desde donde estés también lanzarás el txupinazo

Te despiertas temprano, algo más de lo normal y casi de hurtadillas empiezas a moverte por las redes, intentando que los nervios se distraigan. De repente alguien deja de disimular y lanza un mensaje por Whatsapp… “Llevo desde las 5.30 despierta!”. Inmediatamente contesta otra que ella ayer a las dos estaba despierta y que lleva un rato sin dormir y el otro dice que está casi preparado. No es un día más. Hoy comienzan los Sanfermines, las fiestas de Iruñea, esas fiestas que para conocerlas hay que vivirlas de noche y de día, participando en tradiciones centenarias y creando las nuevas cada día. Unas fiestas que tenemos el empeño que sean fiestas seguras para las mujeres, porque en esta ciudad las mujeres llevan luchando décadas para que eso ocurra, en fiestas y fuera de ellas.

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Este 6 de julio es especial, como todos los años y diferente a todos. Es la tercera vez que las vecinas y vecinos hemos elegido quién queríamos que lanzase el txupinazo. Atrás quedaron aquellos fastos en la casa consistorial, con más de 400 invitados, la mayoría dirigentes y pesebreros. Hoy el acto queda reducido a algo más de la mitad de aquellos 400 y quienes asisten son las gentes de Iruñea, aparte de representantes forales. Ya no hay militares, jueces, policías, empresarios, obispos y demás. Este año los integrantes de la Mesa de la Diversidad serán los invitados preferentes a este acto. Más color y más representatividad en el comienzo de la fiesta más universal. Pero sin duda, si alguien va a ser protagonista hoy, van a ser los integrantes de Motxila 21, grupo musical integrado por unas personas que, más allá de una etiqueta científica que señala que portan el cromosoma 21 por triplicado, en vez de los dos habituales, son personas como el resto, con sus buenos y malos días, altas y bajas, rubias y castañas, pero en este caso músicas. Ese cromosoma de más que tienen les da la capacidad de ver el mundo de una manera diferente, sin duda de manera más cercana, abriendo los ojos a lo que de verdad importa: las personas. Hoy, estoy seguro, va a haber mucho cariño en el acto del txupinazo, porque las personas con Síndrome de Down tienen tanto amor que se empeñan en ofrecerlo indistintamente a todas las personas que quieran recibirlo.

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Yo todo esto lo aprendí de mi prima, en realidad prima de la ama, Aitziber Aranburu Urtasun. Una mujer excepcional que me enseñó muchas cosas. La sensibilidad en la vida no depende de un número de cromosomas, el esfuerzo y la lucha no tienen relación con las supuestas oportunidades que te “da” un médico cuando naces, y el amor y cariño que das no depende de lo más o menos especial que puedas ser. Todo eso depende de cada persona. Dos o tres cromosomas no te impiden, ni te ofrecen vivir la vida con más o menos sensibilidad. La capacidad de salir adelante depende de las ganas de luchar que tengas y si es acompañado, mejor. Y ofrecer amor y cariño solo lo puedes dar si la persona se tiene amor y cariño a sí misma. Aitziber era una artista, en la danza, en el teatro, en la pintura. Era capaz de expresar todo con una cara, un gesto, una risa. Cuando nació no le dieron mucha esperanza, pero luchó, y lo hizo con su ama y su aita, con sus hermanas y su hermano y salió adelante, abriendo esos ojos curiosos a la vida. Y sobre todo, Aitziber dio mucho amor, nos lo dio a todas y todos.

Aitziber nos dejó hace algunas semanas, justo el día que se anunció que Motxila 21 lanzaría el txupinazo. Nos vamos a acordar de ella, mucho. Y nos emocionaremos recordándola. Pero sobre todo sonreiremos pensando que ella, esté donde esté, también habrá lanzado el cohete y habrá bailado un aurresku o vete a saber si habrá bailado el zortziko de Altsasu, el pueblo de su ama. Estoy también seguro que mañana, día de San Fermín, con las primeras luces de la mañana, cantará con el tío Maxi y el resto de la familia la aurora a la que su aita puso letra, la Aurora de San Fermín. Y yo me uniré a todos ellos deseando “que sean estas, de gozo y paz”.

Al nacer dijeron de ti que eras “muy poca cosa”. Y en realidad fuiste mucho para muchas y muchos. Eskerrik asko, maitia.

Gora San Fermin!!!!!

tres cromosomas 21

Image by Matthew Henry

Paseo de Sarasate, más o menos a la altura de San Nicolás. Has entrado en la villavesa, la 4, esa que acerca a tantos visitantes a los hospitales, esa que, sin darnos cuenta la mayoría de veces, lleva esperanzas, miedos, sufrimientos, tristezas y alegrías. Has pasado la tarjeta y te has ido hasta el final del autobús. A esa hora de la mañana casi todos los asientos estaban ocupados. Un sitio libre y hasta tres personas han insistido para que te sentases. A las tres has dicho que no y has dado las gracias. Y poco después ha llegado tu padre, con bastón y le has indicado el sitio vacío que tu mismo le guardabas. Y tranquilamente te has quedado mirando el resto del viaje por la ventanilla. Seguramente si no hubieses sido una persona con Sindrome de Down, nadie te habría indicado que había un sitio libre, como si no lo hubieses visto ya. Con toda seguridad, si no hubieses tenido ese cromosoma 21 por triplicado, en vez de los dos habituales, nadie habría sentido la necesidad de indicarte el asiento. Y es que, más allá de ese cromosoma extra, las personas como tu sois como el resto de personas, unas tímidas y otras más sociables, unas morenas y otras rubias, con ojos verdes y castaños, alegres y con mal genio, tenéis buenos y malos días, os enamoráis y sufrís la soledad, estudiáis, trabajáis y estáis en el paro. Y ese cromosoma de más os da, estoy seguro, esa capacidad de querer y acoger que tenéis la mayoría de vosotras y vosotros. Pero para esas tres personas, sin duda con buena voluntad, solo eras un chico que necesitabas que te indicasen el asiento vacío que todos y todas veíamos. A mi, como espectador de lo ocurrido, me has dado una lección. Eskerrik asko.