¿somos conscientes?

El miércoles acompañé al alcalde de Iruñea, Joseba Asiron, a Gasteiz, a participar en una jornada organizada por las compañeras y compañeros de EH Bildu de la capital alavesa. Una jornada que llevaba como título Dictadura franquista: impunidad o justicia y que ahondó en el modelo emprendido en Iruñea de cara a recuperar la memoria en este periodo. Las más de 100 personas que se reunieron en la Plaza de la Provincia, frente a las Juntas alavesas, escucharon y agradecieron el recorrido que el alcalde hizo al respecto.

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Iruñea, ciudad de 200.000 habitantes, y que en el 36 contaba con 40.000, cuna de fraguas, cálculos y preparaciones del golpe militar contra un gobierno democrático y que, pese a no tener un frente de guerra en los años siguientes al golpe, asesinó a 300 vecinos fusilándolos y golpeó mediante la represión directa a más de 5000 vecinas y vecinos. Pasaron 40 años de represión y otros 40 de silencio, porque, pese a la mal llamada Transición, estos asesinatos y persecuciones ideológicas no tuvieron, en casi 80 años, ningún tipo de reparación por parte de instituciones y gobiernos. Y Joseba ahondó en la necesidad de avanzar hacia la reconciliación y la convivencia en una ciudad que había visto morir violentamente a 300 vecinos por parte de la Dictadura franquista, 27 por parte de ETA y 4 por parte de fuerzas policiales.

Y es que la convivencia ha sido la base en todo movimiento emprendido desde el Ayuntamiento del cambio. Ese es el objetivo principal en el cambio de denominación de la antigua Plaza de Conde Rodezno a Plaza de la Libertad, porque era inconcebible que en esta segunda década del siglo XXI todavía existiese una calle dedicada al primer ministro de Justicia franquista, que firmó más de 50.000 ejecuciones en el tiempo en el que desempeñó su cargo. La convivencia fue también el leitmotiv para la exhumación de los generales golpistas e ideólogos de su dureza y represión, Mola y Sanjurjo. Una exhumación que se hizo con el respeto que todavía hoy miles de fusilados no han tenido y siguen esperando en las cunetas y fosas por todo el Estado. Y la convivencia fue, junto a la memoria y la justicia, el objetivo principal en la creación de la Oficina de Víctimas que estuvo abierta varios meses recogiendo las declaraciones de personas represialadas y los testimonios de familiares de fusilados. El alcalde dio especial importancia al convenio de colaboración firmado con la UPNA y el equipo de trabajo del historiador Emilio Majuelo.

Posteriormente fue el turno de Carlos Otxoa, antiguo concejal en Iruñea por Euskal Herritarrok y miembro destacado del movimiento memorialista de Nafarroa. Porque si algo ha quedado claro es que para que ocurriese lo que acababa de contar Joseba Asiron tuvieron que darse dos circunstancias y un hecho. La primera circunstancia fue la llegada de un Ayuntamiento del cambio formado por un gobierno municipal de fuerzas progresistas y la segunda, aunque primera, sin duda, en importancia, el trabajo realizado durante décadas por las organizaciones que trabajan la Memoria Histórica, porque sin ellas todo eso habría sido imposible de realizar. El hecho fue la necesaria colaboración entre estos colectivos y el Ayuntamiento.

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Carlos se refirió y ahondó en la presentación de la Querella contra los crímenes franquistas, conocida también a veces como Querella argentina, que fue presentada en marzo por el propio Ayuntamiento. Esto supuso situar a Iruñea como referencia internacional en la dinámica por recuperar, no solo la memoria, si no la justicia debida a todas las personas represaliadas y en el camino hacia la reparación de todas ellas.

Pero Carlos hizo una referencia que me dio pie a la reflexión y a la certidumbre en la necesidad de que nunca se olvide lo sucedido. Carlos dijo si éramos conscientes de lo que había supuesto la represión franquista, concepto que, si no se ahonda, corre el riesgo de quedarse en una expresión más, sin matices que le doten de humanidad. La represión franquista supuso 300 asesinados en Iruñea, fusilados muchos de ellos contra los muros de la Ciudadela iruindarra, más de 5000 represialados directos, desaparecidos, personas que fueron torturadas, encarceladas, despedidas de sus trabajos, humilladas públicamente, como todas aquellas mujeres que fueron obligadas a pasear por la Plaza del Castillo después de haberles obligado a beber aceite de ricino y mientras se cagaban piernas abajo para disfrute de todas las personas que asistían al espectáculo. Hubo personas que perdieron sus negocios, requisados, esto es, robados, por los vencedores golpistas, hubo, desde luego, quien enfermó y murió a causa de esa represión, quien tuvo que abandonar a sus hijos, quien tuvo que dejar la escuela porque había que trabajar para llevar unas pesetas a casa, quien se quedó en casa, sin salir, durante años. Hubo personas obligadas a hacer trabajos forzados, como esclavos, y hubo personas, muchas, que fueron obligadas a callar, a guardar silencio y a compartir la vida con quienes en realidad se la habían arrancado de cuajo. Todas ellas eran personas, con familias, con sentimientos, con vidas, que iban a jugar a cartas, que compraban en la plaza, que jugaban en los parques de la ciudad y que sufrían para ganarse el sueldo. Personas. ¿Somos conscientes de eso?

La verdad, la justicia y la reparación son necesarias para recuperar una parte de nuestra historia, desde luego, pero son, sobre todo, imprescindibles para recuperar la dignidad de muchas vidas, individuales y colectivas, que en un momento, a partir de julio de 1936, fueron borradas, tachadas y silenciadas. Por todas ellas y ellos y por nosotras y nosotros, por la convivencia, es necesario seguir trabajando en favor de la memoria y la justicia. En Gasteiz lo van a hacer. En Iruñea tenemos que seguir haciéndolo.

un Borbón (otro) y el derecho a decidir

Resulta que de la noche a la mañana sale el Borbón para decir que se pira, pero que tranquilo todo el mundo, que viene otro Borbón, y además mucho más preparado, más hombre de hoy en día, como si no supiésemos para qué ha sido preparado el, por ahora, príncipe y como si una persona pudiese ser de sus tiempos ejerciendo de Jefe de Estado por herencia familiar.

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Mucho se han hablado en estos dos días de las causas que han originado la abdicación del aficionado a cazar elefantes y osos, pero no está de más recordarlas y tenerlas presentes, para que nadie caiga en la tentación de creer que esta decisión, excepcional, hay que tenerlo presente, ha sido casual o fruto de la vejez de un monarca que quiere dar paso, generosamente, a una persona más joven y preparada. Aquí no hay nada que sea casual ni generosidad que valga. Aquí lo que hay es una imperiosa necesidad de hacer unos pequeños cambios para que nada cambie, algo que, por otro lado, el Régimen está muy acostumbrado a hacer.

Entre las causas están las coyunturales, esas que se dan por una coyuntura, con unos elementos concretos, en el tiempo y en el espacio. Que la ciudadanía del Estado lleva tiempo sin ser monárquica, esto es, favorable a que su Estado se organice políticamente como un reino, Monarquía Parlamentaria le llaman, es conocido desde que los Borbones Carlos IV y Fernando VII se liaron entre ellos para ver quién era más absoluto. Luego llegó la guerra entre carlistas e isabelinos que iba a marcar el devenir en el modelo de estado y el papel de Euskal Herria y Catalunya en el mismo, hasta llegar a los Alfonsos, uno de los cuales abolió los fueros y el otro tuvo que tomar las de Villadiego en 1931. Después vino lo que vino, un alzamiento fascista, una dictadura militar y un heredero de Franco, que no de su padre, que en principio estaba llamado a ser conocido como Juan Carlos El Breve y tras la bajada de pantalones de algunos supuestos sectores republicanos y de izquierdas, lo convirtieron en el garante de la Transición y en el Rey de todos los españoles. Así, tal cual, como por arte de birlibirloque.

Pero algo no les salió bien y resulta que, en el contexto de esa lectura interesada, buena parte de la ciudadanía vieron el truco y se declaraba juancarlista y no monárquica, algo a lo que han ayudado los episodios de corrupción en la familia borbona, las cacerías del jefe del clan, el desentendimiento que siempre han demostrado a la realidad socio-política y, desde luego, de las realidades nacionales de Euskal Herria y Catalunya. Por lo tanto, el desapego de la ciudadanía a la monarquía se ha demostrado en estos últimos 200 años y el desapego a Juan Carlos se ha agudizado en los últimos 20 años. Y esto ha ocurrido a nivel estatal y no digamos ya en las realidades nacionales del estado, la catalana o la vasca. Causa profunda y causa coyuntural. Al Régimen le tocaba cambiar.

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La otra causa coyuntural, que ha acelerado la decisión que el Régimen tenía ya tomada, es el resultado en las pasadas elecciones europeas. A nadie se le escapa que el bipartidismo, piedra angular del actual Régimen, está tocando a su fin y que los cambios han empezado a darse y seguirán dándose. Con un PP que sigue bajando en votos y un PSOE en caida libre y ante el panorama de unas elecciones municipales y generales en 2015, con la perspectiva de un ahondamiento en la pérdida de apoyo de estos partidos y de una subida de otros que, incluso, forman parte de un discurso en favor del cambio de Régimen, del cambio de Sistema y del cambio del modelo de estado, este movimiento es táctico para el Estado, que no estratégico, ya que no van a cambiar más que la careta del Régimen, siendo el mismo Régimen de siempre. Que esta abdicación, por ejemplo, haya sido antes de que Rubalcaba, hombre del Régimen donde los haya, deje la Secretaría General del PSOE, tampoco es casualidad.

Pero son estas causas coyunturales ya que la causa, la madre de todas las causas que diría el otro, no es otra que la crisis estructural que tiene al estado al borde de su descomposición. Crisis económica que se apoya en la Europa del Mercado y la Troika y que quita la voz a base de recortes de derechos a la ciudadanía, trabajadores en general, jubilados, personas en desempleo y trabajadores sin salario y estudiantes. Crisis del modelo de las autonomías, con un sistema de café para todos que hace aguas por todas partes y que niega los derechos colectivos e históricos de las naciones catalana, vasca y otras. Con una crisis de estado en el que las bases del propio sistema (Iglesia, Banca, Justicia, Ejército, e incluso algunos órganos de representación institucional) se resquebrajan en su empeño por mantener el Régimen anti-ciudadano. Y ante todo esto, la figura colocada por el propio Régimen como piedra angular del mismo, resulta que ya no vale, el Pueblo deja de verlo como esa piedra angular y por lo tanto el castillo empieza a desmoronarse cada vez más deprisa. De ahí las prisas por intentar hacer un cambio en la persona, que no en el Sistema.

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En Euskal Herria este cambio de corona de la cabeza del padre al hijo nos pilla con el debate sobre el Derecho a decidir en marcha, debate que está tomando protagonismo día a día, ampliándose en la sociedad y haciendo que cada vez más personas se posicionen a favor del mismo. Catalunya será la primera del Estado en ejercer ese derecho y nadie tienen ninguna duda en que Euskal Herria será la siguiente. Y ellos, el Régimen y los Borbones también lo saben y por eso, no es casualidad, que hoy mismo el heredero borbónico y, si nadie lo remedia, próximo monarca español, llega a Euskal Herria, a Leire, donde los reyes navarros están enterrados, a entregar unos premios. Y su mensaje lo podemos adelantar, nos hablará de la especial relación y unión de la corona española a Navarra y de la importancia de Navarra en la composición del Estado. Nada dirán ni príncipes, ni cortesanos del origen de esa “especial” relación ni del derecho que como Pueblo nos corresponde a decidir nuestro futuro y la organización política con la que queremos dotarnos.

Por cierto, del aeropuerto se desplazará en helicóptero hasta el monasterio benedictino. Y es que a los Borbones, con lo campechanos que dicen que son, no les gusta mezclarse demasiado con el populacho. Después de los premios me imagino que vendrá lo de siempre: besamanos, babeo y algunos colgarán las fotos con los príncipes en Twitter tal y como algún republicano de última hora hizo el año pasado. Y buena jala y buena bebida y los del Régimen a casa con la tripa llena y el deber cumplido de seguir siendo el sostén de esa gente.

Otros seguirán colaborando y trabajando para que el domingo más de 60.000 personas unamos Durango e Iruñea en una cadena humana en favor del Derecho a Decidir en Euskal Herria. Gure esku dago, está en nuestra mano, claro que sí. En la intención de los del Régimen está lo de siempre, hacer un pequeño cambio de careta para que todo siga igual, en el Estado y en Euskal Herria. En nuestra mano está que no sea así.

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