y todos. Una Iruñea mejor.

Artículo basado en la colaboración con Eguzki Irratia en el programa La Eskotilla, del 5 de octubre de 2016.

ser joven

Ayer, con motivo del Día Internacional de la Juventud, el Consejo de la Juventud de Navarra/Nafarroako Gazte-Kontseilua, nos pidió a varias personas una frase, un análisis o un escrito sobre qué es para nosotras y nosotros la juventud. Eran tres las preguntas que había que responder de una u otra manera:

¿Con qué soñabas cuando eras joven?

¿Cuáles eran tus reivindicaciones?

¿Qué era lo que más te preocupaba?

En fin, que me lancé a hacer un artículo y este es el resultado. Junto a la colaboración había que mandar, también, una foto de aquella época.

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Tinduf, 1994 (creo)

SER JOVEN

Me cuesta hablar de cuando era joven en pasado, porque en mi interior, pese a vivir con intensidad mis 43 años, sigo teniendo un punto de esa juventud disfrutada en plenitud. Y es que es necesario que parte de los valores de ese tiempo quede en nosotras y nosotros de manera perenne. Esa es una de las claves para intentar ser feliz, que, al fin y al cabo, es el objetivo, o debiera serlo, de esta vida. Ser feliz y hacer felices a los demás.

De joven soñaba con un mundo mejor, pues no puede ser de otra manera. ¿Qué joven no ha soñado con mejorar el mundo, aunque sea solo el más próximo? Y lo hacía a la par que iba descubriendo este mundo. Era un camino completo, un camino con tropezones del que me levantaba aprendiendo. Y es lo que he pretendido seguir haciendo conforme cumplía años. Aprender, seguir descubriendo y levantarme cada vez que he caído. Para mejorar algo hay que conocerlo.

En aquellos tiempos reivindicaba el derecho a no perder un año de mi vida en un ejército miembro de la OTAN que participaba en guerras contra Irak y salíamos a la calle para gritar no a la guerra. Aprendía euskera sin darme cuenta que estaba aprendiendo y empezando a conocer algo que ha marcado mi camino y mis decisiones y me manifestaba por una oficialidad completa en Iruñea, en Nafarroa. Me enfadaba con la política del pelotazo y del cemento que ha hecho estragos en nuestra tierra, mientras dejaba sin un derecho básico como es la vivienda a miles de personas, la mayoría jóvenes. Y ansiaba poder relacionarme, sentir y enamorarme de quien quisiera sin tener que dar explicaciones a nadie. Militaba para poder decidir mi futuro, como persona y como comunidad de personas, porque todos los pueblos tienen el derecho a poder decidir.

En aquellos años visité los campos de refugiados saharauis en Tinduf y me impactó profundamente la capacidad de lucha de un pueblo que, en mitad de la nada, reivindica su tierra mientras pone en marcha la vida en aquel páramo argelino. Sáhara sigue reivindicándose y yo sigo pensando que los ejércitos solo han servido para mantener en pie las estructuras de un sistema que siguen aplastando al 85% de las personas de este mundo, sigo aprendiendo euskera y reivindicando el derecho a poder utilizarla en todos los ámbitos de mi vida, he aprendido que más allá de las hipotecas marcadas por la banca y los constructores existen alternativas para vivir de manera digna, sigo siendo libre para sentir, amar y follar sin dar explicaciones. Y sigo militando para que este pueblo pueda decidir su futuro más pronto que tarde.

Atrás han quedado los miedos de aquellos años. Ahora hay otros, pero afortunadamente los vivo con otra serenidad y siendo consciente del momento que vivo y del presente.

Dani Saralegi Aristu

La foto es de aquel viaje a Tinduf y me imagino, espero, que el niño recién nacido que sostengo en mis brazos será hoy un joven con sus sueños, sus reivindicaciones y sus miedos. Ojalá pueda seguir su camino, avanzar y hacerlo en un Sáhara libre.

de la ilusión a la práctica ilusionante

Ya es octubre y como quien dice llevamos un mes desde el inicio del curso político, escolar y también social. Iruñea va volviendo a esa normalidad que nos tiene acostumbrados, con sus fiestas salteadas, sus debates sociales y la constante y diaria pelea de miles de personas por salir adelante, mientras otros siguen en estado shock desde mayo. Una ciudad, Iruñea, que ha comenzado este curso con una perspectiva, por lo menos, más ilusionante que la que teníamos hace un año, en la que estamos inmersas muchas personas, desde gente de colectivos, hasta ciudadanos y ciudadanas de la calle, pasando, esta vez sí, por fin, por el propio Ayuntamiento encabezado por EH Bildu, con compañeros como Aranzadi e Izquierda-Ezkerra y con el apoyo de Geroa Bai.

GRA599. PAMPLONA, 13/06/2015.- EH Bildu, Geroa Bai, Aranzadi e I-E han firmado esta mañana, minutos antes de la constitución del nuevo Ayuntamiento, el acuerdo programático que permitirá al abertzale Joseba Asiron acceder a la alcaldía.La firma se ha realizado en una sala del propio Ayuntamiento, situada frente al salón de plenos, realizada el propio Asiron, por EH Bildu (2d), y los cabezas de lista electoral de Geroa Bai, Itziar Gómez (d); Aranzadi, Ana Lizoain (2i); e Izquierda-Ezkerra, Edurne Eguino (i), que lo han sellado uniendo finalmente sus manos sobre el texto. EFE/Jesús Diges

Han pasado casi cuatro meses desde aquél 13 de junio en que Joseba Asiron asumió la alcaldía de la Vieja Iruñea, aquél sábado en que dijo que la vara de mando que sostenía en su mano era el símbolo de las luchas vecinales, de las esperanzas de la gente trabajadora, de una justicia social imprescindible, de una igualdad democrática y de una convivencia enriquecedora. Una vara de mando que cedió, desde el primer momento, a la propia ciudadanía. Cuatro meses en donde las vecinas y vecinos de Iruñea estamos aprendiendo a vivir en un ambiente mucho menos crispado, a pesar de los infructuosos intentos del Régimen, porque, que no se nos olvide, el Régimen sigue vivo y coleando. Está herido en su pata institucional, eso es verdad, y el haber perdido el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Iruñea, la Mancomunidad de Iruñerria y la Federación Navarra de Municipios y Concejos, amén de decenas de ayuntamientos, les ha dejado muy cojos. Pero hay que tener presente que el resto de patas siguen sosteniendo el armazón que tan bien han construido en las últimas décadas. Para que el Régimen deje de ser tal y pase a ser una parte más de la diversidad ideológica de esta tierra, necesitamos que la gente de la calle sigamos moviéndonos y trabajando, como lo hemos hecho hasta ahora.

De nada nos serviría haber alcanzado este nivel de poder institucional, si olvidamos que éste es consecuencia directa de, en gran medida, la construcción de la alternativa desde la calle, los barrios y los pueblos. Tenemos que seguir trabajando conjuntamente desde la calle y las instituciones para que las dinámicas del cambio social puedan ser una realidad también en las instituciones. Los cambios legales no solo se consiguen en los despachos y son, directamente, la consecuencia del compromiso popular de miles de personas. Hay que seguir fortaleciendo el movimiento popular, vecinal y sindical y las dinámicas sociales, porque son la base de cualquier cambio real que se pueda dar. Si la comunicación entre los vecinos y vecinas de Iruñea y el Ayuntamiento es el pilar de cualquier política municipal, la comunicación y coordinación entre la institución y las personas comprometidas de la ciudad, es la base para que estas políticas municipales estén asentadas en la verdadera realidad y necesidades ciudadanas. Cuantos más y mejores instrumentos de coordinación y participación se utilicen en esta ciudad, mejores serán los resultados de las dinámicas que forman parte del cambio, no solo en el discurso, ni solo en las formas, si no en la práctica.

Este es el quid de la cuestión, conseguir pasar del discurso a la práctica, empleando formas diferentes, novedosas y frescas. Hemos llegado al momento, tras la ilusión inicial, los fantásticos Sanfermines que hemos disfrutado este año, la reorganización municipal, el periodo vacacional y el comienzo de curso oficial, de hacer efectivo el discurso del cambio. Para ello es imprescindible que este camino que hemos emprendido sea un camino que lo hagamos conjuntamente, cada cual siguiendo su propio ritmo, pero de una manera coordinada. Tenemos que aprender muchas cosas ya que han sido muchos años, demasiados, de ninguneo a la ciudadanía, de utilización de las instituciones para el provecho personal y partidista y de vacío en el auzolan que necesitamos para llevar adelante el proyecto de una ciudad para todas y todos. Es el momento de la formación personal y colectiva, cada cual en su espacio, del debate enriquecedor y del contraste constante entre la calle y la institución. Hablamos de cogestión, porque ese es el concepto que mejor recoge este nuevo tiempo que hemos comenzado. Cada cual, desde su papel y compromiso, congestionando el Ayuntamiento, los colectivos y cualquier instrumento válido para hacer real el cambio social tan necesario aquí.

Ilusión no nos falta y ganas tampoco, solamente necesitamos coordinarnos para que, cada cual, desde su papel, podamos aportar en el análisis, el debate, la planificación y la puesta en marcha que aseguren el éxito del modelo de ciudad y social. Tenemos la legitimidad para desarrollar en cada ámbito las dinámicas que creamos más convenientes en cada momento, pero esas dinámicas, sin coordinación y sin ser parte de un proyecto común, tienen el peligro de quedarse en agua de borrajas, un caldo que, sin duda, el Régimen no dudará en bebérselo de un trago hasta hacerlo desaparecer.

Colaboración con el programa “La escotilla”, de Eguzki Irratia, el miércoles, 7 de octubre de 2015.

la sonrisa

En esta ciudad tan aficionada a los momenticos, que para que la gente de fuera lo entienda, son esos momentos que, por la conjunción de emociones, sentimientos e historia, la ciudad se ve representada, de una manera u otra, en ellos. El sábado se vivió un momentazo de los que van a pasar a la historia de la ciudad. Además fue un momento marcado por la sonrisa permanente de la gente.

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La Plaza del Ayuntamiento se llenó como muy pocas veces se ve aparte del 6 de julio, y se llenó de gente de todas las edades, cada cual con su sentimiento particular y todo el mundo con una emoción principal: alegría. Si alguien, desde fuera, intentase definir con una palabra lo vivido el sábado seguramente utilizaría esa palabra. Las caras de la gente que estaba en la plaza era de inmensa alegría, como pocas veces se ve. Y la alegría se debía a dos aspectos fundamentales:

  1. Se materializó el cambio en Iruñea, un cambio que, sin duda, está lleno de esperanza para muchísima gente. Es momento de gestionar, de gobernar y de poner en marcha políticas inclusivas para toda la ciudad.
  2. Quienes han estado hasta ahora gobernando desde la exclusión, han pasado al rincón de pensar y tendrán, desde la oposición, que reflexionar cuál es su mejor manera de aportar a esta ciudad. Es parte del sistema democrático. Ni más ni menos. Quien no lo entienda, no entiende de qué va esto.

El sábado, como decía, esa alegría se traducía en las caras de la gente, en los abrazos y besos dados y recibidos y en el recuerdo de todas las personas que ya no están. Muchas fueron las personas que decíais que pensabais que ese momento no lo ibais a conocer. Han sido años, décadas, de espera, de espera activa, desde el compromiso y desde la lucha, desde la resistencia y desde la construcción.Yo me acordé también de muchas personas que, de una manera u otra, han hecho posible esto y a ellas mi reconocimiento y admiración. La otra traducción de la alegría fue el alivio al ser testigos de la marcha de UPN del gobierno municipal desde donde han gobernado exclusivamente para una parte de la ciudad, excluyendo a la otra. A mi me gustan más los mensajes en positivo, y así lo señalé el propio sábado, pero los pitos a UPN y el “agur UPN” o “UPN kanpora” no son más que la exteriorización de ese alivio, un alivio generalizado. El sábado en la plaza Consistorial no hubo insultos, ni mucho menos se zarandeó a nadie, como pretenden hacer creer. Este mensaje, que es el único que tiene UPN, pueden hacerlo valer del Ebro hacia abajo, aunque, para su desgracia, ya ni eso. Aquí ese mensaje, no solo ya no llega, si no que está teniendo el efecto contrario. Donde sí hubo insultos fue en una concentración en el Paseo de Sarasate.

Es momento de canalizar toda esa alegría en el trabajo que tenemos que hacer, en el Ayuntamiento y sobre todo en la calle, para llevar adelante el nuevo modelo para una sociedad más justa, solidaria, paritaria y constructiva. Una ciudad para convivir desde el respeto a la diversidad. En ello estamos y a ello vamos a animar a todo el mundo. Pero, por favor, que no se nos borre esa sonrisa que tenemos en la cara desde el sábado, porque esa sonrisa será el mejor ejemplo de que estamos haciendo bien las cosas.

¡Por Iruñea, por Pamplona, sonreíd!

el cambio será feminista, o no será

Una vez más las ondas de Eguzki Irratia, la radio libre de Iruñea. me dan la oportunidad de reflexionar, primero en el programa “La escotilla” y después compartirlo a través del blog. Es curioso porque creo que a veces perdemos el sentido de lo que hoy en día quiere decir libre, en esta sociedad cada vez más prisionera, en general, de quien paga, de quien dice lo qué es pecado y de quien dice lo qué está bien y lo qué mal según sus leyes. Por eso un altavoz libre es hoy en día es más que necesario.

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Este pasado domingo celebrábamos el Día de la Mujer en un momento en el que el cambio político y social se vislumbra cada vez más cerca. Y gritamos, todas y todos en la manifestación, que este cambio será feminista o no lo será. A finales de febrero, en este sentido, EH Bildu de Iruñea organizó en su sede, en el EH Bilgune, ese espacio para el análisis, la reflexión y el debate conjunto, una mesa redonda entre diferentes organizaciones feministas de la ciudad. De aquéllas intensas casi dos horas, tres ideas principales se me quedaron en la cabeza, tres ideas que deberían ser aliciente en este cambio de modelo por el que estamos trabajando.

La primera de ellas es el rejuvenecimiento del movimiento feminista al albor de un creciente machismo entre las personas de menor edad. Tras décadas de lucha feminista parece que es como si la sociedad en su conjunto se hubiese relajado, como si pensásemos que lo teníamos todo solucionado, y resulta que las actitudes y agresiones machistas originadas en jóvenes son cada vez más numerosas. Y digo yo que este modelo de sociedad de la televisión y el consumismo, del aparentar y que cada cual se saque las castañas del fuego, algo tendrá que ver. Quizás ahora nos damos cuenta que las políticas de la derecha a nivel estatal y desde luego en Navarra, tienen mucho que ver con esto. El neoliberalismo de esas políticas va en contra de las personas trabajadoras, haciendo especial hincapié en las mujeres. No hablo solo de las consecuencias económicas de esas políticas, si no de las consecuencias más que palpables en el propio modelo de esa sociedad, en la ética de esa sociedad y en las referencias que tiene, que tenemos, en esta sociedad. Ya es hora de que nos demos cuenta que vivimos en un sistema económico patriarcal y machista. Pero el hecho de que cada vez más mujeres jóvenes se sumen a la lucha por la liberación de la mujer, porque hay que decirlo claro, las mujeres no son libres en este modelo de sociedad impulsado por la derecha, es motivo para la esperanza y para seguir trabajando por un modelo de sociedad que supere el patriarcado y la heteronorma, pilares del neoliberalismo actual.

La segunda fue la constatación de que existe un machismo que está muy extendido en la sociedad, mucho más de lo que nos imaginamos. Es el llamado micromachismo, un machismo que lo tenemos tan arraigado en nosotras, y sobre todo en nosotros, que casi no nos damos cuenta. El micromachismo consiste en diferentes actitudes que siempre tienen algo que nos molesta en nuestro interior, por lo menos a algunas personas, pero a las cuales damos poca o ninguna importancia, en general. Son hechos muy concretos que incluso, a veces, nos pueden hacer gracia, pero que son los ejemplos más claros de esta sociedad patriarcal y machista en la que vivimos. Si una mujer y un hombre van a un bar y piden una caña y un café, el café, en el 95% de las ocasiones, lo van a poner delante de la mujer. En estas ocasiones, la mayoría de las personas incluso sonríe por la “confusión” y cambia la consumición con la otra persona y quien lo ha servido, si se cree que tiene gracia, incluso puede que haga un chiste con el que volvamos a sonreír. Por eso es imprescindible que cada una de nosotras y nosotros vayamos haciendo revisión personal, un análisis de nosotras mismas y cambiemos esas actitudes. El cambio de una actitud micromachista de una persona puede no suponer mucho, pero si muchas personas lo hacemos será un cambio bastante más grande del que pudiésemos imaginar en un primer momento. Por eso, en esto del cambio del que hablamos desde el principio, la aportación de cualquier persona, por pequeña que sea, es imprescindible para lograr el nuevo modelo de sociedad que reivindicamos.

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La tercera idea que se me quedó es que la lucha feminista es una lucha política revolucionaria. En estos momentos cualquier sector político de los que existen celebran el 8 de marzo. Es una fecha que lo mismo se celebra con una manifestación en la calle, que con una declaración institucional, que con una obra de teatro sobre mujeres. Es lo que tiene el sistema, que intenta, una y otra vez, vaciar de contenido las fechas señaladas en el calendario y no solo las fechas, si no, en última instancia, las propias luchas que resultan incómodas para el sistema neoliberal y machista en el que vivimos. Y es que el aspecto revolucionario de esta y de cualquier lucha consiste en cambiar de raíz algo en concreto. Si no lo cambiamos de raíz y nos dedicamos a gritar solo una vez al año, de nada o de muy poco servirán nuestros gritos, porque eso no molesta ni supone inconveniente alguno al modelo de sociedad que queremos cambiar. Y de ahí la necesidad de seguir debatiendo, analizando, reflexionando, compartiendo, gritando, manifestando, extendiendo, luchando y peleando por una sociedad feminista, que no es más que, al fin y al cabo, una sociedad más libre y seguramente más justa.

Esas son tres de las claves de este cambio al que apenas le quedan dos meses para que llegue: participación necesaria de la gente joven, implicación personal de cada una de nosotras y nosotros y constancia en nuestra labor sin perder el objetivo principal. Y todo esto con la necesaria e imprescindible participación y protagonismo de las mujeres, porque este cambio tiene que ser feminista, o no lo será.

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El sábado 14 de marzo, en la Hiri Bilgune de EH Bildu Iruñea, debatiremos y, lo que es más importante, decidiremos, entre todas y todos, el ADN del programa que servirá de base para la construcción de ese nuevo modelo de ciudad. Un modelo feminista sí o sí.

Entrada en base a la colaboración en el programa de Eguzki Irratia, La escotilla, de hoy miércoles 11 de marzo de 2015.