la revolución altruista

Casi desde que nacemos, por naturaleza, somos seres inclinados a hacer el bien, ayudar al resto de personas, desear lo mejor para las y los demás y el lugar en el que vivimos y además, no esperar nada a cambio. Desde esa temprana edad y de manera natural, somos seres que practican el altruismo. Según el diccionario de la RAE, altruismo es la diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio. Es decir, pese a no esperar nada a cambio, incluso, aunque eso signifique que personalmente no te beneficia, intentamos ayudar. ¿Es eso el altruismo? ¿Es algo innato o natural en las personas? ¿Estamos de acuerdo con esa definición? Entonces, ¿qué pasa para que, conforme crecemos, las personas busquemos principalmente el bien personal, de una manera egoísta?

Esta es la base de un documental que he visto este fin de semana en Filmin, un documental tremendamente positivo cuyo principal mensaje es que el altruismo puede ser el elemento principal que rija la sociedad del siglo XXI. Pero, como en todo, para cambiar algo colectivamente, hay que empezar por una y por uno mismo.

Puede que haya alguien que piense que por qué traigo este tema al blog. Y la verdad es que no es un tema que suela formar parte de un blog personal con artículos de reflexión política y social. Pero debería de ser más normal. Me explico. La gente que estamos comprometida política o socialmente es porque queremos cambiar las cosas, en principio, a mejor. Quizás, con el descrédito que dejan actuaciones demasiado extendidas entre algunas y algunos políticos, haya gente que no piense esto. Para mi la política no es simplemente militar en un partido concreto, o hacer política desde las instituciones. La política está presente en todas y cada una de las dinámicas sociales, sindicales, vecinales y populares que luchan por conseguir algo, generalmente cambiando lo que hay. Y creo que de eso trata el documental al que me refiero, lo que sucede es que, desgraciadamente, muchas veces perdemos esta perspectiva.

La inclinación natural del ser humano es ayudar a otras personas. Con muy pocos meses de vida y según indican las últimas investigaciones, los bebés favorecen a otras personas instintivamente en lo que está en su mano. Conforme pasan los meses y los años, ese instinto natural va condicionándose con elementos externos, como el modelo social y cultural. Por lo tanto, no somos seres egoístas que se mueven únicamente por intereses particulares, ni la violencia social y colectiva es la que rige nuestras vidas. Yo he conocido y conozco a muchas personas que se han comprometido en diferentes dinámicas que, de forma altruista, buscan una sociedad mejor para que las personas vivamos mejor, incluso con costes personales demasiado elevados. Pero lo solemos olvidar. El ruido mediático constante que tenemos a través de la televisión, los mensajes de las todopoderosas compañías económicas y las directrices sobre qué es bueno y qué es malo, que en todo momento recibimos a través de escaparates, anuncios, formas de vida oficiales, etc, nos impide ver la realidad.

Podemos cambiar nuestra manera de ser y de funcionar, no solo a nivel individual, sino también de manera colectiva, social e institucional. Y este cambio, poniendo el altruismo, la empatía, la colaboración y la bondad (la capacidad que tenemos las personas de hacer el bien), en primer lugar en el orden de importancia, es un elemento indispensable y necesario para el cambio político, económico, medioambiental, educativo, cultural, social, personal y colectivo.

Y lo curioso y bueno es que el altruismo es contagioso. Si vemos a alguien ayudar de manera desinteresada, inconscientemente nos sentimos animados a hacerlo también. Aunque esto es como todo. El altruismo que poseemos genéticamente, hay que trabajarlo, alimentarlo y cultivarlo. Hay diferentes medios para hacerlo, uno de ellos es la meditación, esto es, ser conscientes de ese valor. Pero hay otras maneras de alimentarlo. Además, el altruismo nos hace más felices y hace felices a los demás, lo cual es beneficioso para la sociedad.

Yo, la verdad, es que solo le veo beneficios a esto del altruismo. ¿Tu cómo lo ves?

el fascismo no tiene cabida aquí

La jornada de ayer pasó a la historia como el día en que Iruñea, Pamplona, dio un paso de gigante hacia el respeto y memoria a las víctimas franquistas. Recién pasada la medianoche del 15 al 16, según ha relatado el alcalde Asiron, se iniciaron las exhumaciones de los restos que permanecían en la cripta de “los caídos”, tras la exhumación, hace unas semanas, de los restos del general Mola. Un proceso que se llevó a cabo el día 16 de noviembre, tal y cómo se anunció, con discreción y con el respeto solicitado por las familias. Y llegados a este punto, las comparaciones, en este caso, son necesarias. Ojalá tantas y tantas familias hubiesen tenido la oportunidad de rescatar los restos de sus familiares de las cunetas y simas donde estaban, con tanta pulcritud, diligencia y respeto por parte de quienes gobernaban en aquellos momentos. Afortunadamente, durante décadas, estuvieron los colectivos memorialistas realizando estos trabajos, sin apenas apoyo institucional, pero con una humanidad y dignidad que aquellos que volvían la cabeza ante las cunetas con cadáveres de vecinos y vecinas de esta tierra que creyeron en la Libertad, demostraron desconocer. Vamos avanzando en la recuperación de la memoria sustraída, sin revanchas, pero con la determinación de seguir trabajando hacia el reconocimiento y la justicia.

Y es que, trabajo, todavía queda mucho por realizar. Esta misma semana, el pasado lunes, en comisión municipal, el Ayuntamiento debatió una moción trasladada por la Plataforma contra el Fascismo en la que se solicitaba el apoyo de Iruñea a la manifestación convocada para este mismo sábado y que lleva como lema “Por las libertades, contra el fascismo”. Esta manifestación, convocada por más de 50 colectivos políticos, sindicales y sociales, logró el apoyo mayoritario de los grupos municipales con la única excepción de UPN, que, una vez más, se mostró en contra agitando, de manera desesperada, la bandera de ETA. Es triste ver cómo se agarran a ese palo ardiendo con absoluta desesperación. Lo estamos viendo todos los días. Son ellos los que, en este caso, se quedan como abanderados de una posición tibia en la que siguen sin poder apoyar una manifestación por las libertades y contra el fascismo. Son los hijos de sus padres que siguen empeñados en no pasar página. UPN, que votó en contra de las exhumaciones. UPN, cuya ex-concejala, Paz Prieto, se presentó como representante de los Sanjurjo, que han llegado a amenazar al Ayuntamiento de Iruñea si se ejecutaban las exhumaciones. UPN, que sigue siendo incapaz de defender las libertades para todas y todos. UPN, a la que le es imposible posicionarse contra el fascismo.

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Y es que, señoras y señores de UPN, en esta ciudad, a día de hoy, siguen existiendo expresiones fascistas. Es nuestra labor trabajar para que esas expresiones desaparezcan de una vez. Cuando algunos y algunas señalamos la diversidad de nuestra ciudad como un elemento importante de Iruñea, no lo hacemos porque sí. Creemos en ella y la reconocemos como parte indispensable de nuestra vida, nuestro modelo de sociedad y la Iruñea del siglo XXI. Por eso es necesario expresar nuestra determinación para defender las libertades de todas las personas que viven en Iruñea y mostrar nuestro rechazo más absoluto ante cualquier expresión fascista que se pueda dar en la ciudad. Que sepan quienes berrean su fascismo por ahí, que en esta ciudad no se los quiere. Quienes no apoyan esta manifestación, deben ser conscientes de que son una minoría que se sitúan al lado de los fascistas y frente a quienes creen en las libertades para todas y todos.

El sábado será un día para salir a la calle, para defender lo que defendieron aquellos que acabaron en las cunetas y para rechazar el ideal de aquellos que han sido exhumados de la cripta. Queda mucho trabajo. Hay que seguir impulsando la querella contra los crímenes franquistas, tenemos que iniciar el debate sobre el futuro del edificio denominado de “los caídos” y sobre todo tenemos que seguir trabajando la riqueza y diversidad de esta ciudad. Este sábado, “Por las libertades y contra el fascismo”, estaremos muchas personas. De hecho, estaremos la amplia mayoría de esta ciudad.

anacrónico y machista

Que quede claro, desde el principio, que soy de los que respeto absolutamente las creencias, sensibilidades y opiniones del resto de personas. Creo que esto debe ser la base para cualquier actuación, sobre todo si esta se da en el ámbito institucional.

Hoy el Diario de Cordovilla nos ilustra con la noticia, a media página, de la preparación de la imagen de la Dolorosa para la Semana Santa. Entre esos ritos está el cambiarle el traje que la figura lleva durante el año, para ponerle un vestido más solemne y el velo bordado que lleva cuando la imagen es colocada en el paso procesional. Hasta ahí ninguna objeción, pues cada cual expresa sus creencias, ritos y sentimientos como bien le parece, siempre que estas actuaciones no supongan una imposición a nadie. Hay quien saca una Virgen para dar una vuelta por las calles de Iruñea, hay quien se viste de una manera concreta para sacar a Olentzero, algunos nos ponemos un pañuelo rojo durante 9 días para celebrar las fiestas de Iruñea y otros se disfrazan en carnavales.

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Hasta ahí poco que decir, más allá de compartir esos ritos u observarlos desde la distancia y la reserva. Lo que no me parece normal, ni mucho menos, es que a ese rito de cambiar el vestido a una imagen religiosa tengan que participar concejalas del Ayuntamiento iruindarra. Y digo concejalas porque hasta el año pasado el propio Ayuntamiento cursaba una invitación oficial, exclusivamente, a las ediles mujeres para participar en dicho acto. No es normal que un o una representante institucional de la ciudadanía participe, en calidad de esa representación, en semejante acto. Porque eso es un rito religioso, de una religión concreta, por mucho que la talla de madera sea propiedad del Ayuntamiento. En pleno siglo XXI eso es totalmente anacrónico y desde luego poco entendible. Si a eso le unimos la actitud de que solo las mujeres concejalas pueden participar en dicho número, aparte de anacrónico, se me antoja machista. Que un periódico critique la ausencia de la concejala delegada de Cultura en semejante acto es señal de que algunos, todavía, viven en la Edad Media. Las mujeres y hombres que quieran participar en un acto de esas características lo deberían hacer en calidad de creyentes, o de ciudadanos, pero nunca en calidad de concejalas.

Queda mucho por avanzar en la separación de poderes y en la laicidad de las representaciones institucionales. En ello estamos.