novela epistolar marroquí en francés

Tenía mil preguntas que hacerte, sobre ti, sobre tu camino hasta aquí, esta playa popular de Salé, hasta el mocoso pobre que era yo. No dije nada. Ante todo, no podía dejarte ver que hablaba mal en francés.

No. No me he leído la novela en francés. Pero enseguida entenderéis el por qué del título. El que es digno de ser amado (qué título tan precioso) es la última novela del escritor Abdelá Taia, editada por Cabaret Voltaire (qué ediciones tan bien hechas). Una novela epistolar sobre Ahmed, un marroquí de 40 años que lleva casi veinticinco viviendo en París. Una novela que cuenta el proceso y frustraciones de Ahmed en su huída de Marruecos, en su esfuerzo por comprender París y ser un parisino más, en su huída del amor y de su esfuerzo por hacer comprender quién es él.

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Hace algunos años leí la primera novela de Taia, Mi Marruecos, en donde narraba su infancia, su nacimiento y descubrimiento de la vida, de su vida, su Marruecos. Es una lástima no saber dónde está el ejemplar. No entiendo dónde lo metí porque en mi biblioteca ordenada no está. Es posible que se la dejé a algún amigo, tendré que investigar. En esta novela que hoy comento, epistolar, cuatro cartas, del protagonista a su madre, también a su compañero, de un amante de una noche a él mismo y de un amigo de la infancia a él también. Ordenadas cronológicamente de manera inversa, con lo que es al final cuando cierras toda la historia. A través de las misivas conocemos cómo ha sido la vida de Ahmed, sus esperanzas y sus sufrimientos. Una madre que no le quiso desde el principio, conocedora de la homosexualidad de su hijo, un padre desaparecido y una familia incomprendida mutuamente. Un compañero que se dedicó a colonizarle, pues esa es su sensación al final del recorrido. Un amante que se despide y un amigo que le pide que le recuerde siempre.

A través de la novela de Abdelá Taia podemos empezar a comprender el sentimiento de muchos migrantes africanos, marroquíes, que llegan al Estado francés pensando que han encontrado el maná y resulta que ese maná está vedado a ellos, por mucho esfuerzo que hagan por ser parte de la vida, en este caso parisina. Siempre serán los recién llegados, los de fuera y a su vez, en sus países, empiezan a ser olvidados, olvidan así mismo su vida allí, en su familia, en sus pueblos, pobres en comparación a la luz de París. Esta novela es la historia de un paria gay que huye de su país y que se convierte en el paria gay llegado de fuera del país. Una novela en donde la riqueza de la literatura magrebí es patente, con esa dulzura al contar las cosas.

Una novela para reflexionar sobre la vida de los migrantes, sobre lo que encuentran y lo que dejan. Para pensar en la vida de los homosexuales más allá de la cultura occidental. Para interiorizar el papel colonialista que seguimos jugando en demasiadas ocasiones. Y sobre todo es un relato para aquellos enamorados de la cultura magrebí, de su manera de contar las historias, de la dulzura de sus palabras. Ya solo por el título merece la pena leerla.

¡ni hablar de torturas!

A UPN, a esos que se les llena la boca de democracia, no les gusta que se hable de torturas y no lo pueden disimular. De torturas en el Estado español, claro está, porque si hay que hablar de países sudamericanos, africanos u asiáticos, son los primeros en hacerlo. Pero nada de Europa, ni Turquía claro está, ni de saudíes, que son amigos de los Borbones, aunque se dedique a cortar cabezas, ni mucho menos de Marruecos, también amigos del Jefe de su Estado. Pero de torturas en el Estado español, nada de nada. Porque lo primero, “aquí no se tortura“, lo segundo, “eso se lo inventan todos los detenidos de ETA” y tercero, “esto es una democracia“. Da lo mismo que incluso organizaciones internacionales como Amnistía Internacional denuncien año tras año que estas prácticas se dan en las comisarías españolas. Da lo mismo que incluso un alto funcionario europeo se atreva a hacer recomendaciones a quienes gobiernan en el Estado de cara a la erradicación de la tortura, porque “es amigo de los vascos, claro está“.

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Y es que resulta que, el próximo 13 de febrero, aniversario de la muerte en comisaría de Joxe Arregi, después de ser salvajemente torturado, se ha organizado una charla para hablar sobre la práctica de la tortura y en ella van a hablar profesionales reconocidos internacionalmente. Una charla para denunciar que en el Estado español se tortura. Y eso no puede ser. Y no puede ser porque resulta que a los que organizan la charla les van a juzgar en la Audiencia Nacional. Y el colmo es que encima lo vayan a hacer en el Condestable, espacio municipal para este tipo de eventos. Y la desfachatez máxima es que tengan el beneplácito del Ayuntamiento para hacerlo. ¡Hasta dónde vamos a llegar!

Si UPN siguiese gobernando en esta ciudad se prohibiría, mediante orden gubernamental, semejante charla. Se perseguiría aunque se tuviese que hacer en la sede de cualquier colectivo de Iruñea, porque, desde luego, sería imposible intentar hacerlo en un local municipal. Un local de esos que, en principio, están al servicio de la ciudadanía, de toda, lo mismo para hablar de tortura, que de cría de conejos, que de cine francés en la década de los 60 del siglo pasado. Si UPN gobernase solo se harían las charlas del Régimen, esas que sirviesen para mantener en pie el corralito foral. Si UPN gobernase seguirían ocultando la memoria de Joxe Arregi y de las decenas y centenas, las miles de personas torturadas en las últimas décadas en Euskal Herria.

Pero UPN ya no gobierna. No lo hace porque así lo decidió la mayoría electoral. Y es por eso que, en esta ciudad, los locales municipales están para que las vecinas y vecinos puedan utilizarlos para hablar de cualquier cosa. También de tortura. Por eso, el 13 de febrero, asistiré en el Condestable, a la conferencia organizada por los encausados en el sumario 4/2014 de la Audiencia Nacional. Porque creo totalmente que la tortura sigue existiendo y que Jon Patxi, Gorka, Iñigo, Iker y Gorka fueron torturados mientras estaban incomunicados en dependencias policiales. Por eso asistiré a la charla, como un acto de denuncia de este hecho y para mantener viva la memoria de Joxe Arregi y todos los demás torturados y torturadas.

AZTNUGAL (LAGUNTZA), Ayuda, es lo que pedía al forense, escribiéndolo al revés, Jon Patxi Arratibel mientras estaba siendo torturado, en el transcurso de la detención bajo incomunicación que le aplicaron durante cinco días.

P.D. Mientras intentan que no se hable de lo que ocurre, de los episodios de tortura, ni de la propia tortura, como si no existiese, UPN manda a un emisario a la Zarzuela para decirle a su rey que “en Navarra quieren cambiar la historia“. Hace falta tener jeta.