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La iniciativa que comenzó en noviembre gracias al impulso de cientos de ex-presos y ex-presas, arrivó a Iruñea en la semana navideña para servir como elemento que active socialmente la lucha popular para sacar a todos y todas las presas políticas vascas a la calle cuanto antes. Para lograr este fin es necesaria la activación de la calle, es imprescindible trabajar para que todas las presas y presos que siguen encarcelados puedan hacer su aportación fuera de prisión en favor de la paz, la democracia y la libertad. Y es que ha llegado el momento de comenzar el ejercicio mental de imaginarnos un pueblo sin presos ni presas.

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En Iruñea, más de veinte personas están llevando a cabo un encierro en dependencias de la parroquia de San Lorenzo, que ha cedido sus locales. Y en estas estamos cuando el señor párroco de dicha parroquia, Javier Leoz (lo de don se lo dejo a armarios y fariseos, que yo a Javier le conozco desde hace muchos años) se ha visto en la imperiosa necesidad de salir públicamente explicando dicha cesión a la iniciativa. Dice el nuevo párroco (tras la huída, todavía sin explicar, del párroco anterior) que “un recinto sagrado no es el más adecuado para este tipo de iniciativas”, que “el conflicto es con una institución cívica”, que la cesión no ha sido obra suya si no que “ha seguido los consejos del Arzobispado” y que “la parroquia cerrará los locales a la hora convenida”. Además, a modo personal, hace una valoración cuando señala que “un ámbito tan alérgico a todo lo eclesial y tan proclive al laicismo más enconado, recurra para este tipo de acciones a un lugar tan emblemático y católico como es San Lorenzo y la capilla de San Fermín”.

Y en estas estamos cuando el mendas, que ha recibido educación católica y ha participado en grupos cristianos en la adolescencia y primeros años de juventud, le da por hacer una reflexión al respecto. No voy a entrar en los elementos que produjeron y producen mi indiscutido alejamiento de esta religión, la mayoría de ellos relacionados con las posiciones de la institución eclesial, la hipocresía en todo lo referido a las libertades personales y el papel que dicha institución ha jugado en Navarra para sostener al Régimen pro-español y anti-ciudadano. Hoy es el día en que tengo muchas amistades que profesan dicha fe, desde curas a seglares, todos ellos y ellas dignos de mi más sincera admiración y buena parte de ellas ejemplo de personas coherentes, justas y solidarias.

Dice el párroco que su parroquia no es el mejor sitio para hacer esas iniciativas y me viene a la cabeza el pasaje de Jesús expulsando a mercaderes y fariseos del templo y es que, señor Leoz, para iniciativas inadecuadas la propia institución eclesial ha desarrollado y desarrolla muchas de ellas hoy en día. Es en ese pasaje en el único en el que aparece un Jesús fuera de sí y molesto, llegando a utilizar el látigo para echar a los fariseos. En cambio, en uno de los pasajes más hermosos de todos los evangelios, en el sermón de la montaña, se refiere a quienes tienen “hambre y sed de justicia” como bienaventurados. Es más, llama “hijos de Dios” a “los que trabajan por la paz”. Se da cuenta el señor párroco que lo que persigue esta iniciativa es, precisamente, eso? Dudo que lo haga, pues, como he dicho al principio de la reflexión, la Iglesia en Navarra, como cualquier otra institución, sigue la senda de las personas que llevan sus riendas y en este caso, desde hace muchos años, la práctica totalidad de la jerarquía eclesial navarra ha servido a los intereses del Régimen, del Sistema y del Establishment.

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El conflicto no es con ninguna institución, es el conflicto que tenemos sin resolver en esta tierra, desde hace décadas, siglos. De ahí la iniciativa de impulsar la activación social para lograr avanzar en este sentido. Y la Iglesia debería formar parte de esta iniciativa, como en otras ocasiones y con otros “problemas civiles” lo ha hecho. Si se posiciona y moviliza ante el hambre en el mundo, el matrimonio gay, el aborto e incluso da consejos para ejercer el voto a determinados partidos, ¿por qué no va a posicionarse ante un tema como este? No, no es un problema de instituciones civiles únicamente, es una cuestión que tenemos que abordar y solucionar entre todas y todos.

Y quizás, una de las cosas que más me ha llamado la atención es cuando habla de la alergia de este ámbito a todo lo eclesial y su laicismo más enconado. Cuando dice este ámbito, ¿a cuál se refiere? ¿Al que diferencia el aspecto religioso del civil? ¿Al que denuncia posiciones de la jerarquía eclesial? ¿Al que defiende que se terminen con los privilegios económicos de la Iglesia Católica? ¿O es que seguimos con la cantinela del “rojo y separatista”? Por cierto, el párroco es conocedor de una cuestión que creo necesaria exponer para que todo el mundo sea consciente. Ese lugar “tan católico y emblemático” como es la Capilla de San Fermín, es de titularidad municipal. Es decir, se pagó con el erario público hace poco más de 300 años y de hecho, fue tal el desembolso que, incluso, se tuvieron que suspender las fiestas en honor a dicho santo durante años. Por lo tanto, por mucho que lo gestione la parroquia, ese lugar es tan suyo como mío o de cualquier vecino de la ciudad… A no ser que lo hayan inmatriculado, cosa que, por otro lado, tampoco sería tan extraño.

Vuelvo al principio. Mis amigas y amigos que siguen creyendo, no dudo que con dificultades, en una fe representada y dirigida por una institución como la actual Iglesia, siguen practicando el VER, JUZGAR y ACTUAR para llegar a la UTOPÍA. Hoy es el día en que determinadas personas y dirigentes de la Iglesia Católica siguen sin ver lo qué ocurre, juzgan con leyes sectarias y actúan en base a los intereses de quien les paga. Esa gente sigue sin creer que la utopía es posible en este mundo, que el cielo hay que hacerlo real en esta tierra y que el Paraíso lo tenemos aquí mismo, pero desgraciadamente lo tienen unos pocos.

Quizás haya gente a la que le sorprenda el sentido de esta reflexión. Quizás haya quien diga que no tengo derecho a hablar en estos términos cuando ya no participo de esa fe. Quizás alguno preferiría que estuviese en silencio. Hablo y escribo porque me duele la situación de cientos de presas y presos encarcelados a cientos de kilómetros de sus casas, que han hecho una apuesta colectiva por la resolución del conflicto, que tienen mucho que aportar en el proceso que, como personas y como pueblo, queremos desarrollar hacia la paz, la democracia y la libertad. Por eso me duele sobremanera que haya personas, con cierto nivel de representatividad, que hablen tan a la ligera y con tan poco fundamento de algo tan serio e injusto como es la situación de las presas y presos políticos vascos y su directa incidencia en dicho proceso. Por eso hay que seguir trabajando para que la mayoría social continue luchando por los derechos de estas presas y presos y para que, cuanto antes, puedan estar en la calle trabajando en favor del proceso. KALERA KALERA!!!

la utopía y #ChimPonChi

El vídeo en el que aparece el concejal de UPN, Juan José Echeverría (sic), en el que se lanza con un monólogo anticomunista en una intervención sobre el carril bici en Iruñea, se ha hecho viral. Esto es, se ha propagado a los cuatro vientos cual virus griposo. Sorprende esta intervención y su virulencia por el contenido ajeno al debate, por el odio que desprende y por las formas violentas con las que lo realiza. Indica un nivel ínfimo en el debate político que desprende una falta de argumentos y propuesta en un debate sobre la movilidad sostenible. Si normalmente el comodín que los concejales de UPN y PSN utilizan es el de ETA, parece ser que ahora han ampliado las excusas en  su incapacidad manifiesta con las palabras comunista, ultraizquierda y la referencia a lugares como la extinta URSS, Corea del Norte, Cuba y Venezuela, o a personas como el dictador militar Kim Jong-un, aunque Echeverría lo llame Chim Pon Chí. Estas son las referencias que utilizó el político de UPN en un debate municipal. Unas referencias y un monólogo que hizo con inusitada violencia, como salido de sí mismo y de donde se desprende un odio hacia el pensamiento que no es el suyo.

Desgraciadamente no ha sido el único caso de concejales de UPN y PSN en las últimas semanas. Los vídeos de la concejal de UPN, María Caballero, gritando y no dejando hablar, impidiendo un debate en una comisión y el de la portavoz del PSN, Maite Esporrín, haciendo burla y mofándose en su intervención de una compañera de corporación, han dado también qué hablar. La prepotencia y chulería de Echeverría, la falta de respeto de Caballero y las burlas de Esporrín son solo algunos ejemplos del nivel de debate que tienen estos dos grupos, habituados hasta ahora a hacer de su capa un sayo y del ayuntamiento su chiringuito y que ahora, en su papel de oposición, exclusivamente saben meter ruido en un vano intento de entorpecer la gestión municipal. Y la inevitable pregunta que nos hacemos todo el mundo es… si esto son capaces de hacer cuando saben que hay cámaras grabando, ¿qué no harán en las múltiples reuniones a puerta cerrada? Nos lo podemos imaginar.

De todos modos, una de las cosas que más me han sorprendido ha sido el ataque de Echeverría a la Utopía. En un primer momento achaca a la Utopía la “creación de la URSS, de la Unión Soviética, de Siberia y 20 millones de muertos”. Y dice que “a eso conduce la utopía” y que “luego llegan los talibanes”. Hace después un recorrido por diferentes países “comunistas” y finalmente achaca a “su utopía”, aquí ya no dice la Utopía, si no “su utopía”, que haya provocado “millones, millones, millones de muertos”.

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Me molesta y desagrada que un concejal del Ayuntamiento de Iruñea muestre tal falta de respeto por las ideas del de enfrente. El tufillo autoritario e intransigente que desprende su intervención es nauseabunda en este siglo XXI. Desgraciadamente su forma de pensar y su actitud la estamos viendo continuamente en personajes como Le Pen en el Estado francés, Trump en USA o Hofer en Austria. Pero lo que me ha indignado ha sido su ataque a la Utopía. Qué sepa Echeverría y UPN que gracias a la Utopía se han conseguido victorias sociales que de otra forma posiblemente no habríamos logrado. Alguien creyó en la Utopía de la igualdad de mujeres y hombres y consiguió el derecho al voto para las mujeres. Hubo quien se guió con la Utopía de la dignidad del trabajo y logró avances laborales para millones de trabajadoras y trabajadores. La Utopía del antimilitarismo y la insumisión hizo caer el servicio militar obligatorio. Hoy en día somos millones de personas las que seguimos creyendo en la Utopía para alcanzar la verdadera igualdad entre mujeres y hombres, para lograr la dignidad del trabajo y para conseguir que la fuerza militar deje de imponer las ideas del sistema por todo el mundo. Seguimos teniendo, señor Echeverría, centenares, miles de Utopías que son nuestra guía para conseguir un planeta justo, solidario y en paz.

Qué triste debe ser no tener Utopía alguna y guiarse por el odio al que piensa diferente. Le compadezco, Juan José Echeverría.

solidaridad iruindarra

Ayer, como mucha otra gente, recibí varias veces por Whatsapp el llamamiento que Iruñea Ciudad Acogida – Iruñea Harrera Hiria hacía para acudir hoy, a las nueve de la mañana, a Buztintxuri, a un local donde esta plataforma ha ido almacenando, en los últimos meses, ropa, mantas y tiendas de campaña, con destino al campamento de personas refugiadas de Calais. La cuestión es que hoy había que cargar el camión con destino al campamento y se necesitaban cuantas más manos mejor.

Al llegar me ha sorprendido la cantidad de gente que estaba haciendo una cadena entre el interior del local y la parte exterior para llevar todas las cajas hasta la zona donde iba a hacerse la carga final. Cada cual hacía su papel, unos metiendo en furgonetas, otras ordenando en palés, otros sacando el material en una cadena humana perfectamente coordinada y otras personas iban llevándolas, poco a poco, a la zona de carga. Me he puesto en la cadena y en cuestión de media hora se ha logrado sacar las cajas destinadas al camión, principalmente mantas, tiendas de campaña y ropa de abrigo. El invierno seguramente va a ser especialmente duro en el campamento. Al rato ha llegado el camión y la cadena se ha vuelto a repetir.

Cuando hablamos de solidaridad casi siempre lo hacemos como algo abstracto, un concepto que ensalza los valores del ser humano, tantas veces ninguneados. En un mundo mediático en donde todos los días nos hablan de crisis económicas desde la perspectiva de las bolsas y los mercados, de conflictos reales y construidos, de un planeta cada vez menos sostenible y de corrupciones, fútbol y famosos frikis, asistir a este ejercicio de solidaridad real es un chute para nuestra maltrecha naturaleza de personas. Porque las personas tenemos valores que, en este sistema de masas y desinformación, demasiadas veces quedan en un segundo y tercer plano.

Yo solo he estado algo más de media hora moviendo cuatro cajas y he salido de ahí con las pilas puestas y la convicción de que existe una sociedad utópica que es mucho más real de lo que nos podamos imaginar. Las personas que han estado estos meses organizando este ejercicio de solidaridad, son la vanguardia de un modelo de sociedad que a quienes gobiernan pocas veces interesan. Esta gente, que seguramente dará poca importancia a lo que cada uno de ellos y ellas hace personalmente, es imprescindible y vital en cualquier proyecto colectivo que quiera cambiar el modelo que impuesto. El Alcalde, que ha estado también poco más de media hora, me comentaba que estas dinámicas son el mejor ejemplo de que las cosas pueden cambiar.

El conflicto humanitario de las personas refugiadas continua en esta Europa de los Estados y cada vez menos de las personas (¿alguna vez lo ha sido?). Pese a que las políticas mercantiles de los Estados europeos siguen causando el desplazamiento de miles y miles de personas escapando de la miseria y la persecución política, los ejercicios de solidaridad, como el organizado en Iruñea y en otros muchos lugares, son la punta de lanza de una Europa de las personas que, si nos organizamos, podemos sacarla adelante. Merece la pena y mucho. Yo hoy he estado delante de esa otra Europa poco más de media hora. Entre todas y todos podemos ir haciendo que ese modelo esté presente las veinticuatro horas del día, todo el año. Zorionak a toda esa gente. Y gracias, eskerrik asko!