seguimos trabajando, más que nunca!

Yo creo que eran cerca de las siete cuando se dio paso a la votación del Proyecto de Presupuestos de Iruñea para 2019. Un proyecto trabajado mano a mano con barrios, colectivos, dinámicas sociales y vecinas y vecinos. Unos presupuestos eminentemente sociales, que respondían a las necesidades de la gente, principalmente de la que normalmente aparece en las noticias como el sector marginado de esta sociedad tan individualista y que entre unos y otros, por lo menos algunos, intentamos cambiar. Eran una respuesta a las emergencias de vivienda que existen en Iruñea, con una importante inversión en la rehabilitación de las viviendas municipales que hasta esta legislatura estuvieron abandonadas por anteriores gobiernos. Inversiones reales, contantes y sonantes, para hacer de esta ciudad un lugar donde vivir mejor, siendo vanguardia en esa responsabilidad que tienen las ciudades para conseguir un planeta equilibrado y sostenible. Con partidas en movilidad, de cara a hacer una ciudad para las personas, no una carretera para los coches con casas alrededor. Miles de euros para seguir fomentando las políticas de igualdad que cambien el modelo de este sistema machista, donde esa masculinidad retrógrada ejerce su violencia al resto de la sociedad, principal y mayoritariamente contra las mujeres, que hubiesen dispuesto de una Casa de las Mujeres donde desarrollar sus propias reflexiones, tan necesarias. Apuesta por reparar y renovar las instalaciones de los colegios públicos de la ciudad en un decidido compromiso por una educación pública y de calidad. Estos son cuatro ejemplos de los muchos que existían en ese Proyecto de Presupuestos que a esa hora, más o menos, se truncaron gracias al voto de Aranzadi dando la mayoría a la oposición del Régimen, UPN y PSN. Quién nos iba a decir hace tres años y medio que aquellos que venían, supuestamente, para dar aires nuevos a la política, iban a unirse a ese Régimen que tantos años nos costó mandar al txoko de pensar.

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Recién terminadas las fiestas en torno al puente foral, comenzaron los primeros contactos y relaciones con el resto de grupos municipales del antiguo cuatripartito, de cara a poder llegar a un acuerdo que lograse los cuartos presupuestos del cambio. Geroa Bai, desde el principio, mostró su compromiso a llegar a un acuerdo con el resto de grupos. IE, ya en la primera reunión, dejó claro que eran conscientes de la situación económica del Ayuntamiento y dijeron que su responsabilidad con el cambio pasaba por hacer posibles los presupuestos del año 2019. Con Aranzadi fue más complicado. Fueron necesarias cinco reuniones para poder llegar a un acuerdo previo a la firma del mismo y se asumió por todas las partes un documento con veinte puntos. Mientras esto ocurría discretamente, Aranzadi, dentro de su estrategia comunicativa, fue dando ruedas de prensa día sí y día también, presentando exigencias por valor de 9 millones de €. Se les solicitó que trabajasen las enmiendas para saber de dónde proponían sacar el dinero para esas partidas, pero no quisieron (o no pudieron) hacerlo. En las negociaciones con Aranzadi se llegó también a un acuerdo por el cual Geroa Bai retiraba su enmienda a la ordenanza de establecimientos hoteleros y se asumía la propuesta técnica basada en regular y controlar las distancias entre establecimientos. Pero, de manera sorprendente, Aranzadi, dos días antes del pleno de Presupuestos, se descolgó de la posibilidad de firmar ningún tipo de acuerdo con los otros tres grupos del cambio (EH Bildu, Geroa Bai e IE), y cambió de posición sobre el acuerdo en torno a la ordenanza reguladora de hoteles, exigiendo la votación de su enmienda a dicha ordenanza como indispensable para su apoyo a los presupuestos. Es decir, exigieron que su enmienda, muy endeble jurídicamente, fuese el único requisito de cara a la aprobación de unos presupuestos de ciudad, por delante de la propuesta real que regulaba de manera muy estricta la instalación de establecimientos hoteleros en el Casco Viejo. Con esta exigencia, dieron a entender que a Aranzadi los Presupuestos y las inversiones en barrios y dinámicas sociales les importaba un comino. Nada.

Y así, tras el pleno y valoraciones, llegamos a ayer por la noche en el que conocimos un vídeo, extracto de un vídeo más largo colgado en Youtube, de una asamblea de Orain Bai (el sector escindido de Podemos Navarra) celebrada el 24 de noviembre, en el que se ve y se oye a un destacado miembro de Aranzadi exponiendo la estrategia de no aprobar presupuestos en las instituciones, que es lo que finalmente hicieron el jueves en Iruñea. Es decir, era una estrategia que ya la tenían pensada incluso antes de conocer la propuesta de Presupuestos, antes de saber que tres grupos del cambio llegarían a un acuerdo para sacar adelante esos presupuestos y sin conocer el cambio de actitud de Geroa Bai respecto al la ordenanza de establecimientos hoteleros. Tenían, antes de comenzar a hablar con nadie, la decisión tomada. Su objetivo era, desde un principio, tumbar los presupuestos de Iruñea para 2019. En su disparatada estrategia electoralista y partidista (que no entiendo en qué les beneficia, está claro que a la ciudad en nada) hicieron un teatro de negociaciones poniendo como excusa su enmienda a la ordenanza, y prefirieron, finalmente, dejar a la ciudad, a los barrios, a los colectivos y a las vecinas y vecinos de Iruñea, sin las inversiones trabajadas mano a mano con el Ayuntamiento y que iban a suponer el culmen de meses, y en algunos casos años, de trabajo desde la calle y movimientos sociales y vecinales.

Está claro que la dirección de Aranzadi no tiene un problema con EH Bildu, ni siquiera con el resto de partidos del cambio al haberse situado fuera del mismo. Con quien tiene un gran problema, aparte de las miles de personas que votaron a su formación, es con las decenas de miles de vecinas y vecinos que apostaron y votaron en 2015 para que décadas de Régimen pasasen a la historia. Lograron ser la mayoría necesaria para el Régimen, sin olvidar lo que ayer dijo el alcalde Asiron: “el sector que apoyó a Aranzadi en 2015 sigue siendo igual de importante y necesario para el cambio en Iruñea“. Ojalá esas miles de personas puedan encontrar en el cambio la ilusión para seguir trabajando por la Iruñea de todas y todos.

El objetivo principal de EH Bildu a partir de ahora es seguir mirando hacia adelante, trabajando, más que nunca, para que las dinámicas y proyectos surgidos desde la calle, colectivos y movimientos vecinales y sociales, sigan siendo el motor y la base para conseguir el cambio en el modelo social y de ciudad para Iruñea, un modelo solidario, sostenible, justo y feminista en el que mejoren las condiciones de vida de toda la ciudadanía y en donde los derechos de todas y todos sean la prioridad. Todos esos proyectos ahora imposibilitados por la dirección de Aranzadi y que iban a ser realidad en Txantrea, Sanduzelai, Etxabakoitz, Iturrama, Lezkairu, Ensanches, Alde Zaharra, Donibane, Arrosadia, Mendillorri, Ripagaina, Azpilagaña, Mendebaldea, Arrotxapea y Ermitagaña y en toda la ciudad, seguirán siendo nuestra prioridad.

No puedo olvidar el inmenso trabajo que mis compañeras y compañeros de EH Bildu en el Ayuntamiento han realizado durante estas últimas semanas. Ha sido un esfuerzo que, más allá del resultado, no hay duda que ha merecido la pena en ese recorrido para conseguir la corresponsabilidad municipal a través del diálogo. Un trabajo tras el que han participado muchas personas trabajadoras del Ayuntamiento y sobre todo miles de vecinas y vecinos de toda Iruñea. Eskerrik asko eta aurrera!

“Hoy ya no es ayer”, dijo Joseba Asiron. Hoy es mañana. Hagamos lo posible porque siga siendo un mañana para todas y todos. Nosotras seguiremos trabajando para que así sea.

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Mendillorri, ese barrio que decidió serlo de Iruñea en referéndum en 1995, pero que continúa con un fuerte sentimiento de pertenencia en los sectores más comprometidos y activos, es también el barrio que más población joven (entre los 13 y 29 años) tiene de toda la ciudad. La creación del barrio a principios de los 90, en un lugar cercano al centro de la ciudad, pero enclavado en los accesos a Eguesibar, propició que muchas parejas jóvenes decidiesen comenzar su nueva vida allí. Y luego el ciclo de la vida continuó imparable su rueda. Esas parejas empezaron a ser padres y madres y los recién nacidos entonces, son hoy parte del sector joven del barrio, el más extenso de la ciudad.

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La errónea (según profesionales) planificación del barrio a dos alturas, el diseño urbanístico sin plazas donde las vecinas y vecinos puedan socializar, y la falta de locales públicos, cuyo problema no llegó a solucionar en su momento, por muchas causas, el Civivox, impulsaron un movimiento vecinal que, entre sus reivindicaciones y luchas, estuvo desde el principio, la consecución de un local vecinal que acogiese algunas de las múltiples actividades y dinámicas que se dan en el barrio. El Palacio de Mendillorri fue, desde el principio objeto de la reivindicación vecinal. Un palacio cuyo origen está en una torre construida en 1384 y construido en su forma actual a finales del XV, abandonado por las sucesivas administraciones y en los últimos años sujeto a un acondicionamiento en el tejado y poco más. Un palacio cuya reivindicación histórica es el símbolo de un barrio en movimiento. La reivindicación continúa, pero el tiempo avanza y las vecinas y vecinos, principalmente la gente joven, seguían encontrándose en la calle, sin un espacio de encuentro, sin un espacio cubierto, sin un espacio protegido, con una transitoriedad obligada en todas las planificaciones de actividades y siempre a expensas del factor climatológico. Así que pusieron en marcha el proceso Antzara, un proceso que a mí personalmente me ha sorprendido por su participación intergeneracional, por su capacidad a la hora de recoger propuestas y opiniones y por la apertura a todo un barrio, independientemente de posicionamientos políticos, religiosos y sociales. Y en este proceso la gente joven ha demostrado una altura de miras que para sí la quisiese mucha gente. Si bien ha sido la gente joven la que más ha sufrido la falta de ese espacio comunitario, han entendido y hecho suya la necesidad de que este proyecto fuese para todo el barrio, para todo el mundo, sin distinciones.

Luego, en coordinación con el propio proyecto Antzara, el Ayuntamiento asumió su responsabilidad, que no es otra que la de apoyar las dinámicas vecinales. El alcalde Joseba Asiron, ya en campaña electoral, y EH Bildu de Iruñea, asumieron como suya la reivindicación vecinal. A pesar de las dificultades propias del aprendizaje en común, a pesar de que en ocasiones parecía que se hablasen dos lenguajes diferentes, a pesar de la incapacidad de algunas personas y a pesar de la imposibilidad, a veces, de acompasar los ritmos, el Ayuntamiento dispuso una partida en los Presupuestos para la construcción del edificio que acogiese el proyecto. Y se optó por un diseño de edificio Passive House, el primero de todo el Estado dedicado al uso íntegro por parte de la ciudadanía. Los edificios de este tipo se caracterizan por ser construidos de tal manera que el gasto energético sea muy bajo, convirtiéndose así en edificios sostenibles ecológicamente. Queda mucho recorrido en común para seguir impulsando y construyendo este proyecto vecinal novedoso. Será un recorrido que tendrá sus dificultades, qué duda cabe, pero un camino, estoy seguro, que irá avanzando hacia una co-gestión de lo público que construya barrios para las personas y personas con más capacidad crítica.

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Como todos los proyectos surgidos desde la calle, en base a las necesidades y aspiraciones de las vecinas y vecinos, Antzara cuenta con sus detractores e incluso sus enemigos. El Régimen, UPN y PSN, acostumbrado a controlar cualquier movimiento ciudadano y a perseguir ideológicamente toda dinámica que no asumiese sus postulados particulares, ha puesto su punto de mira en este proyecto ilusionante e ilusionador. En las últimas semanas se han dedicado a verter mentiras sobre el proyecto y a ejercer una crítica ideológica, que no política, destinada a restar apoyo del barrio al proyecto. Y en este ambiente de persecución al proyecto vecinal, han coincidido hasta dos ataques violentos en horario nocturno contra el edificio, realizándose pintadas fascistas y rotura de cristales tras el lanzamiento de piedras. Erran quienes piensan que estos ataques entorpecerán el desarrollo del proyecto. Se confunden quienes suponen que la rotura de unos cristales van a amedrentar a todo un barrio. De hecho, la consecuencia de estas agresiones ha supuesto el fortalecimiento del proyecto y su mayor apertura a todas las sensibilidades de Mendillorri. En el espacio tienen cabida los grupos de música de personas jóvenes, la comparsa de gigantes, el grupo de costura, las madres y padres del grupo de crianza, las proyecciones de cine crítico, las charlas sobre cualquier tema, el equipo preventivo, las personas que quieran utilizar la biblioteca, la educación comunitaria y cualquier persona que quiera colaborar en la construcción social de este barrio joven. En los próximos meses se hará realidad un huerto colaborativo entre el barrio y el Ayuntamiento, porque respetando los ámbitos de cada cual, la colaboración y co-gestión es una realidad aún en sus comienzos, por lo menos aquí en Iruñea, que dará sus frutos.

Toda mi solidaridad con Antzara por los ataques sufridos y mi apoyo y disposición a ayudar en lo que haga falta. No soy de Mendillorri, bastante tengo con el Ensanche, pero este tipo de proyectos bien merecen la adhesión y apoyo de todas las vecinas y vecinos de Iruñea. Eskerrik asko por lo que supone de avance en la ciudad y por el ejemplo que representa para otros proyectos y zorionak, porque en Mendillorri se está haciendo realidad la utopía.

recuperando a Eladio

Hoy, 16 de septiembre de 2017, por fin se empieza a saldar una deuda con Eladio Zilbeti, co-fundador de Osasuna, que parece ser fue quien le puso el nombre euskaldun al club, militante de ANV y fusilado en el frío invierno de 1937, seis meses después de que los fascistas diesen el golpe militar a la República. Todo el honor y la memoria para ti, Eladio.

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Han tenido que pasar 80 años para que la sociedad empiece a recuperar su memoria de manera oficial. Hace unos años afortunadamente hubo quien empezó a rescatarla mediante artículos, como el periodista Ivan Giménez. Sea como fuere, seguidores del club rojillo, englobados en Sadar Bizirik, pidieron a la junta osasunista que solicitara al Ayuntamiento que pusiese el nombre de Eladio Cilveti Azparren a una de las calles que rodean el estadio del Sadar, concretamente a la que da a las oficinas del club y que hasta hoy tenía como nombre la continuación de la calle que le da la vuelta, la calle Ana de Velasco. Dicho y hecho. El alcalde, de quien depende las competencias para nombrar calles, elevó a la Junta de Gobierno la propuesta osasunista y esta fue aprobada hace dos semanas.

Zilbeti, uno de los fundadores de Osasuna allá por noviembre de 1920 y quien dicen que le puso el nombre, el único de los grandes clubs vascos que lleva el nombre en euskera, era también militante de Acción Nacionalista Vasca (ANV). Por ese motivo fue fusilado, asesinado, no en el impulso de los primeros días tras el golpe militar impulsado desde Iruñea por el general Mola, si no seis meses después, en Etxauri, junto a decenas de compañeros por las libertades. Seguramente, entre los fusilados junto a Zilbeti, se encontrarían militantes republicanos, socialistas, abuelos de aquéllos otros socialistas que impulsaron, junto al PP en el que hay muchos nietos de los que fusilaban, la ilegalización de ANV en su desesperada guerra contra el independentismo vasco. Esa es la desgracia de esos nietos. Otros nietos pueden tener la cabeza bien alta, con orgullo y desde luego con más coherencia que ellos.

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Es momento de agradecer, de seguir agradeciendo, el inmenso trabajo que han realizado y realizan las asociaciones memorialistas, algunos periodistas comprometidos y en este caso concretamente a todos esos seguidores rojillos que se han empeñado en recuperar la memoria, en este caso, de Osasuna. Otro día será momento de hablar de las vergüenzas del Régimen con este club al que intentaron, sin éxito, sumar a su chiringuito.

Hoy a las diez de la mañana, cuando el alcalde de Iruñea, joseba Asiron, descubra la placa con el nombre de la calle de Eladio Zilbeti, la que da a la entrada a las oficinas del club, sonará el himno de Osasuna en el corazón de muchas y muchos y en la memoria de aquellos que ya no están. Por ellos y por ellas. Gora Osasuna!!!

2ª parte

Hemos alcanzado el ecuador de la legislatura 2015-2019, se han hecho las valoraciones de la primera mitad, se han marcado los objetivos para el segundo tiempo y se encara con el trabajo anterior el trabajo todavía por realizar. Si los dos primeros años han supuesto en el cuatripartito un continuo enriquecedor ejercicio de consenso para sacar adelante los proyectos en el Ayuntamiento de Iruñea y una incansable dinámica de diálogo, con sus altibajos, todo acompañado de la necesidad de un aprendizaje colectivo diario, dentro y fuera del Ayuntamiento, los dos años que quedan hasta llegar a mayo de 2019 van a estar marcados, sin duda, por la eclosión de multitud de proyectos que han sido trabajados y preparados desde su base en los meses pasados y por la perspectiva de renovar un Ayuntamiento progresista, plural y conectado a la gente.

La oposición con UPN y sus diferentes instrumentos marcando el estilo y con PSN, desafortunadamente, compartiendo la estrategia de la ultraderecha navarra, en un continuo estado de shock, se ha dedicado a sus obsesiones identitarias, a la pataleta cada vez que veían que los privilegios que habían construido desde el Régimen iban cayendo uno tras otro y al enfado por su propia incapacidad y sin un proyecto, más allá del interés particular, de cara a esta ciudad. De puertas adentro hemos asistido atónitos a una bancada de UPN desagradable en el estilo, bronca en las formas y con el único objetivo de tensionar el ambiente en el Ayuntamiento. A decir de las y los trabajadores de la casa consistorial, nunca, en los muchos años que llevan algunos de estos funcionarios trabajando en el consistorio, nunca, habían asistido a algo semejante. Desde el gobierno municipal, con paciencia infinita, se ha gestionado este ambiente lo mejor posible, aplicando el reglamento con bastante mano izquierda y centrándose en la gestión diaria. Porque desde el cuatripartito somos conscientes de que el objetivo de UPN no es otro que el de restar las energías necesarias para seguir adelante con el cambio. El objetivo del Régimen sigue siendo el cambio.

Ayer, en el último pleno del curso, asistimos a un episodio que redunda en esta estrategia de UPN. Una vez más, las concejalas navarreras, Ana Elizalde y María Caballero, tal y como han venido haciendo en los dos años anteriores, se dedicaron, constantemente, a interrumpir a los compañeros de corporación en sus intervenciones, hablando y gesticulando mientras algún miembro del gobierno municipal intervenía desde su asiento. En estos dos años se ha podido ver en los vídeos grabados en los plenos y en la parte pública de la comisiones informativas, la actitud de estas dos concejalas y algún otro compañero de bancada. Lo que no se ha podido ver es la actitud que tienen normalmente cuando son conocedoras de que ninguna cámara les graba. Son sesiones a puerta cerrada que en muchas ocasiones han sido, cuanto menos, dantescas. Y ayer, el alcalde tuvo que llamar la atención, de nuevo, a estas dos ediles, cuestión que disgustó a UPN. A pesar de la paciencia demostrada, ayer el alcalde hizo un gesto privado al portavoz de UPN señalándole la cara que tenían sus compañeras con esa actitud. Quizás el fallo fue intentar humanizar la situación con un lenguaje de tú a tú entre Asiron y Maya, cuestión que Maya aprovechó, tras dos segundos de pensarlo, para llevar a cabo su papel en la farsa montada. Se levantó de su asiento y de pie se puso a gritar y vociferar por la llamada de atención del alcalde. Sobrepasado el límite permitido y ante la falta de respeto del portavoz navarrero al Pleno, a la corporación y al público asistente, el alcalde le apercibió avisándole hasta en tres ocasiones hasta que, en aplicación del reglamento, tuvo que expulsar al portavoz de UPN, cosa que hizo cuando la bancada derechona hacía ya un rato que estaba abandonando el salón de plenos. Sorprende cómo Enrique Maya, un señor que ha sido alcalde, se presta a este tipo de números tan poco edificantes.

En el necesario receso para evaluar la situación, el alcalde, entendiendo la necesidad de solucionar el episodio ocurrido, mantuvo una conversación con el portavoz expulsado, asumió el gesto innecesario que de manera privada le había hecho en el salón de plenos y terminaron acordando, con un apretón de manos, que toda la bancada de UPN volvería a ocupar sus asientos. Pudo así terminar, de manera más tranquila, el último pleno del curso.

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Pero nada más allá de la realidad, ya que pasadas pocas horas, el propio presidente de UPN, Javier Esparza, en una nueva demostración de oratoria política, publicó un tuit en su cuenta que decía textualmente “Asirón (sic) expulsa del pleno a Maya. Asirón (sic) representa a los fascistas de EH Bildu amigos de ETA y Maya a los demócratas. El mundo al revés”. Un tuit con una carga de profundidad absolutamente denunciable y con un mensaje fuera de lugar tras el acuerdo entre Asiron y Maya. Resulta incomprensible que un acuerdo sellado con un apretón de manos entre el alcalde y un ex-alcalde lo hagan saltar por los aires de una forma tan baja. Y así se lo hizo saber el alcalde Asiron a Maya tras ponerse en contacto con él, pidiéndole que hiciese las gestiones oportunas para que el tuit fuese retirado, porque el alcalde de Iruñea no tiene porqué aguantar esos insultos públicos, y menos de un representante político y porque la ciudad merece un respeto que el presidente de UPN no demostró ayer. En su exabrupto pretendiendo otorgar el label de democracia, no se dio cuenta que el label demócrata lo da la ciudadanía, una ciudadanía que hace dos años decidió que UPN no gobernara, decidió que otra gente se dedicase a airear y sanear las instituciones y decidió que UPN se tenía que ir a la esquina de pensar. Pero siguen sin pensar, siguen en sus trece, siguen pretendiendo mantener la ciudad de los buenos y los malos que ellos mismos crearon para su interés particular (el del Régimen).

El alcalde representa a la ciudadanía. A toda. Ese es el label del alcalde Asiron. Algo que ellos no consiguieron en todos los años que gobernaron la ciudad.

euskera, derechos y convivencia

El año pasado, por primera vez en la historia de Iruñea, el Ayuntamiento decidió, de manera mayoritaria, hacer política incluyente y para toda la ciudad con las escuelas infantiles, en vez de hacer politiqueo partidista y excluyente, tal y como se había realizado hasta entonces. Pero lo que algunos no pudieron conseguir en unas elecciones democráticas, esto es, tener el apoyo suficiente para continuar con sus políticas frentistas y anticiudadanas, intentaron hacerlo mediante un recurso judicial. El propio juez pretendió, y de hecho puso en marcha, unas medidas cautelares para paralizar toda la campaña de matriculación en escuelas infantiles, poniendo en entredicho la continuidad de dicha campaña y la posibilidad de elección libre de centro y lengua para centenares de padres y madres. Tuvo que venir un órgano superior de la misma audiencia, para suspender dichas medidas cautelares. Hace casi una semana, el mismo juez corregido posteriormente, ha dictado sentencia en el recurso interpuesto, dando la razón a los recurrentes. El Ayuntamiento ya ha anunciado que se recurrirá, por no ajustarse a derecho. Esta claro que esto es Iruñea y que todavía queda mucho por cambiar.

Tuvieron que pasar 30 años para que el Ayuntamiento de la ciudad, ese que tiene unos presupuestos gracias a los impuestos de todos y cada uno de los contribuyentes, pusiese como prioridad a la hora de gestionar el hecho, casi insólito hasta entonces, de proteger el bien general, el bien común. Uno de esos bienes, sin duda, es la educación y la infancia un sector sensible que merece todas las atenciones. Después de más de tres décadas, se empezó a corregir una desigualdad que había sido la punta de lanza en la manera de hacer política que UPN y el Régimen en general tuvieron en los largos años que estuvieron al frente del Ayuntamiento. A pesar de la demanda de escuelas infantiles en euskera, pese a que esta ciudad tiene dos lenguas oficiales, a pesar de los indicadores favorables en cuanto a la necesidad de implantar nuevas escuelas infantiles en euskera y pese a que este es un servicio voluntario pero público, a pesar de todo eso, la realidad era insistentemente ocultada por los sucesivos concejales de educación de los gobiernos municipales de UPN y parecidos. Aunque la demanda era de un 36%, solo se atendía el 10%. Pese a que existían 17 escuelas infantiles en toda la ciudad, solo dos eran en euskera. Y eso era algo que no había cambiado desde principios de los años 80, con Balduz siendo alcalde. Más de 30 años en los que el euskera, su conocimiento y uso y su integración en la vida social, pese a las políticas contrarias de UPN, ha evolucionado muy positivamente. Esas políticas de autolesión en parte del propio bien cultural y colectivo, así como identitario de esta ciudad, en Sudáfrica, en un tiempo, lo hubiésemos llamado Apartheid. Nosotras y nosotros lo llamábamos Naparheid. En Iruñea y Nafarroa ellos lo llamaban minoría y los disfrazaban de folclore. En Iruñea, cuidado, hay quienes, en estos momentos, lo quieren disfrazar de falsa convivencia.

Las madres y padres que querían llevar a sus criaturas a una escuela infantil en euskera, muchas veces, solo les quedaba la posibilidad de hacerlo en un centro privado. No tenían las mismas posibilidades que las madres y padres que llevan a su prole a la línea de castellano. Se vulneraban sistemáticamente sus derechos ciudadanos y lingüísticos. A día de hoy, pese a las dos nuevas escuelas en euskera abiertas en el curso pasado, la desigualdad entre ambas ofertas, en castellano (incluida la que tiene algunas horas de inglés) y en euskera, es todavía patente. Hoy en día todavía no se llega a cubrir la demanda existente en euskera. El porcentaje de padres y madres que tienen que llevar a sus hijos e hijas a una escuela privada, sigue siendo mucho mayor en la opción de euskera que en la de castellano. Por eso hay que seguir trabajando en favor de las escuelas infantiles en euskera. Por eso necesitamos seguir haciendo campañas específicas en favor de la matriculación en el modelo en euskera. Porque quedan muchos años para alcanzar la igualdad de oportunidades para quien apuesta por el euskera y porque las décadas de discriminación política necesitan decisiones y dinámicas decididas en favor de este modelo. Y desde luego desde el impulso general hacia las escuelas públicas, sea cual sea el modelo lingüístico de cada una de ellas.

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Pero hay que hacerlo bien, poniendo en marcha políticas y pedagogías actuales y coherentes. Y en estas estamos cuando hay quien cree que por introducir el concepto de la convivencia entre medio ya está todo arreglado. Hay cierto sector en la izquierda en esta ciudad que cree que la diversidad cultural, política y lingüística de Iruñea hay que dejarla patente incluso en los patios de las escuelas infantiles municipales. Para ellos y ellas eso es convivencia, o por lo menos eso pretenden hacer creer. Estoy totalmente en desacuerdo con esa idea. Hoy en día el euskera sigue siendo una lengua minorizada en esta ciudad y todavía con menos oportunidades en su desarrollo, uso y por lo tanto respeto. Pretender que las niñas y niños que asisten a escuelas en euskera se mezclen con las niñas y niños de castellano en el patio y en los juegos de la escuela, es obviar el hecho de que el idioma único que empleen dichos niños será siempre el castellano, que es el idioma común de todos ellos. Y eso, se diga como se diga, se disfrace como se disfrace, no es convivencia. Eso es una irresponsabilidad política y una falta de criterio profesional como la copa de un pino. Afortunadamente los críos a esa corta edad no tienen problemas de convivencia, por mucho que algunos padres y madres y fuerzas políticas sí los tengan. Si es por convivencia, las personas, en edad infantil, no hacemos distinciones de idioma a la hora de comunicarnos y relacionarnos. A esa edad, si tienen que utilizar el castellano como lengua para comunicarse en la calle, lo harán sin ningún problema. ¿Qué problema existe para que las niñas y niños cuyos padres y madres han elegido el modelo en euskera puedan hacerlo íntegramente en las horas que están en la escuela? ¿Acaso estos niños y niñas van a desarrollar menos aptitudes de convivencia que los niños y niñas de las escuelas en castellano?¿O es que hay quien piensa que el desarrollo de la convivencia es más fácil en castellano que en euskera? De nuevo es la lógica de quien se sabe mayoría y desde el desconocimiento cree su vivencia y pensamiento el más óptimo. De nuevo es la cara de la imposición, reconocida o no, la que asoma en esa lógica.

Como digo, es un error pretender disfrazar de convivencia la imposición, consciente o inconsciente, de una lengua mayoritaria, en este caso el castellano. La convivencia consiste en respetarse desde las diferencias que podamos tener y ser diferente no es ser mejor o peor. Nadie es mejor o peor por hablar una lengua u otra. Es hora de hacer política para toda la ciudad, igualando las oportunidades para todo el mundo. Es hora de dejar los discursos dogmáticos. Es hora de vivir la convivencia, respetando los derechos de todas las personas.

El camino del cambio es largo y lleno de dificultades. Pero lo importante es seguir avanzando.

Caminando, caminando voy buscando libertad, ojalá encuentre camino para seguir caminando.

Cantaba Victor Jara. Y así es.

Artículo basado en la colaboración con Eguzki Irratia para el programa La Eskotilla, del miércoles 1 de marzo de 2017.

las pataletas de UPN y PSN

Llegando al ecuador del mandato, tengo que reconocer que últimamente estoy preocupado por la oposición política. Esa oposición que sigue sin asumir su papel, sin acostumbrarse al resultado democrático de hace más de año y medio y sin querer reconocer que ya no gobiernan en Iruñea. Habrá quien diga que es su problema y en cierta medida tiene razón quien así lo afirme, pero las consecuencias de esa actitud negacionista de la realidad, las pagamos todas y todos, ellos los primeros y la ciudad en última instancia.

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Esta actitud se basa en el enfado constante que demuestran día a día. Un enfado que tiene sus raíces en la incredulidad de su situación. Siguen pensando que son las dueñas y señoras del Ayuntamiento y de la ciudad, como cuando convirtieron la casa común en su chiringuito y cortijo. Piensan y así lo creen, que todo y cuanto hay en el Ayuntamiento, desde cuadros y despachos, hasta funcionarios y trabajadores, es suyo y les pertenece por derecho divino. No quieren aceptar que hace ya 20 meses, la ciudadanía decidió que los oscuros tiempos de un ayuntamiento siempre de espaldas a la ciudadanía, a los barrios y a las vecinas y vecinos de Iruñea, tenían que terminar. Alguno sigue yendo de alcaldico por la vida, sin percatarse que el tiempo de aquella alcaldía de despacho y privilegios ya no existe. Ahora el Alcalde, este alcalde Asiron, está en la calle, debate con los vecinos y vecinas de tú a tú y ha abierto las puertas del consistorio a todo aquella persona que necesite y deba ser escuchada. Esa es la gran diferencia. El alcalde es uno más entre nosotras y nosotros, un trabajador más, aunque con unas responsabilidades diferentes a la mayoría. No le hace falta que los timbaleros lo anuncien. Joseba está donde tiene que estar y todo el mundo lo sabe.

El caso es que esta oposición, formada por un tándem casi inseparable, UPN-PSN, PSN-UPN, tanto monta, monta tanto, se dedica en exclusiva a intentar entorpecer las dinámicas y proyectos del actual ayuntamiento a base de ruido. Y no, no creo que esa sea la labor de una oposición. No es mi problema, en absoluto, pero creo que una oposición seria debería plantear alternativas a los proyectos que no les gusten, tendría que trabajar las iniciativas que le gusten. Y lo deberían hacer mediante el debate, la confrontación de ideas y el diálogo. Y sobre todo en clave de ciudad. Pero qué se puede pedir a quien ha gobernado durante años solo para los suyos. Las peras no se pueden pedir al olmo. Porque la triste realidad de esta oposición de pataleta es que no tienen un proyecto para la ciudad. No lo han tenido nunca. Su único proyecto era vivir lo mejor posible, tener la mayor cantidad de privilegios posibles y seguir calentando los sillones de plenos, juntas y reuniones varias a base de dietas, recordemos, incluso cobradas por triplicado en una hora. Ese era y es su proyecto.

El problema se ha agudizado con las encuestas internas que tienen. No les salen las cuentas. No dan crédito, pero los números no les cuadran. Se han quedado noqueados al conocer que la gestión del ayuntamiento del cambio tiene gran aceptación, incluso entre su gente. y no solo eso. Los números, en cuanto a su labor, tampoco les han animado. La gente les está empezando a ver como bichos raros. No se entiende esa incapacidad a la hora de hacer propuestas, ni se comprende que lo único que hacen es ruido mediático, con la inestimable ayuda de Diario de Navarra y el chiringuito que sacaron en Internet para apuntar y golpear. La estrategia que han tomado está clara. Se llama estrategia del sirimiri, y consiste en ir soltando día a día pequeñas noticias, aunque sean falsas, para que vaya calando entre el personal. Esa es su única estrategia. Sin proyecto de ciudad, sin dinámica política y sin argumentos con los que dar la vuelta a esas encuestas. Es lo único que tienen. Di lo que sea, aunque sea falso, que algo queda.

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Lo peor de todo es que han perdido el poco respeto que tenían a la casa común. La mala educación que tienen en cada una de las reuniones de las comisiones o de los plenos, los gritos y malas formas empleadas, los insultos constantes y la burla habitual les delata. Porque el objeto de esas burlas e insultos no es solo a este ayuntamiento que está mejorando la ciudad día a día. Su falta de respeto es a toda una ciudad. A la vieja Iruñea, a esta Pamplona del siglo XXI. Y siendo sincero, no todos los miembros de UPN y PSN actúan igual. Imagino que es parte de la estrategia. Quienes actúan de esa manera se retratan constantemente. Es la vieja política, la de creerse más que nadie por ocupar un cargo público, la de aprovecharse de ese cargo. Esa vieja política que desterramos hace veinte meses. Está documentado. Todas y todos somos testigos de su deriva política y personal.

Voy a ofrecerles, de todos modos, una solución a sus males. De cara a poder soportar la buena marcha del gobierno municipal del cambio, cuya prioridad es la ciudadanía y cuyos buenos resultados saltan a la vista en la mejora de la ciudad y de las condiciones de vida de sus vecinas y vecinos. Señoras y señores de UPN y PSN, respiren hondo, practiquen la meditación, sean conscientes del momento actual, hagan yoga o zumba en su defecto, o salgan a correr, escuchen música tranquila o hagan un buen ayuno depurativo. O líenla parda una noche, suéltense la melena, desfóguense, saquen esa rabia. Lo que sea con tal de rebajar esa amargura que llevan dentro. Y sobre todo dejen trabajar, dejen de gritar, sonrían algo más y piensen más en nuestra ciudad. Por su bien y por el de todas y todos.

una en corto sobre la USA Trump

No me resisto a escribir unas líneas reflexionando sobre lo ocurrido en USA. Frente a todos los pronósticos y encuestas, que han fallado estrepitosamente (una vez más), Donald Trump se ha alzado con la victoria en las presidenciales y no solo eso, ha obtenido la mayoría en el Congreso y en el Senado. ¿Qué ha pasado? Esa es la pregunta que a estas horas se hace mucha gente.

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Cuando se enfrentan dos opciones que difieren en aspectos básicos del discurso y práctica política, como es la educación, la sanidad, los derechos humanos y el propio concepto de país, la gente, esa gente que soporta la crisis del neoliberalismo globalizador, decide dar la oportunidad a algo nuevo. Hilary Clinton representa lo viejo, el sistema oficial, lo que había hasta ahora y la gente, más de la que nos pensamos, veía cómo su bienestar familiar iba menguando a grandes pasos. En todo el país, pero mucho más visible en las zonas rurales, que por otro lado, son la mayoría. En las ciudades todo se diluye. También la miseria. Con lo cual, si surge un discurso nuevo, claro, sin pelos en la lengua, por muchas burradas que se puedan decir, la gente, esa gente harta del sistema actual, opta por dar el voto incluso a un personaje tan estrafalario como Trump. Lo hizo en Italia con Berlusconi, lo hace en el Estado español con Rajoy y es posible que lo haga en el Estado francés con Le Pen. Por cierto, el 3% de votos que han ido a Johnson, del Partido Libertario, que es un voto de descontento con el sistema, ha tenido mucho que ver con la derrota de Clinton ya que le ha quitado estados clave para los demócratas y por lo tanto con la victoria de Trump.

Pero cuidado. No nos confundamos. Trump, desde el mismo momento de ganar las elecciones, ha cambiado de hecho su discurso. Ha adaptado el discurso del presidente electo, del establishment y del sistema. Ha tardado minutos en cambiarlo. No es la imagen oficial de ese sistema. No hasta ahora. Pero ya ha adaptado su discurso al sistema. Los resortes de la casta norteamericana tardarán poco o nada en hacer de Trump la imagen que ellos quieran y sirva a sus intereses. Porque de eso se trata, de tener una marioneta, más o menos aceptable, que represente el teatro que vaya tocando. Lo del tupé o la laca, es lo de menos.

¿Y la izquierda? En USA es evidente que no está, con un poder representado por una ultraderecha populista y una derecha con un discurso hecho en Hollywood, y en Europa, a nivel global, la izquierda sigue siendo incapaz de construir alternativas frente al neoliberalismo antihumano que padecemos. No estamos siendo capaces de hacer frente a un poder económico cuya consecuencia y desastre más visible son las migraciones forzosas de millones de personas a lo largo de Europa y hacia Europa. Por eso, en los lugares donde la izquierda social ha llegado a gestionar los recursos institucionales, es más que necesario que su base organizada siga impulsando la construcción de alternativas reales que mejoren el bienestar de toda la ciudadanía hacia la justicia, la solidaridad y los derechos humanos y sociales para todas y todos.