preparándome

En esta semana larga que llevo “meditando” resulta que me sentaba en mi cojín y en unos segundos tomaba la postura, entornaba los ojos y le daba al temporizador para que me avisase pasados los 5 minutos… Sí, la verdad es que suena un poco mecánico, pero necesito ir poco a poco cogiendo el hábito. Para mi en estos momentos es un logro el simple hecho de dedicar 5 minutos a estar en silencio intentando ser consciente de mi respiración y procurando no pensar, solo ser.

¡Nadie me había dicho que para meditar, como para todo en esta vida, es necesario hacer una preparación! Tampoco, lo reconozco, le había dedicado mucho tiempo a pensarlo. Lo más que hacía era coger el cojín y a veces encender un palo de incienso y poco más. Si lo pienso, inconscientemente algo ya preparaba…

Según Miquel Barber para meditar hay que prepararse en tres aspectos: entorno, cuerpo y mente.

Hay que preparar el entorno en donde se vaya a meditar, aunque, en principio, es posible meditar en cualquier lugar. Si lo haces en casa se puede acondicionar el sitio mediante la luz suave, el olor a incienso, una vela, una alfombra, lo que sea para inducir a la calma, que es lo que necesitamos para poder meditar. Por lo tanto, un entorno en calma.

El cuerpo tiene que prepararse también ya que, aunque la meditación es una actividad principalmente mental, cuerpo y mente van unidos y están vinculados por la energía. Para poder meditar bien, es necesario tomar una buena postura con el cuerpo, ya sea sentados en el suelo, sobre un cojín, un pequeño banco o un zafú, incluso sentados en una silla, con la única condición de que los pies o las rodillas toquen el suelo, estén en contacto con la tierra, ya que eso da estabilidad. La columna debe estar abierta y recta, como si un hilo nos tirase hacia arriba desde la coronilla y pudiésemos descansar la columna sin temor a caer. Para las manos hay diferentes formas, bien sea abiertas hacia arriba, apoyadas en las rodillas o formando el mudra del vacío, esto es, con las palmas hacia arriba, la mano derecha sobre la izquierda y los dedos pulgares tocándose ligeramente, formando un círculo de energía. Yo utilizo este mudra. Los brazos ligeramente separados del tronco y los ojos, bien cerrados, o bien ligeramente entornados. La cabeza ligeramente inclinada hacia abajo, como si  nos tirasen de la coronilla. La lengua apoyada en el paladar superior, con la punta tocando la parte trasera de los dientes superiores. La verdad es que parece complicado, pero con la práctica dicen que sale automáticamente. Habrá que perseverar, entonces.

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La mente debe estar en calma. ¿Cómo conseguimos eso en nuestro día a día, después de la jornada de trabajo o con las pequeñas o grandes preocupaciones que podamos tener? Parece ser que hacer un ejercicio de respiración es clave para calmar la mente. El ejercicio consiste en concentrarse en la respiración, en la inspiración y la espiración, contando hasta 21 veces. Tras este ejercicio seguro que la mente está mejor dispuesta para un momento de meditación.

Yo, poco a poco, iré practicando y preparándome. De todos modos, seguro que hay muchas formas de prepararse para una meditación. Si alguien lee esto y quiere compartir cómo lo hace, le doy la bienvenida y le invito a compartirlo.