lo que dio de sí

Han pasado semanas desde que escapásemos, sin mirar atrás, de esa Iruñea recién despedida de los Sanfermines, de esa ciudad cuya rapidez en la vuelta a la normalidad sorprende a cualquiera que haya estado, aunque sea unas horas, disfrutando de las fiestas. Ese 15 de julio, con quienes se negaban a terminar la juerga vestidos de blanco por las calles, con las máquinas limpiadoras trabajando a destajo y los jardineros recuperando el esplendor de parques y jardines, salimos en tren dirección Barcelona, para, desde allí, tomar un vuelo hacia Italia.

Al caer la tarde tomamos tierra en Fiumiccino y aunque esta vez el destino del viaje no era Roma, aprovechamos las escasas horas en la ciudad eterna para pasear por el adoquinado romano y para dar cuenta de unas pizzas en una pizzería familiar de una calleja cercana a Navona. Bebimos el agua fresca de las fuentes romanas, paseamos hasta el Panteón y a la mañana siguiente fuimos de los primeros en entrar en una basílica de San Pedro que ha endurecido las medidas de seguridad para acceder al interior. La magnificencia del templo nos engulló, vimos a lo lejos la Piedad de Miguel Ángel y paseamos rodeados de mármoles, dorados, inmensas esculturas de papas muertos y una sensación de estar más en un mercado que en un recinto sagrado.

A media mañana cogimos el tren en Termini, la gran estación romana, para llegar a Nápoles y darnos cuenta que la ciudad a la sombra del Vesubio es otra cosa. Coches y motos campan a sus anchas sin un orden visible para nosotros pero, evidentemente, existente. Entre sus calles creímos estar en Tánger o El Cairo, llenas de puestos ambulantes y manteros en las aceras y en el malecón compartimos la tarde con todas esas familias con helado, chavales morenos y flacos en bici, camareros que gritan las bondades de su terraza y un Vesubio omnipresente cuya ladera llevaba quemándose varios días. Una terraza en el puerto, un gin tonic caro y mal puesto y unas chufas y a cenar. Acabamos el día, agotados, en la terraza del hotel, entre los luminosos gigantes del establecimiento, recostados en unas tumbonas y con unas botellas de cerveza mientras abajo, en la gran plaza, un tipo con órgano canta para todo Nápoles desde la terraza de un bar.

Y al día siguiente partimos hacia Sorrento, esa pequeña ciudad de la costa amalfitana al borde de acantilados. Mientras sorteamos turistas ingleses descubrimos una vinacoteca de la que nos hicimos clientes asíduos, degustamos los vinos biancos de Italia, nos reconciliamos con tierra y mar a través de la gastronomía, leímos novelas en tumbonas a la sombra de una sombrilla, subimos cuestas llenas de altares y vírgenes, vimos atardeceres de película, surcamos el Mediterráneo en un pequeño barquito, visitando cuevas de la costa, bañándonos en ese Mare Nostrum tranquilo y dejándonos mojar por la espuma de las olas que golpeaban la proa, paseamos entre casas blancas hasta subir a un mirador en Capri donde bebimos unas cervezas carísimas, nos protegimos del calor de la tarde en las iglesias barrocas, llenas de frescos imposibles y santos con velas, comimos helado mientras las gaviotas casi nos rozaban con sus alas, volvimos al pasado entre las calles de Pompeya, viajamos en trenes viejos y sucios con el encanto de una película de Fellini, cenamos en la terraza de casa absortos en el cielo estrellado y soñamos con la brisa que recorre el viejo pueblo, el de abajo, cuando el resto nos retiramos a dormir.

Y terminó el viaje, porque todo lo que comienza termina, y llegó Zarautz, con la familia, con mi sobrino descubriendo el Cantábrico, ese Cantábrico siempre fiero y peligroso, aún cuando parece tranquilo. Txakoli, pintxos, Getaria siempre en el horizonte, fiestas con las primas y primos, y tías y tíos, unos cuantos kilos de más y un pueblo y una felicidad que, como todos los años, me recarga las pilas para unos cuantos meses.

El verano no ha concluido, ni mucho menos. Quedan días de lectura en los parques, tés helados viendo pasar la gente, euskal jaia en Zarautz y días de dormir con la ventana abierta, por lo menos hasta que llegue San Fermín Txikito. Pero ya estamos a dieta, ya hemos comenzado el curso, con más ganas que nunca, es momento de terminar planificaciones, de retomar ese día a día que seguirá haciendo de Iruñea una ciudad cada vez mejor para quienes vivimos en ella. Aquí estamos. El verano quedará atrás, pero su recuerdo nos impulsará durante varios meses.

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unas fiestas sin igual

Éramos unos críos. Qué se yo, tendríamos unos cinco o seis años. Vestidos de blanco, con pantalón corto, la faja que se me caía a pesar de que el aita me la había puesto como se ponen la faja los dantzaris, que por cierto, suelen ser, con permiso de pelotaris, quienes mejor se la ponen, será cuestión de práctica y costumbre. Txapela roja, hoy en día desaparecida y relegada a las dantzas y alpargatas, como siguen llevando en Lizarra. La ama y mis tías se reían y hablaban entre ellas mientras nos vigilaban, los abuelitos no iban de blanco, para eso esperaban al día siete, y mis primos, mi hermana y yo, jugábamos a los kilikis por allí. Y en un momento dado darían las doce y escucharíamos el sonido del txupinazo que se había lanzado dos calles más allá, desde el Ayuntamiento. Pañuelico al cuello y a seguir jugando. No creo que mis abuelos se lo pusieran. No hasta el siete. El aita y mis tíos no estaban, o aparecían después, no lo recuerdo. Pero sí me acuerdo que el aita, en algún momento, me cogía a hombros, entre risas, y me compraba una trompeta de plástico dorado, o un tambor, dependía del puesto que encontráramos a nuestro paso. En aquellos tiempos no había migrantes subsaharianos vendiendo lo imposible para sobrevivir. Las txarangas y txistus, algunos gaiteros eran la música que nos encontrábamos en el camino. Estafeta, bares, llenos de gente, pero sin agobios. En el Monas un frito de huevo, en el resto alguna croqueta y un kas de naranja.

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Un año, seguro que con menos de ocho años, la tía Pili y la ama nos llevaron a mi hermana y a mi al Riau Riau, a la puerta del Ayuntamiento, a esperar el primer compás. Había mucha gente, pero a nosotros nos dejaron dentro de un cordón que un montón de mozos de peñas habían hecho para que La Pamplonesa y la corporación pudiesen avanzar. Se abrieron las puertas y allí, entre aquellos hombres sudados, con la ama y la tía riendo y bailando, canté con mi voz de crío las primeras notas del Vals de Astrain. “A las cuatro el seis de julio, Pamplona gozando va, pasando calles y plazas, las vísperas a cantar…”. Unos señores muy elegantes, con un sombrero llamado chistera, salieron detrás de la banda. Me dijeron que eran el alcalde y los concejales. El alcalde tenía barba y fumaba un puro, las concejalas iban con un vestido muy chulo y entre compás y compás la gente gritaba ¡riau riau! Algunos de esos señores bailaron con la ama y la tía, mientras algunos de los señores sudados nos cuidaban a Bea y a mí. Después nos fuimos a casa de la hermana de un tío nuestro, en la calle Mayor, a esperar que pasara el Riau Riau. Y parecía que no llegaba nunca. En un balcón de al lado, un señor con organillo tocaba el vals y otras canciones, algunas de Rafaela Carrá que nos daban mucha risa. Y algunos tiraban pozales de agua a la gente. Ese día veíamos por primera vez a los gigantes y nos comprábamos la pegatina de la comparsa.

Ese era el seis de julio para mí, siendo crío. Recuerdos y felicidad. Mis abuelos ya no están, la ama tampoco. Alguno de mis tíos tampoco. Ahora hay muchos más primos y primas. En la Plaza del Castillo casi ya no se puede entrar, los subsaharianos y resto de migrantes luchan por vivir, aguantando lo inaguantable. Hoy casi todo el mundo se viste de blanco. Música hay en cualquier esquina y casi lo que menos se escucha es una txaranga. Del kas hemos pasado a la cerveza, los guiris beben sangría comprada, como si fuese lo mejor de la fiesta. Es su tradición. Está claro que cada cual tenemos las nuestras y la fiesta la de todos. Porque de eso se trata, de vivir la fiesta con ilusión, de la manera que más nos guste y sin incordiar al de al lado. No sé si la ama y mis tías habrían tenido que aguantar mucho baboso, seguro que alguno sí. Ahora también las mujeres sufren babosos, agresiones de muchos tipos. Pero ahora, la sociedad, poco a poco, estamos aprendiendo que nadie tiene que aguantar a ningún baboso. No es no.

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Este año son los primeros Sanfermines de Amaiur, mi sobrino. En cierta manera envidio la oportunidad que tiene y va a tener en los próximos años de ir descubriendo la fiesta. Espero que algún día recuerde que, independientemente de cómo haya decidido disfrutar de las fiestas, su aita y su ama, su tía y su tío, su aitona, estaban por allí riéndose, bailando, llevándole a los gigantes. Un día, casi con seguridad, su aita le llevará a Santo Domingo, a correr por primera vez el encierro. Seguramente recordará las croquetas y el kas de naranja por la Estafeta, jugando con el resto de hijos e hijas de primos y primas. Espero que el recuerdo que tenga sea la mitad de bueno que es el mío. Hoy a las doce, el txupinazo me pillará en el Ayuntamiento, con invitados y amistades. Pero tengo la seguridad que recordaré, como todos los años, la felicidad de la ama, el cariño de los abuelitos, las risas de mis tíos. Y seré feliz, estaré emocionado, pero sobre todo agradecido a quienes me hicieron cantar por vez primera aquella canción, “porque llegaron las fiestas de esta gloriosa ciudad, que son, en el mundo entero, unas fiestas sin igual, riau, riau!!”.

Gora San Fermin!!!!!

celebraciones y música

El 21 de septiembre del año pasado, el Ayuntamiento de Iruñea y la banda de música La Pamplonesa, firmaron un convenio de colaboración hasta 2036. Es un acuerdo que dota económicamente a esta formación musical y asegura su participación en diferentes momentos festivos de la ciudad en los que la presencia del Ayuntamiento forma parte de ellos, como en Sanfermines, en el Privilegio de la Unión, etc. Se decidió que la banda tocase en todos aquellos actos donde la corporación estuviese presente en cuerpo de ciudad, con algunas excepciones; la procesión del traslado y el retorno de la Dolorosa, y tras el paso de la misma en la procesión de Viernes Santo, por ser una talla propiedad del Ayuntamiento y aunque el Ayuntamiento no participe en las mismas. Aparte de procesiones y desfiles, quedan tres actuaciones que el Ayuntamiento del cambio las reservó para los barrios de Iruñea, a donde en muy pocas ocasiones había ido la Pamplonesa.

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El caso es que, aparte de estos actos, quien quiera contar con la presencia de la banda de música en su propio acto, tiene que ponerse en contacto con ellos y abonar el caché que tienen dispuesto. Es decir, es una contratación en la que el Ayuntamiento nada tiene que ver. Uno de esos actos es la procesión que organiza el Arzobispado con motivo de la festividad religiosa del Corpus Christi. Hace ya casi dos semanas que el Arzobispado se puso en contacto con el Ayuntamiento para contar con la Pamplonesa en dicha procesión, y desde el Consistorio se les remitió a la banda de música para su contratación, señalando que esa procesión no entraba en el convenio firmado al no ser el Ayuntamiento parte de la misma. Sencillo y simple. Pero cosas tan fáciles de entender algunos pretenden darle otra categoría, diciendo que el Ayuntamiento ha impedido que la banda de música actúe en esa procesión. Y esto es sencillamente mentira. Mienten y lo hacen sabiendo que mienten.

Nuevamente la táctica a seguir para intentar montar jaleo ha sido la acostumbrada. Una página web ultra hace una noticia del proceder del Ayuntamiento y esa misma semana el grupo municipal de UPN registra una moción para ser tratada en una Comisión municipal. El domingo el Diario de Navarra abre en portada con la noticia del “impedimento” municipal y hoy lunes se trata en Comisión de Asuntos Ciudadanos la declaración de UPN. Una declaración basada en la mentira y en la falsedad.

La cuestión es si existe intencionalidad política. Claro que sí. El Ayuntamiento del cambio decidió que el dinero que paga a la Pamplonesa fuese a cambio de unas actuaciones en donde el Ayuntamiento participa de una u otra manera. Y además reservó tres actuaciones para llevar a los barrios. El resto de actos que quieran contar con la actuación de la banda de música tendrán que abonar la factura, independientemente de quién organice el mismo. Y quien quiera hacer guerra de esta decisión, se confunde. Y quien la quiera hacer utilizando la mentira, se confunde más. La pregunta que me hago es si esa mentira es utilizada conscientemente sólo por UPN y su periódico, algo que suele hacer habitualmente, o saldrá el Arzobispado esta semana con la respuesta que recibió por escrito en donde nada se impide y lo único que se hace es trasladarles a la propia banda de música. Porque mentir está mal, pero hacerlo en relación al dinero público mucho más. Por cierto, ya el año pasado emplearon la misma táctica, el mismo trinomio, para decir que el Ayuntamiento boicoteaba la procesión del Corpus. La razón fue que se decidió no pagar con dinero público la hierba que echan en la calle al paso de dicha procesión. Ahora, si quieren hierba, la tienen que pagar, pero el Ayuntamiento se la facilita desde el Servicio de Jardines. Son algo más de 2000€. El año pasado, decidieron prescindir de la misma.

Por la mañana el siguiente capítulo en la Comisión de Asuntos Ciudadanos del Ayuntamiento de Iruñea. Algún día habría que calcular lo qué nos cuesta que la corporación tenga que estar debatiendo durante una hora sobre músicas y hierbas de un acto particular.

filtraciones y agresiones sexistas

Este artículo de opinión, en nombre de EH Bildu Iruñea, lo firmo junto a Eva Aranguren, Ana Barrena e Iban Maia.

Asistimos en los últimos días con estupor al tratamiento que se está dando en algunos medios concretos de la información en torno a la violación que una mujer sufrió a manos de cinco hombres en el inicio de los pasados Sanfermines.

La rápida denuncia de la chica y la diligente actuación de la Policía Municipal y Foral permitió la detención de los cinco presuntos autores al cabo de pocas horas de producirse los hechos. Desde el principio comenzaron las filtraciones sobre la identidad de los detenidos y los hechos acaecidos. Pero en estos últimos días estamos asistiendo a la filtración de unos detalles de la violación de un sesgo claramente morboso, que no respeta la dignidad e integridad de la víctima y que de ninguna manera podemos aceptar como justificable ni aceptable en el marco de una investigación de esta naturaleza.

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El hecho de que se filtren al detalle hechos de un delito investigado bajo secreto de sumario no es algo novedoso en un sistema judicial que está plagado de redes clientelistas, pero eso no es óbice para que asistamos impasibles a este circo y a la vulneración de los derechos y el bienestar de la víctima, en este caso. Desde EH Bildu nos preguntamos quién, cómo, por qué y a cambio de qué filtra todos estos detalles escabrosos a un medio de comunicación concreto. Es necesario desmantelar estas redes que van en perjuicio de una justicia equitativa y justa para toda la ciudadanía, desenmascarar a los malos profesionales policiales y denunciar a profesionales del derecho y periodistas sin escrúpulos que hacen de ello exclusivas. También es necesario denunciar a quienes se hacen eco desde otros medios de todos estos detalles innecesarios.

No es casualidad que esa filtración se haya hecho a un medio que desde su origen forma parte de las cloacas de la derecha navarra. Un medio que ha sido impulsado y es sostenido por la derecha navarra a raíz de su desalojo del Ayuntamiento de Iruñea, Gobierno de Navarra y resto de ayuntamientos y mancomunidades de Nafarroa. Un medio que, en multitud de ocasiones, ha funcionado como “punta de lanza” de las posiciones más radicales de la derecha, su periódico oficial y sus representantes institucionales en el Ayuntamiento de Iruñea, y en el Parlamento navarro. ¿Con qué finalidad se hace esa filtración a ese medio en concreto, más allá de intentar proyectarlo? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que banalizar una agresión de la gravedad, la brutalidad y con las implicaciones que tuvo la sufrida por dicha joven durante los últimos Sanfermines va en claro perjuicio de la lucha social, cultural y política contra las agresiones sexistas y machistas.

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Las agresiones sexistas, machistas y homófobas responden a un modelo de sociedad patriarcal. Un modelo amparado, en gran parte, por el establishment. Esta constatación que algunos desde los medios de comunicación y determinados partidos políticos intentan ridiculizar es el punto de partida necesario para dar la vuelta a la situación. Las campañas de concienciación y educación rechazadas durante años por gobiernos de la derecha son, junto al trabajo de miles de mujeres y del propio movimiento feminista, la base para construir una sociedad basada en valores de igualdad, respeto y convivencia. Y para construir una sociedad basada en estos valores debemos seguir denunciando, individual y colectivamente, cualquier agresión sexista que se produzca durante todo el año y en cualquier situación, solidarizándonos y empatizando siempre con quienes las sufren.

Una persona que ha padecido una abominable agresión no merece, en absoluto, el asqueroso tratamiento y filtración de unos hechos que son parte de la denuncia interpuesta en los juzgados y que benefician únicamente a la parte presuntamente delincuente. Exigimos que se adopten desde todas las partes implicadas en el procedimiento medidas para detectar este tipo de filtraciones interesadas y dañinas, recordando que la investigación se halla bajo secreto de sumario. Las mujeres, y la sociedad en su conjunto, no podemos permanecer impasibles ante este tipo de hechos que solo favorecen a quienes practican la violencia contra las mujeres, y además, pretenden hacerlo con impunidad. Por eso tenemos que reforzar nuestro empeño en seguir trabajando para cambiar la sociedad hacia otra igualitaria, en la que la mujer vea respetados sus derechos, sea tratada con igualdad y se sienta plenamente libre.

abrazos

En el bulego tuvimos una temporada en el que todos los días, al llegar a trabajar, nos íbamos abrazando todos los compañeros. Esta costumbre, que desgraciadamente ha ido decayendo, al principio se hacía rara, extraña y en un primer momento, incluso, chocante. Y después de unos días hubo alguien que me explicó el porqué de esa costumbre:

  • Mira Dani, con alguien que te abrazas todos los días, luego, cuando tienes que decirle que no estás de acuerdo con algo que ha hecho en el trabajo, o incluso cuando te enfadas con algún compañero o compañera por algo del trabajo, tienes la certeza que no te lo dice por joderte, si no por ayudar.

Hoy 6 de julio, en cuanto estalle el txupinazo, la jornada se convertirá en un reparto de abrazos y besos y conforme pase el día y las cervezas ingeridas el ritmo se acelerará. Lo interesante de los abrazos de esta fecha es que son abrazos y besos sinceros, con cariño, envueltos en emoción. Son abrazos que recuerdan a quienes no están ya entre nosotras y nosotros para disfrutar de las fiestas, abrazos que mantienen la memoria de quienes han sido forzosamente alejados de su tierra por cárceles y por crisis económicas, besos sabrosos en euskera y arrumacos cariñosos de amistad. Son abrazos y besos que respetan el espacio vital de cada cual y gritan con todas sus fuerzas que NO es NO y que en esta pequeña ciudad no admitimos ningún tipo de agresión sexista, machista ni homófoba. Son abrazos de recibimiento a todas las personas que vienen a disfrutar de las fiestas. Incluso son besos y abrazos del descubrimiento del de enfrente, de esa mirada furtiva que abre las puertas a un momento de pasión. Son abrazos festivos que no olvidan el día a día.

¡Ojalá estos abrazos de alegría festiva se conviertan en abrazos comprometidos, luchadores, responsables, respetuosos y solidarios el resto del año!

Jai zoriontsuak pasa eta gora Sanferminak!

convivencia y sanfermines

A tres semanas escasas del comienzo de los Sanfermines, los preparativos de las fiestas dan sus últimas puntadas. La fisonomía de la propia ciudad empieza a cambiar, el ritmo se eleva, son todavía muchas cosas que preparar y el tiempo se echa encima. Las diferentes programaciones están finalizadas y como nunca llueve a gusto de todo el mundo, las críticas, necesarias, llegan por diferentes lugares. Bienvenidas sean, sobre todo si son para aportar y construir.

Si en algo se ha caracterizado este curso ha sido en que ha sido un tiempo de poner bases, de emprender, de coordinar, de reflexionar y de debatir. Y ha sido un año de empezar a visualizar algunos cambios, los más vistosos los que se han producido en el propio concepto de ciudad. Hemos pasado de ser una ciudad que algunos querían con enfrentamientos y ciudadanía de primera y segunda, a ser una ciudad donde la diversidad es un valor y una riqueza que hay que proteger y promocionar. Hemos pasado de un Ayuntamiento utilizado como chiringuito, a un Ayuntamiento que escucha, dialoga, habla y gestiona para todo el mundo.

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Entre los debates de este curso, se ha dado el del modelo de fiestas de Iruñea. Han sido varios los colectivos y agentes de la ciudad los que han trabajado en torno a este debate, tantas veces ninguneado por UPN y compañía. El modelo de fiestas es algo que hay que repensar y adecuar al siglo XXI. Ni Iruñea es la ciudad de hace veinte años, ni la sociedad es la misma, ni el papel de la administración y de los agentes sociales es el mismo. Y no es un debate cualquiera. Algunas personas llevamos años diciendo que es un debate mucho más de fondo que el tipo de fiestas que queremos, ya que, en realidad, de lo que hablamos es del modelo de ciudad. Como digo se ha comenzado el debate y va a continuar, en los colectivos y en el propio Ayuntamiento. Este curso el debate ha tenido unos frutos y no tengo ninguna duda que seguirá dándolos en el curso que viene. Porque es responsabilidad de todas y todos, de la calle y de las instituciones, reflexionar, escuchar, hablar y debatir sobre qué Sanfermines queremos para una Iruñea del siglo XXI.

Hay que hablar de cuál es nuestro papel, el de cada uno y una, de quién y cómo se organizan los actos de fiestas, del propio espacio festivo, de qué medidas vamos a poner en marcha para visibilizar esa diversidad de Iruñea, de cómo respondemos a las necesidades de la gente y joven, de las familias y de las personas mayores. También es vital abordar todo el tema de la paridad y el protagonismo de la mujer en la fiesta, de la necesidad de que nos conciencemos cada una y cada uno de nosotros en denunciar cualquier agresión machista y homófoba, por “ligera” que nos pueda parecer. ¡No hay agresiones ligeras! Hay que hablar sobre la cultura en Sanfermines, abrir espacios al euskera y las diferentes culturas presentes en Iruñea. Es muy importante abrir espacios para la aportación de cualquier vecina y vecino, de los colectivos de la ciudad y también es necesario, diría que inexcusable, abordar en este debate la importancia del respeto a la convivencia, del derecho al ocio y del derecho al descanso. Iruñea, ya lo hemos dicho muchas veces, no puede convertirse, de ninguna manera, en la ciudad donde se puede hacer lo que nos de la gana durante nueve días. No. Ese es el modelo que algunos nos han vendido durante años. En Iruñea, en Sanfermines, al igual que el resto del año, hay algo que es absolutamente necesario respetar: la convivencia entre quienes están de fiesta y quienes están descansando.

Decir esto, hablando de Sanfermines y según en qué zonas es, o por lo menos nos da la sensación de ser, cuanto menos, contradictorio. No lo creo. Como creo que el problema no es exclusivo de nueve días. Es un problema que hay que abordar, y de hecho ya se está haciendo, de una manera completa. Por eso el Ayuntamiento finaliza todos sus actos a las 2.30 de la mañana, porque es una hora “sensata” hablando de fiestas. Y por eso no entiendo la posición de quien dice que las 2.30 son una hora imposible de asumir… en una única plaza. Cuando el Ayuntamiento, este Ayuntamiento, está empeñado en ir solucionando el problema del ruido en Alde Zaharra, ¿por qué hay quien está empeñado en hacer un problema en donde no lo hay?

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Es momento de responsabilidad y de visión de ciudad. No valen las posiciones partidistas, ni mucho menos los intereses particulares y personales. Si los colectivos de Herri Sanferminak han demostrado sensatez y responsabilidad, incluso rebajando el horario en Plaza San Francisco hasta la una de la mañana, ¿por qué hay quien se empeña en negarse a esta solución? ¿En qué fiestas se ha visto que la música acabe a la una de la mañana? Esa es la aportación que los colectivos de Herri Sanferminak hacen a la convivencia en Iruñea. Recojamos esa aportación y sigamos avanzando en la nueva Iruñea del siglo XXI.

El curso que viene será momento de retomar el debate, el festivo, el de la convivencia y el del nuevo modelo de ciudad. Es nuestro momento, por el que hemos luchado tantos años. Aprovechémoslo, con responsabilidad, con altura de miras y con diálogo.

Gora Iruñeko jaiak! Gora San Fermin!

gora Iruñea!

Si a alguien estoy agradecido por todo lo que ha representado en mi vida personal es a Gora Iruñea! y a las compañeras y compañeros que están o han participado en esta larga década en los debates suscitados por la plataforma popular. En esta plataforma pude hacer realidad la idea de que el cambio en los modelos sociales y colectivos empiezan y son posibles desde realidades concretas y de ámbito más reducido. Pude ser consciente de la capacidad de compromiso de muchas personas, en colectivos y en barrios, para, de una manera colectiva, hacer frente a situaciones difíciles y pasar a la propuesta. Todo esto me aportó valores de trabajo, compromiso y sobre todo colectividad que los he intentado tener presentes en otras facetas de mi vida, tanto personales, como de compromiso político y profesionales.

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Pero sobre todo estoy agradecido, mucho, porque gracias a Gora Iruñea! fuimos capaces de salir del ombligo en el que cada colectivo popular estábamos inmersos, tras el desmantelamiento por medio de la represión, que dos dinámicas populares, esenciales en aquellos años, habían sufrido en los años previos y más intensos del Barcinato y la persecución a los movimientos populares: el desalojo del Euskal Jai y la desactivación de la plataforma de barracas políticas de Sanfermines. En aquellos años los diferentes colectivos de la ciudad, de una manera u otra, aguantamos la embestida del Régimen, unos levantando la cabeza más que otros, pero, finalmente, resistiendo, porque ese era el objetivo, resistir el ataque constante y regular contra todo lo que se saliese del pensamiento único impuesto por UPN y acólitos.

Y en esa época de trinchera y aguantar el golpe, afortunadamente, hubo personas que empezaron a mirar más allá de su espacio natural y lo hicieron en el ámbito de las fiestas populares, unas fiestas en los barrios y en toda Iruñea, que estaban siendo, en gran medida, el laboratorio (uno de ellos) de la represión contra el movimiento popular. Legítimamente hubo quien se quedó, o no tuvo más remedio, intentando salvar los trastos y aguantando desde su propio colectivo. Gracias a que hubo gente como esa, también, hoy en día alguno de esos colectivos puede seguir planteando dinámicas constructivas para un nuevo modelo de ciudad.

Y es que ese es el gran valor que tiene el trabajo realizado por Gora Iruñea! en todos estos años. La reivindicación de unas fiestas populares, paritarias, participativas y euskaldunas era y es el objetivo principal de esta plataforma popular. Un objetivo alrededor del cual se unieron en un trabajo en común colectivos de muy diferente procedencia y realidad. Gracias a este trabajo se pudieron poner en marcha dinámicas de colaboración y búsqueda de sinergias de trabajo entre colectivos con objetivos particulares diferentes. Colectivos de la cultura sanferminera como la Federación de Peñas se unieron en el debate con colectivos como el movimiento feminista, los colectivos de euskalgintza trabajaron codo con codo junto a colectivos vecinales, comisiones de fiesta con organizaciones juveniles y personas particulares de una gran diversidad llevaron adelante dinámicas para la defensa, debate y puesta en marcha de un modelo de fiestas para todas y todos, decidido por las vecinas y vecinos y con la convivencia como valor frente a la mercantilización de la fiesta. Y en realidad lo que se estaba haciendo era evidenciar la posibilidad de poner en marcha un nuevo modelo social y de ciudad.

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Yo llegué empezado el proceso. Fueron años absolutamente enriquecedores para mi, en donde conocí y tuve la suerte de trabajar, debatir, a veces discutir, y construir con personas que para mi son referencia en el trabajo comprometido en esta ciudad y para un nuevo modelo social. Ellas y ellos, desde Gora Iruñea! y los propios colectivos y movimientos donde trabajaban y aún muchos lo hacen, fueron quienes empezaron a abrir, también, el camino hacia el cambio, camino que hoy en día seguimos recorriendo. ¡Y es que es tanto lo que todavía tenemos por cambiar colectivamente! Años en donde estar en Gora Iruñea! implicaba que nos acusasen en un Pleno municipal por trabajar por otro modelo de fiestas, años donde comprometerte con esta plataforma llevaba situar nuestras personas en el punto de mira de la represión del Régimen, años en donde te preguntaban por las dinámicas de Gora Iruñea! incluso en la Audiencia Nacional. No, no fueron años fáciles, pero sí que fueron años de crecimiento, de construcción y de aprendizaje personal y colectivo. Otros, mientras tanto, dedicaron esos años a aprovechar la mercantilización de la fiesta sacando provecho personal, organizando espacios y actividades dentro del programa oficial y dando la espalda a las vecinas y vecinos de esta ciudad. Y es que, cada cual se adaptó a aquellas circunstancias como bien pudo.

Hoy es el día en el que Gora Iruñea! ha abierto, ha vuelto a abrir la necesidad, de un trabajo en común con colectivos que hasta ahora no han querido o podido trabajar en torno al modelo festivo. Nuevamente me maravillo con la capacidad de estas personas que, de manera desinteresada, siguen comprometidas por unas fiestas para todas y todos, porque su meta es un modelo social en donde todas y todos estemos, independientemente de nuestras diferencias. Zorionak, una vez más. Y gracias por el trabajo realizado y el que seguís realizando. Hay todavía mucho que cambiar en la fiesta. El cambio llegó al Ayuntamiento, es momento de seguir haciendo realidad, en la práctica, el cambio en la sociedad, tal y como se ha estado haciendo hasta ahora.

Gora Iruñea!