una en corto sobre la USA Trump

No me resisto a escribir unas líneas reflexionando sobre lo ocurrido en USA. Frente a todos los pronósticos y encuestas, que han fallado estrepitosamente (una vez más), Donald Trump se ha alzado con la victoria en las presidenciales y no solo eso, ha obtenido la mayoría en el Congreso y en el Senado. ¿Qué ha pasado? Esa es la pregunta que a estas horas se hace mucha gente.

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Cuando se enfrentan dos opciones que difieren en aspectos básicos del discurso y práctica política, como es la educación, la sanidad, los derechos humanos y el propio concepto de país, la gente, esa gente que soporta la crisis del neoliberalismo globalizador, decide dar la oportunidad a algo nuevo. Hilary Clinton representa lo viejo, el sistema oficial, lo que había hasta ahora y la gente, más de la que nos pensamos, veía cómo su bienestar familiar iba menguando a grandes pasos. En todo el país, pero mucho más visible en las zonas rurales, que por otro lado, son la mayoría. En las ciudades todo se diluye. También la miseria. Con lo cual, si surge un discurso nuevo, claro, sin pelos en la lengua, por muchas burradas que se puedan decir, la gente, esa gente harta del sistema actual, opta por dar el voto incluso a un personaje tan estrafalario como Trump. Lo hizo en Italia con Berlusconi, lo hace en el Estado español con Rajoy y es posible que lo haga en el Estado francés con Le Pen. Por cierto, el 3% de votos que han ido a Johnson, del Partido Libertario, que es un voto de descontento con el sistema, ha tenido mucho que ver con la derrota de Clinton ya que le ha quitado estados clave para los demócratas y por lo tanto con la victoria de Trump.

Pero cuidado. No nos confundamos. Trump, desde el mismo momento de ganar las elecciones, ha cambiado de hecho su discurso. Ha adaptado el discurso del presidente electo, del establishment y del sistema. Ha tardado minutos en cambiarlo. No es la imagen oficial de ese sistema. No hasta ahora. Pero ya ha adaptado su discurso al sistema. Los resortes de la casta norteamericana tardarán poco o nada en hacer de Trump la imagen que ellos quieran y sirva a sus intereses. Porque de eso se trata, de tener una marioneta, más o menos aceptable, que represente el teatro que vaya tocando. Lo del tupé o la laca, es lo de menos.

¿Y la izquierda? En USA es evidente que no está, con un poder representado por una ultraderecha populista y una derecha con un discurso hecho en Hollywood, y en Europa, a nivel global, la izquierda sigue siendo incapaz de construir alternativas frente al neoliberalismo antihumano que padecemos. No estamos siendo capaces de hacer frente a un poder económico cuya consecuencia y desastre más visible son las migraciones forzosas de millones de personas a lo largo de Europa y hacia Europa. Por eso, en los lugares donde la izquierda social ha llegado a gestionar los recursos institucionales, es más que necesario que su base organizada siga impulsando la construcción de alternativas reales que mejoren el bienestar de toda la ciudadanía hacia la justicia, la solidaridad y los derechos humanos y sociales para todas y todos.