parte de nuestra historia

Desde hoy mismo se puede visitar y apreciar la nueva decoración del zaguán de la casa consistorial de Iruñea. Por decirlo resumidamente y de manera concisa, es una decoración acorde con el espíritu de apertura que ya en su portada anuncia el propio edificio. La puerta está abierta para todos, pero sobre todo el corazón, ha dejado de ser una simple inscripción en latín para hacer efectiva, al 100%, el sentido de la misma. Atrás quedó, hace más de dos años, ese ayuntamiento con las puertas cerradas a cal y canto, al que nos tenían acostumbrados los gobiernos de UPN. Con esta remodelación, cualquiera que quiera visitar el zaguán podrá hacerlo y ver parte de nuestra historia y quien quiera visitar todo el edificio podrá realizarlo apuntándose en la oficina de turismo que hay en el edificio de Casa Seminario, en la misma plaza consistorial.

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Fotografía del Ayuntamiento de Iruñea

Ese zaguán ajado y rancio, con la pintura de sus paredes oscura, con el escudo de la casa de los Borbones tallada y policromada presidiendo el acceso principal, con las alfombras carcomidas y con los cuadros de mala calidad de los diferentes reyes españoles que, tras la conquista del Reino de Navarra existieron, todo eso es historia. Esa decoración típica de un ayuntamiento franquista y que respondía a la propia ideología y discurso de la dictadura, que resaltaba la sacrosanta unidad española, además con mal gusto artístico, ya no es parte del relato principal de esta ciudad. Iruñea tiene, tenía que tener desde hace tiempo, un relato más acorde con sus orígenes y su historia principal y no el relato que los vencedores del golpe militar del 36 hicieron en 1951 con la rehabilitación del edificio (en realidad solo dejaron en pie la fachada de José de Zay y Lorda, arquitecto que diseñó la fachada barroca a mediados del XVIII). Es curioso, aunque no sorprendente, que UPN haya hecho bandera de la defensa de la antigua decoración franquista, sin importarle que esa decoración hubiese sido ideada con un fin ideológico por la dictadura  de Franco. Es evidente que tendrán que revisar su nuevo logo de partido que pretendieron presentar la semana pasada como el de un partido moderno y actual. Por de pronto, en la visita que esta mañana se ha hecho a toda la corporación, han hecho boicot explícito a la misma. Está claro que esta nueva decoración y el espíritu de apertura que significa no va con ellos, por muchos logos de origami que se inventen.

En cuanto a los elementos que componen la nueva decoración, están las serigrafías que decoran algunas paredes, los elementos representativos del ayuntamiento que se exponen en vitrinas y los nuevos cuadros que decoran las paredes, desde el zaguán hasta el segundo piso por toda la escalera principal.

Serigrafías

El elemento principal del zaguán es, sin duda, la serigrafía en la pared principal, de la representación manuscrita y polícroma más antigua que se conoce del escudo de la ciudad. Este escudo ilustra el primer inventario de los documentos del Archivo Municipal, realizado en 1598. Muy significativo es el texto que aparece al pie de este escudo y que es el primer texto conocido que hace referencia a Iruñea, concretamente de Estrabón, geógrafo e historiador griego que vivió entre el 64 y el 24 antes de nuestra Era. El texto recogido, en el original griego, en castellano y en euskera, dice lo siguiente: Pasada la Jacetania, hacia el Norte, se encuentra la tribu de los Vascones, donde hay una ciudad llamada Pompelon, que es como decir la ciudad de Pompeyo. En los huecos de las escaleras se han colocado, por un lado,  el plano original que Zay Lorda realizó en 1755 para la fachada de la casa consistorial, que curiosamente contiene las dos opciones que presentó, y parte del texto del Privilegio de la Unión en la que se ordena que se edifique el edificio en el lugar en el que se encuentra, entre los tres antiguos burgos de Nabarreria, San Cernin y San Nicolás. En el otro lado se representa el plano que Joaquín Martinena hizo de la ciudad antigua para su tesis, acompañado de otra parte del texto del Privilegio de la Unión, del 8 de septiembre de 1423 en donde se ordena la unión de los tres burgos en una sola jurisdicción.

Elementos representativos

En los huecos de las escaleras se han dispuesto tres vitrinas que exponen elementos que representan a la propia ciudad. Por un lado están las tres mazas que acompañan en todas las ocasiones en que el Ayuntamiento desfila en cuerpo de ciudad y las seis llaves de las antiguas puertas de la ciudad y la de los toriles de la Plaza del Castillo. Tanto las mazas, como las llaves, se encontraban, desde siempre, en el despacho de Alcaldía, casi ocultas a la vista de la ciudadanía. En el otro lado, una vitrina alargada, contiene un facsímil del antiguo pergamino donde viene recogido el texto del Privilegio de la Unión de 1423. Actualmente y todos los años durante los días en torno a la fiesta del Privilegio de la Unión, se puede ver el pergamino real en las visitas guiadas que se realizan a la casa consistorial y a las que hay que apuntarse en la oficina de turismo o bien desde la página web. Este documento está generalmente guardado y custodiado en los Archivos Municipales.

Cuadros

En sustitución de toda la banda de monarcas españoles, las escaleras principales del Ayuntamiento lucen ocho antiguos carteles de las fiestas de San Fermín, realizados por diferentes artistas y que recogen, así mismo, parte de nuestra historia reciente.

Cartel de 1903, de Manuel Salvi, con la iluminación eléctrica como principal elemento.

Cartel de 1904, de José Galiay, que recoge la llegada del automóvil y el nuevo monumento a los Fueros realizado el año anterior.

Cartel de 1919, de Enrique Zubiri, con una figura femenina representando a la Fama.

Cartel de 1920, de Javier Ciga, de gran calidad artísitica y con el kiliki Barbas como protagonista.

Cartel de 1929, de Jesús Basiano y Carlos Landi, con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos desfilando por la plaza consistorial.

Cartel de 1934, de Leocadio Muro, con iconos festivos.

Cartel de 1941, de Pedro Lozano de Sotés, con el cabezudo del alcalde y el encierro.

Se ha editado, también, un pequeño tríptico explicativo. Cartel de 1958, de Mariano Zaragüeta, con un timbalero municipal como protagonista.

Definitivamente es una decoración hecha con gran sentido del gusto y de buena calidad, pero sobre todo, recoge el sentir de la pluralidad de la ciudad a través de la historia de Iruñea. No dejéis de visitarla.

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celebraciones y música

El 21 de septiembre del año pasado, el Ayuntamiento de Iruñea y la banda de música La Pamplonesa, firmaron un convenio de colaboración hasta 2036. Es un acuerdo que dota económicamente a esta formación musical y asegura su participación en diferentes momentos festivos de la ciudad en los que la presencia del Ayuntamiento forma parte de ellos, como en Sanfermines, en el Privilegio de la Unión, etc. Se decidió que la banda tocase en todos aquellos actos donde la corporación estuviese presente en cuerpo de ciudad, con algunas excepciones; la procesión del traslado y el retorno de la Dolorosa, y tras el paso de la misma en la procesión de Viernes Santo, por ser una talla propiedad del Ayuntamiento y aunque el Ayuntamiento no participe en las mismas. Aparte de procesiones y desfiles, quedan tres actuaciones que el Ayuntamiento del cambio las reservó para los barrios de Iruñea, a donde en muy pocas ocasiones había ido la Pamplonesa.

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El caso es que, aparte de estos actos, quien quiera contar con la presencia de la banda de música en su propio acto, tiene que ponerse en contacto con ellos y abonar el caché que tienen dispuesto. Es decir, es una contratación en la que el Ayuntamiento nada tiene que ver. Uno de esos actos es la procesión que organiza el Arzobispado con motivo de la festividad religiosa del Corpus Christi. Hace ya casi dos semanas que el Arzobispado se puso en contacto con el Ayuntamiento para contar con la Pamplonesa en dicha procesión, y desde el Consistorio se les remitió a la banda de música para su contratación, señalando que esa procesión no entraba en el convenio firmado al no ser el Ayuntamiento parte de la misma. Sencillo y simple. Pero cosas tan fáciles de entender algunos pretenden darle otra categoría, diciendo que el Ayuntamiento ha impedido que la banda de música actúe en esa procesión. Y esto es sencillamente mentira. Mienten y lo hacen sabiendo que mienten.

Nuevamente la táctica a seguir para intentar montar jaleo ha sido la acostumbrada. Una página web ultra hace una noticia del proceder del Ayuntamiento y esa misma semana el grupo municipal de UPN registra una moción para ser tratada en una Comisión municipal. El domingo el Diario de Navarra abre en portada con la noticia del “impedimento” municipal y hoy lunes se trata en Comisión de Asuntos Ciudadanos la declaración de UPN. Una declaración basada en la mentira y en la falsedad.

La cuestión es si existe intencionalidad política. Claro que sí. El Ayuntamiento del cambio decidió que el dinero que paga a la Pamplonesa fuese a cambio de unas actuaciones en donde el Ayuntamiento participa de una u otra manera. Y además reservó tres actuaciones para llevar a los barrios. El resto de actos que quieran contar con la actuación de la banda de música tendrán que abonar la factura, independientemente de quién organice el mismo. Y quien quiera hacer guerra de esta decisión, se confunde. Y quien la quiera hacer utilizando la mentira, se confunde más. La pregunta que me hago es si esa mentira es utilizada conscientemente sólo por UPN y su periódico, algo que suele hacer habitualmente, o saldrá el Arzobispado esta semana con la respuesta que recibió por escrito en donde nada se impide y lo único que se hace es trasladarles a la propia banda de música. Porque mentir está mal, pero hacerlo en relación al dinero público mucho más. Por cierto, ya el año pasado emplearon la misma táctica, el mismo trinomio, para decir que el Ayuntamiento boicoteaba la procesión del Corpus. La razón fue que se decidió no pagar con dinero público la hierba que echan en la calle al paso de dicha procesión. Ahora, si quieren hierba, la tienen que pagar, pero el Ayuntamiento se la facilita desde el Servicio de Jardines. Son algo más de 2000€. El año pasado, decidieron prescindir de la misma.

Por la mañana el siguiente capítulo en la Comisión de Asuntos Ciudadanos del Ayuntamiento de Iruñea. Algún día habría que calcular lo qué nos cuesta que la corporación tenga que estar debatiendo durante una hora sobre músicas y hierbas de un acto particular.

quo vadis, PSN?

Llevaban ya demasiados días coincidiendo en diferentes votaciones con el gobierno municipal del cambio. Ayer volvieron a hacerlo para apoyar la decisión de exhumar los restos de los genocidas Mola y Sanjurjo y de otras seis personas más del llamado Monumento a los Caídos. Y en una de estas, ante la prueba de que en tiempos de Balduz el Ayuntamiento había editado un libro para trabajar en escuelas que hablaba de Euskal Herria con total naturalidad, Maite Esporrín, fuera de micrófono prefirió renegar del único valor que los del PSN han tenido en esta ciudad. Dijo que Balduz estaba confundido. Y se quedó tan pancha. Lo siento Julián, desde estos momentos formas parte de la lista de escritores, historiadores y políticos que cometieron el error de hablar de Euskal Herria sin pensar que décadas después iba a ser un concepto maldito y perseguido por sus propios compañeros.

PAM04 PAMPLONA, 06/07/09.- La portavoz del PSN en el Ayuntamiento de Pamplona, Maite Esporrin (c), y la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina (i), prende la mecha del cohete anunciador de las fiestas de San Fermín. EFE/Jesús Diges
Maite y Yolanda

El caso es que, como no saben qué hacer para salir algo en los medios y a falta de propuestas constructivas para la ciudad hoy se han lanzado con la decisión de denunciar públicamente la contratación de un grupo de música para la verbena del pasado sábado, dentro de los actos de celebración del Privilegio de la Unión. Que es que resulta, nos dicen los voceros de Ferraz, que “Tximeleta es un grupo de Bildu, que canta canciones con letras de apoyo a los postulados de Bildu y de apoyo a los presos de ETA”. Y claro, te quedas con cara de sorpresa, momentánea, pues no imaginabas que el deseo de sacar un poco la cabecita ocasionase este tipo de momentos tan ridículos.

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Tximeleta Taldea el sábado en Iruñea

El sábado estuve en la verbena echándome unas cañas y bailando un rato. Lástima que la terraza de una sala de fiestas ocupase la mitad de la plaza. El caso es que cantaron las típicas canciones que se tocan por estos lares en los bailables de cualquier pueblo, barrio y en este caso Iruñea. Música de entonces y de ahora, para cantar y para bailar, con un espectáculo, sonido y luces de muy buena calidad. Igual es que en los saraos a los que van ellos no cantan estas canciones. Qué se la va a hacer. Cantaron en euskera y en inglés, incluso hicieron un repaso a Queen. La plaza estaba llena y a tenor de los aplausos, la totalidad de los allí reunidos éramos, según PSN, simpatizantes de EH Bildu y declarados fans de Asiron. Todos, todos. No se salvaba ni uno.

En fin, que imagino que Esporrín y su grupo son más de Serrat, Victor Manuel, Ana Belén, Paco Clavel y Bosé… Aunque igual no se han dado cuenta que tendrán que ir renovando la lista de músicos y artistas del PSOE porque está menguando considerablemente. Y que imagino yo, que en el caso de conciertos de estos señores y señoras por ahí (o por aquí), a los del grupo municipal del PSN no les preocupará tanto que sean, en este caso sí, artistas de carnet.

Quo vadis, PSN? ¿Ahora te dedicas a censurar? ¿Qué pasa, que estos no son artistas de la ceja?

la oposición está preocupada

En mayo recibieron tal golpe que se quedaron en un estado de shock que les duró meses. Fueron los meses en los que el nuevo equipo de gobierno municipal se fue haciendo con las riendas del buque, un buque que, durante décadas, había sido manejado al antojo de ese Régimen despachado. En esos momentos lo único de lo que fueron capaces, fue de pagar a una empresa por los servicios de mantenimiento y limpieza de los equipos informáticos del Ayuntamiento. Por lo menos eso es lo que consta en una factura única de aquel mes de mayo. En mitad de ese duelo intentaron hacerse oír y en su primera rueda de prensa, a las pocas semanas del cambio, gritaron a los cuatro vientos que el nuevo gobierno municipal estaba paralizado y no había hecho nada. No se daban cuenta que, mientras la vida continuaba, sin mayor problema en los servicios a la ciudadanía, el cuatripartito se estaba poniendo al día de todos y cada uno de expedientes municipales. El Alcalde y los nuevos concejales y concejalas delegadas estaban conociendo al personal funcionario, algo que, según comentaron los propios trabajadores, no habían hecho jamás los anteriores gestores. Esa fue la primera demostración interna de que el cambio no solo era en el contenido, si no también en las formas, hasta entonces olvidadas en el consistorio. Tras ello llegó, poco después, la firma del convenio entre Ayuntamiento y funcionariado, firma que tuvo que esperar cinco largos años.

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El nerviosismo se fue acrecentando en las filas del Régimen y de ahí al ridículo hay poco margen, así que lo empezaron a hacer. Rápidamente pusieron el grito en el cielo porque el Alcalde no iba a misa, porque no había misa en la celebración del Privilegio de la Unión, porque el nuevo gobierno participaba en encuentros con otras ciudades del cambio, porque alguno no iba con chistera y porque otros le dejaban (algo inaudito) ir sin ella. Se empezaron a dar cuenta que la ciudad no estaba paralizada, que no se había empezado a hundir y que incluso la vida seguía sin ellos en el despacho de Alcaldía. Volvieron a intentarlo, en un bochornoso momento que hizo que se quitaran la careta. Una exposición artística fue el detonante para movilizar a su sector más ultra, y a golpe de concentraciones contra la libertad de expresión, con amenazas al Alcalde incluidas, intentaron, sin éxito y con la más absoluta indiferencia de la mayoría ciudadana, incluida su propia base social, paralizar dicha exposición que continuó con normalidad, siendo una de las exposiciones artísticas más visitadas nunca jamás en esta ciudad. Posteriormente, y habiendo pasado ya del nerviosismo al histerismo, decidieron pasar al ataque personal contra una concejala que, volviendo de trabajar un 31 de diciembre a las ocho de la tarde, tuvo un desafortunado percance con el coche, golpeando a una anciana que tuvo que ser trasladada al hospital para su observación. El histerismo les jugó una mala pasada y ellos, que habían basado su cortijo en la utilización de la Policía Municipal como guardia pretoriana del partido, agudizaron las críticas contra la profesionalidad de los propios agentes municipales. A la edil le tocó la peor parte de ese ataque y las mentiras, insultos, falsedades y ultrajes vividos quedarán para siempre en la memoria. Desde luego en la nuestra sí.

En estos dos últimos meses han pasado directamente a la más honda preocupación. Resulta que su más terrible predicción sobre este cuatripartito encabezado por EH Bildu, que decía que éramos incapaces de gestionar el Ayuntamiento, no solo no era verdad, si no que se estaba demostrando, día a día, justo como lo contrario de lo que estaba sucediendo. La aprobación de los Presupuestos para Iruñea, tras cuatro años de sequía en el acuerdo, por la incapacidad de UPN, fue uno de los momentos importantes. El otro llegó un poco después. Y es que tras 32 años de injusta desigualdad, el Ayuntamiento ha decidido abrir dos escuelas infantiles más en euskera, empezando a dar respuesta a la urgencia de defender los derechos lingüísticos de todas las madres y padres en la elección del modelo lingüístico escolar que quieren para sus hijos e hijas. Ante esta situación, que no ha sido si no el comienzo de una reparación ante una injusticia, el Régimen en la oposición ha vuelto a mentir, pero lo más grave de todo es que, para conseguir sus objetivos partidistas no han dudado en manipular los datos y la realidad engañando a padres y madres.

En estos momentos nos encontramos en el comienzo de una nueva fase que es la de, mediante la gestión responsable y compartida, ir descubriendo las vergüenzas que el Régimen ha estado haciendo en los años que convirtió el Ayuntamiento en su cortijo particular. Una propuesta impecable para la utilización de tarjetas especiales de aparcamiento ha sido acallada por los medios del Régimen. Está claro que no pueden vender como malo el que esas tarjetas ya no se vayan a utilizar indiscriminadamente como parte de los privilegios que hasta ahora tenían. Y es que las y los concejales no dispondrán, a priori, de esas tarjetas, que quedan para uso exclusivo de servicios de urgencia, del propio ayuntamiento y para atender las necesidades de la ciudad. Ante esta situación, hay quien decidió hacer un discurso demagógico y populista, carente de ninguna base constructiva, pero, también eso ha quedado al descubierto. La última ha sido descubrir la nefasta gestión de material, libros y restos arqueológicos que el Régimen ha hecho durante décadas. Una gestión desastrosa de abandono y descuido con unas consecuencias valoradas en miles de euros de pérdidas. Y es que, cuando dijimos que íbamos a levantar las alfombras, el Régimen no era consciente que eso se puede hacer de muchas maneras y una de ellas, quizás la más importante, sea la de demostrar, con una gestión coordinada y compartida, que las cosas se pueden hacer de otra manera. En ello estamos. Seguiremos ocasionando preocupación al Régimen, sin dudarlo.

la ciudad genérica

El arquitecto holandés Rem Koolhaas escribió en 1995 un texto titulado La ciudad genérica en donde, de manera irónica y provocativa, desgranaba los elementos principales de lo que él consideraba el modelo globalizado de urbanismo y construcción urbana. Pese a haber pasado ya 20 años de su escritura es un texto que guarda la vigencia en la descripción de un modelo urbano globalizador que no solo se aplica en las nuevas ciudades a lo largo de todo el planeta si no que se pone en marcha, con diferentes ritmos e intensidades, en las llamadas ciudades históricas vaciándolas, intencionadamente, de identidad.

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En Iruñea somos conscientes del modelo impulsado por los diferentes gobiernos de UPN en los últimos tiempos, pero es necesario reconocer también algunos elementos de ese modelo para caer en la cuenta de la intencionalidad política de algunas de las decisiones, controvertidas o no, ejecutadas en nuestra ciudad. Si no analizamos estas políticas como consecuencias derivadas de una causa planificada no podremos crear y construir el modelo de la nueva Iruñea, de la nueva Pamplona, que queremos y necesitamos. Empeñarnos legítimamente y con todo derecho en solucionar problemas concretos y específicos sin conocer la enfermedad general hará que erremos y no consigamos más que poner parches que, más tarde o más temprano, volverán a caer dejando expuestas las múltiples heridas y en peligro de que la infección siga avanzando.

Más allá de la formación concreta o general, académica o autodidacta, de cada vecina y vecino de Iruñea, es necesario emprender un proceso de formación, análisis y debate colectivo cuyo objetivo principal sea devolver la identidad propia a nuestras calles y barrios, entendiendo este concepto como la decisión de construir y crear la ciudad de la manera en que los habitantes de la misma, en este caso los y las iruindarras, queramos hacerlo.

En la introducción Koolhaas ya avisa que las ciudades contemporáneas son como los aeropuertos contemporáneos, todas iguales y afirma que esto es solo posible a costa de despojar de la identidad a cada ciudad. Si se quita la identidad queda lo genérico. Hablando de identidad señala que la híper afirmación identitaria como forma de atracción turística solo es una consumada caricatura. Solo París puede convertirse en híper-París. Solo los Sanfermines pueden convertirse en los híper-Sanfermines, en una caricatura de las fiestas que son. De la misma manera afirma que este modelo de ciudades genéricas se basan en un vacío de contenido identitario original del centro y de un supuesto valor potencial en las periferias, sin darnos cuenta que éstas dependen precisamente de ese centro desnaturalizado. Porque sin centro no hay periferia. Paradójicamente el centro, que es la parte más vieja, es a su vez la parte más nueva ya que es la que con más insistencia se “moderniza”. Una modernización que convierte el espacio utilitario en espacio público sin funciones sociales. Naturalmente una ciudad genérica es una ciudad sin historia o sencillamente solo con la historia que convenga. Esto nos suena, ¿no? Se trata de simplificar excesivamente la identidad para olvidar la historia y sustraer la singularidad.

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Una de las consecuencias de este modelo de ciudad genérica es el ordenamiento. Cada cosa está en su sitio. Cada parte cumple con su función para la que se le ha puesto en ese lugar. Los diferentes sectores están ordenados. Una zona para tomar copas. Una zona para comprar (lo que quieren que compremos, claro está). Una zona para estudiar. Una zona para dormir. Y este ordenamiento no es solo urbanístico. Evidentemente el ordenamiento abarca también a la propia sociedad. Los habitantes de la ciudad genérica, de esa ciudad sedada, son habitantes sedentarios y pasivos. No molestan, no se salen de su ámbito, no preguntan, no conviven, no viven. La ciudad genérica cuanto más calmada sea más se acerca a su estado puro. Y esta “serenidad” se consigue mediante la evacuación del ámbito público. En los nuevos barrios no se hacen plazas y si se hacen éstas son demasiado grandes, agrandando el vacío e impidiendo las relaciones sociales. El ágora y la plaza pública están desterradas de la ciudad genérica.

Otro de los elementos claves en este modelo urbano es el de la multiracialidad y la multiculturalidad, o más bien dicho, la utilización de la imagen de esas condiciones vaciándolas de cualquier elemento que pueda enriquecer la ciudad o el barrio. De la misma manera en que podremos degustar comida de cualquier parte del mundo o ver elementos de culturas lejanas en las calles de esta ciudad, nos será prohibido el intercambio de estas culturas y razas diferentes en favor de un modelo propio construido desde las propias vecinas y vecinos. Llegados a ese punto nos repetirán constantemente y nos harán creer que las diferencias son un peligro para nuestro modo de vida y para nuestra sociedad. Eso sí, podremos seguir comiendo un pollito de primavera como si estuviésemos en Pekín o cenando una pizza italiana como si lo hiciésemos en Trastevere en vez de en la Plaza del Castillo.

La relación, siempre autoritaria, de la ciudad genérica con la política es a través de los compinches de los dirigentes de turno con promotores de los elementos que la sostienen. Y con mucha frecuencia ese régimen de compadreo se hace invisible, sin dejarse ver, creando la falsa ilusión de libertad por medio de una permisividad más o menos amplia. El resto de política, individual y colectiva, simplemente no existe o se hace lo posible para que no exista. Nos hacen creer que en esa ciudad cabe todo. Pero pese a la hipotética riqueza que podría suponer las infinitas contradicciones existentes en esta ciudad, es justo esa hipótesis la que ha sido eliminada de raíz y por anticipado.

Pese a su ausencia, la historia es la principal preocupación, incluso la principal industria, de la ciudad genérica. En los terrenos liberados, alrededor de las casas restauradas y pintadas como nunca lo habían estado, se construyen más hoteles para acoger a turistas adicionales en proporción directa a la eliminación del pasado. En vez de recuerdos específicos se fomentan los recuerdos de recuerdos, cuanto más generales mejor. Un mercado medieval es un buen recuerdo. Un mercado medieval que se celebra en la conmemoración de un episodio de la vieja ciudad cuando esta era la capital de un estado soberano llamado Navarra no es un buen recuerdo. La solución es sencilla. Se utiliza parte de esa historia como un espectáculo, con tenderos disfrazados de mercaderes medievales a lo Walt Disney, con pendones de colores sin significado alguno colgados en las calles y se vacía el verdadero significado de esa celebración. Fácil. La propia iconografía que adopta la ciudad genérica es utilizada como un mantra, con una redundancia calculada. Si el encierro de toros es el elemento principal que más turistas atrae a esa ciudad el icono del toro se convertirá en permanente en los aledaños de su recorrido. Si lo es el Camino de Santiago vamos a poner muchas conchas por todas las calles por donde pasa. Si lo son las murallas vamos a repetirlo hasta la saciedad, aunque falseemos su historia. El resto de posibles iconos que no interesan a los dirigentes de la ciudad genérica simplemente se ignoran cuando no se atacan. El euskara es el mejor ejemplo.

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Las infraestructuras ya no son utilizadas como servicio a la ciudadanía si no como un arma estratégica. Un aparcamiento no se construye para paliar los problemas de estacionamiento, si no para que puedan ir más personas al parque temático en el que han convertido el Casco Viejo. Una peatonalización no se aborda como mejora en la calidad de vida de quienes paseen por ahí, si no como cebo para comprar en una zona o en un Corte Inglés. Una biblioteca general no se lleva a la periferia porque hay más terreno donde construirla, si no para vaciar de estudiantes y movimiento a otra zona.

Esta es la historia de la ciudad genérica. La no ciudad. A mi este libro me ha servido para reflexionar, para aclarar algunos conceptos y para constatar que lo que viene ocurriendo en Iruñea en las últimas décadas no es más que la puesta en marcha de unas políticas anti ciudad de una manera consciente y planificada. De nosotras y nosotros depende darle la vuelta. Formémonos, analicemos, debatamos, contrastemos, diseñemos, reflexionemos y construyamos para poder convivir y vivir en la ciudad que queremos.