unas fiestas de lujo

Este largo fin de semana, una buena parte de las vecinas y vecinos de Iruñea, hemos visitado la Txantrea para disfrutar de sus fiestas. Unas fiestas que, en lo que a climatología se refiere, han tenido un poco de todo, viento, frío y lluvia; es lo que tiene la primavera iruindarra. Unas fiestas organizadas desde hace meses por una comisión de fiestas y unos colectivos que, gracias a sus esfuerzos, consiguen un programa lleno de actividades para todo el mundo y para todos los gustos. Cuando vamos a los barrios a participar en sus fiestas, deberíamos tomar, aunque sea un minuto, para pararnos a pensar en el esfuerzo que estas suponen. Es sorprendente la cantidad de gente que participa en esa organización. Pero es que no tenemos otra manera de entender las fiestas.

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by Txantrean Auzolan

De la misma manera, el barrio sigue siendo el mismo lugar donde, a lo largo del año, diferentes dinámicas tienen como objetivo crear la Txantrea que las vecinas y vecinos quieren. Por eso esas dinámicas están presentes en las fiestas, porque éstas no son, ni pueden ser, un paréntesis en la vida del barrio. Las fiestas son, ante todo, un espacio de encuentro para una comunidad local, la Txantrea y un espacio de convivencia y ocio para todas las personas que, siendo o no del barrio, participan de sus fiestas. Y en ese espacio las preocupaciones, ilusiones y debates que marcan, en gran medida, la vida de un lugar, no pueden dejarse aparcadas como si no existiesen durante cuatro días. Es importante y necesario que se puedan visibilizar esas dinámicas, para que tras esos días de fiesta, con un nuevo impulso, sigan adelante.

El movimiento juvenil reivindicó su protagonismo desde el primer momento en el txupinazo. Se ha reivindicado que Cheikhouna Dieng, vecino senegalés de la Txantrea, no se merece (nadie lo merece) una expulsión del Estado simplemente porque no tiene unos papeles. Se ha vuelto a exigir el derecho a la vivienda como un derecho básico, más allá de especulaciones y bancos. Desgraciadamente, tras una agresión sexual ocurrida durante fiestas, el barrio ha vuelto a salir a las calles, suspendiendo durante unas horas las fiestas, para gritar que NO es NO y que en fiestas, al igual que el resto de días, las mujeres no tienen porqué soportar ningún tipo de agresión sexista, de ningún grado, ni leve, ni grave. La gente que está estudiando salió para recoger firmas contra la LOMCE y contra la reválida. El espacio de Salesianas siguió adelante su camino en el proceso que el barrio está llevando a cabo para hacer realidad un proyecto comunitario de encuentro para toda la Txantrea. Y también estuvo presente la reivindicación por la repatriación de las presas y presos, y con especial énfasis se volvió a pedir la libertad de las presas y presos enfermos.

Escaparate de todas estas y más reivindicaciones y dinámicas, fueron los calderetes del sábado en Alemanes. Se decoraron las mesas y las jaimas que las cubren, hubo pegatinas, boletos para sorteos en apoyo a una y otra causa, recogida de firmas… Todo eso son también los calderetes, todo eso es también la Txantrea. Por eso, que un panfleto en Internet, sufragado por el Régimen, que actúa de punta de lanza de UPN en el Ayuntamiento, intente hacer noticia de algo tan natural y tan mayoritario social y políticamente, da para pensar en el abismo que hay entre esa esa gente obsesionada y las gentes de los barrios. Para el Régimen sigue siendo noticia que una mayoría social y política se exprese en la calle. EH Bildu defiende, trabaja y está comprometida por la repatriación de las presas y presos. El Ayuntamiento de Iruñea aprobó por mayoría hace un año una declaración por el acercamiento de presas y presos. ¿Dónde está la noticia? No existe. Pero luego, con un poco de manipulación, intentan crearla. Quizás el objetivo de esa manipulación no sea otro que el de tapar los múltiples casos de corrupción que se están destapando a nivel estatal, en el seno del Partido Popular, o el propio escándalo del posible fraude de UAGN con el dinero que recibía para formación y que ha salpicado, directamente, al presidente de UPN, Javier Esparza. Una corrupción que no es de un solo partido. Una corrupción endémica de todo un modelo de Estado. Esa es la podredumbre que pretenden esconder.

Desgraciadamente la noticia, esta sí real, está en que desde el gobierno español que apoya UPN, prefieren el sadismo de un Estado que avisa no liberará a los presos enfermos “hasta que solo les queden 2 meses de vida”. Apuestan por la venganza y el odio, y por seguir alimentando el enfrentamiento. Otros, desde EH Bildu, seguiremos trabajando por la convivencia, el reconocimiento a todas las víctimas y el acercamiento de todas las presas y presos. También esta semana. Y todas.

alcaldes por la excarcelación de presos y presas enfermas

Hoy los alcaldes de Donostia, Eneko Goia, Iruñea, Joseba Asiron, Gasteiz, Gorka Urtaran y Errenteria, Julen Mendoza, han hecho pública una carta en la que piden la excarcelación de las presas y presos enfermos y para quienes tienen más de setenta años.

Si bien es verdad que el fin de las medidas de excepción que se aplican a las presas y presos políticos vascos vendrá a través de la movilización y el compromiso popular, no es menos cierto que una declaración firmada por cuatro alcaldes de Hego Euskal Herria, siendo dos del PNV y dos de EH Bildu, tiene un eco mediático importante. Sirve, en primer lugar, para dar a conocer y socializar la situación de estas personas presas, y lo segundo, para, políticamente, impulsar el compromiso social para la solución de esta situación y finalmente para situar la necesidad urgente de terminar con la política vengativa e inhumana del Estado español contra las presas y presos vascos en la agenda de este pueblo.

Más allá de las críticas que se puedan hacer a alguno de los partidos de los que forman parte los alcaldes firmantes, la virtud de esta carta es la sinergia desde posiciones políticas diferentes para buscar solución a una situación que no puede alargarse más en el tiempo.

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Esta es la carta íntegra:

POR LA APLICACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS PRIVADAS DE LIBERTAD GRAVEMENTE ENFERMAS

Los que suscribimos el presente escrito lo hacemos desde una firme convicción que compartimos: la defensa de todos los derechos humanos de todas las personas. Derechos de los que todas las personas somos titulares, también aquellas privadas de libertad.

Además, nos une a los cuatro alcaldes de diferente ideología el hecho circunstancial de contar en nuestros municipios con personas presas que se encuentran gravemente enfermas, o aquellas otras que ya han superado los 70 años de edad. Son estas circunstancias, y el hecho de que sus derechos no están siendo respetados, las que nos llevan, en ejercicio de nuestra responsabilidad y desde una óptica estrictamente humanitaria, a trasladar nuestra posición y a solicitar la excarcelación de estas personas, así como de cuantas otras se pudieran encontrar en la misma situación.

Cuatro son las razones que nos llevan a sostener esta posición: la primera, el respeto a la dignidad de las personas, incluida la de aquellas que se encuentran en una situación de privación de libertad. Creemos en una sociedad donde los poderes públicos sean los veladores del respeto a la dignidad humana de todas las personas, porque creemos que una sociedad que vulnera el principio máximo de la dignidad humana es una sociedad quebrada en lo humano y con enormes carencias democráticas. El mantenimiento en prisión de una persona gravemente enferma e incurable sin las debidas condiciones para el tratamiento de su enfermedad atenta contra la dignidad de esa persona.

La segunda de las razones reside en nuestra posición firmemente contraria a la aplicación de penas inhumanas, no solamente en su establecimiento o fijación, sino también en el devenir de su ejecución. La permanencia de una persona gravemente enferma e incurable en una situación de privación de libertad no solo supone romper el principio del respeto a la dignidad humana, sino también supone en muchos casos una doble pena sobre la persona, porque el sufrimiento, y por ende el castigo sobre esta persona privada de libertad, crece exponencialmente en comparación con cualquier otra persona recluida.

La tercera, el estricto cumplimiento de la legalidad aplicable a estas situaciones, y que en estos casos no se está produciendo por consideraciones que exceden el ámbito de lo estrictamente jurídico.

Y por último, creemos que la denegación de la excarcelación de una persona presa gravemente enferma e incurable rompe el principio de la resocialización de la pena privativa de libertad. La memoria anual de la Fiscalía General del Estado de 1991 señalaba que en los supuestos de enfermedad grave e incurable «las penas privativas de libertad ya no pueden cumplir su fin primordial de procurar la reinserción social del penado». Solo la función punitiva y de castigo de la pena puede explicar la presencia en prisión en situación de preagonía, carece de sentido orientar a la reinserción a quien solo hubiera de salir de prisión para agonizar y morir.

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Dicho esto, este principio de resocialización adquiere todavía una mayor dimensión en una situación de construcción de la paz y de la convivencia en la sociedad vasca. Sin duda alguna, y desde una perspectiva política, porque ayuda a la consolidación de la paz y elimina sufrimiento innecesario que solo hace dificultar la construcción de una nueva sociedad.

Pero también, y desde una perspectiva jurídica, porque han desaparecido las razones que la Administración del Estado pudiera entender de riesgo para la seguridad ciudadana, y porque el derecho no puede abstraerse de esa nueva realidad social, y se ha de interpretar de acuerdo a ella. Por tanto, no debiera existir impedimento político ni legal alguno para la excarcelación de las personas presas con enfermedades graves e incurables y aquellas que han cumplido los 70 años de edad.

Finalizamos manifestando nuestro firme compromiso por seguir trabajando no solamente por la defensa de todos los derechos humanos para todas las personas, sino también por responder a ese anhelo de la sociedad de construir un nuevo escenario democrático, de paz y convivencia.

71.000 gargantas, un solo grito

Volvemos hacia Iruñea con el sentimiento de que entre todas las personas que hemos acudido a las manifestaciones de Bilbo y Baiona, más las que no han podido estar, somos y seremos capaces de mover esta piedra llamada dispersión. Tras comer en Agurain, precioso pueblo jacobeo, hemos llegado a Bilbo sobre las cuatro pasadas. Un café, un té y camino a la calle Autonomía, esa calle que año tras año se convierte en la autopista de la solidaridad con las presas y presos vascos. Eran las cinco de la tarde y miles de personas esperaban el comienzo de la manifestación. Joseba ha recibido múltiples saludos y el cariño de gente orgullosa de que la persona que ostenta la Alcaldía de Iruñea se una al clamor de la mayoría social de Euskal Herria.

Finalmente, pasadas las cinco y media, ha salido la movilización, encabezada por las camionetas que cada fin de semana lleva a familiares a las cárceles más alejadas recibiendo el aplauso unánime de las personas que nos encontrábamos a los lados de la calle. Tras ellos cientos de familiares, padres, madres, hermanos, hermanas, compañeras y compañeros, hijas e hijos, amigas y amigos, de los 397 presos y presas dispersados en 70 cárceles fuera de Euskal Herria. El cariño demostrado hacia ellos y ellas es, sin duda, la demostración de que este Pueblo está y va a seguir estando unido para traer a todos y cada uno de los presos y presas a casa. Ha sido una manifestación que ha ocupado las calles principales de Bilbo y de Baiona. Porque ese ha sido el mensaje final que han trasladado desde las escalinatas del Ayuntamiento bilbotarra: “Hay que remar todos juntos y en la misma dirección, en defensa de los derechos humanos de las presas y presos políticos vascos”.

Volvemos a Iruñea con la esperanza y la determinación de seguir trabajando para que esta haya sido la última manifestación para exigir al unísono EUSKAL PRESOAK ETXERA!