comercio de ciudad, también en euskera

Que esta ciudad tiene dos idiomas oficiales es algo que está claro desde el propio nombre de la misma. Pamplona, la antigua ciudad de Pompaelo, cuando llegó el general romano era Iruña, Iruñea, La ciudad, la de los vascones. Hoy en día sigue siendo Pamplona e Iruña (oficialmente), Iruñea. Una misma ciudad, dos denominaciones. Una en euskera y la otra, castellanización del latín. Sea como fuere, nuestra ciudad. Y en ella se hablan dos idiomas, el castellano mayoritariamente conocido y el euskera en claro avance en conocimiento y uso, aunque todavía minoritario. Los dos idiomas son oficiales y los dos idiomas tienen los mismos derechos para poder ser utilizados en cualquier ámbito. O deberían tenerlos. El Ayuntamiento está trabajando duramente en ello, pero a pesar de los pasos dados, el proceso es lento. Y es que quitarse de encima la losa de décadas de genocidio lingüístico practicado por los anteriores gobiernos municipales (UPN-PSN, lo mismo da, que da lo mismo) es un trabajo arduo y fatigoso. Pero ganas y fuerza no faltan, y si no que se lo pregunten a los colectivos que trabajan el euskera en Iruñea.

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El caso es que desde el Ayuntamiento, con buen criterio, se está haciendo un estudio sociológico para conocer el conocimiento del euskera por parte de comerciantes. Un estudio sociológico es una técnica de investigación que utiliza la ciencia social que se encarga del análisis científico de la estructura y funcionamiento de la sociedad humana o población regional. Vamos, que no es unas preguntas sin más. Este tipo de estudios, por otra parte, son algo propio de la gestión municipal. Si se quiere trabajar algo primero hay que conocerlo, digo yo (y cualquiera con dos dedos de frente). En este caso a las personas que tienen comercios (comerciantes) se les está, además, ofreciendo ayudas para, si así lo desean, rotular en euskera, idioma, recordemos, oficial en esta ciudad. Se les ofrece información sobre clases de euskera para poder atender en ese idioma, etc. Algo que a todas luces redunda positivamente en el negocio. Si se puede atender a más clientes de manera que queden satisfechos por la atención, siempre será mejor para el negocio. Aquí y en Sebastopol.

Pues resulta que el portavoz de UPN, Enrique Maya, portavoz del partido que con su gestión aplicó una política de persecución y palo al euskera, en Iruñea y en toda Nafarroa, se queja y dice “que le dicen” que esto es como marcar con una “cruz” (en realidad era la estrella de David, Enrique) a los judíos en época de Hitler. Y el señor se queda tan tranquilo con semejante barbaridad. Uno de los que hizo del Ayuntamiento un cortijo cerrado con siete llaves inaccesible a las vecinas y vecinos, resulta que ahora nos cuenta que la gente le dice y le habla (siempre con gran preocupación, evidentemente). Una más de este grupo municipal perdido, sin rumbo, anquilosado en las mismas personas desde hace años y sin propuestas para la ciudad. UPN está ahora mismo dirigido por la ultraderecha y han decidido que la mejor estrategia de cara a mayo de 2019 es volver a los tiempos pasados, a los ciudadanos de primera y de segunda, al tensionamiento en las calles y a la mano dura con quien no comulgue con su ideología. La verdad es que tienen un problema, pero es su problema. El resto tenemos que seguir apostando por la ciudad inclusiva y de convivencia que se ha convertido Iruñea, Pamplona, en estos casi tres años de Ayuntamiento del cambio.

Que esto lo diga el portavoz de UPN entra dentro de la normalidad de lo que dice y hace este grupo. Pero que la presidenta de una asociación de comerciantes diga que todo eso es para marcar el territorio con el rótulo en euskera es curioso, por la similitud con el discurso de Maya, y sobre todo vergonzoso. Por que esta señora debería dedicarse a fomentar el comercio de la ciudad, a facilitar las compras en sus comercios asociados, a conseguir la fidelización de la clientela y a innovar para atraer más clientes. Y fórmulas hay muchas, seguro que algunas conoce. Lo que no puede ser es convertir a una asociación de comerciantes en lobby político del partido mayoritario de la oposición.

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Últimamente hay quien crea que por ser comerciante tiene más voz que cualquier otra persona que vive en la ciudad. Se confunde. Este Ayuntamiento se está rompiendo los cuernos por fomentar el comercio local, de barrio, cercano, llamadlo como queráis. Ese comercio que UPN y compañía abandonó a la suerte y puso a los pies del Corte Inglés y centros comerciales del extra-radio. Esos comerciantes que hoy se erigen en portavoces ciudadanos no abrieron la boca cuando se robó un solar de la ciudad destinado a biblioteca para construir el Corte Inglés. Ya vale de hipocresía. En un momento en el que las ventas por Internet están subiendo considerablemente hay que pensar y repensar los negocios. No se puede pretender vender productos ecológicos en Alde Zaharra y pedir que los automóviles de uso privado lleguen hasta la puerta del negocio a cualquier hora, cuando hasta ahora tampoco se podía. No se puede pretender fomentar el comercio del Ensanche y obsesionarse con los manteros que ocupan Carlos III durante nueve días al año. No se puede pretender ser portavoz de unas protestas contra la reorganización del tráfico en Pío XII, teniendo una gasolinera en uno de los accesos a dicha avenida. El Ayuntamiento seguirá trabajando para apoyar, fomentar y proteger el comercio de la ciudad, mediante campañas cercanas y directas, mediante colaboraciones con los propios comerciantes, mediante el diálogo, un diálogo que UPN les negó siempre. Seguirá trabajando para estudiar los posibles problemas del acceso a Alde Zaharra. Seguirá trabajando para estudiar el problema de las mafias que controlan a los manteros. Seguirá trabajando para fomentar el comercio en otros barrios y, desde luego, también en Pío XII. Seguirá trabajando para hacer más atrayente el comercio de la ciudad, de los barrios, de la tienda de la esquina. Pero cada cual desde su papel.

Es verdad que hay negocios que siguen cerrando. Pero yo me quedo con los negocios y comercios de gente innovadora que se van abriendo en la ciudad y sus barrios y que estas últimas navidades han tenido los locales llenos de gente. Hay esperanza y tenemos que seguir construyéndola.

un sin más para reírte un rato

Último sábado de enero, la cuesta va descendiendo y entramos en menos que canta un gallo en febrero, mes frío por excelencia, pero mes carnavalesco que nos prepara para los meses de vigilia y penitencia (o por lo menos eso decían). El caso es que hoy comienza este tiempo de máscara y fiesta en Iruñea con la llegada de los Caldereros, fiesta que trajo a esta ciudad el grupo de dantzas Iruña Taldea allá por 1994, con lo que , sin mal no me salen las cuentas el año que viene esta mascarada cumplirá las bodas de plata. Y como es día de que los zaldikos bailen sus danzas a ritmo de timbales y trompetas y la mara de zíngaros llegados de la lejana Hungría bailen, junto con el oso Margarito, ese que bailaba a “Nicolás de la Rusia“, las danzas al ritmo de sartenes y demás, voy a contaros que acabo de terminar un libro que es, ¿cómo diría?… Un sin más para reírte un rato, que por otro lado se agradece.

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El caso es que, entre los libros que cayeron en Navidades, me regalaron el último de David Safier, que es la continuación de otro éxito en ventas y que se titula Más maldito karma (evidentemente el primer tomo se titulaba Maldito karma). Este libro editado por Seix Barral es perfecto para leértelo en tres viajes de la 4 (si vas desde Atarrabia a Barañain y seis viajes si coges la villavesa en Merindades). Te sientas en los últimos asientos, sin que nadie pueda molestarte por detrás, abres la primera página y para cuando has llegado a Sarasate ya te has reído dos veces de alguna de las chorradas. En Pío XII, rodeado de estudiantes de pendientes de perlas ya has podido, incluso, soltar una carcajada. Para cuando has llegado a Barañain tienes un tercio leído.

La historia es la siguiente: Daisy, que es una actriz muy de segunda, con pocos valores, se muere en un accidente de coche mientras va borracha incordiando a Marc Barton, que es la super estrella del cine con la que iba a trabajar y ya no va a hacerlo porque ha matado sin querer a su caniche. En fin, que como ambos dos han acumulado muy mal karma reciben el castigo de reencarnarse en… hormigas. Como os podéis imaginar la situaciones son, aparte de curiosas, bastante cómicas en muchos momentos. Y de hormiga  a pez y así sucesivamente…


Si buscas una buena lectura y disfrutar de la literatura, este no es tu libro. Si lo que quieres es pasar el rato interminable que tarda la villavesa en atravesar Iruñea, desde Atarrabia hasta Barañain, no es mala opción, incluso tiene buenos momentos. Yo cuando trabajaba en el Akelamendi, en Barañain, siempre tenía dos libros en la mesilla. Uno para leer en casa y otro para la villavesa. Este sería uno de esos.


En fin, que me quedo cantando aquello de

Baila, baila oso Margarito

Baila oso a Nicolás.

Baila, baila oso Margarito

A Nicolás de la Rusia.