una reflexión sobre la participación ciudadana

Iruñea es esa ciudad donde tenemos una facilidad extraordinaria en pasar del blanco al negro en cuestión de segundos, sin ser conscientes de que en ese camino hay estaciones intermedias de las cuales aprender y sacar provecho. Una ciudad en donde hemos pasado de la imposibilidad manifiesta de poder participar, en la calle y en las instituciones, en la vida social y en los propios debates que, desde diferentes marcos, se iban dando, a la apertura del propio ayuntamiento a la ciudadanía y a la devolución del protagonismo sustraído por el Régimen a esa ciudadanía. Y esto no son solo palabras, ya que, desde el inicio, esta ha sido la base que ha guiado a las cuatro fuerzas que firmaron el acuerdo programático que posibilitó el cambio en Iruñea.

manos3_2

Dicho esto, de manera preliminar, creo totalmente necesario abordar algunos de los elementos que son parte de esta nueva manera de hacer las cosas ya que, como todo, es necesario un debate ordenado para abordar la estrategia del cambio para llevar adelante el nuevo modelo de ciudad que quiere la mayoría social y política de Iruñea. Si este debate no se realiza, en base a unos objetivos comunes, caeremos en el inasumible error de poner en marcha debates aislados dependiendo de las necesidades temporales y particulares de quien inicia el debate. Debates, por otro lado, que no serán un ingrediente del interés común, o por lo menos no de manera global. De la misma manera que la perspectiva de ciudad y la altura de miras marcaron el acuerdo de esa mayoría social y política, es necesario que, en estos momentos en los que hemos comenzado este apasionante recorrido, seamos conscientes de los objetivos comunes y el papel que cada cual, de manera protagonista, tiene y tenemos en esta película, siempre desde la lealtad al acuerdo común.

A cinco meses del inicio de este nuevo tiempo del cambio en Iruñea, la participación, quizás, ha sido el concepto que más se ha utilizado, como símbolo del propio cambio y como ejemplo práctico de las aspiraciones de la mayoría de la ciudadanía. Por otro lado, es también el tótem sobre el que, fácilmente, se puede apoyar la argumentación para defender diferentes posiciones y opiniones, incluso contrarias, ante temáticas diversas y concretas. De hecho es un comodín que el Régimen, de manera esperpéntica, no ha dudado en utilizar cuando le ha convenido, si es que con ello ha creído poder minar la acción política del propio cambio.

Se puede decir, sin temor a equivocarse, que la participación, como tal, no ha existido en el Ayuntamiento de Iruñea, o si ha habido algún proceso que enarbolase este concepto, era de una manera descafeinada y con debates de poca entidad o sin importancia. El Régimen pretendió hacernos creer que participación ciudadana es elegir el cartel de los Sanfermines mediante una encuesta telemática, mientras negaba la mayor, que no era y no es otra que decidir, entre ciudadanía e institución, el modelo de fiestas que queremos para esta ciudad. Se puede decir que esta ciudad es novata en estas lides de la participación y es una irresponsabilidad pretender asumir este instrumento sin ningún tipo de proceso formativo e intentando pasar, de la nada al todo, de un día para otro. Cada proceso tiene su ritmo, esto no es ningún descubrimiento, y en este caso el proceso de la participación ciudadana tiene su propio ritmo, que pasa por la formación de la ciudadanía en el concepto mismo de participación. Si no entendemos esto no estamos entendiendo nada. ¿Quiere decir esto que no se pueden poner en marcha dinámicas participativas en esta ciudad hasta que la mayoría ciudadana sea experta en el tema? No, evidentemente, no. Pero tampoco podemos dejarnos arrastrar fácilmente por la demagogia, con el peligro que ello supone.

batzarra

De la misma manera tampoco se puede pretender que participación es vaciar de contenido las responsabilidades de quienes están en el gobierno municipal, desde el alcalde a las y los concejales delegados, pasando por las y los concejales que apoyan dicho gobierno. Cada cual tiene su responsabilidad y tiene que ejercerla desde la lealtad a un acuerdo firmado hace cinco meses. No hay otra. Si esto no fuese así se estaría, de manera totalmente irresponsable, haciendo dejación de las responsabilidades adquiridas tras haber resultado elegidos y elegidas.

El primer paso en la formación es la información y la comunicación. En una ciudad donde la máxima institución ha estado guiada por la opacidad y la imposibilidad de acceder a la información, el hecho de poder obtener la información, de manera transparente, es toda una novedad y un cambio que facilitará, sin duda alguna, el camino en la construcción del nuevo modelo de Iruñea. Esa información previa y esa comunicación directa es algo que está presente en el día a día del Ayuntamiento y de la agenda del Alcalde, que se ha reunido con los colectivos y personas que así lo han requerido, pese a que a algunos esto no les guste. Hay algunos que todavía tienen muchos dejes de la pasada época, cuya base fue el de la bunquerización de la institución y el uso de la misma como chiringuito particular.

En cuanto a los siguientes pasos hay que empezar a darlos con inteligencia, planificación y perspectiva. No es cuestión de esperar a un mejor momento o de ralentizar el ritmo, si no de dar pasos que se vayan asentando y vayan dejando la huella necesaria para que esta ciudad se vaya reconstruyendo en base al auzolan y la participación de las vecinas y vecinos. De la misma manera, al abrir el melón de la participación, hay que hacerlo con la seguridad de respetar este derecho y este instrumento y la preocupación de que pueda ser utilizado en igualdad de condiciones por la ciudadanía y agentes sociales de la ciudad. Por toda ella, no solo por un sector o unos colectivos afortunados. Y para ello es imprescindible interiorizar los múltiples mecanismos de participación con pedagogía. Con mucha pedagogía.

Artículo basado en la colaboración para el programa La Escotilla, de Eguzki Irratia, del 4 de noviembre de 2015.

la ciudad genérica

El arquitecto holandés Rem Koolhaas escribió en 1995 un texto titulado La ciudad genérica en donde, de manera irónica y provocativa, desgranaba los elementos principales de lo que él consideraba el modelo globalizado de urbanismo y construcción urbana. Pese a haber pasado ya 20 años de su escritura es un texto que guarda la vigencia en la descripción de un modelo urbano globalizador que no solo se aplica en las nuevas ciudades a lo largo de todo el planeta si no que se pone en marcha, con diferentes ritmos e intensidades, en las llamadas ciudades históricas vaciándolas, intencionadamente, de identidad.

ciudadgenerica2mas

En Iruñea somos conscientes del modelo impulsado por los diferentes gobiernos de UPN en los últimos tiempos, pero es necesario reconocer también algunos elementos de ese modelo para caer en la cuenta de la intencionalidad política de algunas de las decisiones, controvertidas o no, ejecutadas en nuestra ciudad. Si no analizamos estas políticas como consecuencias derivadas de una causa planificada no podremos crear y construir el modelo de la nueva Iruñea, de la nueva Pamplona, que queremos y necesitamos. Empeñarnos legítimamente y con todo derecho en solucionar problemas concretos y específicos sin conocer la enfermedad general hará que erremos y no consigamos más que poner parches que, más tarde o más temprano, volverán a caer dejando expuestas las múltiples heridas y en peligro de que la infección siga avanzando.

Más allá de la formación concreta o general, académica o autodidacta, de cada vecina y vecino de Iruñea, es necesario emprender un proceso de formación, análisis y debate colectivo cuyo objetivo principal sea devolver la identidad propia a nuestras calles y barrios, entendiendo este concepto como la decisión de construir y crear la ciudad de la manera en que los habitantes de la misma, en este caso los y las iruindarras, queramos hacerlo.

En la introducción Koolhaas ya avisa que las ciudades contemporáneas son como los aeropuertos contemporáneos, todas iguales y afirma que esto es solo posible a costa de despojar de la identidad a cada ciudad. Si se quita la identidad queda lo genérico. Hablando de identidad señala que la híper afirmación identitaria como forma de atracción turística solo es una consumada caricatura. Solo París puede convertirse en híper-París. Solo los Sanfermines pueden convertirse en los híper-Sanfermines, en una caricatura de las fiestas que son. De la misma manera afirma que este modelo de ciudades genéricas se basan en un vacío de contenido identitario original del centro y de un supuesto valor potencial en las periferias, sin darnos cuenta que éstas dependen precisamente de ese centro desnaturalizado. Porque sin centro no hay periferia. Paradójicamente el centro, que es la parte más vieja, es a su vez la parte más nueva ya que es la que con más insistencia se “moderniza”. Una modernización que convierte el espacio utilitario en espacio público sin funciones sociales. Naturalmente una ciudad genérica es una ciudad sin historia o sencillamente solo con la historia que convenga. Esto nos suena, ¿no? Se trata de simplificar excesivamente la identidad para olvidar la historia y sustraer la singularidad.

Captura de pantalla 2015-01-24 a las 19.09.44

Una de las consecuencias de este modelo de ciudad genérica es el ordenamiento. Cada cosa está en su sitio. Cada parte cumple con su función para la que se le ha puesto en ese lugar. Los diferentes sectores están ordenados. Una zona para tomar copas. Una zona para comprar (lo que quieren que compremos, claro está). Una zona para estudiar. Una zona para dormir. Y este ordenamiento no es solo urbanístico. Evidentemente el ordenamiento abarca también a la propia sociedad. Los habitantes de la ciudad genérica, de esa ciudad sedada, son habitantes sedentarios y pasivos. No molestan, no se salen de su ámbito, no preguntan, no conviven, no viven. La ciudad genérica cuanto más calmada sea más se acerca a su estado puro. Y esta “serenidad” se consigue mediante la evacuación del ámbito público. En los nuevos barrios no se hacen plazas y si se hacen éstas son demasiado grandes, agrandando el vacío e impidiendo las relaciones sociales. El ágora y la plaza pública están desterradas de la ciudad genérica.

Otro de los elementos claves en este modelo urbano es el de la multiracialidad y la multiculturalidad, o más bien dicho, la utilización de la imagen de esas condiciones vaciándolas de cualquier elemento que pueda enriquecer la ciudad o el barrio. De la misma manera en que podremos degustar comida de cualquier parte del mundo o ver elementos de culturas lejanas en las calles de esta ciudad, nos será prohibido el intercambio de estas culturas y razas diferentes en favor de un modelo propio construido desde las propias vecinas y vecinos. Llegados a ese punto nos repetirán constantemente y nos harán creer que las diferencias son un peligro para nuestro modo de vida y para nuestra sociedad. Eso sí, podremos seguir comiendo un pollito de primavera como si estuviésemos en Pekín o cenando una pizza italiana como si lo hiciésemos en Trastevere en vez de en la Plaza del Castillo.

La relación, siempre autoritaria, de la ciudad genérica con la política es a través de los compinches de los dirigentes de turno con promotores de los elementos que la sostienen. Y con mucha frecuencia ese régimen de compadreo se hace invisible, sin dejarse ver, creando la falsa ilusión de libertad por medio de una permisividad más o menos amplia. El resto de política, individual y colectiva, simplemente no existe o se hace lo posible para que no exista. Nos hacen creer que en esa ciudad cabe todo. Pero pese a la hipotética riqueza que podría suponer las infinitas contradicciones existentes en esta ciudad, es justo esa hipótesis la que ha sido eliminada de raíz y por anticipado.

Pese a su ausencia, la historia es la principal preocupación, incluso la principal industria, de la ciudad genérica. En los terrenos liberados, alrededor de las casas restauradas y pintadas como nunca lo habían estado, se construyen más hoteles para acoger a turistas adicionales en proporción directa a la eliminación del pasado. En vez de recuerdos específicos se fomentan los recuerdos de recuerdos, cuanto más generales mejor. Un mercado medieval es un buen recuerdo. Un mercado medieval que se celebra en la conmemoración de un episodio de la vieja ciudad cuando esta era la capital de un estado soberano llamado Navarra no es un buen recuerdo. La solución es sencilla. Se utiliza parte de esa historia como un espectáculo, con tenderos disfrazados de mercaderes medievales a lo Walt Disney, con pendones de colores sin significado alguno colgados en las calles y se vacía el verdadero significado de esa celebración. Fácil. La propia iconografía que adopta la ciudad genérica es utilizada como un mantra, con una redundancia calculada. Si el encierro de toros es el elemento principal que más turistas atrae a esa ciudad el icono del toro se convertirá en permanente en los aledaños de su recorrido. Si lo es el Camino de Santiago vamos a poner muchas conchas por todas las calles por donde pasa. Si lo son las murallas vamos a repetirlo hasta la saciedad, aunque falseemos su historia. El resto de posibles iconos que no interesan a los dirigentes de la ciudad genérica simplemente se ignoran cuando no se atacan. El euskara es el mejor ejemplo.

mercado

Las infraestructuras ya no son utilizadas como servicio a la ciudadanía si no como un arma estratégica. Un aparcamiento no se construye para paliar los problemas de estacionamiento, si no para que puedan ir más personas al parque temático en el que han convertido el Casco Viejo. Una peatonalización no se aborda como mejora en la calidad de vida de quienes paseen por ahí, si no como cebo para comprar en una zona o en un Corte Inglés. Una biblioteca general no se lleva a la periferia porque hay más terreno donde construirla, si no para vaciar de estudiantes y movimiento a otra zona.

Esta es la historia de la ciudad genérica. La no ciudad. A mi este libro me ha servido para reflexionar, para aclarar algunos conceptos y para constatar que lo que viene ocurriendo en Iruñea en las últimas décadas no es más que la puesta en marcha de unas políticas anti ciudad de una manera consciente y planificada. De nosotras y nosotros depende darle la vuelta. Formémonos, analicemos, debatamos, contrastemos, diseñemos, reflexionemos y construyamos para poder convivir y vivir en la ciudad que queremos.

el Régimen corrupto permite homenajes al fascismo

El frío parece ser que por fin va llegando a Euskal Herria, a Iruñea, aunque, la verdad sea dicha, el panorama está cada día más caliente. A siete meses de las elecciones forales y municipales el nerviosismo es patente en las filas de UPN y PSN y es que cada día está más claro que el Régimen tiene sus días contados. Y ya se sabe, herido de muerte, el cerdo grita y se revuelve con las últimas fuerzas que le quedan.

Hace un año exactamente, EH Bildu de Iruñea preguntó en un pleno directamente al alcalde Maya, ese señor que cobraba 1700 euros por asistir a una reunión, incluso dieta doble en una hora, y que ahora hemos sabido que por escuchar una charla cobraba 750 euros, pues bien, decía que EH Bildu preguntó al señor dietista por un acto de homenaje fascista en el cementerio de Iruñea en Todos los Santos. El tema fue el siguiente:

Miembros de la denominada Hermandad de Voluntarios de la Cruz, que no es más que el grupo fascista que homenajea y hace misas en honor de Mola en la cripta donde está enterrado el general cunetero, se reunieron en la zona del cementerio en donde están enterrados, con todos los honores, los del bando nacional. Es decir, mientras algunos han tenido que esperar más de 75 años para poder ser enterrados, mientras algunos siguen en sus cunetas sin poder ser identificados, mientras algunos ni siquiera se sabe dónde están, otros, los del bando ganador, los del bando del Régimen, siguen a día de hoy recibiendo homenajes, en un cementerio municipal, pese a la Ley Foral de Memoria Histórica y con ostentación de simbología fascista. Pese a la pregunta en pleno, recogida en acta, pasado un año ni EH Bildu, ni lo que es más grave, ni la ciudadanía obtuvo respuesta alguna por parte del alcalde ni de su grupo UPN.

unnamed

Pasado un año, y ante la posibilidad de que se repitiese el esperpento, EH Bildu volvió a preguntar a Maya publicamente si había investigado lo del año pasado y si iba a poner en marcha alguna medida para que no se repitiese. Lo mismo le dijeron en persona al de los oídos de oro (recuerdo, 750 euros por escuchar). El caso es que después de un año, el pasado fin de semana, volvió a repetirse ese acto que es una ofensa para todos los represaliados por la dictadura franquista, para todas las familias que a día de hoy siguen sin poder llorar ante el cuerpo que no aparece y para toda Nafarroa, o por lo menos, para la Nafarroa que cree en una democracia real y que está comprometida en conseguirla.

Mientras UPN sigue demostrando ser los herederos directos de Mola y compañía, incapaz e inactivo ante el tufo fascista, rancio y chulo de los Baleztena y compañía, demuestra que cuando le interesa como partido es más rápido que un toro en Santo Domingo. A los cuatro meses del fantástico despliegue de la ikurriña en el Txupinazo de los Sanfermines de 2013, eran detenidos los arrantzales barbudos que tan ingeniosamente ejecutaron la acción. Tras la detención, en poco más de un año, fueron juzgados y condenados a cinco meses. UPN, utilizando para sus intereses partidistas al propio Ayuntamiento de Iruñea, fue el máximo valedor de la detención, juicio y condena de unas personas que lo único que hicieron fue protestar pacíficamente ante la injusticia de la actual Ley de Símbolos de Nafarroa. UPN, a través de los abogados municipales, pidió cuatro años, ahí es nada, cuatro años por esa acción. Pero claro, la ikurriña es un símbolo que a UPN molesta y condiciona desde sus orígenes, desde su nacimiento, cosa que no ocurre con aguiluchos y laureadas.

Irunea-1694ikurrina_eta_nafar_ikurrak

Y hablando de laureadas. Hoy 26 alcaldes de Nafarroa han denunciado públicamente el doble rasero del Gobierno de Navarra comandado por UPN. Hoy es el día en que en el Palacio de Navarra existe todavía un escudo franquista tallado en piedra. El escudo de Nafarroa sigue rodeado de la laureada que Franco otorgó por el “buen hacer” de los voluntarios navarros fascistas, requetés y falangistas en el golpe militar del 36. Ese “buen hacer”, entre comillas, es el que todavía tiene ocultas fosas en cunetas, es el que condena a personas por reivindicar un símbolo de Nafarroa en fiestas, es el que condena a los ayuntamientos por poner la ikurriña, es el que condena a los ayuntamientos a no recibir la asignación para concejales que el gobierno foral debe dar a todos los pueblos, y les deja sin presupuesto por dejar colocar ikurriñas en las calles de un pueblo en fiestas. Ese “buen hacer” es el que sigue permitiendo homenajes fascistas en el cementerio y el que permite que un general cunetero siga enterrado en una cripta de un edificio municipal.

Los herederos de ese “buen hacer” del 36 son el epicentro de la podredumbre y la corrupción en Navarra y en todo el Estado. Porque si algo ha perpetuado la NO transición y esa herencia familiar y política de los cuneteros y quienes fusilaban, más allá de puestos casi vitalicios y manejo de todos los resortes del poder, es la corrupción regular, constante y sistemática del Estado y del Régimen.

Pero afortunadamente, el cambio y la alternativa están más cerca que nunca!

Artículo base del programa La Escotilla, de Eguzki Irratia, del 5 de noviembre de 2014.

sin caretas

Gracias a Eguzki Irratia y a la colaboración que hago todos los meses para su escotilla tengo oportunidad de reflexionar en voz alta, de compartir con quien quiera escuchar, pensamientos, sentimientos e ideas que pasan por esta cabeza. Y esto es lo principal, que, pese a quien pese, hay que seguir haciendo lectura de la realidad, analizar lo que sucede, por qué sucede, a quién le interesa que eso suceda y sobre todo hay que seguir intentando obtener una interpretación propia más allá de la que les interesa que tengamos.

Parece ser que algunos están empeñados en mirar con nostalgia hacia atrás y si a principios de mes volvíamos de repente a los tiempos de las macro operaciones policiales, con los uniformados ocupando las calles de nuestras ciudades y pueblos deteniendo a militantes por los derechos de los presos y presas, terminamos el mes con la resaca de una sentencia en favor de los derechos humanos que, desde Europa, ha hecho caer las caretas al fascismo ideológico imperante en la política española. Este pasado domingo, en un hecho sin precedentes, los partidos en el gobierno, tanto español como navarro, participaron en primera línea en la puesta en escena de ese ultranacionalismo español que siempre ha estado más o menos latente. Que un gobierno que, con ocasión de las imputaciones por cobros irregulares en la CAN, mostraba un conveniente respeto por los procesos judiciales y la presunción de inocencia se manifieste, ahora en la calle, contra la decisión del más alto tribunal de derechos humanos europeo es un escándalo mayúsculo que no tiene igual en Europa. Pero esta gente anda desatada, con rabia, con afán de venganza. Hace tiempo que dejaron de gestionar las instituciones pensando en el bien general, en el bien común. Quizás, mucho me temo, nunca gobernaron para toda la ciudadanía y entraron desde un principio como señoritos en cortijo. Y ahora que el día que se les eche de sus cortijos está cada vez más cerca han pasado del nerviosismo a la histeria y son capaces de quitarse las caretas sin nigún rubor.

BXkvFRTCYAEWn1T.jpg:large

Caretas que se quitaron para tratar de regalar unos terrenos municipales al Opus costase lo que costase. El caso de Donapea es un caso que forma parte del propio ideario de UPN. En la dictadura franquista el propio régimen se encargó de que el ayuntamiento de Iruñea regalase al Opus los terrenos para construir su universidad. Conforme pasaron los años quedó al descubierto que el Opus, al igual que el Diario golpista o el mismo UPN, forma parte de ese poder, en la sombra en muchos casos, de esas cien familias de la oligarquía navarra cuyo objetivo principal es seguir manteniendo un régimen político y económico acorde a sus propios intereses. Y es en estas donde aparece Donapea, pues resulta que esa colina aparece como un champiñón en un lateral del campus opusiano. UPN, a costa de la mayoría de la ciudad y del pleno, a costa del bien y del interés general, a costa de la propia educación ha intentado, por todos los medios, regalar ese terreno al Opus para que siga su expansión colonizadora en Iruñea. Pero resulta que se ha topado con la movilización de una sociedad cada vez más escandalizada y harta de los tejemanejes que Barcina, Maya y compañía acostumbran a hacer. Más allá de los oscuros movimientos, y de verdad que son oscuros, algún día verán la luz, más allá de esos oscuros movimientos que se han realizado en torno a este asunto y en el que no solo ha participado UPN, ha sido la movilización de la ciudadanía, de la mayoría social y política de Iruñea y de la propia comunidad educativa la que ha obligado al propio Opus ha salir públicamente desistiendo, de momento, de su intención de construir tres centros de investigación en los terrenos de Donapea. Y que nadie se despiste, pues raras son las veces en que el Opus sale públicamente hablando de sus propios intereses inmobiliarios. Y que nadie eche las campanas al vuelo pues ni el Opus, ni UPN, ni Diario de Navarra (y los tres están en el ajo), son de los que aceptan perder, ni mucho menos perder a causa de una victoria popular.

Y hablando de victoria popular, ese fue el sentimiento de miles y miles de iruindarras cuando el 6 de julio se desplegaba una ikurriña gigante en la Plaza del Ayuntamiento para consternación del fascio. La persecución ideológica que supone la Ley de Símbolos, creada ad hoc por UPN y PSN, fue superada con creces por unas personas que llevaron adelante su compromiso con un símbolo de esta ciudad, como es la ikurriña, y los cortijeros, todos ellos, se llevaron las manos a la cabeza clamando venganza. Y así fue como en este octubre veraniego 6 personas fueron detenidas acusadas de colocar una ikurriña en una plaza de esta ciudad. Y para semejante despropósito utilizaron todos los medios posibles, medios que no se utilizan para dejar al descubierto los chanchullos que están acostumbrados a realizar. Huellas dactilares, pruebas de ADN, seguimiento de tarjetas de crédito, teléfonos intervenidos… todo, por colocar una ikurriña. Y ya lo ha avisado un ex-juez del Tribunal Supremo, que la justicia y los medios de ésta no están para bobadas y razón no le falta al señor aunque, mucho me temo, las cosas serias de la justicia seguirán esperando en el limbo hasta el día del juicio final. Y como les faltaba señalar al enemigo, a su verdadero problema, llamaron a declarar en calidad de imputada a una concejala de EH Bildu, porque tenía llamadas de teléfono con uno de los detenidos. Y poco importaba que supiesen que esas llamadas eran por motivo de una moción presentada en el último pleno antes de sanfermines. La cuestión era y es señalar y despistar al personal, desviando las miradas y la atención de lo que verdaderamente nos importa a la ciudadanía.

iruñea_ikurriña_arrantzaleak_aske

El caso es que, en mitad de ese pretendido despiste, UPN aprobó en el pleno del día 18 con los votos de Geroa Bai, PSN y PP las tasas y precios públicos para el año 2014. Esto es, aprobó lo que nos van a cobrar a las vecinas y vecinos para llevar adelante su presupuesto. Desde EH Bildu se llevó un propuesta en donde se apuesta por congelar las tasas que nos afectan a todas y todos, por ajustar las puntuales, por un aumento de la progresividad, esto es, para que los que más cobran paguen más, en estos tiempos en donde las desigualdades sociales son cada vez más agudas  se apuesta por implementar unas bonificaciones sociales de hasta un 95% y por actualizar los precios de la zona azul dentro de un nuevo modelo de movilidad. UPN presentó una propuesta totalmente contraria a esto. Y eso es lo que apoyaron Geroa Bai y PSN.

Seguiremos apostando por construir un nuevo modelo de ciudad entre diferentes, porque precisamente eso es lo que no quieren los de las caretas.

Artículo en base a una colaboración en el programa La escotilla, de Eguzki Irratia.

Por cierto, la infografía de EH Bildu Iruñea muy buena y sobre todo clarificadora. Para ver la infografía más grande pinchar sobre la misma:

propuesta tasas