la amabilización

Si buscamos la palabra amabilizar o amabilización, no la encontraremos en ningún diccionario. Pero no hace falta, por lo menos no a mí. El término está bastante claro. Amabilizar: hacer más amable algo. Y es que ese es el objetivo principal del reordenamiento del tráfico y calles del I Ensanche que se ha acometido en las últimas semanas y que hoy se pone en marcha. ¿Y para quién se hace más amable toda esa zona? Evidentemente para el peatón, que es y debe ser la prioridad en cualquier tipo de política de movilidad sostenible que se emprenda.

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¿Qué supone toda esta amabilización? Principalmente supone que toda esa zona va a ser un espacio sostenible, accesible y sereno para la ciudadanía. Se va a ganar en espacios amplios para poder transitar andando, en bici y con menos coches privados que van a tener su acceso más limitado. El transporte público va a modificar sus líneas para acercarlas más al Casco Viejo, a Alde Zaharra. En definitiva, supone que quien se acerque a esa zona por ocio, esparcimiento o a comprar en los pequeños comercios, va a hacerlo, muy preferentemente andando, en bici o en villavesa. Y quien quiera seguir utilizando el coche privado, va a poder hacerlo ya que podrá seguir aparcando en los diferentes parkings subterráneos de la zona. Otra cosa es que merezca la pena hacerlo.

¿Y las vecinas y vecinos de la zona? Tendrán acceso a sus casas con total normalidad gracias a la tarjeta de residente. Los servicios de reparto y urgencias también van a poder acceder. Unos con un horario, tal y como se hace ahora y otros cuando la urgencia lo precise. Sin problemas.

Volviendo al diccionario, leemos que amable es quien es digno de ser amado. Y esa es la gran diferencia con las políticas de movilidad de hace unos años, cuando gobernaba UPN. Esos Ayuntamientos se dedicaron en cuerpo y alma a favorecer el uso del vehículo privado y a fomentar un tipo de comercio como el Corte Inglés, llenando todo el centro de aparcamientos por debajo del suelo, sin importarles llevarse por delante parte de la historia de Iruñea. Ahora el objetivo es mejorar la vida de las vecinas y vecinos de Iruñea, hacerla más amable, y eso es lo que se consigue con este proyecto que a buen seguro significa un cambio histórico en el concepto y modelo de ciudad. Un modelo que con los años seguirá extendiéndose por todo el mapa.

Van a ser días de dudas, de dejar unos hábitos y tomar otros, de cambiar las costumbres. Con paciencia lo iremos consiguiendo. Merece la pena. ¡Ánimo!

Cualquier duda se puede aclarar en la página web del Plan de amabilización.

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soy un bicioso

La vida es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibro hay que seguir pedaleando.

Albert Einstein

Terminado el libro de Pedro Bravo, Biciosos, me surgen algunas reflexiones que me gustaría compartir. Vaya por delante que el libro es justo eso, una invitación a la reflexión y al análisis del papel de la bici en las ciudades del siglo XXI. Y vaya por delante también que no tengo coche, que tengo una bici plegable porque me jodió que me robasen la que no se doblaba y que me jodió más cuando el munipa se sorprendió cuando al preguntarle qué iban a hacer, que no la utilizo tanto como debiera y que mi principal medio de transporte en esta ciudad del coche es a pata y que soy consciente de que esto es así porque vivo en el centro y tengo la inmensa suerte de trabajar, principalmente, en el centro.

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El libro, más allá de vendernos las virtudes para las personas de un medio de transporte hecho a la medida de la ciudad, nos empuja a reflexionar de manera comunitaria sobre las bondades que la bicicleta supone para un nuevo modelo de ciudad sostenible en todos los aspectos.

El título comienza con unos capítulos en torno a la historia de la bici, qué es, de dónde viene, etc. Y en estos capítulos es curioso conocer cómo la bici, la idea de la bici es algo de finales del siglo XVIII que se quedó ahí, en los finales de ese siglo por culpa del desarrollo de otros inventos como la máquina de vapor, el motor de combustión, el automóvil y demás. Y es que lo que parecía una buena idea para sustituir al caballo, más barato, sin tener que darle de comer ni con necesidad de unos cuidados especiales se quedó durante bastantes décadas en el cajón de los inventos, como una curiosidad casi de circo. Y esto te hace pensar que la vida de la bici ha sido jodida desde sus comienzos en su convivencia con el coche. La agresividad motora comenzó desde su propio nacimiento. La sociedad del coche, esta en la que vivimos por ahora, no ha sido ni es una sociedad especialmente pródiga en convivencias con otras maneras de trasladarse por la ciudad; ni con peatones, ni mucho menos con bicis.

En los capítulos posteriores ahondan en esa, hasta ahora, nada buena relación entre la bici el coche. Y ahí es donde Pedro Bravo nos ofrece elementos para reflexionar sobre el actual modelo de ciudades, sobre los elementos principales de las bicis y los coches en la ciudad y sobre si es mejor una bici o un coche para andar por la ciudad. E inevitablemente hago la reflexión desde lo que conozco, desde Iruñea y el análisis, no por desconocido, no es nada halagüeño. Iruñea, como ciudad que se expandió y rompió sus murallas en el siglo XX, es, hasta ahora, una ciudad del, por y para el coche. Más allá de una política urbanística para las personas, esta ciudad se ha ido construyendo en base a las necesidades del coche, con una penosa política de movilidad y una inexistente política de accesibilidad. Los barrios diseñados a partir del ensanchamiento de la ciudad se han ordenado alrededor de las avenidas que los cruzan. El Casco Histórico de la vieja Iruñea, Alde Zaharra y los Ensanches, son como un queso gruyere llenos de parkings para que los coches puedan acceder a esa zona que han convertido en parques temáticos del ocio y el consumo. Los carriles bici, o como se le pueda llamar a semejante despropósito, se han hecho quitando espacio al peatón y nunca al coche. Iruñea no es una ciudad muy diferente a otras en este aspecto. ¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar que las propias normas de tráfico están hechas para los coches y peatones y que las bicis tienen que acomodarse a las mismas? ¿Cómo podemos seguir funcionando con unas reglas de juego pensadas hace décadas con, por ejemplo, semáforos para coches y peatones, pero no para bicis? ¿Cómo puede haber todavía gente que piensa que las calzadas y carreteras se pagan con el impuesto de circulación que sólo quienes poseen un coche pagan? ¿Por qué pasa todo esto? Pues porque ese modelo de ciudad es el que le venía bien a un sistema basado en el consumo, en la especulación y el control. Y digo le venía porque está claro que este modelo está agotado y que, incluso el propio sistema, tiene que ir empezando a pensar en otro modelo sostenible. De nosotras y nosotros depende que ese nuevo modelo lo hagamos la gente de la calle y no desde los despachos de instituciones y multinacionales.

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En cuanto a las virtudes que para una persona supone utilizar la bici son muchas y no os las voy a descubrir. Mejora del estado físico, más felicidad, sí, más felicidad (haced una prueba y comparad las caras de las personas a las ocho y media de la mañana cuando van al trabajo, en coche, en bici o andando… Y me contáis quién os parece más feliz). La bici aporta tranquilidad y sosiego. Se ve la vida y la ciudad de otra manera, a otra velocidad, en otra dimensión. Sí, ya se que esto sí que parece un poco hippie, pero es que es verdad. Joder, que no soy el único que piensa eso, ¿no? Al moverte en bici tienes que ir con los cinco sentidos en lo que haces, es decir, tienes que ser plenamente consciente del momento. ¡Toma ya! Es una manera de hacer meditación como otra cualquiera, lo curioso es que no tienes que sentarte en posición de loto… Colectivamente es sostenible por los cuatro costados. No produce contaminación, produce buen rollo, mejora el estado de salud de las personas, con lo que repercute positivamente en el sistema sanitario, no ocasiona tanto desgaste a la vía pública como un coche, con lo cual hay que gastar menos en arreglar desperfectos de la calzada. En resumen, la bici es el medio de transporte urbano más rentable, eficaz, sencillo, silencioso, barato, limpio, sano, chic, atemporal, no invasor, independiente, pacífico, que aumenta la calidad de vida y de la propia ciudad, etc. Y así podríamos estar horas y horas, casi tantos capítulos como tiene el libro.

No tengo ninguna duda que el futuro de la movilidad de Iruñea pasa por la bici y por la coexistencia y convivencia entre bici, peatón y transporte público. Y también pasa, por mucho que haya a quien no le guste esto (y no solo me refiero a la derecha y al sistema), pasa, decía, por el arrinconamiento del coche en la ciudad. No hay otra. Pero para aplicar políticas que avancen en este aspecto se necesita valentía, como muchos alcaldes a lo largo y ancho del planeta que han apostado, decidida y realmente, por la bici como el mejor medio de transporte en una ciudad. Hasta que en Iruñea no tengamos a alguien valiente al frente del ayuntamiento seguiremos dando pasos de hormiguitas, por cierto, pasos necesarios que podemos y debemos ir dando quienes creemos en otro modelo de ciudad.

Última reflexión para todo el mundo: “La bici ha dejado de ser un medio de transporte alternativo para ser la alternativa”. Ahí es nada.